jueves, 19 de septiembre de 2019

Me cisco en sus muelas, pero votaré…



He de reconocer que ando contrariado, por no decir cabreado. Pero no solo con Sánchez, sino con todos los políticos del arco electoral.

No necesito más propagando. No quiero más engañifas. No acepto guerras de relatos descalificadoras de mi sentido común y mi capacidad analítica personal, para venderme culpas ajenas y exonerar las propias. Todos, sin excepción, se han equivocado, unos más y otros menos, llevando esto al límite, cerrando las puertas del acuerdo. No negaré nunca los duros procesos de negociación, los desencuentros en tales situaciones, las controversias y demás avatares de dicho proceso, eso es estrategia política. Pero cuando tras el inicio de un proceso negociador, que pretende llegar a acuerdos de gobernanza, se concluye sin ellos, acaban mostrando su incompetencia política, su incapacidad para acordar democráticamente las soluciones a los problemas de la ciudadanía que deben asumir esos gobiernos. Entonces el político pasa a ser parte del problema, en lugar de parte de la solución.

Tremendo el espectáculo entre PSOE y Unidas Podemos en todo el procedimiento negociador. Error tras error, suspicacias, desconfianzas, filtraciones, vetos, cuerdas demasiado tensadas, descalificaciones, manipulaciones y juegos malabares, que acaban mostrando la imposibilidad de acuerdo con estos mimbres. PSOE y UP, que parecían estar muy cerca, acaban demostrando lo lejos que se hallan… y lo que es más, la lucha soterrada por el espacio político que siguen manteniendo y, tal vez, ese pudiera ser el miedo de Sánchez, que esa lucha entrara en el Consejo de ministros y dinamitara su liderazgo. Les ha faltado sosiego, templanza, respeto mutuo. No han sabido, o querido, crear un clima que facilitara las cosas, que permitiera el encuentro. Mal, muy mal…

La derecha, en minoría, ha ido a lo suyo, no le pidan sentido de Estado, son minoría y eso los ubica en una posición de poca carga de responsabilidad. Las han ido viendo pasar… las peticiones de Sánchez, posiblemente enmarcadas en la lógica de los poderes fácticos, han sido la voz que clama en el desierto. ¿Quién se va a abstener? El que lo haga será anatemizado como indigno de representar a la derecha.

Al PP, destrozado en las elecciones anteriores y temeroso del “sorpasso” de Ciudadanos, se le han ido aclarando las expectativas de futuro, sobre todo, por la torpeza de un Rivera veleta e irracional, que pide lo imposible para reclamar su espacio en la derecha más recalcitrante, renunciando a la esencia del partido, que se fundó para evitar precisamente lo que ahora está pasando. Además, se erigió en defensor de la limpieza, en el blanqueador de la política española, en la alternativa a la corrupción y al despilfarro, y ahora resulta que pacta con un PP marcado por esa corrupción, que apoya a Ayuso en Madrid, cuando ya estaba bajo sospecha, que sostiene a gobiernos regionales con tanto o más lastre de corrupción que el PSOE andaluz al que sí tumba.

El ego de Albert Rivera le ha llevado a traicionar a su propio partido desde antes de las propias elecciones, cerrando el paso al PSOE, que es una de las partes con las que, por principio, estaría obligado a acordar. Ha empujando para provocar un acuerdo del PSOE con aquellos a los que él esperaba tildar de antipatriotas, de extremistas peligrosos, de bolivarianos hijos de Marx, de defensores del terrorismo etarra, etc. para justificar ese veto, sin comprender que si están en el Parlamento es porque la Constitución los ampara.  

Lo curioso, y eso va en beneficio de Casado, es que se ha aglutinado en el propio PP la significancia política del proyecto de derechas en el que han ido confluyendo. Ha sido el eje de los acuerdos de la trinidad, lo que da un mensaje claro respecto a dónde se ubica el centro de la derecha (he dicho centro de la derecha, que sería el percentil 75 del espectro político real, siendo 100 el extremo final de la derecha), lo que le permitirá emitir un claro mensaje de eficacia para todo el conjunto de los tres partidos, aglutinando el voto útil. Eso, a estas alturas, Rivera, lo sabe y en su torpeza no se percató de que estaba pasando ese fenómeno, lo que le llevará a un trasvase de votos a diestra y siniestra; a la diestra porque será un voto útil y a la siniestra por su identificación con la derecha corrupta del PP a la que tanto habían cuestionado y por lo que ya se han ido importantes militantes históricos y fundadores y por su tolerancia o pacto tácito con VOX.

El PSOE, que no ha pactado, por mucho que insista el señor Rivera, con los independentistas, que no ha llegado a acuerdos con Podemos, será una alternativa para determinadas capas de votantes de Ciudadanos ubicadas en el centro. El problema de Rivera es que, tras mostrar su desagradable forma de ejercer la política, insultante y descalificadora (la banda, el peligro del cuarto oscuro, el reparto de sillones y su teatro y otras lindezas), poniendo cordones sanitarios a partidos de tanta o mayor solvencia democrática que el suyo, negando el diálogo al que califica de traición, y no respondiendo, de forma insultante, a las citas del candidato a la presidencia según establece la propia constitución, a la que tanto dice defender, acaba acorralado por sí mismo. Es patético ver, primero, su demanda para pactar con los líderes regionales en las comunidades autónomas, a los que les piden que renuncien a su jefe y asuman el 155… vaya estupidez irracional, solo entendible si se trata de un iletrado constitucional. Y segundo, esta salida de última hora, donde, en plan de absoluta veleta, resuelve abrirse a pactar con su satanás privado, con el demonio de Sánchez como él lo ha ido definiendo, y le pone tres condiciones para salvar su cara ante la debacle que se le avecina. Este hombre, con todo el respeto que pueda merecer, me parece trastornado por su propia incongruencia, cosa que, posiblemente, hará frotarse las manos al resucitado Casado.

VOX, por otro lado, sabe que, reconstruidas las fuerzas de su referente, o sea del PP, sus resultados pueden ser muy inferiores a los que tiene ahora, si los de Casado saben vender la moto y ganarse los votos que se le fueron a VOX.

El independentismo ha sido sensato. Sabedores de que nadie iba a pactar con ellos, han mantenido una posición poco beligerante, incluso facilitadora del acuerdos entre la izquierda, que podría ser la menos lesiva para sus intereses de sosegar las cosas, de momento.

Yo me pregunto: ¿Ha fallado el multipartidismo? ¿Cuánta gente añora el bipartidismo? ¿Tenderemos de nuevo al viejo sistema dual de reparto de poder? Creo que sería un error y que, exigiendo a los incompetentes políticos actuales, que aprendan a pactar desde la policromía ideológica que sustenta el multipartidismo, sería interesante esa mayor presencia de la diversidad enriquecedora, al menos resultaría más democrática por una representatividad más extensa.

Concluyo, como empecé: No quiero propaganda, no quiero engañifas, no quiero oír a los planteamientos tóxicos que siembran odio y confrontación irracional. Tengo derecho a que me dejen pensar tranquilo sobre la orientación de mi voto, que, por supuesto, va a entrar en la urna, como siempre. Nunca renunciaré a mi “derecho a decidir”, ese que ejerzo cada vez que introduzco mi papeleta en la urna. El sobre esté preparado, la papeleta con el sentido de mi voto será introducido cuando estime conveniente. No te dejes engañar, vota y ejerce tu derecho a decidir libremente.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Constitucionalismo...



Existe un cierto debate, por desgracia no muy intenso, referido a la identificación de los partidos constitucionalistas, a quienes son y por qué lo son. Lógicamente, se debe entender como constitucionalista a quienes defienden la constitución como ley fundamental de nuestro sistema democrático. Los constitucionalistas puros deberían ser aquellos que se identifican con el espíritu de la misma, aceptando esa España rica en diversidad que se consolida y articula a través de esa ley fundamental. Incluso son constitucionalistas, le pese a quien le pese, aquellos partidos e ideas que pretenden cambiarla mediante el sistema establecido para ello en la propia constitución, faltaría más. En todo caso, todos los partidos que integran el arco parlamentario lo hacen con arreglo a esa ley magna, por lo que se entiende que está dentro de ella.

Últimamente venimos viendo como determinados partidos de la derecha se arrogan el calificativo de constitucionalistas, dejando fuera a los demás. Son los mismos que se adjudican la bandera y que, sospechosamente, cuestionan determinados artículos que creen se han de modificar, pero que, en su formulación, lo que provocan es confrontación. Son, por tanto, juez y parte, pues se permiten otorgar ellos el título de constitucionalista en función de sus ideas sobre la misma. Pero veamos:

Si nos atenemos a la historia reciente con la aprobación e instauración de la Constitución actual, el PSOE sería el más constitucional pues fue padre de la misma, con un importante coste ideológico por renuncia a muchos de sus planteamientos políticos, aceptando la monarquía y la propia transición, incluso descolgándose del marxismo, pero aceptando el modelo territorial y la descentralización administrativa y de gobernanza. Eso no quiere decir que ahora no cuestione aquellos acuerdos en aras de otros de mayor asentamiento en la sociedad actual llegando, incluso, a la vieja propuesta de federalismo, bien consolidado en otros países de nuestro entorno. Su constitucionalismo se reafirma al plantear los cambios que propugna siguiendo los cauces legales establecidos.

El PP, siendo Alianza Popular, se fracturó por desacuerdo interno con la gran ley, dejando la alianza Federico Silva Muñoz (ADE), Thomas de Carranza, Martínez Emperador y la totalidad de Unión Nacional Española, que fundan Derecha Democrática Española. Luego, en 1989, de esos mimbres, se funda el PP. En una reciente intervención, permítanme la ironía, de esa señora “fina”, llamada Cayetana (no la duquesa de Alba sino la marquesa de Casa Fuerte), que actúa como portavoz del PP en el Congreso, ha acusado a los miembros del PP vasco de tibieza con el nacionalismo (el nacionalismo es un derecho constitucional), cosa que ha exacerbado a los vascos del PP, que se han jugado la vida mientras otros andaban por mullidas moquetas, según Borja Sémper portavoz de ese partido en el Parlamento Vasco. Saco esto a colación por lo que implica de posicionamiento de determinados responsables del PP a nivel nacional, como es el caso, que no acaban de aceptar la foralidad vasca reconocida en la constitución, en la propia línea de sus otros dos socios, Ciudadanos y VOX. Esta señora encajaría mejor en el grupo de VOX, a mi modesto entender.

Ciudadanos anda perdido, porque entiende que el constitucionalista es el que defiende lo que ellos piensan de España; esa España que, en cuya indefinición, afloran reminiscencias José Antoniana de la Falange belicosa que consolidó la dictadura de la mano del caudillo imperial. No acepta la foralidad del País Vasco, pero sí la de Navarra, porque ahí se integra en Navarra suma y quiere tocar poder. La foralidad de Navarra fue respetada por el dictador en base a su implicación en la guerra civil tomando partido por los rebeldes, era una foralidad tradicionalista, de los suyos. Eso sigue pesando y no lo cuestionan las derechas, salvo cuando empiezan a ver la posibilidad de que lleguen al poder foral los otros.

¿De VOX qué decir? Salvo que quieren eliminar las autonomías y llevar la gobernanza al centralismo dictatorial del gobierno capitalino. O, tal vez sea, pasar del espíritu constitucional del 78 a la de los fueros de los españoles del franquismo. Su alegoría a la reconquista a caballo del ayer, su cuestionamiento sistemático del derecho de igualdad entre el hombre y la mujer, violencia de género, las migraciones, sexualidad, etc. los ubica, prácticamente fuera de la filosofía constitucional. Mi impresión es que VOX tiene, en sus principios ideológicos, más de inconstitucional que lo contrario.

Hay algo en común en la derecha, en menor grado en el PP, y es el cuestionamiento de la propia Constitución, en la que les chirría el Estado de las Autonomías, con su concepción centrípeta del poder, por lo que les alejan de la concepción democrática, pues es clave, en la democracia, la participación de la ciudadanía para solucionar los problemas propios de forma directa y por los afectados de los mismos, articulados con el conjunto del Estado. A mayor descentralización mayor democracia.

Podemos anda entre sus planteamientos ideológicos radicales (me refiero a sus raíces) y la necesidad de adaptarse, por puro pragmatismo, dado el entorno y las consecuencias de la confrontación con el mismo. Esa situación, por fuerza, ha de crear ambigüedad, incluso disonancia cognitiva en sus ideólogos y militantes, lo que puede llevar a reacciones imprevisibles.

Pero yendo algo más lejos, una constitución es sólida cuando sirve como marco de convivencia y, además, es versátil para adecuarla a los tiempos desde la disposición de todos a aceptar democráticamente los cambios y adecuaciones, considerando como ineludible la diversidad, y el encaje de la misma, en el contexto general de la concordia. Las leyes magnas, desde una concepción democrática, no pueden ser puramente impositivas, sino un lugar de confluencia de intereses comunes del colectivo de pueblos que conforma el Estado. Es decir, una crisis política que cuestiona el sistema constitucional deja de serla cuando se negocia, políticamente, la situación para reestablecer las sinergias que garanticen la convivencia bajo un objetivo compartido por los integrantes de ese Estado.

Lo que en ningún caso, bajo mi criterio, debe ser aceptado son las manipulaciones partidistas, los etiquetados a conveniencia de unos u otros del concepto “constitucionalista” aplicado al libre albedrio de cada cual. Nos debe preocupar que esa interpretación de la ley magna sea para arrimar el ascua a la sardina de un grupo, intentando definir una España anclada al conservadurismo tradicional de los grupos de poder, identificando este modelo como el defendido por la Constitución, cuando esta ha “roto” con el pasado y se ha abierto al mundo del hoy con sus diversidades, incluyendo los derechos y libertades que en ella se pregonan.
  
Mas, sinceramente, estamos en un momento crucial, de verdadera crisis, cuando un partido, como es el PP, ha desaparecido prácticamente del espectro político en zonas como el País Vasco y Cataluña. La idea que representan de España no cuadra, ni encaja, en la concepción y el deseo existente en esas zonas. España, por mucho que le pese a la derecha, es un Estado de naciones dado el desarrollo del proceso histórico en su formación. Diversos reinos se fueron aglutinando por razones de interés de sus monarcas y adláteres, bien en pactos de sangre, bien en guerras de sangre.  Como ejemplo de pacto de sangre pongo a los Reyes Católicos y como guerra de sangre la cruel conquista del reino de Granada y la menos violenta incorporación del reino de Navarra a Castilla a principios del siglo XVI. El absolutismo posterior de los borbones, reflejados en el espejo del abuelo Luis XIV de Francia, creó una tensión permanente entre los niveles de autonomía de gestión previos y el centralismo de Felipe V, que afectó a todo el reino con su ley de Nueva Planta. Hasta ese momento la Monarquía Católica “continuaba siendo un conglomerado dinástico de diversos «Reinos, Estados y Señoríos» unidos según la fórmula aeque principaliter, bajo la cual los reinos constituyentes continuaban después de su unión siendo tratados como entidades distintas, de modo que conservaban sus propias leyes, fueros y privilegios”.

Desde entonces, tenemos un enquistamiento político con semillas independentistas, que afloran en cuanto se intenta poner la losa de mármol al movimiento identitario de los pueblos y someterlos a criterios centralizadores que pudieran recordar el absolutismo. El caso catalán, con su singularidad, es un claro ejemplo, pues cuando se había votado un nuevo estatuto y, a su vez, se le otorgó el visto bueno en el Congreso español, se acaba llevando al Constitucional, incluso artículos habidos en otros estatutos se declaran nulos. Eso enrabieta a la ciudadanía catalana que había votado y dado su consentimiento a un estatuto con proyección de futuro para décadas, y otorga un excelente caldo de cultivo el mundo independentista, que pasa de una representación que, históricamente, había sido de un 17% aproximadamente a más de un 40%, con el consiguiente conflicto con el Estado.

Pero voy más lejos; mientras estamos inmersos en batallas localistas y partidistas, no percibimos la necesidad de afrontar un futuro globalizado, donde la tecnología será la dueña del mañana y quien la domine obtendrá el ejercicio del poder. Nuestros políticos siguen miopes, cegatos diría, poniéndose zancadillas para ver quien llega a la Moncloa, mirándose el ombligo. No tienen perspectivas de futuro, no analizan las cosas desde la trascendencia del hoy hacia le mañana. Se observa una carencia importante del sosiego, del sentido común y de la excelencia que ha de tener un estadista, y aparecen sujetos mediocres que pugnan por hacerse con el poder, incluso a costa de enfrentar a los pueblos con sus demagogias interesadas batallando en campos inapropiados.

El campo del futuro está en apostar por el desarrollo de la sociedad, desde un punto de vista intelectual, para garantizar con ello la siembra del mañana. Es tremendo ver como nuestros políticos, y la mayoría del mundo de nuestro entorno, se baten en campos tradicionales, cuando la batalla del futuro está en otro lugar, en el campo del conocimiento y de las sinergias establecidas en la sociedad en base al mismo.

Siguen mareando la perdiz, con distractores que dispersan el esfuerzo, hablando de constitucionalidad, de viejas confrontaciones, incapaces de dar salida a las nuevas y obviando lo que se nos viene encima. Dentro de pocos años, el mundo habrá cambiado hasta tal punto que el riesgo no son estas nimiedades, sino el papel que el ser humano ha de asumir en ese nuevo estado de cosas. ¿Dominará el hombre a la tecnología con la democratización del conocimiento o este será patrimonio de grandes corporaciones y sus acólitos, siendo utilizado como herramientas de dominio y sumisión de la gente al poder establecido?

Yo lo dejo aquí porque el tema da para mucho más. Que cada cual haga su propia reflexión, la mía está sobre la mesa, aunque, en el fondo, me coge fuera de juego, puede que no esté aquí cuando eso pase… el problema le queda a las generaciones posteriores, incluidos nuestros hijos y nietos.

lunes, 19 de agosto de 2019

La historia se fragua en la migración


Creo que los seres humanos no podemos quedar impasibles ante los dramas de los congéneres. Cuando anulamos la empatía y con ello los sentimientos de compasión, humanidad, compresión y sensibilidad, perdemos el valor humano; es decir, dejamos de ser humanos para convertirnos en seres crueles, egoístas, rayando en lo sociópata, que nos descalifica como humanos.


En los últimos años están surgiendo en todo el mundo y, por desgracia, también en nuestro país, un espíritu mezquino, miserable y cicatero sustituyendo a los valores que deben reinar en toda cultura humana. En la nuestra, al menos teóricamente y por el imperante credo religioso, la acogida y la compasiva caridad deberían manifestarse.

En estas circunstancias y en concreto, me horroriza la manipulación y el cinismo del señor Salvini, un soberbio y chulesco personaje que carece, bajo mi opinión, de los principios básicos del humanismo. Es un alumno muy aventajado de los populismos paranoides que se están cultivando. Refiere que no acoge a los inmigrantes del Open Arms, para no crear un precedente y se jacta de su cruel dureza. No tiene conciencia de que el problema no es solo una cuestión de inmigrantes ilegales, sino de una situación de emergencia humanitaria que reclama ayuda por ese abandono en pleno mar de los tripulantes recogidos a la deriva. Las leyes internacionales y de la propia UE así lo establecen y este señor se las pasas por el arco de Trajano, aunque sus propios jueces le conminen a cumplirlas. Esa postura implica una actitud delincuente. Tal vez habría que llevarlo a los tribunales y juzgarlo por denegación de auxilio, un delito que, en este caso, rozaría la lesa humanidad, puede que prosperara la demanda.

Pero, por otro lado, no es ajeno a ello el proceso de socialización que se lleva a cabo desde infinidad de medios de comunicación y estados de opinión, que siembran la nostálgica de los viejos tiempos y de espíritu supremacista, racista y xenófobos cargados de intolerancia, orientados a imponer dogmas anacrónicos que, en el pasado, nos llevaron al caos y la destructiva guerra. Poderosos países de nuestro entorno toman peligrosas derivas totalitarias, o al menos crecen sus adeptos entre los votantes. La segregación, la vuelta al pasado nacional, en una ilusión de pura fantasía, pretende desmontar las redes de cohesión, que se habrían de reforzar para evitar que, con la globalización, el ciudadano pierda el poder de su voto.

La política se ha visto invadida por un conjunto de sujetos de escasa, por no decir nula, moral que, más que solucionar problemas, los crean para tapar sus vergüenzas. Sus vergüenzas son la sumisión al poder económico, que los compra y, con ello, los controla. El mercado lo invade todo y se preocupa de formar consumidores sumisos y trabajadores precarios dentro de sus leyes globalizadoras, donde los estados cada vez tienen menos poder regulador; ello garantiza su futuro control a nivel internacional al imponer sus criterios bajo el chantaje y la amenaza a los estados que no colaboren en su desarrollo empresarial. Su prensa y sus medios se van encargando de engatusar a la gente, sin consideraciones de tipo ético, para crear estados de opinión beneficiosos para su estrategia.

Por otro lado, crean miedo, miedo al terrorismo, miedo a la diversidad social, miedo y rechazo al inmigrante que te viene a robar el puesto de trabajo, al extranjero, al homosexual, al que piensa de forma diferente… pretendiendo convertir al ciudadano en un alienado que perdió sus valores, o los cambio por otros  deshumanizados (eso no son  valores). Pretenden una sociedad monolítica, donde el sujeto sea un instrumento al servicio de una estructura superior, donde mandan y disfrutan del poder ellos, que son o están inmersos en las grandes corporaciones.

Para esta tendencia, es importante matar el pensamiento libre, evitar que la filosofía y el razonamiento afloren como medio de reflexión y crítica al sistema. Hay que domesticar al ser humano, aborregarlo, y hacerlo servil para integrarlo en el feudalismo del siglo XXI y los venideros. Tu señor es la empresa que te protege otorgándote el don de trabajar para ella, y a ella te debes si no quieres ubicarte en la fría y oscura noche de la marginación y la pobreza. El juego está claro, aprende a trabajar y a consumir para que el dinero vuelva a sus bolsillos, así serás un modelo a seguir en esta futura sociedad.

Mientras todo esto sigue fraguándose al ritmo requerido, te van presentando otros problemas sangrantes para crear inmunidad a la barbarie, al cinismo y la crueldad. Quieren que rechaces a tus semejantes, que deprecies a los que no son de tu grupo, que odies lo diferente y que defiendas el “conmigo o contra mí”.

En estos días estamos viviendo un drama de los muchos que este mundo nos esconde, al que ya me he referido. El de la inmigración clandestina, el de los temerarios, y para algunos peligrosos, aventureros procedentes de tierras que fueron colonias de Europa en tiempos pasados, a los que se les mostró la grandeza de nuestra civilización, los valores culturales y humanos que nos caracterizan, los principios de igualdad y de derechos que nos amparan, mientras se les expoliaban sus recursos naturales (cosa que se sigue haciendo desde otra dimensión política)… Nuestras televisiones, vistas en todo el mundo, son una gran ventana que propaga el buen vivir y el nivel y calidad de vida que gozamos. Esa gran tentación, esa gran llamada de la que fue su metrópolis, es irresistible cuando se compara con la miseria, la pobreza y penuria que azota el continente africano.

Qué contradicción; antiguamente se iba a África a buscar esclavos para venderlos, negociando con sus vidas con el más absoluto desprecio, hoy vienen solos, jugándose la vida, dispuesto a ser esclavizados por los herederos de aquellos desalmados.

Somos imbéciles, o mejor dicho muchos de nuestros ideólogos políticos parecen imbéciles, aunque no lo sean y sepan a lo que juegan con su maledicencia. Europa es un país que envejece a marchas forzadas, que necesita mano de obra y vitalidad joven para desarrollarse. Vienen jóvenes, fuertes y con motivación; integrémoslos acogiéndolos, formándolos en nuestros principios y valores, enseñándoles a trabajar. Repoblemos las zonas vaciadas y hagámoslas productivas de nuevo dentro de lo posible. Necesitamos juventud y gente emprendedora. Pero, claro, para que un joven esté en condición de trabajar, como mínimo se tarde 16 años en conseguirlo, cuesta mucho esfuerzo y sacrificio, cosa que parecen no estar muy dispuestos a hacer los matrimonios actuales. Estos vienen crecidos y, en estas circunstancias, creo que es más fácil integrarlos que rechazarlos. 

Hagámoslo, acojámoslos mediante un programa integral que los integre (valga la redundancia). Estoy convencido, por propia experiencia formativa, que, a pesar de las dificultades, se obtendrían mejores resultados de los que se dan ahora, que acaban en guetos o grupos desarraigados de nuestra cultura.

Dejemos, pues, el cinismo, la mezquindad y el rechazo xenófobo que se ancla en las mentes obtusas y resistentes a argumentaciones lógicas. Comprendamos que la historia de la humanidad es una historia de migraciones; unas veces buscando mejorar la vida y tras conquistando y sometiendo a los demás en el propio beneficio. ¿No sería mejor reflexionar comprendiendo la previsible evolución del mundo? 

domingo, 11 de agosto de 2019

Pregón de feria (2019) de Cuevas de San Marcos


Sr. Alcalde, miembros de la comisión de festejos, queridos paisanos y paisanas de Cuevas de San Marcos, querida familia, amigos y amigas que habéis venido de fuera a disfrutar de la feria. Muy buenas noches.

Ante todo quiero agradecer a la comisión de festejos y en especial a Rafa Romero, el haberme propuesto para dar el pregón de la feria de nuestro pueblo. He aceptado gustosamente, como hubiera aceptado en cualquier otro momento. Lo he hecho porque la feria es una fiesta transversal, sin distinción de credo, ideología o edad, es la expresión donde converge toda la ciudadanía. Una feria es eso, un encuentro civil, ciudadano, para compartir ocio, alegría, amistad y comunicación en buena relación, civilizadamente. Además de un reclamo para el reencuentro de sus hijos emigrados, con su familia, los amigos y las raíces que aquí nos dejamos, incluso algunos amores resistentes al olvido en la distancia. 

Me cabe, por tanto, el placer y el honor de ejercer de pregonero en nuestra feria, anclada ya a la historia de Cuevas. Pero, en el fondo, los verdaderos pregoneros del pueblo sois vosotros y vosotras, que cada día os volcáis en hacerlo mejor, más bello, más dinámico, que publicáis por todos los medios a vuestro alcance las esencias de Cuevas.

Yo entiendo, que el objetivo de mi pregón ha de ser compartir con vosotros el sentimiento que despierta en mí nuestro pueblo, a la par que pregonar esta fiesta. Compartir, digo, desde la evolución personal de cada uno a lo largo de la vida.

Me gustaría empezar haciendo una mención especial a todos aquellos paisanos y paisanas que tuvieron que marcharse a otros lugares para mejorar su vida. Sobre todo a mis padres, Antonio el Cosario y Dolores la Colchona, que tras vivir muchos años en Hospitalet de Llobregat volvieron a su casa; por desgracia ya han fallecido, y seguro que hubieran estado disfrutando este momento con nosotros. Mis padres fueron campesinos de esta tierra. Llevo con orgullo ser su hijo y haber surgido del pueblo llano, de esa familia donde convergen los Colchones, Chipés, Portugueses, Cosarios, etc. que me dieron muchos más de 8 apellidos cuevachos. Es cierto que la gente del pueblo llano, como es mi caso, tiene más difícil su éxito académico y económico y que gracias al esfuerzo y al ímpetu que nos otorga la huida de la nada, podemos alcanzar un justo reconocimiento en el mundo intelectual. Mis éxitos, si es que los hay, y mis publicaciones, se los ofrezco a ellos y al pueblo que me vio nacer en aquel febrero gélido y lluvioso de 1951.

Y volviendo a la emigración, resalto la distinción otorgada al matrimonio formado por Rosario y Juan Manuel. En ellos se simboliza el homenaje que se ofrece a todos los paisanos y paisanas que emigraron en su día.  También ofrezco un recuerdo afectuoso a los que no han podido venir por causas ajenas a su voluntad. Son muchos los que me han comunicado que les hubiera encantado estar esta noche aquí, con nosotros, pero no ha podido ser. (Un aplauso para ellos).

Me solidarizo con ellos, porque yo también soy emigrante. Me marché en 1967 a Barcelona, donde viví 10 años y donde me casé con una paisana, la “Dolorsitas” de la Luz, que sigue, tras cuarenta y cinco años y compartir conmigo dos hijos y tres nietos, soportándome pacientemente.  

Luego volvimos a Málaga, cerca de nuestras raíces, y ya son más de 40 años viviendo en la ciudad. Ello nos ha permitido un mayor contacto con nuestra familia de Cuevas, con las amistades y el pueblo en general y disfrutar de nuestra casa en calle Grama, donde recibimos a los amigos que vienen a visitarnos al pueblo.

Pero, hay muchos casos como el mío. Por desgracia, o por suerte, los hijos e hijas de nuestro pueblo estamos dispersos en una diáspora de corte universal. Esos son también los grandes pregoneros que van llevando a gala por el mundo el nombre de Cuevas de San Marcos. Por tanto, no hemos roto con nuestra tierra, bebemos y vivimos esas raíces que nos anclan al pasado, a nuestros ancestros que regaron estos campos, a veces desagradecidos, con su trabajo y sudor. Nos marchamos, pero no nos fuimos. Estamos fuera, pero no renunciamos a nuestro pueblo. Cuando podemos volvemos. Somos muchos, además, los que seguimos manteniendo una segunda vivienda aquí, donde habita la memoria cabalgando en la nostalgia. Por otro lado, en la mayoría de los casos comulgamos con un mismo sentimiento… ¿sabéis cómo se llama ese sentimiento?: El orgullo de ser de Cuevas de San Marcos. Y aprovechando que soy psicólogo, os haré un diagnóstico del emigrante: “la mayoría de los emigrantes estamos enfermos… estamos enfermos de nostalgia”.

Y es cierto, porque cuando vuelves, y pasas el puerto del Cortijo del Pilar, dejando Montenegro a tu izquierda, un sinfín de sensaciones te transportan al pasado y a cada metro van brotando de la mente los recuerdos. Al fondo ves el vasto reino de tu ayer perfilado de montañas, que es el valle del Genil majestuoso, rodeado de montes y de lomas, donde el olivar, en perfecta formación, cubre la tierra prometiendo su fruto a la almazara. Y vas viendo los caminos que te llevan a los sueños a través de esa nostalgia; a la izquierda el camino de la Aceña, con el Genil y sus huertas regadas por el agua de la noria; agua que bañaba los campos de los Bernardos, Laras, Tonaos y demás, oteados desde arriba por las huertas de mi familia, los Cosarios;  los chapuzones veraniegos en su orilla y mil recuerdos familiares de noches estrelladas en la era, solo iluminada por la Vía Láctea con permiso de la Luna, contando las estrellas que se corren y diciendo: “Una estrella se ha corrio una vieja se ha morio”.  Desde aquí, mi recuerdo a todos los habitantes de aquella Aceña del pasado.

Volviendo a la carretera, en la curva, más abajo, un arroyo del Puerco seco, se resiste a borrarse de tu mente y te aflora a la memoria su lecho de agua cristalina y el molino, ya fenecido, junto al cauce. Al frente se divisa, al poco, el Martillo profanado por las nuevas construcciones, que vuelve a despertar viejas sensaciones como lugar de encuentro enamorado en nuestros tiempos, de flirteos y seducciones, un lugar donde se cultivaba el enamoramiento. Luego, al volcar la carretera, surge la visión del pueblo, con la estirada torre de la iglesia, que parece un cisne con ojos de campana, vigilando el horizonte, sobresaliendo de las casas, para mostrar al visitante el alma de su gente. Entorno singular, que aprecia, en especial, el hijo ausente, cuando vuelve buscando las esencias de su gente.

Pero hay otras dos entradas espectaculares, la de Rute por el pantano y la de Encimas Reales por la Galveña, desde donde ves el pueblo protegido por la sierra que conforma la figura del león de San Marcos. Esa imagen es un verdadero símbolo de la Andalucía profunda, de la real, entre montes y olivares. Te viene a la mente la propia bandera de nuestra tierra andaluza conformada por el verde de la sierra en su franja superior, el verdor del olivar en su franja inferior y el blanco de las casas del pueblo en el centro.

En este punto, viendo Cuevas y la falda de la sierra, con la cueva Belda, inexpugnable, perforando sus entrañas, surge la metáfora y ves una especie de útero materno de esa sierra que nos dio a luz, donde nuestros primitivos antepasados encontraron refugio y un hábitat para sobrevivir en aquellos tiempos de lucha por la vida. Desde la boca de la cueva oteaban el valle y seguían el movimiento migratorio de los rebaños de animales para orientar su caza. De allí fueron bajando, poco a poco, anclándose a su falda. Somos los hijos de esa historia, de aquellos aguerridos cazadores del pleistoceno inferior que, al bajar, fueron tomando posesión de Los Llanos y del valle del Genil como fuente de vida y alimento. Ese sentimiento hizo que en mí brotaran estos versos que, con vuestro permiso, comparto:

Yo vengo de un pueblo blando
cal en sus casas y encanto
que adormece protegido
de una sagrada montaña.

La semilla de su cueva
dio a su gente
savia nueva de la vida.

Y ese pueblo fue bajando
desde la cueva hasta el llano
y con el tiempo y su mano
a la falda se fue anclando.

Creció a su sombra y amparo
y entre huertas y olivares
verdes campos y almendrales
cuajó la vida en su manto
cual regazo maternal
hasta hacerlo singular
en su gente y en su canto.

(Y tras otras estrofas, concluyo)

Y persiste en el ambiente
cada vez que lo visito
ese recuerdo infinito
de ese tiempo tan presente.

Nosotros, nuestra historia, se ancla en la noche de los tiempos y guardamos en la memoria relatos de vivencias y leyendas que se fueron fraguando a lo largo de los siglos. El arcano y falso tesoro de la cueva y el misterioso diablo, al que cada año atamos en San Marcos, son ejemplos de ello.  Mi madre, antes de fallecer, me comentó la jaculatoria que se ha de decir cuando se está atando al diablo. Dice así: “Por San Marcos, marcao, aquí dejo atao, a la hora de mi muerte que no te presentes, a la hora de mi vida que no me persigas”. Qué bonito, no quiere que el diablo se presente a la hora de su muerte para llevarse su alma, ni tampoco quiere que le fastidie la vida con sus tentaciones, por eso lo ata simbólicamente en un jaramago.

Me he permitido hacer esta pequeña reseña de nuestra historia para recordar quienes somos, de dónde venimos, para saber dónde estamos.

¿Dónde estamos? En este punto quiero remarcar la conveniencia de hacer siempre autocrítica, pero, en este momento de feria, es bueno resaltar y reconocer las virtudes que nos motivan:
·        Las inquietudes constructivas que hoy se dan en las nuevas generaciones;
·        El interés cultural de las mujeres de Cuevas, como se ha manifestado en la reciente exposición Luminarias, mujeres extraordinarias, dando homenaje a la lucha de la mujer por su protagonismo social y la igualdad y en sus otras actividades culturales, que cubren un amplio abanico.
·        El desarrollo e interés por la lectura y otras muchas iniciativas culturales y de ocio que no menciono por falta de tiempo.
·        No me olvido de la labor artística y creativa de los hijos e hijas de la villa, manifestada en la pintura, la escultura, música, publicaciones literarias, y también en la iniciativa empresarial que redunda en beneficio del pueblo y sus habitantes.
·        En resumen, aludo a todas aquellas tareas que dignifican y elevan el valor humano, económico y cultural de nuestro pueblo, consolidando su futuro.

Mi felicitación para quienes potencian, desarrollan y expanden esas inquietudes. A muchas de esas personas las veo desde este estrado, y pido para ellas un aplauso.

Bueno, dejemos ya este apartado y vayamos a la feria. Ya estamos en ella. Iniciemos el verdadero pregón:

Volvemos un año más al alborozo, al regocijo exultante de bullicio y algarabía. Oímos el reclamo de las Cuevas, que a su feria nos convoca. Ofrece las vivencias de otros tiempos, saciar nuestra nostalgia y brindar con el pasado, por un futuro joven cargado de esperanza, que nutra la hermandad que a todos nos abraza. La feria es un encuentro de todos los vecinos, sin distinción alguna, ofreciendo al pueblo un campo de ilusiones, de ocio y alegría, que fragüe la convivencia de estos días en buen ambiente y armonía.

Los mayores, cargados del sosiego que la edad nos aconseja, también gozaremos de la feria, pero de forma diferente, más tranquilos, reposados y añorantes de otros años ya pasados. Compartiremos tiempo y viandas con las amistades. Nos encontraremos con amigos y amigas del ayer y, tal vez, recordaremos los tiempos de la infancia, de aquellas ferias de septiembre, con tormentas sorprendentes, con turrones en la calle, cacharritos en la plaza y tómbolas gritonas de muñecas chochona. Puede que muchos os acordéis de aquellos gritos en las tómbolas llamando la atención del público:

·        Que alegría que alboroto y otro perrito piloto.
·        Señora quien dice que no toca, si no toca un peluche, toca una pelota.
·        Señora! que mona, que mona, y una muñeca Chochona y una muñeca Chochona.

Los chavales, soportábamos estos gritos agarrados a una escopetilla de plomos intentando darle a un pitillo, o un palillo, para impresionar a la chavala y de camino, si ganabas algo, hacerle un regalito, pero la mayoría de los perdigones se estampaban contra la chapa… De allí a los coches de choque, a los cacharritos y el tiovivo, a pasear con los amigos, con la novia, o a una mesa de madera en el paseo con incómodas sillas, para tomar una cerveza y unas tapas.

Y qué decir a los jóvenes que andan cargados de ánimo, de ganas de vivir y disfrutar. Les diré a ellos y a todos los visitantes:

Vivid intensamente estos momentos ahora que estáis cargados de energía y ganas de gozar, bailad al ritmo de la música, participad de diversiones, de juegos, pasatiempos y demás, cantad y mostrad la alegría de toda fiesta y bebed con contención. Disfrutad, pues, con mesura y con nobleza, cultivando la amistad, para mostrar al pueblo los valores, que garantizan su futuro en paz y en hermandad.

Nuestra feria ofrece diversiones y música, deporte y competición, concursos y atracciones… una completa oferta para gozar estos días. Por tanto, vecinos y vecinas, amigos y amigas, jóvenes y mayores, cuevachos que estáis fuera, amigos de otros lares, venid en estas fiestas a compartir viandas, bebidas con mesura y vivid el programa que se ha fraguado para ella, dándole al ocio el tiempo necesario para alegrar las almas. Y aquellos que nos fuimos, seremos hijos pródigos que vuelven a su casa.

¡LA FERIA OS ESPERA, VENID A DISFRUTARLA!


Pero hoy, si me permitís, también haremos el pregón a la vieja usanza:

(Uso el toque de trompetín del pregonero clásico y pregono, en el tono adecuado, de esta forma)

Piii Piiiiii

Se hace saber, a todos los vecinos y vecinas de la villa, que queda inaugurada la feria del año 2019, de Cuevas de San Marcos

Que se os invita, a participar y disfrutar de los actos programados, para general regocijo, y hacer de esta feria nuestra fiesta mayor.

Que haya alborozo, deleite, bullicio y algarabía con responsabilidad, civismo y alegría.

Lo que se hace saber para general conocimiento de vecinos y visitantes.

Piiii

Y ahora gritad conmigo:

¡VIVA LA FERIA DE CUEVAS DE SAN MARCOS!
¡VIVA LA GENTE DE CUEVAS DE SAN MARCOS!

Gracias queridos paisanos y paisanas, por vuestra atención, muchas gracias y que siga la feria.

viernes, 26 de julio de 2019

LA EXTRAÑEZA QUE EXTRAÑA A PROPIOS Y EXTRAÑOS



¿Cómo me han de extrañar a mí estas cosas que tanto extrañan, si la extrañeza que a vosotros os deja extrañados a mí ya no me extraña? (permítanme este juego en redundancia). 

Lo extraño sería que un gobierno, con acuerdo solo de sillones, no fuera una jaula de grillos montada por extraños entre sí. Solo cabe, de una vez, hacer un programa claro, conciso y estructurado para ser viable y, a la vez, ser controlable, monitorizado para hacer su seguimiento. Eso es lo único que sería políticamente honrado al ofrecer a la gente un compromiso detallado y firmado para ser cumplido. Luego, quien sea el encargado de llevarlo a efecto es lo de menos, salvo que ese alguien pretenda que su ego se eleve por los aires hasta llegar a los lugares más recónditos del país para mayor honor y gloria suya. De eso, nuestros políticos saben muchos, los egos están por las nubes y la gloria, en el partido, solo se consigue con el éxito en la escalada del poder externo.

Mas, hete aquí que no quieren esos compromisos comprometedores que les atan las manos, esos programas. Tal vez entienda que gobernar es hacer lo que les salga de “salva sea la parte” en cada caso, cuando, en democracia, gobernar es cumplir los programas y compromisos que se adquieren con los votantes, que, al fin y al cabo, son los verdaderos gobernantes que delegan en el político su soberanía… ¿no era así? Perdonen tanta redundancias, pero un programa programado es la mejor programación para un gobierno de progreso.

Mi extrañeza se dio en un extraño momento en que ERC y Bildu (también al PNV que ya, de por sí, es bastante sensato mientras goce los históricos favores de su reino), llamaron a la cordura a los litigantes de Podemos y PSOE. Patética situación en que dos “enemigos de España”, parafraseando a la ultraderecha y Cs. (que ya empiezan a parecer lo mismo, soltando el lastre de los verdaderamente centrados, hoy se fue del partido Francisco de la Torre con una demoledora carta a Rivera denunciando que ha dejado el centro para irse al extremo) pedían entendimiento por el bien de la propia España. Visión sorprendente de estadistas inesperados, catalogados de rompedores de la patria, temiendo, previsiblemente, el gobierno intransigente de la santa trinidad de VOX, Ciudadanos y el Partido Popular.

Permitidme un inciso: Qué curioso, el número 155 está dominando España, adquiriendo un protagonismo inusitado: 155 son los votos de la derecha extensa para frustrar la investidura de Sánchez, 155 las razones de JxCat para no apoyarlo, 155 el sortilegio para acabar con los independentistas según el triunvirato. Un número mágico que acaba en 5, que rima con… hinco.

Y ya no sé si me extraña o no el novedoso discurso de Rufián, rompiendo su dinámica del pasado cargada de histrionismo, y centrándose más en reclamar una política de izquierdas que resuelva problemas de la gente de a pie. Nunca entendí como un partido que se llama de izquierdas, en este caso ERC, tuvo el estómago suficiente para aliarse con Convergencia (además de la CUP) como nacionalismos que chocan con la propia ideología de la izquierda universal.  Sorpresa inusitada me causó cuando confesó públicamente que a él no le había robado España (recuérdese el viejo discurso trasnochado de España nos roba), sino los Rato, Pujol, Millet y demás. Bienvenidos sean volviendo a identificar el enemigo verdadero del pueblo catalán, a los lladres (ladrones) que comparte con España. Parece que ya vamos volviendo al camino del encuentro. ERC vuelve su cara a la izquierda y puede que empiece a ver a los suyos, a la gente del pueblo, sin fronteras, unidas por un común objetivo, que es la justicia social.

¿Y ahora qué? Sánchez fracasado en el intento, Iglesias herido en su ego por el rechazo, los otros pidiendo acuerdos, mientras siguen en la tele los debates, para fijar el relato de los hechos, sin asumir nadie la culpa, sin tratar, con la dedicación que requieren, los problemas de gobierno y el programa que los solucione.

El voto negativo de la señora Montero, en la primera sesión, para mí fue un error tremendo de táctica y de fondo. Nunca un partido de Izquierdas debe dar un NO a otro, de la misma ala, rechazando su programa; en todo caso inhibirse con su abstención y, al no identificarse con ese programa, dejar que ellos lo defiendan o pacten con otros, luego, según con quien y lo que pacte, que voten NO. Ahí, Izquierda Unida, mucho más madura, supo poner los límites, igual que los puso en la Rioja. No hubo razón para votar un NO, habiendo posibilidades de negociación, salvo que ese NO fueran por despecho del león herido o una carga irracional, no recomendable, de testosterona. Un partido de izquierdas, votando junto a la derecha más reaccionaria, contra otro de izquierdas con el que está negociando, es un escándalo político y cierra muchas puertas al entendimiento. Una foto que queda para la historia, que le será echada en cara como arma arrojadiza en el debate.

La izquierda no aprende, las ideologías y el libre pensamiento, aunque se verbalicen con plena libertad, se han de gestionar desde la sensatez y, también, desde el pragmatismo, desde la razón y el buen juicio, respetando a los aliados potenciales, pues si surgen y fomentan las desconfianzas mejor apaga y vámonos. Sánchez no se fía y cree que Iglesias le montará un gobierno paralelo. Iglesias dice que tampoco se fía de él y ha de estar en el gobierno para controlarlo; dos argumentos asimilables de una misma idea que confirma la mutua desconfianza. Sánchez lo rechaza e Iglesias se siente herido, cómo no, y delega en sus huestes la batalla, que ya advierten que vetar a Iglesias es vetar a Unidas Podemos. En ese momento entendí que el fracaso ya se vislumbraba por la esquina. Iglesias contundente le dijo a Sánchez que si no pactaban con ellos no gobernaría nunca; mesiánica profecía en tono amenazante que siembra más ira en el contrincante. La escalada soterrada, la lucha subliminal, se veía en las caras, en las posturas, en los ojos y la faz que se mostraba tensa. Estaba claro, aquello solo lo podía arreglar un milagro de la Virgen de Lurdes, pero ¿cómo iba a aparecer la Virgen, si ellos no creen en ella (ni yo tampoco, claro), ni le rezan?

El PSOE tiene 123 diputados, UP tiene 42, faltan algunos para la mayoría en primera votación, pero en la segunda, trabajando algo a otros partidos, salen las cuentas. Con estos mimbres se ha de construir la canasta. Hay diferencias que mejor aparcarlas y donde no hay consenso mejor dejarlo para otro momento; lo importante es definir acuerdos, convergencias, sinergias… en suma programa de gobierno sin imponer al otro, hacerlo todo por consenso, que ya estaba medio construido al fraguar los presupuestos que fueron rechazados por los independistas. Generar confianza para no tener que perder demasiado tiempo pendiente del “amigo” o colega de gobierno, por si te la pega en cuanto te des la vuelta, y así poder dedicarse a resolver los problemas reales de la ciudadanía. La lucha entre la izquierda es un viejo testimonio a lo largo de la historia. Socialistas y comunistas se enfrentaron casi siempre por liderar ese campo en Europa. ¿No aprenderán nunca a resolver los problemas con consenso?

Ayer puse en mi muro de Facebook una frase lapidaria que dice: "La insólita guerra entre la izquierda, sigue tras la victoria, hasta perder la batalla". Así es, hasta cuando han conseguido la victoria se enfrentan entre ellos perdiendo la batalla del encuentro. Luego, si se descuidan, perderán la guerra y acabará volviendo la derecha derrotada, que ya reunifica sus huestes para el contraataque. VOX sigue cabalgando en su corcel medieval para entrar en combate por el flanco derecho, Cs. cubre el flanco izquierdo con parte de sus huestes en retirada y desacuerdo, y el PP, con Casado malherido, cubiertos sus flancos, se ubica en el centro del combate sanando las heridas a cubierto. Cuidado, señores y señoras de la izquierda, si hay batalla, pues mientras ustedes discuten si son galgos o podencos, ellos ya tienen conformado un gran ejército.


QUÉ EXTRAÑO ES TODO ESTO QUE PARECÍA NO EXTRAÑARME.





miércoles, 17 de julio de 2019

Cómo salir del laberinto.



Cuán difícil es mantener el sentido común, la sensatez y la mente clara, ante los avatares a que el mundo político nos viene sometiendo. Una infinidad de discursos cargados de argumentación, en uno u otro sentido, nos atosiga e intoxica el pensamiento y la racionalidad que requiere el momento. En todo caso, dado que no podemos tomar decisiones determinantes para una solución adecuada de las desavenencias entre los grupos políticos y, a veces descaradamente, entre sus líderes, que donde dije digo ahora digo Diego, solo nos queda el ejercicio mental de intentar comprende lo que dicen, leyendo entre líneas, para poder hacernos una idea de la realidad que nos envuelve en un mar de confusiones.

La derecha ya ha hablado y, en algún caso, parece que no quiere hablar más, como el señor Rivera, craso error desde mi punto de vista que atenta contra el buen ejercicio de la democracia. Siguen, las llamadas tres derechas, con el viaje en plena discusión sobre el lugar que se ocupa en el vehículo. Ciudadanos, el que no quiere hablar con Sánchez, solo quiere hablar con el PP, con nadie más (vaya forma de ejercer la política), pero quiere que el trabajo de consenso con VOX se lo haga el PP, tal vez para mostrar que entre VOX y PP no hay mucha diferencia, lo que le permitiría ocupar un lugar del espectro político más de centra-derecha, dejando a los populares escorado a la derecha, pero, en el fondo, yendo de la mano en las políticas de gobierno; o sea, como la Santísima Trinidad, que Dios es uno y trino, es decir, es una unidad conformada por tres personas divinas relacionadas entre sí: el PP (padre, fundador de la derecha española actual), VOX (el mesiánico hijo que quiere llevarnos al pasado como reserva espiritual de Europa) y Cs. (que pretende ser el Espíritu Santo con su defensa del Neoliberalismo). Lo curioso es que quieren sacrificar a ese hijo dejándolo al margen o escondiéndolo en el maletero del vehículo, pensando que aún no es mayor de edad o que no es presentable por algún tipo de tara… El problema, sobre todo para Cs, es cuando VOX les muestra su DNI de persona mayor avalado por sus votantes y exige sus derechos de representación.

En todo caso, el grupo de Cs, da la sensación que, para evitar se hable de sus incongruencias, anda provocando conflictos al amparo de reivindicar derechos, que, sin ser cuestionables, parece que no vienen a cuento, al entrar en una manifestación a la que cuestionaba su propio manifiesto como causa de reivindicación de la marcha, siendo el caso del desfile LGTBI. Determinadas lecturas podrían llevar a concluir que se busca el conflicto para justificar la segregación en base a las diferencias que no se manifiestan, pero que están latentes, demonizando a aquellos que parecía defender Cs. El feminismo, al que la derecha alude como radical, es contrarrestado por una nueva idea de feminismo al que acaban llamando “Feminismo liberal”. Solo falta que tomen el concepto de VOX aludiendo a “feminazi”. Todo se andará, llegado el caso…

En la izquierda se da otra guerra o circunstancia. Ganó con amplitud Sánchez, vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa andaluza (perdone señor Ortega que use esta comparación tan suya), donde derrotó a la sultana Susana y se apoderó del reino. Ahora, tras su manual de resistencia ante el aparato socialista, ha conseguido la sumisión de todos los rebeldes porque, como ya se sabe, el poder aglutina, reúne, asocia… Ese poder de 123 escaños, que es mayoría relativa, no es suficiente y, aunque haya sido refrendado por el encargo real de formar gobierno, ha de buscar apoyos, o neutralizar rechazos para llegar a la investidura. Soy de los que creen que al señor Sánchez, cómo no, le gustaría formar un gobierno monocolor y evitar el grano en el trasero que sería Iglesias en el consejo de ministros y su tendencia al debate pertinaz que cuestione su liderazgo. Ya lo dije antes y sigo manteniéndolo: dos gallos en el mismo corral solo traen disputas por el dominio del patio, aunque Iglesias le prometa fidelidad y respeto, Sánchez no se fía dada la historia y las divergencias no resueltas.

Hablar de Iglesias es hablar de los desacuerdos y conflictos surgidos en Unidos Podemos, (ahora Unidas Podemos); la pérdida de votos y escaños en las últimas elecciones generales, autonómicas y locales, el desmoronamiento de algunas alianzas con la periferia, la marcha de Íñigo Errejón y la aparición de su partido en Madrid con posible proyección nacional, y las de Carolina Bescansa, Luis Alegre, Tania González, con un Monedero ausente en las estructuras del partido pero influyente desde bastidores, dejan a Iglesias como único representante de los fundadores del grupo. No olvidemos la crítica desde el sur con Teresa Rodríguez a la cabeza y Kichi, otro tándem conyugal a la usanza de Iglesias y Montero, que siempre crea sospechas, al menos para mí, al estilo Aznar – Botella. Hay un grupo que no sabemos por dónde acabará saliendo. Me refiero a los integrantes de la Izquierda Unida de Alberto Garzón, que conforman un viejo partido con dinámica propia. Lo de la Rioja, apoyando al PSOE el concejal de IU y bloqueando la de UP, puede ser un síntoma a considerar, aunque sea muy aislado e incomprensible el caso.

Por otro lado tenemos un independentismo catalán que ya está claramente en divergencia. Bajo mi modesta opinión, el señor Torra, mea fuera de tiesto, como dicen en mi tierra, y la sombra de la nada se cierne sobre su cabeza. Por un lado Puigdemont, huido de la justicia española, al que no le salen las cosas fuera de casa como él querría y se ve sin el arrope exterior que pretendía, sigue ejerciendo su influencia en Torra; por otro la vieja Convergencia, de la mano de Mas y Cía., ya va tomando posiciones para la nueva batalla que se avecina, donde se volverá, sin renunciar a la vieja aspiración de independencia, a los cauces que establece la Constitución, tan denostada por ellos.  

ERC, que debe estar muy cabreada por la huida de Puigdemont y el sacrificio de su honrado líder (lo de honrado líder no lo digo con sarcasmo, sino porque así lo creo en comparación con el otro) Oriol Yunqueras sometido a prisión, ya habla otro idioma que, salvando las diferencias, permite el sosiego requerido para digerir la situación a nivel general. Por otro lado, el PNV sigue mostrando su sobriedad y disposición a entenderse con quienes no cuestionen lo que ya tienen. Hay otro ramillete de partidos de menor peso que aunque pueden ser un buen auxilio para Sánchez, no representan nada sin el apoyo de Unidas Podemos o la abstención de parte de la derecha.

En estas circunstancias, con una derecha consciente de sus limitaciones a nivel nacional, centrada en resolver las diferencias para gobernar en sus feudos históricos, sabedora de que hay una lucha subterránea por liderar ese espacio y que Rivera y Casado, más que aliados de conveniencia hoy, son rivales en ese segmento ideológico y político mañana, dejan a Sánchez que se rompa la cabeza intentando aglutinar apoyos para su investidura (más adelante pactarán con él para sacar ciertas leyes de su interés adelante, si es que no vamos a nuevas elecciones). De momento les interesa que Sánchez se estrelle, que se vea obligado a negociar con los innombrables, con los independentistas que atentan contra España, con los representantes del poder venezolano, con Podemos, aunque ellos signifique riesgos y cesiones, ya se sabe… “mientras peor mejor para nosotros”, decía alguien de ellos y Valls lo recordaba en su alegato para apoyar a Colau antes que a Maragall. He ahí el dilema, empujarles al abismo para luego decir que se han caído y culparles de ello.

Por otro lado, la izquierda se enfrenta a la desconfianza, casi paranoide, que siempre tuvo entre ellos. Sánchez no olvida lo pasado y piensa, arriesgadamente, que, al igual que con Susana, ganará la partida final. Se siente con el poder otorgado al responsable de formar gobierno y entiende que es su derecho de elegir a sus compañeros de cama, pero olvida que no suma y que a los otros, si quiere que lo cubran, ha de ceder algunas prendas. Sabe que con Podemos no llega a cubrir necesidades, que necesita alguien más y que, al igual que con los medicamentes, hay incompatibilidades que condicionan las cosas. Por tanto, anda intentando dar lo menos posible a sus eventuales aliados (a los independentistas ya les niega la sal estableciendo líneas rojas) y fraguar un gobierno de manos sueltas, bajo la amenaza real de que “o esto o nuevas elecciones”. Pero las nuevas elecciones las carga el diablo y el resultado es imprevisible, aunque el CIS, y otras encuestas, le den más ganador aún que en el pasado, pero el apoyo que ahora tiene se vería diezmado por el hartazgo de su propio electorado y la evidencia de su incapacidad para negociar y acordar con la mayoría que ostenta. No debe olvidar que su mayoría es relativa y comportarse como tal.

Para Iglesias estos puede ser el canto del cisne. Rodeado de críticas, fracasado el proyecto inicial de “sorpassar” a los socialistas, huidos en combate muchos de sus camaradas ante su liderazgo impositivo, con partidos alternativos brotando en su trigal, tal vez con una Izquierda Unidad cuestionando su integración en el grupo y con la losa del recuerdo de su no apoyo en el pasado al PSOE dejando gobernar a la derecha de Rajoy, solo le queda ostentar un protagonismo personal que le dignifique y de solidez ante los suyos, para no caer en el abismo de la indiferencia, cuando no de la sustitución (pero cuidado que esa actitud puede elevar su ego por las nubes y ser más dura la caída). Difícil lo tiene ante esta tesitura. Si se radicaliza con Sánchez puede entar en la catalogación de extremista, si se somete, incluso formando parte del consejo de ministros, puede dar la sensación de sucumbir al PSOE y ejercer de alter ego. Sabe que no puede imponer, a quien es encargado de formar gobierno, su propio gobierno, que solo le queda negociar para evitar la catástrofe y el desencanto del electorado en general que vieron a las nuevas fuerzas políticas aflorar como una solución y no como un problema. Ahora toca la toma de decisiones desde el análisis racional de los resultados y las circunstancias que de ello se derivan. Un líder, un estadista solvente e inteligente, es aquel que sabe tomar las decisiones en cada momento, priorizando resultados, en función de las contingencias que aparecen. La ofuscación es contraria a la inteligencia y la capacidad de negociación y consecución de los mejores resultados es propio de un buen líder. Tal vez, ahora, no le interese a Iglesias entrar en el gobierno, sino ejercer su papel de líder aliado, pero diferenciado, que defiende y controla, desde la bancada del Congreso, la ejecución de lo pactado, hasta recomponer su situación personal en Podemos.

En esta situación no es cuestión de puestos en el consejo de ministros, sino de programa pactado y comprometido para toda la legislatura. Creo que es un error garrafal no hablar de acuerdos programáticos, de fijar políticas de consenso, de establecer medidas a tomar para mejorar la vida del ciudadano, de establecer compromisos en áreas de especial sensibilidad social como el empleo, la sanidad, la educación, la igualdad de derechos, la dependencia, las pensiones, la libertad y cohesión social, etc. Este es el campo de negociación. No importa que esté Iglesias o no, lo importante es dónde puede ser más eficaz para hacer cumplir esos acuerdos, en el supuesto de que los haya.

Por tanto, acuerdo programático entre PSOE, Podemos, PNV y otras fuerzas que puedan hacer valer sus votos para investir a Sánchez como presidente. Negociación a calzón bajado, para que no haya malas interpretaciones y malentendidos, hasta conseguir definir un programa común que pueda ser asumido por todos los que participan. Con ese programa que forme Sánchez su gobierno con algunas condiciones razonables en su estructura que se acuerden en el proceso de negociación, que no dejan de ser secundarias bajo mi punto de vista o, al menos, de segundo orden. Por eso no entiendo la consulta de Iglesias a los militantes de Podemos sin haber pactado nada, para solo pedirles que se definan sobre una de las posibles soluciones hipotéticas y radicalmente diferentes sin considerar la posibilidad de otras intermedias que pueden resultar de una negociación en marcha. Lo malo es que las respuestas, salvo que sea solo para que Iglesias se blinde ante un no acuerdo o esgrimir un tono de amenaza o férrea posición intransigente, sirve, pues, para atarle las manos, atrapado en una dicotomía extrema sin considerar los espacios intermedios… Yo no la hubiera hecho, pero doctores tiene la Iglesia, mas no sé si contará entre ellos con San Pedro (Sánchez) y San Pablo (Iglesias). En todo caso, a uno, le queda solo esperar que la cordura, si es que existe y no son los egos y las ansias de poder los que dominan la situación, se imponga y entiendan lo que decimos los votantes.

Cada vez, esta situación política, se parezca más al laberinto del Minotauro. Dédalo (que son ellos) ha construido un laberinto de donde es difícil salir, para que Minos encierre al Minotauro (la vieja dictadura) y ahora están atrapados en su propia creación. Solo saldrán con imaginación y arrojo, como hizo Dédalo junto a su hijo Ícaro, creando unas alas de cera para salir volando y escapar del encierro. Mas solo cabrá el éxito si lo hace con prudencia y no caen en la tentación de volar tan alto que el sol derrita las alas (como le pasó a Ícaro) y los arroje al mar pereciendo ahogados en sus profundidades.

PRUDENCIA, IMAGINACIÓN, SOSIEGO Y ACTITUD CONSTRUCTIVA PARA SALIR DEL LABERINTO, ESO ES LO QUE PIDO Y DESEO…



La crisis de Ceuta

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...