jueves, 12 de marzo de 2009

Ocurrencia 6 (Sonrisa)



“Una sonrisa es el inicio de la felicidad”.

En uno de aquellos cursos que solemos hacer en busca del perfeccionamiento, la felicidad y el amejoramiento en general, Fidel Delgado, psicólogo avezado en estas lides, nos decía que para empezar bien el día era conveniente asomarse al espejo y durante quince segundos mantener la sonrisa, lo que nos llevaría al buen humor, pues la distensión muscular y la disposición psicológica que se generaba, garantizaba el inicio de una buena jornada de trabajo. Yo, con el tiempo acabé confiando en ello y colgué en mi despacho un cartel con la frase de esta ocurrencia. Hoy sigo pensando que una sonrisa es el primer paso para entrar en la senda de la felicidad, tal vez por eso las sonrisas me enamoran…

4 comentarios:

Sílice dijo...

Yo soy muy esceptica con ciertas cosas. Sobre todo sobre las cosas que no sé definir exactamente y que cada quién define a su modo. Porque ¿qué es la felicidad?

Espero que no te canses de mis preguntas...

Antonio dijo...

Para mí, Inma, la felicidad es el sentimiento de plenitud que se produce al hacer un camino satisfactoriamente, con congruencia y asonancia cognitiva, coherente, enriquecedor y libre, sin conflicto internos y externos (el conflicto tiene una percepción subjetiva importante), por tanto es una sensación personal intransferible de estar bien con uno mismo.

Ahora bien, la felicidad no es un estado final, sino un continuo donde estás más cerca de la utopía de felicidad o te desplazas hacia la infelicidad. Podemos decir que, como ya he colocado por algún lugar de mis reflexiones, es una búsqueda asintótica. Eso sí, al ser un sentimiento puntual de tipo transversal, no es un estado adquirido sino un estado variable en función de cómo vaya marchando el camino de la vida y la gestión psicológica que hacemos del mismo.

Me encantan tus cuestiones, pues hacen ahondar en la reflexión…

Otro abrazo

Anónimo dijo...

Qué maravilla poderte leer.........Gracias Maestro....

Antonio dijo...

Gracias, anónimo, por tus palabras. Son un aliciente para seguir reflexionando y escribiendo.