domingo, 3 de agosto de 2014

Hay cosas que matan más que el virus Ébola y no hacemos nada.


Afectado por el virus Ébole en África
Acaba de aterrorizarme la TV. El Ébola se extiende. Un médico estadounidense ha vuelto a su país infectado, por lo que se han tomado medidas espectaculares para su traslado e ingreso en un centro asistencial. Creo que esta espectacular puesta a punto acaba creando una tremenda alarma social. Los americanos ya dicen que pondrán en circulación una vacuna específica, aunque no está suficientemente contrastada, para frenar la epidemia. Han muerto cerca de 700 personas en África.

Me ha venido a la memoria el caso de la Gripe A, el trasiego que se montó, la alarma que se creó,  el miedo que se propagó y la cantidad de vacunas que vendieron los laboratorios a los acojonados Estados, ante el temor de que la población se volviera contra sus gobiernos y les acusara de irresponsabilidad por dejar a la ciudadanía indefensa ante tal amenaza. Luego, tras comprar millones de vacunas a estos laboratorios, no se usaron ni la cuarta parte. Todo acabó oliendo a chanchullo, a chantaje de las multinacionales farmacéuticas, para ganar unos cuartos y dar salida al producto. Incluso hubo quien dijo que era una maniobra orquestada por ellos para ostentar y utilizar el poder que se desprende del miedo. El chantaje a los gobiernos es una realidad que sigue estando a la orden del día, chantaje que se facilita cuando los gobiernos juegan al mismo juego, cuando son de los suyos y no de los nuestros. También lo hace la banca y el mundo financiero, como se está viendo con la crisis. El neoliberalismo es el marco perfecto para hacerlo, ya que se somete a los Estados a esa ley de mercado libre que lo define como regulador del sistema, neutralizando la actividad reguladora que todo gobierno debe ejercer sobre la organización comercial que lleve a un comercio justo y razonable.

Pero volvamos al tema. La verdad es que la gripe común, según que datos se manejen, acaba con la vida de entre 250.000 y 500.000 personas al año en todo el mundo, algo así como 500 veces más que este Ébola. En España entre 1.500 y 4.000 fallecimiento al año. A uno le sorprende la forma de tratar estos temas y, siendo sanitario y psicólogo social aún más, en tanto se sospecha de intereses ocultos, de extrañas manos que mueven los hilos para crear las condiciones sociales que permitan, mediante el miedo y la alarma social, justificar cualquier gasto o actuación que lleve a llenarse las arcas de las multinacionales. La inversión para neutralizar esta incipiente epidemia, aunque el virus se conoce desde 1976 en que se aisló la cepa en Zaire, es un negocio prometedor para los laboratorios si se propaga al mundo civilizado, pues será cuando la alarma social sea más efectiva para presionar a los gobiernos occidentales. Hasta ahora han caído varios cientos de sujetos africanos. Es curioso, y líbreme dios de ser mal pensado, que todos estos inventos se suelen dar en África, un excelente campo de cultivo para la investigación. Pero ahora ya tenemos un contagiado dentro de los EE. UU. que, por cierto, era un luchador contra esta epidemia, uno de los que están en primera fila y caen antes que los demás.

Pero no seamos suspicaces y volvamos a otra comparativa. Fijémonos en lo que dicen en la página web de la WFP referido al Programa Mundial de Alimentos: La desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global. La ONG Acción contra el Hambre en su nueva campaña en España, denuncia que actualmente 10.000 niños mueren de hambre al día. Y luego, Unicef denuncia que 19.000 niños mueren al día por causas evitables. Mirad que estamos hablando solo de niños. Pero las armas ilegales matan a 245.000 personas al año. Los errores médicos, las medicinas ilegales y las legales, las drogas, el tabaco, los accidentes de tráfico y de trabajo, la guerras y conflictos internacionales y civiles, las… las… las… En Gaza ya van, en menos de un mes, más de 1700 muertos y más de 7000 heridos... 

Afectados por el virus de la guerra en Gaza
Qué curioso, montamos un dispositivo impresionante para presentar lo malo que es el virus Ébole, que es malísimo sin duda, pues acaba con 700 personas al año, pero apenas damos crédito a lo demás. Hablamos de vacuna contra el virus, pero no cortamos de raíz el hambre y la miseria de los pueblos del tercer mundo, los conflictos bélicos, las muertes evitables a lo largo y ancho del globo terráqueo.

Me da pena. Me da pena porque veo en todo ello intereses ocultos, marginalidad según los grupos afectados, indiferencia por parte del poder ante los desamparados. Parece ser que el dios dinero, que mueve la economía, la inversión y los principios de actuación del mercado, no pondrá nunca su ojo en esta gente, ya que no es rentable para sus intereses. Deberán morir de hambre, de enfermedad, de  frio o de calor… qué más da, si no son de los nuestros, si no tienen nada con qué pagar el esfuerzo que hemos hecho para conseguir el medicamento que les cure, o el nivel de desarrollo de nuestra industria y economía. Es su sino, su Karma, si ellos no consumen, nosotros lo consumiremos por ellos.

Dios ha muerto, lo mató otro dios menor llamado dinero. Quienes creen en su Dios verdadero, en el de la justicia, el amor, la igualdad, el que defiende al ser humano contra las atrocidades del sistema irracional que nos embarga, debería fortalecer la lucha para matar al dios menor y hacer que reine el Dios mayor, el que hace del hombre un ser humano, fraternal y racionalmente integrado en el sistema de vida del planeta. No importa que ese Dios sea uno u otro, o que uno sea agnóstico o ateo, si en el fondo dios es una energía que llevamos todos dentro a la que hay que despertar librándonos de quienes lo raptaron y lo hicieron suyo de forma excluyente.

Busquemos la vacuna contra el Ébola, pero también contra Israel que va matando más que el propio Ébola, contra Hamas que cultiva el odio sembrado por Israel, contra el integrismo, el fanatismo y la soberbia, contra el egoísmo desmesurado que desprecia la vida ajena, contra todo aquello que lleve a la muerte de gente que no hayan cumplido su proceso de vida creativa. 

"El ser humano merece vivir para crecer, evolucionar y morir en paz".




6 comentarios:

luna llena dijo...

Magnífico escrito, pienso exactamente como tu,me repugna esa guerra en Gaza, esos judíos no recuerdan nada de nada de su pasado, ahora ellos están siendo los genocidas, no entiendo como Obama o quien sea, no paran esa masacre. Sí, yo creo que Dios esta dentro nuestro y es amor, también esta el mal y cuando se desata...¿Quien podrá pararlo?
Que pases un buen verano, un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias luna llena por compartir mi pensar.
Un abrazo y mis mejores deseos para este verano

Josep dijo...

África creo que siempre será otra cosa, Antonio.
Mientras mueran unos cuantos negros de el Évola, no pasa nada, pero que no vengan a la "civilización"
Pienso que como en casi todo llegamos tarde.
o no entiendo demasiado, pero creo que ya que no hay ninguna vacuna ni nada que cure, solo que haya una persona, solo una que esté infectada ya es una epidemia, porque esta persona empieza una cadena. Conozco al jefe de medicina tropical del hospital Clinic, muchas veces está en África con el tema de la malaria y el dengue. Con esto si que hay una mortalidad terrible.

buen verano, Antonio.

Antonio dijo...

Cierto Josep. Lo lamentable es que se suele dar más pábulo a las cosas cuando afectan más a los blancos, a la raza superior que goza del bienestar.
Un abrazo

Sergio dijo...

Seguimos los criterios de beneficios de las grandes compañías, por eso interesa asustar con el ébola, como ayer con la gripe A, porque alguna multinacional sacará pingües beneficios. No importa el ser humano, importa el dinero.
Además, de paso se consigue que nos mosstremos "precavidos" con los negros esos que vienen de África, así que ¿por qué no cerrarles la frontera? Se matan dos pájaros de un tiro.
P.D. He leido también el poema a García Lorca, muy bueno.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Sergio, yo, sinceramente. creo que a esta gente que gobierna el mundo le importa un bledo la mayoría de la población mundial, solo parte de la de su propio país, de donde sacan los votos para gobernar, les interesa, en todo caso, la movida económica y las ganancias que aportan estas cosas. Por tanto los criterios de priorización para actuar están mediatizados por el dinero y la ganancia de las grandes empresas.
Un abrazo