miércoles, 25 de marzo de 2020

Un análisis personal de los datos sobre el coronavirus



Hoy me voy a permitir compartir con vosotros el estudio que vengo haciendo desde hace unos días respecto a la incidencia y evolución del coronavirus en nuestro país. Se trata de una recogida de datos, a partir del día 16 de marzo, sobre la base de los emitidos por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, que cada día a las 21 horas, hace un balance de la situación y ofrece sus datos, hasta ese momento, en la información del día siguiente. Se pueden obtener en este enlace: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Actualizacion_50_COVID-19.pdf buscando la actualización correspondiente al día que os interese.

Hay algunas cuestiones que condicionan el estudio. Por ejemplo: no dan datos, de forma pormenorizada de altas por comunidad autónoma, hasta el día 21 de marzo, en que solo reflejaban los datos globales. Tampoco aparecen los hospitalizados hasta ese mismo día, pero, salvo eso ya subsanado, son bastante completos a nivel informativo.

No obstante, yo he establecido un sistema de control y análisis mediante el uso del Excel, para ver con mayor precisión el proceso evolutivo. Quiero compartir, pues, algunas de esas gráficas, todas referentes al conjunto de España, que aluden a:

  1. La evolución de los afectados, o casos detectados. Entendiendo que deben existir otros positivos no controlados por ser asintomáticos y, a su vez, portadores incontrolados, a los que solo se les puede neutralizar desde el aislamiento en casa. Esa sería la única forma de evitar su contacto con los demás y que ejercieran de transmisores. En la gráfica reflejo los datos acumulados y los que se van dando diariamente.
  2. Casos en activo. En este sentido se reflejan los casos que siguen padeciendo la enfermedad y es igual a los afectados menos las altas y los fallecimientos, que se expresan a las dos siguientes gráficas.
  3. Fallecimientos. También los acumulados y por días.
  4. La evolución de las altas, acumuladas y por día.
  5. El porcentaje de incremento de casos. En este sentido se refleja % de los casos nuevos sobre los totales existentes el día anterior, lo que nos da una idea de esta incidencia.
  6. La relación entre altas y fallecidos, donde aparece el número de ellos en cada caso y día y la diferencia, o gradiente, entre ambos que se viene observando.
  7. Y, por último, otra gráfica a la que he denominado, eficiencia del sistema sanitario, donde aparece el % de altas y de fallecidos sobre el total de pacientes ingresados. En este caso los datos se inician el día 21, que es cuando aparece el de los hospitalizados.


Veamos esos datos:


Gráfica 1

En esta gráfica se puede observar como ha ido incrementándose el número de pacientes afectados de forma, prácticamente, lineal, con una ligera evolución al alza como podemos ver en los datos diarios, lo cual, bajo mi punto de vista, no es mala señal, pues, según los expertos, cada paciente puede contagias de 1,4 a 2,5, con lo que el incremento sería de manera exponencial. Por tanto, la clave para frenar el brote es reducir el ritmo al que crecen los casos; o sea, evitar el contacto entre sanos y enfermos sin la protección debida. Esto, al no conocerse con certeza quienes son los afectados, dado que hay portadores asintomáticos, o que el virus pueda inocularse antes de la aparición de síntomas, solo es evitable con la reclusión y el considerar que todos y cada uno somos sospechosos de ser portadores potenciales.

Ello nos da la esperanza de que pasados los días de incubación de los ya infectados, que se sitúa en torno a los 14 días, bajará el ritmo de crecimiento, si las medidas de aislamiento han surtido efecto, empezando a bajar el número de nuevos caso. Esa es al menos mi esperanza. La curva de afectados acumulados tendería a aplanarse, mientras el número de casos en activo evolucionará en forma de campana de Gauss.


Gráfica 2

En esta gráfica 2 diferenciamos entre afectados (línea azul), que serían todos los que han sufrido la enfermedad hasta ese momento, y los pacientes de la enfermedad en activo, pendientes de resolución de la patología. Lo que se pretende es que la línea azul se estabilice y se haga horizontal, mientras la naranja, de los pacientes en activo, se convierta en una campana de Gauss, como ya he mencionado.


Gráfica 3

Las altas acumuladas han tenido una evolución progresiva y casi lineal, como parece normal, mientras que el número diario se ha ido incrementando, también es una muestra lógica debido al tiempo medio del padecimiento de la enfermedad. A mayor número de enfermos mayor número de altas. Pero más adelante veremos otra gráfica donde se aprecia el porcentaje de altas sobre el total de pacientes afectados, lo que viene a mostrarnos el nivel de eficacia de la asistencia sanitaria.

Gráfica 4

Esta es la parte más lamentable de la situación, los fallecimientos. Aquí podemos ver la evolución acumulada y los casos que se producen a diario. Es casi superponible sobre la gráfica 1, o sea la de los afectados. Será interesante ver, más adelante, la gráfica que refleja le % de fallecimiento sobre el total de hospitalizados, que, como veremos, sufre una ligera subida, explicable, tal vez, por el empeoramiento de los pacientes conforme evoluciona el padecimiento y la respuesta de las UCIs en el mantenimiento de la esperanza, incluso, en aquellos casos en los que haya poca de conseguir evitar la muerte.


Gráfica 5

Es importante conocer el % de casos que aparecen cada día con relación a la jornada anterior, puesto que eso nos permitiría establecer una línea de tendencia significativa en la predicción evolutiva de la aparición de nuevos casos y, por ende, en la evolución del contagio, lo que nos confirmaría que son efectivas las medidas tomadas.

En este caso, aún no nos ofrece un nivel de confianza esa línea de tendencia, pues existe una gran variabilidad y dispersión de datos. Esperemos producir un decrecimiento de ese porcentaje a corto plazo.

Gráfica 6

Esta gráfica 6 nos muestra el número de altas y fallecimientos acumulados. Es deseable, pues, que la línea de altas vaya creciendo de forma exponencial, mientras que la de fallecidos se estabilice y se aplane quedando inactivada. También, lógicamente, que ese gradiente se eleve. He llamado gradiente a la diferencia entre altas y fallecimientos, que ojalá suba en pocos días a buen ritmo hasta la conclusión del problema.

Gráfica 7

La gráfica 7 y última, nos muestra, lo que yo he llamado, eficiencia del sistema sanitario. Muestra el % de altas y fallecimientos sobre el número de pacientes ingresados en ese día. Por tanto, mientras más bajo sea el % de fallecidos y más alto el de curaciones, más eficiencia tendrá el sistema. El gran problema es que la presión asistencial, la carencia de materiales y recursos terapéuticos, el agotamiento físico y emocional de los profesionales, el colapso hospitalario, etc.  son claros exponentes de una menor eficiencia. Es importantísimo que la administración implique todo su esfuerzo en corregir estas deficiencias para convertirlo en más eficiente, dejando de lado otras cuestiones secundarias, incluido, el propio debate político partidista, reorientando las sinergias de todos los recursos disponibles para la consecución del supra-objetivo que le interesa a la ciudadanía.

Concluyo. Para mí hay varios factores que me preocupan, entre los que remarco:
  1. No sabemos el número exacto de portadores asintomáticos que hay circulando por el país, a pesar del confinamiento generalizado. Con la llegada de más test puede que se incremente considerablemente el número de afectados, pero eso será buena señal porque podremos controlar mejor el contagio.
  2. Hay algunos colectivos sociales que no han desarrollado la conciencia necesaria para cumplir con el confinamiento y su falta de solidaridad con sus conciudadanos solo puede ser corregida por la sanción.
  3. Aun comprendiendo las dificultades para abastecerse de tanto material como se necesita en estos momentos de un consumo inimaginable, con gran demanda a nivel mundial, es imprescindible volcarse en ello e, incluso, reconvertir nuestra industria en productora de ese material imprescindible para el tratamiento de los enfermos.
  4. En estos momentos es imprescindible que toda la ciudadanía tome conciencia de la complejidad del momento y deje de crear desasosiego e incertidumbre en la población con “fake news” y noticias no contrastadas que solo llevan a la angustia y preocupación a quienes, sometidos a un encierro, deben gestionarlo desde la racionalidad y el buen criterio. Yo, personalmente, estoy hasta las narices de recibir WhatsApp cargados de falacias, no sé si con malas intenciones, de sujetos tóxicos o, incluso, de personas de buena voluntad que hacen, sin quererlo, de correa de transmisión de las mismas.
  5. A los políticos hay que pedirles mucho. Especialmente que se dejen de idioteces partidistas, que no piensen en sacar tajada política del momento y que ahora den el callo, discutiendo y aportando ideas a los órganos responsables de la gestión de la crisis en sus distintos ámbitos, sin sembrar desconcierto en el pueblo, de lo contrario, los ciudadanos, en las próximas elecciones se lo hará pagar por mucho que ellos pretendan inculpar a los demás y salir de rositas.
  6. Creo que es imprescindibles, y de bien nacidos, agradecer el esfuerzo y sacrificio que están realizando, en primer lugar el personal sanitario, pero también los otros grupos que están implicados en el mantenimiento y apoyo para que no nos falte de nada a los que estamos en casa, a los mayores y personal de riesgo. Incluyo aquí a todo un elenco de ciudadanos que día a día siguen al pie del cañón. Policía armada, Local, Mossos, Ertzainas, Guardia Civil, Ejército, camioneros, cajeras y abastecedores de supermercados, medios de transporte, basureros, limpiadoras, personal de asistencia a dependientes y tantos otros que no puedo señalar aquí porque sería interminable la lista (permítanme una frivolidad: menos a los albañiles que están haciendo una obra en el piso 3º de mi casa y nos someten a un ruido tremendo con sus maquinaria, ruido semejante a una tortura que desquicia los nervios cuando no se puede salir a la calle a dar un paseo y descongestionarse de tal agresión, esto, sumado al amenazante virus, nos provoca una situación intolerable que nos está trastornando).


Bueno seguiremos en unos días para ver cómo ha evolucionado la situación y compartir con vosotros mis personales análisis, siempre de buen rollo y con esperanza

jueves, 9 de enero de 2020

Análisis de la actualidad política desde el desconcierto.



Políticamente ando un poco confundido, o confuso, espero que me comprendáis. No lo digo por mis propias convicciones sino por las de los demás, por las de aquellos que yo creía estaban en la onda democrática, pero que siempre sospeché que lo estaban a regañadientes.

El concepto de democracia parece que no ha calado en la población, tal vez sea porque, durante todos los años vividos en ella, no hemos sido capaces de establecer, mostrar y enseñar los principios democráticos a la ciudadanía en general, desde la infancia, y a los propios políticos que nos representan en particular.

En los años 70, a la muerte de Franco, parecía que se había producido el milagro de la conversión de San Pablo. Un rayo democrático tiró del caballo al franquismo y vieron claro que el sistema, el dios terrenal de la convivencia, era la democracia. Salvo algunos grupos bajo la batuta de un exaltado notario que quedaron fuera del sistema por su escasa relevancia representativa.

Asumieron los principios democráticos de la soberanía popular y el pueblo dejó de ser súbdito para convertirse en soberano. La vieja institución monárquica de los borbones, instaurada en el siglo XVIII de la mano de la guerra de sucesión y apoyada por el abuelo absolutista, el rey Sol francés, renunciaba a esa potestad de soberano para convertirse en una institución casi simbólica, mantenida por los españoles como tributo a la paz y el entendimiento entre las diversas posiciones políticas. Tuvo la habilidad, eso sí, de conseguir que también cayeran del caballo las fuerzas republicanas y la luz de la monarquía parlamentaria relevara a los principios republicanos.

En este trance, se entendió que todos los españoles, por el hecho de serlo, podía ejercer en libertad sus derechos políticos, incluyen el derecho a disentir hasta de la propia Constitución. O sea, usted, querido ciudadano, es soberano en el uso de la alícuota parte que representa con su voto. Pero eso lleva implícito el respeto a las otras alícuotas partes de los muchos millones de ciudadanos que comparte la responsabilidad en el uso de la soberanía popular.

A tal efecto y para que establezcan un orden convivencial y converjan en acuerdos de gobernabilidad, se les otorgará el derecho a elegir a sus representantes al parlamento, que es el lugar sacrosanto donde se ejerce la democracia, donde cada diputado es legítimo representante de la ciudadanía sin excepción alguna, o sea que cuando usted insulta o alaba a un diputado está insultando o alabando a quienes lo pusieron allí como representante legítimo.

Si algo de importancia vital tiene la democracia es el respeto a las diferencias, a los que piensan diferente, comprendiendo que ellos tienen el mismo derecho que tú dentro del Estado. Aquí hemos de incluir a todos los miembros o partidos, sin excepción, que integran el arco parlamentario, puesto que si están allí es porque la Constitución los ampara. Siempre queda el recurso, en caso de sospechar que son anticonstitucionales, de llevarlos al Tribunal Constitucional, creado exprofeso para dilucidar asuntos relacionados con la constitucionalidad.

Con todo lo que hemos vivido en estos días y que parece se avecina, a mí, en concreto, me está replanteando este sistema democrático fallido, poco consistente en su esencia y nada respetado por los que deberían respetarlo, o sea por los propios políticos encargados de implementarlo.

Esas descalificaciones, insultos y expresiones variadas sobre el pensamiento político de todos y cada uno de los representantes, que bajo mi criterio son legítimos en el uso de la libertad de expresión que avala y justifica el sistema democrático, dejan en evidencia a quienes los manifiestan. Es coherente cada discurso con el pensamiento político del discursante, que queda retratado en la expresión de su pensamiento. Es ahí, donde el ciudadano debe leer y discernir si el político se ajusta al derecho democrático o si es un farsante que está allá para dinamitar la propia democracia. Cuestión que se observa en su actitud de respeto al conjunto de la ciudadanía, sus representantes y las leyes que sustentan el debate, entendiendo que en el propio debate está incluida la posibilidad de cuestionar esas leyes y la libre expresión del pensamiento. Yo no tengo nada que objetar cuando una señora, en este caso la señora Bassa, dice que tiene a su hermana en la cárcel y que, desde un punto de vista personal, a ella le importan un bledo la gobernabilidad de España, dado que es realmente lo que piensa. Esa sinceridad es de agradecer por la información que te aporta.

En este sentido, me parece maravilloso que el de Bildu diga lo que dice si es que lo piensa, y lo dice con la palabra no con una pistola; que el de VOX exprese su discurso manifestando sus ideas, para muchos antidemocráticas e inconstitucionales (cómo se atreven a calificar de ilegitimo a un gobierno surgido del parlamento… uy, uy, uy… cuidado que la Constitución está avalando ese acuerdo); que la señora Oramas haga lo contrario a lo que pactó su partido (allá ellos con la gestión del caso, aunque a mí me choque su deslealtad); que el PP se ubique ideológicamente en la defensa de determinados postulados cercanos a VOX ante el temor al sorpasso de sus hijos pródigos; que la señora Arrimadas siga con la tendencia inaugurada por su antecesor y, en un alarde nada democrático ofrezca los votos del PP para una alianza que el otro ya niega, y otras lindezas; o que los independentistas, que lo eran antes en menor cuantía representativa, manifiesten su deseo de ser independientes e intente conseguirlo, otra cosa es que se ajusten o no a la ley y que un posible juicio se ajuste a la justicia. Y cómo no, que el PSOE pacte con quien le dé la gana dentro del arco parlamentario, que acuerde lo que estime conveniente si es ajustado al marco legal. Pero no me parece lícito, o al menos políticamente ético, que nos quieran hace comulgar con ruedas de molino.

Visto el panorama que describo en el párrafo anterior, aflora la responsabilidad y el derecho del ciudadano a discernir y valorar las conductas democráticas o no de nuestros políticos. Nosotros no debemos ser hooligans llevados por el componente emocional sino por la razón y la responsabilidad democrática, comprendiendo que estamos inmersos y viviendo en una sociedad diversa, transversal, históricamente pluricultural, de libertad de pensamiento, de credo e ideologías, deberemos ser consecuentes, y, sosegadamente, valorar la situación para sobreponer la convivencia, el entendimiento y la paz que nos permita vivir en concordia social.

Finalmente, he de reconocer que la mayoría de los políticos me han defraudado, no por lo que han dicho, que están en su derecho de decirlo, sino por la forma, por cómo lo han dicho, groseramente, con descalificaciones antidemocráticas y con insultos en muchos casos, y, por otro lado, por dejar de manifiesto su poca afinidad, en algunos casos, con la filosofía democrática que rige nuestro sistema político parlamentario.

Tal vez la culpa sea nuestra, sobre todo, por no haber usado estos años de “democracia” para enseñar lo que es la verdadera democracia a un pueblo que surgió de las tinieblas de una dictadura. Solo hay que darse una vuelta por los muros personales y de debate en este invento del Facebook, para ver cómo se siembra el odio, aflora la hiel, se mata la razón para avivar sentimientos de confrontación y desencuentro, se creen y dejan arrastrar por las “fake news” y van siendo socialmente tóxicos. He visto como a gente, de un cierto grado de valor intelectual, defender que los españoles han sido traicionados por Sánchez… a qué españoles se refiere, ¿no sabe que hubo unas elecciones cuyo resultado es este? ¿y si lo sabe por qué lo niega? ¿Dónde está su ética democrática llamando al “tamayazo” traicionero, a la desobediencia y al rechazo de los resultados electorales?

En el fondo subyace una actitud de tolerancia con el pensamiento ajeno, siempre que no alcance el poder y se mantenga como una expresión testimonial de lo diferente, de su existencia divergente, pero a modo de Pepito Grillo, despertando conciencias pero no ejerciendo de gestores y gobernantes que modifiquen el estatus quo. Pienso que la sombra del pasado sigue planeando sobre nuestras cabezas, en esta cultura social, donde no acabamos de asimilar el respeto a las diferencias, a la justicia y la memoria de una historia que los ancla a un pasado de injustica y represión de las ideas, de la libertad de pensamiento. No acaban de defender claramente los valores sociales que conformen los principios fundamentales de una sociedad moderna, democrática, de progreso humano y desarrollo del ciudadano en su individualidad y, también, por supuesto, colectivamente. La riqueza para los ricos, la pobreza para los pobres. Desahuciamos de su vivienda a un ciudadano para entregársela a la banca, donde sus directivos, con omnímodo poder, tienen sueldos astronómicos, que podría garantizar la subsistencia de varias familias de por vida, sin buscar una solución de habitabilidad al desahuciado, cumpliendo el mandato constitucional de una vivienda digna para el ciudadano arrojado de su casa por la crisis, que incremente el poder económico de los ricos.

Por otro lado, ahora que estamos en Europa, que hemos roto la muralla de los Pirineos, que podemos y debemos beber del espíritu europeo e integrarnos en su dinámica definitivamente, rompiendo etiquetas del pasado, volvemos al espíritu de la reserva espiritual de Europa y hay algún partido que niega la mayor, como es el sometimiento al vínculo de leyes españolas y europeas y pide volver a colocar la frontera en los Pirineos.

Y para terminar querría hacer alguna observación respecto al resultado electoral y la salida a la gobernanza necesario del Estado. Si no me equivoco el resultado electoral, en cuanto a diputados, ha sido: 120 PSOE, 89 PP, 52 VOX, 35 UP, 13 ERC, 10 Cs, 8 JxCat, 6 PNV, 5 Bildu, 3 Más país, 2 CUP, 2 CC, 2 NA+, 1 BNG, 1 PRC, 1 Teruel Existe. Total 350 diputados y 16 formaciones políticas. 

Podemos hacer bloques afines por el presumible voto y luego se verán las alianzas directas o indirectas:
Claramente Izquierdas; 120 PSOE + 35 UP + 3 Más País = 158.
Claramente Derechas: 89 PP + 52 VOX + 10 Cs + 2 NA+ = 153.
Otros, con los que cabría negociar: 49

Resultado final investidura:
Síes a favor investidura: 120 PSOE + 35 UP + 3 Más País + 6 PNV + 1 CC + 1 BNG + 1 TE = 167
Nóes en contra de la investidura: 89 PP + 52 VOX + 10 Cs + 2 NA+ + 8 JxCat + 1 CC + 1 PRC + 2 CUP = 165.
Abstenciones: 5 Bildu + 13 de ERC = 18

Bien, ya tenemos los datos ahora viene el análisis:
En el grupo del PSOE no ha votado ningún independentista. En el grupo del PP votaron JxCat y la CUP, pero como oposición al PSOE no como apoyo al PP, así pues el PP no tendría nunca la posibilidad de formar gobierno salvo que lo apoyara la izquierda, que es la que ha ganado las elecciones, cosa poco probable ni lógica, pues eso sí sería una traición a sus votantes. Por tanto, observo los siguientes puntos:

  1. Boicotear al único gobierno posible es un acto de irresponsabilidad, ya que podría llevar a otras elecciones de las que serían los únicos responsables.
  2. La única alternativa a un gobierno donde no se abstuvieran los de ERC y Bildu, sería apoyando ellos al PSOE. Si no lo hace lo condenan a tener que pactar esa abstención, que es un apoyo por pasividad.
  3. ¿Deberían haber abierto la puerta a la negociación desde el primer momento en lugar de negar su abstención bajo ningún concepto como expreso el secretario general del PP, Egea?
  4. ¿Puede la señora Arrimadas ofrecer una solución por la derecha ofreciendo ella los votos del PP?
  5. ¿Han procurado que todo saliera así para poder hacer una oposición de trincheras y crecer para las próximas elecciones pensando en su partido pero no en España, ni en las soluciones que requiere la convivencia dentro del Estado?
  6. ¿Ha sido el miedo a VOX lo que ha impedido al PP la abstención, aún sabiendo que el PSOE se abstuvo pagando el precio de una crisis interna?
  7. En todo caso, es evidente que han forzado al PSOE a elegir esta salida por no haber alternativa.
  8. Por tanto, acusar al PSOE de pactar la abstención de los independentistas de ERC para llegar al poder, es una acto, al menos para mí, de puro cinismo político, que el ciudadano debería valorar en su justo término.
  9. La lealtad institucional es el acto más patriótico en el mundo de la política.

Dejo aquí el tema con lo que pienso, no es más que mi opinión y cada cual debe tener la suya. Mas si el pueblo no es capaz de comprender que la vida y la convivencia solo lleva al progreso si hay entendimiento y respeto a la diversidad; si los nacionalismos no dejan paso al encuentro en lugar de a la segregación o a la sumisión incondicional; si no se articula la interdependencia en lugar de la independencia, y se cultiva la confrontación y el divorcio en vez de las sinergias de los pueblos para caminar en un proyecto de interés común, el fracaso de la política será evidente… es más el conflicto lo romperá todo hasta ir sembrando el odio y el rechazo que pueden conducir a justificar la más violenta de las reacciones. Tu amable vecino podrá ser, en el futuro, tu odiado vecino al estilo serbobosnio.






domingo, 22 de diciembre de 2019

Felices Fiestas y un excelente año 2020


Sé de sobra que los deseos que en estos días se plasman en nuestras felicitaciones no se cumplen, en parte porque, en pasadas las fiestas, volvemos a las andadas, a ser como éramos antes, y si nos sentimos mejor es porque, el expresar los buenos deseos, actúa como un sortilegio que difumina la maldad y hacer aflorar la mejor parte de los que llevamos dentro… Pero, en el fondo, todo sigue igual o poco cambió.
De todas formas yo me atrevo a expresar en esta décima o espinela, algunos de mis deseos para una sana convivencia entre los pueblos y su gente.

Con mis mejores deseos para estas fiestas y el año próximo.


jueves, 17 de octubre de 2019

¿Dónde nos quieren llevar?



No lo sé, pero sospecho que ni ellos mismos saben donde vamos, o a dónde nos puede llevar esto. Se sabe como empieza un camino al que no se conoce, del que no se tiene el mapa y solo se intuye que va hacia el norte que se busca, pero no se saben las dificultades aunque se sospechen. Lo malo es que hay gente que no quiere circular por esa vía, que prefiere seguir en su sitio, en su casa, y dejarse de aventuras innecesarias, mientras otra se lanza a ellas creando un problema dentro del propio grupo que comparte el mismo barco discutiendo, o queriendo imponer, el rumbo. ¿Habrá paz en el tránsito?, parece que no. ¿Habrá pacto para reconducir el barco a un lugar de interés común? Podría haberlo pero necesita actitud de convivencia y entendimiento. ¿Habrá sangre en el litigio? Esperemos que no, nunca deseable, y antes de eso no se ha de dar ni un paso que la haga fluir en la contienda.

Hay momentos en que solo el sentido común y la capacidad de análisis racional de los políticos cabe para solucionar esos problemas, en el supuesto de que esto sea un valor aplicable a determinados políticos, porque visto lo visto, parece que volvemos a tropezar con la misma piedra y algunos descelebrados siguen jugando con fuego, y no me refiero ya al ínclito e irresponsable Torra solamente, que hace tiempo dejó de ser el presidente de todos los catalanes, si es que alguna vez lo fue, sino a posiciones   irracionales y, cuanto menos, peligrosas, que pretende resolver el problema sin llegar a ver la trascendencia más allá de la mera miopía política. Ser independentista no es un delito sino un derecho que otorga la libertad de pensamiento, ideas y credo, pero cuando se ejerce la gobernabilidad de un pueblo donde existen diferentes sensibilidades ideológicas, todas ellas legítimas, ese líder, en este caso Torra, ha de ser comedido y garante de las libertades y derechos de todos los ciudadanos a los que gobierna. No puede empujar en una dirección rupturista del sistema que lo avala, ni pedir a una de las partes que apriete, precisamente, contra la estructura de poder que él mismo representa. El señor Torra es un insensato gobernante que no se lo merece Cataluña ni ningún pueblo, por su forma de entender el ejercicio de la gobernanza.

El problema del independentismo, aunque sea un posicionamiento legítimo y legal, es cómo dar salida a sus aspiraciones en un sistema donde el camino hacia la independencia es tremendamente complicado, dadas las variadas posiciones respecto al ejercicio de la soberanía popular y el domino que esta tiene sobre la territorialidad. Constitucionalmente todos los ciudadanos españoles somos soberanos en la totalidad del territorio nacional. Otra cosa es la incidencia de nuestro voto en función de la descentralización de la gestión del Estado. He ahí uno de los problemas que bloquean la salida que demanda el independentismo, que al reconocerse la soberanía de todos los españoles sobre el conjunto del territorio del Estado, habría que modificar ese articulado y en qué forma, detrayendo al resto de españoles su derecho sobre la soberanía catalana…

Pero volviendo al tema, acertado estuvo el ministro del interior, Grande Marlaska, al pedirle que decida si quiere ser el presidente de todos los catalanes o solo un activista con su ideología independentista, cosa muy respetable pero incompatible con la neutralidad de un gobernante. Como activista de la independencia tiene todo mi respeto siempre que no sobrepase los límites racionales de ese ejercicio, pero como presidente de la Generalitat solo le queda dimitir del cargo si no quiere ejercerlo como estadista, e irse a ejercer de activista, cortando carreteras y participando en algaradas callejeras. Ahí lo veo mejor en su papel.

Respecto a la vileza que se viene demostrando en otros niveles, es manifiesta. Me parece patética la derecha, en este caso el PP y Cs. Me refiero a la derecha porque no han aprendido nada del pasado y solo pretenden que se queme el gobierno en funciones para ganar ellos el poder en las próximas elecciones. En este caso la policía nacional y la guardia civil no anda pegando porrazos a los ciudadanos que van a votar, aunque fuera en un referéndum considerado ilegal, sino que los mossos de escuadra, en el ejercicio de sus funciones como cuerpo de seguridad de Cataluña, están cumpliendo con el mandato institucional que le otorga el Estatut. No hay por qué tomar iniciativas rompedoras, dado que no se toman en circunstancias similares de algaradas callejeras por otros motivos, ya sean políticos, de huelga o de corte triunfalista en los triunfos futboleros. Por tanto, de momento, se está haciendo lo que se ha de hacer, respetar y proteger el derecho de manifestación y reprimir la violencia callejera que se escapa del ejercicio pacífico de ese derecho, que se perjudica con el uso de la violencia. En todo caso, si las cosas se complican, para analizar los hechos, y tomar medidas, están los gobiernos, el de la Generalitat en primer lugar, y a ellos corresponde la toma de decisiones con la ley por delante y con la proporcionalidad que requiere cada caso.

En este sentido, con sus declaraciones tras la entrevista de ayer con Sánchez, no veo la lealtad de Casado con el gobierno, como dice tener, ni la de Rivera que sigue en su erre que erre con el famoso 155, a pesar de que los propios jueces han definido claramente qué circunstancias se han de dar para su aplicación. Los de VOX, bajo mi opinión, no quieren solucionar el problema sino echar leña al fuego para resucitar el espíritu franquista de la guerra civil y reprimir hasta eliminar las ideas disonantes con su concepción de España, lo que sería terrible. Respecto al PP, sirva como ejemplo el caso de ese señor con cara de malas purgas, que siempre parece enfadado, y que ejerce de su secretario general, García Egea creo que se llama. Va diciendo por ahí que el señor ministro del interior se fue a cenar con lo que está cayendo, a modo de reproche. Hay que ser maledicente e inconsciente para decir semejante majadería, como si el ministro no tuviera que alimentarse mientras dura el conflicto y hacerlo donde le dé la gana y con quien quiera. El asunto no es comparable con que se fuera al teatro mientras se inundan pueblos y casas como pasó en su tierra murciana. Estas cosas son clarificadoras del valor y la intención de los políticos; es capaz de centrar la atención en una cena, que es algo natural y necesario, para intentar araña unos votos, en lugar de colocarla en lo que realmente está ocurriendo, apoyando al gobierno en la solución del problema de una forma racional. Esa incapacidad que muestra la derecha para ver y analizar el problema catalán es preocupante.

Por otro lado, hablando del constructo de tsunami democrático, hemos de entender que la democracia la establecen las leyes democráticas. Las urnas son el instrumento para ejercerla, la urna por sí misma no es democracia (los dictadores también las usan). Pero no solo la ley, sino la actitud ciudadana y de los políticos son los que definen y consolidan la democracia. De ahí que el mal llamado referedum del 1 de octubre sea una farsa perfectamente cuestionable por su forma y por su fondo, tal vez valga como una encuesta interesada entre los llamados a participar en ella por los partidos que la convocan. Sus urnas no le dieron legitimidad democrática. No se puede defender que el 1 de octubre el independentismo venció al Estado, como dice Torra, más bien cabe constatar que lo burló… y lo hizo porque el inocente Rajay, llevado por la prepotencia y la soberbia, no vio la trampa en que caía al ejercer la violencia sobre los votantes, allí perdió la batalla de la opinión pública internacional, como le está pasando ahora al independentismo con estas algaradas. Un buen ejercicio demócrata es comprender y empatizar con el otro y viceversa, para conseguir acordar la convivencia desde el respeto a los derechos fundamentales de la ciudadanía, de la soberanía popular, de las leyes que emanan de ella y actuar en consecuencia. Difícilmente es encajable en ese concepto el acuerdo de una de las partes sin que la opinión de la otra se haya tenido en cuenta.

Bajo mi opinión, y de momento, Sánchez y su equipo están demostrando sensatez y la serenidad necesaria para actuar sin echar leña al fuego, dejando que las cosas se resuelvan desde donde se han de resolver y vigilantes para que así sea. No pueden caer de nuevo en la tentación del ir “a por ellos” de Rajoy como en el 1-O dando aquel espectáculo lamentable ante todo el mundo internacional que, como mínimo cuestiona la equilibrada respuesta ante un problema.

En estos días, Cataluña, en su conjunto, está siendo la gran perdedora. La imagen de violencia que se transmite al exterior está dinamitando el mensaje pacifista del independentismo y es este el primero que debería reconducir la situación. El Estado español puede estar ganando la batalla de la propaganda, de la opinión internacional, pues siendo criticable, según por quien, la sentencia de los presos, el fallo, ha sido más suave que lo solicitado por la propia fiscalía.

Es comprensible la frustración que se ha generado entre los partidarios de la secesión, el choque frontal contra el muro del Estado y de la historia, que ha puesto de manifiesto la imposibilidad de conseguir aquello que les dijeron estaba al alcance de la mano. Es evidente que el aspecto emocional ha de aflorar ante esa intolerancia a la frustración, incluso es comprensible que se modifiquen las emociones imperantes, pasando de la esperanza a la decepción y la rabia, que, sin duda, puede conducir a la acción, con todas sus consecuencias. Es conveniente que se vean las cosas con perspectiva de futuro inmediato y se ajuste y negocie una solución consensuada que permita a Cataluña volver a ser lo que fue, a generar riqueza y bienestar, a tomar un protagonismo razonable en la estructura del Estado y en la economía del conjunto de la UE, empezando por sí misma y por el resto del Estado español. Cataluña y el conjunto de los catalanes, que no son todos independentistas, no se merece lo que está pasando y, tal vez sea necesario negociar un encaje donde aflore la concordia en un contrato fijo cuyo cumplimiento lleve a la amnistía de los presos si se salva el escollo del conflicto.

Finalmente hago patente mi convicción de que el poder de los grupos que se ejerce en la calle no es un poder con validación democrática electoral, sino como resultado de una protesta legítima del colectivo que se manifiesta, eso sí, mientras mayor número de participantes mayor peso específico tendrá la manifestación y mayor atención se le deberá otorgar a lo que reivindican, considerando lo justo de la demanda. Por otro lado, los mismas acciones que se pudieran dar en el ejercicio del derecho de manifestación no son aplicables al conjunto del colectivo que convoca la misma, aunque legalmente se les asigne la responsabilidad como convocantes, por tanto los actos vandálicos, ocurridos en ellas, no tienen que ser generalizados al grupo de los protestantes, donde pueden haber subgrupos violentos y delincuentes y, a la vez, mayoritariamente participantes pacíficos que ejercen, con la indignación que fuere, su derecho a la protesta.



martes, 8 de octubre de 2019

En qué deberían pensar nuestros políticos de cara al futuro.



Tal vez estemos a tiempo de redirigir el futuro, de reorientar las políticas de gestión de las tecnologías, para hacerlas compatibles con los valores humanos. Es el momento de pensar y exigir al mundo de la política acciones encaminadas para orientar el desarrollo tecnológico al servicio de la humanidad, para evitar que seamos dominados por el uso de esa tecnología en beneficio de intereses espurios de grupos de poder de orientación similar a la neonazi, mediante estructuras verticales. Tecnología y humanismo han de ser compatibles porque, de lo contrario, acabará sucumbiendo el ser humano a la tecnología mediante una extraña e imprevisible relación de poder–sumisión.

Conocimiento y progreso van de la mano, pero siempre el conocimiento, como elemento de poder, ha sido controlado y reconducido por intereses económicos, políticos y de credo o, al menos, se ha intentado controlar al máximo. Las culturas sociales, son marcos que definen el uso y dominio de ese conocimiento y de los sistemas económicos y productivos.

Por otro lado el conocimiento es poder, la información es poder y la tecnología, por consiguiente, es poder. La lucha por el poder conlleva el intento de dominar y dirigir el conocimiento. Los grandes cambios del mundo moderno se han producido por la inclusión de invenciones o descubrimientos aplicables a la producción y la industria.

El fondo de la cuestión no está en el conocimiento, en la tecnología, sino en cómo se gestiona y cuáles son los objetivos para que se usa. Y aquí subyace un planteamiento político y económico. Político por el dominio y el ejercicio del poder; económico por el control y gestión del negocio, de la industria y del mercado, considerando, además, que ambos suelen ir de la mano. Cada vez es más patente en esta dinámica en que estamos, encontrarnos gobiernos subordinados al poder económico, que prometen una cosa y luego hacen otra.

En todo caso, yo me pregunto:

ü ¿Se usará la tecnología para mayor enriquecimiento y gloria de las corporaciones y magnates que dominan el comercio y las finanzas a nivel internacional?

ü O, acaso, ¿se considerará como un elemento de desarrollo que beneficia al ser humano, dándole mayor libertad y tiempo de ocio y creatividad, desenvolviendo la espiral de su sus potencialidades?  

ü ¿Se someterá al ser humano a un sistema de GRAN HERMANO, donde estará ideológicamente alienado y sometido a un poder impositivo, que conforme la estructura de gobierno en un Estado vertical, donde seremos hormiguitas de obediencia debida, en una nueva ideología de corte nazi, clasista y selectiva, en función de las capacidades productivas y de consumo, lealtad y sumisión al sistema, que cada individuo presente?

ü O, acaso, ¿se democratizará la información y el conocimiento entendido como un bien común, controlado por los Estados democráticos, para que sea usado por la sociedad mejorando sus valores y principios, y resolver los problemas que se vayan presentando, con la intención de mejorare la calidad de vida y potenciar el humanismo y la solidaridad desde la justicia en un nuevo contrato social?

Estas son algunas de las preguntas que yo me hago. A mí me hace pensar sobre cómo se han gestionado las otras revoluciones industriales a lo largo de los tiempos no muy lejanos y, por tanto, ponerme alerta sabiendo por donde van los tiros. Os recuerdo las cuatro revoluciones industriales que se han dado según algunos estudiosos del tema:

1.     Primera revolución industrial, con la invención de la máquina de vapor.

2.     Segunda, apoyada en el uso de la electricidad y las energías.

3.     Tercera, con la informática y dispositivos electrónicos y mecánicos analógicos.

4.     Cuarta, según plantea Klaus Schwab, está marcada por los avances tecnológicos emergentes en varios campos, que incluyen:
·        Robótica.
·        Inteligencia artificial.
·        Nanotecnología. 
·        Computación cuántica. Se basa en el uso de cúbits en lugar de bits, y da lugar a nuevas puertas lógicas que hacen posibles nuevos algoritmos.
·        Biotecnología.
·        Internet de las cosas (IOT).
·        Impresión 3D.
·        Vehículos autónomos.

Ante esta oferta tecnológica, cabe plantearse para qué, con qué objetivos se trabaja en ello y con ello.

Ø La robótica puede librar a los seres humanos de trabajos penosos, pero también los puede dejar en el paro, a la par que los deshumaniza, incluso los despersonifica. El uso de la robótica puede automatizar y abaratar los costes de producción pero a un alto precio social con el desempleo. Tal vez, si destruye u ocupa un puesto de trabajo, habría que exigirle unos impuestos reparadores que sirvieran para cubrir servicios básicos al ciudadano.

Ø La inteligencia artificial no sabemos hasta dónde puede llegar y supone peligros hipotéticos que podrían confirmarse. Si esa inteligencia artificial piensa con mejor resultado que la humana, con un pragmatismo al estilo americano, donde lo importante es el resultado, acabaremos alienados y sometidos al gran cerebro que piensa por nosotros y al que le puedes consultar todo para actuar con la eficacia que requiere cada caso. Tremendo, pero posible.

Ø La nanotecnología tiene grandes ventajas, incluso desde el punto de vista médico, con acceso a lugares del organismo insospechados para resolver problemas in situ, pero puede ser un arma de control y violación de la privacidad, junto a la inteligencia artificial y el conjunto de la tecnología.

Ø La computación cuántica nos ubica en otra dimensión de la gestión de datos, con el Big data, y en la resolución de problemas lógicos desde el esquema de redes a través de los cúbits. El control del Big Data será un arma de poder incalculable, pudiendo tutorizar el conocimiento, controlar las previsiones y conductas del ser humano, redirigiendo las opiniones, conociendo sus deseos y voluntad para absorberlo e integrarlo en el mundo del consumo y la estructura social de corte neonazi. Pero también, si fuera usada con criterio social, dinamizaría el conocimiento y podría potenciar la creatividad y el desarrollo del pensamiento libre de los individuos dándole importantes datos para elaborarlo.

Ø La biotecnología abre campos de desarrollo de microorganismos y, también, de injerencia en el genoma humano y animal. Riesgos y ventajas. ¿Acabaremos pariendo en incubadoras a seres ya elegidos antes de la fecundación, con características específicas para el fin que se ha pensado crearlos? ¿Tendremos a nuestro alcance la posibilidad de determinar el perfil de nuestros hijos a voluntad mediante la manipulación del genoma, como ya parece ser? En todo caso, tendremos que adaptar nuestros principios y valores a la nueva situación para evitar disonancias congnitivas. La ética y la moral son maleables, y puede que manipulables, para enfocarlas al beneficio del poder en una sociedad alienada.

Ø El internet de las cosas, ya los estamos viviendo con controles remotos, la robótica doméstica, la automatización, las redes sociales; o la impresión de 3D que está llamando a la puerta.; los vehículos automáticos, drones, tecnología de conducción, etc.

En suma un reto impresionante, donde, al final aparecerá una clase específicamente integrada en el uso y conocimiento de esas tecnologías, dejando fuera, como analfabetos funcionales, a quienes no la conozcan y utilicen. El mundo se desarrollará bajo premisas diferentes a las actuales.

La cuestión, bajo mi modesto punto de vista, está en qué sistema, o formato, trabajamos para evitar las perversiones del uso de las tecnologías. En cómo desarrollamos leyes y normas que preserven la ética y vayan facilitando los cambios necesarios desde el sosiego, bajo criterios formativos que garanticen la libertad y el desarrollo de los valores humanos. Y ahí, tendremos delante a los intereses de las grandes corporaciones, del sistema neoliberal, que busca un nuevo orden mundial controlado por el mercado y, con un espíritu darwinista, convertir el mundo en un campo de batalla de intereses comerciales y financieros.

He ahí mi preocupación, a la que debemos dar respuesta sin dilación, exigiendo a los gobiernos su implicación y la oferta de programas que nos faciliten el tránsito por esa nueva dimensión, por esa nueva era, preservando los derechos y libertades del ser humano y potenciando su capacidad de discernimiento y los valores humanos.

Creo que merece la pena pararse a pensar en cuales son los peligros reales que nos acechan con los Big Data, con el manejo de la información que se hace. Estamos siendo controlados, cada vez más, con la excusa de los peligros terroristas, y otras cuestiones que permiten, a través del miedo, que no pongamos resistencia a entregar nuestra privacidad por un bien mayor, que es la seguridad percibida.

Las redes sociales nos dan libertad, nos facilitan la comunicación y muestran el mundo y ponen a nuestra disposición muchos conocimientos, pero también nos exponen a un mayor control sobre nuestras debilidades y capacidad de respuesta a los avatares de la vida, mostrando nuestra tendencia en el consumo y orientaciones de cualquier tipo.  Estamos entregando libremente, sin pensar siquiera en ello, muchos datos de nuestra vida, que pueden servir para esclavizarnos, para que, mediante el procesamiento de ellos, las grandes corporaciones puedan conocer datos muy personales y nuestras preferencias, además de negociar con ellos en el mercado de la información y del marketing. Las redes sociales, Facebook, Twiter, Instagran, las nubes como almacén de datos, facilitan demasiados detalles sobre nuestro perfil personal. Si se me despierta la paranoia acabaré pensando que conocen mis ideas y mañana pueden venir por mí.

Es más. No dudemos, de que dentro de pocos años, el sistema de control de DNI será un chip incorporado que irá chivando todas nuestras actividades, a cambio de facilitarnos la interacción con los demás, con las compras, pagos y disposición de productos del mercado, como ya hacen las tarjetas de crédito.

v Por otro lado, ¿alguien duda de que tenemos más conocimiento a nuestra disposición y manejamos más datos de forma inmediata, pero que somos más idiotas?

v ¿No existe el riesgo de que estemos en el futuro conectado a un sistema de información central que nos facilitará los datos requeridos para cualquier actividad, toma de decisión o vivencia, sin que tengamos que hacer el esfuerzo de estudiar?

v ¿No será posible, mediante un proceso de sensibilización neuronal, aplicar o trasladar el conocimiento desde una máquina a nuestra propia memoria e inteligencia?

v Y, ¿por qué no, hacer viajes virtuales, o en holograma, a cualquier lugar o época provocando sensaciones, emociones y estímulos de todo tipo que nos permitan vivir una realidad virtual como autentica vivencia?

v Y eso, ¿cómo se regula, cómo se establece la norma que garantice la ética, la moral y los valores humanos, sabiendo que la evolución social cambiará los propios valores, la ética y la moral actuales?

v De cambiar esas cuestiones ¿hasta dónde se han de cambiar y cuáles son los principios que debemos mantener como base del cambio para que esa mudanza no sea una perversión del propio ser humano?

Muchas preguntas para una mente que, puede, no llegue a conocer ese futuro. Estas preguntas se las dejaremos a los jóvenes, pues tal vez sean más permisivos a la hora de aceptar los cambios, incluso la imposición de la tecnología, con quien han convivido desde su nacimiento. El futuro es de ello, y nosotros seremos el pasado en ese futuro.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Me cisco en sus muelas, pero votaré…



He de reconocer que ando contrariado, por no decir cabreado. Pero no solo con Sánchez, sino con todos los políticos del arco electoral.

No necesito más propagando. No quiero más engañifas. No acepto guerras de relatos descalificadoras de mi sentido común y mi capacidad analítica personal, para venderme culpas ajenas y exonerar las propias. Todos, sin excepción, se han equivocado, unos más y otros menos, llevando esto al límite, cerrando las puertas del acuerdo. No negaré nunca los duros procesos de negociación, los desencuentros en tales situaciones, las controversias y demás avatares de dicho proceso, eso es estrategia política. Pero cuando tras el inicio de un proceso negociador, que pretende llegar a acuerdos de gobernanza, se concluye sin ellos, acaban mostrando su incompetencia política, su incapacidad para acordar democráticamente las soluciones a los problemas de la ciudadanía que deben asumir esos gobiernos. Entonces el político pasa a ser parte del problema, en lugar de parte de la solución.

Tremendo el espectáculo entre PSOE y Unidas Podemos en todo el procedimiento negociador. Error tras error, suspicacias, desconfianzas, filtraciones, vetos, cuerdas demasiado tensadas, descalificaciones, manipulaciones y juegos malabares, que acaban mostrando la imposibilidad de acuerdo con estos mimbres. PSOE y UP, que parecían estar muy cerca, acaban demostrando lo lejos que se hallan… y lo que es más, la lucha soterrada por el espacio político que siguen manteniendo y, tal vez, ese pudiera ser el miedo de Sánchez, que esa lucha entrara en el Consejo de ministros y dinamitara su liderazgo. Les ha faltado sosiego, templanza, respeto mutuo. No han sabido, o querido, crear un clima que facilitara las cosas, que permitiera el encuentro. Mal, muy mal…

La derecha, en minoría, ha ido a lo suyo, no le pidan sentido de Estado, son minoría y eso los ubica en una posición de poca carga de responsabilidad. Las han ido viendo pasar… las peticiones de Sánchez, posiblemente enmarcadas en la lógica de los poderes fácticos, han sido la voz que clama en el desierto. ¿Quién se va a abstener? El que lo haga será anatemizado como indigno de representar a la derecha.

Al PP, destrozado en las elecciones anteriores y temeroso del “sorpasso” de Ciudadanos, se le han ido aclarando las expectativas de futuro, sobre todo, por la torpeza de un Rivera veleta e irracional, que pide lo imposible para reclamar su espacio en la derecha más recalcitrante, renunciando a la esencia del partido, que se fundó para evitar precisamente lo que ahora está pasando. Además, se erigió en defensor de la limpieza, en el blanqueador de la política española, en la alternativa a la corrupción y al despilfarro, y ahora resulta que pacta con un PP marcado por esa corrupción, que apoya a Ayuso en Madrid, cuando ya estaba bajo sospecha, que sostiene a gobiernos regionales con tanto o más lastre de corrupción que el PSOE andaluz al que sí tumba.

El ego de Albert Rivera le ha llevado a traicionar a su propio partido desde antes de las propias elecciones, cerrando el paso al PSOE, que es una de las partes con las que, por principio, estaría obligado a acordar. Ha empujando para provocar un acuerdo del PSOE con aquellos a los que él esperaba tildar de antipatriotas, de extremistas peligrosos, de bolivarianos hijos de Marx, de defensores del terrorismo etarra, etc. para justificar ese veto, sin comprender que si están en el Parlamento es porque la Constitución los ampara.  

Lo curioso, y eso va en beneficio de Casado, es que se ha aglutinado en el propio PP la significancia política del proyecto de derechas en el que han ido confluyendo. Ha sido el eje de los acuerdos de la trinidad, lo que da un mensaje claro respecto a dónde se ubica el centro de la derecha (he dicho centro de la derecha, que sería el percentil 75 del espectro político real, siendo 100 el extremo final de la derecha), lo que le permitirá emitir un claro mensaje de eficacia para todo el conjunto de los tres partidos, aglutinando el voto útil. Eso, a estas alturas, Rivera, lo sabe y en su torpeza no se percató de que estaba pasando ese fenómeno, lo que le llevará a un trasvase de votos a diestra y siniestra; a la diestra porque será un voto útil y a la siniestra por su identificación con la derecha corrupta del PP a la que tanto habían cuestionado y por lo que ya se han ido importantes militantes históricos y fundadores y por su tolerancia o pacto tácito con VOX.

El PSOE, que no ha pactado, por mucho que insista el señor Rivera, con los independentistas, que no ha llegado a acuerdos con Podemos, será una alternativa para determinadas capas de votantes de Ciudadanos ubicadas en el centro. El problema de Rivera es que, tras mostrar su desagradable forma de ejercer la política, insultante y descalificadora (la banda, el peligro del cuarto oscuro, el reparto de sillones y su teatro y otras lindezas), poniendo cordones sanitarios a partidos de tanta o mayor solvencia democrática que el suyo, negando el diálogo al que califica de traición, y no respondiendo, de forma insultante, a las citas del candidato a la presidencia según establece la propia constitución, a la que tanto dice defender, acaba acorralado por sí mismo. Es patético ver, primero, su demanda para pactar con los líderes regionales en las comunidades autónomas, a los que les piden que renuncien a su jefe y asuman el 155… vaya estupidez irracional, solo entendible si se trata de un iletrado constitucional. Y segundo, esta salida de última hora, donde, en plan de absoluta veleta, resuelve abrirse a pactar con su satanás privado, con el demonio de Sánchez como él lo ha ido definiendo, y le pone tres condiciones para salvar su cara ante la debacle que se le avecina. Este hombre, con todo el respeto que pueda merecer, me parece trastornado por su propia incongruencia, cosa que, posiblemente, hará frotarse las manos al resucitado Casado.

VOX, por otro lado, sabe que, reconstruidas las fuerzas de su referente, o sea del PP, sus resultados pueden ser muy inferiores a los que tiene ahora, si los de Casado saben vender la moto y ganarse los votos que se le fueron a VOX.

El independentismo ha sido sensato. Sabedores de que nadie iba a pactar con ellos, han mantenido una posición poco beligerante, incluso facilitadora del acuerdos entre la izquierda, que podría ser la menos lesiva para sus intereses de sosegar las cosas, de momento.

Yo me pregunto: ¿Ha fallado el multipartidismo? ¿Cuánta gente añora el bipartidismo? ¿Tenderemos de nuevo al viejo sistema dual de reparto de poder? Creo que sería un error y que, exigiendo a los incompetentes políticos actuales, que aprendan a pactar desde la policromía ideológica que sustenta el multipartidismo, sería interesante esa mayor presencia de la diversidad enriquecedora, al menos resultaría más democrática por una representatividad más extensa.

Concluyo, como empecé: No quiero propaganda, no quiero engañifas, no quiero oír a los planteamientos tóxicos que siembran odio y confrontación irracional. Tengo derecho a que me dejen pensar tranquilo sobre la orientación de mi voto, que, por supuesto, va a entrar en la urna, como siempre. Nunca renunciaré a mi “derecho a decidir”, ese que ejerzo cada vez que introduzco mi papeleta en la urna. El sobre esté preparado, la papeleta con el sentido de mi voto será introducido cuando estime conveniente. No te dejes engañar, vota y ejerce tu derecho a decidir libremente.

Ayuso, uso y abuso

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 29 AGO 2026 7:01 Enlace: https://ww...