lunes, 19 de agosto de 2019

La historia se fragua en la migración


Creo que los seres humanos no podemos quedar impasibles ante los dramas de los congéneres. Cuando anulamos la empatía y con ello los sentimientos de compasión, humanidad, compresión y sensibilidad, perdemos el valor humano; es decir, dejamos de ser humanos para convertirnos en seres crueles, egoístas, rayando en lo sociópata, que nos descalifica como humanos.


En los últimos años están surgiendo en todo el mundo y, por desgracia, también en nuestro país, un espíritu mezquino, miserable y cicatero sustituyendo a los valores que deben reinar en toda cultura humana. En la nuestra, al menos teóricamente y por el imperante credo religioso, la acogida y la compasiva caridad deberían manifestarse.

En estas circunstancias y en concreto, me horroriza la manipulación y el cinismo del señor Salvini, un soberbio y chulesco personaje que carece, bajo mi opinión, de los principios básicos del humanismo. Es un alumno muy aventajado de los populismos paranoides que se están cultivando. Refiere que no acoge a los inmigrantes del Open Arms, para no crear un precedente y se jacta de su cruel dureza. No tiene conciencia de que el problema no es solo una cuestión de inmigrantes ilegales, sino de una situación de emergencia humanitaria que reclama ayuda por ese abandono en pleno mar de los tripulantes recogidos a la deriva. Las leyes internacionales y de la propia UE así lo establecen y este señor se las pasas por el arco de Trajano, aunque sus propios jueces le conminen a cumplirlas. Esa postura implica una actitud delincuente. Tal vez habría que llevarlo a los tribunales y juzgarlo por denegación de auxilio, un delito que, en este caso, rozaría la lesa humanidad, puede que prosperara la demanda.

Pero, por otro lado, no es ajeno a ello el proceso de socialización que se lleva a cabo desde infinidad de medios de comunicación y estados de opinión, que siembran la nostálgica de los viejos tiempos y de espíritu supremacista, racista y xenófobos cargados de intolerancia, orientados a imponer dogmas anacrónicos que, en el pasado, nos llevaron al caos y la destructiva guerra. Poderosos países de nuestro entorno toman peligrosas derivas totalitarias, o al menos crecen sus adeptos entre los votantes. La segregación, la vuelta al pasado nacional, en una ilusión de pura fantasía, pretende desmontar las redes de cohesión, que se habrían de reforzar para evitar que, con la globalización, el ciudadano pierda el poder de su voto.

La política se ha visto invadida por un conjunto de sujetos de escasa, por no decir nula, moral que, más que solucionar problemas, los crean para tapar sus vergüenzas. Sus vergüenzas son la sumisión al poder económico, que los compra y, con ello, los controla. El mercado lo invade todo y se preocupa de formar consumidores sumisos y trabajadores precarios dentro de sus leyes globalizadoras, donde los estados cada vez tienen menos poder regulador; ello garantiza su futuro control a nivel internacional al imponer sus criterios bajo el chantaje y la amenaza a los estados que no colaboren en su desarrollo empresarial. Su prensa y sus medios se van encargando de engatusar a la gente, sin consideraciones de tipo ético, para crear estados de opinión beneficiosos para su estrategia.

Por otro lado, crean miedo, miedo al terrorismo, miedo a la diversidad social, miedo y rechazo al inmigrante que te viene a robar el puesto de trabajo, al extranjero, al homosexual, al que piensa de forma diferente… pretendiendo convertir al ciudadano en un alienado que perdió sus valores, o los cambio por otros  deshumanizados (eso no son  valores). Pretenden una sociedad monolítica, donde el sujeto sea un instrumento al servicio de una estructura superior, donde mandan y disfrutan del poder ellos, que son o están inmersos en las grandes corporaciones.

Para esta tendencia, es importante matar el pensamiento libre, evitar que la filosofía y el razonamiento afloren como medio de reflexión y crítica al sistema. Hay que domesticar al ser humano, aborregarlo, y hacerlo servil para integrarlo en el feudalismo del siglo XXI y los venideros. Tu señor es la empresa que te protege otorgándote el don de trabajar para ella, y a ella te debes si no quieres ubicarte en la fría y oscura noche de la marginación y la pobreza. El juego está claro, aprende a trabajar y a consumir para que el dinero vuelva a sus bolsillos, así serás un modelo a seguir en esta futura sociedad.

Mientras todo esto sigue fraguándose al ritmo requerido, te van presentando otros problemas sangrantes para crear inmunidad a la barbarie, al cinismo y la crueldad. Quieren que rechaces a tus semejantes, que deprecies a los que no son de tu grupo, que odies lo diferente y que defiendas el “conmigo o contra mí”.

En estos días estamos viviendo un drama de los muchos que este mundo nos esconde, al que ya me he referido. El de la inmigración clandestina, el de los temerarios, y para algunos peligrosos, aventureros procedentes de tierras que fueron colonias de Europa en tiempos pasados, a los que se les mostró la grandeza de nuestra civilización, los valores culturales y humanos que nos caracterizan, los principios de igualdad y de derechos que nos amparan, mientras se les expoliaban sus recursos naturales (cosa que se sigue haciendo desde otra dimensión política)… Nuestras televisiones, vistas en todo el mundo, son una gran ventana que propaga el buen vivir y el nivel y calidad de vida que gozamos. Esa gran tentación, esa gran llamada de la que fue su metrópolis, es irresistible cuando se compara con la miseria, la pobreza y penuria que azota el continente africano.

Qué contradicción; antiguamente se iba a África a buscar esclavos para venderlos, negociando con sus vidas con el más absoluto desprecio, hoy vienen solos, jugándose la vida, dispuesto a ser esclavizados por los herederos de aquellos desalmados.

Somos imbéciles, o mejor dicho muchos de nuestros ideólogos políticos parecen imbéciles, aunque no lo sean y sepan a lo que juegan con su maledicencia. Europa es un país que envejece a marchas forzadas, que necesita mano de obra y vitalidad joven para desarrollarse. Vienen jóvenes, fuertes y con motivación; integrémoslos acogiéndolos, formándolos en nuestros principios y valores, enseñándoles a trabajar. Repoblemos las zonas vaciadas y hagámoslas productivas de nuevo dentro de lo posible. Necesitamos juventud y gente emprendedora. Pero, claro, para que un joven esté en condición de trabajar, como mínimo se tarde 16 años en conseguirlo, cuesta mucho esfuerzo y sacrificio, cosa que parecen no estar muy dispuestos a hacer los matrimonios actuales. Estos vienen crecidos y, en estas circunstancias, creo que es más fácil integrarlos que rechazarlos. 

Hagámoslo, acojámoslos mediante un programa integral que los integre (valga la redundancia). Estoy convencido, por propia experiencia formativa, que, a pesar de las dificultades, se obtendrían mejores resultados de los que se dan ahora, que acaban en guetos o grupos desarraigados de nuestra cultura.

Dejemos, pues, el cinismo, la mezquindad y el rechazo xenófobo que se ancla en las mentes obtusas y resistentes a argumentaciones lógicas. Comprendamos que la historia de la humanidad es una historia de migraciones; unas veces buscando mejorar la vida y tras conquistando y sometiendo a los demás en el propio beneficio. ¿No sería mejor reflexionar comprendiendo la previsible evolución del mundo? 

domingo, 11 de agosto de 2019

Pregón de feria (2019) de Cuevas de San Marcos


Sr. Alcalde, miembros de la comisión de festejos, queridos paisanos y paisanas de Cuevas de San Marcos, querida familia, amigos y amigas que habéis venido de fuera a disfrutar de la feria. Muy buenas noches.

Ante todo quiero agradecer a la comisión de festejos y en especial a Rafa Romero, el haberme propuesto para dar el pregón de la feria de nuestro pueblo. He aceptado gustosamente, como hubiera aceptado en cualquier otro momento. Lo he hecho porque la feria es una fiesta transversal, sin distinción de credo, ideología o edad, es la expresión donde converge toda la ciudadanía. Una feria es eso, un encuentro civil, ciudadano, para compartir ocio, alegría, amistad y comunicación en buena relación, civilizadamente. Además de un reclamo para el reencuentro de sus hijos emigrados, con su familia, los amigos y las raíces que aquí nos dejamos, incluso algunos amores resistentes al olvido en la distancia. 

Me cabe, por tanto, el placer y el honor de ejercer de pregonero en nuestra feria, anclada ya a la historia de Cuevas. Pero, en el fondo, los verdaderos pregoneros del pueblo sois vosotros y vosotras, que cada día os volcáis en hacerlo mejor, más bello, más dinámico, que publicáis por todos los medios a vuestro alcance las esencias de Cuevas.

Yo entiendo, que el objetivo de mi pregón ha de ser compartir con vosotros el sentimiento que despierta en mí nuestro pueblo, a la par que pregonar esta fiesta. Compartir, digo, desde la evolución personal de cada uno a lo largo de la vida.

Me gustaría empezar haciendo una mención especial a todos aquellos paisanos y paisanas que tuvieron que marcharse a otros lugares para mejorar su vida. Sobre todo a mis padres, Antonio el Cosario y Dolores la Colchona, que tras vivir muchos años en Hospitalet de Llobregat volvieron a su casa; por desgracia ya han fallecido, y seguro que hubieran estado disfrutando este momento con nosotros. Mis padres fueron campesinos de esta tierra. Llevo con orgullo ser su hijo y haber surgido del pueblo llano, de esa familia donde convergen los Colchones, Chipés, Portugueses, Cosarios, etc. que me dieron muchos más de 8 apellidos cuevachos. Es cierto que la gente del pueblo llano, como es mi caso, tiene más difícil su éxito académico y económico y que gracias al esfuerzo y al ímpetu que nos otorga la huida de la nada, podemos alcanzar un justo reconocimiento en el mundo intelectual. Mis éxitos, si es que los hay, y mis publicaciones, se los ofrezco a ellos y al pueblo que me vio nacer en aquel febrero gélido y lluvioso de 1951.

Y volviendo a la emigración, resalto la distinción otorgada al matrimonio formado por Rosario y Juan Manuel. En ellos se simboliza el homenaje que se ofrece a todos los paisanos y paisanas que emigraron en su día.  También ofrezco un recuerdo afectuoso a los que no han podido venir por causas ajenas a su voluntad. Son muchos los que me han comunicado que les hubiera encantado estar esta noche aquí, con nosotros, pero no ha podido ser. (Un aplauso para ellos).

Me solidarizo con ellos, porque yo también soy emigrante. Me marché en 1967 a Barcelona, donde viví 10 años y donde me casé con una paisana, la “Dolorsitas” de la Luz, que sigue, tras cuarenta y cinco años y compartir conmigo dos hijos y tres nietos, soportándome pacientemente.  

Luego volvimos a Málaga, cerca de nuestras raíces, y ya son más de 40 años viviendo en la ciudad. Ello nos ha permitido un mayor contacto con nuestra familia de Cuevas, con las amistades y el pueblo en general y disfrutar de nuestra casa en calle Grama, donde recibimos a los amigos que vienen a visitarnos al pueblo.

Pero, hay muchos casos como el mío. Por desgracia, o por suerte, los hijos e hijas de nuestro pueblo estamos dispersos en una diáspora de corte universal. Esos son también los grandes pregoneros que van llevando a gala por el mundo el nombre de Cuevas de San Marcos. Por tanto, no hemos roto con nuestra tierra, bebemos y vivimos esas raíces que nos anclan al pasado, a nuestros ancestros que regaron estos campos, a veces desagradecidos, con su trabajo y sudor. Nos marchamos, pero no nos fuimos. Estamos fuera, pero no renunciamos a nuestro pueblo. Cuando podemos volvemos. Somos muchos, además, los que seguimos manteniendo una segunda vivienda aquí, donde habita la memoria cabalgando en la nostalgia. Por otro lado, en la mayoría de los casos comulgamos con un mismo sentimiento… ¿sabéis cómo se llama ese sentimiento?: El orgullo de ser de Cuevas de San Marcos. Y aprovechando que soy psicólogo, os haré un diagnóstico del emigrante: “la mayoría de los emigrantes estamos enfermos… estamos enfermos de nostalgia”.

Y es cierto, porque cuando vuelves, y pasas el puerto del Cortijo del Pilar, dejando Montenegro a tu izquierda, un sinfín de sensaciones te transportan al pasado y a cada metro van brotando de la mente los recuerdos. Al fondo ves el vasto reino de tu ayer perfilado de montañas, que es el valle del Genil majestuoso, rodeado de montes y de lomas, donde el olivar, en perfecta formación, cubre la tierra prometiendo su fruto a la almazara. Y vas viendo los caminos que te llevan a los sueños a través de esa nostalgia; a la izquierda el camino de la Aceña, con el Genil y sus huertas regadas por el agua de la noria; agua que bañaba los campos de los Bernardos, Laras, Tonaos y demás, oteados desde arriba por las huertas de mi familia, los Cosarios;  los chapuzones veraniegos en su orilla y mil recuerdos familiares de noches estrelladas en la era, solo iluminada por la Vía Láctea con permiso de la Luna, contando las estrellas que se corren y diciendo: “Una estrella se ha corrio una vieja se ha morio”.  Desde aquí, mi recuerdo a todos los habitantes de aquella Aceña del pasado.

Volviendo a la carretera, en la curva, más abajo, un arroyo del Puerco seco, se resiste a borrarse de tu mente y te aflora a la memoria su lecho de agua cristalina y el molino, ya fenecido, junto al cauce. Al frente se divisa, al poco, el Martillo profanado por las nuevas construcciones, que vuelve a despertar viejas sensaciones como lugar de encuentro enamorado en nuestros tiempos, de flirteos y seducciones, un lugar donde se cultivaba el enamoramiento. Luego, al volcar la carretera, surge la visión del pueblo, con la estirada torre de la iglesia, que parece un cisne con ojos de campana, vigilando el horizonte, sobresaliendo de las casas, para mostrar al visitante el alma de su gente. Entorno singular, que aprecia, en especial, el hijo ausente, cuando vuelve buscando las esencias de su gente.

Pero hay otras dos entradas espectaculares, la de Rute por el pantano y la de Encimas Reales por la Galveña, desde donde ves el pueblo protegido por la sierra que conforma la figura del león de San Marcos. Esa imagen es un verdadero símbolo de la Andalucía profunda, de la real, entre montes y olivares. Te viene a la mente la propia bandera de nuestra tierra andaluza conformada por el verde de la sierra en su franja superior, el verdor del olivar en su franja inferior y el blanco de las casas del pueblo en el centro.

En este punto, viendo Cuevas y la falda de la sierra, con la cueva Belda, inexpugnable, perforando sus entrañas, surge la metáfora y ves una especie de útero materno de esa sierra que nos dio a luz, donde nuestros primitivos antepasados encontraron refugio y un hábitat para sobrevivir en aquellos tiempos de lucha por la vida. Desde la boca de la cueva oteaban el valle y seguían el movimiento migratorio de los rebaños de animales para orientar su caza. De allí fueron bajando, poco a poco, anclándose a su falda. Somos los hijos de esa historia, de aquellos aguerridos cazadores del pleistoceno inferior que, al bajar, fueron tomando posesión de Los Llanos y del valle del Genil como fuente de vida y alimento. Ese sentimiento hizo que en mí brotaran estos versos que, con vuestro permiso, comparto:

Yo vengo de un pueblo blando
cal en sus casas y encanto
que adormece protegido
de una sagrada montaña.

La semilla de su cueva
dio a su gente
savia nueva de la vida.

Y ese pueblo fue bajando
desde la cueva hasta el llano
y con el tiempo y su mano
a la falda se fue anclando.

Creció a su sombra y amparo
y entre huertas y olivares
verdes campos y almendrales
cuajó la vida en su manto
cual regazo maternal
hasta hacerlo singular
en su gente y en su canto.

(Y tras otras estrofas, concluyo)

Y persiste en el ambiente
cada vez que lo visito
ese recuerdo infinito
de ese tiempo tan presente.

Nosotros, nuestra historia, se ancla en la noche de los tiempos y guardamos en la memoria relatos de vivencias y leyendas que se fueron fraguando a lo largo de los siglos. El arcano y falso tesoro de la cueva y el misterioso diablo, al que cada año atamos en San Marcos, son ejemplos de ello.  Mi madre, antes de fallecer, me comentó la jaculatoria que se ha de decir cuando se está atando al diablo. Dice así: “Por San Marcos, marcao, aquí dejo atao, a la hora de mi muerte que no te presentes, a la hora de mi vida que no me persigas”. Qué bonito, no quiere que el diablo se presente a la hora de su muerte para llevarse su alma, ni tampoco quiere que le fastidie la vida con sus tentaciones, por eso lo ata simbólicamente en un jaramago.

Me he permitido hacer esta pequeña reseña de nuestra historia para recordar quienes somos, de dónde venimos, para saber dónde estamos.

¿Dónde estamos? En este punto quiero remarcar la conveniencia de hacer siempre autocrítica, pero, en este momento de feria, es bueno resaltar y reconocer las virtudes que nos motivan:
·        Las inquietudes constructivas que hoy se dan en las nuevas generaciones;
·        El interés cultural de las mujeres de Cuevas, como se ha manifestado en la reciente exposición Luminarias, mujeres extraordinarias, dando homenaje a la lucha de la mujer por su protagonismo social y la igualdad y en sus otras actividades culturales, que cubren un amplio abanico.
·        El desarrollo e interés por la lectura y otras muchas iniciativas culturales y de ocio que no menciono por falta de tiempo.
·        No me olvido de la labor artística y creativa de los hijos e hijas de la villa, manifestada en la pintura, la escultura, música, publicaciones literarias, y también en la iniciativa empresarial que redunda en beneficio del pueblo y sus habitantes.
·        En resumen, aludo a todas aquellas tareas que dignifican y elevan el valor humano, económico y cultural de nuestro pueblo, consolidando su futuro.

Mi felicitación para quienes potencian, desarrollan y expanden esas inquietudes. A muchas de esas personas las veo desde este estrado, y pido para ellas un aplauso.

Bueno, dejemos ya este apartado y vayamos a la feria. Ya estamos en ella. Iniciemos el verdadero pregón:

Volvemos un año más al alborozo, al regocijo exultante de bullicio y algarabía. Oímos el reclamo de las Cuevas, que a su feria nos convoca. Ofrece las vivencias de otros tiempos, saciar nuestra nostalgia y brindar con el pasado, por un futuro joven cargado de esperanza, que nutra la hermandad que a todos nos abraza. La feria es un encuentro de todos los vecinos, sin distinción alguna, ofreciendo al pueblo un campo de ilusiones, de ocio y alegría, que fragüe la convivencia de estos días en buen ambiente y armonía.

Los mayores, cargados del sosiego que la edad nos aconseja, también gozaremos de la feria, pero de forma diferente, más tranquilos, reposados y añorantes de otros años ya pasados. Compartiremos tiempo y viandas con las amistades. Nos encontraremos con amigos y amigas del ayer y, tal vez, recordaremos los tiempos de la infancia, de aquellas ferias de septiembre, con tormentas sorprendentes, con turrones en la calle, cacharritos en la plaza y tómbolas gritonas de muñecas chochona. Puede que muchos os acordéis de aquellos gritos en las tómbolas llamando la atención del público:

·        Que alegría que alboroto y otro perrito piloto.
·        Señora quien dice que no toca, si no toca un peluche, toca una pelota.
·        Señora! que mona, que mona, y una muñeca Chochona y una muñeca Chochona.

Los chavales, soportábamos estos gritos agarrados a una escopetilla de plomos intentando darle a un pitillo, o un palillo, para impresionar a la chavala y de camino, si ganabas algo, hacerle un regalito, pero la mayoría de los perdigones se estampaban contra la chapa… De allí a los coches de choque, a los cacharritos y el tiovivo, a pasear con los amigos, con la novia, o a una mesa de madera en el paseo con incómodas sillas, para tomar una cerveza y unas tapas.

Y qué decir a los jóvenes que andan cargados de ánimo, de ganas de vivir y disfrutar. Les diré a ellos y a todos los visitantes:

Vivid intensamente estos momentos ahora que estáis cargados de energía y ganas de gozar, bailad al ritmo de la música, participad de diversiones, de juegos, pasatiempos y demás, cantad y mostrad la alegría de toda fiesta y bebed con contención. Disfrutad, pues, con mesura y con nobleza, cultivando la amistad, para mostrar al pueblo los valores, que garantizan su futuro en paz y en hermandad.

Nuestra feria ofrece diversiones y música, deporte y competición, concursos y atracciones… una completa oferta para gozar estos días. Por tanto, vecinos y vecinas, amigos y amigas, jóvenes y mayores, cuevachos que estáis fuera, amigos de otros lares, venid en estas fiestas a compartir viandas, bebidas con mesura y vivid el programa que se ha fraguado para ella, dándole al ocio el tiempo necesario para alegrar las almas. Y aquellos que nos fuimos, seremos hijos pródigos que vuelven a su casa.

¡LA FERIA OS ESPERA, VENID A DISFRUTARLA!


Pero hoy, si me permitís, también haremos el pregón a la vieja usanza:

(Uso el toque de trompetín del pregonero clásico y pregono, en el tono adecuado, de esta forma)

Piii Piiiiii

Se hace saber, a todos los vecinos y vecinas de la villa, que queda inaugurada la feria del año 2019, de Cuevas de San Marcos

Que se os invita, a participar y disfrutar de los actos programados, para general regocijo, y hacer de esta feria nuestra fiesta mayor.

Que haya alborozo, deleite, bullicio y algarabía con responsabilidad, civismo y alegría.

Lo que se hace saber para general conocimiento de vecinos y visitantes.

Piiii

Y ahora gritad conmigo:

¡VIVA LA FERIA DE CUEVAS DE SAN MARCOS!
¡VIVA LA GENTE DE CUEVAS DE SAN MARCOS!

Gracias queridos paisanos y paisanas, por vuestra atención, muchas gracias y que siga la feria.

viernes, 26 de julio de 2019

LA EXTRAÑEZA QUE EXTRAÑA A PROPIOS Y EXTRAÑOS



¿Cómo me han de extrañar a mí estas cosas que tanto extrañan, si la extrañeza que a vosotros os deja extrañados a mí ya no me extraña? (permítanme este juego en redundancia). 

Lo extraño sería que un gobierno, con acuerdo solo de sillones, no fuera una jaula de grillos montada por extraños entre sí. Solo cabe, de una vez, hacer un programa claro, conciso y estructurado para ser viable y, a la vez, ser controlable, monitorizado para hacer su seguimiento. Eso es lo único que sería políticamente honrado al ofrecer a la gente un compromiso detallado y firmado para ser cumplido. Luego, quien sea el encargado de llevarlo a efecto es lo de menos, salvo que ese alguien pretenda que su ego se eleve por los aires hasta llegar a los lugares más recónditos del país para mayor honor y gloria suya. De eso, nuestros políticos saben muchos, los egos están por las nubes y la gloria, en el partido, solo se consigue con el éxito en la escalada del poder externo.

Mas, hete aquí que no quieren esos compromisos comprometedores que les atan las manos, esos programas. Tal vez entienda que gobernar es hacer lo que les salga de “salva sea la parte” en cada caso, cuando, en democracia, gobernar es cumplir los programas y compromisos que se adquieren con los votantes, que, al fin y al cabo, son los verdaderos gobernantes que delegan en el político su soberanía… ¿no era así? Perdonen tanta redundancias, pero un programa programado es la mejor programación para un gobierno de progreso.

Mi extrañeza se dio en un extraño momento en que ERC y Bildu (también al PNV que ya, de por sí, es bastante sensato mientras goce los históricos favores de su reino), llamaron a la cordura a los litigantes de Podemos y PSOE. Patética situación en que dos “enemigos de España”, parafraseando a la ultraderecha y Cs. (que ya empiezan a parecer lo mismo, soltando el lastre de los verdaderamente centrados, hoy se fue del partido Francisco de la Torre con una demoledora carta a Rivera denunciando que ha dejado el centro para irse al extremo) pedían entendimiento por el bien de la propia España. Visión sorprendente de estadistas inesperados, catalogados de rompedores de la patria, temiendo, previsiblemente, el gobierno intransigente de la santa trinidad de VOX, Ciudadanos y el Partido Popular.

Permitidme un inciso: Qué curioso, el número 155 está dominando España, adquiriendo un protagonismo inusitado: 155 son los votos de la derecha extensa para frustrar la investidura de Sánchez, 155 las razones de JxCat para no apoyarlo, 155 el sortilegio para acabar con los independentistas según el triunvirato. Un número mágico que acaba en 5, que rima con… hinco.

Y ya no sé si me extraña o no el novedoso discurso de Rufián, rompiendo su dinámica del pasado cargada de histrionismo, y centrándose más en reclamar una política de izquierdas que resuelva problemas de la gente de a pie. Nunca entendí como un partido que se llama de izquierdas, en este caso ERC, tuvo el estómago suficiente para aliarse con Convergencia (además de la CUP) como nacionalismos que chocan con la propia ideología de la izquierda universal.  Sorpresa inusitada me causó cuando confesó públicamente que a él no le había robado España (recuérdese el viejo discurso trasnochado de España nos roba), sino los Rato, Pujol, Millet y demás. Bienvenidos sean volviendo a identificar el enemigo verdadero del pueblo catalán, a los lladres (ladrones) que comparte con España. Parece que ya vamos volviendo al camino del encuentro. ERC vuelve su cara a la izquierda y puede que empiece a ver a los suyos, a la gente del pueblo, sin fronteras, unidas por un común objetivo, que es la justicia social.

¿Y ahora qué? Sánchez fracasado en el intento, Iglesias herido en su ego por el rechazo, los otros pidiendo acuerdos, mientras siguen en la tele los debates, para fijar el relato de los hechos, sin asumir nadie la culpa, sin tratar, con la dedicación que requieren, los problemas de gobierno y el programa que los solucione.

El voto negativo de la señora Montero, en la primera sesión, para mí fue un error tremendo de táctica y de fondo. Nunca un partido de Izquierdas debe dar un NO a otro, de la misma ala, rechazando su programa; en todo caso inhibirse con su abstención y, al no identificarse con ese programa, dejar que ellos lo defiendan o pacten con otros, luego, según con quien y lo que pacte, que voten NO. Ahí, Izquierda Unida, mucho más madura, supo poner los límites, igual que los puso en la Rioja. No hubo razón para votar un NO, habiendo posibilidades de negociación, salvo que ese NO fueran por despecho del león herido o una carga irracional, no recomendable, de testosterona. Un partido de izquierdas, votando junto a la derecha más reaccionaria, contra otro de izquierdas con el que está negociando, es un escándalo político y cierra muchas puertas al entendimiento. Una foto que queda para la historia, que le será echada en cara como arma arrojadiza en el debate.

La izquierda no aprende, las ideologías y el libre pensamiento, aunque se verbalicen con plena libertad, se han de gestionar desde la sensatez y, también, desde el pragmatismo, desde la razón y el buen juicio, respetando a los aliados potenciales, pues si surgen y fomentan las desconfianzas mejor apaga y vámonos. Sánchez no se fía y cree que Iglesias le montará un gobierno paralelo. Iglesias dice que tampoco se fía de él y ha de estar en el gobierno para controlarlo; dos argumentos asimilables de una misma idea que confirma la mutua desconfianza. Sánchez lo rechaza e Iglesias se siente herido, cómo no, y delega en sus huestes la batalla, que ya advierten que vetar a Iglesias es vetar a Unidas Podemos. En ese momento entendí que el fracaso ya se vislumbraba por la esquina. Iglesias contundente le dijo a Sánchez que si no pactaban con ellos no gobernaría nunca; mesiánica profecía en tono amenazante que siembra más ira en el contrincante. La escalada soterrada, la lucha subliminal, se veía en las caras, en las posturas, en los ojos y la faz que se mostraba tensa. Estaba claro, aquello solo lo podía arreglar un milagro de la Virgen de Lurdes, pero ¿cómo iba a aparecer la Virgen, si ellos no creen en ella (ni yo tampoco, claro), ni le rezan?

El PSOE tiene 123 diputados, UP tiene 42, faltan algunos para la mayoría en primera votación, pero en la segunda, trabajando algo a otros partidos, salen las cuentas. Con estos mimbres se ha de construir la canasta. Hay diferencias que mejor aparcarlas y donde no hay consenso mejor dejarlo para otro momento; lo importante es definir acuerdos, convergencias, sinergias… en suma programa de gobierno sin imponer al otro, hacerlo todo por consenso, que ya estaba medio construido al fraguar los presupuestos que fueron rechazados por los independistas. Generar confianza para no tener que perder demasiado tiempo pendiente del “amigo” o colega de gobierno, por si te la pega en cuanto te des la vuelta, y así poder dedicarse a resolver los problemas reales de la ciudadanía. La lucha entre la izquierda es un viejo testimonio a lo largo de la historia. Socialistas y comunistas se enfrentaron casi siempre por liderar ese campo en Europa. ¿No aprenderán nunca a resolver los problemas con consenso?

Ayer puse en mi muro de Facebook una frase lapidaria que dice: "La insólita guerra entre la izquierda, sigue tras la victoria, hasta perder la batalla". Así es, hasta cuando han conseguido la victoria se enfrentan entre ellos perdiendo la batalla del encuentro. Luego, si se descuidan, perderán la guerra y acabará volviendo la derecha derrotada, que ya reunifica sus huestes para el contraataque. VOX sigue cabalgando en su corcel medieval para entrar en combate por el flanco derecho, Cs. cubre el flanco izquierdo con parte de sus huestes en retirada y desacuerdo, y el PP, con Casado malherido, cubiertos sus flancos, se ubica en el centro del combate sanando las heridas a cubierto. Cuidado, señores y señoras de la izquierda, si hay batalla, pues mientras ustedes discuten si son galgos o podencos, ellos ya tienen conformado un gran ejército.


QUÉ EXTRAÑO ES TODO ESTO QUE PARECÍA NO EXTRAÑARME.





miércoles, 17 de julio de 2019

Cómo salir del laberinto.



Cuán difícil es mantener el sentido común, la sensatez y la mente clara, ante los avatares a que el mundo político nos viene sometiendo. Una infinidad de discursos cargados de argumentación, en uno u otro sentido, nos atosiga e intoxica el pensamiento y la racionalidad que requiere el momento. En todo caso, dado que no podemos tomar decisiones determinantes para una solución adecuada de las desavenencias entre los grupos políticos y, a veces descaradamente, entre sus líderes, que donde dije digo ahora digo Diego, solo nos queda el ejercicio mental de intentar comprende lo que dicen, leyendo entre líneas, para poder hacernos una idea de la realidad que nos envuelve en un mar de confusiones.

La derecha ya ha hablado y, en algún caso, parece que no quiere hablar más, como el señor Rivera, craso error desde mi punto de vista que atenta contra el buen ejercicio de la democracia. Siguen, las llamadas tres derechas, con el viaje en plena discusión sobre el lugar que se ocupa en el vehículo. Ciudadanos, el que no quiere hablar con Sánchez, solo quiere hablar con el PP, con nadie más (vaya forma de ejercer la política), pero quiere que el trabajo de consenso con VOX se lo haga el PP, tal vez para mostrar que entre VOX y PP no hay mucha diferencia, lo que le permitiría ocupar un lugar del espectro político más de centra-derecha, dejando a los populares escorado a la derecha, pero, en el fondo, yendo de la mano en las políticas de gobierno; o sea, como la Santísima Trinidad, que Dios es uno y trino, es decir, es una unidad conformada por tres personas divinas relacionadas entre sí: el PP (padre, fundador de la derecha española actual), VOX (el mesiánico hijo que quiere llevarnos al pasado como reserva espiritual de Europa) y Cs. (que pretende ser el Espíritu Santo con su defensa del Neoliberalismo). Lo curioso es que quieren sacrificar a ese hijo dejándolo al margen o escondiéndolo en el maletero del vehículo, pensando que aún no es mayor de edad o que no es presentable por algún tipo de tara… El problema, sobre todo para Cs, es cuando VOX les muestra su DNI de persona mayor avalado por sus votantes y exige sus derechos de representación.

En todo caso, el grupo de Cs, da la sensación que, para evitar se hable de sus incongruencias, anda provocando conflictos al amparo de reivindicar derechos, que, sin ser cuestionables, parece que no vienen a cuento, al entrar en una manifestación a la que cuestionaba su propio manifiesto como causa de reivindicación de la marcha, siendo el caso del desfile LGTBI. Determinadas lecturas podrían llevar a concluir que se busca el conflicto para justificar la segregación en base a las diferencias que no se manifiestan, pero que están latentes, demonizando a aquellos que parecía defender Cs. El feminismo, al que la derecha alude como radical, es contrarrestado por una nueva idea de feminismo al que acaban llamando “Feminismo liberal”. Solo falta que tomen el concepto de VOX aludiendo a “feminazi”. Todo se andará, llegado el caso…

En la izquierda se da otra guerra o circunstancia. Ganó con amplitud Sánchez, vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa andaluza (perdone señor Ortega que use esta comparación tan suya), donde derrotó a la sultana Susana y se apoderó del reino. Ahora, tras su manual de resistencia ante el aparato socialista, ha conseguido la sumisión de todos los rebeldes porque, como ya se sabe, el poder aglutina, reúne, asocia… Ese poder de 123 escaños, que es mayoría relativa, no es suficiente y, aunque haya sido refrendado por el encargo real de formar gobierno, ha de buscar apoyos, o neutralizar rechazos para llegar a la investidura. Soy de los que creen que al señor Sánchez, cómo no, le gustaría formar un gobierno monocolor y evitar el grano en el trasero que sería Iglesias en el consejo de ministros y su tendencia al debate pertinaz que cuestione su liderazgo. Ya lo dije antes y sigo manteniéndolo: dos gallos en el mismo corral solo traen disputas por el dominio del patio, aunque Iglesias le prometa fidelidad y respeto, Sánchez no se fía dada la historia y las divergencias no resueltas.

Hablar de Iglesias es hablar de los desacuerdos y conflictos surgidos en Unidos Podemos, (ahora Unidas Podemos); la pérdida de votos y escaños en las últimas elecciones generales, autonómicas y locales, el desmoronamiento de algunas alianzas con la periferia, la marcha de Íñigo Errejón y la aparición de su partido en Madrid con posible proyección nacional, y las de Carolina Bescansa, Luis Alegre, Tania González, con un Monedero ausente en las estructuras del partido pero influyente desde bastidores, dejan a Iglesias como único representante de los fundadores del grupo. No olvidemos la crítica desde el sur con Teresa Rodríguez a la cabeza y Kichi, otro tándem conyugal a la usanza de Iglesias y Montero, que siempre crea sospechas, al menos para mí, al estilo Aznar – Botella. Hay un grupo que no sabemos por dónde acabará saliendo. Me refiero a los integrantes de la Izquierda Unida de Alberto Garzón, que conforman un viejo partido con dinámica propia. Lo de la Rioja, apoyando al PSOE el concejal de IU y bloqueando la de UP, puede ser un síntoma a considerar, aunque sea muy aislado e incomprensible el caso.

Por otro lado tenemos un independentismo catalán que ya está claramente en divergencia. Bajo mi modesta opinión, el señor Torra, mea fuera de tiesto, como dicen en mi tierra, y la sombra de la nada se cierne sobre su cabeza. Por un lado Puigdemont, huido de la justicia española, al que no le salen las cosas fuera de casa como él querría y se ve sin el arrope exterior que pretendía, sigue ejerciendo su influencia en Torra; por otro la vieja Convergencia, de la mano de Mas y Cía., ya va tomando posiciones para la nueva batalla que se avecina, donde se volverá, sin renunciar a la vieja aspiración de independencia, a los cauces que establece la Constitución, tan denostada por ellos.  

ERC, que debe estar muy cabreada por la huida de Puigdemont y el sacrificio de su honrado líder (lo de honrado líder no lo digo con sarcasmo, sino porque así lo creo en comparación con el otro) Oriol Yunqueras sometido a prisión, ya habla otro idioma que, salvando las diferencias, permite el sosiego requerido para digerir la situación a nivel general. Por otro lado, el PNV sigue mostrando su sobriedad y disposición a entenderse con quienes no cuestionen lo que ya tienen. Hay otro ramillete de partidos de menor peso que aunque pueden ser un buen auxilio para Sánchez, no representan nada sin el apoyo de Unidas Podemos o la abstención de parte de la derecha.

En estas circunstancias, con una derecha consciente de sus limitaciones a nivel nacional, centrada en resolver las diferencias para gobernar en sus feudos históricos, sabedora de que hay una lucha subterránea por liderar ese espacio y que Rivera y Casado, más que aliados de conveniencia hoy, son rivales en ese segmento ideológico y político mañana, dejan a Sánchez que se rompa la cabeza intentando aglutinar apoyos para su investidura (más adelante pactarán con él para sacar ciertas leyes de su interés adelante, si es que no vamos a nuevas elecciones). De momento les interesa que Sánchez se estrelle, que se vea obligado a negociar con los innombrables, con los independentistas que atentan contra España, con los representantes del poder venezolano, con Podemos, aunque ellos signifique riesgos y cesiones, ya se sabe… “mientras peor mejor para nosotros”, decía alguien de ellos y Valls lo recordaba en su alegato para apoyar a Colau antes que a Maragall. He ahí el dilema, empujarles al abismo para luego decir que se han caído y culparles de ello.

Por otro lado, la izquierda se enfrenta a la desconfianza, casi paranoide, que siempre tuvo entre ellos. Sánchez no olvida lo pasado y piensa, arriesgadamente, que, al igual que con Susana, ganará la partida final. Se siente con el poder otorgado al responsable de formar gobierno y entiende que es su derecho de elegir a sus compañeros de cama, pero olvida que no suma y que a los otros, si quiere que lo cubran, ha de ceder algunas prendas. Sabe que con Podemos no llega a cubrir necesidades, que necesita alguien más y que, al igual que con los medicamentes, hay incompatibilidades que condicionan las cosas. Por tanto, anda intentando dar lo menos posible a sus eventuales aliados (a los independentistas ya les niega la sal estableciendo líneas rojas) y fraguar un gobierno de manos sueltas, bajo la amenaza real de que “o esto o nuevas elecciones”. Pero las nuevas elecciones las carga el diablo y el resultado es imprevisible, aunque el CIS, y otras encuestas, le den más ganador aún que en el pasado, pero el apoyo que ahora tiene se vería diezmado por el hartazgo de su propio electorado y la evidencia de su incapacidad para negociar y acordar con la mayoría que ostenta. No debe olvidar que su mayoría es relativa y comportarse como tal.

Para Iglesias estos puede ser el canto del cisne. Rodeado de críticas, fracasado el proyecto inicial de “sorpassar” a los socialistas, huidos en combate muchos de sus camaradas ante su liderazgo impositivo, con partidos alternativos brotando en su trigal, tal vez con una Izquierda Unidad cuestionando su integración en el grupo y con la losa del recuerdo de su no apoyo en el pasado al PSOE dejando gobernar a la derecha de Rajoy, solo le queda ostentar un protagonismo personal que le dignifique y de solidez ante los suyos, para no caer en el abismo de la indiferencia, cuando no de la sustitución (pero cuidado que esa actitud puede elevar su ego por las nubes y ser más dura la caída). Difícil lo tiene ante esta tesitura. Si se radicaliza con Sánchez puede entar en la catalogación de extremista, si se somete, incluso formando parte del consejo de ministros, puede dar la sensación de sucumbir al PSOE y ejercer de alter ego. Sabe que no puede imponer, a quien es encargado de formar gobierno, su propio gobierno, que solo le queda negociar para evitar la catástrofe y el desencanto del electorado en general que vieron a las nuevas fuerzas políticas aflorar como una solución y no como un problema. Ahora toca la toma de decisiones desde el análisis racional de los resultados y las circunstancias que de ello se derivan. Un líder, un estadista solvente e inteligente, es aquel que sabe tomar las decisiones en cada momento, priorizando resultados, en función de las contingencias que aparecen. La ofuscación es contraria a la inteligencia y la capacidad de negociación y consecución de los mejores resultados es propio de un buen líder. Tal vez, ahora, no le interese a Iglesias entrar en el gobierno, sino ejercer su papel de líder aliado, pero diferenciado, que defiende y controla, desde la bancada del Congreso, la ejecución de lo pactado, hasta recomponer su situación personal en Podemos.

En esta situación no es cuestión de puestos en el consejo de ministros, sino de programa pactado y comprometido para toda la legislatura. Creo que es un error garrafal no hablar de acuerdos programáticos, de fijar políticas de consenso, de establecer medidas a tomar para mejorar la vida del ciudadano, de establecer compromisos en áreas de especial sensibilidad social como el empleo, la sanidad, la educación, la igualdad de derechos, la dependencia, las pensiones, la libertad y cohesión social, etc. Este es el campo de negociación. No importa que esté Iglesias o no, lo importante es dónde puede ser más eficaz para hacer cumplir esos acuerdos, en el supuesto de que los haya.

Por tanto, acuerdo programático entre PSOE, Podemos, PNV y otras fuerzas que puedan hacer valer sus votos para investir a Sánchez como presidente. Negociación a calzón bajado, para que no haya malas interpretaciones y malentendidos, hasta conseguir definir un programa común que pueda ser asumido por todos los que participan. Con ese programa que forme Sánchez su gobierno con algunas condiciones razonables en su estructura que se acuerden en el proceso de negociación, que no dejan de ser secundarias bajo mi punto de vista o, al menos, de segundo orden. Por eso no entiendo la consulta de Iglesias a los militantes de Podemos sin haber pactado nada, para solo pedirles que se definan sobre una de las posibles soluciones hipotéticas y radicalmente diferentes sin considerar la posibilidad de otras intermedias que pueden resultar de una negociación en marcha. Lo malo es que las respuestas, salvo que sea solo para que Iglesias se blinde ante un no acuerdo o esgrimir un tono de amenaza o férrea posición intransigente, sirve, pues, para atarle las manos, atrapado en una dicotomía extrema sin considerar los espacios intermedios… Yo no la hubiera hecho, pero doctores tiene la Iglesia, mas no sé si contará entre ellos con San Pedro (Sánchez) y San Pablo (Iglesias). En todo caso, a uno, le queda solo esperar que la cordura, si es que existe y no son los egos y las ansias de poder los que dominan la situación, se imponga y entiendan lo que decimos los votantes.

Cada vez, esta situación política, se parezca más al laberinto del Minotauro. Dédalo (que son ellos) ha construido un laberinto de donde es difícil salir, para que Minos encierre al Minotauro (la vieja dictadura) y ahora están atrapados en su propia creación. Solo saldrán con imaginación y arrojo, como hizo Dédalo junto a su hijo Ícaro, creando unas alas de cera para salir volando y escapar del encierro. Mas solo cabrá el éxito si lo hace con prudencia y no caen en la tentación de volar tan alto que el sol derrita las alas (como le pasó a Ícaro) y los arroje al mar pereciendo ahogados en sus profundidades.

PRUDENCIA, IMAGINACIÓN, SOSIEGO Y ACTITUD CONSTRUCTIVA PARA SALIR DEL LABERINTO, ESO ES LO QUE PIDO Y DESEO…



jueves, 11 de julio de 2019

EL RAMAJE DE LOS ÁRBOLES (Metáfora)



Cuesta comprender los entramados y entresijos que mueven la política y a los partidos que la ejercen con permiso del votante. Todo está bloqueado o, al menos, eso parece. Además, atentando contra el espíritu de la democracia, se habla de líneas rojas que excluyen y apartan a otros partidos cuya legalidad es incuestionable para el tribunal constitucional. Entiendo que no se quiera pactar con quien no se es afín o pretenda alterar el sistema de forma unilateral, pero de ahí a demonizar a un partido hay un trecho. Si un partido tiene representación es porque los ciudadanos han decidido dársela en el libre ejercicio de su voluntad soberana. Quien desprecia o demoniza a un partido lo hace con todos sus votantes. Otra cosa, insisto, es que esté en las antípodas ideológicas de uno y, ya de entrada, se sepa que es imposible el acercamiento.

El batiburrillo que tenemos sobre el escenario político, es complicado entenderlo, pero quiero compartir con mis amigos la reflexión y el esquema comparativo que me ha generado el pensamiento para comprender mejor cómo están las cosas. Lo haré mediante un símil que da mayor consistencia a la explicación que me vengo dando:

En un principio había dos árboles frondosos de ramaje complejo cargado de diversidad, incluso, entre sus ramas. Por un lado el árbol centenario del PSOE con sus diferentes tendencias. Frente a él, otro surgido de semillas variadas que estaban latentes en la tierra y que vino a conjugar las ideologías de derechas con el espíritu del pasado régimen. Otro árbol, cargado también de historia reciente, pervivía mal nutrido por el sistema de riego, pues representaba la ideología comunista denostada por el viejo régimen y catalogados de totalitarios, aunque hubiera sido injertado con el brote del eurocomunismo. Acababa el siglo con tres árboles, uno que aglutinaba a toda la derecha, incluida la transmutada desde el franquismo, al que llamaron PP; otro, injertado por Felipe González, había modificado su concepción ideológica abandonando el marxismo para hacerse socialdemócrata y ser aceptado por el poder capitalista como agente gestor de los intereses generales del sistema, llamado PSOE; el tercero, llamado “Izquierda Unida” (IU), cargado de ideología marxista y marcado por la lucha social de mediados del siglo pasado, reivindicaba para sí el espacio ideológico que abandonaba el PSOE, pero a duras penas se conseguía mantener por sus luchas internas, tan propias de la izquierda.

El primero y el segundo, se fueron repartiendo el gobierno a la usanza de Cánovas y Sagasta, del bipartidismo anglosajón. Este sistema de alternancia dio como resultado un alto índice de corrupción en ambos grupos (PP y PSOE). Ello originó un general descontento que detonó el 15M en las calles del país. Afloró Podemos, y después Ciudadanos, trayendo promesas de aire fresco para limpiar la atmósfera política, perversamente emponzoñada por las emanaciones putrefactas de la corrupción amparada en el rodillo de las mayorías. IU, tras seguir su camino en solitario, decide acoplarse a Podemos, lo que marca al movimiento nacido del 15M, que al absorberlo se va influenciando del espacio que otrora ocupara IU, pero dando como resultado la no suma de votos, el conflicto interno en los comunistas y desajustes en la nueva estructura.

Ahora, lo que parecía que podía ser una solución se ha convertido en un problema. Si era difícil poner de acuerdo a dos, imaginad lo que es poner de acuerdo a cinco, sobre todo con la aparición de VOX, que viene cargado de nostalgias del pasado y sus estructuras y esquemas funcionales. Al final, tras darle vueltas y más vueltas, se van decantando cada cual para su lugar de origen o de identificación, potenciando los bloques de derecha vs izquierda.

Y es natural. Veamos cómo y de dónde surgen cada partido nuevo, según mi subjetivo razonamiento:

El PSOE, por viejo, tiene raíces muy ancladas y expandidas por el subsuelo, al igual que IU. El brote de Podemos surge en un espacio intermedio entre PSOE e IU, aflorando una de sus raíces comunes que germina en contacto con el aire, e intenta reconducir la izquierda en una nueva dimensión orientada a la utopía marxista que el PSOE ya abandonó, pero de dónde surgió en su día. Es, por tanto, un nuevo árbol surgido de la semilla de la izquierda, a la que los socialistas renunciaron e IU no supo o pudo cultivar. Claro que las tierras de cultivo del campo capitalista no son adecuadas para que crezcan semillas que lo cuestionen y tiende a identificarlas como malas hierbas que hay que erradicar. El PSOE reconvertido en socialdemocracia sí que es aceptado y viable para el cultivo en ese campo.

Pero ¿y de la derecha qué? El árbol de la derecha, representado en el PP, es frondoso por estar injertado de innumerable ramas variadas (liberales, conservadores, democristianos, herederos de la ideología franquista, etc.) se mantuvo fuerte, como un roble, durante mucho tiempo, mientras era alimentado por el sistema, incluso con caja B, hasta que empezó a pudrirse por la corrupción.

De la base de su tronco, junto a su pie, como si de una vareta de olivo se tratara, surgió Ciudadanos con la intención de crecer libre e independiente, con la frescura que todo brote aporta, para suplir al viejo árbol enfermo e, incluso, ejercer de árbitro o bisagra que recondujera la situación hacia la regeneración. Mas, he aquí, que del gran árbol de la derecha se desgajó una rama, acusándolo de cobarde (derechita cobarde) reivindicando los viejos principios desde el descontento que mostraban los integrantes herederos de la ideología franquista. El viejo árbol se resintió tanto, que le puso a huevo al otro árbol (PSOE) el dominio del gobierno, por lo que la rama desgajada y el nuevo brote cuan varilla de olivo, decidieron cerrar el paso a la izquierda.

En estas circunstancias Cs, partido que reivindica el ideal neoliberal, rechaza, incongruentemente, la negociación con VOX mientras exige su apoyo, por lo que plantea que él bebe y suma con el tronco del PP, con quien solo ha de pactar, mientras exige a este que haga entrar en razones a VOX con quien mantiene vasos leñosos por donde comparten la savia de ambos, o sea su rama desgajada, y con quien sostiene contactos sin pudor. Esa falta de conciencia sobre la propia identidad o de la actitud que ahora se defiende, bloquea a Cs. mostrándolo inconsecuente y obligándolo a explicar lo inexplicable. Cs. insiste en que VOX forma parte del árbol del PP y no del suyo, por lo que es el PP el que ha de lidiar con él y someterlo, obviando a Cs. Situación confusa, pues VOX insiste en que es un árbol independiente y sus votos son tan válidos como los de los demás y, además, necesarios para que gobiernen los otros dos partidos, por lo que exige un trato igualitario.

En estas circunstancias, con un PSOE que quiere gobernar solo con la colaboración de Podemos, sin dejarle demasiada relevancia en el gobierno; con un Podemos en descomposición por las fracturas internas y la marcha de la mayoría de sus fundadores, que necesita, sí o sí, un bocado que llevarse a la boca para neutralizar su crisis; con una amenaza de nuevas elecciones (cosa que no entendería le pueblo) y la posible irrupción del partido de Errejón en el segmento electoral de Podemos, solo cabe esperar o una claudicación de Podemos o una explosión que nos lleve a nuevas elecciones, de resultados inciertos aunque el CIS diga que gana el PSOE.

El asunto de la derecha no es menos complicado. VOX y Cs. son agua y aceite a primera vista, pero seguro que pueden empaparse en el pan que representa el PP y juntarse allá para hablar, lo que quiere decir que sin pactar entre ellos podrán llegar a acuerdos a través del PP, aunque tengan que tomar más de un café en el más puro sentido irónico. El árbol matriz sigue siendo el PP.

A todo esto, la opción clásica de recurrir a la periferia para sostener el gobierno se ha difuminado al pasar estos de nacionalistas integrados en el Estado a independentistas críticos con el mismo, lo que lleva a los partidos, llamados constitucionalistas, a huir de ellos como apestados para que no se les acuse de apoyar la ruptura de España.

Mientras tanto aquí estamos, apurando plazos, sin saber qué viene y con los problemas del ciudadano en el alero esperando que alguien les dé soluciones. O acaso es:
  • ¿Una guerra de egos?
  • ¿Un choque de trenes entre líderes enrocados?
  • ¿Desconfianzas entre ellos por sus deslealtades pasadas?
  • ¿O está detrás la lucha por el liderazgo del espacio compartido?


Malos políticos tenemos si no son capaces de llegar a acuerdos para resolver los problemas, si en lugar de resolverlos los crean, sin no saben jugar al pacto en el ejercicio de la democracia y forjar alianzas que permitan el gobierno. Si eso es así, no se resuelve con elecciones nuevas, sino con el cambio de actitud de los políticos o de los propios políticos para que otros menos enrocados sean capaces de alcanzar acuerdos leyendo justamente el resultado electoral. Mientras tanto solo nos queda esperar pacientemente a que se decidan, gestionando nuestro propio desencanto, mientras esos árboles echan ramas adecuadas para producir el fruto que se les pide. La gestión de la democracia se hace mediante consenso, acercamiento y racional entendimiento, a ver si se enteran. 

viernes, 14 de junio de 2019

Albert (Rivera) Marx, o la parte contratante de la primera parte.



Ya se sabe que el humor es un sano ejercicio y, especialmente, sirve para sublimar frustraciones acaecidas por las imposiciones o hechos incontrolables que nos llevan al desencanto. Con Franco se reía mejor, decían algunos. Tal vez porque no se podía rechistar ni argumentar contra él y los suyos y una forma de romper esa losa era ridiculizar al culpable.

Pero, yendo al grano, en todo contrato a dos deben quedar claras las cláusulas del mismo. Mas cuando el contrato es a dos, y otro ausente, que forma parte de la parte contratante de la segunda parte, ejerciendo como parte contratante de la tercera parte, pero hablando por la boca de la parte contratante de la segunda, la cosa se complica para entender a la parte contratante de la primera parte. (El lector avezado ya sabrá a quienes me refiero con las partes contratantes, pero por si acaso, aclaro: Parte contratante de la primera parte = Ciudadanos; parte contratante de la segunda parte: PP; parte contratante de la tercera parte que habla por boca de la parte contratante de la segunda parte = VOX).

Ahora, con esta iniciativa incoherente de contrato, podemos (con minúscula, o sea verbo y no sustantivo) hablar y plasmar la estupefacción que nos causan los políticos, algunos más que otros. Sobre todo detectar los grados de cinismo, egoísmo partidista, cainismo, nepotismo, incongruencia, maledicencia, falaz engañifa, mercadeo de sillones para bien asentar el culo, y un amplio etc. que atenta al buen ejercicio  de la democracia, por falta de principios democráticos en los propios partidos políticos que dicen defenderla. 

Uno de los sujetos que más está descentrando el rosario argumental de sus principios teóricos es Ciudadanos y su líder Rivera junto a su musa Arrimadas. Sus teóricos acuerdos con el PP, incomprensibles dada su posición de intento descarado para sorpassarlo, chocan con la lógica más elemental. Es evidente que, ese PP corrupto al que quiere sorpassar con el discurso de la regeneración, tiene otro hijo ideológico en VOX, al que no va a dejar e intentará hacerlo volver al redil de la familia para tener más fuerza, aunque sea aceptando su emancipación ideológica, y al que quiere representar en la negociación del contrato con Cs. Pero, como ya decía en otra entrada anterior, en el fondo, Ciudadanos también es hijo ideológico del PP, por lo que se ve obligado a entenderse con él para no renunciar a la familia, plantando cara al vecino con el que anduvo flirteando, de puerta a puerta, para ver donde se domiciliaba en su momento de ruptura con papá.

Es aquí donde aflora el discurso errático de Cs que se puede traducir en esos contratos legendarios de Groucho Marx, con la parte contratante de la primera parte y los cambios que se pueden hacer del contrato, eliminando clausulas y texto en función de otra frase, que quedó para la historia de la inconsistencia ideológica, como es: “Estos son mis principios; si no le gustan tengo otros”. Ciudadanos divaga y empieza a hacer aguas por doquier. Tal vez el barco tenga alguna vía de agua bajo la línea de flotación, que a primera vista no se observa, pero que es percibida por los expertos buceadores de la política. En todo caso, al ciudadano medio le cuesta comprender sus solapados acuerdos con VOX y su negativa a apoyar al PSOE, aunque sea con la abstención, empujándolo a acuerdos con el independentismo al que tanto denuestan.

Mientras, en esa especie de camarote de los hermanos Marx, se sigue dando un tumultuoso alboroto y vocinglería que no deja oír las esencias de los discursos, pero que, subliminalmente, dan pie a exquisitas (en sentido humorístico) interpretaciones rayanas en el más puro humor de lo absurdo. Vayan, pues, con cuidado, porque la siembra de incongruencias da por fruto seguro la risa y el desapego a caballo del ridículo. 

A veces, la ceguera del resplandor inmediato nos impide ver la verdad. Luego, cuando alguien, que observa desde más lejos, te advierte de su visión, acabas desmontando la opinión que, desde esa proximidad, se fue fraguando. Europa, con su amigo Macron a la cabeza, contradice sus actos y amenaza con romper con ellos; algunos, como Miguel Ángel Berzal, de Pozuelo de Alarcón, se va dando un portazo mientras dice: “Me voy con viento fresco. Ciudadanos es un timo político”; o Le Monde, que evidencia y ridiculiza a Ciudadanos por sus pactos con la ultraderecha, comentando: «Ya no engaña a nadie».

De todas formas, no es necesario recurrir a estas fuentes, solo con tener un pensamiento propio y una mínima y aséptica capacidad de análisis, se puede llegar a conclusiones interesantes, como la incoherencia de sus demandas y discursos, de lo que es y representa el señor Rivera en ese grupo mesiánico que vino a regenerar la política y que acaba atrapado en las garras de la degeneración que iba a corregir.

La parte contratante de la primera parte, tal vez acabe siendo la parte contratante de la última parte en las próximas elecciones, si no es capaz de encontrar su espacio, aquel que dijo representar y con el que se ubicó ideológicamente en la Europa liberal. En todo caso, el espacio de cualquier partido serio, sea el que sea, nunca debe ser el camarote de los hermanos Marx, dejando la proclama de “Más madera, es la guerra” en su aventura del oeste americano. Los ciudadanos votamos este pluripartidismo, buscamos la coherencia y el sano contraste para, al albur de la diversidad, poder dar cabida a las diferentes visiones y tendencias de una España diversa, sin tapujos y dentro de una concordia, que permita la convivencia ciudadana, sin sembrar odios y rechazos, entre la gente humanamente sencilla. Creo que no lo han entendido. No lo han entendido porque ellos no leen lo que decimos nosotros, sino que interpretan aquello que les interesa para mantener la tensión y el conflicto que aporte votos en el debate de las soluciones a través de una manipulación emocional.



miércoles, 12 de junio de 2019

Rivera se ha descentrado… ¿y los demás?



Se nota la tensión que maneja Rivera, su cara seria, inexpresiva, descortés incluso, controlando la libre expresión de sentimientos, de fastidio contenido. Todo ello, si lo analizamos desde una mínima composición psicológica, denota un conflicto interno de narices, una inseguridad, a la par que frustración, que bloquea el normal desarrollo del razonamiento. Tal vez esté preso de promesas contra la izquierda y sobrepasado por promesas a derecha; es decir de seguir manteniendo el veto al PSOE y verse obligado a levantar el otro veto (si es que lo hubo en algún momento) a VOX.

Las cuentas no le salen ni a él ni a los españoles que buscan el sentido de Estado. Uno  no puede evitar la sensación de que miente, de que está atrapado en una pura hipocresía donde su confuso discurso se contradice hasta dejarlo en evidencia:

1.     Solicita apoyar a la lista más votada cuando es la de la derecha, y rechazarla cuando es la de la izquierda.
2.     Negarse a entenderse con la izquierda democrática de Sánchez y abrir su puerta a la ultraderecha de VOX.
3.     Negar la evidencia de las reuniones con VOX para los pactos a tres de las derechas, con apoyos explícitos a esa formación para ocupar sillones, mientras se plasma con rotundidad en los medios el hecho de esas reuniones.
4.     Exigir que no pacte el PSOE con los independentistas mientras los aboca a ello al negarle, incluso, la abstención para que puedan gobernar si el apoyo de estos, con la consiguiente pérdida de su visión de Estado.
5.     Argumentar su apoyo el PP en Andalucía, incluso de la mano de VOX, por la necesidad del cambio, tras tantos años, para airear y limpiar las instituciones y negarse a hacer lo mismo en otras comunidades como Madrid, Castilla-León, Murcia, etc. que huelen a podrido tanto o más que la andaluza
6.     Haberse presentado como una alternativa limpia a la política de bloques y ahora apoyar exclusivamente al PP, sumándose al bloque que antes quería romper.
7.  Y el colmo, defender la presencia de VOX en la mesa de la Asamblea de Madrid por proporcionalidad de votos, dejando fuera a Más Madrid que tiene más votos y diputados que VOX, al igual que pasó en Andalucía. No es, pues, su razón la representatividad proporcional, sino el acuerdo, pactado y ocultado, con VOX para copar el poder.

Todo ello y algunas cosas más que no escapan al buen observador, dejan de manifiesto su disonancia cognitiva (tal como la definió el propio Festinger), su conflicto interno a la hora  de compaginar credos y posturas, compromisos y juego de cintura para adaptarse al medio, a  la contingencia del momento, para resolver problemas y no ayudar a mantenerlos y potenciarlos.

Rivera está atrapado. Atrapado por su propia fantasía, por su ambición enfocada a liderar la derecha ya fracasada, por su renuncia al centro, por su ubicación en la derecha formando parte de la trinidad que se ha generado con el PP y VOX, donde se da una sola derecha verdadera manifestada en tres derechas diferentes que la conforman. Tenía Ciudadanos la oportunidad de definirse, de reafirmarse como ente diferente para ocupar el centro y poder ejercer su justiciera limpieza de la corrupción, que tanto ha defendido y que le llevó, según decía y ahora dudamos, a apoyar a un PP con decenas de casos judiciales abiertos por corrupción, de la mano de VOX, para echar a Susana con la que había pactado un legislatura antes sin taparse la nariz. Claro que no se le cayeron los anillos para apoyar a un Rajoy en su gobierno, cuando había afirmado por activa y por pasiva que no lo haría. Ahora con qué cara apoya al PP madrileño o al murciano, por no decir el Castellano-leones; o con qué cara niega la abstención a Sánchez. Incongruencia política, difícilmente explicable a un pueblo crítico y sensato, que solo cuela ante los hooligans incondicionales.

El señor Rivera, está atrapado, junto con sus acólitos más fervorosos, como la señora Arrimadas, por un discurso de campaña electoral que debe ser, sin duda, revisado y adaptado a los propios resultados de las urnas, tal como ya le indican sus "colegas" Valls, Garicano y otros. Puede que pague caro sus errores, su sumisión a la derecha, su incongruencia con los pactos, su negativa a seguir los consejos de sus correligionarios europeos, su pérdida de identidad como grupo independiente, su asunción de veleta naranja como lo definió el propio VOX, con el que ahora pacta, dándole la razón por sus derivas, aunque sea solo hacia la derecha.

A veces pienso, amigo lector, que nos fue engañando y que lo que realmente oculta es su espíritu de la España intolerante, del sentir José Antoniano del Prime de Rivera (Rivera, Rivera), del rechazo a lo diferente, a la diversidad enriquecedora, a la que le niega el pan y la sal, en lugar de desarmarla en su argumento rupturista abriendo y potenciando la concordia que fijó la propia Constitución.

No, no está bien vista la jugada. No se puede cerrar la puerta a alguien para que salga por la ventana y luego acusarlo de salir por ella, cuando lo que pretendía era salir por la puerta que le cerró el propio acusador. Si así lo hace, hasta el ciudadano de menor inteligencia se percatará de la jugada y le podrá decir que es el culpable, pues sabiendo que no hay alternativa viable y facilitarle  la investidura, lo dejó a los pies de los caballos para que fueran otros a salvarlos. Abandonó el centro, se lo entregó a Sánchez, se sometió al PP jugando al poder con los de VOX, y el votante pensará que para ese viaje no se necesitaban alforjas. En la próxima elección se plantearán si no es mejor votar directamente al PP y volver a los dos bloques.

Tiene un discurso bizarro, yo diría que excesivamente vehemente, tanto que raya en lo irracional y en la falacia demagógica con la bajada de impuestos, que afectan mayoritariamente a los más ricos y van desmontando el Estado del bienestar para entregarlo al libre mercado. Me permito recordarles, que la función correctora del Estado se enfoca a la justa distribución del crecimiento, a la preservación de los derechos ciudadanos que la propia Constitución ampara, a su dedicación al servicio de la ciudadanía en general para que crezca y mejore su calidad de vida biopsicosocial, al control del más fuerte para evitar que atropelle a los demás, a la justicia social.

Concluyo que, bajo mi modesta opinión y a la vista de mi análisis personal de la comunicación no verbal de su expresión facial y postural, Rivera está atrapado, con un conflicto interno propio de una disonancia cognitiva que muestra la no franqueza, profundamente fastidiado por haber rozado con la punta de los dedos el liderazgo de la derecha y no haberlo logrado. Pero a la vez, empieza a sentirse huérfano de padres por desobediencia a la banca, al IBEX 35, a sus hermanos europeos que le aconsejaron, directa o indirectamente, rechazar a VOX y no poner líneas rojas al PSOE en estas circunstancias. ¿Perderá el empuje del viento en las velas de su barca al navegar por mares turbulentos de falsas ideas democráticas? Puede que le falte la inteligente talla de líder.

A Casado se le vio contento en su entrevista con Sánchez, tras el disgusto mayúsculo del batacazo electoral en las generales. Parece que el fantasma del sorpasso se esfuma con las municipales y se encontró relajado y feliz, tal vez por el hecho de ser el último recibido, otorgándosele así el papel de representante de la oposición. Los pactos, al igual que ocurrió en Andalucía, pueden paliar la hecatombe de las elecciones generales y salvar su cabeza. Sigue teniendo en su equipo algunas posturas excesivamente beligerantes como la de Teodoro Egea, con discurso rayano en los campos de VOX, que requieren mayor moderación para mostrar una posición de Estado. En su entronamiento, la aparición de Aznar con su trasnochado discurso de padre protector de Casado, fue un hándicap que le llevó derivando a la derecha y al fracaso. Aznar ya no es lo que era y tiene la marca indeleble de sus actos de gobierno. Ahora, intentando centrarse Casado, refrenó su ímpetu a la vista de los resultados. Le vio las orejas al lobo, le salvó la campana de las municipales, y busca nuevo espacio, aunque sea expresivo, para reafirmarse. Algunos barones no se fían y sostienen un sutil tutelaje para que el partido no se vaya a la debacle en todos sus sentidos, incluido el económico. En todo caso, Casado no deja de ser un novel líder, carente de experiencia propia, que se ha conformado en aprendizajes vicarios a través de sus admirados modelos. 

Pablo Iglesias, anda algo perdido, expectante y confuso. El lastre de pasadas decisiones le puede estar condicionando, al igual que la pérdida de poder representativo. Le crecieron los enanos, permítaseme el símil, y le complicaron la jugada con su retroceso. Son muchos los problemas y muchos los errores de cálculo, muchas las incongruencias y las confrontaciones internas... ya está solo con relación a los fundadores, todos se fueron marchando por una u otra causa. Está atrapado en un dilema múltiple: no tiene fuerza para exigir a Sánchez, al no sumar la mayoría con ellos solos, los grupos periféricos se han dispersado y, con ello, perdido importantes cuotas de poder, salvo “Kichi” en Cádiz, que, por cierto, le es crítico… y Sánchez argumenta que según la implicación de Podemos en el gobierno le negarán el apoyo otros, que con ellos solos no suma.

No quiere el futuro presidente meter en su gobierno a sujetos que le puedan plantar cara, cosa lógica si quiere estabilidad. Iglesias lo sabe, pero también sabe, que si no cobra una buena pieza en esta cacería, pueden estar contados sus días como jefe de su grupo. La propuesta de Sánchez a la portuguesa, es decir con un programa pactado, pero sin ministros de Podemos, puede ser una buena solución a esos temores pero una mala salida para Iglesias. He ahí el tira y afloja… ¿se puede permitir Iglesias dejar caer de nuevo un gobierno de PSOE, e ir a nuevas elecciones, cuando tiene 123 diputados, sin pagar un alto precio por ello? ¿Después del batacazo electoral, qué pasaría si no puede ofrecer ningún trofeo a sus bases? ¿Se convertiría en una fuerza más residual, al estilo IU a la que ha fagocitado? El futuro de Podemos, para mí, sigue siendo un enigma.

Pero qué decir de Sánchez. He de convenir en que está en su mejor momento; puede que por una carambola, por una indecisión de Rajoy, que no dimitió a punto y cedió a Santamaría la llave del Gobierno, lo que hizo prosperar una moción de censura rayando más en el rechazo al propio Rajoy que apoyando a Sánchez. Pedro recoge el fruto de su manual de resistencia. Se vio bamboleado, defenestrado por los suyos, y la suerte le sonrió al final con su apabullante triunfo en las primarias contra los asaltantes, derrotando a la candidata del herido aparato. Su tiempo de gobierno, ante la descomposición de un PP en luchas fratricidas que dejó heridas incurables (Soraya, Cospedal, etc.), le ha reafirmado ante la gente, Europa y el mundo, de ahí su triunfo. No se mostró aguerrido, agresivo, sino tolerante y talentoso, y tal vez temeroso, sabiendo salvar los muebles ante el huracán de las elecciones generales. Con una derecha derechizada hasta extremos no vistos antes; con un Ciudadanos ubicado ya en esa derecha sin tapujos, con una izquierda diezmada en sus conflictos y esperanzada en subirse al corro del triunfo de su mano, solo había que dejar salir las contradicciones del rival. Acusado de pactar con los independentistas jugó con la baza del no apoyo de estos a sus presupuestos, lo que demostraba lo contrario al dejar caer a su gobierno y adelantar elecciones. Por otro lado, el caso andaluz sirvió para despertar a los votantes de izquierda queriendo cerrar el paso a VOX y buscar moderación en los discursos políticos, que se mostraban excesivamente pendencieros. Los ciudadanos, en su mayoría, hartos ya de tanta confrontación, vieron con agrado la postura del diálogo y rechazaron la acusación de traición, imputada por Casado, por haber hablado con los independentistas, pues a ningún pensante racional se le escapa que el alma de la democracia es, precisamente, el ejercicio del diálogo. Los hados le han sido propicios por estas y otras razones y puede que, a poco que sepa hacer las cosas bien, se convierta, incluso, en el líder europeo de la socialdemocracia… y eso, a España, le interesa con la que está cayendo.

De VOX se puede hablar y poco. Es el hijo pródigo del PP, que se ha ido por una pelea doméstica y ahora quiere, desde la independencia de los padres, establecer una nueva relación de familia. Llama a la puerta de la cosa pública y espera que sus padres le abran protegiéndolo y apoyándolo para sumar la fuerza de los dos. Claro está que hay conflicto generacional entre ambos, incluso insultos en la pelea (que si derechita cobarde, que si eso no me lo dices a la cara, que si son de extrema derecha, o de derecha extrema o de no sé qué…) pero, al final, todo queda en casa. El hijo mayor del PP, que para mí es ciudadanos, también anda a la gresca con el hijo pródigo y no le quiere perdonar su deriva, ni siquiera quiere hablarle, pero en el fondo, a través de papá o en la cocina, podrán reprocharse y hablar, hasta llegar a entenderse los tres de la casa grande.

Nota final:
La objetividad de este artículo está totalmente sujeta a mi subjetividad y, por ende, condicionada por las ideas que me despierta un análisis de la situación con el propio sesgo de mi visión de la realidad social, con base en mis conocimientos existenciales, académicos y profesionales. Por tanto se enmarca en la libre expresión de un pensamiento propio con el que se puede estar, o no, de acuerdo,  pero que responde a una reflexión sosegada que pretende la asepsia y la lógica racional en mi discurso.