sábado, 9 de marzo de 2019

9 de marzo. El día después



Transcurrido el día 8 y viendo las movidas que se han producido, mezclando conceptos y manipulando la opinión pública, creo que es conveniente centrar el tema sin partidismo pero con el reclamo del ejercicio de una política adecuada para enfrentar los problemas que denuncia el feminismo.

Se ha intentado demonizar el feminismo por parte de los defensores del machismo equiparándolo a su contrario. Mas no debemos comulgar con esa burda interpretación porque no son polos opuestos, salvo en que el feminismo reclama un derecho constitucional que el machismo le niega. Pero vayamos a los conceptos y a las ideas que soportan esos planteamientos.

El diccionario de la RAE define feminismo con estas dos acepciones: 1º “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre” y 2º “Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”. Podemos decir, pues, que conjuga la idea y la acción, resultando una doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. Por tanto, no pretende suplantar o imponerse sobre el hombre, sino igualarlo en capacidades y derechos.

Sin embargo, al machismo lo define en otro término, con estas otras dos: 1ª “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres” y 2ª “Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón”. Aquí sí hay una agresión supremacista al querer imponer la idea de superioridad del hombre.

No son, pues, como ya he referido, antagónicos, o dos extremos de una misma línea, ya que uno procura la igualdad entre géneros como un derecho constitucional (feminismo) y el otro defiende la desigualdad (machismo) que es atentatorio de ese derecho, por tanto el machismo es inconstitucional, situado en la alegalidad por no decir ilegalidad, y el feminismo todo lo contrario. Es decir, el feminismo desarrolla una lucha justa, a diferencia del machismo al que combate.

La Constitución, en su artículo nº 14, refleja: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” y es aquí, en la implementación de este artículo, donde se consolida y fundamenta la legalidad de la reivindicación feminista, desarrollo que también tiene soporte en el artículo 35ª referente a  los deberes y derechos que asisten a los ciudadanos “sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Si no existiera ese articulado habría que crearlo para hacer la ley justa, tal como se determina en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” a lo largo de sus 23 artículos sobre igualdad.

El asunto, como todos sabemos, viene de lejos, de muy lejos en la historia. Estamos en una cultura machista por definición en tanto prevalece el patriarcado que, de alguna forma, es la semilla del machismo o, si acaso, su sinónimo, que degenera en la llamada falocracia (Predominio del hombre sobre la mujer en la vida social).

Aquí sí habría una contraposición conceptual entre patriarcado y matriarcado. La inmensa mayoría de las culturas primitivas eran patriarcales y, si acaso, escasamente algunas matriarcales (los antropólogos son reacios a aceptar la existencia de estas últimas), situación que se ha mantenido a lo largo de los tiempos, lo que no quita que en el ejercicio del poder, dentro de determinadas microculturas familiares, puedan darse situaciones de matriarcalismo (diferente concepto que el matriarcado), en culturas patriarcales, como resultado de una imposición de la mujer sobre el marido por la aceptación cultural de una estructura psicosocial intersubjetiva centrada o focalizada en el símbolo de la Madre/Mujer.

Ante esta situación caben diferentes posturas políticas, porque solo desde la política social se puede enfocar y resolver el problema, tomando medidas que equiparen ambos géneros desde la escuela y redirigiendo toda la política educativa hacia ese objetivo, que, indudablemente, chocará con los hábitos y costumbres arraigados en nuestra cultura social y religiosa. Digo religiosa porque si la Iglesia tuviera el valor de reconocer esa igualdad, y ejercerla, desmontaría muchos discursos machistas y modificaría la actitud de sus fieles, pero el anacronismo de su estructura organizativa y posición respecto al tema no promete demasiado.

En todo caso, el feminismo, bajo mi humilde opinión, nos es de izquierdas o derechas, sino de una justicia social transversal. Lo que ocurre es que la tendencia de los partidos conservadores, por definición, no está en implicarse activamente en cambiar la situación con celeridad (por eso se les identifica como conservadores), sino en ir modificando las cosas arrastrados por la demanda. Hay otros casos, como es Vox, del que no se puede esperar mucho, dada su política de denostación del movimiento, difamándolo y denigrándolo a través de su confusión argumental, calificándolo de “feminazi” y otras lindezas carentes de sentido, que solo muestran la ideología que subyace bajo esas siglas y su desconocimiento del tema y los conceptos que lo definen. El feminismo no va contra los hombres, sino contra las ideas y actuaciones de aquellos que bloquean el derecho de la mujer a ser iguales al hombre y sostienen la ideología supremacista del machismo.

Las revoluciones sociales vinieron siempre de la izquierda en esa dicotomía (conservadores versus progresistas), por tanto es más lógico que sea la izquierda quien tome la bandera de la igualdad con más encono, la derecha, más conservadora, se resistirá al cambio por lógica de ideología.

Pero, si todos los partidos políticos reconocen el problema, y entienden que hay que poner como objetivo esa igualdad que contempla la Constitución, cada cual debería apoyar el movimiento feminista y ofrecerle sus soluciones para el caso, cuestión que luego, visto su programa y actuaciones, podrá ser validada o no por la mayoría de votantes. Lo que, bajo mi opinión y a la vista de los expuesto, no puede hacer ningún partido es descalificar el movimiento y situarlo en el tejado de otro, porque está renunciando a dar una solución al problema y eso, como gestor de conflictos sociales, lo descalifica a él mismo, dejando la defensa del derecho de las mujeres en manos del adversario político con todas sus consecuencias. Claro que cuando se ve que al diálogo se le llama traición solo cabe pensar que algunos partidos funcionan con piñón fijo, sosteniendo el anacronismo de sus ideas.

Concluyo que, bajo mi punto de vista, hay que apoyar al movimiento feminista en su sentido transversal, ya que la mujer está solicitando políticas de ajuste para conseguir esa igualdad, a las que ningún partido debe retraerse, al ser un derecho constitucional, y ha de dar, en sus programas, las soluciones que se les demanda en función de su ideología, para que se acepten o rechacen con los votos. Otra cosa es que ante la incapacidad de un partido de dar esas soluciones reclamadas, este acabe tildando al movimiento de partidista, o pregone y advierta que se está utilizando a las mujeres con fines políticos, como si el problema no fuera enmarcable en la política, cuando lo que están intentando las mujeres y hombres del movimiento feminista es utilizar a los políticos para resolver la anomalía, como es su obligación. El partido que esconda la cabeza como el avestruz, o dé la espalda al feminismo, y por ende al problema que denuncia, está cometiendo un grave error por incompetente.

jueves, 7 de marzo de 2019

La lucha de la mujer en el mundo de las letras.




Con motivo del 8 de marzo no está de más dedicar una pequeña reflexión al papel de la mujer en el mundo de las letras (especialmente la lírica poética)  y cómo ha ido evolucionando. Es indudable que las cosas han cambiado considerablemente y para mejor, pero no podemos olvidar que el camino se sigue transitando sin llegar a la meta final, que debe ser la igualdad absoluta entre el hombre y la mujer. No voy a entrar en un análisis pormenorizado del porqué y cómo se ha ido dando el machismo como elemento dominador de género, o sea sobre la mujer. En todo caso consideraremos que el papel de la mujer, otorgado por el mundo dominante del hombre, se ha relacionado más con su utilización objetal, mientras el hombre ejerció el poder y dominio social, cultural y económico. Obviaré, pues, la humillación de la mujer cuando tuvo que recurrir al nombre del marido para publicar su obra, quedando ella entre bastidores.

Habría mucho que hablar sobre el tema, pero me referiré a un aspecto del influjo social y cultural, donde el hombre dominó descaradamente hasta hace bien poco, en que la mujer ha entrada en la batalla de la cultura y sus derechos; por tanto aludiré a ese papel en la lírica, en el mundo de la poesía y la literatura en general, donde aflora tanta belleza expresiva y sensibilidad.

El sumun de la exaltación lírica de la mujer lo podemos encontrar en los versos de Gustavo Adolfo Becker cuando define la poesía y la asocia a la mujer:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Esta forma sublime de expresar la importancia de la mujer en el mundo del poeta, es falaz o responde a una visión direccionalmente errónea. Claro que se enaltece la vanidad de una mujer elevándola al rango de poesía, de inspiradora o musa del poeta, en quien genera el sentir enamorado que la revaloriza hasta elevar su potencial a objeto elicitador de la lírica del cantor. Pero ella no es poesía, ella es el objeto que genera la poesía en el poeta, un objeto precioso, deseado para satisfacer el amor del enamorado, cuestión, indudablemente, halagadora para la dama enamorada. Pero la composición poética no es de ella (por tanto ella no es poesía), sino que es de su autor, de quien es capaz de sentirla y escribirla, de quien la hace brotar de su interior líricamente emocionado, del poeta, de Gustavo Adolfo Becker. La mujer es la musa, el instrumento u “objeto” que la despierta.

La mujer es poesía cuando la escribe ella, cuando es capaz de crearla a través de la expresión de su sentir, con su propio estilo, su palabra y verso, cuando anida en su interior el arte de la inspiración y la capacidad de su expresión. La mujer objeto genera la poesía en el amante, pero la mujer poeta la genera desde su interior, la crea ella y la transmite a través de sus versos… aquí es cuando la mujer es verdaderamente poesía.

Basta solo mirar hacia el pasado, no muy lejano, y veremos las dificultades de la mujer para entrar y ser reconocida en el mundo de la literatura. Traigo a colación, como ejemplo, a la gran escritora y poeta hispanocubana  Gertrudis Gómez de Avellaneda (Tula), de la que José Zorrilla dijo, en 1841: “…la mujer era hermosa, de grande estatura, de esculturales contornos, de bien moldeados brazos, de cabeza coronada de abundantes rizos y gallardamente colocada sobre los hombros. Su voz era dulce, femenil; sus movimientos lánguidos y mesurados y la acción de sus manos delicada y flexible; pero la mirada firme de sus serenos ojos azules, su escritura briosamente tendida sobre el papel, y los pensamientos varoniles de los vigorosos versos con que se reveló su ingenio, revelaban algo viril y fuerte en el espíritu encerrado dentro de aquella voluptuosa encarnación mujeril. Nada había de áspero, de anguloso, de masculino, en fin, en aquel cuerpo de mujer, y de mujer atractiva, ni coloración subida en la piel, ni espesura excesiva en las cejas, ni bozo que sombreara su fresca boca, ni brusquedad de maneras; era una mujer. Pero lo era, sin duda, por error de la naturaleza, que había metido por distracción un alma de hombre en aquella envoltura femenina”. A Bretón de los Herreros también se le adjudica esta frase referida a Tula Avellaneda: ¡Es mucho hombre esta mujer! O bien, ¡No es una poetisa, es un poeta!

Mientras tanto, Zorrilla plantea la existencia de una mujer poeta y escritora, de esa altura, como un error de la naturaleza, que metió un alma de hombre en una envoltura de mujer. El mundo de la lírica le estaba, pues, restringido, cuando no vedado o condicionado. Lo que no impidió que Gertrudis, en los años 40 y 50 del siglo XIX, fuera toda una figura en los corrillos de la literatura de la capital, dada su enorme y excelente producción literaria (teatro, novela, poesía) y su capacidad seductora con su fuerte personalidad asertiva, codeándose con personajes de principal relieve en la corte, incluido Narvaez y los propios reyes, que apadrinaron su boda con el coronel Domingo Verdugo. Una excepción rompedora que desborda los límites que enmarcan el momento histórico respecto al tema

Lo que no es óbice para que estas tremendas aseveraciones nos muestren cómo el machismo imperante otorgaba el grado de excelso poeta al espíritu masculino y se toleraba la incursión de la mujer, en este campo, bajo un cariz de curiosidad y paternalismo; considerando, incluso, que estaban en una etapa en la que la influencia exterior se hacía notar con el espíritu liberal, a caballo del romanticismo, que se importaba desde el extranjero, en los años aciagos y convulsos de la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, esposa del extinto Fernando VII.

A pesar de todo ello, del liberalismo y la ideas progresistas del momento, a Gertrudis se le cerraron las puertas de la Real Academia Española de la Legua tras la muerte de su mentor, Juan Nicasio Gallego, que ocupaba el sillón de la letra Q mayúscula, otorgando este privilegio a un hombre, para mí, con una obra de inferior calidad literaria, Antonio Ferrer del Río, sin menospreciar su valor, claro está. Por tanto, la primera mujer que optaba a un sillón de la RAE, fue apartada para dar paso a un hombre. Hoy, tras más de siglo y medio, solo hay 8 mujeres en la Real Academia de 44 miembros que conforman la misma, si no me fallan los cálculos, o sea un 18%.

No obstante, volviendo al tema, en este caso singular de rebeldía que se manifiesta en el espíritu poético y lírico de Gertrudis, aparece el incansable brío de una mujer excepcional y reivindicadora de su derecho a “estar” desde su inteligencia creativa. Anduvo despertando admiración y miedo, aceptación como poeta y rechazo por su atrevimiento; un reto seductor para el ego del poeta Gabriel García Tassara, que le causó tanto mal con sus amores.

Se dice que Ignacio de Cepeda y Alcalde, su gran amor platónico y amigo, estando enamorado de ella como mujer y escritora, “la temía tanto como la amaba” y por eso no llegaron a desposarse aun existiendo entre ambos esa química que lo hubiera permitido. El prototipo de mujer de la época era la esposa sumisa y devota que cumplía con sus deberes maritales y maternales sin hacer sombra al esposo, modelo que Gertrudis rechazaba con vehemencia. La Avellaneda, en una de sus cartas a Cepeda, establece la diferencia entre lo que es ella y lo que le aportará la otra; ella es la intelectual, pensadora y crítica, la otra la sumisa, buena esposa y madre según los cánones… en estas circunstancias Cepeda optó por su sobrina María del Rosario. Tula ya había tenido otro desengaño en su estancia en Galicia bajo las pretensiones del joven Ricafort, hijo del Capitán General de Galicia Mariano Ricafort, pues aun reconociendo su valía y superioridad intelectual, le pedía que asumiera su papel de esposa, con arreglo a las exigencias sociales del momento, y abandonara el mundo de las letras.

Esta mujer, rompedora de esquemas, nos mostró, al igual que algunas otras, lo que las mujeres guardaban en su interior, por imperativo de la ley social, obligadas a renunciar a sus potencialidades. Sin embargo, rotas esas cadenas, afloraron, en los últimos 50 años,  multitud de escritoras y poetas que, irrumpiendo con fuerza inusitada, escalaron la igualdad de condiciones con el hombre, cuando no superándolo. En los diversos encuentros de poetas que se desarrollan a lo largo del país, en que yo he participado, he constatado un mayor número de mujeres que de hombres. Es aquí, en sus textos y publicaciones en general, donde se ve la calidad lírica de la mujer. Es aquí donde se demuestra que la poesía expresada es ella en esencia, donde tiene sentido la frase: “Poesía… eres tú” y no la musa inspiradora aludida por Becker.

Concluyo pues, que reconociendo la asimetría existente en esta cultura ancestralmente machista, la sociedad puede y debe exigir que esa igualdad se dé, que el equilibrio rompa la asimetría para enriquecerse con la aportación de hombres y mujeres en igualdad de condiciones, dado el potencial creador de la mujer en todos los campos y, especialmente, en el mundo de la letras del que he tratado en este artículo. La mujer, al igual que el hombre, es poesía cuando la crea, porque se fragua y aflora de su interior de poeta.


viernes, 18 de enero de 2019

La fiesta de los toros es un anacronismo



Hay discursos demagógicos o irracionales que inducen, o pretenden hacerlo, a una interpretación errónea de un asunto, problema o tema. En todo caso se trata de una visión sesgada e interpretada desde una premisa falsa. Me estoy refiriendo a la interpretación que se suele hacer por parte de los defensores de las corridas de toros. Hablan de la libertad de cada cual para acudir o no a esos actos o ceremonias de burla y algarabía que se fraguan en la suerte del toreo, donde la sangre aflora hasta llevar, finalmente, al toro a su propia muerte entre el jolgorio y alegría de un público que no llega a analizar en profundidad las causas de su jubiloso gozo. Cabe preguntarse cómo y dónde radica la motivación de ese gozo y si entra en contradicción con los principios y valores del ser humano, que en ningún caso deben fundamentarse en la violencia y muerte de ningún animal. Bajo mi opinión, el valor, la habilidad y destreza en burlar las acometidas del toro sí tienen sentido y pueden ser motivo de algarabía, pero sin infringir castigo físico, sufrimiento y muerte al animal. Los forcados portugueses, el toreo sin sangre y muerte, el juego del requiebro en cortes, recortes y recortes con anillas son alternativas no sangrientas.

Ciertamente, si miramos el problema desde el derecho que cada cual tiene para acudir a estos actos, estaremos centrando el asunto en la libertad individual para tomar sus propias decisiones. Visto desde esa perspectiva el dilema se centra, erróneamente, en un valor social, el de la libertad en la toma de decisiones, mientras se obvia el núcleo principal de la cuestión, que debe centrarse en si el acto, en sí mismo, es o no asumible en una sociedad de valores evolucionados, como veremos. Por otro lado, ese núcleo principal de la argumentación se suele plantear, por parte de los que la llaman “fiesta nacional”, como una tradición sustentada en la cultura popular. Pero los pueblos evolucionan, la gente cambia y se sensibiliza con otros principios y valores más racionales, más humanos, al producirse la evolución de las sociedades y de las propias culturas que rompen con las tradiciones que no encajan con los nuevos valores. De ahí mi apotegma “El anacronismo, en la cultura de los pueblos, lastra su evolución”.

En lo referente a catalogar las corridas de toros como un anacronismo, habría que aclarar previamente este concepto para ver si encaja en el mismo. La RAE define anacronismo como: “Que no es propio de la época de la que se trata”. Veamos, pues, como razonar su inclusión en el calificativo de anacrónico: Esta sociedad moderna rechaza el maltrato animal, la sádica diversión por la sangre y el dolor, la falta de respeto a la vida sea de la especie que sea, la guerra, la violencia y todo aquello que pueda producir dolor y sufrimiento gratuito a los seres vivientes. La sensibilidad del ser humano aflora para racionalizar las cosas desde la percepción de la vida en un sentido más integral, más universal. No es nada nuevo, siempre hubo quien proclamó a los cuatro vientos el amor y respeto a los animales; desde los pueblos más primitivos, casi siempre en culturas ajenas a la nuestra, a determinadas actitudes vitales de nuestra propia cultura y religión (el propio San Francisco de Asís llamaba hermanos a los animales). Hasta el mismo boxeo se cuestiona como deporte cuando no se ajusta a determinadas normas de funcionamiento que implican protección del sujeto que lo practica y se prohíbe, en determinado momento, el ser transmitido en televisiones públicas por su violencia y crueldad.

Pero, sin salirnos de la sensibilidad hacia los animales que se nos ha enseñado o cultivado en los últimos tiempos, cabe señalar que, en nuestra infancia, era normal apedrear a los perros y gatos que encontrábamos por la calle y no estaba mal visto, solo se catalogaba como una travesura de niños, sin pensar en el pobre animal. En la actualidad existe una ley de protección animal que lo condena, ya no es socialmente tolerable esa actuación. La prohibición del uso del tabaco, en su momento, tuvo detractores que lo consideraban un atentado a la libertad del fumador como ciudadano; luego se entendió, mayoritariamente, que era invasivo del espacio público, como es el aire que respiramos. En siglos pasados hay casos claros y evidentes de conductas toleradas culturalmente, violentas o impositivas, que han sido superadas y rechazadas por la sociedad. Hasta el siglo XIX la esclavitud estaba bien vista, y en el XVIII aún se usaba como un negocio que enriqueció a muchos que, incluso, hoy son considerados grandes negociantes.  Quiero decir con esto, salvando todas las diferencias, que las sociedades cambian, evolucionan, y se van desprendiendo de actuaciones o conductas anacrónicas en beneficio de otras enmarcadas en los principios y valores que se cultivan en ese momento histórico.

Por tanto, no se trata de coartar libertades, sino de adaptar esa cultura a los valores que se pretenden cultivar en una sociedad moderna y concienciada con ellos. Ya se sabe que la prohibición genera deseo, en términos freudianos, y la educación crea valores sólidos. Por ello, la prohibición, siendo importante, no tendrá efectos si no va acompañada de un proceso de concienciación en el que aquellos que disfrutan con ese espectáculo sean capaces de reconducir la motivación esencial de su gozo. Mientras tanto, ninguna sociedad, que se defina como evolucionada, puede o debe adoptar posturas que potencien o cultiven valores anacrónicos, es decir proteger o subvencionar actos impropios de esa evolución.

De momento, yo al menos, me conformaría con nombrar al toreo, en los términos en que se da, como contrario a la tendencia cultural de la sociedad futura y retirarles subvenciones y ayudas que lo potencien o divulguen… eso coste que lo sostengan los que lo defienden, pero considerando que en frente van a tener a un importante colectivo que sostendrá que nunca el ser humano, mentalmente sano, puede o debe disfrutar con un espectáculo de sufrimiento, violencia y/o sangre de ningún ser vivo. Su libertad acaba cuando traspasa estos límites de respeto a la vida animal.

Concluyo: Una tradición que vaya contra los principios y valores de una sociedad que evoluciona, será un anacronismo que hay que erradicar de la cultura social. El proceso solo se consigue mediante la educación y sólida formación en los nuevos valores. Se ha de excluir, por definición del concepto valores humanos, a toda acción violenta, sanguinaria o de sádico disfrute con sangre, maltrato y muerte de otros seres vivos.



jueves, 10 de enero de 2019

El pensamiento racional contra las Fake News



Piensa

Hace algún tiempo que decidí convertirme en un mero observador. Es decir, verlas venir e intentar conseguir una explicación a lo que pasa, al porqué de las cosas, a cuales pueden ser las causas por las que la gente se deje atrapar en pensamientos ajenos sin antes elaborar los suyos en función de sus propios principios.

La conceptualización de la posverdad, es decir su definición como una manipulación o falsa verdad creíble desde la emoción y la pertenencia al grupo que la elabora, nos deja en mala posición como seres pensantes. El pensante es un ser racional que no asume ideas ajenas si antes no las ha digerido racionalmente, si no las ha elaborado con arreglo a sus propias convicciones, valores y principios.

Que no te engañen
Desde la irrupción de la técnica manipulativa de Trump y su gente, usando bulos o medias verdades (por ejemplo generalizando particularidades) como elementos de influencia en la opinión de la gente, el mundo se ha visto sometido a una presión desequilibrante e irracional que ha atrapado a muchas personas con escasa capacidad para analizar los estímulos o informaciones que reciben y discernir racionalmente sobre ellos.

Es cierto, bajo mi opinión y sin animo discriminatorio sino puramente descriptivo, que los seres humanos no estamos todos en el mismo punto del camino de la vida, por tanto no podemos, ni siquiera debemos, tener la misma visión de la realidad que nos envuelve. Nuestra opinión siempre está mediatizada por nuestras experiencias, nuestro conocimiento, la capacidad y hábito de razonar, los principios y valores que se nos inculcó y, sobre todo debería ser, que fuimos elaborando nosotros mismos mediante una socialización crítica. Por tanto, no todos estamos en un mismo sitio, pero sí, como seres pensantes, nos revestimos de valores humanos si entendemos que en el hombre, en sentido genérico, se ha de dar el valor del respeto y la empatía para mejor convivir. Cualquier confrontación irracional o guerra es peor que la más mala de las paces. Por tanto, debemos estar en la disposición de contrastar opiniones sin acritud y con mente abierta, completar la nuestra con la de los otros si son coherente y nos enriquecen.

Llegado a este punto, es importante, establecer el escalonamiento de los valores humanos. Por encima de cualquier cosa, en un mundo dicotómico de maldad y bondad, debería prevalecer la bondad. La bondad es compartir, empatizar, cooperar desde la concepción y percepción del amor.

Pero el amor es una palabra extensa, en cierto sentido polisémica, de variada aplicación según su objeto, ya que, por ejemplo, el egoísmo es un amor propio en contraposición al amor universal. Sin embargo, considerando los 6 tipos de amor que se describe el psicólogo canadiense John Alan Leen (Eros, Storge, Ludus, Pragma, Manía y Ágape… hay otras categorizaciones, pero usaré esta) deberíamos enfocar este hacia el amor a la verdad compartida, sostenido en los derecho humanos, en la igualdad de oportunidades y en la no discriminación por diferencia alguna; en la potenciación del sentido evolutivo de la sociedad en su conjunto poniendo al ser humano como eje fundamental del desarrollo hacia una humanidad en justa convivencia.

Tal vez, al menos para mí, el amor ágape sea el que deberíamos cultivar, por ser el más necesario, para una mejor convivencia. "Agápē es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta sólo el bien del ser amado. Algunos filósofos griegos del tiempo de Platón emplearon el término para designar, por contraposición al amor personal, el amor universal, entendido como amor a la verdad o a la humanidad". Me quedo con eso, con el amor a la verdad o a la humanidad, a los otros con los que formamos un todo en nuestra existencia inherente a la verdad cósmica.

Sin embargo, si ubicamos ese amor a la verdad y, por ende, la humanidad, no podemos olvidar que en el otro lado de la balanza, en el polo opuesto, está el odio. El odio lo define la RAE como el “sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”. En el psicoanálisis, Sigmund Freud define el odio como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad.

Esto nos viene a mostrar que, si en lugar de existir amor ágape por el "pobre negro" africana que viene buscando una vida digna y huye de la injusticia, la guerra o la propia muerte, arriesgando la vida en una patera, sentimos odio porque él nos va a traer la infelicidad al quitarnos el trabajo (falsedad), o poner en peligro el dominio de la cultura imperante (falsedad), estaremos renunciando al valor positivo del amor para centrarnos en el valor negativo que es el odio.

En este sentido, antes de seguir el camino que nos marca el odio y el rechazo, es bueno pensar, desde los valores que nos definen como humanos, si hemos de manifestar amor u odio, según nuestros principios internos, sabiendo que la vida es un espejo donde recibes aquello que emites; si emites odio recibirás odio, porque es lo que cultivas.

En estos tiempos nos inundan de propaganda y falsedad, que generalizan la anécdota elevándola a categoría, que crean fake news al estilo americano (es muy interesante el libro “Fake News. La verdad de las noticias falsas” del periodista Marc Amorós). Una fake new es una noticia falsa que se difunde con una voluntad deliberada de engañar y que tiene dos características fundamentales: tener un objetivo claro y adquirir una apariencia de noticia real, precisamente para conseguir engañarnos. En todo caso se topa con los principios y la credulidad del receptor, además de su capacidad de pensar por sí mismo y de analizar coherentemente la falsa noticia hasta descubrir el engaño y el interés que lo provoca. Eso sí, como es determinante su percepción y valoración emocional, en función de la procedencia y la consonancia con su credo ideológico o de valores sociales, el sujeto no solo puede ser un buen receptor, sino ejercer de eco de la misma en una cadena propagandística aliado con el objetivo de crear desencuentro y confrontación por puro convencimiento de alienado.

Concluyo que el primer y principal objetivo del ser humano es convivir en paz para crecer saludablemente en su triple dimensión biopsicosocial. Si pierde de vista ese objetivo o misión principal y se deja llevar por cuestiones secundarias o contrarias al propio principio esencial, andará cavando su tumba y la de su propia sociedad a medio o largo plazo. Y es aquí donde se ha de dar la alarma ante el uso desmedido e intencionado de los medios de comunicación y las redes sociales que, con engañifa, falsas noticias, sin fundamentos estadísticos ni consistencia ideológica de contenido humanista, nos agobian con discursos que hablan de reconquistar el pasado. Por desgracia, en un proceso anterior y reciente (no sé si meditado y orquestado) han ido perdiendo los políticos la credibilidad y no han sido capaces de reafirmar una ideología social de valores humanos dedicándose a la confusión y corrupción y venta de sus servicios.

Por otro lado, cada día recibimos whatshapp o noticias en Facebook o Twiter con noticias alarmantes que pretenden encogernos el corazón y llevarnos al lado de los mesías que las denuncian pero que no dicen cómo las solucionarían o, en todo caso, plantean soluciones ya vistas en el pasado de resultado catastrófico. Lean con criterio, desconfianza y cuestionamiento ese tsunami de noticias, de medias verdades, de bulos interesados, de fake news, de mentiras repetidas para hacerlas ver como verdad (para Göbbels, «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad», aunque hay quien también le atribuye la frase a Vladimir Lenin), que pretende el desencanto y la confusión, la sensación de indefensión e injusticia, la desconfianza con el sistema democrático cuando lo que fallan son los políticos y quienes los elegimos gracias a ese sistema. En todo caso, hay que mantener la mente clara para no dejarse llevar por falsedades y soluciones que coarten los derechos que, como ciudadanos libres, hemos ido ganando desde la transición. 

Cuidadín con la brillantina a caballo de la reconquista, pues, si se ha de conquistar algo, es la igualdad entre los seres humanos, los derechos humanos universalizados, la protección y amparo de los estados a sus ciudadanos, el derecho al trabajo, a la vivienda, a la educación, a la asistencia sanitaria, a la ayuda solidaria a los dependientes, etc. pero, sobre todo, el derecho a un trabajo digno que nos comprometa a todos para mejorar la sociedad desde un desarrollo sostenido.



domingo, 16 de diciembre de 2018

Entre los olivos verdes (Poema a Federico)



Ayer se dieron cita grandes rapsodas y algún que otro poeta, a los que me uní por invitación de Ricardo. Francis Portillo, Ruiz de León, Pepi Zea y Ricardo del Pino mostraron sus excelentes dotes de rapsodas. Yo, entre otros, di lectura a mi poema sobre la muerte de Federico García Lorca. Gustó hasta interesarse Portillo en él y pedirme la copia en papel que llevaba. En Uruguay también gustó cuando lo leí en el Encuentro de poetas y narradores de Punta del Este y en el homenaje que le organizamos en ASPROJUMA a Federico por el 120 aniversario de su nacimiento. Hoy quiero exponerlo aquí para vosotros y espero que también os guste. En él intento hacer jugar a muchos de los personajes que integraron su obra, a los que Preciosa (Preciosa y el aire) convoca gritando entre los olivos verdes para que acudan al duelo en la casa de Bernarda (Bernarda Alba). Pero léelo a ver si te gusta con su matiz lorquiano para adaptarse mejor al poeta de Fuente Vaqueros.

ENTRE LOS OLIVOS VERDES
(A Federico García Lorca)

Entre los olivos verdes
marcha la negra guadaña,
buscando va a Federico
para abrirle las entrañas.

San Cristobalón desnudo
desde un caballo de plata
ve pasar la pena negra
acompañando a la parca.

Y hasta el viento que lo lleva
desolado por la  infamia
queda preso de su espanto
al presentir la desgracia.

Ya lo llevan a los campos
en una noche estrellada
con su conjura de muerte
al llegar la madrugada.

Y entre los olivos verdes
brotan golpes y amenazas
hasta escucharse a lo lejos
un disparo que lo mata.

La luna de pergamino
va derramando su alma
al ver a los asesinos
profanar la luz del alba.

Entre los olivos verdes
corre Preciosa espantada
mesándose lo cabellos
gritando desesperada.

Llama a Antoñito el Camborio,
busca por todas las plazas
a Ignacio Sánchez Mejías
y ve a Soledad Montoya
con la faz desencajada
semblando un cuadro de Goya.

Hasta Paquiro y su hermano
dejaron de discutir,
en este mundo gitano,
que es día de luto y sufrir.

Y Preciosa con sus gritos
va llamando en la alborada
para plañir en el duelo
en la casa de Bernarda.

Lloran estrellas fugaces
en lluvia desesperada.
La luna de los gitanos
va gimiendo la desgracia
asomándose al barranco
dejando enlutada el alba.

¡Ay! luna de pergamino,
luna de frígida plata,
escóndete entre las nubes
escóndete entre la jara,
no le des luz a los campos
en esta noche tan trágica.

Tragedia,
Bodas de sangre
en la tierra derramada
que ha dejado de ser Yerma
para preñarse en su savia,
para acoger la semilla
que dé su fruto mañana.

En tanto,
Mariana Pineda,
banderas de libertad
sigue bordando en su casa
sin enterarse siquiera
de tanta y tanta desgracia.

Mientras que en el viento bailan
canciones de amor y pena
suenan guitarras de plata
tocadas por los gitanos
entre zorongos y zambras.

Y entre los olivos verdes
sombras de sangre y de nácar
van jugando entre las ramas
como si fueran fantasmas.

La muerte se fue contenta
y a Federico llevaba,
se lo arrebató a la vida
la fuerza de su guadaña.

Desde entonces en el cielo
suena una zambra gitana,
y de pena y sufrimiento
quedó la tierra preñada.

Entre los olivos verdes
corre Preciosa espantada
mesándose los cabellos
gritando desesperada,
a casa de los ingleses
para ver sí ellos lo salvan…

Federico no se ha muerto
por mucho que lo mataran,
siguen danzando en el aire
sus versos y sus palabras
mecidos por esa luna
en una cuna de plata
mientras le canta una nana
herida de amor y magia.
Federico no está muerto…

Autor: Antonio Porras Cabrera

jueves, 6 de diciembre de 2018

Hace 40 años… ¡Constitucionales!



Hace 40 años… ¡¡¡Dios, como pasa el tiempo!!! Aquella mañana me levanté con otra cara, con otro humor. Parece que al fin íbamos a poder decidir los españoles sobre nuestro futuro, aceptando el compromiso de convivencia de una Constitución Democrática, que permitiera cerrar el pasado y mirar al futuro. Digo cerrar, porque se admitió dejar el ayer en el cuarto oscuro, como si se olvidara el cubo de la basura que se debió tirar en su momento, con todas sus miserias e injusticias… dejar la porquería debajo de la alfombra, pero sabiendo que allí seguía esa inmundicia. Tal vez, alguien, cuando viniera después queriendo limpiar la casa, levantaría las alfombras y volvería a aflorar esa mugre del pasado. Ahora no era conveniente despertar hilaridad y volver a las andadas, ahora había que permitir que la vieja generación se fuera extinguiendo para dar paso otra que pudiera mirar atrás sin miedo ni culpa. Ya buscaría la verdad con la maduración futura y pondría las cosas en su sitio, sin acritud pero con justicia; craso error, porque el pasado se proyecta siempre en el presente si no fue bien cerrado.

A pesar de todo, la mayoría estábamos convencidos que había que pasar página, aun a riesgo de volver a releer, más adelante, el libro de la historia. La historia siempre se relee, por eso es historia, aunque el testimonio que quede pueda ser manipulado y falseado por el poder del momento. Luego, deberán reescribirla los expertos, los doctos que la investigan sin apasionamiento partidista, sino con la sensatez y la racionalidad que permite aventarla para soltar el lastre y el polvo que fue acumulando, para que aflore la verdad por muy cruda que sea. Los pueblos, la gente, la ciencia, tienen derecho a conocer y vivir en la verdad de los hechos sin que nadie se la hurte.

El resultado de la Segunda Guerra Mundial había descolocado al régimen. Sus aliados naturales, aquellos que alentaron la rebelión militar y le permitieron ganar la guerra civil, habían sido derrotados. España estaba descabalgada de la Europa que volaba en su progreso, mientras aquí, separados por los Pirineos, que nos ofrecían Perpiñán para vivir lo prohibido por el régimen, nos ubicábamos más cerca de África. Ya hacía tiempo que habían muerto los amigos del régimen, bien autoinmolándose o reducidos y ajusticiados por su pueblo. El general, fue hábil… ya lo creo que lo fue. Sabiendo que era un recalcitrante enemigo del comunismo y que la guerra fría le ofrecía la oportunidad de aliarse con el Tío Sam, todo poderoso americano, en contra de la tiranía estalinista, se ofreció como bastión de la lucha. Le otorgó el poder de usar y sufrir en nuestras carnes las bases militares para intimar al oso ruso. La cuestión era clara, Franco estaba condenado a sucumbir, pero tras la guerra, los ejércitos vencedores del nacismo alemán y el fascismo italiano, sin olvidarse de Japón, exhaustos ya, buscaron la paz y dejaron que África siguiera comenzando tras los Pirineos. Eso sí, con la condición de que Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota, junto a Gibraltar, fueran las bases desde donde occidente dispondría parte de sus huestes. Ya teníamos cinco gibraltares, uno inexpugnable inglés y los otros por acuerdo de sumisión a la potencia colonizadora, pare que, a cambio, permitiera la supervivencia del régimen convertido en su lacayo; caro precio que nos pone en la picota de misiles portadores de cabezas nucleares.

España estaba en una terrible diatriba. El tardofranquismo agonizaba y sabía que solo con un trasplante podría sobrevivir (paradójicamente el yerno de Franco ya había intentado un trasplante de corazón siguiendo las técnicas del cirujano sudafricano Christiaan Barnard, pero fue un fracaso, lo que, permítaseme el sarcasmo, evidenciaba que no estábamos aquí para trasplantes). Durante cuarenta años, se nos enseñó, a los niños y niñas y la población en general, las bases del franquismo, los ideales de la España imperial y la sumisión a las tradiciones que hicieron grande a la patria, sin considerar, siquiera, que esas mismas tradiciones la fueron aislando de Europa y el progreso, degradando para pasar de gran potencia universal a país tercermundista. Dios, Patria y Rey volverían a ser los lemas que sustentarían la nueva España. Ahora, las cosas estaban claras; volver atrás era imposible, una aventura de imposición militar semejante a la anterior, pero sin Hitler ni Mussolini, no tenía viabilidad ninguna. Las fuerzas democráticas habían aguantado la descomposición del régimen esperando ver caer la fruta madura, apoyadas por Europa, las democracias de corte occidental y los movimientos sociales de oposición al régimen. 

Entonces decidieron el gran trasplante, pero como no era posible, simularían el trasplante de un corazón demócrata cambiándose la chaqueta, mas en el fondo persistiría el valor enraizado, troquelado por el pasado y la lealtad a su líder ya fallecido. Habían intentado, antes, la jugada del cambio sin cambiar, pero fue tan clara que no tragó nadie, ni de fuera ni de dentro. La jugada fue llamada “Espíritu del 12 de febrero”... ¿lo recuerdan? Consistían en permitir asociaciones políticas, no partidos, bajo el magnánimo paraguas de los ideales del Movimiento Nacional; o sea, nada de comunistas, ni marxistas, solo aquellos que defendieran los valores arraigados en la reserva espiritual de Europa… Pero no coló; el rey ya estaba adoctrinado y sabía lo que había si no quería perder el favor de occidente (sobre todo de USA), por tanto, abur a Arias Navarro que tanto nos impresionó con su doloroso llanto, y bienvenido a Suarez surgido del Glorioso Movimiento, pero consciente de que había que cambiar para seguir viviendo, hábil sujeto que llevó a las Cortes del Régimen al harakiri en una trepidante sesión que acabó imponiendo la razón, pero preservando los derechos e influencias del pasado en el nuevo estado… Cambia, camarada, para seguir ejerciendo el poder bajo otra camisa, dejando en el desván de los recuerdos la vieja camisa azul.

A cambio, los otros, dejarían su bandera tricolor, su himno de Riego, sus muertos en las cunetas y su republicanismo para poder compartir ese poder de la nueva era en una monarquía parlamentaria. ¿Por qué no? En la vieja y pérfida Albión hacía siglos que funcionaba y en otros lugares de Europa también. De lo contrario, el fantasma de una nueva guerra, volvería a asolar la piel de toro; vale la pena renunciar a determinadas cosas antes de llevar a un pueblo a la muerte… lástima que en nuestra historia no se haya comprendido y valorado ese aserto de “París bien vale una misa” aunque se lo impusiera Felipe II al hugonote Enrique IV para ser rey de Francia. Hubo que vencer muchas resistencias de la oligarquía, de los adeptos irreductibles en su lealtad al líder fallecido, de los militares y del catolicismo anacrónico que ya no podría llevar bajo palio al adalid de la cruzada.

La banca, con su dinero, sabía que el futuro estaba en Europa. Los ladinos (entiéndase ladinos como astutos) políticos comprendieron que había que saltar los Pirineos, integrarse en la CEE, insertarse en la OTAN (se pasó de OTAN NO, a OTAN DE ENTRADO NO, para acabar diciendo OTAN SI), abrir las fronteras para subirse al carro del progreso y de la riqueza económica. Por tanto, había que pactar; neutralizar las pueriles y trasnochadas ideologías del ayer, sucumbir, controladamente, al empuje de las masas populares que, un día sí y otro también, clamaban en las calles por el cambio, por la libertad, por la justicia e igualdad entre los seres humanos, por el debate de las ideas libremente, por la democracia y la soberanía popular idealizada… Hasta un amplio elenco de próceres religiosos, con Tarancón a la cabeza, empujados, en buena medida, por aquellos llamados curas obreros, o curas comunistas para el régimen, apostaron claramente por el cambio en contraposición a los obispos amarrados al pasado del nacional-catolicismo (“Tarancón al paredón”, clamaban algunos nostálgicos de inconfundible fe católica).

Había, pues, que llegar a un gran acuerdo, sí o sí, en un arreglo convergente para evitar males mayores. Entonces se parió la Constitución a base de debate. Para mí, incluso visto ahora, fue una magnífica obra de consenso cargado de tensión, donde se echaban pulsos, se amenazaba con malos augurios y se negociaban puntos y comas, sentados en una mesa gente tan dispar como Gabriel Cisneros, Manuel Fraga, Miguel Herrero, Jordi Solé, José Pedro Pérez-Llorca, Miquel Roca y Gregorio Peces-Barba, los llamados padres de la Constitución, aunque fueron otros muchos los que directamente o entre bastidores marcaron el rumbo final. Pasar del fuero de los españoles a una Constitución sólida, acordada y respetada por todos era complejo. No todos la votaron, algunos del viejo régimen la desecharon, la denostaron, creando tensión en Alianza Popular que estaba dividida respecto a apoyarla o no. Al final, salió el compromiso marcado por el interés del pasado, en un equilibrio casi inestable hasta que se consolidó tras el Golpe de Estado de Tejero y la entrada en la CEE y la OTAN.

Ahora, me permito algún símil. Aquella niña ya tiene 40 años y sigue igual. Creo que habrá que llevarla al médico para tratar sus achaques. Tal vez tengamos que retocarla un poco para que se adapte a los nuevos tiempos, cambiarle la imagen, el ropaje y reconocer que su fisiología ya no es la misma, que a los 40 años no se puede tener la misma mentalidad. Tiene que aprender a adaptarse a las nuevas tecnologías, al manejo de los nuevos instrumentos, responder a las nuevas necesidades y, sobre todo, darse cuenta de que sus hijos han crecido y que ya no puede hacer con ellos lo que le venga en gana, sino que debe tratar con ellos y consensuar cosas para seguir manteniendo la familia unida desde el respeto mutuo entre todos los miembros.

Cambiemos lo que haya que cambiar si estamos de acuerdo la mayoría. Yo creo que hay que empezar a hablar de ello para ver que se piensa y poder acercar posiciones. Los consensos surgen al final, al principio prevalecen las diferencias, pero no creo que se puedan plantear unas diferencias mayores que las habidas en los años 70, entre dos enemigos acérrimos herederos de la guerra. Hablemos, pues, sin miedo y sin querer imponer, sino negociar cediendo para acercarse al consenso que justifica toda negociación.

Hoy, en mi memoria, afloran los recuerdos de un ayer donde se fraguó el tránsito al futuro, al hoy, y tal vez se aprendió, por mi generación, que para entenderse se ha de hablar sin imposiciones, sino con el uso de argumentos que emanan del pensamiento racional, hasta convencerse de que “París bien vale una misa” siempre que no signifique la sumisión a alguien, la pérdida de la soberanía popular y los derechos que, como ciudadano, tiene todo ser humano… a veces hay que ceder para ganar uno y los demás. Valió la pena, sin duda valió la pena… y hoy, la pena, sería perder el sentido del encuentro, de la articulación de la interdependencia (que no de la independencia, porque eso dejará de existir en este mundo) respetando esas diferencias que tanto enriquecen cuando se entienden como sinergias y no como elementos divergentes.

Por tanto, yo me atrevo a decir sin tapujos: ¡VIVA LA CONSTITUCIÓN! Pero, entendiendo, que una forma de cuidarla es no permitir que se haga vieja, renovándola y adecuándola a la realidad de cada momento, de lo contrario morirá de vejez y de falta de energía para dar respuesta a la vida social de nuestros pueblos… el espejo lo tenemos en otras constituciones de los países desarrollados y democráticos.

Hay que articular la interdependencia.
¡VIVA, PUES, LA CONSTITUCIÓN VIVA Y DINÁMICA!

jueves, 29 de noviembre de 2018

SE ACABA LA CAMPAÑA, VAYAMOS PENSANDO EN EL SUR



Los cuatro candidatos: dos mujeres, dos hombres
En teoría, a lo largo de una campaña electoral, los candidatos se han de retratar para ofrecer sus programas. Por desgracia no suele ser así, sino que arremeten contra el contrincante haciéndolo ver como muy malo para gobernar, aunque no suelen clarificar sus propósitos de gobierno para no pillarse los dedos y dejar patente por qué son ellos mejores que el contrario, es decir que piden se les otorgue un cheque en blanco para cambiar aquello tan malo que hay, pero no dejan claro como y hacia donde se cambia. Suelen aparecer intenciones, eslóganes marquetinianos, acusaciones a los otros, ofertas de ser la solución sin explicarla, etc. pero poco compromiso real, lo que te hace pensar que solo quieren tu voto para luego hacer lo que estimen más oportuno para sus intereses, en lugar de los tuyos.

Ardua tarea, pues, tenemos los ciudadanos que hemos de elegir a alguien sin saber qué coño (perdón por la expresión) va a hacer en el gobierno. Si al menos me dijera cuales son sus principios, sus objetivos y cómo piensa conseguirlos, yo podría valorar la situación y tomar mi decisión; pero como los esconden y maquillan para que aparezcan bonitos y presentables, he de leer entre líneas, sin dejarme llevar por las canallescas expresiones descalificadoras de sujetos agresivos, que proclaman encendidos discursos en busca de emociones en lugar de argumentos razonados que pretenden convencerme. 

Empiezo por descartar a los sujetos más tóxicos (digo los más porque todos tienen su ración de toxicidad) y luego veo, sin dejarme llevar por calificativos y peyorativos insultantes, cual, al menos, emite alguna idea donde pueda sustentar las bases de mi orientación, mirando, como es lógico, que se acerque a mis propias convicciones, donde primero se ubica el humanismo solidario y la concepción del hombre universal como el referente para dignificar su vida y su desarrollo personal; o sea, ponga al ser humano por delante de las intereses económicos de grupos de poder, considerando que el dinero está para servir al hombre y no el hombre para servir al dinero (en esto coincido con el mismo Papa de Roma).

Existe algo mucho más trascendente que estas elecciones y el propio momento que vivimos; es, para mí, la tendencia que se presenta de cara al futuro de una compleja sociedad donde podemos estar en un tobogán que nos lleve a una estructura de poder ejercido por corporaciones ajenas a nuestro propio criterio democrático, quedando sometidos, los Estados, al poder económico de esas corporaciones mediante leyes neoliberales, que otorguen al mercado la capacidad de decisión en materia económica, dejando fuera la opinión en intereses de los ciudadanos. En este sentido nos distraen con escupitajos o actos histriónicos de políticos circenses y nos esconden el futuro plan que marcará el nuevo orden mundial, donde nosotros, cada vez, pintaremos menos y las multinacionales más.  

Dichas estas premisas, ¿cómo narices se puede distinguir cual es el partido que nos interesa? Yo creo que si nos desprendemos de ese intento de manipulación de los líderes falaces de los partidos, y no caemos en sus redes embaucadoras, tal vez nos quede leer entre líneas las frases o eslóganes que nos han presentado; por ello he tomado de La Vanguardia, aludiendo a la agencia EFE, esta relación de frases dichas por los diferentes candidatos y, en algún caso sus jefes. Algunas frases me parecen de un severo contenido antidemocrático negando hasta el diálogo con los representantes de otros andaluces que no les han votado a ellos.  No obstante, hay una frase que me parece muy constructiva a este respecto: "Quede quien quede por encima, la norma de la próxima legislatura es que tenemos que ser más nórdicos a la hora de hacer política"… o sea, pactar y entenderse.

Ahora, amigos míos, nos queda valorar las ofertas a pesar del oscurantismo que las nubla.

REDACCIÓN DE LA VANGUARDIA

Sevilla, 28 nov (EFE).- La decimotercera jornada de la campaña electoral de las andaluzas ha dejado algunas frases destacadas de los candidatos a la Presidencia de la Junta y de otros dirigentes políticos:

Estas son algunas de ellas:
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SUSANA DÍAZ (PSOE)

- "La estabilidad es cosa de todos. Gobernar no es impedir que otro lo haga"

- "Es la voluntad de los andaluces lo que refuerza la democracia y no se puede contribuir a debilitarla".

- "Andalucía ha tenido estabilidad cuando España no la ha tenido".

- "Compete a la administración crear un hábitat para que el empleo se genere a más velocidad y que sea de calidad".
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JUAN MANUEL MORENO (PP)

- "Hasta el 2 de diciembre no se va a saber cómo queda el mapa político a pesar del empeño de los medios de comunicación en hacer futurología". (Al ser preguntado por un pacto con Ciudadanos y Vox)

- "Ciudadanos ya abre la puerta a un posible pacto con el PSOE".

- "¿Cómo lo habrá hecho Susana Díaz para que ningún grupo quiera decir a priori que le van a apoyar?"

- "Los socialistas, hace más de una década, decidieron abandonar la gestión para dedicar todos los recursos a mantenerse en el poder".

- "El PP, aunque nunca ha gobernado, han ganado elecciones en la comunidad, pero le han arrinconado con pactos postelectorales".

- "La pesca no existe para Susana Díaz".
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TERESA RODRÍGUEZ (Adelante Andalucía)

- "Quede quien quede por encima, la norma de la próxima legislatura es que tenemos que ser más nórdicos a la hora de hacer política".

- "El protagonismo fundamental no deberían tenerlo los pactos de estabilidad, de investidura o las mayorías absolutas, que no le han hecho grandes favores a la ciudadanía, sino una nueva dinámica en la que negociemos medidas y propuestas concretas".

- "(Susana Díaz) estima que puede atraer el voto moderado de derecha dando miedo con que viene el lobo, la extrema derecha" (en referencia a Vox)

- "Por más latas de atún que robe un inmigrante, nunca en la vida va a llegar a robar lo que ha robado el Partido Popular a la ciudadanía"

- "Los ciudadanos no aceptarían que pasara sin pena ni gloria este reparto de títulos universitarios a cargos del PP y del PSOE en los últimos tres años".
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JUAN MARÍN (Cs)

- "No hemos hablado ni vamos a hablar con partidos extraparlamentarios porque no sabemos si en el futuro estarán o no en el Parlamento y tendremos o no que hablar con ellos".

- "(Juanma Moreno) está completamente desquiciado y desesperado porque el PP va a perder mucho espacio y muchos escaños en Andalucía y es una fuerza política que se está hundiendo".

- "Hemos dejado muy claro con quién no vamos a llegar a ningún acuerdo" (en referencia al PSOE y Adelante Andalucía).

- "Lo que no quiere (Susana Díaz) es hablar de su acuerdo con Podemos y no responde a si va a poner la economía andaluza en manos de este partido".

"Si gobernamos intentaremos que los errores del pasado no vuelvan a producirse" (en un acto con agricultores)
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PABLO CASADO (PP)

- "(El PP) estará encantado de recibir los votos de aquellos que quieran cambiar las cosas en Andalucía" (al ser preguntado si el PP aceptaría un pacto con Ciudadanos y con Vox)

- "El PP defenderá sin complejos que la Educación sea (una competencia) estatal".
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TEODORO GARCÍA EGEA (PP)

- "Ciudadanos volverá a ser el flotador naranja al que agarrarse Susana Díaz para seguir en la Junta".

- "El PP no hará ni un solo pacto con Susana Díaz ni con Pedro Sánchez; con ellos ni a la vuelta de la esquina, ni agua a la gente que ha tenido ahogada a nuestra tierra durante cuarenta años.
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Bueno, pues ya está, ahora a ver qué pasa y a dónde vamos, tú decides la parte que te toca…

viernes, 23 de noviembre de 2018

SOLO LA CULTURA SALVARÁ EL MUNDO



Hay que pensar
Estamos en un verdadero momento de crisis humanitaria. No me refiero a la falta de respuesta a los problemas sociales únicamente, o al abandono de los necesitados, la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno o al cultivo y desarrollo del egoísmo más sectario, no. Me refiero a la siembra del “deshumanismo”, si se puede decir así, como causa de todos esos males.

Si seguimos siendo sectarios, si no empatizamos con los demás, si nuestro egoísmo nos lleva a despreciar la muerte ajena, ya sea en el Mediterráneo o en los conflictos que se alimentan desde los despachos, para vivir mejor nosotros, si seguimos insensibles ante el sufrir, ante la injusticia, la agresión a la vida, la desigualdad y el desequilibrio económico y cultural de los pueblos; si nos miramos solo el ombligo y no aflora el sentido universal de la humanidad donde el ser humano es la clave de todo desarrollo rompiendo barreras; si nos engañamos pensando que somos los mejores y que debemos aislarnos de los demás tras nuestras fronteras, para seguir creciendo a costa de los otros, nos estaremos deshumanizando en un mundo global que nos pasará factura, porque el mundo será de los poderosos, de los intereses económicos, de las multinacionales que son números y gente esclavizada a su servicio, sin importarles el más allá de la cuenta de resultados.

Se ha dicho que “solo la belleza salvará el mundo” (Fiador Dostoievski, en su novela El Idiota), pero esa belleza se ha de entender dentro de la filosofía de la tradición platónica, donde sugiere que belleza, verdad y bien son palabras intercambiables. Por tanto, al mundo lo salvará la verdad, cuando rompamos esta postverdad o mentira aceptada como verdad desde la emoción y no desde la razón; lo salvará el bien hacer de la gente desde la bondad y la justicia.

¿Pero cuál es la verdad? La verdad es que todos somos seres humanos, que debemos ser tratados y sometidos a los mismos derechos y deberes, que en nuestras vidas debemos tener las mismas oportunidades de desarrollo personal e intelectual, que las estructuras sociales y de gobierno están sometidas a los intereses de unos pocos pasando por encima de los derechos de los otros mediante la mentira y la manipulación alienante que ejercen los medios. La verdad es que este mundo se construyó, desde tiempo inmemorial, a través de la guerra y la imposición, desde el sometimiento y la esclavitud, desde la explotación del débil por el fuerte, desde la sumisión al poder establecido por esta violencia dictada por las armas y los credos.

¿Dónde está la solución? SOLO LA CULTURA SALVARÁ EL MUNDO.

Cultura no es solo conocimiento. Existe una cultura, llamada social, cuyo sentido es la convivencia entre la gente, las formas y el respeto a los demás, la justicia solidaria y el justo reparto de los bienes. Esta cultura es ACTITUD, es saber pensar desde la bondad solidaria que nos lleva a compartir ese conocimiento; cultura es empatizar con los demás, es sentirse solidario en una comunión donde, al compartir, crezcamos todos. Cultura es saber diferenciar los intereses de unos pocos de los intereses colectivos de la sociedad; es tener la responsabilidad de exigir a quienes mandan que cumplan con su cometido a la par que nosotros cumplimos con el nuestro desde la implicación. Cultura es tener el sosiego y la capacidad de ver las cosas desde la sensatez y el equilibrio racional y emocional para no dejarse arrastrar por el ímpetu alienante de los otros, sino asumir las argumentaciones sólidas, respetuosas y razonadas de aquellos que piensan diferente y que encajan en nuestros valores sociales de humanismo solidario.

Estamos sometidos a una lamentable “externalidad defensiva”: “la culpa siempre es de los otros”, de los políticos, sin embargo no aceptamos que los ponemos nosotros con el voto. Los culpables somos nosotros, los que votamos al malhechor, al pícaro, al sinvergüenza, al ladrón y, tras pasar la legislatura, los volvemos a votar, cuando no los defendemos a capa y espada porque son de los “nuestros”. Somos incapaces de ver como se nos marea con discusiones estúpidas, con “escupitajos” en el congreso o con payasos que en lugar de hablar de las cosas serias solo manifiestan su histrionismo buscando la trascendencia personal del político irrespetuoso y, por consiguiente, antidemocrático (el principal valor de la democracia es el respeto a las opiniones diferentes para debatirlas con sensatez argumental).

El mundo, si se deshumaniza, se romperá. Se ha intentado romper muchas veces, muchas guerras cada vez más terribles y mortíferas, basadas en esa deshumanización, lo han intentado, pero las armas utilizadas no eran lo suficientemente poderosas… Ahora lo son. Si el odio, el desencuentro, la arrogancia y prepotencia, la avaricia y el uso del poder desde la imbecilidad del gobernante que no es capaz de analizar la realidad desde una perspectiva trascendente a largo plazo, y el encerrarse en localismos y patrias que te exigen la vida y la sangre para mantener las fronteras que otros ya crearon o que quieren crear estos, la cosa irá al desastre.

“SOLO LA CULTURA DEL SABER, DE LA SABIDURÍA DEL "SABIO" INDIVIDUAL INTEGRADA EN EL COLECTIVO SOCIAL, SALVARÁ EL MUNDO”. Hagamos un mundo con un entorno más bello (belleza); más realista, respetuoso y razonable (verdad); y más solidario y justo para todos (bien). Consigamos el equilibrio que requiere el sostén de la vida con un crecimiento sostenido y sostenible... solo eso salvará el mundo.