jueves, 31 de diciembre de 2009

Mi brindis bloguero


Que al abrirse la puerta del 2010 te llegue la suave brisa de mis sueños, que son metas universales, y sean una constante en tu vida. Por ellos quiero brindar y levanto mi copa virtual junto a la tuya, para que se plasmen en una realidad universal y perenne estos deseos:



  1. LIBERTAD RESPONSABLE. Para que tengas la tuya y respetes la de los demás.

  2. TOLERANCIA. Para comprender a los demás sin juzgarlos.

  3. PAZ. Para poder dedicarte a crecer sin tener que emplear tu tiempo en defenderte de las agresiones.

  4. SALUD. Que te otorgue la energía necesaria para afrontar los retos de tu vida.

  5. PROGRESO Y DESARROLLO PERSONAL. Para cumplir todos tus buenos objetivos.

  6. IGUALDAD. Para que sientas a los seres humanos desde el respeto a la diversidad.

  7. ILUMINACIÓN. Para que tu mente razone sabiamente y comprendas la esencia de la vida.

  8. ALEGRÍA. Para compartir con tus amigos la sonrisa que da inicio a la felicidad.

  9. AMISTAD Y AMOR. Para que sientas la hermosura de amar y ser amado.

  10. DIÁLOGO. Para que transmitas tus ideas y te nutras de las de los demás.

  11. FELICIDAD. Para que sientas la plenitud y la esencia de las pequeñas cosas.

  12. FORTALEZA. Para que puedas conseguir tus objetivos con constancia y asertividad.

  13. RESPETO. Para saber donde poner los límites de lo propio y lo ajeno.

  14. CREATIVIDAD. Para que desarrolles la espiral de tus potencialidades y la ofrezcas a los demás.

  15. SERENIDAD. Para reflexionar y elaborar el juicio de la sabiduría.

  16. INOCENCIA. Para fundamentar la afabilidad y sencillez que te lleve a la bonhomía.

  17. SOLIDARIDAD. Para que no te olvides de los que sufren la injusticia, la explotación y la miseria.

  18. JUSTICIA DISTRIBUTIVA. Para que los recursos de la madre tierra garanticen la vida digna de cada ser humano.

Y sobre todo, SENTIDO COMUN, otro mundo es posible...

Dejémosles de herencia un mundo mejor a nuestros hijos...

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La canción que cuelgo es un canto a la universalidad del hombre, a la diversidad constructiva, a una sociedad más humana y justa, a la ruptura de fronteras y al encuentro de una globalización social y no comercial, por eso la ofrezco. En el año 2007 la proyecté en el homenaje que se hace todos los años a los emigrantes de mi pueblo, a los que tuvimos que marchar para mejorar y desarrollarnos, para buscar el pan fuera de nuestro entorno... Al terminar hubo lágrimas y abrazos. Hoy también quiero ponerla al finalizar el año y empezar otro, en el que espero que mejore algo la vida de aquellos que dejaron su tierra para buscarse la vida...¡ VA POR ELLOS!




miércoles, 30 de diciembre de 2009

Doctor, recéteme un cocido...


Empieza uno a estar cansado de buenas intenciones en las Navidades, para que luego todo quede en agua de borrajas. Seguiremos viendo miseria, hambre, enfermedades, injusticia, marginación, desamor, envidia, codicia, guerras, torturas y un lago etc. que nos aleja de los valores humanos más elementales. Estos valores que no tienen que ver con las religiones, sino con el sentido común y con la justicia social. Para mí, la esencia del sujeto, su bonhomía y ese sentido común les debe llevar a la justicia, a la solidaridad, a los valores humanos que están por encima de los intereses de grupos dominantes y de la gestión que hacen de los recursos de la tierra.

Ciertamente, buscamos la sociedad del bienestar, como es lógico. Pero fijaros que se fundamenta en el negocio. Solo se desarrollan y se imponen, con especial interés, aquellos aspectos del bienestar que generan dinero a las multinacionales, a las grandes empresas que manejan el cotarro entre bambalinas y a los colectivos afines.

Pongamos un ejemplo. El concepto de salud incluye la dimensión biopsicosocial. Es decir, afecta a lo biológico, a lo psicológico y al aspecto social del sujeto. Lo biológico hace alusión a lo orgánico, lo fisiológico, al funcionamiento del cuerpo; lo psicológico a la salud mental, al equilibrio psíquico, al desarrollo de la personalidad del individuo; lo social alude a la libertad, a la convivencia, a la integración en los grupos, al respeto, la solidaridad, la justicia social y un largo etc. que consolidad la vida de relación. Todo ello está concatenado mediante le interrelación, dando un resultado integral, desde una perspectiva holística o totalizadora del ser humano.

Hace 22 años, cuando yo era un chaval pletórico de fuerza y empuje, a mis treinta y pocos años, me publicaron un artículo de opinión en el diario EL SUR de Málaga llamado “El Derecho a la Salud” (lo podéis ver en este mismo blog: http://antoniopc.blogspot.com/2006/12/el-derecho-la-salud.html), que he releído ahora, comprobando cómo se siguen manteniendo y defendiendo los intereses de los colectivos más poderosos y lo poco que han cambiado las cosas. Se ha producido una modificación significativa a nivel de la asistencia primaria, como es lógico, pero los hospitales siguen absorbiendo la mayoría de los gastos presupuestarios y los grupos de poder siguen manejando, a veces con intrigas, chantajes y desviaciones poco profesionales, los resortes del poder. Alguien, en los años 80, cuando la reforma sanitaria, dijo: “No hay nada más peligroso que un médico con un bolígrafo y un talonario de recetas”, o puede que lo dijera yo...

De aquí que, curiosamente, siempre se desarrollara el aspecto curativo, privando sobre el preventivo. Este aspecto curativo se centró en lo biológico y, posteriormente en la farmacopea que se aplica en la psiquiatría, que trata lo psicológico. No se pensó en la calidad de vida sostenida, sino en restablecerla una vez perdida, en lo referente a la enfermedad biológica. Ello está por encima de los aspectos psíquicos y sociales.

¿Nos preguntamos por qué? Veamos: La prevención genera gastos de cuidadores y de formadores, de creación de hábitos saludables, de conductas sanitarias adecuadas... Lleva a un mayor conocimiento del ciudadano sobre la calidad de vida y la materia sanitaria; por tanto, a una mayor autonomía respecto al técnico y de los aspectos mágicos del curar, le hace más libre y menos dependiente. ¿Dónde está la multinacional de turno que sirva semejante producto? Sin embargo, póngase enfermo e inmediatamente aparecerá un abanico importantísimo de fármacos para su curación. La Seguridad Social gasta ingentes cantidades de dinero en estos productos; dinero que suele volar a las manos de las grandes multinacionales. Por tanto, el interés de estas empresas está en potenciar el uso y la venta de sus productos, que solo se venderán con la existencia de la enfermedad. Han sido tan hábiles que han destrozado el dicho popular tan acertado de: “Más vale prevenir que curar” y han centrado nuestros hábitos en la curación. Lo de vale por valor beneficioso, lo han traducido a coste, de costar. Si usted va al médico y este le dice que su estreñimiento necesita cambiar sus hábitos alimenticios y no le manda un fármaco, usted piensa que es un mal médico y en cómo anda de mal el sistema sanitario.

Sin embargo, si entendemos la salud en la dimensión que he referido, sería mejor para las arcas de la Seguridad Social y de los Estados, potenciar los hábitos saludables y esquivar la enfermedad. De esta forma, no solo se evitan gastos farmacológicos y terapéuticos, sino bajas laborales que afecten a la producción empresarial... o lo que es lo mismo, se obtendría una mayor rentabilidad, reduciendo el coste social.

Recuerdo, con cierto humor, que cuando veía un producto fabricado por los laboratorios Roche, acababa diciendo: esto es “de Roche”; y así vamos, derrochando dinero en unas cosas, porque le interesa a los grupos dominantes, y abandonando otras más importantes. Si no ganan bastante, nos acojonan con las gripes A y demás, y venden mediante el miedo, que muchas veces se convierte en terror.

Ya que la alimentación es básica para la subsistencia del ser humano y, por tanto, más importante que la medicación, sería aconsejable que el Estado se gastara más pasta en ella que en la medicina. El principal objetivo debería ser eliminar el hambre y la miseria de nuestro país y del resto del mundo, aunque eso no fuera rentable a las multinacionales.

¿Qué os parece si proponemos que la Seguridad Social, apoyada por los Presupuestos Generales del Estado, recetara alimentación a los hambrientos y necesitados? Aunque este mundo se mueve por la codicia, el dinero, el poder, el egoísmo, el interés personal o de grupos... se aparta del humanismo, de la justicia, de la filantropía constructiva, del respeto a los demás y al entorno, no estaría mal que se pudiera eliminar el hambre y la miseria, aunque fuera con recetas...

Puede que esté delirando. Puede que si me oye la multinacional de turno me ponga en tratamiento con Haloperidol (así me saca la pasta y vende su producto), pero de lo que estoy cada vez más seguro es de que hemos perdido los papeles y que en su lugar nos han colocado los papeles de los intereses del gran capital...

¿Podremos ser defensores de la vida, de la familia y la cultura occidental sentados en nuestras repletas mesas, mientras sucede lo que denuncia Jean Ziegler, y quedarnos tan panchos? Mirad el video...


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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Al final, mis deseos...


Bueno, aparte de lo que yo piense o sienta en Navidad, hay una cosa que está por encima de todo ello. Es el afecto y cariño que os tengo. Hace un año no conocía vuestra existencia, hoy me congratulo de saber que existís, que en este mundo hay tanta gente libre de espíritu dispuesta a compartir, a respetar y a comprender a los demás; a confrontar sus ideas y exponerlas con la palabra, a rechazar la violencia y a defender la razón y el razonamiento como forma de llegar a ella. Me siento cercano a todo un elenco de personas con las que comparto visiones de la vida, en unos casos más y en otros menos, pero que me abren el balcón de su casa para ver las cosas desde el mismo, lo que me permite entender y comprender al creyente, al agnóstico, al ateo... al de esta acera y la de enfrente, al que circula por el centro y a todo el que con buena fe viene a dejar su comentario.

Todos los años he hecho un montaje en pps felicitando a mis amigos, buscando cierta trascendencia a la Navidad. El año 2007 fue con fotografías de la exposición de Rodin en la calle Larios de Málaga, el pasado con fotos de la misma ciudad... Este año, por falta de tiempo, lo he montado sobre el del año pasado con algunas variables, dado que mis deseos e intenciones son los mismos. En todo caso, plasmé mis inquietudes y preocupaciones, mis deseos y visión de la vida para mejorarla y compartirla (Por cierto, si alguien está interesado/a en recibirlo solo tiene que hacerme llegar su e-mail al mío apcblog@gmail.com, y se lo remito).

Hoy os quiero desear a todos lo mejor de lo mejor, junto a vuestros seres queridos. En este año, y en los venideros, os deseo de todo corazón un buen caminar por el sendero de la felicidad, por el camino cotidiano de la vida; para que vayamos comprendiendo su esencia; para que entendamos sabiamente el espíritu de la convivencia; para que nuestro criterio, al amparo de la razón y el claro discernimiento, sea constructivo, positivo y edificante de un mundo de justicia, que nos saque de este situación de confrontación, incomprensión, guerra, imposición de la fuerza, engaño; para que el amor bien entendido sea el motor del desarrollo, en lugar de la codicia. Para que llegado el final del camino, hayáis sembrado la vereda de frutos y de flores; para que al hacer el balance sintáis el trabajo bien hecho, la plenitud de la vida, el orgullo de dejar vuestra simiente, el placer de haber colaborada a construir un mundo más justo y humano.

No hablo de salud, que os la deseo; ni de dinero, que solo es un instrumento y no un fin. Hablo de que podáis entrar libremente en vuestro interior, conocer vuestra esencia y desarrollaros como personas libres, como fuentes de energía positiva, con madurez y sentido de la justicia y el respeto, con visión holística, para que nos integremos y construyamos un entorno más justo, equilibrado y sostenible; para sacar a este mundo de la mediocridad y llevarlo en volandas al idealismo compartido, al sentido humanista de la vida.

No es que ahora sea Navidad, este deseos es para hoy, mañana y siempre. Para que toda la vida sea una Navidad en su mejor sentido de la palabra, desvestida del mercantilismo y centrada en las buenas intenciones. No es que no me guste la Navidad, es que me gustaría que durara toda la vida, despojado del aspecto comercial y centrada sobre la limpia luz de las buenas intenciones.

Yo he vivido muchas navidades a lo largo del año con mis amigos y amigas, con mi familia y seres queridos. Os presento algunas fotos en este slide con el deseo de que se repitan en el próximo año. Son un homenaje a todos ellos y ellas que me han permitido momentos de encuentro y felicidad, de compartir vida a lo largo del año pasado, una forma de darles las gracias por estar en mi vida y sentirlos cerca.

martes, 22 de diciembre de 2009

Hablemos de Navidad

(Málaga iluminada)
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A mí siempre me causó cierta desazón la Navidad. En un principio me pareció algo maravilloso, mágico, donde se mostraba al mundo nuestra bondad y mejores deseos, se buscaba la paz, la igualdad y la justicia al amparo del nacimiento de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre. Era una visión tierna, infantil y cándida, donde la simpleza y la ingenuidad se daban la mano. Donde, a pesar de vivir en la injusticia sostenida de una sociedad dictatorial, desigual y de clases, la inocencia se imponía sobre estas diferencias y anomalías. Yo era el hijo de un pobre campesino que era explotado a lo largo de todo el año. Después volvía a verlo todo igual; el trabajo y sufrimiento de mis padres, la desnudez y el hambre de los niños, la miseria y la desigualdad, la riqueza del señorito y su prepotencia y orgullo abonados por sus buenos actos navideños.

Más tarde, cuando fui creciendo y digiriendo la realidad, me pareció bastante hipócrita, como un lavado de conciencia, como mostrarse a uno mismo que tenía bondad en su interior, la sacaba a relucir y, una vez comprobada, la guardaba contento, pues todavía existía, quedando almacenada para el próximo año. Lo malo es cuando descubro el mercantilismo, la manipulación y utilización comercial del mensaje navideño. Le regalamos y nos regalamos cosas, a nuestros hijos, familiares, amigos y a nosotros mismos, pero nos olvidamos de los que sufren durante todo el año, seguimos manteniendo las injusticias y las desigualdades. En esas fechas hay que ser felices, amables, bondadosos y estar cargados de buenas intenciones, pero todo por obligación. Ese ejercicio crea la incongruencia, digamos cognitiva, entre el tener que ser y estar por obligación, y el ser y estar realmente, desde tu interior.

Ciertamente, creo que hay mucha gente que mantiene ese espíritu generoso a lo largo del año y de toda su vida, que son ejemplares y que no tiene nada que ver con la Navidad, sino con el ejercicio de su bondad personal. Yo, ante esa gente, sean creyentes o no, me quito el gorro y digo: “chapeau”, aunque yo no sea creyente. Yo respeto las creencias si estas me respetan a mí, si no quieren imponerse descalificando mi visión. De lo contrario me parecen alienados hasta el punto de obviar la única gran verdad que hay en este mundo, que es la diversidad enriquecedora.

A lo largo de la historia ha habido grandes hombres que han sembrado la justicia y la bondad, la comprensión y el diálogo, una filosofía de vida basada en el humanismo y en el respeto al ser humano por encima del dinero y el poder. Esos hombres fueron removedores de conciencias, enemigos de lo establecido, buscadores de la igualdad y la justicia, buscadores y/o descubridores de la esencia del ser humano. Llámale Cristo, Buda, Zaratrusta, Confucio... y por qué no incluir a los grandes pensadores y filósofos griegos. Luego llegaron los otros, los poderos, los fariseos e hipócritas, se adueñaron del mensaje, se apoltronaron en el poder en el nombre de Dios y de esas grandes filosofías y se adueñaron de todo, manipularon y comercializaron con ello. Hábilmente, apoyados en la sensibilidad de la buena gente, los arrastraron a su terreno y volvieron a engañarlos para usarlos en beneficio propio... Los fariseos de las religiones se aliaron con el poder para dominar el mundo y perpetuar la injusticia, esa injusticia que les permitía estar arriba, encima de los demás, en lugar de luchar contra ella. Veo una gran similitud entre las estructuras religiosas actuales y la farisaica de hace dos mil años. Los templos, el oro, los oropeles, los ritos, los dogmas, el poder, la ascendencia sobre el pueblo, el intento de control educativo y del conocimiento, la alianza con el poder civil, el control sobre las conciencias, la limitación y definición del marco del pensamiento, etc...

No sé, creo que este año haré como siempre. Celebraré una gran cena el día 24 de diciembre junto a mis hijos, brindaremos con cava catalán, beberemos vino de procedencia variada según el plato, y comeremos las delicias que se cocinan en casa, después entregaremos los regalos... y es, amigos míos, que como cada año, el día 24 cumple años mi mujer, la compañera con la que vivo desde hace 35 años. El resto de la familia la homenajea ese día.

Aprovecharé para hacer un pequeño balance, aunque es un acto que suelo hacer de cuando en cuando, sin esperar a final de año, para ver como van las cosas, cómo puedo mejorar mi vida y las de los que me rodean, si ello depende de mí sin renunciar a mi esencia. Me cargaré de intenciones y volveré a mirar en mi interior sabiendo que mi felicidad no depende de lo externo, sino de cómo yo vaya haciendo el camino, de cómo me vaya desarrollando, de seguir bebiendo de todas las fuentes que juzgue adecuadas y nutrientes, de compartir con mis amigos y amigas aquellas cosas que tenemos y son compartibles en una cena interminable...

En suma, quiero que mi Navidad dure 365 días al año; este, el próximo y así hasta el final de mi vida... Me gustaría que todos mis amigos y amigas me acompañaran... ¿Tú te vienes?

Empezaré reflexionando sobre estos puntos u ocurrencias que me han venido a la mente, a lo que te invito:


1.- Amar a la gente es facilitar su crecimiento

2.- Disfruta compartiendo con tus amigos

3.- El mundo está en ti, según tú seas así será.

4.- El mundo te hace a ti, pero tú haces el mundo.

5.- Cada uno es responsable de lo que le corresponde.

6.- Abre tu mente a los demás, así comprenderás mejor la sociedad.

7.- Expresa lo que sientes para que los demás vean por tus ojos.

8.- La diversidad enriquece, la uniformidad encapsula.

9.- Piensa en positivo para crear.

10.- Crear fronteras es ser aldeano, romperlas es ser universal.

11.- ¿Egoísmo o Filantropía?

12.- La felicidad no está al final, sino en el camino.

13.- El hombre es dinámico, sus principios con él.

14.- Tu caminar va de la mano de tu inteligencia.

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(Desde mi bodeguilla)

Este brindis va por vosotros, con mis mejores deseos de felicidad para este y todos los años de vuestra vida.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Poemas de Navidad 2009

Las Navidades suelen ser el momento en que se expresan los buenos deseos, pero también de crítica constructiva para no volver a repetir los errores del año anterior. Es como una memoria balance del año. Yo tengo que decir, sinceramente, que esos deseos solo actúan como lavadora de conciencias y, en un acto de expresión de amor colectivo, se llega al cenit de las intenciones para seguir luego como siempre. Es desenterrar por unos días la parte buena que llevamos dentro, exhibirla y regocijarse en ella, para volver a guardarla en el baúl y continuar como siempre. Por eso yo quiero mostrar mi posición con dos poemas. Uno dedicado a criticar la resolución de la crisis que nos atosiga y el otro a llamar la atención sobre el significado y la reconducción de las buenas intenciones:






Buscando en mi interior

Buscando en mi interior anduve un tiempo
Pensando que la vida me engañaba
Y fui llevado en su momento
A comprender lo que pasaba

Pensaron desde arriba
Controlar mi pensamiento
Dirigiéndome hacia donde iba
Buscando en mí su seguimiento

Más luego que vi mi independencia
Rechacé de plano su intención
Mostrando descarado mi indolencia
En forma de rechazo a su agresión.

Ya no me fio del financiero
Pues solo busca la ambición
De la banca y del dinero
Que les llena de fascinación.

Me entristece no haber cambiado el mundo
Aprovechando la ocasión
Para salir de lo profundo
Y llevarnos a la humanización.




Navidades críticas

Dos mil años de injusticia
Que ampararon religiones
Con su base en la estulticia
Que sembraron los patrones

Al llegar la Navidad
Nos lavan las intenciones
Y disfrazan de verdad
A las felicitaciones.

En el fondo, amigo mío,
Las cosas siguen igual
Volvemos a lo baldío
En pasando la Nadal

Mi canto de Navidad
Pretende que todo el año
Persigamos la verdad
Que nunca nos hará daño

Que te dejes de monsergas
Y mires en tu interior
Para sacar lo que tengas
De riqueza superior.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Y tú por qué lees?

(Nota: He decidido cambiar el nombre a este post para que se ajuste más a mis intenciones al publicarlo)
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Premio Amante Literario

Abuela Ciber, bonito nombre para una abuela, tuvo el cariño de regalármelo.

Las condiciones del regalo son:

Decir porque amo tanto leer.
Mostrar la imagen del premio.
Agradecerlo a quien lo ha concedido.
Otorgarlo a 10 blogs y avisarles


La primera condición es un canto a la lectura:
Amo leer porque soy egoísta, porque sé que es una fuente de crecimiento personal, de conocimiento, la puerta de entrada a la sabiduría si sabemos que leer, una ventana al mundo de los demás, a otras ideas y vivencias, a la fantasía y la razón. Leer es el alimento del espíritu, de la psique, que se deglute y digiere para darle vida al intelecto, para conformar (dar forma) nuestra personalidad. El espíritu crítico es el jugo gástrico que hace una buena digestión mediante el proceso de discernimiento personal.

La segunda condición está cumplida más arriba.

La tercera se cumple en mi comentario al post de mi buena amiga Abu. Y se reitera aquí, con el máximo agradecimiento y consideración hacia ella.

La cuarta tiene, para mí, otra connotación. A los amantes de la lectura nos puede interesar saber cuales son las motivaciones que llevan a ella. Para mí sería estupendo poder contar con la opinión de todos y todas los seguidores de mi blog y muchos más, pero solo puedo poner a 10, por lo que, os invito a todos a hacer ese ejercicio en este blog, en los comentarios, aunque no estéis nombrados (dejémonos de formalismos).

Obviando los ya mencionados por Abu, y de forma más o menos aleatoria, se lo otorgo a:
1.- Myr, de amores y relaciones.
2.- María Jesús, de Paradela de coles.
3.- Felipe, de Reflexiones.
4.- Ana, de Con el tiempo en mis brazos.
5.- Mª Ángeles Cantalapiedra, de Íntimo y personal.
6.- Sílice (Inma), de bloggolb.
7.- Carmen, de Ciberculturalia.
8.- Lola, de Gatos por los tejados.
9.- Geni, de Llamps i trons.
10.- Juan, de El lugar de Juan Pan.

Dicho esto, manifiesto mi interés por conocer las motivaciones y la opinión que tienen el resto de personas a las que quiero y admiro, que forman parte de ese elenco de visitantes y comentaristas que me siguen y a los que sigo:

Rafa Almazán, Alma Mateos, María, José Antonio Cabrera, Cris, Cris Gª Barreto, Amapola, Milagros, Susana, Isabel Miralles, Javier Caso, María Rosa, Mónica López, Tadeo, Belkis, Txema, Marian Gardi, Shanty, Circe la Hechicera, Sísifa, Marian, Poeta Carlos Gallardo, Naveganterojo, Geni de Algeciras, María J. Muñoz, Roxana, Vida, Dragón, Huellas del pasado, Iris, Mario, Javier, Pilar, Daniel, Candela, Jorge, Antonio, etc, etc.... y todos los que quieran expresar su pensamiento sobre el tema.

Al fin y al cabo, lo que pretendo con esta salida es el debate y acercamiento sobre las motivaciones para la lectura. Espero vuestros comentarios; no os cortéis, lo digo por los que me visitan, leen y se van sin comentar... también es bueno que opinéis, con vuestras palabras, sin complejos y expresando libremente vuestra visión del tema.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Antonio Machado, desde mi recuerdo.



Hoy quiero unirme a quienes han elaborado una entrada sobre Antonio Machado. Con ella quiero rendir homenaje al poeta y a todos los intelectuales que sucumbieron a las armas del fascismo bruto, irracional y mediocre que gritaba ¡Viva la muerte! en lugar de ¡Viva la vida!

La muerte de Machado (Antonio), Federico, Miguel Hernández y tantos otros son el ejemplo de la imposición de las armas sobre la palabra, de la brutalidad sobre las ideas, de la mediocridad sobre el idealismo, del poder de la oligarquía conservadora sobre el pueblo, del cinismo y la engañifa sobre la verdad de la vida, de la muerte sobre la existencia... ¿En nombre de qué dios y de qué ideas se puede justificar la guerra y la muerte? Si dicen que dios es amor y las ideas no se imponen...

Su caso es la evidencia de la inhumana confrontación entre hermanos, de la visceralidad contra la razón. Mientras que su madre moría en Francia y él tres días después en Collioure (Francia), tras la derrota republicana, su hermano Manuel, también poeta, se dejaba llevar por los vientos del llamado Movimiento rebelde y se ponía a su servicio. Se dice que antes de morir se arrepintió de ello, pero eso... ¿quien lo sabe? El mal ya estaba hecho.

La memoria clama toda la verdad para poder comprender lo ocurrido y evitar que vuelva a suceder, para dar protagonismo a la palabra y acallar las armas, para que la confrontación libre y constructiva de las ideas corte el paso a la guerra, para que la paz de los muertos y su honor sean restituidos.

Yo quiero dejar mi homenaje a Antonio Machado y a su obra, que no pudieron callar las armas y sirvió de semilla para los que después vinimos a este mundo... La sensibilidad del poeta es enemiga de la brutalidad por definición. En la guerra civil, la brutalidad asesinó a la sensibilidad. Nuestra obligación es hacerla nacer y crecer de nuevo. Este precioso poema, un slide con sus fotos y la magistral interpretación de Joan Manel Serrat de la Saeta, son mi forma de unirme al grupo que ha propuesto este homenaje a Antonio, al que admiro profundamente.

Desde el umbral de un sueño me llamaron...
Era la buena voz, la voz querida.
-Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?....
Llegó a mi corazón una caricia.
-Contigo siempre....Y avancé en mi sueño
por una larga, escueta galería,
sintiendo el roce de la veste pura
y el palpitar suave de la mano amiga.



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viernes, 11 de diciembre de 2009

La guerra justa.


Qué sarcasmo, qué osadía, qué cinismo, qué ironía. Aunque lo diga el presidente de USA en un acto tan solemne como la entrega del Premio Nobel de la Paz. ¡Hablar de una guerra justa, como si existieran las guerras justas! Nada puede ser justo si se trata de eliminar al otro, de someterlo, de aplastar su casa, su economía, su familia y su propia vida. Una guerra nunca es justa cuando truenas los cañones, cuando caen bombas cargadas de muerte y destrucción, cuando al amparo de una defensa legítima destrozamos al otro. En todo caso, los defensores de la guerra, podrá hablar de un mal menor para nosotros y mayor para el enemigo.

Sí, hay una confrontación (guerra) justa. Es la confrontación de la palabra, del verbo como motivo de convicción, del razonamiento como medio de entendimiento. La dialéctica constructiva, la que entiende de mentes abiertas, dispuestas a desarrollarse, a aceptar los argumentos del otro sin sentirse ofendidos, a beber de otras fuentes sin complejos, a reconocer los errores como instrumentos de mejora y evolución. Es la contrastación desde la humildad de la duda, desde la búsqueda de la verdad y el encuentro. Qué buenas armas la palabra, la idea y la razón, el discernimiento respetuoso desde la búsqueda compartida de la esencia de la vida.

A la primera le llamamos hacer la guerra, a la segunda le llamamos fabricar y vivir la paz. La primera se hizo siempre con violencia física y verbal, con latrocinio del botín, con la fuerza del sometimiento y la esclavitud, con la intención del beneficio económico de fondo, empobreciendo y humillando al vencido para enriquecerse el vencedor. La segunda se hizo con el respeto a la diversidad, con el uso de la palabra, con la disposición al entendimiento, con la mente abierta a nuevas ideas y razonamientos inherentes a la propia evolución. Entendiendo que la suma es más productiva que la resta, que las sinergias crean y las divergencias destruyen.

La guerra destruye, dispersa, separa, arrasa, enfrenta, empobrece, envilece, siembra el odio y el desencuentro.... En suma, deshumaniza montada en el caballo de la codicia y avaricia; al amparo de la soberbia del poderoso, crea fronteras y clases, margina al pobre y enaltece al rico. La paz, bien ejercida, acerca, comparte, desarrolla, crea, une, ama, comprende, empatiza y permite el flujo constructivo en beneficio de todos.

La paranoia, creada por la confrontación irracional, es mala en la relación social. Produce miedos, desconfianzas y reticencias que impiden el intercambio libre de ideas. La guerra se fundamenta en la paranoia y en la desconfianza sobre el otro, en pensar que lo nuestro es lo válido y lo demás es un error, en no tener la disposición receptiva que permita la permeabilidad de nuestra menta para enriquecerse con otras aportaciones, en codiciar lo del otro y arrebatárselo.

La historia fue fraguando nuestra cultura belicista. El poder de las naciones pasó por la imposición de su capacidad militar, por la autoridad de la fuerza. Para sostener esa cultura belicista se crearon mitos y leyendas, héroes ejemplares que dieron su vida en batallas épicas para defender al grupo, al pueblo o la nación. Murieron nuestros héroes matando a los héroes del enemigo. ¡Qué vileza! Nuestra capacidad de entendimiento, al amparo de nuestra inteligencia, fue nula y debimos dar paso a la brutalidad, eliminando la sutileza de la bondad humana y otorgando protagonismo a la malicia, la codicia, junto a los instintos más perversos del último y recóndito rincón de nuestra maldad. Claro, todo ello se hizo por nuestro bien y el desarrollo espiritual y económico de los pueblos vencidos.

Ahora le llamamos civilización. En su nombre se mata, se habla de derechos humanos, pero se los pasan por el forro. Las grandes ideologías, creadas y manipuladas por los poderosos, sostenidas por religiones creadas ex profeso y alimentadas por los medios controlados y amparados por el dinero del potentado, establecen las premisas para que el ejercicio de la muerte sea considerado un acto de heroicidad. Hemos creado un marco y, ese marco, delimita las normas y el sistema donde siempre gana el mismo y pierde el de abajo.

El uso del mal al servicio del bien. Podemos acometer la atrocidad más inimaginable, pero si es por el bien del grupo, todo está justificado. El fin justifica los medios, no nos engañemos. Si hay que eliminar herejes que disiente del dogma, se queman o eliminan. Si hay que masacrar a inocentes para aniquilar a un sujeto enemigo que se esconde entre ellos, se masacran... o mejor, primero se dispara y luego se pregunta. Si hay que dar un escarmiento, se da uno ejemplar. Nosotros somos lo importante. Es mucho más importante salvar la vida de un sujeto enfermo de muerte y dejarle vivir unos meses, pero que es de los nuestros, o que tiene dinero para comprar su cuidado, que salvar la vida de miles de niños hambrientos y enfermos en los países subdesarrollados, o en los guetos marginales de las ciudades de aluvión que se han desarrollado en el mundo al cobijo de la injusticia. Para eso están las fronteras que nos dicen donde está el límite de lo que nos importa, de lo nuestro.

Pero no lo olvides, los resortes del poder están en las manos de un grupo muy selecto. Es ese grupo que siempre dominó la economía, que potenció la sumisión y jugó a la ingeniería con las normas y las leyes, con la formación y la información para perpetuarse en el poder. Ese grupo cultivador del mediocre y el sumiso, valedor de las estructuras tradicionales para no perder su papel prominente. El dominante del sistema educativo y de los medios de comunicación para formar y modelar el ciudadano que les interesa. Para no salir de la cultura belicista y paranoica basada en la desconfianza de los pueblos y en la confrontación impositiva.

Pueden darle el premio Nobel de la Paz a quien quieran, el problema está en cambiar esta sociedad, sus principios y valores potenciadores de la belicosidad, por actitudes de aceptación y acercamiento, donde la confrontación constructiva de la palabra derrote a las armas, donde las ideas abiertas sean la amalgama de la estructura convivencial de toda la sociedad. Hagamos una educación para que la ciudadanía no sea manipulada por dogmatismo religiosos y políticos en beneficio de unos pocos. Pero eso sería hacerse el haraquiri ellos mismos.

Cogidos de la mano saltemos todos juntos desde la mediocridad, al idealismo utópico de un mundo mejor sin fronteras y sin poderosos que nos dominen y sometan. ¡Qué miedo me da mi pensamiento, que entra en colisión con mis intereses...! Nos tienen atados por el egoísmo desarrollado a través de la historia. No sé... puede que nos quedemos sentados en el sillón viendo el mundo y sus miserias por la tele... en el fondo es una película como tantas otras que han producido, aunque esta es con muertos de verdad, a los que, por suerte, no conocemos... ¿O son actores? Ah!, creo que deberé controlar y reconducir mi conciencia para comerme tranquilo el entrecot...

En todo caso, dejémonos de monsergas... TRABAJEMOS POR LA PAZ Y LA CONVIVENCIA, ESA ES UNA GUERRA JUSTA...

Regalo de lotería de Navidad 2009

La amiga Ana Marquez, valor en alza donde los haya, poeta, escritora, pintora, artista y gran mujer, ha tenido la gentileza de nominarme para participar en la lotería de Navidad, con la condición de que yo haga otras nominaciones a 5 blogs amigos y los implique en la suerte y el azar que se avecina. Dificil trance, pues es complejo elegir lo mejor entre lo mejor.

La página donde hay que ir a informarse sobre este asunto es ésta:

Por tanto me he remitido a la cronología como seguidores y a su fidelidad a este blog y propongo que participen:







Aprovecho para acordarme de todos y cada uno de los amigos y amigas blogueros que se encuentran en esta casa y expresan libremente sus ideas, dentro del respeto y la consideración a los demás, deseándoles la mejor suerte del mundo.
El número en cuestión es:

jueves, 10 de diciembre de 2009

Las siete castañas.


Tenemos un rico y complejo idioma. Su complejidad radica, en parte, en la polisemia de muchas de sus palabras. Una misma palabra puede tener gran cantidad de significados, siendo el contexto en que se inscribe la clave de su entendimiento. Si yo digo: Castaña, ¿En qué término castaña piensa usted? Una castaña, además de la fruta del castaño, puede ser también… una borrachera, un puñetazo o tortazo, un golpe, un accidente, la emisión sonora de gases fétidos por vía rectal o pedo, un coito espectacular, etc. Estoy convencido de que existen otras muchas acepciones según los localismos.

Todo ello viene a colación al estar asando, al fuego de la chimenea, unas castañas mientras escribo. Lo cierto es que me trae a la memoria un hecho reciente que me indujo a pensar. Ese pensamiento es el que pretendo plasmar en esta reflexión escrita, acompañado por el sabor de una castaña asada al calor del hogar.

Tenía mi suegro una costumbre sana y familiar propia del otoño, allá por los años cincuenta. En esa época solía comprar castañas asadas, envueltas en paquetitos de papel, que guardaba celosamente en su bolsillo. Al llegar a casa le indicaba a su pequeña hija, hoy mi esposa, que introdujera la mano en su bolsillo. Ella, arrebatada por el enigma, corría a cumplir la orden y se encontraba con aquel calentito manjar que tanto le gustaba, calor y alimento. Era, entiendo yo, como un pacto de afecto, como la escenificación del amor paterno y protector, nutriente y reconfortante de un padre a su hija. Era la aceptación y la satisfacción de la niña por sentirse querida, protegida y mimada por su padre omnipotente.

Conocedor de la anécdota suelo llevar a casa, de cuando en cuando, un cartucho de papel con castañas asadas. Esas castañas que preparan en las calles españolas las castañeras otoñales (las mejores, ahora que no nos oye nadie, son las que hacen en la puerta del Banco Santander, frente a El Corte Inglés. Estoy hablando de Málaga, claro). El otro día pasé por allí y le pedí un euro de castañas asadas para llevarlas a casa. Ella las pela y las reparte entre nosotros en un acto de comunión. Me dieron siete castañas por un euro.

Cuando di vuelta a la esquina me encontré con un señor que me pedía algo para comer. Reconozco que no suelo dar dinero, para evitar que sea gastado en otro tipo de cosas menos provechosas, como droga o alcohol. Suelo, a veces, invitar al demandante a comer directamente algo, pago y le dejo en su actividad, aunque en alguna ocasión se ha sentado conmigo y hemos departido y si, tras la conversación, atisbo su realidad y elimino el miedo a la mentira, le doy dinero en efectivo… digo a veces, pues no soy un sujeto que practique la caridad muy a menudo.

Pues bien, volviendo al tema, le dije al señor que me demandaba ayuda: Yo dinero no le doy pero, si quiere, aquí tiene estas castañas calentitas que acabo de comprar para mi esposa, cómaselas, algo es algo y yo compraré otras. Aceptó y marchó con ellas. Volví a comprar otro cartucho y me fui a casa. De vuelta me encontré al señor por el camino. Estaba en una esquina comiendo las castañas. Le saludé, me dio las gracias y continué hacia casa.

Durante el tránsito fui pensando en las sensaciones y emociones que me había despertado el hecho. La simbología de la tradición familiar la hacia extensible a aquel señor y me reconocí reconfortado por la buena obra. Pensé en la suerte que tenía por poseer lo que poseo, por estar como estoy, por gozar de una economía suficiente, por disponer de un hogar acogedor, por tener una familia que me apoya y quiere… en suma, por poder ayudar al otro en su desgracia.

Entonces me pregunté qué había hecho yo más que aquel señor para tener lo que tengo y qué había hecho él menos que yo para no tener lo mismo que yo, si los dos nacimos en cueros. Qué extrañas circunstancias concurrieron para que una vida llevara al éxito y la otra al fracaso… En aquel momento me embargó una extraña sensación agridulce. El dulce de mi bienestar comparativo y el amargor de la injusticia que había llevado a aquel señor a esa situación. Pero algo me llamó la atención. Me vi fortalecido y reconfortado por aquel acto de caridad. Ello significaba, en cierta manera, una justificación de mi situación asimétrica respecto a la suya, como si hubiera ejercido de lavadora de mi conciencia social, y empecé a preguntarme si:

1.- Los ricos y poderosos lavan sus mentes con la caridad
2.- La caridad palia la injusticia, pero ayuda a perpetuarla.
3.- La caridad es un invento del injusto sistema, que ayuda a su propia justificación y pervivencia.
4.- La caridad, ejercida con lo que me sobra, es clave para mantener las diferencias sin disonancia cognitiva.
5.-. Nacer en uno u otro lado de la vida delimita las posibilidades de evolución.
6.- Si las ideologías y religiones, en lugar de predicar la caridad, predicaran la justicia, esta no sería necesaria.
7.- Si todos los recursos que se emplean en ejercer la caridad se emplearan en desarrollar las potencialidades de los sujetos, la necesidad de esta dejaría de existir.
8.- La justicia distributiva está por encima de la propiedad desmesurada de los recursos.
9.- Existen unos mínimos que garanticen la pervivencia, y la sociedad está obligada a cubrirlos.
10.- Las grandes diferencias son injustas por definición.
11.- Nadie, con el trabajo ejercido a lo largo de su vida, puede justificarse como acreedor a poseer inmensos capitales. O son de herencias de antepasados, no labradas por ellos mismos y a saber cómo, o producto de la explotación, el latrocinio o la especulación y el engaño.

Después de todo esto me recogí en mi meditación y fui sacando mis propias conclusiones, que fueron encauzando mis preguntas hacia afirmaciones en mayor o menor grado... No sé, supongo que cada cual llega a sus conclusiones y no tienen por qué ser idénticas. En todo caso, dejo aquí las mías como invitación a reflexionar, siempre a reflexionar y sacar conclusiones libremente, sin imposiciones ni dogmas que nos condicionen.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El virus invasor

Llevo unos días de baja producción. Si bien mi mente sigue rulando a su ritmo típico y habitual, mi estado de salud no ha permitido plasmar en escritos las elucubraciones propias de mi pensamiento. He visitado los blog de mis amigos y amigas blogueros con menor asiduidad y no siempre dejando comentarios.

Todo es debido a un virus malévolo que, sin el consiguiente permiso, se introdujo en mi organismo de forma furtiva. Sin ser el péfido h1 n1 de la gripe A, quiso competir con él en virulencia, estragos y desajustes. Al parecer usó la técnica del camuflaje y, apoyándose en los nutrientes, no sabemos si sólidos, líquidos o gaseosos, pasó al tracto digestivo con el ánimo de alimentarse y reproducirse; vamos, para él, un lícito proceso de reproducción. Sospechamos que fue por una gatera que no controlaba el cuerpo de guardia y, una vez dentro, se dedicó a alterar mis nutrientes en beneficio propio. Alarmado mi sistema inmunológico entró en litigio e intentó, con los medios a su alcance, deshacerse de ellos. Dado que no habían pasado al torrente circulatorio con la intensidad requerida, pero siendo detectados como antígenos perniciosos, el sistema defensivo recurrió a un procedimiento meramente mecánico para realizar la expulsión del enemigo invasor. Lo acorraló a lo largo del tracto digestivo, bloqueó el acceso al flujo sanguineo y, mediante movimientos coordinados de las vías digestivas, los fue arrojando al exterior, por las salidas extremas del trazado, de forma persistente, espasmódica y violenta.

Fue un duro proceso donde la víctima, como mal menor, fui yo. La lucha que se fraguaba en mi interior se manifestaba en todo mi organismo. El éxito de la operación consistía en echar del sagrado templo de mi psique al invasor saprofito. Este se aferraba al terreno conquistado y solo era factible su expulsión en compañía de sus espacios colonizados. Era imprescindible eliminar todo vestigio orgánico libre, en el aparato digestivo, que hubieran formado los nutrientes deglutidos en las últimas horas. El pertinaz proceso duró casi toda la noche, con sus consabidas repercusiones en el entorno familiar. Lo grave era la inoperancia de mis glándulas suprarenales para compensar las pérdidas de cortisol y el consiguiente agotamiento, rayante en la sensación de muerte inminente. Nada aconsejable de experimentar de forma voluntaria.

Al final de la epopeya, exhausto y agotado, conseguimos vencer al invasor, por lo que fue imprescindible el reposo del guerrero para reponerse del esfuerzo realizado. El cuidado sumo de los elementos a deglutir y digerir y el estudio observacional de su tolerancia, pasó a ser la principal preocupación, con el ánimo de no darle otra oportunidad el perverso y malévolo virus saprofito. Ahora andamos en el reajuste hormonal, recomponiendo y reorganizando las interacciones fisiológicas para el normal desenvolvimiento de la función vital del organismo.

El entorno de mi casa del pueblo, con su bodeguilla y patio andaluz, puede ser un excelente marco para la recuperación total y la vuelta a mi actividad anterior, que hoy inicio con esta entrada, concluyendo que racionalizar estos hechos puede ser un buen ejercicio para comprender y asimilar los avatares que la vida nos presenta sin opción a elección. Amo la vida que, en singular combate, con esfuerzo denodado, ha permitido esta épica confrontación con resultado exitoso.

¡Los dioses os libren de semejante combate! Pero si no fuera posible, tomadlo con humor, pues la sonrisa mitiga el dolor y ayuda a superar las secuelas de la batalla.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Excursión a El Chorro... ¿Te vienes?

Como bien sabéis, mi blog se llama Cosas de Antonio; o sea, mis cosas. Está pensado para compartir esas cosas, dentro de los límites lógicos de la privacidad. Por tanto, os presento la zona en la que pasé este último fin de semana.

Un grupo de amigos, ya habituales, nos desplazamos a la zona del Embalse de “El Chorro”, en Ardales (Málaga). Es un lugar situado a unos 60 kilómetros de Málaga, donde confluyen tres ríos, el Guadalhorce y sus afluentes Guadalteba y Turón. Los tres están, a su vez, embalsados por otras tantas presas, y dotan de agua a la ciudad y al regadío de la zona. Es un lugar de visita turística importante y su principal atractivo, además de los propios embalses, es el llamado Caminito del Rey, que recorre el desfiladero de Los Gaitanes. Este camino está cerrado por su peligrosidad, pero existe un proyecto para rehabilitarlo. Esperemos que así sea.

Yo dejé, ya hace algunos meses, una entrada presentando el citado camino. La podéis ver en:
http://antoniopc.blogspot.com/2009/05/excursion-al-caminito-del-rey.html

Solemos ir por la zona a practicar el senderismo (cada vez menos, por la edad) y ver los muflones y cabras montesas, los jabalíes, buitres y demás fauna y flora. Bueno... ¿por qué obviarlo? también a disfrutar de la tranquilidad y el relajo de una casa rural y las prácticas ociosas que se realizan en estos encuentros, incluido el buen beber y yantar. En este caso, la lluvia nos truncó en parte los objetivos; reconvirtiéndolos disfrutamos de su encanto casi todo el domingo. Ahora lo que os presento es un slide con las fotos del paisaje, para que conozcáis el lugar; pero también recuelgo el video de un viaje temerario por el caminito, ya que no he podido sacar fotos de ese espacio. Os aconsejo verlo hasta el final, si podéis, claro, pues el vértigo se siente pasando por un camino ruinoso, construido hace más de 100 años y un abismo de más de cien metros a los pies. Lógicamente el video no lo he hecho yo, estás sacado de Internet, y es producto de la osadía de algún sujeto que se ha atrevido a pasar por allí. Yo lo hice, al igual que nuestro amigo Juan Pan, cuando era transitable, por los años 60 y 70.

Espero que os guste

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Vámonos por la calzada cogidos de la mano.



Dragón hace un comentario en mi post anterior remitiéndonos a la obra de José Ingenieros. Al amparo de esa oferta desarrollo esta otra entrada como colofón a mi ocurrencia nº 14.

El Hombre mediocre es un libro del sociólogo y médico argentino José Ingenieros, publicado en el año 1913. La obra trata sobre la naturaleza del hombre, oponiendo dos tipos de personalidades: la del hombre mediocre y la del idealista, analizando las características morales de cada uno, y las formas y papeles que estos tipos de hombres han adoptado en la historia, la sociedad y la cultura.
Tuvo gran influencia en la juventud latinoamericana de su tiempo y en especial en el movimiento de la Reforma Universitaria iniciado en 1918.

El mediocre.El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición (aquí se ve en parte la idea positivista de la época, el hombre como receptor y continuador de la herencia biológica), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí. "Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos".

El idealista.El idealista es un hombre capaz de usar su imaginación para concebir ideales legitimados sólo por la experiencia y se propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El idealista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único; se perfila como un ser individualista que no se somete a dogmas morales ni sociales; consiguientemente, los mediocres se le oponen. El idealista es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado contra los dogmáticos. Como un ser afín a lo cualitativo, puede distinguir entre lo mejor y lo peor; no entre el más y el menos, como lo haría el mediocre. Sin los idealistas no habría progreso: su juventud y renovación son constantes. El idealista tiene su propia verdad y no se supedita a la de los otros; no se mueve por criterios acomodaticios, sino según ideales más altos. En cuanto a las circunstancias, su medio, la educación que recibe de otros, las personas que lo tutelan y las cosas que lo rodean, se levanta por encima de ellos: piensa por sí mismo. No busca el éxito, sino la gloria, ya que el éxito es solo momentáneo: tan pronto como llega se va.

La reflexión personal que me provoca es la siguiente:Visto lo visto y leído en nuestras publicaciones blogueras, creo que la mayoría nos encuadraríamos en el hombre y la mujer idealista. Eso me gusta, pues aún sintiéndose mediocre en algunos aspectos de la vida, el proceso evolutivo lo realizamos en huída de la mediocridad, salvo el estancamiento acomodaticio a esa vaguedad ideológica y entreguista que muchos practican.

Existe una masa social mediocre, entregada, nada idealista ni racionalmente crítica, que solo se ocupa de su bienestar egoístamente, que se somete a axiomas y principios tradicionalmente establecidos, nada cuestionables por ser dogmáticos, amparada y sostenida en la seguridad, parsimonia, despreocupación, etc. que le llevan a una vida tranquila y sosegada, sin conflictos por reflexiones inquisitoriales de la mente, que crean cuestionamientos, disquisiciones, controversias e inseguridades. Esta actitud social es un excelente caldo de cultivo para incautarse del poder los espabilados de turno, que mediante el sostenimiento de esa imagen de seguridad y satisfacción de las necesidades básicas y de las tradiciones, bloquean el desarrollo del idealismo, que acompaña a toda evolución, mediante el apoyo sistemático de esa mediocridad entregada.

La maleabilidad de esta masa es manifiesta. Desde un punto de vista sociológico está demostrado que, tocando los puntos y motivaciones adecuados, se puede dirigir esa multitud hacia los fines más disparatados, incluida la guerra. Es más, necesita líderes que les dirijan, que piensen por ellos, que sean capaces de gobernar y encauzar la solución de los problemas sin causarles quebraderos de cabeza. Son sujetos capaces de renunciar a su soberanía y entregársela a dictadorzuelos, o líderes de tres al cuarto, que son menos mediocres que ellos, para evitar pensar y preocuparse de los asuntos de la comunidad. Por tanto, como decía en mi ocurrencia anterior, con el dominio de los medios de comunicación se crea opinión, se consiguen adeptos y se aliena a la gente para obtener su consentimiento y entrega a la causa que defiende el líder.

Lógicamente, al poder establecido tradicionalmente no le interesa crear o potenciar los idealismos, o el idealista, puesto que ello conlleva el cuestionamiento sistemático de lo existente y la búsqueda de alternativas más justa, humanas y coherentes en la solución de los problemas y en la creación de estructuras de gestión más adecuadas a los intereses comunes de la sociedad y, por ende, a debatir el entramado que le sostiene en el poder. Seguirán practicando su adoctrinamiento, basado en los principios elementales que los sustentó siempre, y acusarán a los otros de adoctrinar en otra dirección al ciudadano, negando que ellos lo hagan dado que solo trasmiten lo existente, la tradición.

Pero, claro, el adoctrinamiento es básico en la ciudadanía. Se han de tener unos valores y creencias que lleven a actitudes y conductas que generen una sana convivencia. La convivencia mediante imposición de principios y valores es negativa, puesto que es coercitiva y castrante de la libertad. Entonces, lo lógico es definir esos principios que sean aceptados por todos y respetar las diferencias sin que se impongan creencias excluyentes y descalificadoras, haciendo que el ciudadano los asuma y practique, para el bien de la coexistencia.

¿Se podría llegar a un acuerdo de cuáles son estos valores? En todo caso, serían valores que ayudaran a salir de la mediocridad y llevar al desarrollo del idealismo social con posiciones de compatibilidad y no de enfrentamiento sistemático. Valores de receptividad y respeto, de tolerancia y aceptación de los demás, de rechazo a lo impuesto injustamente, el culto a la diversidad enriquecedora y a la soberanía del sujeto ciudadano sobre el Estado, entendiendo este como el resultado de una alianza de voluntades en lugar de una imposición de las mismas; de unas sinergias constructivas y sumatorias en lugar de la confrontación anuladora de energías y voluntades comunes. Creo que el camino, la calle, es un Estado laico, dónde se respeten las ideas de todos y cada uno, sus creencias y valores, pero que estas sean respetuosas que los principios generales. Que los adoctrinamientos religiosos se hagan en las iglesias, mezquitas, sinagogas o demás, y el adoctrinamiento social se haga en las escuelas, puesto que la escuela es el nexo común que une a todos los niños en el proceso de formación, sean de la religión que sean. La formación en la convivencia social es común mientras las creencias religiosas son personales y cuestiones de fe y no de razonamiento, bajo mi punto de vista.

Por tanto, propongo circular por la calzada, por en medio de la calle, acercándose más a una u otra acera en función de las circunstancias, buscando el solecito en los días de frío y la sombra en el calor, pero siempre por decisión propia y razonada, sin que nadie me obligue a ir por su acera y a comulgar con ruedas de molino. Establezcamos unas normas comunes de circulación para hacer compatible el tránsito por la calle de la vida, respetando la diversidad y los ritmos, pero enfrentándonos a aquellos que circulan en dirección contraria, a los que nos quieren parar u obligar a circular por la acera de sus intereses condicionando nuestra marcha. Al final de la calle está la realización personal, la consecución de los objetivos individuales y colectivos, vayamos juntos y en armonía.

Eso sí, para evitar ser “atropellados”, hagamos la calle peatonal, evitando que el poderoso, con su coche, nos haga subir a una de las aceras y no podamos comunicarnos con los que piensan de forma diferente. Por otro lado, siguiendo con el símil, el poderoso está acostumbrado a circular en vehículo ostentoso del poder, envidiable y causante de admiración. Ese vehículo deja muchos muertos en la cuneta, muchas diferencias e insatisfacciones, muchas injusticias distributivas, mucha insolidaridad... ¿Nos vamos todos andando y cogidos de la mano?


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lunes, 23 de noviembre de 2009

Ocurrencia 14 (La mediocridad)


Como sabéis, suelo colgar de cuando en cuando una ocurrencia. Le llamo ocurrencias a pensamientos de mayor o menor ingenio, que afloran de forma inesperada como respuesta a un estímulo casual, dónde la reflexión singular pretende plasmar una idea de cierta originalidad y de especial trascendencia en el proceso de razonamiento o asimilación de las vivencias personales. Toma ya explicación!!! Pido disculpas...

“La mediocridad siempre está en la acera de enfrente”.
En este caso, esta me surge tras ver las diferentes argumentaciones que se sustentan, sobre todo en política, para defender el posicionamiento personal respecto a las ideas. Se suele observar que, según la tendencia ideológica del sujeto, el calificativo de mediocre se coloca en el rival. Zapatero es un mediocre... Rajoy es un mediocre... etc. O sea, en la acera de enfrente, sin entrar en las connotaciones de orientación sexual que también se le dio a la referida acera.

Obviando las disquisiciones sobre estas valoraciones personales, sí pretendo reflexionar sobre el porqué se suele despreciar al rival, calificarle de mediocre y no darse cuenta de la propia mediocridad.

Según la RAE, mediocre es: “De calidad media”. “De poco mérito, tirando a malo”. Ser mediocre es el final de la inmensa mayoría de la sociedad, es lo normal, la calidad media. O bien, mediocre es quien se encuentra en medio, tirando para abajo. Esta última acepción es la que domina en estos descalificativos que usamos, en plan peyorativo, con respecto al rival político: la mediocridad tirando a malo.

La congruencia argumental, y por ende cognitiva, lleva, en muchas ocasiones, a la defensa a ultranza de nuestras ideas, sin fisuras ni aceptación de crítica. Esa posición de prepotencia, en consonancia con ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, específica de mentes cerradas, conlleva una actitud defensiva y de reafirmación rayando en el infantilismo o la inmadurez psicológica. Nada existe absolutamente bueno o malo. No valorar al otro implica la pérdida de la ocasión de aprender algo al conocerlo.

Los seres humanos funcionamos mucho por comparación. Se establecen unos baremos donde predomina el hecho comparativo. Yo soy más alto, más guapo o lo que fuere, que el otro. Por tanto, lo importante nos es, únicamente, que yo sea guapo, sino que el otro sea feo. En este sentido, el mundo de la política, por sus connotaciones especiales, es un buen ejemplo de ello. Ya no se trata de presentar las cosas en positivo, sino de hacerlo en el menor grado negativo. Es decir, el programa del otro, la actitud del otro, su honradez, etc. son malísimos... Yo soy malo, pero tú eres peor... ¡Pues anda que tú! Elige, pues, entre el menos malo.

Esa estrategia se forja en dos frentes, en mostrar mis bondades y en resaltar los defectos del otro. Hasta ahí la cosa está bien. Lo malo es cuando la estrategia se establece en denostar al otro prioritariamente, para evitar comprometerse en el programa propio. En pedir un cheque en blanco, basado en la confianza, porque el otro es muy malo y no se puede confiar en él, pero en mí sí, en lugar de hacer una oferta atrayente desde el punto de vista político. Por tanto, no me dedicaré a esclarecer mis propósitos, sino a maquillarme la cara y, si es posible, a rompérsela al contrario, así se me percibirá más guapo. Luego, hay que denostar al otro, acusarle de mediocridad, crear el convencimiento de su incompetencia, no reconociendo sus logros y exhibiendo sus errores, en convertirlo en un sujeto pusilánime, patético, inepto, torpe e ignorante. Incapaz de tomar las decisiones que fueran necesarias para dirigir un gobierno.

Así pues, el objetivo principal se centraría, cuando hablamos de los procesos embaucadores, en vilipendiar al contrario hasta crear una opinión generalizada de ineficacia y rechazo al adversario. ¿Cómo se puede hacer eso? Lógicamente, machacando con mensajes en esa dirección, mediante los medios que se tengan al alcance. En este caso los medios de comunicación de masas y la participación activa de los afines, de los de esta acera, para hacer ver la mediocridad en la acera de enfrente.

El papel de los medios requiere un análisis aparte, pero quien domina los medios crea opinión, sobre todo en gente de bajo perfil crítico y discernimiento limitado. Y quien domina los medios siempre es el dueño. El dueño es el dinero, el interés y el negocio... eso de la libertad de prensa es una utopía que, al menos yo, no me la trago sin hacer una amplia digestión de cada caso. Berlusconisss vendrá que nos abrirán los ojos, o nos los cerrarán llevándonos a la estulticia y a la sumisión, si no andamos alerta.

Y yo me pregunto: ¿No es más mediocre el que ve la mediocridad en la acera de enfrente sin ver la suya propia? Mucha gente no sabe bien donde está la acera de enfrente. Valga este chiste para dejar buen sabor de boca, relajar el debate y poner el colofón a la reflexión con una sonrisa (en este caso, el mediocre creo que es quien pregunta):

Se cuenta que un sujeto preguntó a un transeúnte dónde estaba la acera de enfrente.
El transeúnte le respondió:
- “allí”.
El sujeto sorprendido le respondió:
- ¡Pero si acabo de estar allí y me han dicho que está aquí!



domingo, 22 de noviembre de 2009

Viaje a Madrid


Madrid es una espléndida y maravillosa ciudad donde se conjuga la historia, el arte y la buena vida. Eso sí, en construcción continúa, en obras por doquier, pensando en las frustradas olimpiadas y en no sé qué más cosas… eso lo sabrá el señor Gallardón, su alcalde. Mi visita de tres días ha sido de relajo, ocio y disfrute de familiares, amigos y entorno.

Desde hace dos años tenemos la oportunidad de hacer un recorrido en dos horas y media desde Málaga a Madrid con el AVE. El AVE (Alta Velocidad Española), para quien no lo conozca, no es un pájaro volador, sino un tren de alta velocidad que circula a unos 270 Kms/hora, llegando en momentos, según el caso, a los 300 Kilómetros/hora. La suavidad con la que circula da sensación de ir a 90. Para allá nos fuimos en preferente, donde nos dieron el desayuno, la prensa y bebida, amén de la comodidad de los asientos. La vuelta la hicimos en clase turista que es casi lo mismo salvo el servicio de restauración, atención y precio.

Pensaba que encontraríamos lluvia y frío en la capital, pero nos sorprendió un noviembre primaveral, cálido, incluso caluroso en determinados momentos. Ello nos permitió hacer las visitas programadas, tanto para el día como para la noche.

A destacar la visita al museo Reina Sofía, donde presentaban la exposición “Definiendo el constructivismo” de Rodchenko y Popova, que nos situó en los años post-revolucionarios rusos, mostrando los cambios sufridos por el arte en su adaptación al proceso revolucionario. A parte de la visita al Guernika, pulular por el museo siempre es sorprendente, pues descubres nuevas obras no observadas antes. El edificio en sí, es una magnífica obra arquitectónica, dedicada a hospital en su creación por el rey Carlos III, modernizada y adecuada a su atividad actual.

Otra visita obligada para los amantes del arte, es el Museo del Prado, sobretodo después de su ampliación con los Jerónimos. Tuvimos la suerte de celebrarse el 190 aniversario de su inauguración, con entrada libre, televisión, radio y medios de comunicación en general, bullendo por allí. Visita, también obligada, a la exposición sobre la obra de Maino que se daba en el recinto ampliado. No se tiene perdón si no pasamos a saludar a nuestros amigos Velásquez, Goya, Murillo, Rubens, El Greco, etc… Un sinfín de obras pictóricas, soportadas en una excelente arquitectura, que hacen del museo uno de los mejores del mundo.

Descubrí algo que en mis visitas anteriores no había visto, como es el llamado “Tesoro del delfín”. Es una impresionante muestra de obras de orfebrería, cristalería y ornamentación que heredó Felipe V de su padre Luis, el Delfín de Francia, fallecido de viruela antes de llegar a suceder a su padre Luis XIV (el rey Sol), por lo que, al morir el rey, reinó en Francia Luis XV, su nieto, que escapó de la viruela que se había llevado por delante a su padre, su madre y sus hermanos mayores. Ocupando al trono de España Felipe de Anjou, llamado Felipe V, al morir sin descendencia Carlos II, desplazando la casa de Borbón a la casa de Austria, tras una larga y cruenta guerra civil donde sacaron la mayor tajada los ingleses. Siendo Gibraltar una de sus secuelas históricas.

Bueno, no todo va a ser arte pictórico y orfebrería. Existe otro arte que alegra la vida, como es el arte culinario, de la copa de vino y la tapa. Por cierto, la palabra tapa surge, precisamente, en Madrid, allá por el siglo XIX, cuando para que no cayeran moscas en el vaso de vino se tapaba este con un trozo de pan a modo de tapadera, pasando luego a comerse el pan después de beber el vino. Pues bien, nos fuimos de tapeo, de picos pardos, de pardeo, a echar unas cañas, a tomar copas, etc… existe un amplio abanico de expresiones para definir el acto social de tomar vinos con los amigos.

Madrid es una ciudad especial para el tapeo. Tiene infinidad de lugares donde encontrar diferentes ofertas y variedades de todo tipo, tanto de procedencia nacional como internacional. De todas formas hay lugares clásicos, con solera, que por sí mismos son un reclamo. Aparte de tomar un excelente bacalao y unas exquisitas croquetas en el Labra, de degustar el vino y las gambas de El Abuelo, los mariscos de la Ría, o estupendas cervezas, adornadas de paté y embutidos, en la plaza de Santa Ana, además de otros muchos y maravillosos sitios de nutrientes para el cuerpo y cultivo de la amistad, un buen paseo por sus iluminadas calles cosmopolitas, repletas de gente variopinta, es una experiencia saludable.

La sorprendente cálida noche otoñal, hace que disfrutes de ella con más ahínco y empeño. Es una alianza con la diosa Gea que controla el meteoro y nos ofrece el disfrute y gozo del contacto con un entorno bullicioso y afable para el deleite de los valores que sustentan y promueven el encuentro social en armonía.

No podemos olvidar su rica gastronomía. Nosotros, llevados por el famélico instinto, buscamos los placeres gastronómicos que ofrecía la villa y corte. Avanzando por la Avda. de Barcelona, disfrutamos de El Segoviano y su cochinillo, de la Chelito y su cocidito madrileño, del Royal y su codillo, etc… En suma, de los deleites de la cocina madrileña que rayaba en el puro hedonismo de la gula.

Desde aquí homenajeo a mis cuñados Antonio y Carmen, a los amigos Pepe y Adeli, a Pepe Arjona y Amparo, en cuya compañía todo fue más saludable y reconfortante. Cogidos, simbólicamente, de su mano deambulamos por la noche madrileña y solo nos faltó acudir al teatro para ver Bodas de Sangre, que por falta de tiempo se quedó fuera del programa.

Queridos amigos, Madrid es una de las ciudades que siempre vale la pena visitar, a pesar de las obras que dificultan el tránsito por sus calles. Os dejo un Slide con algunas fotos de la visita.
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viernes, 20 de noviembre de 2009

La poesía (humor)


Bueno, me fui a Madrid dejando un chiste para reír un poco, según el caso. De vuelta, para conectar de nuevo, me permito colgar otro.
La verdad es que nos lo hemos pasado de maravilla con la familia y amigos madrileños. Hemos tapeado, visitado el Reina Sofía, el Prado, la noche y el día madrileños, comido el cocidito y otras lindezas, contado chistes a mogollón y reído en demasía. Ya os contaré…

Dada la afición de la mayoría de los visitantes blogueros a la poesía os cuento este.
El caso es que había una señorita haciendo una entrevista para la TV (supongo que el Intermedio o similar) sobre lo que sabía la gente de la poesía.
La chica le pregunta a un joven con aspecto de algo limitadillo intelectualmente:
- ¿Me podría decir usted algo sobre la poesía?
El joven, sorprendido, se queda pensando y empieza a decir:
- A poesía… a poesía… a poesía llama a puegta, a poesía entra a casa, a poesía registra habitación de hegmano, a poesía encuentra drogga, a poesía se o lleva a cagcel…
La entrevistadora al ver que no había sido comprendida su pregunta le dice:
- Disculpe no me refería a la policía, me refería a…. a la poesía, “al poema”.
El otro responde:
- Ahhhh! Pedón, no había antendio… al poema… al poema… Al poema va seg cómo sacamos a mi hegmano de a cagcel…

A la próxima entrada le daré más seriedad, pero sin pasarse, que el mundo con una sonrisa es mucho mejor…

domingo, 15 de noviembre de 2009

El borracho y el cura (humor)


Como me iré unos días a Madrid y no podré colgar nada nuevo, os dejo un chistecillo que me ha mandado una amiga, religiosa ella, para que os riáis un poco, si os parece adecuado para ello:

Un borrachito olía a caña pura por los 4 costados, se sube a un autobús con su roñoso bolso y un periódico viejo, se sienta al lado de un Cura. Saca una botella con aguardiente barato y se toma todo lo que queda de un solo trago. Satisfecho, hace hip y eructa, agarra el periódico y se pone a leer. El Cura finge que el borracho no existe y disimula su incomodidad.
Al rato, el borracho se le queda mirando al Cura y le pregunta:
-'Oiga Padre, ¿Puede decirme qué carajo causa la artritis?'
El cura molesto, le responde en tono sarcástico:
-'Ciertamente la artritis es causada por llevar una vida profana, el andar frecuentando mujeres mundanas, los excesos con el tabaco y la bebida, en especial el alcohol; esas borracheras que terminan en noches de putas y muchas más de esas basuras y porquerías....'
-pa'laaaaaa mieeeeerda' responde el borracho volviendo a su lectura.
El Cura al rato, pensando en lo que le dijo al pobre infeliz, se conduele y decide disculparse y le dice en tono comprensivo:
-'Disculpe usted, no quise ser tan rudo hijo mío pero ¿desde cuándo sufre de artritis?'
-'¿Yoooo? Noooo.... nunca Padre!!!... sólo estaba leyendo este artículo del periódico que dice:.. 'El Papa sufre de artritis desde hace varios años....'

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El cura debería ser Monseñor Camino...

sábado, 14 de noviembre de 2009

Conclusiones.


Queridos/as amigos/as blogueros/as, gracias por tantas, amplias y acertadas aportaciones a mi post anterior. Vuestros comentarios han ido enmarcando y completando el mío. Esa es la idea y el sistema para compartir y reflexionar en compañía.

A parte de las respuestas o contestaciones que he hecho a vuestros comentarios a mi post anterior, he querido, a modo de resumen, plasmar una serie de puntos con las ideas, que yo considero básicas, para posicionarse en el tema y su trascendencia en la gestión de nuestra vida; por tanto, querría hacer algunas puntualizaciones a toro pasado, si bien estoy convencido de que se pueden ampliar de forma considerable, llegando al puro matiz, incluso. Son estas:

1.- El razonamiento contrafáctico es pernicioso cuando es escapista.
2.- Siempre es una falacia hipotética que manipulamos fuera de contexto.
3.- La ideación fantasiosa es necesaria para la salud mental, al igual que hacen los sueños cuando dormimos, pero sin sacarnos de nuestra realidad.
4.- Vivir, sistemáticamente, en la fantasía es signo de inmadurez psicológica.
5.- Lo que nos ha ocurrido es el resultado del camino elegido, y este era el mejor que se pensaba en el momento de la decisión.
6.- El resultado que tenemos es consecuencia de cómo hemos gestionado la situación que se creó con esa decisión y su evolución posterior.
7.- En la evaluación de nuestra vida ha de prevalecer el criterio intrasujeto. Es decir, cuales son las decisiones, actitudes, conductas, etc. que yo he ejecutado y dónde me he equivocado, para tomar buena nota.
8.- La felicidad no nos la da nadie, la forjamos nosotros. Los demás nos pueden allanar el camino, pero somos nosotros los que cultivamos en su conjunto la compleja relación hacia la felicidad.
9.- Ciertamente, hay contextos que dificultan sumamente la consecución de la felicidad, pero es nuestra actitud y la sistemática de afrontamiento que ejercemos la que nos facilita o complica las cosas.
10.- La felicidad no consiste en hacer lo que los demás esperan de mí, sino de compaginar lo que yo quiero hacer con lo que la sociedad me exige, siempre que sea asumible.
11.- Ante la duda, el conflicto interno es más perjudicial para el sujeto que el externo. Mi decisión siempre estará en preservar mi identidad y coherencia interna.
12.- Como dice Sabina en El pirata cojo, querremos vivir mil vidas, pero solo tenemos una y hemos de priorizar y decidir como la enfocamos.
13.- Elegimos lo que creemos que vale la pena. Vale la pena, entendida como que “el placer que recibiremos con la decisión es superior a la pena que nos producirá renunciar a las otras alternativas”.
14.- Un solo proyecto de vida, sujeto a las revisiones que se tengan que hacer en función de la evolución que se dé, pero solo cabe un proyecto, por muy complejo que sea.
15.- Las decisiones para cambiar nuestro futuro no pasan por el pasado, sino por el presente.





miércoles, 11 de noviembre de 2009

Razonamiento contrafáctico


Hace algún tiempo que quiero compartir con vosotros una reflexión sobre el llamado “razonamiento contrafáctico”… ¡Toma ya! La gente tiene la mala costumbre de ponerle nombres raros a las cosas. Bueno, se trata de ese razonamiento hipotético que hacemos cuando decimos ¿Qué habría sido de mí, o habría pasado en mi vida, si en lugar de esto hubiera hecho lo otro en aquel momento? Es decir, si en lugar de casarme con mi esposa o esposo lo hubiera hecho con aquel o aquella chavala tan maja que me andaba a la zaga, por poner un ejemplo. Por tanto es un razonamiento contra un hecho determinado, que podría haber sido diferente si hubiera tomado otra decisión o actitud, si se hubiera producido otro hecho, que tenía como alternativo en ese momento.

Nuestra vida está cargada de cruces de caminos en los que hemos tenido que decidir cual de ellos tomar. Nos casamos con una persona, estudiamos o no una carrera, resolvemos coger un trabajo u oficio, optamos por vivir en una ciudad, nos rodeamos de amigos, etc. En suma, diseñamos y elegimos un proyecto de vida que a la largo nos gratifica, o no lo hace, estamos contentos con la evolución de las cosas, o no lo estamos, nos sentimos felices con nuestra existencia o desgraciados… o, en todo caso, podemos estarlo a medias tintas.

Ciertamente, cuando nos hacemos esa pregunta sobre como habría sido nuestra vida si tal cosa… nos podemos imaginar una evolución de los hechos que vamos controlando, puesto que nuestra mente es la encargada de montarse la película que nos interesa, partiendo de la situación ideal que se daba en ese momento. Somos nosotros los dueños y gestores del pensamiento y lo modulamos y orientamos hacia donde nos pueda interesar. Asunto falaz, pues no es objetivo ni puede serlo. Aunque podamos valorar otras informaciones. Por ejemplo, en el caso del novio o la novia que se quedó en la estacada, podemos recabar información y analizarla, cruzándola con nuestra propia evolución, y deducir cómo hubieran ido las cosas. Volvemos a idealizar el asunto, sobre todo cuando la vida no nos va todo lo bien que quisiéramos, aunque también puede ser un sano ejercicio comparativo inducido y producido por la curiosidad, sin más.

El hecho es que ese razonamiento es totalmente falso e imaginario y, por ende, escapa a la realidad que pudiera haberse dado. Parece como si, anclados en aquel momento, diseñemos y manipulemos nuestra hipotética historia para llevarla a donde nos interesa colocarla y satisfacer esa curiosidad. Pero no la sometemos al contacto del día a día, a la necesidad de confrontación de ideas, de evolución personal, de resolución de conflictos… en suma a la convivencia diaria, a la prueba del nueve. Y es ahí donde está la clave, en la gestión de esa convivencia diaria.

Lo curioso es que solemos recurrir, por lo general, a ese ensayo imaginario cuando las cosas no van bien, cuando esa gestión no ha dado sus frutos y parece que buscáramos en nuestro interior otra oportunidad fantaseada para, inconscientemente, escapar de esa situación inventando alternativas falaces o ficticias. Craso error. Si nuestra vida empezó a fraguarse en el ayer, ese ayer ya no existe, ni somos los que éramos, ni estamos donde estábamos, ni las otras personas siguen esperándonos. Nuestra vida es la actual, con nuestras bondades y miserias, con los resultados obtenidos a lo largo del tiempo, nuestra casa, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestros errores y nuestros aciertos; en suma, nuestra evolución personal en el entorno que nos fue dado.

Mirar para atrás en plan anhelante es puramente ilusorio. La clave, bajo mi punto de vista, está en saber valorar lo que se tiene, donde se está en este momento y cuales son las alternativas que se pueden estimar en la toma de decisiones, si de ello se trata. En todo caso, cualquier buena evaluación de una situación pasa por apreciar lo positivo y como reconducirla hacia el lugar adecuado. Hacer hipótesis de fantasías ilusorias es contraproducente, pues, en todo caso, lo que hará será separarnos más de la realidad que nos rodea y situarnos en un mundo irreal, ficticio y carente de solidez para resolver el conflicto o la cuestión que nos planteemos.

Es cierto que la fantasía es una forma de vivir la vida en plan sueño despierto. Es decir un sistema íntimo de llenar los espacios vacíos, que nuestras vivencias nos han ido dejando, después de haberse abierto la puerta a esa experiencia. Es bueno porque hay que matar el deseo y satisfacer esa fantasía para abolirla, pero el riesgo está en que no la dominemos y nos lancemos a una búsqueda imaginaria de situaciones idílicas que nos separe de nuestra vida real, con su cierto nivel de insatisfacción y descontento.

Por tanto, piensa en tu viejo amor si quieres, pero no fantasees con que las cosas te habrían ido mejor, pues no tienes ni idea de cómo habrían resultado las interacciones que la convivencia te hubiera deparado. Valora lo que tienes y obra en consecuencia, porque puede que sea tu incompetencia, en el devenir diario, la que te ha llevado a esta situación de insatisfacción personal o fracaso. Si es así, también fracasarás en el próximo intento y solo te resultará satisfactorio el imaginario y fantasioso, el inventado, porque tú dominas tu pensamiento y lo diriges hacia el resultado que te apetece, y eso es jugar con trampa. No mires para atrás, salvo para aprender. Desde el presente, mira hacia delante, que es lo que te espera…