domingo, 7 de septiembre de 2014

Mi poder es mi inteligencia


Una vez, hace tiempo, bastante tiempo, cuando yo tenía responsabilidad en la gestión hospitalaria, me dijo un sindicalista: “O nos apoyas o te quietaremos el poder”. Aquello tenía visos de chantaje, de sometimiento a través del miedo y el apego al poder. Debía ser habitual que la gente que anda por el poder acaba pactando hasta con el diablo para seguir ostentándolo. Una vez llegados a determinados niveles de poder, la gente suele agarrarse a un clavo ardiendo para, no solo seguir con el mismo, sino incrementarlo en esa dinámica de la “erótica del poder”. Para mí, el poder, nunca fue un  objetivo, pero sí lo fue tener el poder adecuado y suficiente, el que pudiera garantizar, con mi propia inteligencia, el desempeño de mis obligaciones. Más poder te lleva al fracaso cuando tu inteligencia no está a la altura de esa demanda, menos poder te deja en la frustración.

Pues bien, ante semejante dislate y sin pensármelo mucho, casi como un acto reflejo, yo le respondí al sujeto: “Mi poder es mi inteligencia y esa no creo que me la puedas quitar tú ni nadie como tú.”

Luego le he dado muchas vueltas a esa expresión de reafirmación personal, de constatar mi libertad. Es más, desde aquellos tiempos fui derivando hacia el convencimiento de que quien se somete al poder de un grupo acaba perdiendo, o condicionando, el propio. No quiero decir con ello que no deba uno integrarse en grupos, sino que, aunque se esté en un grupo, no se ha de renunciar al poder que se desprende de la propia inteligencia, o lo que es lo mismo, al uso libre de las capacidades intelectuales personales. O sea, no debemos ser borregos y dejarnos llevar, sin criterio propio, por lo que dicten los demás individual o colectivamente. Mi inteligencia, mi unicidad, solo a mí corresponde gestionarla. No puedo ni debo someterme a dogmas, normas, credos o ideologías que no hayan pasado antes por la asunción de las mismas desde un punto de vista racional, y, siempre, con un espíritu crítico, dispuesto a aceptar aquello que entiendes como adecuado y rechazar lo contrario.

Toda organización, sea religiosa, política o de cualquier forma, que tenga poder e influencia en la sociedad, tiende a buscar adeptos, a integrar personas que le den el aval para ejercer ese poder colectivo; mientras más seamos más poder tendremos. Ahora bien, cuando se mete el poder (léase también inteligencia) de todos los integrantes de un grupo en el saco, alguien lo ha de gestionar y es ahí donde aparece la necesidad de estructuración organizativa, de la representatividad, del dominio. Pero si su estructura organizacional es piramidal, lo más normal es que imponga sus normas, formas de pensar y actuar, estilos y dependencia desde esa verticalidad. Tenemos dos ejemplos claros de poder omnímodo, totalitario y vertical, como son la religión y el ejército, además de determinados partidos políticos, por no decir todos.

A lo largo de mi vida he llegado a la conclusión de que uno ha de ser leal en este mundo; pero primero lo ha de serlo consigo mismo, después con los demás, con aquellos que están en la misma línea y no socaban tu librepensar. La lealtad, en nuestra cultura, siempre se planteó hacia fuera, hacia la gente, hacia las organizaciones, hacia la patria, la religión o el grupo de pertenencia. Era como un sometimiento al entorno, como renunciar a tu identidad para dejarte en nada, en un miembro sumiso y obediente del poder establecido, en un grano de arena o en una gota de agua del océano, que se sacrifica por los demás sin importarle su propia esencia y desarrollo personal. Pero la lealtad no es someterse, sino aportar aquello que cada cual es capaz de crear, de elaborar, de pensar y racionalizar para hacer más rico al grupo. Si yo crezco crece conmigo todo lo que me rodea, todo aquello que también se alimenta de mi existencia en sentido relacional. No se puede acusar de desleal a quien libremente piensa y deja sobre la mesa su pensamiento; en todo caso es un creador que nutre al grupo para su crecimiento y desarrollo. Eso sí, cuando ese librepensamiento pone en tela de juicio el poder establecido, se le acusa de traidor, de desleal, de hereje y se le lanza al fuego de la purificación. Nuestra historia está llena de casos en que quemaron la libertad de pensamiento en sacrificio del sistema de poder imperante. Lo malo es que eso sigue funcionando y cuando alguien con poder, sea religioso, político, militar, económico o de cualquier otro tipo, se siente refutado y sin argumentos convincentes para neutralizar el razonamiento que lo cuestiona, acaba denigrando, descalificando, denostando, agrediendo… a quien, entiende, le está dañando.

Nos falta la disposición a escuchar para asimilar y no para contraatacar. Lo que otro piensa nos puede ayudar a ver mejor las cosas, a entender el mundo desde otra perspectiva, a completar nuestra visión, saliendo del reduccionismo del pensamiento único, incuestionable y enquistado por normas, credos y dogmas que no nos permiten ir más allá de lo que se nos dice.

Por eso, yo acabé por identificarme con el librepensamiento, como persona que no cree en nada hasta que le ve sentido y razón, como sujeto que no niega nada hasta que ha quedado demostrada su inexistencia, como individuo que usa la mente para pensar y crecer intelectualmente neutralizando las variables que interfieren el proceso. Soy consciente de que estoy en una sociedad donde se han de conjugar intereses muy variados, donde quien ejerce el poder lo hace en beneficio propio o de su grupo, donde las instituciones las sostienen los hombres que viven de ellas. Puedo creer en un dios hipotético, pero no en las religiones, puedo creer en el hombre pero no en cualquier organización, puedo aceptar, y acepto, las normas de convivencia y el contrato de relación social, pero no cualquiera, sino las justas, las que no anteponen el interés de grupos al de las personas, las que no someten al individuo, las que permiten el desarrollo individual y colectivo como forma equilibrada de sostenimiento social y natural de un proyecto global en beneficio del ser humano, mediante una filosofía humanista.

Esta posición de librepensador, hace, a veces, que uno se sienta en soledad, incluso incomprendido, objetivo de las suspicacias de quienes andan en la mediocridad y se sienten agredidos por el pensamiento racional y crítico; son aquellos a los que tu pensar les revuelve la conciencia y desestabiliza su natural tranquilidad fundamentada en el sosiego de unos principios inalienables, incuestionables y enquistados... sometidos al dogma. ¿Para qué pensar por sí mismos si ya hay quien piensa por ellos y les dice como son las cosas? Los otros son más inteligentes, más capaces y preparados para pensar y concluir ¿para qué comerse el coco y acabar errando desde la incapacidad e incompetencia para pensar? Pero, esa sensación de aislamiento, es el impuesto que se ha de pagar para sentirte libre. Otras veces encuentras a gente que comparte tu sentido de la vida y aflora el encuentro y desaparece ese sentimiento de soledad, y te sientes reforzado para seguir en ese proceso de comunión intragrupal.

Admiro a quienes fueron libres en su pensamiento, a quienes fueron rompiendo los esquemas encorsetadores de una sociedad oligárquica y anacrónica que bloqueaba el libre desarrollo de las personas. Admiro a quienes claman contra la imposición, contra el abuso de poder, contra los que alienan a la ciudadanía para mantenerse en su estatus dominador. Me dan pena los que sirven como lacayos, los que se someten y acatan sin rechistar, los que son meros instrumentos del poder sintiéndose alguien por ello. Admiro al mismo Jesucristo, que habló claro contra la hipocresía farisea de una religión establecida, que vuelve a presentarse en la actualidad al amparo de su propio credo y evangelio. Pero sobre todo, admiro a quienes fueron capaces de abrir la mente de la gente para hacerles ver lo que otros le tapaban, a los librepensadores de la ilustración del XVIII francés, a los actuales defensores del Humanismo Secular y su apoyo a la laicidad. Es evidente que el poder de su mente, de su razonamiento, nos llevó a un mayor grado de libertad y que son un ejemplo a la hora de ver, valorar y comprender el mundo, ese mundo que tenemos y debemos construir en el día a día para hacer del mañana un lugar más libre y humano de cara al desarrollo de nuestros hijos y nietos.



La niña de mis ojos



------------------------

La niña de mis ojos
tiene sus ojos
del color del olivo
verde de antojos.

La niña de mis ojos
tiene su cara
de color de aceituna
morena clara.

La niña de mis ojos
tiene su pelo
del color de mil soles
poblando el cielo.

La niña de mis ojos
tiene su boca
de color de la fresa
que te provoca.

La niña de mis ojos
si yo pudiera
a mi lado estaría
la vida entera,
pues con sus ojos
deja los corazones
hechos despojos.

Autor: Antonio Porras
Málaga, 5/09/2014



jueves, 4 de septiembre de 2014

Dónde vamos.


Estamos en el mundo del caos controlado, del acoso y derribo de  muchas cosas, que tienen un sentido humanista, para dejar paso a otro mundo donde el poder se rige por el dinero, por la fuerza y la sinrazón del más poderosos que controla, compra, amenaza, manipula y somete a los gobiernos, incluso antes de ser nombrados o salir electos en las urnas... y yo me pregunto:

¿Dónde vamos?


Dónde están las caricias y los besos
dónde los abrazos denodados
las miradas seductoras y el encanto
los amores desbordados
y el te quiero como eres sin temor.

Dónde están las personas
los humanos
que cogidos de la mano
caminan solidarios y a la par
en un mundo de progreso y libertad.

Dónde vamos
si no andamos como hermanos
si el odio y la violencia aterradora
nos conduce hacia la nada destructora.

Dónde estás que no te veo
que se sangra el universo
y no encuentro tu cara con el beso
que siembre y cultive la amistad
que selle las heridas de la vida
que mate la maldad
y evite las guerras fratricidas
que cultivan la codicia y la mentira
arrojando de este mundo la verdad.

No te dejes engañar por aquellos
que defienden intereses
ajenos a tu vida y libertad,
que buscan alienar tu mente
haciéndola sumisa y obediente,
que te imponen su credo y sus ideas
con discursos indecentes
al servicio de sus propios intereses
y el estatus que crearon
de avaricia y de  maldad.

Mira en tu interior
allí está todo
tú eres una parte del cosmos infinito
donde se conjuga la savia de la vida
donde se nutre el ser viviente
y hasta el mismo mineral.

Si buscas en la  noche las estrellas
si vuelas hacia ellas
si dejas las mentiras de este mundo
verás un camino tan fecundo
que conduce a tu propia libertad.

Si todos somos uno,
si la ley que nos nutre y alimenta
es en esencia universal,
busca la mano de tu amigo
camina a su lado y a su abrigo
comparte la experiencia de la vida
que, en sementera,
te dé la savia nueva y la verdad
que cultiva y fortalece la amistad.

No pongas más fronteras
rechazando la diversidad,
rompe los muros de odio y desencuentro
allanando el camino del encuentro
hasta hacer de este
un mundo de bondad.

El hombre diferente
es otra forma distinta de verdad
que completa la esencia de tu ser
si sabes escuchar.

Autor: Antonio Porras

Málaga. 1/09/2014

lunes, 18 de agosto de 2014

78 aniversario del asesinato de García Lorca



En la madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, asesinaron a  Federico Garcia Lorca unos desalmados que preferían hacer correr la sangre en lugar de la palabra, imponer la idea única y someter a la gente ante el dictado de sátrapas que pensaban que España era suya y de los suyos. 
Tocaba el piano y componía. Tiene espléndidas y populares canciones, de las que os dejo una grabación de la Argentinita.
Hoy quiero darle mi pequeño homenaje con este poema:
 -----------
A Federico García Lorca
(78 aniversario de su asesinato)
 ------------------
Ay, mi amigo Federico
maestro donde los haya
líder de verbo y poema
amante de la fragancia
que van sembrando los aires
en las huertas de Granada.

Contigo se fue la vida,
sensibilidad dorada,
que va sembrando el sentido
que solo percibe el alma
de poetas y juglares
que entre los olivos verdes
mecen su cuna gitana.

Tu sangre en la tierra yerma
hizo brotar la esperanza
del amor entre los pueblos
sin distinciones ni casta.

Pero también tu asesino
acecha desde su casa
imponiendo su dominio
y frustrando la palabra.

Hoy siguen tus enemigos
escondidos tras las jaras
con sus ideas enquistadas
deseando darte muerte
en cuanto florezca tu alma.

Sus pistolas van cargadas
con balas de intransigencia
de sumisión y autocracia
para rendir a quien quiera
luchar por la democracia.

No se han ido,
se cambiaron de camisa
para seguir siendo ellos
los que dirigen y mandan.

Siguen con su beaterio
su boato y añoranza
de tiempos de buen recuerdo
para los de su calaña.

Los muertos que te acompañan
siguen sobre las cunetas
allí donde los mataran,
sus huesos están perdidos
sus familias desoladas
y la gente del gobierno
le va negando la gracia
de reposar en sus tumbas
para no sacar a flote
tantos crímenes de guerra,
llanto, atropello y vileza
como los que ejecutaran.

Los curas hacen beatos
a frailes asesinados
en la guerra que avivaron
creando tanta desgracia,
siguen, como han sido siempre,
barriendo para su casa
sin reconocer siquiera
las desgracias que causaran
arropando a los rebeldes
y bendiciendo su causa.

Somos muchos los que hoy
recordamos la desgracia
que significó la muerte
de una mente tan preclara
por dementes asesinos
vasallos de intolerancia.

Autor: Antonio Porras
Málaga, 18
de agosto de 2014




lunes, 11 de agosto de 2014

La luna, mi musa...


La luna es una de las musas más influyentes del cosmos. Despierta en el poeta mil sentimientos y emociones que se transforman en poesía con diferente temática y argumento. Esta noche, desde mi terraza, se veía esta imagen de luna tan llena que me llevó a escribir el primer poema. Os dejo otro de diferentes calado polisémico.

Luna llena el 11/08/14 en Málaga
-------------
Luna llena

Esta noche la luna está llena,
su pálida cara es puro destello,
destellos de sombra de gélida plata.

Está llena…
con sangre de gente inocente
que fueron muriendo.

De lobos hambrientos,
vampiros sedientos de sangre caliente,
de dolor y miedo,
de Gazas y Ucranias, de persas y medos
que siguen sangrando sin ver el remedio.

Se tapa la cara de tanta vergüenza
que siente ante el odio
que siembra de muerte su nítido cielo.

Pobre luna llena
¿Por qué no te escondes?
¿Por qué no te apagas
y no le das luz a este desafuero?

Y tú, cómplice de amores,
aterrorizada
vives el perverso juego
de sangre y de guerra
al que juegan ellos.

Los fuertes aplastan al débil
el débil no tiene consuelo
al ver como mueren sus hijos
y sus casas rodar por el suelo.

Esa pugna maldita entre dioses
puede que no acabe
hasta ver que esos dioses han muerto.

Foto tomada de internet
-------------------
La otra cara de la luna

Luna de frígida plata
mi luna de pergamino
que vas sembrando en la noche
tantos amores furtivos.

Que proteges con tu manto
los amoríos escondidos
para dar rienda a pasiones
de ese mundo tan prohibido.

Que sellas con tu presencia
esas promesas de amor
que sustentan los delirios
en noches de enamorados
entre besos y suspiros.

Ay, luna tan celestina,
me pregunto dónde has ido
que no te veo en mi camino.

Antonio Porras

Málaga, 11-08-2014

sábado, 9 de agosto de 2014

Hiroshima, 69 años ha…


El 69 siempre fue un número mágico, con simbología sensual, es el número que, si lo miras bien, parece que cierra el círculo de la sexualidad al juntar dos cuerpos en uno… y sexualidad bien entendida tienen una connotación de felicidad absoluta. Felatio-cunnilingus, placer prohibido que busca ser descubierto desde el tacto y el contacto de mucosas cargadas de sensibilidad extrema, donde las terminaciones nerviosas están más a flor de  piel, donde el sentir y el estímulo es más intenso y placentero, donde los puntos esenciales, de receptividad desmedida, te elevan al clímax en una comunión deliciosa y orgásmica que une las almas de dos seres que se quieren y desean. La mucosa es una piel fina, un velo cobertor que permite la conexión entre dos mundos externos sin la frontera rígida y estructurada de la piel endurecida por la vida, por la prohibición y la norma encorsetadora que nos fueron forjando y fraguando hasta ser lo que somos, piel rugosa y curtida que nos hace insensibles al entorno o, al menos, nos lo acaba condicionando. ¿Por qué escribo esto como preámbulo a lo que viene después? Será porque siempre se ha de conjugar Eros y Tanatos... Amor y Muerte forman parte de la vida.

Por tanto, no quiero, en este momento, hablar de ese 69 y lo que pueda tener de connotación en el sentido que he expuesto, sino de otras evocaciones que tiene ese número en el día de hoy. Es curioso, como en este año, pasamos del 69 del placer al 69 de dolor y de la muerte. Hoy hace 69 años que unos asesinos masivos, decidieron arrojar un arma mortífera de incalculables consecuencias, no ya por sus efectos inmediatos, que eran aterradores, sino por las secuelas y patologías cancerígenas que se desencadenarían a medio y largo plazo. Para mí ha sido el mayor crimen contra la humanidad que se ha perpetrado de una sola tacada. La excusa que ponen sus defensores es que acortó la guerra y evitó otros sufrimientos que se habrían dado de prolongarse el conflicto. Lo malo es que fue a costa de 120.000 muertos civiles y 360.000 heridos de muerte y horror, sin olvidar Nagasaki. Ello nos dio el verdadero rasero por el que pueden medirse los instintos asesinos del ser humano, la quiebra de valores y el desprecio a la vida ajena. Truman nunca debió dar esa orden y sacrificar, a modo de omnipotente dios menor, la vida de tantos inocentes. Dio el pistoletazo de salida para quienes quisieran, en el futuro, usar el terror civil como arma de guerra, como estamos viendo en la actualidad. Se confirmó la desaparición de la caballerosa concepción de los conflictos bélicos para convertirlos en crímenes de lesa humanidad. La historia deberá juzgar tamaña iniquidad, pero, claro, ese juicio solo tendrá lugar cuando se redefinan los principios humanos o el país que cometió el atropello sea una potencia de segundo orden sin capacidad de manipular y reconducir las opiniones de la gente.



No debieron de tener muy claro la bondad de su acto, pues cayeron en la torpeza de darle la gloria de la nominación del avión al propio piloto asesino que lanzaría la mortífera arma y, qué desfachatez, en un alarde de devoto hijo, le puso el nombre de su madre, Enola Gay Tibbets. ¿Qué idea de madre debería tener ese sujeto que asimiló la bomba asesina con su propia madre en sentido simbólico? Pero es más, le ponen a la bomba el nombre de Little Boy (pequeño niño o niñito). Juegan, pues, con dos cosas sagradas, para sembrar la muerte, la maternidad que es símbolo de vida, de creación y desarrollo del individuo y, a la vez, juegan con la inocencia y candidez de la infancia. Es como si inconscientemente quisieran redimir su pecado consciente a través de esta simbología. Pero esta simbología construía una metáfora implacable, un constructo cuyo mensaje era aterrador: “la madre da a luz, lanzándolo desde su vientre al abismo, a un pequeño niño que destruye la vida de 120.000 personas y deja heridos a otros varios cientos de miles”.

Era una premonición de cómo sería la vida en el planeta en un futuro. Solo el terror controlaría la guerra entre las grandes potencias, aunque se mantendrían con su máxima crudeza en otros lugares donde el ser humano pasaba a ser de segundo orden, para dilucidar conflictos locales. Muerte y hostilidades en fronteras de influencia, armas convencionales para dirimirlos, pero siempre la espada de Damocles de la guerra nuclear para neutralizar el conflicto a gran escala, para persuadir al poderoso enemigo…

Lanzaron la bomba a las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945. Cuando el capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero vio el efecto dijo: “Dios mío ¿Qué hemos hecho?” Pero Dios, como siempre que hay una guerra, estaba ausente. El destino del mundo lo había dejando en manos del hombre y el hombre, arropado por el odio y la sinrazón lo entregaba a los militares expertos en la gestión de la muerte y la destrucción.


Pero el hombre, dentro de su vileza, también es portador de valores superiores y es capaz de reconvertir y reconducir las cosas hasta volver a crear vida y belleza donde solo había muerte y destrucción. Ante la muerte siempre hay un canto de construcción y de vida...



domingo, 3 de agosto de 2014

Hay cosas que matan más que el virus Ébola y no hacemos nada.


Afectado por el virus Ébole en África
Acaba de aterrorizarme la TV. El Ébola se extiende. Un médico estadounidense ha vuelto a su país infectado, por lo que se han tomado medidas espectaculares para su traslado e ingreso en un centro asistencial. Creo que esta espectacular puesta a punto acaba creando una tremenda alarma social. Los americanos ya dicen que pondrán en circulación una vacuna específica, aunque no está suficientemente contrastada, para frenar la epidemia. Han muerto cerca de 700 personas en África.

Me ha venido a la memoria el caso de la Gripe A, el trasiego que se montó, la alarma que se creó,  el miedo que se propagó y la cantidad de vacunas que vendieron los laboratorios a los acojonados Estados, ante el temor de que la población se volviera contra sus gobiernos y les acusara de irresponsabilidad por dejar a la ciudadanía indefensa ante tal amenaza. Luego, tras comprar millones de vacunas a estos laboratorios, no se usaron ni la cuarta parte. Todo acabó oliendo a chanchullo, a chantaje de las multinacionales farmacéuticas, para ganar unos cuartos y dar salida al producto. Incluso hubo quien dijo que era una maniobra orquestada por ellos para ostentar y utilizar el poder que se desprende del miedo. El chantaje a los gobiernos es una realidad que sigue estando a la orden del día, chantaje que se facilita cuando los gobiernos juegan al mismo juego, cuando son de los suyos y no de los nuestros. También lo hace la banca y el mundo financiero, como se está viendo con la crisis. El neoliberalismo es el marco perfecto para hacerlo, ya que se somete a los Estados a esa ley de mercado libre que lo define como regulador del sistema, neutralizando la actividad reguladora que todo gobierno debe ejercer sobre la organización comercial que lleve a un comercio justo y razonable.

Pero volvamos al tema. La verdad es que la gripe común, según que datos se manejen, acaba con la vida de entre 250.000 y 500.000 personas al año en todo el mundo, algo así como 500 veces más que este Ébola. En España entre 1.500 y 4.000 fallecimiento al año. A uno le sorprende la forma de tratar estos temas y, siendo sanitario y psicólogo social aún más, en tanto se sospecha de intereses ocultos, de extrañas manos que mueven los hilos para crear las condiciones sociales que permitan, mediante el miedo y la alarma social, justificar cualquier gasto o actuación que lleve a llenarse las arcas de las multinacionales. La inversión para neutralizar esta incipiente epidemia, aunque el virus se conoce desde 1976 en que se aisló la cepa en Zaire, es un negocio prometedor para los laboratorios si se propaga al mundo civilizado, pues será cuando la alarma social sea más efectiva para presionar a los gobiernos occidentales. Hasta ahora han caído varios cientos de sujetos africanos. Es curioso, y líbreme dios de ser mal pensado, que todos estos inventos se suelen dar en África, un excelente campo de cultivo para la investigación. Pero ahora ya tenemos un contagiado dentro de los EE. UU. que, por cierto, era un luchador contra esta epidemia, uno de los que están en primera fila y caen antes que los demás.

Pero no seamos suspicaces y volvamos a otra comparativa. Fijémonos en lo que dicen en la página web de la WFP referido al Programa Mundial de Alimentos: La desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global. La ONG Acción contra el Hambre en su nueva campaña en España, denuncia que actualmente 10.000 niños mueren de hambre al día. Y luego, Unicef denuncia que 19.000 niños mueren al día por causas evitables. Mirad que estamos hablando solo de niños. Pero las armas ilegales matan a 245.000 personas al año. Los errores médicos, las medicinas ilegales y las legales, las drogas, el tabaco, los accidentes de tráfico y de trabajo, la guerras y conflictos internacionales y civiles, las… las… las… En Gaza ya van, en menos de un mes, más de 1700 muertos y más de 7000 heridos... 

Afectados por el virus de la guerra en Gaza
Qué curioso, montamos un dispositivo impresionante para presentar lo malo que es el virus Ébole, que es malísimo sin duda, pues acaba con 700 personas al año, pero apenas damos crédito a lo demás. Hablamos de vacuna contra el virus, pero no cortamos de raíz el hambre y la miseria de los pueblos del tercer mundo, los conflictos bélicos, las muertes evitables a lo largo y ancho del globo terráqueo.

Me da pena. Me da pena porque veo en todo ello intereses ocultos, marginalidad según los grupos afectados, indiferencia por parte del poder ante los desamparados. Parece ser que el dios dinero, que mueve la economía, la inversión y los principios de actuación del mercado, no pondrá nunca su ojo en esta gente, ya que no es rentable para sus intereses. Deberán morir de hambre, de enfermedad, de  frio o de calor… qué más da, si no son de los nuestros, si no tienen nada con qué pagar el esfuerzo que hemos hecho para conseguir el medicamento que les cure, o el nivel de desarrollo de nuestra industria y economía. Es su sino, su Karma, si ellos no consumen, nosotros lo consumiremos por ellos.

Dios ha muerto, lo mató otro dios menor llamado dinero. Quienes creen en su Dios verdadero, en el de la justicia, el amor, la igualdad, el que defiende al ser humano contra las atrocidades del sistema irracional que nos embarga, debería fortalecer la lucha para matar al dios menor y hacer que reine el Dios mayor, el que hace del hombre un ser humano, fraternal y racionalmente integrado en el sistema de vida del planeta. No importa que ese Dios sea uno u otro, o que uno sea agnóstico o ateo, si en el fondo dios es una energía que llevamos todos dentro a la que hay que despertar librándonos de quienes lo raptaron y lo hicieron suyo de forma excluyente.

Busquemos la vacuna contra el Ébola, pero también contra Israel que va matando más que el propio Ébola, contra Hamas que cultiva el odio sembrado por Israel, contra el integrismo, el fanatismo y la soberbia, contra el egoísmo desmesurado que desprecia la vida ajena, contra todo aquello que lleve a la muerte de gente que no hayan cumplido su proceso de vida creativa. 

"El ser humano merece vivir para crecer, evolucionar y morir en paz".




El torbellino que se avecina

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 10 OCT 2026 7:01 Enlace: https://ww...