miércoles, 29 de diciembre de 2010

SIGNOS DE PUNTUACIÓN


He recibido por correo esta interesante aplicación de los signos de puntuación que usamos en nuestro idioma y su importancia. Hay varios ejemplos que conjugan la enseñanza con el humor… Es divertido y quiero compartirlo con los amigos lectores de mi blog… Va para vosotros.

Los signos de puntuación se usan en los textos escritos para intentar reproducir la entonación del lenguaje oral (pausas, matices de voz, gestos, cambios de tono, etc.) con objeto de interpretar y comprender correctamente el mensaje escrito. Los signos de puntuación, por lo tanto, nos permiten expresarnos con claridad y evitar interpretaciones diferentes del mismo texto.
Por ejemplo, el sentido de la siguiente frase:

"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda".

(Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra «mujer».
Si usted es hombre, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra «tiene»).

En los siguientes ejemplos una coma vale mucho:

"Perdón imposible, que cumpla su condena".
"Perdón, imposible que cumpla su condena".

"No, es verdad".
"No es verdad".

"El maestro dijo: «Javier es un burro»".
"El maestro -dijo Javier- es un burro".

EL TESTAMENTO

Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo».

El juez encargado de resolver el testamento reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del confuso testamento con objeto de que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación.

- Juan, el sobrino:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

- Luis, el hermano:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis! Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

- El sastre:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Los jesuitas:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo».

- El juez todavía pudo añadir otra interpretación:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Así que el señor juez, ante la imposibilidad de nombrar heredero, tomó la siguiente decisión:
«... por lo que no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez me incauto de ella en nombre del Estado y sin más que tratar queda terminado el asunto». El Estado siempre gana, jejeje...

COMO CONSEJO, PUES, NO DEJES QUE OTROS INTERPRETEN TUS IDEAS COMO ELLOS QUIERAN SINO COMO TÚ LO PENSASTE.
AL ESCRIBIR, PROCURA USAR LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN CORRECTAMENTE
.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un mundo mejor

Amanecer en el embalse de Iznajer 

Queridos amigos hay algo que he planteado como objetivo diana en la entrada anterior, se trata de definir un acuerdo de mínimos entre todos los que deseamos un mundo mejor, para comprender y entender cual es esa base mínima que debemos respetar como un derecho inalienable que nos ampara desde el momento que nacemos. Hoy me gustaría ir un poco más lejos. Ese derecho, el derecho a la nutrición y a la vida, surge de las entrañas de la propia tierra, del sistema ecodinámico que nos integra, pues el proceso evolutivo ha hecho que vayamos desarrollándonos todas las especies dentro del entorno ecológico, en una interacción nutriente que nos permite disponer de los recursos y sustento que nos dé la posibilidad de desarrollar nuestra otra dimensión, la espiritual o intelectiva. Es una especie de simbiosis que sostiene el ecosistema en progresión evolutiva, salvo que sea agredido en exceso y se sobreexplote los recursos hasta el agotamiento.

Nacemos en esta tierra con la misión de crecer y evolucionar. Ella nos da el sustento, produce todo aquello que necesitamos para cubrir las necesidades básicas. Si alguien controla y restringe ese flujo nutriente de alimentos, aire, agua, etc… que emana de la propia tierra, está robando y saqueando los recursos de los demás, recursos que no le son propios… Está interfiriendo e interceptando el patrimonio que la madre tierra otorga a sus hijos y, consecuentemente, cometiendo el mayor crimen que se puede establecer, al negar derechos que, por definición, son inherentes a la propia vida. Al robo o apropiación indebida, suma el chantaje, la usura, la especulación, la violación de derechos, el homicidio indolente… creo, desde mi modesto punto de vista, que entra a formar parte de un delito de lesa humanidad.

Nuestra cultura es aberrante en lo referente a la propiedad. Se fraguó, a lo largo de la historia, en la rapiña propia de la guerra, en el botín y el sometimiento del vencido, en el expolio y saqueo, en la extorsión y abuso. Creó y se amparó en principios y valores apoyados en estos preceptos que quedaron justificados por la propia pervivencia del grupo organizado, en contraposición a los otros grupos oponentes.

Luego perdió la esencia humanista y apoyó el dominio sobre el hombre y la naturaleza. Para ello creó valores y creencias sustentadas por la propia religión, entendiendo que era el pueblo elegido, que los dioses le apoyaban, que cumplían un cometido divino y mesiánico y que había que dominar y someter al infiel para hacerle entrar en la verdadera religión y a postrarse ante el dios verdadero, llevándole así a la salvación eterna. La propia Biblia establece que el hombre reine sobre la tierra, lo que le da el poder de decidir sobre ella y, por ende, de sentirse su propietario. Realmente, aunque uno no crea en dios, cabe pensar que, de existir y tener algo de sentido el asunto, debió decirle: “Te doy la inteligencia para que gobiernes y sostengas el proceso evolutivo de la tierra en sus justos términos, para que sea gestionada sin destruirla y entiendas que debes respetar y proteger la naturaleza que te sustenta. Porque este es el campo de cultivo, el hogar, donde has de desarrollarte hasta la muerte…”

Debió decirle, también: “Te voy a dar una cierta dosis de egoísmo y egocentrismo para que te motives en la perpetuación de la propia especie, es decir para que cada uno, de forma individual, tenga el estímulo y la conciencia de asumir el deber de procrear y trascender a otras generaciones, para que tengas el valor de luchar por ti mismo y tu sostenimiento sobre cualquier otra cosa. Ello, junto a la inteligencia, deberá ser suficiente para que crees sociedades o grupos capaces de sobrevivir a los elementos adversos que puedan presentarse”. Entonces el egoísmo y el egocentrismo le llevaron a considerarse el dueño o propietario de la tierra y a usar su inteligencia para reivindicar el derecho a gobernarla: “soy el más listo, el que tiene el poder de la fuerza que emana de mi inteligencia y, por ende, el derecho a decidir lo que es mejor”. Claro que esto es mucho suponer y lo planteo desde mi propia lógica, infiriendo libremente desde el razonamiento deductivo que el entorno me fue proporcionando…

Y dicho esto, a uno le queda preguntarse también: ¿Es lícita la propiedad privada respecto a la tierra? A la par que ¿Hasta que punto es justificable una propiedad privada sobre algo que no ha sido creado o producido por el propio sujeto, salvo que sea producto de un intercambio justo por otras cosas que sí lo fueron? ¿Es moralmente sostenible, pues, la propiedad privada desorbitada, o estamos ante un claro caso de amoralidad cuando nos adueñamos de los resultados del trabajo de otros mediante el pago de un salario inferior a su valor real, que debería determinarse por el precio de las cosa producidas?

¿No es el sistema de salarios una forma evolucionada de la esclavitud a que se sometía a los vencidos, o apresados contra su voluntad? “Si quieres vivir tienes que trabajar para comer, pero como yo tengo la comida que necesitas has de trabajar para mí… Ya veremos cuanto te doy para comer, puesto que yo soy el propietario de la tierra que trabajas o de la empresa donde produces, en suma de lo que resulte de tu trabajo…”

¿Se debería de considerar un tope o límite a la propiedad privada que impidiera el acumulo excesivo de capital y de poder? ¿O bien sería interesante que esa propiedad, sobre todo entendida respecto a los bienes de la naturaleza, solo fuera usufructuaria y condicionada al cultivo y productividad de la misma, dentro de unas normas de conveniencia social, preservando la nuda propiedad para el conjunto de la sociedad? ¿O, tal vez, se debería legislar para que toda empresa fuera propiedad compartida entre el capital y las fuerzas productivas o empleados? Tengo, también, otra duda; ¿la herencia como tal es de justicia cuando tiene una magnitud desproporcionada? ¿Cuántos terratenientes tienen propiedades provenientes de la rapiña y del botín de guerra de sus ancestros…? que, al fin y al cabo, no deja de ser un robo impresionante a mano armada, usando la sangre y fuerza de sus siervos…

En fin, tengo otras muchas preguntas, dudas y cuestiones que me hacen pensar en otras alternativas organizativas que mejoren el mundo, pero de lo que estoy cada vez más seguro es de que nadie, absolutamente nadie, debe arrogarse la propiedad de la tierra, que es del colectivo social, y solo la tiene en usufructo; de que nadie, absolutamente nadie, puede bloquear el acceso del resto de los seres humanos a los nutrientes y a los elementos básicos que garantizan la vida; de que cualquier estado, o forma de organización social, tiene como misión el proteger y ayudar en el desarrollo de sus propios ciudadanos haciendo prevalecer el bien común sobre el individual, pero respetando la iniciativa privada que no entre en colisión con los intereses de la comunidad.

Por último, ¿cabría la posibilidad de que los gobiernos, democráticamente elegidos, pudieran contar con el apoyo legal para llevar a efecto estos planteamientos, por lo que se debería cambiar el orden y las leyes para adecuarlas a una nueva filosofía de vida y de justicia? Pero todo ello cabe solamente en una sociedad madura, responsable, comprometida, asertiva, que trabaje y exija trabajar por ello, que tenga actitudes coherentes con esa filosofía de vida y no se deje llevar o comer el coco por predicadores y embaucadores con intenciones de dominio y gestión de recursos para su personal provecho… En suma, este mundo tiene poco arreglo si no hay un cambio sustancial, profundo y sostenido en el tiempo, fraguado sobre una nueva dimensión de filosofía de vida, que lleve a un desarrollo sostenible y justo para asegurar que cada ser humano tenga la posibilidad de afrontar su vida con garantía de una evolución personal, mental, intelectual, espiritual, o como se quiera, pero que le lleve a su autorrealización…

¿NOS LO TRAERÁ LA ERA ACUARIO? Los reyes ya se sabe que no…

viernes, 24 de diciembre de 2010

Si todos queremos un mundo mejor… ¿por qué no lo logramos?


En estas fechas parece quedar claro que toda la gente pretende un mundo mejor. Un tropel de deseos maravillosos y buenas intenciones se agolpa a nuestro alrededor y recibimos infinidad de mensajes manifestando espléndidos deseos de felicidad y prosperidad, todos ellos encaminados a un mejor mundo. Yo, lógicamente, me sumo a este manifiesto, faltaría más… Pero inmediatamente me pregunto: ¿si todos estamos en esa misma idea, por qué no se consigue?

Puede que sea una falacia cultural, una mentira institucionalizada, que aparece en Navidad como forma de expresión; parafernalia adquirida y asumida como una conducta social que hoy llamaríamos políticamente correcta. Pero me niego a pensar así. Creo que en el fondo, salvando los egoísmos personales y la hipocresía disonante con la lógica emocional, amén de esa especie de balance fin de año sobre la bondad y maldad de nuestros actos, a modo de juicio final anual, donde afloran los buenos sentimientos en contrapartida a los malos hechos que hemos practicado a lo largo del año, como un acto de contrición y arrepentimiento por los mismos, también cabe que sea un deseo firme de mejoría en todos los aspectos que gobiernan el mundo y lo condicionan.

Yo estoy convencido de que esos deseos que se manifiestan son verdaderos, que responden a una voluntad real de cada sujeto. No entro a valorar si cuando se desea un mundo mejor se habla del mundo inmediato, pues entonces habría que poner o definir parcelas… ¿Nos referimos al entorno familiar, al grupo de amigos y gente conocida, a la sociedad, estado o país donde vivimos…? ¿O acaso estaremos globalizando el deseo, para todo el mundo real, para los países subdesarrollados, para el tercer y cuarto mundo, para…? No sé, en el fondo puede que estemos ante una entelequia difícilmente razonada y razonable, dado que entra en colisión el deseo y nuestra conducta habitual. Pues si deseamos un mundo mejor cabría preguntarse si estamos dispuestos a renunciar a esa parte de cosas buenas que tenemos y disfrutamos para entregarlas a los que no tienen nada…

Además, surge una pregunta básica: ¿Qué entendemos cada uno por un mundo mejor? Podríamos estar hablando de un mundo donde toda la gente tuviera cubiertas sus necesidades básicas, o bien por otro donde nuestro entorno viviera mucho mejor que los demás. Claro que nos podemos referir a los bienes materiales, a la dotación económica, el recurso a las tecnologías; al progreso entendido como tener más cosas, más diversión, más vacaciones, viajar, ocio, etc. También podríamos orientarlo hacia los buenos sentimientos del ser humano, hacia la bondad y desarrollo de principios solidarios, amor, altruismo, entrega, responsabilidad, implicación, motivación, amistad, compañerismo, libertad, respeto, tolerancia, bonhomía… en suma, desarrollo de principios y valores orientados en el sentido de un ser más humanista.

Ahora me queda otra duda. ¿De todas estas cosas que he manifestado y de otras muchas que se os puedan ocurrir, cuales son las prioritarias? ¿Cómo se establece la taxonomía de lo importante, de lo que debe prevalecer sobre lo demás? Es evidente que subyacen principios, creencias y valores ideológicos y religiosos, a la par que la propia situación personal, que determinan o condicionan cada posición y, consecuentemente, lo que se entiende por un mundo mejor.

¿Qué diferencia habrá en la concepción de un mundo mejor entre un integrista religioso, sea musulmán, católico, judío, etc, y otros sujetos de la misma religión, por decir algo? Pero, ¿y entre un neoliberal, un socialista, un comunista o un fascista? ¿Acaso pensarán en el mismo modelo de mundo ideal un sujeto pobre, sin recursos básicos para subsistir dignamente, que un ricachón que rezume euros? Tampoco se parecerá mucho la posición de un banquero y a quien le han quitado su vivienda por no pagar la hipoteca, o entre un sujeto con un sueldazo y un pobre parado…

No, no es lo mismo. Por tanto, estando hablando de lo mismo, hablamos de cosas diferentes, aunque usemos palabras idénticas. Pero en el fondo, ¿no cabe la posibilidad de llegar a unos mínimos de consenso, de buscar un punto de confluencia donde podamos estar todos de acuerdo, aunque sea de forma básica? Yo creo que es relativamente sencillo consensuar ciertas cosas como es la supervivencia de la propia especie, la pervivencia del ser humano mediante la cobertura de sus necesidades básicas.

¿Podemos empezar desde abajo? Bien, pues vayamos a ello. Si somos solidarios, si sentimos amor por los demás, si queremos que nuestros semejantes tengan una vida medianamente digna, debemos llegar a la conclusión de garantizar la cobertura de unos mínimos que les permita vivir decentemente. Esos mínimos están en la cobertura de sus necesidades básicas y de ahí ir subiendo. Esta es una función solidaria que se debe canalizar por las organizaciones sociales de las que nos dotamos, sobre todo de los estados, los gobiernos y organismos internacionales que canalizan las inquietudes de los ciudadanos… Pero esto está visto que no funciona, pues los gestores no están por la labor.

Por otro lado, permitidme que tome como ejemplo la pirámide de Maslow, para centrar las necesidades básicas en la escala que propone. Es de una total injusticia social el no disponer, por parte de los estados y gobiernos, la cobertura de las necesidades básicas de subsistencia de sus ciudadanos, las fisiológicas propiamente dichas, las que garanticen la respiración, alimentación, descanso, reproducción y homeostasis…. Es decir, calidad del aire que se respira, de los alimentos en suficiencia, de agua potable y para higiene, de reposo y confortabilidad en las viviendas, de la homeostasis del organismo y su función excretora con sistemas homologados de eliminación de residuos, además de todo lo relacionado con la reproducción de la especie… Estas acciones no se pueden delegar en la caridad del pueblo, de la gente, o de las ONGs para perpetuar las injusticias y hacer de lavadora de conciencias, deben ser asumidas como forma de justicia social por los propios estados. No tiene sentido, como decía en mi entrada anterior, que se gaste grandes cantidades de dinero en medicina y no se gaste en la cobertura de estas necesidades. Claro que las multinacionales farmacéuticas y de aparatos médicos tienen mucho poder, siendo capaces de aterrorizar con la enfermedad, como han hecho en el caso de la gripe A, y el agricultor y la industria alimentaría no pueden ejercer ese chantaje emocional y político… Aquí hago enlace con el siguiente nivel de la pirámide, exigiendo a los estados y gobiernos la cobertura de las necesidades que se establecen en el mismo, las derivadas de la seguridad.

Por tanto, mi propuesta primera para hacer un mundo mejor, donde podamos coincidir todos y converger en una política social mínimamente aceptable, es que se garantice alimentación, higiene, vivienda, educación, cobertura sanitaria y cuantas necesidades sean precisas para acreditar una vida digna para todos y cada uno de los seres humanos, incluida, por supuesto, las mencionadas en el nivel de seguridad (ver imagen); lo otro, los deseos navideños enlatados en postales, son monsergas, brindis al sol o masturbaciones mentales que producen el placer de mi bondad supuesta porque digo esto, aunque haga lo contrario.

A partir de aquí podemos iniciar la elevación en los niveles de la pirámide hasta el último, la autorrealización. ¿No os parece? Estos son mis deseos reales y el inicio del modelo social alternativo al que nos quieren implantar. Mi optimismo, mi positivismo, lo enfoco en este sentido, huyendo del negativismo y el pesimismo que nos quieren imponer, tal como comentaba en mi entrada anterior. Espero el efecto de la profecía autocumplidora en esta orientación y no en la inversa… Entiendo que el ser humano está muy por encima de los intereses económicos de grupos, y su desarrollo personal es la base del desarrollo de una sociedad justa y de progreso real…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ocurrencia 18: Tener algo que decir y decirlo…


"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Oscar Wilde

Hace casi 20 días que no cuelgo nada en mi blog. No escribo para publicar, para compartir por esta vía. Pero son varias las causas que lo soportan. Por un lado esa apatía que a veces te invade; por otro, el agobio de las tareas que te requieren; también pesan las excesivas afluencias de ideas que manan impulsadas por la situación actual y acaban bloqueando la salida, como si taponaran la boca del envase que las contiene.

Es cierto, además de las tareas que agobian por estas fechas, las felicitaciones de Navidad, los correos que se presentan en tropel, las compras de regalos, preparación de las fiestas, demandas familiares y de amigos, comidas de hermandad y un largo etc… tengo la duda de cual es el tema a tratar, el que merece más la pena para escribir.

Dice Oscar Wilde: “Tener algo que decir y decirlo…” Pero hay tantas cosas para decir, tanto sobre lo que escribir que, como decía, quedas bloqueado. No sabes de qué hablar, de qué escribir…

¿Escribo sobre la posición del PP en su alocada marcha irresponsable hacia el poder, con sus subterfugios y manipulaciones mediáticas y su programa oculto de servilismo al neoliberalismo?

¿Lo hago sobre la traición del Psoe a sus principios programáticos y su bajada de pantalones ante los poderes fácticos de la banca, el capital y los organismos internacionales?

¿Tocamos el tema de la solvencia de nuestra clase política, de sus sujetos cínicos, del acorralamiento de los honrados y la prevalencia de los corruptos o acomodaticios?

Puede que un interesante tema sea el mundo sindical y su ineficacia y obsolescencia para dar respuesta a las demandas actuales y a los retos de la globalización y el proceso iniciado con la crisis actual

¿Acaso deshilo la trama de la gran falacia de la globalización, que han montado para que el capital y la empresa tumben fronteras a sus mercancías y acceda a la explotación de los menores y de los ciudadanos de los países en desarrollo sacando pingües beneficios?

¿O tal vez tocamos el tema de la democracia secuestrada por los poderosos, por quienes son dueños de la prensa, la banca, los créditos y el dinero que mueve el mundo?

Claro que podríamos hablar de la mierda que está soltando Wikileaks sobre las maniobras entre bastidores de nuestros dirigentes nacionales y mundiales. De cómo se nos engaña y manipula hasta conseguir el voto y hacer, luego, de su capa un sayo…

También podría escribir sobre por qué se garantiza al ciudadano un analgésico para quitarle el dolor y no se le receta un plato de comida para evitarle el otro dolor que produce el hambre y la miseria…

O por qué no se prioriza el gasto para garantizar las pensiones en lugar de derrochar el dinero en otras cosas…

Tal vez podríamos hablar de por qué los gobiernos no garantizan los derechos constitucionales a una vivienda digna, a la educación, al bienestar del la ciudadanía y gasta la pasta en salvar la banca y deja en la miseria a los desempleados y echa de sus casas a los hipotecados insolventes…

Y qué me dicen de los medios de comunicación que van idiotizando al ciudadano con banalidades hasta arrojarlo a la mediocridad y a la sumisión, siendo la voz de su amo…

También podríamos intentar desmontar su juego… el de los pasos que van dando hasta crear sensaciones y temores para conformar sujetos dóciles, sumisos, resignados, manejables, corderitos… La profecía autocumplidora, el efecto pigmalión, el modelado del hombre del futuro para servir al progreso, entendido como la riqueza material… Cuando no, los hechos consumados…

¿Y si trato la creación de un nuevo orden mundial en contraposición al que están fraguando los neoconservadores y sus adláteres?

Estoy convencido de que los cambios vertiginosos que está sufriendo nuestra sociedad son imparables, pero también son conducibles y orientables hacia el bien del colectivo humano y no de unos pocos… Tal vez haya que empezar a escribir sobre eso, para crear un nuevo espíritu de los tiempos que se contraponga al que nos están imponiendo…

El pensamiento positivo nos levanta, el negativo nos hunde. Ellos nos están haciendo pensar en negativo para que en la caída abismal nos conformemos con parar en algún sitio y nos lleven a su terreno, cuando la lucha debe ir por evitar la propia caída y huir de esa premisa. El poder del pensamiento está en generar la situación mediante su propia intención.

De todas formas, amigos y amigas, aquí os dejo mi confesión, para abrir un campo de reflexión pues seguro que vosotros también andáis preocupados por estos menesteres y en cómo hacernos más humanos, más desarrollados intelectual y espiritualmente.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Día internacional de la discapacidad


Hoy, tres de diciembre, se celebra el día internacional de la discapacidad. Un amigo bloguero me ha pedido una reflexión sobre el tema para sumarme a la reivindicación que pretende facilitar y hacer más llevadera la vida del discapacitado mediante su integración social, no solo desde la perspectiva convivencial, sino de la eliminación de las barreras físicas o mentales que les condicionan.

Yo estoy convencido de que el tema será tratado hoy de una manera amplia y se dejará de manifiesto toda una preocupación de la sociedad por definir esta problemática y ayudar a su resolución, pues el problema no es el discapacitado en sí mismo sino el cómo se resuelve y enfoca esta circunstancia que requiere actuaciones especiales para la integración en la vida social.

Dicen los sistémicos que la normalidad en una sociedad se define por una plataforma homeostática, es decir por la homeostasis, entendida etimológicamente como “posición similar”. Es esa plataforma la que determina qué se sale de ella y qué la integra, qué es lo normal y qué es lo anormal. Ello lleva a la concepción de sociedades más abiertas y tolerantes y a otras cerradas e intransigentes. Por tanto, existen posiciones inflexibles que siguen planteando la discapacidad como una anormalidad excluyente y no como una circunstancia vital que se da en determinados sujetos que la padecen, no ellos solos sino su entorno familiar y social, y que requiere adaptar la sociedad, tantos en sus principios y valores, como en sus estructuras, a esta realidad incuestionable. Es decir, la plataforma homeostática debe ser amplia para poder incluir estas condiciones como algo normal en una sociedad avanzada y coherente. El primer objetivo, por tanto, ha de ser sensibilizar a la sociedad sobre estas limitaciones para que tenga conciencia de esta situación y la acepte como un reto al que hay que darle respuesta sin exclusión.

Todos somos discapacitados en función de donde se ponga el listón o las líneas divisorias entre lo normal y lo anormal o del campo en que queramos entrar; yo personalmente tengo una discapacidad que me impide realizar determinadas actividades que deberían ser normales a mi edad. La misma OMS determina un 10 % de la población mundial como discapacitada en alguna medida. Pero… ¿Cuántos ineptos han ejercido, o ejercen, el poder sin ser declarados discapacitados para ello y sus actuaciones repercuten en toda una sociedad, incluso llevándolos a la guerra y siendo tratados como héroes por sus seguidores? Por tanto, me van a permitir que cuestione el modelo conceptual de discapacidad, no en los modelos orgánicos, que queda referenciada por la normalidad funcional del cuerpo humano, sino de los modelos sociales, que son los que subyacen en la problemática convivencial. Sin olvidar la discapacidad mental, que es una de las que tiene sus límites más difusos. Si entendemos al ser humano en su esencia biopsicosocial, colegiremos que se pueden dar en estos tres niveles dichas discapacidades; en el aspecto biológico, como ya he mencionado, queda definida claramente; en el psíquico se diluyen los límites y en el social aparece una variable muy importante y significativa como es el concepto de normalidad en función de los valores, creencias y principios que rigen esa sociedad, es decir en función de la cultura imperante y de su orientación al respecto.

En este sentido, no todos los cuerpos y mentes dan un mismo resultado en el ejercicio de su actividad, pero como hemos determinado el concepto de normalidad en función de la historia y de los parámetros habituales que hemos heredado del pasado, nos vemos atrapados en conceptos irrevocables que habría que empezar a romper. Entiendo que la discapacidad forma parte de la normalidad social y que ha de ser tratada como otro problema más a la hora de establecer políticas sociales.

No obstante, y saltando a otra banda, entiendo que el sujeto que tiene una discapacidad funcional desarrolla otras competencias compensatorias que son la envidia de los llamados capacitados (véase el video que coloco al final y busque en You tube casos similares, se sorprenderá). Conozco a personas que en su silla de ruedas han desarrollado potencialidades en el mundo del arte, de la pintura, la escritura, la poesía, el deporte o el uso de la razón sin más. Son mentes preclaras que han pasado por la criba de la indolencia social, por el trauma personal en su proceso evolutivo hasta que han logrado encauzar esa energía positiva que todos llevamos dentro y, con su voluntad y tesón, se han superado a sí mismo y a los demás mortales en las áreas que han cultivado.

Pienso que todos llevamos en nuestro interior un potencial energético al que hay que darle salida mediante las herramientas que nuestro cuerpo, que es el continente de esa energía, nos otorga; los sentidos, la intuición, la fantasía e imaginación, el razonamiento, los procesos cognitivos, etc. son los instrumentos que nos permiten ese desarrollo, pero si hay alguno alterado, incluso inservible, potenciamos los otros para compensar; son los colaterales que nos ayudan a cubrir esa función.

Desde aquí, hoy, quiero hacer un homenaje a esa gente maravillosa que, ante un reto tan importante, se supera, y nos supera, hasta llegar a niveles inimaginables, pero que no serían alcanzables si su voluntad no se impusiera a su desdicha, si su decisión claudica ante la desgracia haciéndole victimista, si no sabe que el todo es mucho más que una de las partes y que ese todo suple ampliamente a esa parte ausente. Mi admiración a los discapacitados que con su lucha personal han superado su limitación y mi apoyo y aliento a los que están en ello. A la sociedad solo le pido que se unan en este apoyo y aliento y lo haga explícito.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

El gran casino europeo


Hace cuatro días que no cuelgo entrada. Hoy tocaba, no por que tenga establecida una cadencia, sino porque me apetecía. Pero son tantos los temas que se me agolpan, tantos los estímulos y noticias, que no sabía si hablar de mi recién descubierto arte declamatorio, tras mi virginal experiencia de hoy en la AME con mi poema Rosa de amor, donde he recitado por primera vez en mi vida ante el público, aunque fuera poco; o bien dar un grito de denuncia sobre los políticos irresponsables que ya no sabe uno a quien sirven con sus declaraciones y estrategias de acoso y derribo; o una reflexión sobre el arte del dominio sobre los seres humanos desde el poder establecido mediante el manejo de las necesidades; o si acaso de los flujos que está generando la globalización y sus vasos comunicantes y la gestión que se hace de los mismos para el enriquecimiento de unos pocos; aunque tampoco estaría mal hablar de la renovación del contrato convivencial de las parejas para la tercera edad o etapa final de la vida…

No sé, puede que lo haga en otro momento, pero hoy he recibido un correo con este You tube que quiero compartir con vosotros y que cada cual saque las conclusiones que estime convenientes. En este espacio puedes dejar el comentario que te despierte para compartirlo con los demás.




sábado, 27 de noviembre de 2010

Poesía, razón y sensibilidad…


Existe en Málaga una asociación de escritores denominada AME (Asociación Malagueña de Escritores) que se suele reunir todas las semanas en el Pimpi, típico bar cargado de remembranzas y de recuerdos de un amplio abanico de personajes que pasaron por él dejando su foto y firma estampada en sus barriles. El Pimpi tiene diversas dependencias o lugares para tertulias y encuentros, lo que le sitúa a la vanguardia de la potenciación y cultivo de la cultura popular malacitana. Por tanto no es un bar a la antigua usanza, sino un lugar cuyo objeto es más el encuentro, donde se conjuga el alimento del alma con el del cuerpo.

Invitado por un amigo he decido participar en esta asociación, que preside Alfonso Villegas, y disfrutar de sus actividades. En este sentido el pasado miércoles tuvo lugar una conferencia pronunciada por el filósofo Miguel Ángel Padilla bajo el título “Semblanza de María Zambrano”. En ella se habló de poesía y de racionalidad.

Yo aprovecho que la exposición haya removido en mi interior reflexiones sobre la expresión poética como elevación del intelecto y la racionalidad y el afrontamiento de los avatares de la vida, para compartirlas con los lectores. Siempre sostuve y mantuve que no soy poeta, o mejor dicho, yo no soy nada definido o definitivo salvo un ser humano complejo con potencialidades ocultas que pretende sacarlas a flote, ya que dentro de mí, como de cada ser humano, hay aspectos ignotos y capacidades para acometer cualquier cosa que pueda hacer otra persona, eso sí, con mayor o menor éxito. Eso me ha llevado a escribir, incluso, poesía de forma desvergonzada.

Pero, el caso no es ese, sino la concepción o conjunción de la poesía y el compromiso social hacia la evolución del ser humano, de la búsqueda intelectual de un ser más humano y menos materialista, más ideologizado, desarrollado espiritualmente y comprometido con la búsqueda de alternativas y formas para consolidar una sociedad más justa, consistente y con proyección de futuro, en un entorno más equilibrado y sostenible para la perspectiva y evolución de la vida.

El poeta, revestido de esa preciosa capacidad de expresión que hace de lo simple lo sublime, que eleva a lo excelso lo cotidiano, que conjuga los sentimientos para plasmar en palabras las emociones y vivencias, es una parte del ser al que se le dota de una excelente herramienta de comunicación, como es el bello uso y la atracción de la palabra.

Eso crea, o debe crear, compromiso intelectual, desde mi punto de vista. ¿Y por qué? diréis… pues muy sencillo; porque en estos y otros momentos, o sea siempre, el intelectual, el pensador e idealista, quienes han tenido la sensibilidad de ver el mundo desde otra perspectiva, han sido capaces de buscar alternativas ideológicas para encontrar respuesta a los nuevos problemas desde otra dimensión, desde la creatividad y la inventiva, desde la imaginación… hoy hace falta gente con talento, inteligencia, sagacidad, clarividencia, lucidez, originalidad, iniciativa, incluso, fantasía para buscar respuestas a los problemas de una crisis que se escapa a los razonamientos lógicos y que se ancla en los valores de la gente, de los pueblos y de sus gobernantes.

Es el materialismo consumista quien ha ganado la partida y es el mismo que nos conduce a la debacle. No renunciaremos al bienestar material obtenido, a pesar de tener conciencia de su perversidad para con el sistema, con el planeta y la biodiversidad, pero será por falta de conciencia y disposición a buscar alternativas válidas que dignifique la vida del ser humano integrado en su entorno. Nuestra perversa y morbosa cultura, que se ancla en la historia, ha dado suficientes muestras de su capacidad de dominio y dilapidación de los bienes de este mundo, de la madre tierra, mediante la destrucción, no solo de los recursos, sino de las culturas que tenían otra visión de la relación del hombre con su entorno, a las que se calificaron de salvajes.

Viene a cuento aquellos versos de Celaya: "Maldigo la poesía concebida como un lujo, cultural por los neutrales, que lavándose las manos se desentienden y evaden…” Yo no maldigo nada, siempre que no agreda y destruya, pero sí mantengo que la persona dotada de una capacidad intelectual determinada, tiene el compromiso y el deber moral de aportar al mundo todo el potencial creador y constructivo del que es portador, en pos de una mejora de la sociedad y de la evolución de la especie; la forma o método es consecuente con el desarrollo de sus habilidades para ello, y la poesía, por tener ese magnetismo emocional y sensibilidad, es un instrumento de primera magnitud.

Por eso digo que la poesía tiene su máximo sentido cuando marca la razón con su sensibilidad, cuando muestra las esencias de la vida desde la belleza, cuando eleva lo cotidiano a sublime. No hablo, pues de idealismo político en su sentido más específico, sino a su compromiso con la creación de un espíritu de los tiempos que lleve a mejorar la sociedad, a descubrir las esencias que deben conformar un nuevo hombre, un ser enfocado hacia el humanismo, hacia esa actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos, en detrimento del materialismo consumista y arrasador de la propia naturaleza. La viabilidad de nuestro futuro como especie humana pasa por identificar y tamizar aquellos valores positivos y rechazar los negativos, y la poesía y los poetas, a mi entender, tienen su papel y compromiso en ello.

martes, 23 de noviembre de 2010

Quien mucho abarca poco aprieta… o viceversa.


En los últimos tiempos la civilización se ha ido especializando en muy distintas materias, lo que ha llevado a cota de desarrollo del conocimiento inimaginables hasta hace bien poco. La gente y su genio, su inteligencia, se ha volcado en el desarrollo de una materia específica y han conseguido elevar ese conocimiento a cotas increíbles, a través de la especialización. La medicina con sus distintas especialidades son un buen ejemplo de ello. Todo ello ha significado un desarrollo colateral en función de las técnicas, aparataje y recursos necesarios para apoyar esa evolución. La RMN (Resonancia Magnética Nuclear), por decir algo, es hoy una prueba diagnóstica de uso cotidiano. Pero claro, esto no es solo en la medicina, sino en las ingenierías, el derecho, la economía, las finanzas y las ciencias en general.

Lo curioso es que se están desarrollando especialmente aquellas que son rentables a la economía de la industria que suministra y cubre los procesos en cuestión. Es decir, no importa que la gente se muera de hambre, pero no se ha de morir de una enfermedad que tiene tratamiento médico, aunque sea carísimo y producida por la propia hambre. De momento no quiero entrar en este tema que para mí, como profesional de la salud, es escandaloso y que merece una reflexión sosegada, razonada y seria para desmontar la parafernalia que tiene esta industria con la intención de llenarse los bolsillos a costa de la curación, pero no de la prevención y el cultivo de la salud. Traigo a colación mi artículo titulado: “Doctor recéteme un cocido”, publicado en este mismo blog el 30 de diciembre de 2009, en plena Navidad. Lo podéis ver en:
http://antoniopc.blogspot.com/2009/12/doctor-receteme-un-cocido.html.

Pero, en fin, este no es el caso que me trae a escribir hoy, sino la visión de un ser humano global, integral, en contraposición al especialista. He conocido a afamados doctores que se pavoneaban delante de sus pupilos, de sus ignorantes clientes y de la gente en general por saber tantísimo de ese tema. Se sentían dioses, en un pedestal por estar más allá del ser normal. Carentes de la humildad que hace al ser humano más humano. Apretaban mucho, pero abarcaban poco…

Si bien agradezco esa dedicación de la especialización y su trascendencia, desde un punto de vista personal no me identifico con la defensa a ultranza de las especializaciones. Para mí, la especialización pudiera llevarte a ver el mundo por un tubo, por un canuto observando solo lo que se ve por la O de ese canuto, pero no su contexto, su interacción con lo demás desde una perspectiva holística, de conjunto, totalizadora. Y, si consideramos que las especializaciones se promueven al amparo de los negocios que se hacen con el desarrollo, creando, también, nuevas necesidades en el conjunto de la sociedad pudiente, o sea con capacidad para comprar y pagar, colegiremos que no buscan el desarrollo de la sociedad sino de los grupos de poder económicos. Esto se traduce en enfocar los recursos de investigación hacia los campos que le interesa al desarrollo empresarial, a los campos técnicos, en detrimento de las humanidades.

Deduzco, pues, que estamos perdiendo la visión integral del ser humano y lo sometemos a la evolución de la tecnología. A mi edad, que son 59 nada más, me planteo algunas cosas con respecto a la propia existencia y a la bondad o maldad del sistema y la cultura que nos condiciona. Prefiero abarcar mucho y apretar poco, que apretar mucho y abarcar poco. Por qué… pues porque en nuestro interior hay una serie de potencialidad que me ha cegado la necesidad de trabajar, al tener que dedicar mi tiempo a lo que me proporcionaba el sueldo para el sustento.

Hay que escribir poesía, relatos o reflexiones, hacer bricolage, acercarse a la rosa, al campo, a la hormiga y al pájaro que vuela, a la mar y a la arboleda, al viento y a la lluvia, a la montaña y su flora, relacionarse con las otras fuentes de la vida humana que son los demás humanos, hay que percatarse de la totalidad de la esencia que compone el mundo que nos rodea para sentirse integrado en el mismo, porque el todo son ellos también. Entonces, en contraste con nuestra propia nimiedad nos empezaremos a encontrar a nosotros mismos desde la inmensidad de nuestras potencialidades, de las capacidades ocultas que cada uno lleva dentro y nos sentiremos más realizados. Desde la proyección del cosmos en ese microcosmos que somos cada uno de nosotros. No veré, con autoridad, desde la concepción científica, pero sí desde la humanista que me permitan mis limitados conocimientos. Será un encuentro integrador, abarcando mucho y apretando poco, pues creo que es mejor una visión holística que una puntual. Prefiero ver el bosque y desde el bosque comprender los árboles, que no la intrascendente visión de un árbol que no me deje ver el conjunto del bosque. Eso sí, conjugar esas dos visiones es complementario.

Finalmente, concluyo que se está confundiendo el concepto de progreso y desarrollo, entendiéndose por él el tener más; el conocer, manipular y controlar los procesos biológicos, energéticos y las leyes que rigen el mundo para sacarle el máximo provecho material a sus recursos, en lugar de acoplarnos a la vida en procesos de desarrollo sostenibles; así como el conocimiento y avance de la tecnología enfocada al beneficio económico; todo ello en un marco inmoral que solo pretende el incremento del capital y la sumisión del ser humano a ese proceso morboso de alienación, donde la especialización está al servicio de una mayor producción en lugar de a un mayor desarrollo del propio ser humano. Todo ello lleva a una pérdida de la visión humanista del hombre desde el concepto de integridad biopsicosocial y del desarrollo de las humanidades, que quedan desprestigiadas y relegadas a meros actos de conciencia colectiva, o bien a la concienciación de grupos ideológicos marginales en tanto los líderes políticos y de opinión se someten al sistema.

No. No me gusta. Quiero abarcar mucho para tener mejor opinión, visión más amplia, aunque apriete menos… Seguramente la suma de muchos pocos será superior al peso de un mucho. Y es que los seres humanos tenemos bastante que aprender de la naturaleza, somos como los árboles, de jóvenes crecemos hacia arriba, retamos al cielo para ser grandes, pero luego, en la madurez, crecemos a lo ancho. Extendemos ramas de donde cuelga el fruto de tanto crecimiento, damos sombra y protección a los que quieran cobijarse y nuestras ansias de especialización en algo dan paso a la necesidad de hacerse más universal en el conocimiento… prefiero ser más extensivo que circunscrito para comprender ese microcosmos, como decía, que llevamos dentro.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Las apariencias engañan



Anda uno, a veces, cargado de puñetas, pequeñas manías, sin llegar a obsesiones, que se cuelan en los hábitos cotidianos y que, según que días, se exacerban más o menos. El hecho es que, de cuando en cuando, me asalta una pequeña rareza que puede ser más extendida de lo que pienso. Consiste en observar a la gente y establecer hipótesis sobre su vida y su personalidad, su forma expresiva y sus sentimientos, sus emociones y vivencias, en función de los mensajes no verbales que su cuerpo va transmitiendo…

Es curioso, pero ese extraño ejercicio debe tener su raíz o intencionalidad en algún lugar íntimo de mi propia psique. No sé si su última pretensión es constatar o investigar, aunque sea hipotéticamente, cómo son otras vidas, otra gente… sin dejar de lado la proyección que toda interpretación suele llevar incluida; o puede que sea una deformación profesional de psicólogo, si bien no soy un defensor de la Teoría Tipológica de Kretschmer, más bien al contrario, sí soy un interesado en la Teoría de la Comunicación Humana, tal vez, sea ello lo que me mueve a ese extraño ejercicio interpretativo, por lo general no contrastable.

Pues bien, en este sentido ando intentando desenredar la paradoja de las conductas manifiestas, que muchos ejercemos desde la exigencia o demanda del entorno, es decir, de la sociedad y sus complejidades, en contraposición al sentimiento íntimo, del carácter individual que soporta esas conductas. O lo que es lo mismo, lo que manifestamos a la gente y lo que llevamos realmente dentro.

Es ese caso del sujeto que trasmite seriedad y que luego resulta que es un cachondo mental, chistoso, ameno, agradable, llano y entrañable; cuando la opinión de la gente de la calle, de quien no le conoce, se orienta a considerarlo serio, con las connotaciones que se le quieran adjudicar a la palabra como formal, reservado, seco, hosco, adusto, agrio, etc. Quiere decir esto que las apariencias engañan y que el pensamiento de los demás no depende tanto de cómo es uno, sino de cómo son ellos y los parámetros que tienen para adjudicar los calificativos y ubicar o conformar su idea sobre ese algo, en este caso el sujeto.

Dejo el rollo introductorio, que da para elucubrar mucho más y voy al grano. El otro día, estando parado, me vino una persona de frente y a lo lejos ya se le veía seria, firme, con un caminar potente, casi agresivo, la cara tensa, la mirada fija, ausente y lejana… Cuando se acercó más sufrí un latigazo y me tiró por tierra la imagen formada, traía una ventana abierta, la ventana de sus ojos, y su rictus ya no era tan ceñudo, la comisura de sus labios esbozaba una leve e íntima sonrisa camuflada, el brillo de sus ojos delataba cierta satisfacción… se le escapaba el candor, esa autenticidad que su caminar pretendía disimular. Entonces, cuando pasó, me volví y la vi bella.

En una primera impresión la catalogué de hosca, seca, huraña, frustrada; incluso agresiva y despótica. Daba la sensación de haber tenido una mala noche, ya me entendéis. Su forma de andar apartaba, establecía barreras bloqueando su espacio vital mediante un muro protector… Pero luego, cuando me fijé en sus expresiones faciales, en esas nimias manifestaciones que se le escapaban al control, concluí mi error. Sus ojos la delataban. Pensé: Qué va, ha tenido una excelente noche o le espera un espléndido día haciendo un trabajo que le gusta, o… su satisfacción y alegría contenida se le escapaba por esas ventanas oculares. Y es que los ojos son el espejo del alma, como se suele decir. Se comenta que en tiempos de Luis XIV de Francia, las cortesanas ya usaban colirio, ello las hacía más bellas y seductoras mediante la dilatación de las pupilas y el brillo de sus ojos. Quién no ha oído alguna vez la canción “Amores de barra” que interpretaba Ella baila sola, aludiendo al colirio en los ojos…

Entonces por qué me había confundido, por qué aquel caminar agresivo, aquella ausencia y malaje que yo había interpretado… o tal vez ella había simulado desde la distancia. Y es que a veces, caminamos con nuestro propio mundo a cuestas, cerrado a cal y canto a los demás, para que no entren en él, establecemos un muro defensivo para que la gente no se permita aventurarse en nuestra vida… Usamos esa comunicación no verbal que instaura obstáculos o barreras. No saludamos, no sonreímos, no mostramos afectos y nos presentamos insensibles, rígidos y ausentes… y detrás de todo ello se esconde una persona maravillosa deseosa de vivir, de comunicarse y hacer amistad, pero la paranoia de la calle, del miedo a lo desconocido, de la desconfianza y la necesidad de cerrar puertas para que no entren los desagradables, se ha establecido como conducta defensiva en mucha gente. Esa conducta se mimetiza en los demás y, de resultas, andamos todos paranoides, suspicaces y cargados de susceptibilidad. Luego, una sonrisa, un acto de cortesía, una manifestación de amabilidad suele abrir esas puertas cerradas, pero… ¿Quién empieza? De momento voto por retomar la idea de saludar, que como digo en otra entrada, es salud-dar, en este caso dar salud mental, y quien la da la siembra y la recibe como cosecha, también por mimetismo agradecido.

martes, 16 de noviembre de 2010

El Flamenco y la Unesco

(Conferencia sobre flamenco en la Peña Cultural
Flamenca Juan Casillas de Cuevas de San Marcos)

Hoy es un día grande para el flamenco; y Andalucía, de forma especial, celebra en estos momentos que el flamenco haya sido elegido Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, a la par que los Castells y el Canto de la Sibila, otras dos representaciones de la cultura y el arte popular de Cataluña y la expresión religiosa de las Islas Baleares respectivamente, a los que también nos unimos en un gozo solidario.

Los amantes y admiradores del flamenco nos sentimos orgullosos y satisfechos de este reconocimiento. El flamenco es el canto rasgado y hondo de un pueblo que expresa profundos sentimientos en todas las variables emocionales, alegría, pena, dolor, amor, grito, reivindicación, reto, injusticia… Surge, pues, de la necesidad imperiosa de expresar un sentimiento contenido en un pueblo marginado y reprimido por el orden dictatorial de una Andalucía latifundista, al que le era vedada la cultura y el desarrollo desde la sumisión de su gente. Un encuentro entre el mundo libre del errante gitano y el campesinado sometido, un grito desgarrador que, surgiendo de las entrañas, lanza a los cuatro vientos el sentimiento de ese pueblo en todas sus vertientes. Unas veces al amparo de la barra de una cantina, con el vino como estimulante del valor reprimido, otras desde el grupo, sus fiestas y encuentros, y las muchas desde la soledad del campo, del tajo en la faena y el rudo trabajo. Son muchos los palos del cante, muchas las formas de expresión que hacen aflorar esos sentimientos de forma magistral. El flamenco conlleva un fenómeno sociológico de primera magnitud que se conjuga en el pueblo andaluz y que irradia hacia el resto de España y del mundo.

El flamenco hay que escucharlo con respeto, bebiendo cada palabra, cada verso, tono y toque de guitarra, pues en su conjunción se eleva la esencia del sentir de ese pueblo que lo parió para poder expresar, desde su rudeza, los sentires del alma de su gente, de su profunda filosofía de la vida. El verso, la voz, la guitarra, el baile… todo es armonía para elevar esa expresión a cotas de arte popular, de fusión artística entre la poesía, el cante, la música y la danza.

Por eso, hoy, como admirador y seguidor del flamenco, siento especial satisfacción. Estoy seguro que mi peña flamenca, el próximo sábado, en la conferencia programada sobre el flamenco, sentirá el placer y el orgullo de ese reconocimiento.

Quiero aportar a este homenaje al flamenco unos versos de mi amiga y poeta Encarna Lara, que en su libro Raíz Flamenca, prologado por D. Alfredo Arrebola, Director del Aula de Flamencología de la Universidad de Málaga, y presentado recientemente en mi Peña Flamenca, versa unas peteneras de amor rasgado por la ausencia:

PETENERAS


Por la ausencia de tu voz
la muerte me está llegando
y por esa misma ausencia
en la muerte estoy vagando.

Solo pretendo olvidarte
y en ello pongo mi empeño
pero al mirarte a los ojos
olvido lo que pretendo
……………..

Dime viento si en mí piensa
cuando en él estoy pensando,
pero no le digas nunca
que por él estoy llorando.
……………..

Cuando subo hasta tu calle
siempre miro a tu ventana,
por si estuvieras en ella
y tus ojos me miraran.



Esta soleá por bulerías de Sara Baras le da el toque de alegría al día

lunes, 15 de noviembre de 2010

A/A de D. Joan Puigcercós

(Puigcercós en el Santuario de Nuria, junto a Ripoll su pueblo natal)


Créame señor, me ha dejado usted estupefacto. Yo le tenía por un hombre sensato, bien informado y nada demagógico, que defendía razonada y razonablemente sus planteamientos políticos bajo el paraguas del más absoluto respeto a los principios democráticos, entre los que debe encontrarse la verdad. Si bien no comparto, como hombre de izquierda, que ustedes hayan introducido el término izquierda en su nomenclatura, en tanto no entiendo una izquierda que no sea internacional, que no pretenda la unión de todos los pueblos, la eliminación de fronteras, en tanto los grupos de poder que se esconde detrás de las fronteras, las usan como fortines defensivos para sostener, egoístamente, las diferencias y la injusticia social que sustentan el capitalismo o al sistema establecido, salvo que usted quieran actuar solamente sobre su parcelita de poder independiente (lagarto, lagarto)… y eso no es, desde mi modesto punto de vista, ser de izquierdas. Me parece muy bien que usted sea republicano, cosa que comparto, incluso independentista, pero no me cabe eso de izquierda pura.

Soy 1/6 catalán, es decir he vivido 10 años de los 60 que tengo en tierras catalanas, donde trabajé, corrí de los grises por la plaza Cataluña y Universidad, estudié nocturno, me casé y tuve una hija. Aunque nací en Andalucía, la dureza de la vida me llevó a buscar trabajo en otras tierras y procuré mi integración en ellas, desde el más absoluto respeto a su cultura y sus tradiciones, cosa harto difícil en aquellos tiempos. Mi esfuerzo fue mucho mayor que el suyo, para poder conseguir unos estudios que me permitieran progresar. Sin necesidad de que me lo impusiera nadie aprendí catalán, hablado solamente, pues en aquellos tiempos ya era bastante, estamos en el año 1967. Siento un gran amor por Cataluña y su gente, entre los que tengo muy buenos amigos, y me duele enormemente cuando, de forma irracional, denostan al ciudadano catalán llevados por estereotipos absurdos, falacias y bulos que solo pretenden el enfrentamiento entre la gente.

Creo que hay una tendencia a potenciar el conflicto, el enfrentamiento entre los pueblos, cuando estos no lo buscan, pero los políticos, mejor dicho, muchos políticos que han perdido la dignidad y el sentido democrático, se empeñan en revolver el río… ya sabe, a río revuelto ganancia de pescadores, porque su interés no es el pueblo, los problemas del pueblo, sino conseguir el voto del pueblo para luego hacer de su capa un sayo y servir a otros señores. Por tanto, cabría decir: “no hay conflicto, pero si me lo invento en plan profecía autocumplidora, en plan pigmalión, sacaré tajada. Tengo, pues, que crear el descontento y eso se hace enfrentando a la gente. Veis, no nos quieren en Andalucía, no nos quieren en España, no nos quieren en… allí no pagan impuestos, aquí todos, nosotros los mantenemos… los catalanes se quedan el IVA, se llevan las inversiones, quieren destrozar España,...” Esa técnica poco inteligente aunque práctica y alienante, que potencia la paranoia, hace entrar en una espiral peligrosa, donde los no críticos, llevados por el dogmatismo de sus líderes y su visceralidad, acaban provocando un conflicto de entendimiento e intereses. Por desgracia hay muchos de estos sujetos en nuestro Estado Español, como gustamos llamarle ahora. Líbreme Dios de ellos y su insidiosa intencionalidad. Su extremismo gana más adeptos y el lugar de encuentro se distancia extremándose las posturas. De todos es sabido que los defensores del Estado centralista, de la España anacrónica del pasado reciente, se frotan las manos cuando provocan esa situación. El señor Arenas, es un caso propio de esta Andalucía donde vivo. No deja de ser curioso que la derecha del PP apoyé aquí lo que manda al Constitucional en relación a los estatutos de autonomía. Esa es la estrategia del PP y solo del PP.

Repudio los correos que me mandan denostando a los catalanes, a los vascos o a los rivales políticos en general; me revuelve las tripas ver como un sujeto hace de correa de transmisión de otro que insulta y falta a la verdad por una porción de votos de gente engañada. Esa demagogia es vil, mentirosa, irrespetuosa con la gente, insultante a los principios democráticos y a la propia inteligencia y denigrante para quien la emite, que en la mayoría de los casos, al ser bulo, no tienen autor. Hay una clara intencionalidad de "comer el tarro" a la gente para potenciar la confrontación, sabiendo que hay un puñado de votos provenientes de la mediocridad ideológica que son conseguibles con esa técnica, y hemos de soportarla porque se esconden detrás de eso, del bulo y la falacia.

Pero usted, que ha faltado a la verdad e insultado a todo un pueblo, diciendo que en Andalucía no paga impuestos nadie, sin aportar prueba alguna, parece que buscó también la confrontación a través del falso victimismo y cayó en la trampa denigrante de la mentira demagógica como arma de confrontación y reclamo de votos. Usted sabe sobradamente que aquí, al igual que en el resto del país, paga impuestos “to dios”, pero de tener constancia de que no se paga debería denunciar a quienes así lo hacen para que los que pagamos, tanto ahí como aquí, no nos sintamos engañados. Se lo agradeceremos los andaluces, los catalanes y todos los ciudadanos del Estado.

No obstante, como estoy seguro de su mentira, creo que lo honrado, prudente y dignificador de su persona sería reconocer que se le calentó la boca y metió la pata, pedir disculpas; porque de lo contrario, mantener su posición sería, permítame que me refiera a la conducta o actitud, una necedad en tanto le faltó inteligencia para concluir sobre la verdad. Comprenda que una gran base del pueblo andaluz se siente hermanada con el pueblo catalán a pesar de sus políticos… No solo por ser del pueblo, sino porque mucha de nuestra sangre hermana vive ahí, y son pocos los andaluces que no tienen un familiar en Cataluña.

Señor Puigcercós, si es de verdad de izquierdas, de la mano vamos mejor que dándonos puñetazos o guantadas, pero vayamos para el mismo sitio, salvando las diferencias culturales que siempre son complementarias, para una humanización del mundo, de su gente, y una justicia social que nos haga más libres y más grandes

sábado, 13 de noviembre de 2010

Hablemos de espiritualidad


En una respuesta al comentario de Jordi en mi artículo “Desde la ética laica, Dios sería laico…” publicado en Grito de lobos, comento: “Personalmente, reconozco, que no tengo muy claro el concepto de espíritu, aunque me preocupa la espiritualidad en su definición más práctica, fundamentada y racional. Creo que merece una reflexión específica.”

Pero esa reflexión también merece ser compartida con todos a quienes les interese el tema, que no somos pocos, pues eso del espíritu está anclado muy hondo en nuestra mente y cultura, por lo que quiero hacerla en este mi blog. Eso sí, intentaré que sea lo más fundamentada y racional posible desde mis limitaciones y punto de vista.

He andado leyendo a lo largo del tiempo, y para esta reflexión aún más, sobre el tema y reconozco que hay tal batiburrillo respecto a la conceptualización de lo espiritual y tantas interpretaciones sobre el asunto, que puede uno acabar más confundido al final que al principio, sobre todo si no tenemos un fundamento o conocimiento de la filosofía. Despréndese de todo ello, que los filósofos se dejaron llevar, en parte, por el llamado espíritu de los tiempos, que es un planteamiento filosófico a caballo de las influencias sociales, políticas y religiosas del momento, desde la perspectiva de un posicionamiento cultural global o de grupo. Si empezamos a ver las distintas definiciones y usos que se da a la palabra “espiritual” podemos vislumbrar, incluso, su polisemia, dado los muy diferentes sentidos que se le otorgan. Pero me quiero quedar, en parte, con las ideas hegelianas, por su aporte más reciente y su sentido otorgado en el vocablo “Geist” que en alemán se traduce por espíritu y también por “inteligencia”… Remarco inteligencia ya que lo relaciona con lo intelectual, la mente pensante y las cogniciones.

No soy yo quien para descalificar a ningún gran maestro de la filosofía, válgame Dios, pero, como sujeto práctico, debo buscar una filosofía o planteamiento que me sirva a mí personalmente para mi desarrollo y entendimiento. No quiero, pues, ser sacrílego en este asunto donde tantos importantes cerebros, a lo largo de la historia, dejaron su impronta, pero mis humildes reflexiones solo pueden tener sentido desde mis capacidades y mediante la computación de los datos que manejo en mi modesta mente, que tiene un bagaje y un acumulo de vida, experiencias, conocimientos y demás que son los que me sirven a mí para mi propio proceso cognitivo. Por tanto, si me lee algún filósofo académico y ortodoxo entienda que mi pretensión no es otra que poner en orden las ideas que llevo dentro, aunque choquen con planteamientos clásicos.

Dicho esto, me gustaría ceñirme al concepto espiritual relacionado con lo intelectual, como ya he dicho. El diccionario de la RAE presenta varias definiciones, pero hay dos, que da como las primeras, que son las que se ajustan más a mi pretensión, como son: “Ser inmaterial y dotado de razón” y “Alma racional” y esto tiene una lectura relacionada con la inteligencia y la mente y sus energías que la gestionan. De todas formas espero dejar claro lo que entiendo por espiritual, a lo largo del artículo.

El ser humano es singular en la creación. Está en un estadio evolutivo muy diferenciado del resto de los animales, y eso de ser pensante, de tener la capacidad del razonamiento tanto inductivo como deductivo, de ir de lo particular a lo general y de lo general a lo particular, lo sitúa en la duda continua, a la par que en la necesidad cognitiva de dar respuesta a la misma. La duda sostenida en el tiempo, para el ser humano, implica cuestionamiento sistemático y, a la larga, conflicto interno.

Hay otro punto, bajo mi opinión no de menor calado, que nos condiciona, como es el saber que somos finitos, que hemos de morir. La angustia de la muerte como algo irrevocable, inapelable y desconocido, que se escapa a la razón, nos crea interrogantes y, por ende, angustia o ansiedad, que hemos de resolver. Nos sentimos el eje de la creación, el epicentro, y pretendemos trascender al más allá como forma de mantener la vida. Si tenemos un alma o espíritu que trascienda tras nuestra muerte seremos inmortales y colmaremos nuestro egocentrismo reafirmándonos como algo superior.

Todo lo expuesto queda enfocado a la necesidad de buscar una verdad que nos satisfaga ese duda, ese interrogante sobre todos los fenómenos que nos rodean, incluidos los naturales. Por tanto, la espiritualidad está cargada de esa curiosidad y necesidad de respuesta, movida por ello. Por lo que me atrevería a traducir espiritualidad por búsqueda de la verdad. Sería ese impulso natural que sienten los seres humanos hacia el conocimiento para sortear sus dudas y dar sentido y estabilidad a su pensamiento, a su vida, y paz interior como ausencia de conflicto interno y, por ende, externo, al pertenecer a un grupo.

Claro está, según y como, ese interés se queda en lo superficial o pasa a lo más profundo. Es decir, damos elementales explicaciones a lo que no conocemos o aceptamos la de los otros sin más cuestionamientos, como por ejemplo la creencias en dioses para cada elemento o duda que nos surja respecto al funcionamiento de la propia naturaleza, dios del viento, de la guerra, del amor, del mar, del… o pasamos a una reflexión profunda que, como es natural, perpetúa la duda, puesto que cada vez que concluimos algo desplegamos otro montón de interrogantes nuevos, pues hemos abierto otra ventana que nos presenta más campos de estudio, lo que garantiza la evolución del conocimiento.

He hablado antes de dioses del mundo pagano, pero también cabe su aplicación a las religiones actuales y su propia génesis. Si el hombre necesita verdades para vivir tranquilo o resignado, démoselas, pero para explicar lo inexplicable, puesto que nuestro nivel de conocimiento no llega a su comprensión, creemos explicaciones sobrenaturales y dogmas que sostengan ese deseado equilibrio.

La cuestión es que en el mundo se presenta un inmenso escenario cósmico donde la mayoría de las cosas son desconocidas, inexplicables como decía, necesitadas de descubrir; no de inventar, el hombre no inventa, el hombre descubre leyes y formas que están, que ya existen, y las aplica. Eso quiere decir que la única verdad que hay está en nuestro entorno, aunque no la comprendamos aún, aunque no la conozcamos, pero que mediante el estudio y desarrollo del conocimiento podremos llegar, o acercarnos más, a ella. Para ello me baso en mi idea de que la duda es la madre del conocimiento, y planteo la continua disposición a cuestionarlo todo en función de las nuevas aportaciones que vayan consolidándose como verdades. Esto se pega de narices con el dogma que pretende sustraer los temas de reflexión al debate.

Concluyendo, entiendo que:
1. La espiritualidad es la búsqueda de la verdad.
2. La verdad está en nuestro entorno.
3. La duda es la madre del conocimiento.
4. El dogma bloquea el conocimiento de la verdad.
5. El acercamiento a la verdad solo se hace desde el cuestionamiento sistemático de todo, hasta conseguir su racionalización final, aunque sea a modo individual.
6. Si dios es la verdad (acordémonos los dioses del rayo, el viento, la lluvia, etc) solo podremos llegar a él mediante el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, que nos dará la explicación del fenómeno.
7. En el conocimiento de la verdad no entran solo las leyes naturales y materiales que conocemos, sino lo desconocido y pendiente de descubrir.

Es inquietante eso de la espiritualidad, esa forma de la duda continua, esa idea o necesidad de incrementar el conocimiento, de desarrollarse y elevarse a la verdad en la autorrealización, esa búsqueda sistemática de lo divino a través del entorno y de lo desconocido pero sin dejarse llevar por dogmatismos y prejuicios que nos anclan en lo irracional, esa lucha que a veces agota y puede dejarte en brazos de cualquier religión o creencia, cerrando el problema desde el conformismo y la indolencia intelectual.

Finalmente, quiero hacer alusión a lo colectivo e individual. El espíritu de la colectividad es una tendencia conductual y cultural a creer, ejercer y actuar de una determinada forma que establece el grupo; mientras que la individual se ejerce desde el librepensamiento, desde la elaboración e interiorización de las ideas, opiniones y el conocimiento del propio sujeto, del discernimiento y el libre albedrío. Pienso que el desarrollo de la comunidad social y del individuo se garantiza con el segundo caso más que con el primero. Por tanto, deje usted de creer a pie juntillas todo lo que le dicen y pase a elaborar y digerir sus propios pensamientos y conclusiones, pero tenga siempre la mente abierta, pues el flujo que le llaga es el garante de que la información variada y plural nos dará más amplitud de miras.

viernes, 12 de noviembre de 2010

En Grito de lobos


..

Como sabéis, de cuando en cuando, suelo publicar en el blog Grito de lobos. En esta ocasión, con motivo de la visita papal, mi reflexión versa sobre la laicidad como marco de encuentro en el mundo de las relaciones interreligiosas, civiles, políticas y administrativas de los estados y sus gobiernos. En este caso lo he titulado: “Desde la ética laica, Dios sería laico…”

Es bien cierto, que cada día hay más creyentes que muestran su conformidad y entiende la laicidad de los estados como un planteamiento viable que garantice la convivencia entre religiones, a la vez que sustente los derechos humanos y, consecuentemente, la libertad de religión y creencias. No siempre fue así, y aún no lo es en muchos lugares. Es más, se da información tendenciosa sobre el concepto de laicidad entendida como algo negativo y antirreligioso, cuando en realidad es todo lo contrario, defiende la diversidad del pensamiento, de las creencias, y conforma un lugar o marco de encuentro para la convivencia entre ellas, preservando a los estados de su influencia impositiva.

Yo defiendo la laicidad como garante de los derechos, incluso, de todos los creyentes, desde el respeto a la divergencia y desde la asunción de que la verdad de cada uno es relativa y no determinante para los demás, por lo que nadie ha de imponer credos a nadie, salvo los propios que garanticen la convivencia y el respeto a la libre decisión en los asuntos personales y la asunción de los compromisos que afecten al conjunto de la sociedad. En este marco encaja la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

Me voy a más de 500 años antes de Cristo, parafraseando a Confucio en su precepto JEN o la reciprocidad de conductas: "No trates a los demás en la forma en que no quisieras que los demás te trataran”. Casi todas las religiones parecen haber asumido e, incluso, apropiado de esta idea que puede ser un buen principio de entendimiento y respeto como definitoria de la idea laicista.

El artículo lo puedes leer y comentar en
http://gritodelobos.blogspot.com/2010/11/desde-la-etica-laica-dios-seria-laico.html.

martes, 9 de noviembre de 2010

Rosa de amor



El espíritu y la razón requieren alimento. En últimas entradas mis reflexiones racionales dieron alimento a mi razón, más mi sensible espíritu reclama un poco de asistencia, beber de la sutil fuente del poeta que todos llevamos dentro y no sale muchas veces por vergüenza.

Este fin de semana, cuando fui a mi casa del pueblo, encontré una rosa que resistía estoicamente la acometida del clima otoñal en el patio, refugiada en un rincón donde aún podía percibir la cálida luz solar, se mostraba espléndidamente bella, con su singular color amarillo, que no quiero interpretar. Entonces la rapte y la entregué a mi esposa como presente. No quise dejarla morir aterida de frío y le compuse este pequeño poema que os presento. La foto es de la rosa que en el rosal espera…

Rosa de amor

Rosa de amor, que al amor esperas
Y al otoñal empuje te resistes
Al amparo de una falsa primavera.

De apacibles pétalos vestida
Ofreces todo tu esplendor
Con seductor engaño.
Buscando, efigie bucólica,
Un destino imaginario
De un falso mayo en desengaño.

Un gélido noviembre te acomete,
Más tú te refugias en el patio
Buscando el rayo ausente
De un sol fugado indiferente.

Al fin los has conseguido
Y yo me acerco embelesado
Pensando en el milagro habido
En una flor de enamorado.

Amarilla rosa que rompes los esquemas
Que vives refugiada en el otoño
Que retas la razón y pones esperanzas
En artificiales primaveras,
Hoy, prendado de tu encanto,
Me rindo a él y te hago mía
Llevándote en volandas a mi lado
En dulce y amorosa compañía.

(A la izquierda puede verse la rosa amarilla)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Visita papal

Creo que en los inicios de un siglo XXI donde, en teoría, el nivel de conocimientos y desarrollo de la sociedad en su conjunto y de sus miembros en particular, lleva a una mayor capacidad crítica, de razonamiento y discernimiento, deberíamos reflexionar sobre lo que representa el mundo de las religiones en general y del catolicismo y el papado en particular.

Bajo mi punto de vista, a lo largo de la historia se han cometido verdaderas atrocidades, en el ejercicio del poder y en la aplicación de los principios que defiende la religión. Las religiones, de por sí, ya tienen cierto contenido absurdo, pues eliminan la singularidad del sujeto para entender su propia espiritualidad y lo encorsetan en un marco de referencia que le condiciona su evolución espiritual, para que esta discurra bajo la orientación y el sometimiento a los llamados padres espirituales o doctores de la iglesia.

Los dogmas, que chocan con la racionalidad, que se saltan a la torera cualquier razonamiento lógico, son sometidos a la consideración de acto de fe, como virtud teologal, para mantenerse irrefutables a cualquier argumentación lógica. Eso, bajo mi punto de vista, tiene otro contenido absurdo que pretende situar al sujeto en el campo del despropósito, pues le procura inculcar lo racionalmente ilógico como verdadero.

Todo ello se ha venido dando en un contexto de exhibición de poder a lo largo de la historia, sobre todo desde que la religión se asocia al poder civil. Es decir, desde la noche de los tiempos. El poder civil buscó y encontró en las religiones la clave para consolidarse en base a los principios y valores que estas defendían en conjunción con los intereses de ese mismo poder, que a la vez era compartido en una alianza simbiótica entre ambas partes.

Para que una estructura social funcione deben estar bien definidos los principios y valores que la sustentan y, a la vez, ser asumidos por todos sus integrantes sin demasiado cuestionamiento. Es más, son los propios miembros del grupo los que deben velar por que se cumplan e impulsar su implantación. Por tanto, la introyección, o la concienciación de los sujetos en esos valores, es el objetivo básico de quien quiera mantener el estatus quo. De esta forma, la religión proporciona la estructura, el esqueleto o sostén ideológico que soporta el sistema, que mantiene los valores culturales que lo definen.

Claro está que, cuando la religión, acoplada y acostumbrada al ejercicio de su poder espiritual y de domino de la masa social mediante la asunción de esos valores, ve en peligro su influencia, se remueve como gato panza arriba y entra en litigio con el gobierno hasta llevarlo al redil de sus intereses anacrónicos y obsoletos. Eso no quiere decir que determinados grupos religiosos, críticos y de base, no estén actuando consecuentemente y participando en las manifestaciones que se oponen a este tipo de visita. Son aquellos que piensan en el coste de oportunidad, es decir, en qué se podría usar ese dinero mejor que en lo que se va a usar. Entonces se acuerdan del hambre del mundo, de la pobreza y la miseria reclamantes de inversión y ayuda, de la necesidad de un mejor reparto de los bienes terrenales y menos ostentación y lujo en la jerarquía de la viña del señor.

En todo caso, yo sigo pensando y así lo hago, que es mejor entregar un donativo a MSF para ayudar a Haiti ante la epidemia de cólera, que ya ha costado casi medio millar de vidas, antes que darlo para un acto de ostentación de poder y boato que entra en colisión con los principios que pregona el evangelio y que, en teoría, defienden quienes se suman a este evento. Creo que es una cuestión de prioridades y, como decía, de coste de oportunidad. A no ser que lo que pasa en Haití se entienda como un castigo merecido que Dios le ha enviado a ese pueblo por pagano, como planteaba no se qué jerarca de la iglesia española cuando el terremoto, y no sea conveniente interferir en los designios divinos.

Por otro lado, y volviendo al tema del poder, este, para ser ejercido, debe contar con la anuencia del sometido; es decir, no hay poder sobre alguien si ese alguien no reconoce su deber de sumisión al mismo. Se puede hacer desde la imposición por la fuerza, pero solo será efectivo mientras la fuerza exista; o también por la convicción propia del sometido, y ese es un poder más sólido, mientras se mantenga la asunción e influencia de las ideas que lo soportan. Andamos intentando establecer los procesos educativos y formativos del hombre moderno, procurando que cada cual tenga criterios claros de la conveniencia o no de someterse a esas influencias y poder, con lo que ello significa en la independencia crítica y en la preservación de la propia libertad.

Evidentemente, el poder es necesario ostentarlo, exhibirlo y alardearlo para que el conjunto de la sociedad vea su imperio, para reafirmarlo. En el mundo político, religioso, incluso, deportivo, las masas dan sensación de más poder en tanto mayor magnitud presenten. Una manifestación donde acuden pocos no tiene el mismo peso que otra donde van cientos de miles. De ahí la guerra de cifras que se dan a la hora de hacer los recuentos asistenciales.

En este sentido, el problema, para mí, se da cuando se ayuda a la ostentación o exhibición de poder por parte de un sector o grupo, con el apoyo de recursos que corresponden a los demás, incluso a aquellos que no comulgan (valga la expresión) con las ideas que ese poder intenta manifestar. En este caso, nuestro rechazo al gasto que genera la visita papal, se justifica en este último punto. Es más, creemos que el gobierno debe salir inmediatamente de la implicación que tiene en esa visita y llevarla exclusivamente al interés diplomático. Dejando que ellos, desde la privacidad, organicen y costeen el gasto que generan, sometiéndose a las normas ciudadanas habituales para evitar que causen molestias injustificadas a aquellos que no se siente identificados con esa visita. No está mal que el papa visite la Sagrada Familia y todo lo que quiera, pero eso no debe implicar la parafernalia que se ha montado y el gasto que genera, ni el exceso de molestias que puedan causar a los vecinos de las ciudades que visite. Si reclamamos un Estado laico, lo justo es que no se intervenga, desde el gobierno, en estas exhibiciones de poner religioso apoyándolas ostentosamente.

No quiero extenderme demasiado, pero para cumplimentar el desarrollo de estas ideas hay dos artículos, ya colgados en este blog hace algún tiempo, que pueden clarificar, en parte, lo que pienso sobre el tema. Se titulan ¿
Dios existe? y Dios es laico para cargarlo cliquea en el título.

viernes, 29 de octubre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández.




La semilla de la tierra
brote de vida imparable,
saca al niño de la yunta
del trabajo deleznable.

Son los cánticos de vida
Que el poeta lanza al viento.
Son la esperanza perdida
Que vuelve como alimento.

Miguel Hernandez cantó,
dentro de su baja cuna,
A los sinos insufribles
Que presentó la fortuna.

Y saltó el niño yuntero
Liberando de su cuello
En un acto de osadía
El yugo de su degüello.

Sacó desde sus adentros
Al león y al toro bravo
Al águila poderosa
En su vuelo idealizado.

Con un esfuerzo de sangre
Fue rompiendo las cadenas
Y a ese yugo despreciable
Que de nuevo le impusieron
Con las flechas lacerantes.

Noches de nuevo vinieron
Noches negras, negras noches
Que sumieron las españas
En pozos tan repugnantes.

Los luchadores murieron
Bajo el flujo de las armas
Y los cantores callaron
Muertas ya sus esperanzas.

La semilla de su canto
Brotó desde la distancia
Y dio nueva vida a todo
Lo que en otrora callara.

En cien años no mataron
Por persistente que fuera
Las ideas de libertad
De Miguel en sementera.

(Antonio Porras, 30/10/2010)




El pasado 28, con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, se le ofreció un homenaje en mi pueblo natal, Cuevas de San Marcos. En la Casa de Cultura se llevó a efecto una actuación con la presencia del catautor Paco Damas que, con el apoyo de un conjunto de vecinas de la villa aficionadas a la poesía, presentó una lectura de poemas y su último disco musicando poemas de Hernández. Cada poema era recitado por una participante previamente a la actuación del catautor que le pone música y melodía al mismo, resultando emotiva y francamente interesante la presentación. El disco Tristes Guerras recoge 12 canciones de otros tantos poemas de Miguel.

Previamente, con el concejal de Cultura del Ayuntamiento habíamos convenido en proyectar un audiovisual, montado por mí, sobre soporte pps, como homenaje del pueblo al poeta. Consta de unas cuarenta diapositivas, que recogen imágenes de su vida y muerte y una breve semblanza de la misma. De fondo suenan dos canciones que elegí como apropiadas para reseñar y destacar la propia evolución de Miguel. Se trata de “El niño juntero”, una premonición del sino que le espera al niño, por haber nacido donde nació, un sometimiento a la explotación y al yugo que le hará esclavo de la vida, arrancando el fruto de la tierra con la pesada carga del trabajo, mientras otros disfrutan del beneficio de ese esfuerzo. En este caso la interpreta magistralmente Serrat, como hace con algunas otras de Hernández. La otra canción es “Vientos del pueblo”. En ella encontré la rebeldía que pregonaba en la primera para librar al chiquillo de ese sino terrible cuando se pregunta:

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.



Vientos del pueblo es, para mí, una exaltación a la fuerza y voluntad del hombre sometido por la historia y la estructura dominante de los grupos de poder fácticos y reales. Plasma la idea de buscar el león que hay dentro de cada uno para enfrentarse a aquellos que quieren colocar el yugo a ese pueblo, haciéndolo de bueyes. Si se analiza detenidamente, estos dos poemas, nos dan la pauta del conflicto de la guerra civil, nos ubican históricamente en el momento en que se da el contexto de injusticia y explotación del pueblo por parte de unos pocos, ante los cuales, se ha de luchar y morir antes que someterse como bueyes. En contraposición al párrafo anterior de El niño juntero, coloco estos otros de Vientos del pueblo, como apoyo a mi interpretación sobre los hechos históricos y sociológicos que se dieron en aquellos tiempos.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

No sé que tiene este país nuestro, que la espada siempre pretende callar a la palabra, que la incultura mata al progreso real y humano, que los poderes fácticos no se bajan del caballo señorial respetando a los iguales, que la sangre del otro vale menos que una idea propia… La España invertebrada los es por no tener la cultura del entendimiento y el respeto, de la justicia social y del encuentro. Esas son las bases para estructurar y vertebrar una convivencia ciudadana que, aún hoy día, vemos deteriorada y vapuleada por intereses de grupo antepuestos al propio Estado y a la voluntad de todos, o de la mayoría, desde la libertad.

Este es mi pequeño homenaje a Miguel Hernández, cuya obra me impresionó extraordinariamente cuando se enterró un conocido joven, que murió de accidente, y leyeron la Elegía a Ramón Sijé. Desde entonces bebí de su poesía...





20.000 visitas



Hoy quiero agradecer a todos los seguidores y seguidoras de mi blog el haber alcanzado, desde cuando coloqué el contador en junio de 2009, las 20.000 visitas, que se han traducido en 30.000 páginas consultadas. También hago balance del número de comentarios, todos tan enriquecedores, casi ninguno fuera de tono y en su inmensa mayoría cargados de argumentación lógica, que nos sirvió, tanto a mí mismo como a los visitantes, como elemento nutriente en nuestro desarrollo intelectual. Han sido más de 3700 comentarios, sin contar las visitas realizadas en Facebook y los que allí se dejaron. También se ha llegado a los 111 seguidores, que me ha traído al recuerdo aquel chiste que decía: ¿En qué se parece un médico al 111? En que ambos empiezan con uno, siguen con uno y terminan con uno…

Visto este lapsus humorístico, he tenido la suerte de encontrar gente estupenda en este mundo bloguero, a la que me he sentido ligado por afinidad e ideas, a las que respeto y admiro. Vinieron muchos, se fueron otros, o al menos dejaron de colocar sus comentarios… es lógico en este libre trueque de ideas y reflexiones. Pero sobre todo, en este proceso de un año y pico, incluso de antes, cuando se produjo la creación del blog, he sentido que mis ideas se aclararon con la ayuda de los comentarios ajenos, con el intercambio, con la reflexión. Tal vez, este sea el arte y la esencia de este mundo bloguero, donde no nos sentimos mediatizados por ninguna imposición, salvo la propia, la que uno quiera establecerse. No servimos a ningún señor, salvo a nuestras ideas. Pero si hay algo que hace más nutriente y provechoso este intercambio, es la mente abierta, el respeto a los demás y la asertividad en la exposición para clarificar posiciones en el bien de todos.

En este sentido tendría que dar las gracias a muchos y muchas de los amigos y amigas que escribieron en mi blog, no nombro a nadie, pero seguro que sabréis daros por aludidos y aludidas. La libre, sosegada y respetuosa expresión que he ido percibiendo en vuestras aportaciones, me han permitido no tener que usar el mecanismo de moderación, pues todos se han expresado con la mayor y absoluta corrección. No solo eso, sino que se ha creado, bajo mi percepción, un contexto que ha facilitado el encuentro.

Ahora tengo que confesar que me siento atrapado y, a veces, superado por el tiempo, ese ente cronológico que nos condiciona el ritmo circadiano, segmentando el día para que lo gestionemos en función de nuestras necesidades biológicas, sociales e intelectuales. No puedo hacer todo lo que me apetecería, no puedo escribir todo lo que se me va ocurriendo, no puedo visitar a todos los amigos blogueros que querría... Hay muchas cosas que nos llaman y que nos requieren y eso implica priorizar, como siempre que se toma una decisión. Pero quiero dejar de manifiesto que sigue mi interés por vuestros escritos, aunque a veces no coloque comentarios, que me encanta pasear por este mundo bloguero policromado, como un caleidoscopio de la vida, que nos permite asomarnos a ella desde las diversas ventanas que nos abren los amigos blogueros. Por eso seguimos en esta onda y con las mismas ideas de compartir reflexiones.

Gracias a todos y todas por vuestras visitas y aportaciones tan valiosas.