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viernes, 2 de diciembre de 2016

Y entonces llegó Fidel

  

Entrada en la Habana
Ahora, en retrospectiva, podría costarle a mucha juventud entender y comprender las inquietudes de los años 60, la combatividad, el apoyo a las guerrillas sudamericanas y el idealismo de justicia social que en aquellos tiempos impregnaba a la sociedad progresista, donde se incluía la mayoría de la juventud militante y concienciada con la lucha y reivindicación política. El mito del Che, con su barba y fusil, guerreando contra el ejército boliviano en nombre de los explotados y contra los intereses del capitalismo y sus gobernantes, parece que ha pasado a la historia. La muerte de Fidel Castro es una buena ocasión para intentar recordar el pasado y ver cómo ha evolucionado el mundo en esa guerra de intereses, que siempre se dio, entre la clase dominante y la clase currante o trabajadora, entre la oligarquía y el pueblo llano. Pero hubo unas fechas, un pretérito, en que fue diferente al espíritu de los tiempos que hoy se maneja. Para comprenderlo habría que desvestirse de prejuicios y analizar las cosas desde una dimensión más reflexiva y abierta. Tal vez haya que puntualizar algunas cosas como:

El siglo XIX fue una etapa de convulsión y lucha social, ideológica y de grandes cambios en Europa, de la mano de varios elementos que, bajo mi consideración, son determinantes: La Ilustración o siglo de las luces (XVIII) con sus planteamientos revolucionarios, la Revolución Industrial, la independencia de los EE. UU., la Revolución Francesa y la filosofía marxista y alguna otra cosa más vaga…

Todo esto convulsionó la Europa de los imperios y explosionó, definitivamente, a principios del siglo XX, con una I Guerra Mundial que trastocó todo el sistema geoestratégico e ideológico, hasta desembocar, tras la humillante derrota alemana, en una espiral de fascismo que llevó a la II Guerra Mundial, intentando zanjar una paz mal fundamentada, tras dicha derrota, con la venganza hitleriana y su megalómano III Reich, mientras se consolidaba en Rusia la revolución de Octubre de 1917 de la mano de un Stalin  implacable.

Tres tendencias políticas se confrontan en esa II Gran Guerra: el fascismo y/o nacismo, la democracia capitalista occidental y el comunismo soviético. Ya sabemos como acabó el envite, con la derrota de Hitler y Mussolini y sus planteamientos ideológicos y una paz ficticia entre el mundo capitalista y el comunista, que llevó a seguir la lucha, solapadamente, entre esos dos sistemas resultantes por el dominio mundial que, ante la aparición de armas de destrucción masiva, como la bomba atómica, los campos de batalla se trasladaron a dos frentes diferentes: uno era el ideológico con los movimientos obreros reivindicativos contra el sistema de explotación, que se ubicaba en el mismo territorio de las democracia occidentales capitalistas y que fueron combatidos en los EE. UU. desde la filosofía del macartismo; otro el militar como forma de imponer la influencia de uno u otro bando en los diversos países que no habían quedado alineados tras la gran contienda, y qué mejor caldo de cultivo que las desigualdades sociales en los Estados del tercer mundo o América  Latina.

Estos dos pilares, la injusticia que acarrea todo sistema capitalista en cuanto a la distribución de las plusvalías de sus medios de producción, y la concepción mesiánica de una ideología como el comunismo que presentaba aspectos de justicia social, de igualdad, solidaridad y, sobre todo, el otorgamiento del poder al pueblo, hizo que durante decenios se enfrentaran las dos tendencias o ideologías en una guerra sucia entre las dos potencias más importantes del mundo, allende sus fronteras, que fue sembrando el planeta de conflictos y  guerras locales y de guerrillas donde se buscaba el cambio mediante una revolución violenta, entendiendo que solo así se podría despojar al capitalismo de su poder. Dada la imposibilidad de conjugar las dos tendencias y el persistente enfrentamiento entre ambas, se fueron implantando dictaduras amigas de los EE. UU. por un lado o de la URSS por otro. No había medias tintas, o estabas con unos o con los otros, a pesar de desarrollarse el Movimiento de Países No Alineados que pretendían la neutralidad.

La democracia quedaba reservada para el primer mundo, para los que tenían un buen nivel educacional, una “renta per cápita” adecuada y suficiente, una historia ya fraguada en ese sistema político desde antes, que eran fieles seguidores del mercado libre con las matizaciones pertinentes. En el resto de países prevalecía el dictador como forma de imponer y controlar la política que interesaba al grupo dominante. La dictadura del proletariado tenía una visión más romántica, más de justicia social, más de revolución que diera al pueblo lo que este entendía que era suyo. Pero cuando el sistema capitalista veía que se le escapaba de su control algún país de los suyos para derivar hacia el comunismo, procuraba instalar una dictadura contraria que controlara la situación. Aquí no se hablaba de derechos humanos, de respetar la ciudadanía y de justicia social, sino de orden y patria, del imperio de la ley, como si la ley fuera justicia. De los veinte países que conforman Latinoamérica, catorce experimentaron dictaduras, la mayoría militares impuestas tras golpes de Estado, durante la guerra fría. Se dice, como ejemplo del apoyo que los EE. UU. daban a sus dictadores afines, que Cordell Hull, secretario de Estado de Roosevelt, dijo: «Puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta», lo que viene a dejar claro que los derechos humanos y el respeto a la democracia se lo traían al pairo.

Varias guerras de importancia se dieron entre los EE. UU. y la URSS y sus afines ideológicos por dominar el mundo mediante una política geoestratégica que le otorgara ese poder. China y la revolución comunista de Mao Zedong que se instala definitivamente en el poder tras vencer a los nacionalistas de Chiiang Kai-shek, que se pliega a la isla de Formosa fundando la República China, más conocida como la China Nacionalista en contraposición a la República Popular China. La terrible guerra de Corea que acaba en un armisticio (no hay firma o tratado de paz y siguen en guerra teóricamente) con las dos Coreas, la del Norte de marcado signo dictatorial comunista y la del Sur bajo un régimen democrático, como ya sabemos. De esta tensa situación se derivaron varios conflictos o guerras, como la del Vietnam, las de los países árabes de la esfera soviética con Israel, Angola y Mozambique, las guerrillas latinoamericanas, etc.

Existe un caso que merecería dedicación específica como es el de Afganistán. Pero ese asunto requiere más tiempo y dedicación del que le quiero dar a esta entrada. Solo diré que de aquellos polvos vienen estos lodos, pues la URSS, en un intento de controlar el país mediante un gobierno de corte comunista, se metió en un “fregao” que acabó convirtiéndolo en su propio Vietnam, siendo derrotados por los integristas y los señores de la guerra apoyados por los EE. UU. que no podían permitir la expansión soviética y a los que, después, se les escapa el control de la zona con la irrupción de los talibanes en el gobierno, hasta el extremo de tener que intervenir en la guerra actual tras los atentados de aquellos a los que apoyaron para luchar contra los rusos.

El caso de Cuba es singular. La revolución cubana se inicia contra Fulgencio Batista. Este tiene en su haber dos golpes de Estado, uno en 1933 conocido como Revuelta de los Sargentos, contra el autoritario Gerardo Machado, estableciendo una Junta de Gobierno, conocida como la Pentarquía, que controlaba la actividad política. En 1940 se proclama una nueva Constitución, se realizan elecciones y Fulgencio las gana agrupado en la Coalición Socialista Democrática, gobernando hasta 1944.  Su otro golpe es en 1952 cuando ante la perspectiva de una derrota democrática dio otro golpe de Estado antes de las elecciones y se aupó en el poder estableciendo un gobierno cada vez más corrupto y represivo, y comenzó a enriquecerse de manera sistemática explotando los intereses comerciales de Cuba y realizando lucrativos negocios con la mafia estadounidense, que controlaba los negocios de drogas, prostitución y juego de La Habana. En ese momento cabría también aplicarle el calificativo de Cordell Hull, al que me he referido, por su servicio y connivencia con los intereses espurios americanos.


Discurso en la Habana

En este contexto se inicia la Revolución cubana, liderada por Fidel, su hermano Raúl, el Che Guevara y otros, como una reacción al golpe de Estado de Batista llamado “El cuartelazo”. Hasta entonces, y desde la independencia formal de España en 1898, Cuba había estado bajo la influencia política y económica de Estados Unidos, incluyendo una ocupación militar (1898 y 1906). Finalmente, la revolución gana la batalla por el desprestigio, corrupción y tiranía de un Batista que, aun teniendo un importante ejército para combatirla, ve como sus propios soldados se van pasando al enemigo por convicción. El mensaje de justicia social, regeneración, ética política, etc.  va calando y Fidel y los suyos triunfan e imponen un idílico sistema revolucionario impulsando varias medidas de carácter popular algunas de las cuales, como la Ley de Reforma Agraria, afectaron intereses estadounidenses en la isla. En un principio, este movimiento, no era de corte comunista o marxista leninista, y pretendía, según algunos autores, reinstalar una república exenta de corrupción que regenerara la vida y la política cubana. Tras la derrota de Batista, y a lo largo de 1960, se producen conflictos y actos de confrontación violenta entre partidarios de Batista y los revolucionarios ya en el poder, que provocan una fuga masiva de los partidarios de Batista y su régimen a EE. UU. y desde allí se organizan para la resistencia en su centro de poder en Florida. El régimen de Castro ejerce su autoridad imponiéndose férreamente en toda la isla y dejando que se fueran los opositores a Florida

Como respuesta, y en ayuda de los disidentes, la administración de Eisenhower inició una agenda política dirigida a derrocar el régimen popular recién instaurado. Ésta comprendía el bloqueo económico, propaganda contrarrevolucionaria, fomento y apoyo de grupos armados dentro de Cuba contrarios a Fidel Castro, sabotajes a instalaciones económicas y civiles, filtración de espías, ataques piratas, quemas de campos de caña de azúcar, intentos de asesinato a sus principales líderes (se calculan en torno a 640 atentados los planificados contra Fidel). Y, finalmente, poner en marcha un plan para invadir militarmente a la isla utilizando exiliados cubanos y mercenarios latinoamericanos que acaba en el desastre del desembarco en Bahía Cochinos y echa a Cuba, definitivamente, en manos de la URSS con quien firma tratados de defensa, que amparaban la instalación de los misiles soviéticos en la isla, por lo que se está en un tris de iniciar la III Guerra Mundial, llegando, Kennedy y Jrushchov, al acuerdo de desmantelamiento a cambio de que EE. UU. no invadiera o agrediera a Cuba dejándola en la esfera soviética.

Los EE. UU. temían, así mismo, que Cuba se convirtiera en una plataforma revolucionaria para asaltar Latinoamérica, como así fue. Las revoluciones de la zona fueron apoyadas por el régimen cubano, sobre todo la boliviana donde el propio Che Guevara fue ejecutado sumariamente (1967) por las fuerzas militares bolivianas del general René Barrientos, con el apoyo de la CIA, que había derrocado al presidente Víctor Paz Estenssoro y puesto fin a la Revolución de 1952, de tendencia nacionalista-popular, impulsada por el MNR (Movimiento Nacional Revolucinario).

Cuba, tras los acuerdos entre EE.UU. y la URSS, se vio aislada por los primeros, pero no amenazada de guerra o invasión. Su protectora garantizaba su supervivencia. Pero con la caída del Telón de Acero y el comunismo en la URSS, se ve más aislada y con las dificultades propias de una deficitaria relación comercial. El capitalismo vence al comunismo en nuestra esfera. La URSS se descompone y surge la Rusia actual, con sus satélites a caballo entre uno y otro lado. Cuba queda como un grano en el trasero de los EE. UU. y de la ideología neoliberal, que la ven como algo a extinguir con el tiempo, tras la muerte de Fidel y, con él, su intransigencia revolucionaria, esperando un apertura racional que vuelva  a permitir a los EE. UU. sus inversiones e influencia en el país, que ya se han fraguado en parte, con la proliferación de negocio a los que no es bueno poner en riesgo.

De Fidel se podrán decir muchas cosas denostándolo o alabándolo. Ya se sabe que la historia es interpretable en función de opiniones y posicionamientos de quien la interpreta, pero no se podrá negar que en Cuba se ha producido un cambio impresionante en lo referente a Educación, Sanidad, Solidaridad social, etc. a pesar de estar sujeta a restricciones económicas y comerciales desde el mundo capitalista. El problema mayor que se le presentó fue el aislamiento tras la desaparición de la URSS, quedando sola ante el gigante americano.

Hay otro factor innegable a considerar, como es el proceso evolutivo de las ideologías, tras ganar el capitalismo la guerra fría contra la URSS. Al fin y al cabo ese hecho es evidente, ya que el gigante ruso se pasó de bando cuando Borís Yeltsin acaba montado en un tanque en Moscú certificando la defunción de la URSS y afloran los gobiernos que van privatizando, de forma poco ortodoxa, por no decir fraudulenta y amiguista, las empresas de la antigua Unión Soviética. Desaparecido el poder de contrabalanceo al capitalismo que significo la URSS dentro de la lucha de clases y reivindicaciones de la clase trabajadora desde la perspectiva de la lucha obrera, pierde, para la sociedad de consumo y del espíritu neoliberal que nos atrapó definitivamente, su sentido revolucionario quedando la democracia de régimen capitalista como el referente político principal, mientras se cuestiona sistemáticamente cualquier ideología que pretenda cambiar el sistema y desvestir al mundo del mercado y las finanzas del poder que han ido adquiriendo: “Malos tiempos para la lírica”. Gana la democracia, pero no es menos cierto que la democracia no implica los valores sociales de solidaridad, justicia distributiva y libertad, al basarse en Constituciones que la encorsetan, más bien resulta un sistema de elección representativo manejable mediante el uso de la información y la comunicación, creando estados de opinión, en muchos casos artificiosos, a través de la manipulación… Pero esto es otro tema que merece una profunda reflexión aparte.

Resumiendo: Fidel tuvo su tiempo heroico, cuando la lucha de clases estaba en pleno apogeo y era aceptada como forma legítima de reivindicación, incluso, mediante la guerrilla, con un héroe nato como el Che a la cabeza. La juventud de mi generación se identificó con su lucha y compartió, en gran medida, su revolución, eso es innegable. Además ha mantenido a su país, en mayor o menor medida, aunque sea en declive, a caballo de su línea ideológica hasta el final, si bien, paulatinamente, se fue diluyendo a la par que las ideologías comunistas sucumbían ante el avance de la filosofía de las democracias capitalistas. Ello se manifiesta en las dos Cubas, la interior más impermeable a los influjos del capitalismo y valedora del concepto de Patria libre, justicia social y dignidad del pueblo, defensora del “socialismo cubano”; y la otra Cuba, la del exilio, que se fue por el desacuerdo y la falta de respeto a la diversidad y garantías de los derechos humanos en la isla, que es defensora del sistema democrático burgués que se caracteriza por tres rasgos fundamentales: propiedad privada de los medios de producción, competencia electoral entre bandos políticos y garantías ciudadanas, componentes que en Cuba no se encuentran en la proporción que tenemos aquí.

Finalmente, nadie podrá negar que fue un sujeto trascendente en la historia de la segunda mitad del siglo XX; para honor y gloria de sus adeptos, para deshonra y descrédito según sus críticos. A nadie dejó indiferente. Creó fobias y filias, con sus luces y sus sombras. Cuba lo llora, mientras Miami danza de alegría. Pero lo hecho no se puede borra de un plumazo. El reencuentro de los cubanos será complicado de hacer. Solo espero que no vuelva el derramamiento de sangre y que se orille a los intransigentes para confluir en entendimiento. De todas formas, cualquier cosa que se diga sobre este histórico líder está sujeto a la controversia. Las posiciones están aún demasiado encontradas y los afectos, emociones y partidismos nublan el pensamiento y la razón para sacar conclusiones válidas y asépticas. Este es mi pensamiento y mi homenaje a la historia que nos ha tocado vivir, aunque sea desde este lado del charco, pero en América las cosas eran diferentes. Hasta la propia religión tomó partido por los más necesitados y luchó, incluso con las armas, por la revolución, por ejemplo la Sandinista de Nicaragua. Luego cayó en desgracia y también se diluyó definitivamente con el papa que vino del este. Tal vez, para conocer o tener una visión desde los planteamientos de aquellos sujetos que sentían la necesidad de luchar contra los intereses norteamericanos en toda América Latina, venga bien leer el libre de Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina. Yo lo aconsejo…

Homenaje póstumo
  
Disidentes en Miami celebrando la muerte de Fidel



jueves, 15 de septiembre de 2016

80 aniversario de un desastre humano en mi pueblo


Tumba con los restos de los fusilados 
Hoy 15 de septiembre, se cumplen 80 años de uno de los hechos más lamentables y luctuosos que se dieron en la historia de mi pueblo (Cuevas de San Marcos). Las tropas, por decir algo, pues eran una banda de caballistas organizada por falangistas y otros voluntarios, acompañados de un capitán, dos oficiales y tres soldados, entraron en el pueblo en una segunda intentona (la primera fue fallida resultando dos muertos por las defensas milicianas en la zona del puente Armiñán). La entrada, ya sin resistencia, fue de extremada violencia y se produjeron asesinatos que aún hoy pesan en la memoria de los pocos supervivientes que quedan. La represión posterior duró tiempo y fueron "eliminados" muchos otros sospechosos y opositores a la ideología de los rebeldes.

Como mi intención no es otra que dejar constancia histórica de los hechos y rendir homenaje a los vilmente asesinados por las tropas rebeldes y sus acólitos, no encuentro nada mejor que recurrir a un testigo excepcional que en su memoria sin sombra relata valientemente los hechos.

Todos los años, por estas fechas, me vienen a la mente aquellos sucesos trágicos, que mi madre, viva aún, con el miedo metido en la piel, me relataba. Por eso y a modo de homenaje, en 2010 colgué en mi blog un recordatorio (cliquea aquí para ver el enlaces) para que no se olviden las barbaridades que pueden  acometer los seres humanos, sean del bando que sean, pues en los dos se dieron, aunque en mi pueblo no hubo muertes producidas por los republicanos gracias al buen hacer de algunos vecinos, con el alcalde socialista a la cabeza (Francisco Pérez Sánchez), que supieron controlar la ira de algunos dispuestos a ello. Ojalá nunca se vuelvan a repetir aquellos nefastos hechos y jamás se dé otra guerra cargada de tanto odio como aquella…

Dejo, pues, la palabra a José Terrón Arjona que, no habiendo cumplido aún los 12 años, vivió aquellos momentos tan trascendentes.
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-ENTRADA DE LAS TROPAS GOLPISTAS:
ETAPA DE VENGANZA Y SANGRE-

(Nota: Copia textual y fiel del libro: MOMERIA SIN SOMBRA (Relato vivido de hechos y aconteceres en cuatro décadas de la historia de Cuevas de San Marcos) de José Terrón  Arjona, páginas 81, 82 y 83.)
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El día 15 de Septiembre de 1936 las tropas nacionales, como ellos se definían, no encontraron resistencia para entrar en el pueblo. Todos los de alrededor ya estaban bajo su mando, solo quedaba éste y estaba medio vacío, casi todo el mundo se había ido a los campos. Ya silbaban las balas por el pueblo cuando salían los últimos milicianos del cuartel; fueron Manuel López Martos "el Casarón" y José Arroyo, los dos iban con sus fusiles; mi madre les preguntó que adonde iban, y le dijeron que a la Sierra, que allí tenían un mortero. Nosotros nos fuimos a la casa de "la Pintá" (hoy la tienda de Alberto), pues esta parte del paseo era muy peligrosa y las tropas buscaban el centro del pueblo.

Entre las 10 y las 11 de la mañana ya estaba el pueblo en manos de los invasores; las fuerzas eran casi todas de Caballería y el resto venían en camiones, ya estaban informados de que no habría defensores. Al mando de las fuerzas venían el capitán López Tiendas, dos oficiales y tres soldados (la única quinta en activo era la del 35), todos los demás eran voluntarios del régimen que se habían organizado en Lucena, Cabra y algunos pueblos cercanos. Fueron los que más daño hicieron, para vengar a sus dos compañeros muertos en el tiroteo del Puente.

El primer asesinado fue Bautista Burgos, que vivía a la entrada de la calle del Pozo, fue abrir la puerta de su casa y dispararle. El segundo fue Juan Ramón "el de los Climas" en la calle San Juan. Dos casas por debajo de éste mataron a "los Guitarros" padre e hijo, de 75 y 41 años, éste soltero, dejando solas a dos mujeres de avanzada edad (posteriormente dijeron que había sido una equivocación).

El mando militar se alojaba en casa de Dolores Luque Prado – “la Sacristana", y el cuartel quedó como puesto de mando con los seis guardes civiles que se habían llevado dos meses antes, que se habían pasado de bando y vinieron a la toma del pueblo (las mujeres, que se habían quedado aquí también volvieron al cuartel). Los jefes estuvieron 5 o 6 días, y siempre contaron con la información de unos pocos chivatos del pueblo, comenzando una etapa muy sangrienta.

Recuerdo que eran sobre las dos del mediodía cuando vino al cuartel una mujer con un brazalete blanco. Estaba en mi puerta y le contaba a mi madre que venía para que le dieran un papel para poder traerse a sus familiares que estaban en La Membrilla. Esta mujer era Concepción Hidalgo Martínez "la Canaria", de 33 años, y en el cortijo estaban también su marido José Benítez Campos y los tres hermanos "Pesares", marido y cuñados de una hermana suya. Enfrente de ella se encontraba un pequeño grupo de Caballería, con los caballos amarrados en la baranda de la Iglesia, estaban desmontados charlando de sus fechorías; con ellos estaba "el Pollo", de Encinas Reales, casado con una mujer del pueblo y que había sido municipal con el régimen republicano. "La Canaria" habló con él y le informó de todo lo que pretendía. "El Pollo” le dijo: ¡Vete tú tranquila que nosotros los traeremos al cuartel! La mujer marchó y "el Pollo" le dijo a sus compañeros: ¡Por Revientacostales llegaremos muy pronto! ¡Sí! Llegaron y los mataron a todos, incluida Concepción que estaba embarazada. Ninguno de los asesinados tenía por qué temer, el mayor de ellos era Francisco Senciales de 59 años, y el más joven Emilio Carrasco Burgueño de 16 años. ¡Qué héroes! ¡Que hazaña más cruel e indigna! ¡Matar a un grupo de personas sin que puedan defenderse!

Ese mismo día en la Cruz Roja, metido en cama y herido por la bomba lanzada días antes, estaba Antonio Benítez "Patasa". Esos días no había médico ni practicante, el mancebo de la botica era el encargado de curarle, pero eran tan pocos los medicamentos que tenían que la herida de la pierna se gangrenó. Era el único que se encontraba en el local; desde el cuartel fueron allí cuatro o cinco "valientes" que lo sacaron de la cama y lo mataron a golpes en el patio, sin disparos. Yo no fui testigo, pero por el patio de la casa contigua, de la casa de "los Sandungos", que estaba separado por una pared muy deteriorada y con agujeros, y además era más alto (con lo que era difícil ver que estaban vigilando), la hermana de "Patasa" y Prudencia "Sandungo" lo estuvieron viendo todo. Esto lo sé porque estuve muy ligado a esta familia, de aprendiz de carpintería, y casi todos los días se refería este episodio tan dramático y cruel.

No quiero dejar en el olvido a otro joven que también murió en esos primeros días víctima de la Caballería; solo tenía 16 años, su nombre José López Pérez "Fajablanca". Ese día se encontraba en el campo guardando cabras: después de unos días de búsqueda su familia lo encontró muerto, había sido fusilado.

Y así continuaron en los días siguientes; todos los que encontraban en el campo y otros que sacaban de sus casas, en la pared de la Torre que da al cuartel, de pie y esperando un juicio que era muy corto: el trayecto del cuartel al cementerio.
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Lápida con el nombre de los 15 fusilados
 el día 15 de septiembre de 1936
Gracias, José, por dar fe de lo ocurrido y visto por ti. Hay algunos matices, como el segundo apellidos de Concepción Hidalgo, que creo que era Porras según la lápida del cementerio, u otras nimiedades que no le restan importancia o crédito al relato. Yo aconsejo la lectura de tu libro para que la gente sepa algo más de nuestra historia desde la crónica de una persona que vivió esos momentos. Cuevas tiene derecho a conocer su pasado, ya sin acritud, pero con la necesidad de la verdad de los hechos. Hoy debemos llorar todos, desde el recuerdo, las muertes causadas en nuestro pueblo de la mano del dogmatismo y el totalitarismo ideológico, hace ya 80 años. Se perdona, pero no se olvida, porque el olvido es la peor de las injusticias, sobre todo cuando aún viven familiares de los asesinados que guardan celosamente el recuerdo de esas muertos y el sufrimiento posterior, cuando ser familia de los represaliados ya era de por sí una marginación y un señalamiento vergonzoso en una sociedad que criminalizaba al vencido.


jueves, 18 de agosto de 2016

Federico está presente


Hoy hace 80 años que sacaban a Federico García Lorca  para darle el paseíllo. Ese término asesino que significaba arrancarle la vida a un ser humano en la penumbra de la noche, en la alevosa oscuridad, cuando los cobardes se esconden para no ser vistos, pare dejar impune su crimen. Unos mostrencos, ignorantes y cernícalos, sin dos dedos de frente y un espíritu servil a sus señores amos, incapaces de comprender la esencia de la vida y al propio ser humano, llevados por el odio, la intolerancia y el dogmatismo más alienante, ejercieron de asesinos creyendo que las armas pueden con el verso y la palabra, que las balas tienen más poder que las ideas y el hombre es más hombre mientras más bruto resulta.

Federico era singular, cargado de creatividad, de sensibilidad y espíritu trascendente, donde se cultivaba la verdadera esencia del ser humano. Trabajó por erradicar la incultura, por cultivar el espíritu, por acercar el hombre a las cosas que le rodean desde el sentimiento y esa sensibilidad que las hace más bellas a caballo de la poesía limpia y clara; trabajó por el desarrollo y evolución de una sociedad desde la cultura y el conocimiento para liberarnos de la esclavitud a la que nos somete la ignorancia. Cantó a su pueblo, a las cosas sencillas de la vida, a la muerte y a la gloria, al drama y al amor, al deseo y la amistad, al mundo gitano y a sus ritos y sus dogmas.

El arte, que siempre anida en las mentes sensibles, creativas y libres, no se tolera por los dictadores si no se somete a sus designios. Federico era un artista libre y rebelde, transgresor e insumiso. Sus ideas defendiendo la libertad de la gente llana, del pueblo, su republicanismo, su rechazo a las oligarquías y su homosexualidad, fueron condicionantes para motivar a sus asesinos a perpetrar el crimen, crimen de lesa humanidad, porque Federico era Patrimonio de la Humanidad. Tal vez, esos mastuerzos privaron a España de un Premio Novel de literatura. Según Ian Gibson, el “ínclito” Queipo de Llano, bendijo la ejecución con el «dadle café, mucho café». Tal vez los honores otorgados a ese verdugo sean una muestra inapelable de la España anacrónica que maltrata a sus hijos y los somete a la oligarquía dominante. ¡Qué vileza elevar a rango de héroes a los asesinos de la libertad del pueblo!

Yo, como cada año, sigo recordando su grandeza, su arte y su sensibilidad, que  cautiva a todo el que ama la poesía. Este es mi pequeño homenaje que, como es lógico, lo expreso en verso:
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Hoy, tras 80 años,
sigo sintiendo en la noche
el llanto de las estrellas,
la luna desalentada,
o la sombra de la muerte  
entre puñales de nácar,
y el reventón de la rosa
roja de sangre manchada
que fue cubriendo su cuerpo
en una fría madrugada.

En el barranco de Viznar
yace un vals sobre la jara
y una nana que despierta
llorando desesperada.

Mientras que en el viento bailan
canciones de amor y pena
suenan guitarras de plata
tocadas por los gitanos
entre zorongos y zambras.

Su sangre quiere trepar
montada sobre la savia
a través de un pino verde
para ver si divisaba
como llevaba la muerte
el horror y la desgracia
por lo campos de su patria
sobre los caballos negros
que van derramando sangre
de la mano de la parca.

Federico no se ha muerto
por mucho que lo mataran,
siguen danzando en el aire
sus versos y sus palabras
mecidos por esa luna
en una cuna de plata
mientras le canta una nana
herida de amor y magia.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga, 18 de agosto de 2016



miércoles, 15 de junio de 2016

Cuevas de San Marcos. Texto publicado en 1961 en diario SUR



(NOTA: Este texto es transcripción literal del publicado en el diario SUR en fecha 30 de marzo de 1961, a su vez extraído de la obra de Diego Vazquez Otero titulada CUEVAS DE SAN MARCOS. De dicha obra daré cuanta en sucesivas aportaciones.)

Cuevas de San Marcos
Su historia desde los tiempos anteriores a Roma, está condensada en la Real Cédula de Villazgo otorgada por Carlos IV en 1806.
Por Diego Vázquez Otero

Una vez más insistimos en el deber que tienen los pueblos de velar por la conservación de los viejos pergaminos que se custodian en los anaqueles de sus Archivos municipales, porque ellos constituyen inapreciable tesoro escriturario que da luz y fe del pasado histórico de la población, de su origen y procedencia, de su etnografía y demografía, de los entronques de sus habitantes, de sus modos de vida, del porqué de la toponimia de sus tierras, justamente con sus creencias, carácter, usos y costumbres que, si bien se miran, fueron las fuentes del derecho que hoy nos rige.

Decimos esto porque un documento relativamente moderno, pues data de principios del siglo pasado, que hemos leído en el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos, habla de la donación que el Rey Juan II hizo a la ciudad de Antequera, de la dehesa y despoblado de Belda, antes de Jesucristo, y de la cual habla Tolomeo. Afirmación que da a dicha ciudad de Belda una antigüedad anterior a la dominación de los romanos, ya que Tolomeo, rey de Egipto, astrónomo y fundador de la Escuela de Alejandría, capital de su reino, escribió su famosa Geografía, en la que habla de Belda y su comarca hacia el año 298 antes de Jesucristo, mientras que los romanos terminaron la guerra con España el año 38, anterior también a Jesucristo. Es de suponer que estos, dada su ojeriza con los cartagineses, los arrojarían de aquí, en donde debieron continuar a su llegada las explotaciones agrícolas emprendidas por los fenicios, si no con fines comerciales, para aprovisionamiento de sus ejércitos.

Belda, durante la dominación romana, fue una de las ciudades más ricas e importantes de la Bética, poseyendo una brillante civilización, como lo acreditan los restos que de ella se encuentran, entre los cuales está un féretro de bronce, ánforas y monedas del bajo imperio romano. Ciudad que pasó a manos de los vándalos, que la poseyeron hasta la llegada de los árabes.

Intensificaron éstos el cultivo de los campos de suyo feraces, estableciendo dos importantes poblaciones: una más próxima a la sierra, denominándola por esto Cuevas Altas, y la otra más apartada de aquella, llamándola Cuevas Bajas, dotando a ambas de sólidas fortalezas. En la cumbre del Camorro existen restos de la población musulmana que allí se alzó, como son los pavimentos de habitaciones, algunos trozos de muros estucados en rojo, color clásico tan empleado y tan del gusto de aquellos hombres, encontrándose además restos de cerámica de Cuerda Seca, siglos XIII y XIV, y parte de los cimientos del castillo. Durante siete siglos ondeó la enseña de la Media Luna en aquella cumbre hasta que, en los primeros años del siglo XV (1407), el infante D. Fernando, a la sazón regente del reino castellano por la minoridad de su sobrino el rey D. Juan II, trajo por primera vez la guerra a Andalucía, corriendo la tierra, asaltando entre otras plazas la de Zahara, siendo tal la resonancia de la toma de esta villa y su castillo y tal las devastaciones llevadas a cabo por el ejército que llenaron de pavor a los pueblos cercanos; los cuales, tomando sus riquezas y lo que pudieron llevar consigo, abandonaron las Cuevas Altas y Bajas, huyendo a Archidona o a otras plazas fortificadas en el interior.

Los hidalgos de la Casa del Rey, que tenían a su cargo la exploración exterior del cerco que el infante había puesto a Sevilla, villa con un castillo que resistía con entereza y tesón, se dirigieron a dichos dos pueblos, que ocuparon sin dificultad por estar deshabitados, encontrando gran cantidad de frutos secos, miel y mucha ropa tejida, quedando por alcaide de estas dos villas y de la de Cañete, García Herrera.

Dice la mencionada crónica de Don Juan II, en los capítulos del 40 al 50, que, si bien el sitio de Setenil se prolongaba más de lo previsto, no por eso dejaban de hacerse incursiones y cabalgadas por tierras de moros. El 12 de octubre de 1407, el Maestre de Santiago tomó a Ortejicar, rica ciudad enclavada donde hoy está el cortijo del mismo nombre. Dividió dicho maestre su ejército en dos cuerpos, dirigiéndose unos al valle de Cártama y el otro a Casarabonela, llegando a destruir los arrabales de dicha villa de Cártama y los de Álora. Gómez Suarez de Figueroa, hijo del mentado maestre de Santiago, tomó a viva fuerza a Campillos, volviendo este poblado, conquistado y perdido en el reinado de don Pedro el Cruel, a reintegrarse en el reino de Castilla. Al mismo tiempo, Juan de Velazco y Pedro de Stuñiga, con dos mil caballos y cuatro mil peones llegaron hasta media legua de Ronda. Alonso Fernández Melgarejo penetró por la comarca de Grazalema, recogiendo gran botín que se vendió después en cuarenta mil maravedíes.

Mas todas estas victorias no arredraron a los que defendían a Setenil, por lo que el infante, vistas las dificultades materiales del cerco, la gran pérdida de gente, la aproximación del invierno y el cansancio de la tropa, decide levantar el cerco.

Apenas los moros observaron la retirada de las huestes cristianas empezaron a molestar la retaguardia de las mismas, atacando, sobre todo, a las recuas que transportaban las máquinas de batir y el material de guerra, pretendiendo apoderarse de él; pero una carga de la caballería castellana los dispersó.

Otro gran disgusto tuvo que experimentar el infante a poco de llagar a Córdoba. Informado de que el mentado alcaide de las dos Cuevas, García Herrera, las había abandonado, so pretexto de no tener provisiones, le hizo conducir a su presencia, estando a punto el desdichado alcaide  de pagar con su cabeza la falta cometida, dándose por muy contento con ser exonerado de su cargo, que se entregó a Fermín Arias de Saavedra.

Este, tan pronto se posicionó de su alcaidía, tuvo que correr precipitadamente a la villa de Cañete, furiosamente atacada por los moros, llegando a tiempo de poder salvar la población y su castillo próximo a caer en las manos de los sitiadores, a quienes infligió duro castigo. No tardaron los moros en rehacerse y organizarse. Enterados de que la guarnición de Cuevas Altas había salido con el alcaide Saavedra acordaron volver a dicha villa, que encontraron casi despoblada, cometiendo atrocidades sin cuento, acabando por incendiarla y destruirla por completo.

Parece que no volvió a tener guarnición la mencionada villa ni la de Cuevas Bajas, por lo que, pasados algunos años, los moros volvieron a apoderarse de ellas, reconstruyéndolas; pues, según se lee en la repetida crónica, el año 1424, el Alcaide de Antequera, don Pedro de Narváez, hijo de don Rodrigo, primer alcaide de aquella villa, destruyó los caseríos y castillos de Cuevas Altas y Cuevas Bajas, no dejando piedra sobre piedra. Fueron tales las proezas y hazañas de don Pedro Narváez, que inspiraron al poeta Juan de Mena las estrofas 196 y 97 de su famosa obra en verso “El laberinto”.

Transcrito por: Antonio Porras Cabrera

miércoles, 30 de marzo de 2016

Benito Pérez Galdós y la España del XIX


El eterno conflicto entre los españoles lo plasmó magistralmente
Goya en este cuadro. "Duelo a garrotazos" (1820)
símbolo de nuestras guerras civiles
(Me gustaría conocer tu opinión sobre este blog para orientarme a la hora de tomar decisiones y cumplir el objetivo que me propuse. Si no te importa, te ruego contestes a una pregunta que aparece al margen izquierdo sobre el asunto. Gracias.) 

Al fin… Acabo de concluir la lectura de una de las obras más amplias e intensas de nuestra literatura reciente. Se trata de Los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós, el insigne y nunca bien valorado escritos canario que vivió en una de las etapas más convulsas y trascendentes de nuestra historia. Hace tiempo, muchos años, había intentado su lectura pero no estaba preparado para ello y acabé aburriéndome como una ostra y dejando el intento. Hay libros u obras literarias que se han de leer cuando la mente está en condiciones de hacerlo. No siempre se puede, pues a veces es necesaria una actitud, una disposición y estado mental y de conocimiento, que permita la absorción de los temas tratados a la par que despierte el interés necesario para hacerlo.  Son 46 novelas de componente histórico, protagonizadas por personajes varios, lógicamente ficticios,  que nos llevan de la mano a través de la historia de España del siglo XIX, en concreto desde 1805 a 1880. Empieza con la aciaga  derrota de Trafalgar y termina con la restauración borbónica de manos en Cánovas del Castillo en la persona de Alfonso XII. En el interin se da un repaso a todo lo acontecido entre uno y otro acto.

Salgo con cierto malestar, desasosiego y desesperanza en un pueblo que a lo largo de su historia no ha sabido dar salida a sus conflictos, donde la visceralidad y el dogmatismo religioso se impusieron a la razón, manifestándose en continuas luchas fratricidas enarbolando el desprecio a los demás y a la diversidad. Es la historia de la frustración de una nación, cuyos mandos y ostentadores del poder civil, militar y religioso se encargaron de yugular cualquier proceso de desarrollo en la línea evolutiva de Europa. Las asonadas militares de uno y otro bando nos muestra cuán implicado estaba un ejército caduco, muy tocado por las guerras coloniales, que buscaba el ascenso y los honores en el uso de las armas. El llamado Siglo de las Luces, o sea la Ilustración, tuvo su freno en los pirineos, y las ideas de la Revolución Francesa, que cambiaron Europa, se neutralizaron por la traidora invasión napoleónica y por el avivamiento de la llama opositora por parte de un clero y una nobleza, salvo casos testimoniales, que presentía el riesgo de perder sus prebendas e influencia.

El querer evolucionar por parte de una masa popular, y el freno a ello, impuesto por los poderes anacrónicos dominantes, revirtieron siempre en sangre y muerte, en miseria y confrontación, en incompetencia política y  administrativa.  La corrupción de los gobiernos, el nepotismo, las cesantías según quien gobernara, las revoluciones de diferente calibre, hicieron de este país un campo de batalla y discordia, donde se perdió la esencia de nación homogénea y próspera, descolgándose del tren del desarrollo industrial, económico y social que circulaba en los países del entorno. Ya no fue solo el veto a la revolución ideológica que llevó a Francia a la República, sino a la propia revolución industrial y mercantil que dinamizaba la economía mundial.

España perdió escandalosamente esa guerra llamada de la Independencia. Franceses e ingleses, incluso portugueses, se cebaron en la destrucción de la poca industria que existía, en las infraestructuras y vías de comunicación, y en todo aquello que ayudara a empobrecer a la que fuera “in illo tempore” la primera potencia mundial. Borrar definitivamente del mapa de las potencias occidentales a un país como España era eliminar competencia e introducirla en un tercer mundo de miseria donde pescar, explotando sus minas y sus riquezas desde el dinero de las potencias extranjeras y la compra de sus personajes influyentes. Vamos, más o menos como ahora.

Luego nos vino un rey, Fernando VII, llamado el deseado, que resultó ser un felón impresentable que no dudó en llamar a los cien mil hijos de San Luis (segunda invasión francesa que no se consideró agresión al defender el absolutismo de la monarquía) para imponer su dominación totalitario y cruel, con una década ominosa, que se llevó por delante de forma alevosa a Riego (El 7 de noviembre de 1823 Rafael de Riego, hundido moral y físicamente, fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la Plaza de la Cebada en Madrid y ejecutado por ahorcamiento y posteriormente decapitado), Torrijos y sus compañeros en las playas de San Andrés en Málaga, y otros muchos de los militares y políticos que pregonaban la Constitución Liberal de 1812. A su muerte dejó la herencia de la ingobernabilidad, de la confrontación entre herederos; por un lado su hermano Carlos María Isidro y por otro su infantil hija Isabel, regentada por su esposa María Cristina Borbón Dos Sicilias. El conflicto entre la ley Sálica (algo descafeinada, pues mientras en la ley sálica establecida en las leyes seculares no podía reinar una mujer, en este otro caso no podían reinar mientras hubiera un varón en la línea directa de sucesión) y la Pragmática Sanción (que reinstauraba la de 1789 retomando la sucesión tradicional de las Siete Partidas de Alfonso X de Castilla) no suficientemente promulgada y clarificada en 1830, desembocó en una larga y cruel guerra que enfrentó a Carlistas e Isabelinos (Cristinos) por el tema de la sucesión, desarrollada sobre todo en el norte, donde más abundaban los seguidores del carlismo. La primera guerra de las tres que hubo, tuvo su apogeo con Tomás de Zumalacarregui, general de las huestes carlistas muerto a consecuencia de las heridas recibidas en el cerco de Bilbao, mientras su hermano Miguel Antonio ejercía de jurista  liberal, lo que da una idea de hasta qué punto estaban divididas las propias familias. Esta concluyó, según muchas opiniones en falso, con el Abrazo de Vergara el 31 de agosto de 1839 entre los generales Espartero y Maroto (no sé si este Maroto tendrá algo que ver con el Maroto actual del PP).

Es de resaltar la extrema violencia y ejecuciones sumarias que se practicaron por ambas partes. El general Cabrera, llamado el Tigre del Maestrazgo, fue uno de los más aguerridos y crueles desde su posición inexpugnable de la fortaleza Morella y Cantavieja. Claro que esto se justificaba en que, tras mandar éste el fusilamiento de los alcaldes liberales de Torrecilla y Valdealgorfa, sus enemigos, por orden del general Nogueras, con el consentimiento del general Espoz y Mina, a la sazón capital general de Cataluña, fusilaron a su madre como represalia, lo que encabritó sobremanera a Ramón Cabrera y lo hizo despiadado y cruel. Acabó en Londres, casado con una inglesa y, por lo que se dice, sometido a los designios de la esposa… una cosa es la batalla a pecho descubierto en las guerras y otra la batalla soterrada por el dominio doméstico, donde el militar suele claudicar (tómenselo a broma).

Una características de los carlistas, defensores del Trono y el Altar, dispuesto a morir por Dios, por la Patria y el Rey, es decir del absolutismo monárquico y religioso, era que no fusilaban a nadie sin antes tener un cura con el que poder confesarse el condenado. Curiosa idea, pero bajo mi modesta opinión era congruente con su  credo, pues podía enjuiciar y arrebatar la vida, pero no matar el alma, que era jurisdicción divina y correspondía a Él el juicio de condena o absolución mediante la confesión a través de sus ministros. Vaya forma de pensar y entender estos caballeretes la justicia. La verdad es que pasar del altar a la batalla era cosa bien vista y muchos los curas que tomaron las armas para defender su credo absolutista.

El movimiento político era vertiginoso y continuos los cambios de gobierno, cuyos Presidentes del Consejo de Ministros era extraño que duraran más de uno o dos años. Desde 1833 a 1874 con la restauración con Antonio Cánovas, hubo 72 cambios de estos Presidentes, repitiendo algunos de ellos en varias ocasiones, como es el caso Narvaez, llamado el Espadón de Loja de tendencia moderada, el propio Espartero que era del grupo progresista, o Leopoldo O’Donnell catalogado como liberal. O sea, cambios entre unos y otros en función del viento o lo veleta que estuvieran los reyes y los movimientos sociales, sobre todo Dª Isabel II que acabó desterrada y dando paso a la Gloriosa, una revolución casi de guante blanco, que acabó buscando un rey que ocupara un trono poco deseado por su conflictividad. El general Prim consiguió que viniera Amadeo de Saboya, en un intento de proclamar la primera monarquía parlamentaria de España, pero en las vísperas de su recepción en Cartagena, asesinaron a Prim y el primer acto real de protocolo que hubo de hacer fue acudir al entierro de su mentor. Tras dos años de reinado se acaba largando a su tierra, junto a su papá, que era el rey de Italia, Víctor Manuel II y dando paso a la Primera República, donde al aparo de la libertad aparece el movimiento cantonalista con Cartagena como uno de sus principales bastiones.

Luego vendría D. Antonio Cánovas del Castillo, paisano nuestro como malagueño y conservador convencido, que procuró y consiguió la restauración monárquica con la abdicación de Isabel II en su hijo Alfonso, lo que instauró, por el llamado acuerdo del Pardo, una etapa de alternancia política entre su partido y el de Práxedes Sagasta, conservadores y liberales, que se mantuvo hasta 1909, si bien Cánovas fue asesinado en Mondragón en 1897.

En fin, amigos, que si sois gente de lectura a la que le gusta la novela histórica, podéis daros una vuelta interesante por la historia de España, de la mano de D. Benito y su obra. Materia no os faltará en un sin fin de páginas que os llevará meses leerlas (yo empecé en junio del año pasado y poco a poco lo he logrado). Eso sí, aunque los datos históricos son de mucha fianza, mirad que los personajes no son reales, vayamos a entender que existieron en realidad sus protagonistas, pero sacaréis conclusiones muy interesantes que os harán comprender mejor el porqué estamos como y donde andamos y que esto no se arregla si no se cambiando las actitudes, sobre todo de los políticos, la política educativa y la formación de un espíritu democrático  y respetuoso que nos lleve a comprender y compartir la vida y las cosas con nuestros conciudadanos en sinergias que pretendan el bien común.

Me quedo las frases finales que le dice Mariclio, la diosa o musa de las historia, a Tito Liviano, el protagonista final en la novela Cánovas, de la quinta serie:

»La paz, hijo mío, es don del cielo, como han dicho muy bien poetas y oradores, cuando significa el reposo de un pueblo que supo robustecer y afianzar su existencia fisiológica y moral, completándola con todos los vínculos y relaciones del vivir colectivo. Pero la paz es un mal si representa la pereza de una raza, y su incapacidad para dar práctica solución a los fundamentales empeños del comer y del pensar. Los tiempos bobos que te anuncié has de verlos desarrollarse en años y lustros de atonía, de lenta parálisis, que os llevará a la consunción y a la muerte.

»Los políticos se constituirán en casta, dividiéndose hipócritas en dos bandos igualmente dinásticos e igualmente estériles, sin otro móvil que tejer y destejer la jerga de sus provechos particulares en el telar burocrático. No harán nada fecundo; no crearán una Nación; no remediarán la esterilidad de las estepas castellanas y extremeñas; no suavizarán el malestar de las clases proletarias. Fomentarán la artillería antes que las escuelas, las pompas regias antes que las vías comerciales y los menesteres de la grande y pequeña industria. Y por último, hijo mío, verás si vives que acabarán por poner la enseñanza, la riqueza, el poder civil, y hasta la independencia nacional, en manos de lo que llamáis vuestra Santa Madre Iglesia.

»Alarmante es la palabra Revolución. Pero si no inventáis otra menos aterradora, no tendréis más remedio que usarla los que no queráis morir de la honda caquexia que invade el cansado cuerpo de tu Nación. Declaraos revolucionarios, díscolos si os parece mejor esta palabra, contumaces en la rebeldía. En la situación a que llegaréis andando los años, el ideal revolucionario, la actitud indómita si queréis, constituirán el único síntoma de vida. Siga el lenguaje de los bobos llamando paz a lo que en realidad es consunción y acabamiento... Sed constantes en la protesta, sed viriles, románticos, y mientras no venzáis a la muerte, no os ocupéis de Mariclío... Yo, que ya me siento demasiado clásica, me aburro... me duermo...».


Que tengas ustedes buena lectura.

lunes, 22 de febrero de 2016

77 años ha de la muerte de Antonio Machado



Hoy hace 77 años que moría en Collioure (Francia) el insigne poeta español y andaluz, Antonio Machado,  que por su universalidad ha pasado a ser patrimonio de la humanidad. Fue una muerte triste, lejos de su tierra, desterrado por defender los derechos y libertades de su pueblo contra los traidores y levantiscos militares y los poderes fácticos que los apoyaron, que volvieron a imponer la idea única, la suya, despreciando el librepensar de la gente y su diversidad enriquecedora para someterlos a un estado “borriguil” de sumisión y obediencia, desde la asimetría en el dominio y gobierno de las cosas, desde el sometimiento corporal y espiritual ante las armas del opresor y la imposición religiosa de un clero de comparsa.

Las ideas no se matan, no mueren, pero se aletargan, se reprimen, y acaban agazapadas por miedo a la tortura y asesinato del sujeto que las cultiva, luego se mueven en la clandestinidad, a escondidas y crecen y se desarrollan. Las ideas solo se combaten con la razón, con argumentos y convicciones que las hagan evolucionar enriqueciéndolas desde una mente abierta, sin dogmatismos ideológicos o religiosos. Pero si se reprimen, durante ese tiempo, amagadas bajo tierra, se comportan como la semilla que germina en cuanto el tiempo es propicio, en cuanto el agua riega de nuevo ese suelo y le da el nutriente necesario para florecer. Estúpido es el gaznápiro que piensa que matando al pensador se elimina la idea, cuando esa sangre es la semilla que germina con el tiempo, pasando por encima de la historia de sus asesinos. Es absurdo pensar que cualquier idea es buena sin otra para compararla… la idea única no es contrastable por lo que no puede ser nunca motor de cambio, de desarrollo y evolución humana. Quien mata a las demás ideas, solo es un freno a esa evolución, una lacra que impide el avance del ser humano… un asesino del desarrollo de la vida en su conjunto.

Con su joven esposa Leonor
Las balas acallan la palabra pero no la idea, que sigue fraguándose en la mente. El ser humano, idealista de por sí, rompe con la mediocridad que acaba sometida al poder, y lanza al viento la fantasía utópica de la justicia, de la libertad y del libre desarrollo de los hombres y mujeres asociado al conocimiento, a la razón y pensamiento que eleva el raciocinio al nivel de poder e inteligencia. Pobres ineptos que se agarran a la violencia para matar la palabra, pobres y miserables los que no entienden que la vida es el intercambio libre de pensamientos e ideas que permitan la evolución de los pueblos, pobres en suma los que quieren mandar sobre la nimiedad, sobre la nada inducida por el analfabetismo, porque son incapaces de gobernar a la ciencia y al conocimiento de la pura inteligencia libre.

Fue Machado, junto a otros muchos, luz y estrella que ilumina un horizonte de progreso de la interioridad e intelectualidad del sujeto, un mártir de su ideología demócrata y republicana, bajo la intolerancia de una España totalitaria y opresora que solo pretendía el dominio de la gente al amparo de unos principios anacrónicos y oligárquicos arropados por un credo religioso y unos intereses del grupo dominante.

Su mesa y encerado en Baeza
Parecía que en España empezaba a amanecer un nuevo día, una nueva era de desarrollo educacional y de libertad, pero, dado que el conocimiento del pueblo lo capacita y da poder de decisión y criterios, no pueden ser aceptado por las esferas del poder al constatar el peligro de perderlo, por lo que hay que abortar el proceso y volver al pueblo, a la ciudadanía, a la gente, a su lugar de sumisión. He aquí la justificación de los rebeldes… su España se perdía y no les gustaba nada la que venía.

Ganó una de las dos Españas, que fue la que heló el corazón al españolito que vino. Las cunetas se llenaron de victimas bajo el dominio del terror ejercido desde el poder aniquilador de las ideas, entendiendo que muerto el perro se acabó la rabia. Aún hoy día, aquellos que se les llena la boca defendiendo a los víctimas del terrorismo de ETA, siguen sin defender y torpedeando los derechos de las otras víctimas de aquella contienda que ya debería estar superada si se cerraran las heridas definitivamente desde la justicia y el reconocimiento a las otras víctimas que ellos tienen olvidados en las fosas comunes, mientras usan políticamente, desde la más absoluta indignidad, a las de ETA. Ambas merecen el reconocimiento, pues si estas últimas son producto del terror absolutista de una banda criminal, la otra lo es más, pues fueron producto del terror absolutista de un Estado impuesto por la violencia de las armas, que les mató por ejercer el sublime derecho a pensar… y no me refiero a aquellas que en el calor de la contienda sufrieron abusos en uno u otro campo, sino a los que, desde el Estado vencedor, una vez acabada la propia guerra o tomadas las ciudades, fueron aniquilados sin justo juicio ni razón, a los que eran masacrados por su divergencia ideológica, a los que debieron someterse a ese terror para salvar su vida, a los que renunciaron a su libertad para poder seguir viviendo… Otros tuvieron la suerte de poder expatriarse, pero sufriendo los avatares de los conflictos del entorno donde vivieron: guerra mundial, totalitarismo comunista ruso, campos de concentración alemanes, etc.; o sea, más violencia, sufrimiento y muerte.
 
Su dormitorio en Segovia
Machado es un simbolismo, al igual que lo son otros de su propia generación del 98, o los representantes de la generación del 27, como: Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, donde incluimos, aunque no lo fuera por edad, a Miguel Hernández, que sufrieron en su mayoría el destierro, la cárcel o la marginación, cuando no la muerte, a manos del régimen franquista.

Pero Machado fue un autor iluminado, capaz de hablarnos de los caminos de la vida, aprendiendo a andar sobre la mar abisal sometidos a peligros desconocidos, cargado de filosofía poética, mirando siempre adelante. Es magistral la crítica en su lírica (la Saeta) de la concepción sufridora y laudatoria del tormento, en una iglesia que cantaba y alababa el martirio de su dios en una cruz, sin inmutarse, como algo natural que nos limpia del pecado por la cara bonita. Ese penar ejemplar que preparaba a la gente para soportar al sufrir terrenal, para que no se rebelaran contra las injusticias y las opresiones que eran el pasaporte a la gloria de otro mundo. Una forma de conformismo basada en un premio en diferido... ¿Les suena el concepto?
 
Tumba en Collioure
Él prefería al otro Cristo, el que anduvo sobre la mar. Ese sí era el Cristo de la vida, de la verdad terrenal, del trabajo, de la alabanza a sus apóstoles pescadores, del milagro de la vida y de la felicidad de los pueblos dignos, de la convivencia pacífica y justa. Andar sobre la mar es dominar la vida, la naturaleza, la razón y dejarse llevar por las utopías. El agua es el nutriente de toda esa naturaleza, la parte bondadosa de la existencia que se nos otorga para crecer y desarrollarnos. Tal vez por eso él prefería al Cristo que anduvo sobre la mar al clavado en una cruz y sometido a los tiramos que lo crucificaron:

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
,,,/,,,
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Su mensaje, al menos para mí, deja claro que solo desde el dominio de la sabiduría, desde el conocimiento de la vida, desde la educación, el saber y el poder de la gente, se puede conseguir la evolución por los caminos de la mar, sabedores de que no se volverán a pisar esos caminos ya pasados, pero que nos han llevado hasta allí para seguir caminando, haciendo el tránsito hacia la autorrealización personal, hacia la justicia social y el hermanamiento entre los seres humanos, hacia un mundo mejor y compartido si lo buscamos desde esa diversidad con la mente abierta.
 
Mi visita a su tumba recitando un poema
Hoy, Machado sigue vivo porque mientras esté en nuestra memoria pervivirá su ser a través de su poesía, de sus palabras e ideas. En Collioure hay una tumba para dar testimonio de que viene.


El entierro en Collioure aquel día lluvioso y desapacible


Este año, como suelo hacer, le dediqué otro poema que transcribo:


A Antonio Machado
(77º aniversario de su muerte)

Hoy sigue estando presente
el verso lucido y claro
que nos dejó Don Antonio
como su inmenso legado.

Fueron versos de frescura
de los mares castellanos
por los que anduvo su pluma
explorando al ser humano.

Fue descubriendo caminos,
en su bajel navegando,
en busca de las verdades
ocultas al pueblo llano.

Nos mostró con su palabra
la ruta para ir andando
los senderos de la vida
en este mundo inhumano
cargado de hipocresía
donde se niega la mano
a quienes nos necesitan
como verdadero hermano.

Y sigue estando vigente
el esplendor de su canto:
El españolito llega
sintiéndose desgraciado
porque siguen las Españas
con el corazón helado.

¿Quién salvara a ese chiquillo,
con el corazón helado,
de las garras de la guerra
que seguimos observando?

¿Quién le dará la cordura
para encontrar en la vida
camino libre y honrado
que le lleve a la verdad
sin verse manipulado?

De nuevo serán sus versos
el bastón donde apoyarnos
para seguir el camino
en que vamos transitando.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Málaga 22 de febrero de 2016