sábado, 22 de agosto de 2026

La crisis de Ceuta

 Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/08/22/crisis-ceuta-133556277.html

La ciudad autónoma se ha convertido en un punto caliente por la llegada masiva de migrantes, desbordando las capacidades de acogida

Archivo (31/07/2026).- Una inmigrante intenta alcanzar la playa de Ceuta. / EFE

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Últimamente no suelo ver la tele mientras desayuno, pero hoy he roto el hábito y me he encontrado con una imagen desoladora que me ha hecho pensar. La Policía y la Guardia Civil se disponían al desalojo de la playa del Trampolín, en Ceuta, de varios centenares de los migrantes ―se habla incluso de 4.000― que invadieron la ciudad en la oleada de finales del pasado mes de julio, traspasando la frontera a nado. Tras haber vuelto la mayoría de marroquíes, quedaron en Ceuta un importante grupo, mayoritariamente subsaharianos, que acamparon en condiciones insalubres en la arena de la citada playa. La insostenible situación que ha provocado este aluvión humano tiene una difícil y complicada solución desde el punto de vista político y humanitario.

Ante estas circunstancias, Ceuta parece haberse convertido en un caladero de votos y no de caballa. Es un espacio conflictuado por una situación anómala, muy seria y preocupante, debido a las características que tiene esa invasión pacífica de ‘migrantes’ manipulados, que pretenden una mejor vida en España, según manifiestan.

Un poco de historia sobre Ceuta

Pero antes me gustará hacer alguna reseña sobre la ciudad. La historia de Ceuta está íntimamente ligada a la de la península desde tiempo inmemorial. Sin retrotraernos a Cartago y los númidas, fue territorio del imperio romano (40 d. C.), luego la ocuparon los vándalos (429) y Bizancio (534) la utilizó como base para conquistar Málaga y su costa. Posteriormente la tomaron los visigodos en tiempo de Wamba (675). Tuvo un especial protagonismo en la conquista musulmana de la península con la famosa traición del conde D. Julián, desafecto al rey D. Rodrigo por cuestiones de honor, dado que, según la leyenda, el rey había ultrajado a su hija Florinda.

Al-Andalus sigue manteniendo con la ciudad una variable relación de pertenencia, con diferentes etapas de dominio. Ese período también es de mucho interés para conocer su historia, donde llegó a ser una taifa independiente algo más de 20 años en el siglo XI.

Su historia más reciente se inicia en 1415 con su conquista por las huestes del rey Juan I de Portugal, quedando Pedro de Meneses como primer gobernador de la ciudad con el que surge la historia del Palo Áleo como símbolo del poder y gobierno de Ceuta.

España entra en acción tras la muerte del rey Sebastián I de Portugal en 1578, cuando el reino portugués, tras una crisis sucesoria, se incorporó a la Monarquía Hispánica en 1580 teniendo a Felipe II como heredero a la corona portuguesa. No fue sin contienda, dado que había otros pretendientes. Tras la invasión de Portugal por las fuerzas españolas, claudicaron en la batalla de Alcántara. Al año siguiente, las Cortes reunidas en Tomar, lo proclamaron rey. Ceuta, pues, se incorpora al imperio de Felipe II.

En 1640 se produce la secesión de Portugal, en tiempos de Felipe IV y su valido Conde Duque de Olivares. Ceuta prefiere quedarse bajo la soberanía del reino de España, siendo reconocida tal soberanía, por parte de Portugal, en el Tratado de Lisboa en 1668. Por tanto, Ceuta es española desde 1580 y portuguesa desde más de un siglo y medio antes, y se ha mantenido como tal a pesar de las vicisitudes a las que se ha visto sometida, con ataques y cercos del sultán de Marruecos, incluso de los británicos en la Guerra de Sucesión española en 1704.

Este pequeño apunte histórico puede servir para mejor comprender la situación de la ciudad autónoma, al menos eso pretende. Que cada cual saque sus propias conclusiones respecto al tema.

El momento presente

En estos momentos, cuando el mundo rompe esquemas, con la entrada en liza de políticas disruptivas, como las que practica el ‘trumpismo’ y sus afines, se está dinamitando el derecho internacional. El paradigma que ha sostenido la relativa paz, está siendo cuestionado y en el horizonte asoma una nueva ley que es la de la fuerza. Observamos un espíritu belicista y expansionista de un imperio en decadencia, que puede caer en su propia trampa, aunque llevándose por delante lo imprevisible. Su geoestrategia va posicionándose y pretende dominar o poseer aquellos lugares que requiere para su dominio y control del nuevo orden.

El momento actual, a nivel internacional, me trae a la memoria la inestabilidad de los años 30 del pasado siglo. Intereses cruzados, amenazas y política canallesca, deseos expansionistas, supremacismo en este caso bíblico del integrismo judío, racismo y xenofobia, dominio por los recursos y control y acumulación de medios y tecnologías. Esa guerra latente e híbrida ya está en marcha y nadie podrá ser ajeno a ella, porque no depende de uno sino de los que ejercen el poder y la gobernanza de las grandes potencias. Somos peones en su tablero de ajedrez.

El futuro papel de Ceuta

¿Es Ceuta, por su posición estratégica en el estrecho, un lugar codiciado por el imperio? Yo creo que sí. La política internacional nos atrapa. Es muy complicado mantener la posición del gobierno español respecto a los designios americanos, con la influencia de un ladino Netanyahu entre bastidores, y defender los derechos y el orden mundial ante gente desquiciada a los que les importa un bledo, no solo ese derecho, sino la vida humana.

Entiendo que lo que ocurre en Ceuta pudiera responder a un plan perfectamente orquestado para cambiar el orden de las fuerzas. España no apoya a Netanyahu en su guerra genocida, tampoco a Trump en su agresión a Irán y demás amenazas y, para colmo, Marruecos reivindica Ceuta y Melilla. Por otro lado, formamos parte de una Unión Europea a la que pretende debilitar o disolver el poder americano. España, su Gobierno, es discordante con ese proyecto expansionista y no se somete a los designios del emperador. La estrategia del ajedrecista está en marcha. Líbrenos Dios de aquellos que son capaces de lanzar bombas indiscriminadamente, con intención de matar, de arrasar y destruir, pensando en el negocio de la guerra y de la reconstrucción tras ella, o de movilizar a su pueblo sin el más mínimo escrúpulo ético y moral.

La pacífica invasión de Ceuta viene a demostrar la vulnerabilidad de la frontera ante este tipo de actos desarmados y no agresivos. No es una invasión militar con armas que matan, sino una de gente engañada por bulos y movida por redes sociales que pretenden mejorar sus condiciones de vida. Pero, además, desestabiliza y convulsiona las relaciones entre los miembros de la UE y tensa las leyes humanitarias que protegen al individuo.

Creo que, aquí, habría que hacer una profunda reflexión sobre el papel de nuestros políticos y ver qué intereses reales defienden. He visto a insignes patriotas delante de Trump, casi genuflexos y con la mano en el corazón como quien jura obediencia, y eso me da mala espina y escasa confianza.

Feijóo vuelve a Ceuta

Feijóo, en su visita a Ceuta, ha dicho: «En ningún caso, ni mayores ni menores, han de regresar todos, pero todos, y cuando digo todos son todos, todos tienen que regresar». Mientras rechaza que las menores no acompañadas sean trasladadas a la península para protegerlas, irracionalmente alude en su discurso a las niñas españoles nacidas en Ceuta: «¿Qué está pasando en Ceuta para que el Gobierno considere esta mañana, no hasta la fecha, que se deben mandar a la península 500 niñas, qué está pasando en Ceuta?… ¿y las niñas que viven en Ceuta? ¿Las niñas que viven en Ceuta, nacieron en Ceuta y son españolas, quién las protege?». Entiendo que las niñas que viven en Ceuta, que son españolas, están protegidas por su familia y por las fuerzas del orden público y el imperio de la ley como ciudadanas españolas.

El artículo 35 de la ley de extranjería, apartado 5º explica lo que se ha de hacer en estas situaciones, si no se hace se puede acabar con una condena de prevaricación por incumplimiento de una ley orgánica, que es de máximo rango en nuestro ordenamiento constitucional. En todo caso es muy lícito pedir que se agilice los trámites a realizar, pero nunca incitar a su incumplimiento.

Seguimos en la etapa de la agitación del árbol a ver si cae el fruto maduro, si es que lo está. Feijóo sigue agitando, incluso, más que Vox. Ahora hasta el paciente Vivas sacude el árbol. Mientras, el Gobierno camina demasiado lento… ¿Estará esperando el resultado de las elecciones de medio mandato en los EEUU?

sábado, 15 de agosto de 2026

Qué será de mis libros cuando yo no esté

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 15 AGO 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/08/15/sera-libros-133368432.html

La lectura de libros ofrece la oportunidad de vivir múltiples vidas y aprender a través de la empatía con los personajes

Una lectura sosegada. / l.o.

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“Si quieres vivir muchas vidas lee libros, pero si quieres vivir siempre escríbelos”. Creo que alguien ya pronunció esta frase que a mí me parece paradigmática. La gente suele, o solemos, leer libros para conocer las vidas que describen o narran. Nos identificamos con los personajes y, de forma vicaria, a través de ellos, vivimos la trama y los avatares que nos presentan las novelas, relatos o biografías que se plasman en los textos que conforman el contenido del libro.

Nuestro amigo el libro

El libro, en el primer caso, es el amigo con el que queremos compartir parte de nuestra experiencia vital. Buscamos en él su propia vivencia, aunque sea ficticia, donde la fantasía del autor nos lleva, mediante su creatividad, a un mundo ignoto que nos va descubriendo en su narrativa, una historia imaginaria o real mostrando la diversidad existencial del ser humano. El libro nos presenta unos personajes singulares, a los que nos acercamos para conocer su vida y forjar una relación virtual, que nos enriquece aportando una nueva experiencia que, presumiblemente, nunca hubiéramos conseguido vivir por las limitaciones y condicionantes que nuestro contexto existencial nos impone. El libro es como un sueño, una ensoñación que nos permite vivir lo no vivido mediante la proyección que hacemos al identificarnos con sus personajes.

Ese aprendizaje vicario realizado a través de las vivencias ajenas, aunque fueran imaginarias, nos satisface ciertas necesidades de desarrollo personal mediante la proyección. El libro amigo es aquel que nos ayuda a crecer, el que nos acompaña en esa nueva ruta de la vida que nos presenta tantas novedades e invita a vivirlas. Es un amigo y consejero que nos permite acceder al subconsciente freudiano sin provocar o crear trauma alguno o disonancia que nos atrape en la culpa, por muy cruel y despiadada que sea la conducta del personaje.

La identificación con el personaje

¡Qué maravilla sentirnos críticamente sádicos asesinos, héroes o villanos, apasionados amantes, santos o virtuosos, inteligentes científicos, o poderosos señores, liberándonos de nuestra frustración! ¡Qué acto terapéutico tan exquisito que nos lleva a sublimar nuestros deseos inconfesos! El libro nos permite navegar por el mar de la vida en pura fantasía. Somos el personaje, pero no somos responsables de sus actos. Vivimos empáticamente su experiencia, pero no como protagonista directo, sino indirecto. Sentimos como él a través de la empatía que nos provoca. Empatizar es ver lo que se da en el otro lado del espejo, comprender y compartir sentimientos pero no provocarlos, por lo que la culpa no es nuestra sino del personaje.

No obstante, hablando de sentimiento y sensibilidad, es bueno aludir a la poética, que representa una forma más emotiva de expresión que la narrativa, elevando a una mayor categoría la empatía que despierta la rítmica armonía del verso o la belleza expresiva de la prosa poética, donde aflora un sentimiento verdadero, tal como refería el excelente poeta ovetense Ángel González Muñiz, en este fragmento perteneciente al famoso texto en prosa poética titulado «La verdad de la mentira» incluido en su libro póstumo Nada grave (2008):

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas, y una voz cariñosa le susurró al oído:

— ¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira?

Y él respondió:

— Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad.

El contrato con el libro

Cuando compramos un libro establecemos un contrato con él, un compromiso de lectura para conocer y vivir la experiencia que nos narra. Ese acercamiento implica comprometerse a leerlo y aproximarse al personaje, con el que pretendes establecer un vínculo amistoso o, al menos, un curioso contacto para mayor conocimiento de una íntima experiencia vivencial creada por el autor. Tal vez por ello, «la literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos», (Paul Auster). En todo caso, bajo mi modesta opinión, los libros son los vasos comunicantes de la cultura en nuestra sociedad.

El libro, depositado en su anaquel, aguarda pacientemente a ser tomado para ofrecer la magia de sus páginas rebosantes de una vida o de esencias que complazcan al lector. Ese es su verdadero cometido, la razón de su existencia. Si no logra su objetivo se sentirá frustrado y traicionado por quien lo adquirió para leerlo. Ahora, cuando miro en mi biblioteca familiar, voy descubriendo mi traición a tantos de ellos que fueron adquiridos con la clara intención de ser leídos y aún esperan, pacientemente, a poder ofrecer su contenido.

Resignados y sometidos al martirio del polvo y abandono, ha dejado de tener sentido su existencia. Me siento culpable por mi desmesurada ansia de leer más allá de mis posibilidades reales, del ímpetu que me llevó a adquirir tantos libros sin calcular mis capacidades de lectura. Ahora, sumidos en el olvido, quedan un buen número de ellos que ayer me ilusionaron. ¿Se sentirán traicionados por mi promesa incumplida? Rotas sus ilusiones por ser leídos, permanecen en un purgatorio, como refiere Alberto Manguel, aguardando su destino incierto.

He de confesar que me siento culpable. Un importante gasto económico para ser enterrado, enclaustrado, en una dependencia de almacenaje. ¡Cuánto amigos me andan esperando en los anaqueles de mi biblioteca! Arthur Schopenhauer, el filósofo alemán, escribía: «Junto con los libros debiera venderse el tiempo suficiente para leerlos», ojalá fuera así.

Mientras, el ebook le gana la partida y ese mundo sólido de antaño se diluye en otro virtual, donde el placer del contacto entre el papel y la piel desaparece, dando paso a lo inmaterial que va inundando el mundo. El libro de papel muere en vida aplastado por el empuje digital que condiciona el futuro.

Tus libros son tus hijos

Decía al principio: “Si quieres vivir muchas vidas lee libros, pero si quieres vivir siempre escríbelos”. Si en la primera parte del aforismo consideraba al libro como el lugar de encuentro con un potencial amigo, en la segunda aparece como un hijo al que le das vida con tu creatividad.

De hijos, libros, árboles se fragua la trascendencia según el refranero popular. Ellos quedan cuando tú te vas y, en cierto sentido, dan variado testimonio de tu existencia. Los hijos llevan la impronta de tu genética para perpetuar la especie, que sería la máxima expresión del instinto de conservación, junto a la calidad de tu enseñanza cargada de principios y valores que les fuiste inoculando con el proceso educativo.

Los libros son los otros hijos que hacen trascender el pensamiento, la creatividad de nuestra mente y el contenido de nuestro intelecto. En ellos nos proyectamos, bien de forma directa o indirecta, para plasmar sentimientos, emociones, razones y pensamientos que se articulan y elaboran mediante los procesos cognitivos que vamos desarrollando a través del contacto con el medio. El libro es un producto nutriente que alimenta el espíritu y enriquece la mente facilitando la travesía existencial. Es tu tránsito, tu camino, tu vida única y exclusiva, intransferible en su totalidad, pero con suficiente muestrario de vivencias que pueden ser de interés para el lector.

La cosmovisión holística

El árbol es otra forma de trascender dentro del ecosistema, como una declaración de pertenencia a la propia naturaleza en una alianza sostenida en el tiempo. Es un nexo entre tú y la tierra, su inmanente fruto alimenta tu cuerpo. Tu esencia intelectual, que anida en tu mente, tiene una estructura que la sostiene. En el fondo tú eres lo que piensas, tu intelecto, que habita en un continente que le soporta, el cuerpo, y todo ello se sustenta en su entorno nutriente que es la naturaleza. Esto dirige nuestra mirada a una perspectiva más amplia, a una cosmovisión holística donde se vislumbra el panteísmo.

Mas yo planteaba en el título una interrogante sobre qué será de mis libros cuando ya no esté, de mis libros amigos e hijos. Los amigos pudieran quedar en los anaqueles de alguna biblioteca, pero los hijos, además, deben sobrevivir en la familia porque son parte de ti mismo, y así seguir presentes para tus descendientes.

Desde donde fuera o estuviere tras la muerte me gustaría observar la imagen de mis hijos, de mis nietos, leyendo bajo mi árbol los libros que escribí por el camino, aunque fuese leyendo en un ebook, o Dios sabe en qué otro mecanismo.

 


domingo, 9 de agosto de 2026

NAGASAKI: AL TERCER DÍA RESUCITÓ LA MUERTE

Nagasaki
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Hoy, hace 81 años, al tercer día resucitó la muerte en Nagasaki. Hiroshima fue el día 6 y, cuando aún no había dado tiempo para digerir tamaño desastre y asesinato masivo de ciudadanos civiles (si es que podía ser digerida tanta devastación y maldad del ser humano), el cielo, dominado por los EEUU, volvió a escupir muerte y destrucción desde 10.000 metros de altura. Tal vez era necesaria esa distancia para que las almas de los ejecutores que soltaron la bomba no se vieran afectados por tamaña barbaridad. Supongo que, si tenían conciencia y se ha de suponer que sí, arrastraron de por vida la carga de su crimen al ver los resultados.

Debieron pensar, en algún momento, en los pobres inocentes, en los niños, mujeres, ancianos y demás habitantes de las ciudades sacrificadas… y, por qué no, ponerse en su lugar y sentir cómo sus hijos y familiares eran arrasados por una bomba, tras estar sufriendo previamente los efectos de la derrota definitiva, en una guerra propiciada por un nacionalismo fascista aliado con los otros provocadores del conflicto. Pero no es solo culpable EE. UU., que lo es, sin duda, como autor del hecho, sino, también, el imperialismo japonés por llevar a su pueblo a estos límites, tal como lo fue el nazismo y el fascismo en Europa… Ahora bien, una vez metidos en guerra, ya no hay buenos y malos, todos son malos, malísimos de la muerte; tan malos que hacen ídolos y héroes a los que más matan.

Hoy, 9 de agosto, es el aniversario de aquel lamentable y terrible crimen de guerra. Por eso sale a colación en esta fecha, aunque siempre esté presente en nuestra memoria. Las otras barbaridades las dejamos para cuando toque. Pero propongo un recuerdo y homenaje por tantos inocentes que las guerras se llevan por delante con sus haciendas incluidas. ¿Qué extraños intereses mueven al conflicto? ¿Quiénes azuzan a los pueblos a la confrontación? Indudablemente, habrá que preguntarle a quienes ostentan el poder, directamente y entre bastidores… En este caso y con esta acción, el poder de los EE. UU., quiso dejar claro quien mandaba en el mundo desde el terror que tal artefacto generaba.

Aquello, los americanos, lo justificaron como un gran mal menor, para evitar un mal mayor infringido por la resistencia numantina del pueblo japonés en la lucha cuerpo a cuerpo, casa a casa. Era lo más sencillo y conveniente para ellos y, de camino, ejemplarizante para el mundo... mostrar quien tiene el poder. En eso seguimos con una política belicista que asoma al mundo al abismo de la tercera guerra mundial. ¿Caerán nuevas bombas nucleares en las guerras una vez perdida la vergüenza y llegados a la deshumanización del contrincante?

Líbrenos Dios de repetir la historia, porque hay gente que lleva en los genes la violencia…

lunes, 3 de agosto de 2026

El «privilegio» de vivir esta época

Este artículo ha sido publicado en los siguientes medios digitales:

Málaga al día: https://malagaaldia.com/contenido/7690/el-privilegio-de-vivir-esta-epoca

Viajes y turismo: https://www.revistadeviajesyturismo.com/2026/08/04/el-privilegio-de-vivir-esta-epoca/

21Noticias: https://21noticias.com/2026/08/04/el-privilegio-de-vivir-esta-epoca/

Galicia digital: https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.40265.php

Adenmás en el diario La Opinión de Málaga, edición digital y papel: Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/08/12/privilegio-vivir-epoca-133269767.html

 

La república tecnológica, una alianza

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No se sabe si vivir estos momentos a nivel nacional e internacional es una suerte o una desgracia. En todo caso parece que sí es un frenético y perturbador privilegio. Los acontecimientos se muestran entre imprevistos y disparatados. El mundo se ha convertido en una «Casa de locos», donde se perdió el respeto, mientras la lógica se ve condicionada por los intereses de grupo más que por el interés social que beneficie a todo el colectivo. El humanismo se deteriora acosado por posiciones egoístas que redefinen conceptos básicos como libertad, igualdad, solidaridad, justicia social, ética, derechos y otros, a golpe de motosierra o lanzallamas. La falacia y el bulo se abren camino en el mundo de la comunicación con la clara intención de sembrar el desconcierto e, incluso, la desafección política rompiendo los principios del respeto y la lealtad, si alguna vez los tuvo.

La deconstrucción del sistema

Estamos en un proceso de deconstrucción del sistema para crear otro donde, como he referido en otras ocasiones, el poder cambie de manos. La soberanía popular, propia de la democracia, podrá dar paso a una etapa donde el ser humano sea súbdito de una nueva majestad fundamentada en el poder y el valor del dinero. El Estado, como garante de la libertad y protector del bienestar de la ciudadanía y elaborador de normas de convivencia a nivel nacional e internacional, va perdiendo su poderío en favor de los oligarcas y grandes corporaciones. El fin será la conquista del poder para someter al Estado y reconducirlo, tal vez, a una plutocracia en la línea de la propuesta que plantea el libro "La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente", de Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska (2025). Bajo mi punto de vista es una posición perturbadora, como se podría desprender del manifiesto de 22 puntos, que surge de sus planteamientos.

Pero, volviendo a poner los pies en la tierra, ya tenemos monstruos impersonales, sociedades anónimas dueñas de casi todo, que se mueven en el oscuro mundo del negocio como buitres volando en busca de la oportunidad para invertir sin el menor pudor ético o, incluso, moral. Su oferta, para quien tenga medios, es asociarse a ellas, invertir en las mismas, para subirse al tren que, en su dinámica a caballo de la «ciberevolución» con la IA como máximo exponente de gestión, aporte beneficios al colectivo inversor. El pragmatismo conducirá a poner la mano para cobrar beneficios sin preguntarse siquiera cómo y de dónde sale ese dinero, si es de la guerra, de la especulación o del ejercicio mafioso de empresas sin escrúpulos. En todo caso, esas decisiones de gestión serán responsabilidad de la inteligencia superior que dirige el cotarro.

Sus amos, los oligarcas del poder, tal como dijo Elon Musk, pretenden erigirse en machos alfa para dirigir al grupo atrapado en una estructura férrea, perfectamente organizada, controlada por la Inteligencia Artificial (IA), que ejercerá la función pensante mejor que cualquier ser humano, actuando con el pragmatismo aplastante que ya he referido. 

La disgregación social

Ante esto, o por esto, nuestra sociedad se está disgregando, con escasa cohesión y mucha mala leche sembrada y cultivada por mentes aviesas de escasa lealtad al sentido común. Tenemos un exceso de sujetos que enfangan y perturban la vida social que debería llevar al sano ejercicio de la amigable felicidad. El problema es, en el fondo, que el campo de interacción donde se da una humana relación ha dejado de ser el contacto directo donde se practica la verdadera comunicación, sumando la digital y la analógica, o sea la verbal y no verbal, para transmitir y/o recibir la verdad del mensaje sin tapujos ni manipulación que tergiversen el mismo. La comunicación cara a cara, la expresión facial, incluido el contacto físico, es una garantía de cierta veracidad y, por consiguiente, básica para el desarrollo de la amistad y la convivencia.

Sin embargo, la aparición de las Redes Sociales (RRSS) ha roto el sistema de relación humanista. Se aceptan amigos virtuales que no lo son en absoluto, ni siquiera conocidos, basados muchas veces en que son amigos de tus amigos, paisanos o tiene alguna supuesta afinidad contigo. No sería mala cosa si se diera, en esaas redes, un respeto a las ideas, una ética en el trato y una actitud constructiva que facilitara esa nueva relación para fraguar amistad verdadera. Pero, en muchos casos, son infiltrados en la red que intoxican y más que amigos son enemigos o detractores que libran su batalla particular como correa de transmisión de dogmáticos posicionamientos ideológicos.

Por ello, cada vez se ve más brusquedad, descalificación, vehemencia y confrontación a través de los comentarios provocadores que se vierten en las RRSS ajenas. Es un mal síntoma ya que indica el pulso real y la temperatura que reina en nuestra sociedad, donde los grupos ideológicos, políticos o de credo se aglutinan y atrincherar en defensa propia, dispuestos a acabar con el enemigo, al que antes se le consideraba colocutor o contertulio. Ya no se acepta como esencial y básico el derecho a discernir con plena libertad de pensamiento sustentado en argumentaciones lógicas, pues se ha hecho del coloquio una batalla, un combate para imponer el propio pensamiento. De esta forma perdimos la capacidad de acercamiento y entendimiento, aproximándonos al abismo de la confrontación irracional.

El futbol como aglutinante social.

Curiosamente, cuando observamos esta peligrosa disgregación, descomposición o fragmentación, que nos lleva a la preocupante incertidumbre, aparecen momentos sorprendentes sobre los que vale la pena reflexionar.

El hecho más palmario es la reacción de todo un pueblo a la victoria española en la Copa mundial de futbol. Vimos una inmensa masa movida por la emoción que significaba ganar un mundial. Reconozco que me emocionó ver a tanta juventud asumiendo la honra de la victoria. Se habla de dos millones de personas saliendo a las calles de Madrid para celebrarlo. ¿No os parece demasiado? En todo caso estaban ávidos de compartir el triunfo, asumiéndolo como propio, en un sentimiento personal como integrantes del grupo, en este caso de España. Estamos excesivamente frustrados y agobiados por los avatares de la vida y cualquier ocasión para la autocomplacencia es bienvenida. Es evidente que el futbol tiene un componente alienante, como todo espectáculo de masas que mueve emociones, proyecciones personales y sentido de identidad grupal. Tal vez canalizar esas emociones pudiera darnos un hálito de esperanza para crear una nueva sociedad, reto harto difícil.

Falacias, bulos y manipulación

Complicado resulta cuando, en el mundo extenso de la política, aparecen determinados sujetos o grupos, potenciando la desinformación con el ánimo de confundir a la gente, sobre todo a aquellos que son asiduos en el uso de las RRSS y que dan más crédito a determinados «influencers» que a la ciencia. Aparece el indocumentado, el indigente intelectual, que pretende, en su demencial concepción del conocimiento, exponer una cosmovisión basada en la entelequia, donde la mentira y el bulo sustentan la manipulación emocional. Presentan esa posverdad a la que la RAE define como: «Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales».

«Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros», decía Montoro en 2010. Podría ser la clave de bóveda de determinadas conductas y actitudes en el mundo de la política nacional. Tenemos un país polarizado y atrincherado en posiciones inalterables que sobrevuelan los propios intereses nacionales o de Estado. Prima el interés del partido sobre el general, lo que no deja de ser una traición al ejercicio de la propia política en democracia. Los políticos generan amor u odio en gran parte de la población, cuando no indiferencia, mientras una sombra de sospecha se cierne sobre todo, de la que no escapan componentes de la judicatura y demás poderes del Estado. Las raíces de la polarización son insondables.

Mientras tanto el mundo exterior sigue cabalgando cuan jinete apocalíptico. La política americana con sus imprevisibles e incomprensibles decisiones tiene un efecto desestabilizador a nivel mundial arrastrando a los demás. Extraños objetivos se esconden tras un halo de recelo que se van confirmando con el devenir de los acontecimientos. La concepción del mundo como un negocio no es una alternativa de contenido humanitario, al menos no cabe en la mente de los humanistas que poblamos la tierra. Vivimos tiempos difíciles, tal vez no sea un privilegio sino una maldición.

 

 

La crisis de Ceuta

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 22 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...