sábado, 10 de octubre de 2026

El torbellino que se avecina

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 10 OCT 2026 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/10/10/torbellino-avecina-135193211.html

El mundo de la política se enturbia y los irracionales adalides de la lucha sin cuartel se aprestan para el combate, como si ya no tuviéramos bastantes batallas acumuladas desde el inicio de la legislatura

El Congreso tumba el ‘decreto Maricarmen’ de vivienda / Eduardo Parra

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La cuerda se tensa. El mundo de la política se enturbia y los irracionales adalides de la lucha sin cuartel se aprestan para el combate, como si ya no tuviéramos bastantes batallas acumuladas desde el inicio de la legislatura. Ya se sabe que todo empezó con una tremenda frustración por parte del PP y su líder, Alberto Núñez Feijóo. Sus expectativas de triunfo el 23-J eran claras y, presumiblemente, arrolladoras e incuestionables para alcanzar el poder. Resultó ser, solamente, el partido más votado, por lo que entendió que debería gobernar por derecho propio. En realidad, sabía por experiencia que gobierna quien cuenta con más apoyos en el Congreso, eso es lo que establece la Constitución. Por tanto, accedió al poder mediante un acuerdo, tal vez contra natura, Pedro Sánchez, tras el fracaso del debate de investidura de Feijóo. El conglomerado que fraguó la legislatura no era, evidentemente, homogéneo aunque se pretendiera presentar como tal. En el caso de Junts primaban los intereses, muy personales, de sus propios líderes, como la aplicación de una amnistía.

Pero tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe y, tras tantos dimes y diretes, el cántaro se rompió por la fisura que tenía desde el inicio, por Junts. Un partido que dice representar a la burguesía y empresariado catalanes con sus intereses políticos y económicos, ahora centrados en la independencia. En realidad, y a su manera, el objetivo de la independencia catalana siempre impregnó con su halo la filosofía de la derecha nacionalista. En todo caso, esa posición se visualizó siempre en sus pactos de gobierno con los partidos centrales, ya fueran de derecha o de izquierda, al ser conscientes del valor de su voto de apoyo en el Congreso. Los gobiernos centrales no fueron viables sin contar con el sostén del nacionalismo catalán, y bien que lo pagaron.

Tras el tremendo choque de trenes que se produjo el 1 de octubre de 2017, con el cuestionado referéndum unilateral, la situación del Estado se tensó hasta niveles muy peligrosos. La efímera declaración de independencia, la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la consiguiente entrada en juego de la justicia, abocó a momentos de clara inestabilidad política. La amnistía era una posible herramienta para neutralizar y sosegar el conflicto. La propia ONU la justifica con estas palabras: «La amnistía tiene como finalidad crear condiciones propicias para alcanzar acuerdos de paz o bien favorecer la reconciliación nacional». Esa era, también bajo mi punto de vista, la forma de reconducir el conflicto. He aquí la oportunidad, no considerada previamente por el PSOE, que acabó siendo la llave de acceso de Sánchez al poder.

Junts, cicateramente, con su ambivalencia, anduvo jugando y Sánchez, creo que no supo o pudo gestionar el tema de forma más eficiente. En todo caso, ahora se da una situación muy favorable para que el PP y Junts puedan acercarse, una vez Puigdemont sea amnistiado y vuelva en plena libertad y uso de sus derechos constitucionales, permitiendo reubicarse Junts y PSOE en su natural lugar del espacio político divergente.

Una situación extraña

En realidad, estamos inmersos en una situación de difícil solución, dado que se ha instalado hace ya tiempo una práctica política abyecta, no solo en España, sino en el resto del mundo. El insulto hace tiempo que saltó al escenario, junto a la mentira y la difamación ―difama que algo queda― quedando en segundo orden el debate razonado y razonable basado en actitudes de escucha activa y disposición al diálogo. La tan cacareada polarización ha roto la disposición al entendimiento y cualquier cosa que se diga hace saltar chispas en determinados círculos especialmente sensibles y vehementes, incluyendo militantes y hooligans.

Los casos y las causas que van surgiendo son inmediatamente tergiversados y adulterados según a quien convenga. Muchos medios de comunicación se alinean en el correspondiente flanco del frente de batalla y establecen una política de comunicación estratégica en defensa de sus intereses y de los grupos afines. Pudieran existir, o al menos así lo parece, alianzas muy sólidas entre determinados medios audiovisuales o escritos para remar en un mismo sentido, perdiendo estos la independencia y, por consiguiente, la libertad para cumplir con la función principal del periodismo, que no deja de ser la información veraz y completa de los hechos acaecidos en nuestro entorno social en toda su dimensión.

Cuesta discernir ante la manipulación, los sospechosos datos que se manejan, las falacias y medias verdades que se nos presentan entrelazadas con todo un discurso partidista. Habrá que sentarse con tranquilidad y sosiego para separar la paja del grano aventando toda información que se nos venda.

En todo caso, creo que lo más práctico es reconsiderar los principios y valores propios, nuestra concepción personal del ideal político y social que, en conciencia, estructura nuestro propio pensamiento y, tras analizar asépticamente la realidad que nos envuelve, extraer nuestras propias conclusiones sin dejarse avasallar por los ajenos intentos de influir de forma interesada en nuestras conclusiones.

Difícil elección

Son la socialdemocracia y el neoliberalismo las tendencias que más encajan, hoy por hoy, en el sistema democrático, sabiendo que hay otros elementos a considerar más minoritarios que pudieran adquirir un mayor peso, hasta, incluso, acabar con el propio sistema democrático. Cabe que estos pudieran llevarnos a un espacio dictatorial de corte neofascista o comunista ―el segundo lo veo más improbable―, o bien desembocar en un «neofeudalismo» tecnológico que abrace la tan criticable plutocracia; o sea, el gobierno de los ricos desde el presidencialismo de un líder histriónico que controle la situación estilo Putin o similar, incluido el modelo chino, mientras los oligarcas ejercen de modernos señores feudales.

Si el Estado, en lugar de ordenar, legislar y garantizar los servicios públicos y los derechos constitucionales de la ciudadanía, conceptualizado como Estado del Bienestar, se convierte en un mero espectador ante el libre mercado autorregulado, entrando en una dinámica de darwinismo social, donde el negocio conforma la esencia de un sistema económico, cuya divisa pudiera ser la cruda competitividad, con escasa sensibilidad humana, dando prioridad a los intereses del capital antes que al factor humano, podríamos caer en el abismo de la insolidaridad e injusticia social creando desequilibrios difícilmente justificables desde los valores esenciales del ser humano.

Por otro lado, el clima tanto nacional como internacional está muy contaminado o intoxicado, con expectativas de inmediatez dudosas. Todo está en el alero y, en función de cómo evolucione la situación, estas podrían cambiar. Las elecciones de medio plazo en los EEUU serán determinantes para el reequilibrio mundial, Brasil mantiene su incógnita e Israel está pendiente de la suerte de Netanyahu el 27 de octubre si no me falla la memoria.

Mientras tanto sigue la turbia confrontación de Irán, Palestina continua siendo machacada y en Ucrania se incrementa la crudeza de la guerra con Rusia, sin olvidarnos de Yemen y otros conflictos mantenidos en el tiempo.

Una turbia campaña

En casa corren vientos huracanados que prometen levantar unas estrategias políticas canallescas. Seguirá con más fuerza la confrontación entre los dos grandes partidos, con un Vox merodeando para sacar rédito y una izquierda más allá del PSOE que no consigue fraguar acuerdos de integración, al menos de momento. Los casos de corrupción son una espada de Damocles que se cierne sobre el mundo de la política, de la que no escapan PP y PSOE. La Kitchen, Gürtel, Púnica, Almería, Montoro, además de las oscuras maniobras de algunos de sus líderes y familiares, opacan al PP; mientras al PSOE le amenazan los casos Koldo, Cerdán, Ábalos, Begoña Gómez, Leire Diez o el de Zapatero. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra…

Otro de los elementos significativos que marcarán con fuerza el torbellino que se avecina son los conflictos no resueltos aún y de rabiosa actualidad, como Ceuta, la vivienda y el movimiento generado con el caso de los desahucios o la huelga general planificada, que llevarán a debates a cara de perro, dado el clima de confrontación que se presenta. Falta conocer los programas de cada cual, esperando que no consistan en echar a unos para ponerse otros, sino en un compromiso real para la resolución de los problemas que afectan a la gente.

Me lo tomaré con calma, se avecinan histrionismos exacerbados, insultos, descalificaciones, maledicencia, falacias y un sinfín de epítetos incalificables. Calma, pues, para votar en conciencia sin dejarse avasallar por estupideces.

 

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