viernes, 13 de enero de 2017

Poema: Vengo del agua del mar



Vengo del agua del mar
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Vengo del agua del mar,
traigo su sal y su yodo
para poderte besar
con mis versos en tus labios
volando en la madrugá.

Te regalo mil auroras
plenas de brisa marina
que adornen tu despertar
con los colores azules
de un cielo crepuscular
que va bailando su danza
sobre las olas del mar.

Quiero mecer tus cabellos
besar tu piel y tus ojos
y tu cuerpo acariciar
llevado por el antojo
de fusionarnos unidos
en un nuevo despertar.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga, 11 de enero de 2017




lunes, 9 de enero de 2017

Pompeya, regreso al pasado.



El 26 de septiembre salimos temprano de Roma. Nuestro objetivo era estar en Pompeya antes de las 11 de la mañana. El autocar circulaba a buen ritmo, mientras algunos nos debatíamos entre la llamada del atractivo paisaje y la pesadez de un sueño mal curado la noche anterior; somnolencia y percepción del paisaje a modo de ráfaga entre cabezadas, que permitía, de cuando en cuando, sorprenderse por alguna imagen digna de ser retenido en la cámara fotográfica. Era un Volvo nuevo de tres ejes, con un conductor avezado en las rutas europeas, un madrileño amable y joven, serio en su trabajo, que generaba confianza. Antes de llegar a Caserta por la E45, un Audi A3 nos adelantó con una velocidad excesiva y nada más superar al autocar hizo un trompo, chocando contra la valla protectora y rebotando hacia el lado contrario. Nuestro conductor, en un arriesgado volantazo lo evitó en primera instancia, pero el Audi, en su imprevisible y alocado movimiento, rozó el eje de la rueda delantera izquierda que, sin causar un daño irreparable, nos implicó en el accidente, por lo que tuvimos que permanecer en el lugar hasta que los carabinieri levantaron el atestado y nos permitieron continuar a nuestro destino. Habíamos perdido casi 2 horas y, si bien no tuvimos que lamentar lesiones de ningún tipo, la llegada a Pompeya se retrasó y la visita se acortó, dejando de ver una considerable zona, pasando solo por los lugares más significativos. (Cliquea en este enlace para información sobre Pompeya)

Pompeya es una de las ciudades del imperio romano mejor conservadas, pues al estar protegida durante siglos bajo las cenizas del Vesubio no se deterioraron sus restos. Eso sí, la uniformidad de sus calles, su suelo pétreo y sus plazas se vieron afectados por los terremotos y las malformaciones consecuentes. Pero pasear por la ciudad es trasladarse 20 siglos al pasado observando cómo eran sus casas, foros, mercados, plazas y lugares de diversión y ocio.

La ciudad fue destruida por una erupción del volcán Vesubio en el año 79 de nuestra era. En realidad se destruyó con cierta singularidad, pues si bien sufrió una especie de bombardeo de Piroclastos o bombas incandescentes lanzadas por el volcán, quedó tapada, envuelta en cenizas, aunque sus habitantes perecieron afectados de los gases tóxicos que emanaban del Vesubio, lo que permitió, cuando se iniciaron las excavaciones, allá por el siglo XVIII, encontrar sus restos entre la ceniza. En 1860, el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso, obteniendo así moldes que mostraban con gran precisión el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar a la erupción… alguno de ellos se pueden ver en exposición. Realmente fueron dos las ciudades afectadas por la erupción volcánica, pues se suele hablar mucho de Pompeya, pero justo al lado se encuentra Herculano que también fue afectada y se conserva en condiciones parecidas.

Llama la atención el surco dejado por los carros sobre la piedra de la calzada, sus aceras bien adoquinadas, los muros y estancias de las casas bien conservadas, la distribución de las fuentes públicas, el foro y sus templos, teatro y anfiteatro, etc. Como cosa curiosa destaco el Lupanar. Ya sabéis que un lupanar es una casa de lenocinio, un burdel o prostíbulo, o sea una casa de putas. Dado que las prostitutas eran, en su mayoría, esclavas traídas de otros lugares fuera del imperio, por lo que no dominaban el latín, para entenderse con los clientes, y a modo de carta de servicio, tenían unos frescos pintados en la pared de la estancia donde se reflejaban las diferentes posturas para practicar sexo, como los dibujos del Camasutra, para que el cliente demandara el servicio que le gustara y ella supiera qué hacer. Se comenta que ya en 1550 se descubrió la ciudad por parte del arquitecto Fontana pero al encontrar inicialmente algunos de los famosos frescos eróticos, escandalizado debido a la estricta moral reinante en su época, los enterró de nuevo en un intento de censura arqueológica.


Tras esa visita medio frustrada me quedé con las ganas de verla con mayor profundidad, con más tiempo y detalle, pasear por sus calles sin la presión de una guía exigente que te lleva con la lengua fuera; te suelta información que vuela por los aires y te quedas medio a oscuras, perdiéndote infinidad de detalles que solo son perceptibles cuando tú, intencionadamente, te paras a observarlos con mayor precisión. Me gustaría volver y pasear por sus calles y, de camino, ver también Herculano. Está a un tiro de piedra de Nápoles, con un entorno muy estimulante, desde Sorrento al propio Vesubio, al que se pude subir para ver el cráter, aunque ese ejercicio, como lo deje para más adelante me va a ser costoso por lo agotador. En fin, no todo se puede hacer en esta vida, nos falta vida o nos sobran cosas para ver y hacer. Yo, de todas formas os dejo unas fotos parea que podáis pasear y ver aquello que yo fui captando con mi cámara.






























miércoles, 4 de enero de 2017

Somos cometas sujetas por un hilo al tren de la vida


No sé si habéis observado, amigos y amigas, que este mundo es una continua descompensación. Soy de los que piensan que la vida consiste en buscar ese equilibrio y, en su busca, bamboleamos por ella, pasando de uno a otro lugar al amparo de nuestra inseguridad. Es, en cierto sentido, un mundo dicotómico donde la bondad equilibra la maldad, la paz a la violencia, amor al odio, la luz a las tinieblas… a así sucesivamente vamos encontrando los antónimos que nos definirían los contrarios de cada palabra. O sea, y volviendo al tema, que si trazamos una línea recta, nosotros nunca vamos por esa línea, sino que zigzagueamos, andando en zigzag y pasando de un lado a otro de la misma. Somos, mayoritariamente, ciclotímicos en mayor o menor grado, nuestro estado de ánimo es variable. Es como si fuéramos una cometa sujeta por un hilo a un tren que se mueve en una vía recta, pero que nos hace bambolear pasando de un sitio a otro de la vía en función del viento que nos va soplando en cada momento y de la forma en que esté construida la cometa, es decir, de la personalidad de cada cual, su historia y experiencias, su capacidad de afrontamiento y resolución de problemas, su educación y conocimientos, etc… Esto dará como resultado una forma distinta de vencer la resistencia del viento y su empuje, o lo que es lo mismo, una diferente forma de afrontar los problemas y las circunstancias que la vida le vaya presentando. Pero, en todo caso, siempre andará, más o menos, en zigzagueo.

Y he aquí, en esa experiencia de separación de la línea recta, donde se encuentra el conflicto y la necesidad de volver a la rectitud, pero también la novedad, la experimentación vital, la transgresión y los sentimientos fuertes que conlleva los excesos emocionales, la locura de la vivencia efectiva. Pero siempre, como elemento de referencia, encontraremos la propia conciencia que, al fin y al cabo, es la que determina la valoración, orientación o evaluación de la correcta forma de hacer el camino.

Las teorías sistémicas de la dinámica familiar y social definen, para establecer la normalidad en las conductas humanas, una plataforma homeostática delimitada por dos líneas, una superior y otra inferior, que serían los límites permitidos para las conductas, de tal forma que cualquiera que se excediera de esos límites sería considerada como conducta anormal y reprobable por la sociedad. Por lo que, para ser considerado sujeto normal, habría que mantener la conducta dentro de los niveles de esa plataforma. Eso sería una forma de encorsetar, en la normativa social, los altibajos que todo individuo tiene.

Pero, volviendo al tema, si el equilibrio emocional y psíquico es la ausencia de variaciones y alteraciones emocionales, la lógica aplastante y racional o la adultez tal como indica Berne en la teoría del análisis transaccional (el estado del yo Adulto lo definió como "caracterizado por una serie autónoma de sentimientos, actitudes y pautas de conducta adaptadas a la realidad actual". Es el estado más racional y realista. Un estado desde donde se analiza información, se ordena y se toma la decisión que se cree más acertada, sin dejarse influenciar por las emociones ni las normas), en ese caso, el equilibrio estaría fundamentado en la ausencia o control de las alteraciones emocionales para que no se extralimitaran y, por consiguiente, se mantuvieran dentro de la plataforma homeostática.

Pero, en todo caso, tenemos conciencia de cuando nos pasamos o no llegamos, de la extralimitación de los niveles, y ese rebotar entre las paredes del cauce por el que transitamos es el que nos descompensa, el que nos lleva a centrar nuestra atención y orientarla hacia la vuelta al equilibrio dentro de los cauces establecidos.

No obstante, no podemos olvidar que la vida se fundamenta en la actividad y ésta tiene su mayor expresión en los desequilibrios entre dos polos, el positivo y el negativo. Nuestro corazón funciona porque hay una diferencia de potencial que permite una descarga eléctrica que estimula el músculo. Si me permitís, aunque no sea muy ortodoxo, lo explicaré con el ejemplo de la Guerra de las Galaxias, donde se daba la lucha entre dos fuerzas, la del lado oscuro y la del lado luminoso: En el lado oscuro de la fuerza, las personas que lo utilizaban, obtenían su poder de oscuras emociones como el miedo, ira, odio y agresión. Los Sith fueron los mayores practicantes del lado oscuro y eran los enemigos mortales de la Orden Jedi, que seguía el lado luminoso de la Fuerza. Así pues, el lado luminoso de la Fuerza era la faceta alineada con el bien, la benevolencia y la curación, mientras que el lado oscuro de la Fuerza era el elemento alineado con el miedo, el odio, la agresión y la maldad. Esta idea, que aparentemente es novelesca, ancla sus principios en la historia, en las religiones y en la propia energía que mueve al mundo. Dios y el Diablo, el mal y el bien, el polo positivo y negativo, las cargas bioeléctricas con sus diferencias de potenciales, la propia sinapsis eléctrica de nuestras neuronas… todo ello se mueve por el desequilibrio y la necesidad y tendencia a neutralizarlo.

En suma, somos seres desequilibrados y por eso funcionamos buscando el equilibrio. El día que desaparezca el desequilibrio y la necesidad de equilibrarse estaremos muertos, como la computadora que se quedó sin corriente y sus bits no son posibles porque ya no recibe información para diferenciar el positivo del negativo en esa corriente. Por tanto, necesitamos ese desequilibrio para existir, pues no percibiríamos el bien sin saber de la existencia del mal, el amor no sería nada sin el conocimiento del odio que le diera valor comparativo, no existiría el polo positivo sin el negativo que le repeliera como oponente, etc. Tal vez por eso, estamos condenados a gestionar esas diferencias de potencial entre los extremos que nos hacen vivir, sin permitir que acaben con todo, manteniéndolos en los niveles adecuados para que el desequilibrio se convierta en equilibrio constructivo y no nos lleve al desastre final bien por fusión y neutralización, bien por dispersión y explosión en una especie de Big Bang que nos disperse definitivamente en el cosmos.

¿Podremos conseguir el equilibrio pero inclinado hacia el lado positivo? Tal vez se pueda correr la plataforma homeostática hacia ese lado, dejando lo peor como lo menos bueno y no como lo malo. Pero… ¡¡¡somos tan complejos!!!


miércoles, 28 de diciembre de 2016

La izquierda rota


En esta reflexión, que publico el 28 de diciembre, día de los santos inocentes, no tienen que ver ninguna intención con relación a esa festividad. Si alguien piensa, tras leer esta entrada, que nos toman por tontos e inocentes, está en su derecho de hacerlo, y yo lo compartiré, sabedor de que desde siempre se nos toma el pelo y seguirá así por mucho tiempo si no somos capaces de someter el mundo de la política a la criba de nuestro pensamiento crítico.
Con mis mejores deseos para el próximo y trascendente año, que les sea propicio y gocen de la felicidad merecida.
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La izquierda se empezó a romper hace años, cuando el socialismo dio paso a la socialdemocracia de la mano de Felipe González, cuando se sometió a un liderazgo personalista asumiéndolo como guía de la manada, cuando se acabó plegando definitivamente al modelo neoliberal y aceptando el libre mercado como motor económico. Pretender el mantenimiento de un Estado del Bienestar desde el propio Estado, con servicios bajo su domino y administración, entró en colisión con la filosofía económica de la derecha liberal. El neoliberalismo le declaró la guerra a los Estados y empezó la batalla por el control de las empresas de servicios dentro de la sanidad, educación, suministros básicos, etc. La derecha, como buena aliada, se sumó a esa iniciativa y solo encontró el hándicap de la voluntad popular y su voto, que resultó fácilmente manipulable en función de la capacidad de despertar emociones que permitiera esa manipulación mediática y la posibilidad de crear estados de opinión favorables, como pueden ser la desconfianza en sus líderes políticos, cosa conseguible si se lograba corromperlos y someterlos a los intereses de las grandes corporaciones.

De esta forma la izquierda también fue corrompiéndose, apartándose de su ideología primigenia, mutando sus líderes, sometiéndose al ejercicio de la desvergüenza que representan las puertas giratorias, abandonando la defensa de los trabajadores y ciudadanos de a pie y ejerciendo la sumisión a las políticas y orientaciones de los grupos de poder económicos, que fueron atrapando a los partidos con sus deudas millonarias, con el control y conocimiento de la vida y actividades privadas de los políticos y usando las referidas puertas giratorias como forma de comprar voluntades.

La izquierda, representada por el PSOE, se derechizó, pasó a llamarse centro izquierda y posteriormente, cuando parecía que lo que vendía era ser de centro, se identificó con la ideología de centro, que uno no sabe muy bien cuál es, salvo el pragmatismo a la americana. La otra izquierda, la comunista, quedó huérfana al caer la URSS en manos del sistema capitalista y apropiarse del entramado empresarial del Estado Soviético importantes grupos de poder que resultaron, en gran medida, de la descomposición del sistema. Ello arrinconó a la ideología comunista identificándolos como dictadores en contraposición al bello concepto de la democracia, cuando esa democracia era teórica, pues si bien el ciudadano tenía libertad para elegir solo podía hacerlo entre “susto o muerte”, ya que el sistema no permitía una verdadera democracia económica con libertad y soberanía popular para implantar políticas que favorecieran la justicia distributiva y la solidaridad social, dado que estábamos inmersos en el complejo mundo de la globalización. Este punto queda claro por el torticero, alevoso y nocturno acuerdo de cambiar la Constitución en su artículo 135, con los socialistas en el poder, para favorecer el pago de las deudas con la gran banca antes que dar respuesta a las demandas y necesidades sociales del colectivo ciudadano de cada Estado o país. Este hecho, y algún otro, dejaron sin credibilidad a la izquierda, representada en España por el PSOE, llevándolo a la debacle en las elecciones de 2011.

A la vista de las injusticias y el mal trato dado al ciudadano necesitado, los desahucios, el paro, los recortes, el incremento de la pobreza, el trabajo precario, la deuda pública galopante, etc. surgen una reivindicación, mayoritariamente desde la izquierda, que se manifiesta en las calles y plazas con la pretensión de aglutinar a todos aquellos que se han sentido traicionados y desengañados por el mundo de la política; son los indignados…

Ante todo esto, el PSOE, que ya se desvistió de su ideología luchadora, está en offside dejando un vacío en el espacio de la izquierda con un sector desencantado y huérfano que no tiene a ningún partido político con el que identificarse. Ese espacio, entre la socialdemocracia escorada a la derecha y el comunismo, está vacuo y la gente ubicada en él busca el clavo ardiendo donde agarrarse para salir del atolladero. Pero el PSOE, ya instaurado en la crisis perpetua de sus valores primigenios, al que se le ha pedido reiteradamente un rearme ideológico, sigue sometido a las leyes del mercado y a las políticas neoliberales que cada vez se adueñan más de los resortes políticos y del control de la economía mundial mediante la globalización. El PSOE, tras la gestión de la crisis, ya no le sirve a ese sector de descontentos.

Surge Podemos con la intención de cubrir el espacio vacío. Entra fuerte y recoge el fruto de la semilla que sembró el descontento con la actuación de los partidos clásicos. El sistema, basado en la ideología neoliberal, como ya he referido, se echa a temblar y busca cómo neutralizarlo. Entonces, sabedor de que posee mayoritariamente el dominio sobre los medios de comunicación, empieza a crear estados de opinión donde se acabe desmontando a los que se han ubicado en ese espacio vacío para recoger y canalizar el descontento. Hay que neutralizar a Podemos, esa organización populista (ya no se acuerdan cuando Fraga y sus muchachos se definían como populistas en su pasado hasta llamarse Partido Popular), e intentar vincularla con Venezuela y países con gobiernos de corte dictatorial para su descrédito. Es ese cinismo político, de doble cara, donde mientras se dice eso se le venden armas y se mantienen relaciones comerciales y políticas de primer orden con países de muy dudosa ética democrática, donde los derechos humanos, tan utilizados de arma arrojadiza en otros casos, pasan a un lugar de importancia insignificante. Podemos queda estigmatizado para mucha gente por ese “difama que algo queda”, además del rechazo que despierta su ideología en una amplia capa social vinculada al abanico que va desde la derecha al centro izquierda. Este podemos que cuestiona la vigencia constitucional y reclama su adecuación a los nuevos tiempos y exigencias de los pueblos de España, considerando que esta se fraguo en un momento político delicado, en el que se debió ceder ante las presiones del tardofranquismo, también entra en colisión con los partidos constitucionalistas, que no quieren ni oír hablar de referéndum segregacionistas o independentistas en tato defienden la ley constitucional que, entienden, no lo permite.

En estas circunstancias también aflora Ciudadanos como la potenciación de un partido catalán de corte derechista y constitucionalista, que se implanta en el resto del Estado, como catalizador del descontento de la ideología de derechas ante la avalancha de corrupción que está salpicando escandalosamente al PP. Esta oferta política controla la fuga del descontento hacia un Podemos, que se ha definido inicialmente como transversal, y la reconduce hacia la derecha, con el componente de préstamo del voto y posibilidad de volver a su punto de origen, o sea al PP, en cuanto escampe y/o se supere el rechazo que genera la corrupción.

En estas circunstancias y momento hay dos conflictos intrapartido que merecen ser considerados especialmente y que afectan a la izquierda, por lo que la dividiré en tres niveles: la izquierda centralizada, o sea el centro; la izquierda socialdemócrata o centro izquierda, y la izquierda socialista y/o comunista. En todo caso, la indefinición de los partidos para ubicarse en uno de estos espacios crea confusión entre las bases y el votante, cuestión que se observa en el frustrado intento de establecer un consenso para conseguir un gobierno de izquierdas o, como mínimo, de cambio para desalojar al PP, que da al  traste con el liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE.

Por un lado está el conflicto interno del PSOE, con una Gestora cuestionada, un pedro Sánchez defenestrado a pesar de haber sido elegido por las bases, su apoyo solapado al gobierno de Rajoy por pasividad, sus barones conspirando, la vieja guardia tutelando el golpe de gracia a Pedro y persuadiendo para abrazar la práctica neoliberal… En suma, mostrándose cerca o tolerante con las políticas del PP y dejando al margen la ideología socialista que reivindican sus bases.

El otro conflicto se da en Podemos, donde un grupo afín a Iglesias, de corte más intransigente o radical, colisiona con otro de tendencia más orientada a ejercer una política contingencial, donde se vislumbra una confrontación de posiciones ideológicas, entre los más y los menos radicales, y sobre la figura y ejercicio del liderazgo. Tal vez cabría decir entre la idea de líder que dirige desde un proyecto con poder más personal y la del líder que canaliza y coordina las sinergias para implementar el proyecto de partido. En ese sentido se pueden establecer las desavenencias entre Iglesias y Errejón.

De todo ello, y referido a la izquierda rota, podríamos decir que hay:
a) Un PSOE dividido en un grupo que apoya, o es connivente con la derecha y otro, el derrotado de momento, que es beligerante con ella.
b) Un Podemos más vehemente y beligerante con el PSOE y otro, más pragmático, tendente a entenderse y pactar con ellos.

Para expresarlo gráficamente, si dividimos el espacio de la izquierda en cuatro partes de derecha a izquierda, resultaría:
1º cuarto Susana Diaz y la Gestora actual.
2º cuarto los defenestrados seguidores de Pedro Sánchez.
3º cuarto los Errejonistas más propensos a entenderse con el PSOE.
4º cuarto los de Iglesias de corte más marxista y beligerantes.

¿Ante estas circunstancias qué pasará? Todo depende de lo que ocurra en los congresos de ambos partidos. Pero si ganan los extremos, es decir Susana e Iglesias, dejando vacío el hueco del 2º y 3º cuarto a los que me he referido, cabe la posibilidad de que se produzca una doble escisión para formar un partido alternativo que ocupe ese espacio de la izquierda, porque la izquierda sigue estando rota y no se cose o se zurce tan fácilmente si no es con el hilo conductor de la ideología. El tan traído y llevado rearme ideológico ha de ser la sutura que permita su encaje en el mundo del siglo XXI que acaba de comenzar.

¿Veremos a los Pedristas y Errejonistas de la mano caminando por esa senda de una izquierda ubicada entre Susana e Iglesias? El tiempo nos lo dirá, pero el sistema tenderá a domesticar a Podemos para desvestirlo de su vehemente beligerancia prefiriendo una izquierda más centrada en el abanico de la izquierda, donde se encuentren los huérfanos que el PSOE ha dejado por el camino trazado por los barones y los descontentos con el Podemos más personalista de Iglesias. Mientras tanto el PP sigue feliz y el neoliberalismo le toca las palmas, sabedores de que el problema no es coser al PSOE, sino suturar al conjunto de la izquierda. Hasta que eso no se produzca el PP no tendrá rival de calado.


lunes, 26 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno


Me gusta el solsticio de invierno. Desde tiempo inmemorial el ser humano asoció al Sol la esencia de la vida. La luz y el calor crearon el contexto para vivir, para cazar y disfrutar del mundo que le rodeaba. Luz para ver y percibir el mundo en todas sus manifestaciones físicas, en su morfología y movimiento. El calor y los rayos solares como nutrientes de la vida, como alimento de las plantas y como diluyente del frío. El fuego, su asociado, cambió la vida del hombre primitivo como un dios poderosos que lo sacó de las tinieblas y le abdujo con su magia.

Hasta el solsticio de invierno los días se fueron acortando y las noches alargando, la sombra y la opacidad se incrementaban y la luz se retiraba vencida por la oscuridad, dejando la magia y los fantasmas de la vida atrapados en ese mundo oscuro de la noche. El hombre primitivo, que fue dotando de aurea mística a todo lo inexplicable, le dio al Sol el trato de divino, lo endiosó y elevó a rey de la bóveda celestial por su gran poder y preponderancia ante la vida. Orientó sus casas y lo alabó como un ente superior, como al valedor de la vida. El Sol era el rey, el astro principal del universo, el dios que todo lo ilumina y crea vida.

Los puntos de inflexión son los solsticios. El de verano muestra el punto culminante del poder del dios Sol. A partir de ese momento, una vez cumplida una de sus misiones principales, como es la maduración de la cosecha, invitando a la recolección del fruto, se inicia su declive, que es la declinación de la vida en su eterno ciclo, para deshojarse el árbol, para hibernar y dejar sus raíces constreñidas por el frío, aletargadas, restringiendo el flujo de la savia hasta que vuelva el calor. Es aquí, en el solsticio de invierno, cuando son vencidas las tinieblas y el calor y la luz vuelve a renacer. Si, simbólicamente, la sombra y tétrica oscuridad se asocia a la muerte, el sol y la luz representa la vida y su fuerza.

El hombre, en su apreciación mística, cubrió de magia estos cambios, celebrando estas fechas con festejos por las cosechas a la entrada del verano y por el nacimiento del nuevo sol al concluir el otoño. El dios Sol nace con la muerte del otoño, se impone a la sombra y empieza a crecer cada día amamantado por el gélido invierno hasta llegar a su cenit al final de la primavera. Es la natividad del dios Sol, es la Navidad de los creyentes, donde sus dioses que brillan como soles, vienen al mundo a salvarnos de las tinieblas y guiarnos para conseguir el pan y la gloria del paraíso que nos traerá la primavera.

Y así fue siempre, desde nuestros ancestros más lejanos hasta nuestros días, el hombre sigue viendo en el solsticio de invierno la magia del Sol y de la vida, plasmada en su credo religioso. Los “dioses solares”, los que traen la luz, nacen en diciembre, cuando el sol empieza a superar a la sombra, según algunos autores, desde Horus a Mitra, pasando por Osiris, Krishna, Zarathustra, incluso el dios Azteca Huitzilopochtli, hasta llegar al propio Jesucristo.

Pero, tal vez, deberíamos hacer algunas observaciones relacionadas con esas fechas en que se asigna su nacimiento, dado que hay divergencia entre distintos autores, ubicando determinadas fechas en la primavera, lo que significaría centrar la vida en la floración y la eclosión consecuente, y cuestionando, incluso, la misma fecha de diciembre como nacimiento de Jesús. No quiero entrar en ese debate pero sí enfocarlo desde la perspectiva de la valoración de los seres humanos sobre la importancia que tiene la naturaleza y su influjo en esa magia mitológica que ya he referido. El sol empieza a vencer a la penumbra, la luz se impone a la oscuridad con el reforzamiento de las horas de sol, a la par que también, desde otra visión, la primavera significa la eclosión de la vida, y la vida la da ese dios en el que se cree. Por tanto, sea en un caso o en otro, queda vinculada el nacimiento de los dioses con los hechos naturales que la tierra y el cosmos nos deparan con relación a la vida y su desarrollo.

En todo caso, dejar una pequeña anotación complementaria: Los solsticios se dan cuando hay un mayor desequilibrio entre el día y la noche, cuando uno empieza a imponerse sobre el otro, mientras que los equinoccios se producen cuando existe un equilibrio entre la luz y la sombra, cuando el día y la noche duran lo mismo. Los dioses guerreros, impositivos y rígidos o inflexibles, podríamos pensar que nacerán cuando se empiece a imponer la luz sobre las tinieblas; mientras los pacifistas, maternales, tolerantes y abiertos tendría más sentido ubicarlos en las fechas de equilibrio entre el día y la noche.

Resumiendo:
Creo que en estas fechas hacemos lo que han hecho nuestros ancestros a lo largo de la historia, celebrar que el día se impone sobre la noche, que la luz empieza a vencer a las tinieblas y que se inicia un nuevo ciclo de vida en ese eterno retorno. Luego, las religiones, siempre avispadas, fueron ubicando el nacimiento de sus dioses en esas fechas, tan significativas y cargadas de magia ancestral, usurpando esa simbología para adjudicarla a sus dioses y fortalecerlos como salvadores, protectores y creadores de la vida. Cuando uno estudia las religiones de forma aséptica (no me estudie la religiones desde la perspectiva de alguna de ellas que no será imparcial) y a través de los tiempos, acabas comprendiendo que determinados credos y rituales se repiten o copian unos de otros, en mayor o menor medida. Me quedo, pues, con esa idea de celebrar que el sol empieza a vencer a la sombra, la luz a la penumbra y la claridad a la opacidad, lo que nos llevará a la nueva primavera que con su eclosión nos llenará de vida. Ahora bien, si usted es creyente de alguna de las religiones que ubican en estas fechas nacimientos o apariciones de sus dioses, disfrútelos también, porque lo importante es vivir esta transición de vida, estación y/o ciclo anual.


Felices fiestas de celebración del cambio o inicio del ciclo anual.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Navidad de paz… y sin guerra.


Montaje de una calle de Alepo bombardeada con
la iluminación navideña de calle Larios en Málaga
(Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha aún más por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa y entonces ya será tarde).
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En estas fechas deberían fluir bellas palabras, versos, poemas de amor y solidaridad, canciones navideñas y villancicos que alabaran la figura y venida del Redentor. Deberíamos sentirnos felices de ver lo buenos que somos y las buenas intenciones que tenemos para el próximo año. Pero… el Redentor no nos redimió, fracasó en su empeño, y cada año seguimos demostrándole su error, el de su confianza en el ser humano, donde hasta los creyentes, sean de la religión que sean, se convierten a veces en violentos para defender su credo. Desde hace más de 2000 años, en las religiones, convivió la bondad de muchos de sus fieles con la maldad de otros, de los tolerantes con los dogmáticos intransigentes, de los mesiánicos soberbios con los humildes y mansos. No sé si esto de la Navidad es cuestión de vivirlo desde un credo. Deberíamos usarla para frenar, parar nuestra alocada carrera y, aprovechando el fin de año, hacer como todas las organizaciones, un balance, una reflexión profunda de cómo desarrollamos el proyecto que nos planteamos el año anterior... ¡MEDITAR! esa palabra ausente de nuestra vida, escasa si acaso, que deberíamos usar todos los días al menos durante unos minutos.
 
Gases lacrimógenos para refugiados
Pero puede que hayamos suspendido el examen, que es lo más seguro, que las promesas quedaran en el olvido, por lo que una vez más hay que tener conciencia de nuestra iniquidad como especie humana y, desde el pensamiento libre y analítico, volver a retomar la lucha para instaurar la paz y tantos otros buenos deseos, que vamos manifestando por estas fechas, y quedan en el olvido nada más pasar el Rubicón del fin de año. Podemos cantar villancicos, alegrarnos por la venida del Mesías de los Cristianos, sumergirnos en ese mar de compras en el que se ha convertido este invento y lanzar a los cuatro vientos nuestros mejores deseos limpiando nuestra conciencia con ello. Borrón y cuenta nueva, a empezar de nuevo, porque ahora, de cara al próximo año, seremos mejores… falaz argumento de una mente que solo busca el equilibrio de sus conflictos internos para lavar su conciencia.

Pero seguirán las guerras y la muerte a nuestra puerta y le negaremos el pan al que llama a ella huyendo del horror y la violencia. Nuestra paranoia nos confundirá el justo pensamiento y veremos, en el hambriento y necesitado, un integrista terrorista en potencia del que no nos podemos fiar. Le cerraremos la puerta para que no nos quite o use lo que es nuestro y lo dejaremos a la intemperie. Las viejas ideas de un populismo nacionalista totalitario y excluyente, al estilo fascista o nazi, van impregnando a Europa del rechazo al refugiado bajo la miopía del egoísmo.
 
Refugiados sirios

Las guerras están lejos, se ven en la tele como una de tantas películas que se ruedan en marcos artificiales. Pero estas son reales, el llanto del niño le sale del alma, la sangre le brota, sus miembros destrozados son irreparables, su muerte en los brazos del padre es irremediable. El escenario es real y la guerra, ese maldito jinete del apocalipsis, salta de un pueblo a otro a capricho de uno señores, que ven la película desde sus despachos, que contrabalancea cómo va el negocio, si pierden o ganan. Hoy dan tiros allí y mañana allá, al otro podrá ser aquí. Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha también por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa en cualquier momento y entonces ya será tarde.
 
Calle Larios en paz

Calle Larios en guerra (montaje de internet)

En este mundo terrible, las guerras se hacen y deshacen a capricho e interés de los poderosos, de políticas geoestratégicas que permitan el dominio de los pueblos y su sumisión a las grandes potencias. Cada vez queda más patente que la vida y el sufrimiento de la gente no importa, que los responsables de esas guerras consideran el padecimiento humano, la muerte y el dolor de los inocentes, como un efecto colateral ante su irrefrenable espíritu de conquista y dominio; como algo que se ha de pagar para conseguir sus objetivos, algo que pagan otros por ellos, donde la población civil puede ser sacrificada en el altar del miedo, del horror, que les lleve a sucumbir, a rendirse ante la desgracia y el mal que se les causa, donde el soldado que mata y muere es un mero peón manipulado, a veces ideologizado desde la alienación, para que ejerza de tropa e instrumento en el gran teatro de la guerra beneficiosa para las Corporaciones Internacionales, los Estados belicosos y los líderes obscenos y miserables que desprecian la vida ajena y usan las armas cuando no son capaces de usar la palabra para el entendimiento; también en beneficio de aquellos que desprecian el respeto y tolerancia a los demás y, en su deshumanización, arrasan con todo hasta conseguir sus inconfesables objetivos, que no son el bien y la democracia de los pueblos, sino el dominio del mercado y de los recursos naturales. Tal vez lo suyo sea la violencia porque solo con la violencia pueden arrebatar el poder y predominio de los otros, sostenido por las armas, para ocuparlo ellos y caiga quien caiga. Es el dominio desde el miedo, desde el temor, se ha de ser temeroso del señor, del que manda, del que nos protege y nos dirige. Está en las escrituras el concepto del “Temor de Dios” como agradecimiento por sus obras, y a ello pretenden tender los tiranos y dictadores; es la ética del amo y del esclavo de Nietzsche… Así ha sido siempre y así será si no revertimos el proceso y cambiamos esta cultura del odio, de la violencia, el desencuentro, del robo de recursos y la eterna explotación del hombre por el hombre, del rico sobre el pobre, del fuerte sobre el débil, del malo y soberbio sobre el manso…
 
Efectos de la guerra
A mí me gustaría cantar bellos poemas hoy, versos de paz y alegría, de felicidad y esperanza. Qué lindo resultaría cantar al amor, a la justicia, al ser humano humanista y solidario. Cuanto me gustaría escribir versos de empatía y de respeto a la diversidad, a la tolerancia y a la libertad. Incluso versos de corte religioso con los angelitos que van a Belén, el pesebre, la mula y el buey y otras lindezas navideñas. Pero mis musas se han ido y esos versos no afloran, porque la sangre y el llanto del mundo (en la actualidad hay 22 países en guerra), simbolizados en Alepo, sellan mi boca. Solo surge un poema de dolor y llanto que, incontenible, va gritando a los cuatro vientos lo que está pasando. Tal vez en Navidad lo más oportuno sea pensar en qué mundo estamos haciendo, en que todos somos mundo y la única forma de cambiarlo es ir cambiando nosotros. Otro día cantare las alegrías de la Navidad, hoy canto el sufrimiento de la guerra porque las musas de lo bello, de la felicidad, me han abandonado y se han ido huyendo del infierno, y yo las comprendo:



¿Dónde están mis musas?
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Las musas se fueron,
puede que se fueran al ver este infierno.
Me dejaron solo sin verbo ni verso
con mente aturdida por tanto tormento.
Huyen de las bombas presas de su miedo
que la negra parca siembra sin remedio.

¿Dónde están las musas que canten al duelo?
Las musas se han ido, las musas se fueron,
las calló el horror de este sufrimiento,
suenan más las bombas, las balas
y el viento de guerras malditas
donde va muriendo la gente inocente
entre la tortura de tanto tormento.

Los versos no fluyen ni encuentran aliento,
callan ante el llanto del niño indefenso,
se ahogan en sangre, en dolor y espanto
de la pobre gente que atraparon ellos.
Ellos, los que tiran bombas,
los que van matando sin remordimiento.

El Mediterráneo, ese gran sarcófago,
guarda los cadáveres de niños y viejos
de gente indefensa
que llama a la puerta de la vieja Europa
que no los asila ni les da consuelo.

Y en cada despacho de los mundos libres
juegan a su juego
como siempre ha sido
al viejo negocio de ganar dinero.

Las musas se fueron
no salen palabras bonitas
canciones o versos
¿Qué música quieres que suene
con este estruendo de balas y bombas
que van destruyendo casas y ciudades
sembrando los campos de muertos?

Las musas se han ido
y yo lo comprendo,
porque hasta las musas
pueden sentir miedo.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga 17 de diciembre de 2016




miércoles, 14 de diciembre de 2016

Poemas varios


En esta entrada cuelgo una serie de poemas que he escrito recientemente y he publicado en mi muro de facebook, pero que quiero transmitirlos por este otro medio, que tiene un mejor seguimiento y localización que la autopista de facebook.
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Y entonces llegaron ellos
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Y entonces llegaron ellos
quisieron robar mi voz
sometiéndome al silencio
y enterrar a mis ideas
aislando mi pensamiento.

Ellos no sabían hablar
hablaban por instrumentos
que disparaban las balas
matando los sentimientos.

Ellos no saben hablar
ni pretenden aprenderlo
solo quieren imponer
su mundo y sometimiento
segando la libertad
y doblegando a su pueblo.


Autor: Antonio Porras Cabrera
Cuevas de San Marcos, 10/12/16
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A mí me hipnotiza el fuego
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A mí me hipnotiza el fuego
con el bailar de su llama
queriendo llegar al cielo,
con el calor que desprende
matando el frío del invierno,
con el crujir de las ramas
que aprisionadas se abrasan.

A mí me hipnotiza el fuego
con su caprichosa danza
y con sus tonos rojizos
rayos de sol y esperanza,
con su reclamo ante el frío
para calentar las almas,
con su hechizo y brujería
que te transportan en sueños
a un mundo de fantasía.

A mí me hipnotiza el fuego
¿será que vivo su magia?

Autor: Antonio Porras Cabrera
Cuevas de San Marcos,
10 de diciembre de 2016
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Dedicado a todos los campesinos que en estas fechas luchan contra el frío, la lluvia y el barro para arrancarle a los campos el fruto del olivar.













Camino del campesino
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Caminito de otoño
de puro barro
que con paso inseguro
voy amasando.
Caminito que llevas
hasta los campos
entre cañaverales
jaras y cantos
mientras nubes burlonas
me van mojando,
sendero de mis luchas
y mis pesares
mendigando la vida
entre olivares.

Caminito de invierno
de puro frío
con sus bordes de escarcha
y de rocío.
Voy caminado
y helor de tus vientos
me va matando.
Rasga el ropaje
y entra en mis huesos
como un salvaje.

Caminito precioso
de primavera
con sus tonos de verdes
en la ladera.
El color verde y rojo
de tus trigales
es un lago de olas
como los mares,
que van jugando
entre el verde del trigo
y el olivar,
y el rojo de la amapola
espectacular,
mientras los jaramagos
con sus dorados
van vistiendo tus bordes
por ambos lados.

Camino de verano,
sudor y polvo
que voy surcando
con gavillas de trigo
para el trillado.
Un sol de justicia
perla la frente,
va quemando la cara
el aire caliente.

Esta es la dura vida
del campesino
un otoño de barro
forma su sino,
invierno helor y frío
primavera y promesas
y duro estío.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga, 1 de diciembre de 2016
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En la peña Juan Casillas
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En la peña Juan Casillas
suena un cante en voz quebrada
que a los cuatro vientos lanza
cantares de Andalucía
al compás de la guitarra.

Es un canto de dolor
de un pueblo que se rebela
contra su sino y desgracia
condenado a labrar campos,
a vivir de la labranza
de esta tierra aceitunera
donde va dejando el alma.

En la peña Juan Casillas
mi pueblo que llora y canta
entona una soleá
por su tierra y por su casta
para sembrar esperanza.

Cuevas de San Marcos
10/12/2016
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La miseria del hombre
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La miseria del hombre
es la injusticia
que le lleva a ser pobre
por la malicia,
por la malicia, madre,
por la malicia
del rico avaricioso
con su codicia.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Punta Umbría, 4 de noviembre de 2016