jueves, 31 de enero de 2013

Amanece




Amanece…
un soplo de luz quiebra la sombra.
Al empuje dorado del sol
resisten retazos de penumbra.

Vuelve la vida
despunta el día
y entre albores y auroras
siembra la esperanza su semilla
de un día feliz preñado de aliento
para que la noche se extirpe
y solo sea reposo, sosiego
y no oscura amenaza.

La negrura amenazante tiene un fin
al que prevalece la esperanza.
No es posible mantener la negra noche
más allá del luminoso amanecer
y siempre, siempre,
vuelve el sol a destellar de nuevo
quebrando pesadillas
matando con su luz negruras
precursoras del abatimiento.

Amanece...
y el pueblo despereza su apatía
para volver al camino del encuentro.

martes, 29 de enero de 2013

Dieta hipoinformativa


Ya es una cuestión de salud mental. Ciertamente las noticias y comentarios que llegan hasta uno actúan sobre el estado de ánimo, de ahí que los expertos en el manejo del pensamiento positivo los entrelacen, de alguna forma, con la profecía autocumplidora, al menos bajo mi criterio, cuando dicen que si piensas en cosas positivas llamas a esas cosas y si el pensamiento es negativo, pesimista y negro, acabas provocando esas mismas circunstancias negativas. Tal vez de lo que se trate, a fin de cuentas, es que tu estado de ánimo se prepara, se enfoca, y acaba provocando aquello que va aceptando como posible aunque no sea deseable. Es decir, lo positivo llama a lo positivo y lo negativa a lo negativo. El libro El Secreto es muy aleccionador en este sentido, pues orienta en la forma de gestionar el pensamiento para que, siendo positivo, te lleve al éxito, a la felicidad y al desarrollo personal.

¿Pero es posible tener pensamientos positivos con la que está cayendo? ¿Estamos en condiciones de revertir, desde nuestro interior, la amalgama negativista que nos rodea? ¿Podemos neutralizar ese conglomerado de noticias perniciosas, lúgubres, dañinas, nocivas, destructivas, etc. que nos ofrecen los medios de comunicación? ¿Qué mente privilegiada es tan fuerte que no queda afectada por tanta repugnancias ante la bazofia que se nos presenta? Muerte, guerras, violencia, corrupción, deslealtad, engaño, traición, prevaricación, desinformación y manipulación… No, no es posible mantenerse inhiesto, indiferente y con el juicio claro para no verse arrastrado a sentencias erróneas y malintencionadas, a apreciaciones sometidas a la manipulación interesada de los poderes fácticos y políticos o de grupo. La lluvia torrencial de malas noticias, de falsedades y cinismo, acaba tirando por los suelos a la mente más optimista, a la más positiva, si no se escabulle del sistema informativo que atrapa y manipula.

Hoy propongo algo que voy a hacer. Me he planteado someterme a una dieta hipoinformativa, es decir, de bajo contenido informativo referido a los medios clásicos como TV, radio y prensa. Buscando un símil, me subiré en un helicóptero y me elevaré sobre el suelo para ver desde arriba las cosas más claras, huiré de las emociones que intenta provocarme y mantendré la razón en mi justo juicio evitando que esas emociones turben mi pensamiento. Si me dejo llevar por lo que me dicen me sentiré vencido e incapaz de buscar una salida social justa, entregándome al derrotismo, a la apatía, que lleva al pesimismo y al pensamiento negativo al que aludía al principio. Voy a redefinir mi “DARMA”, mi propósito en la vida, para conseguir transitar con un objetivo blindado a los pájaros de mal agüero que merodean por  el camino.

Este mundo ha de tener en algún lugar a buen agente, humana y afable, con los que aliarse para derrotar el pesimismo y apartar y desenmascarar a los buitres y carroñeros que no siguen hostigando  para llevarnos a la miseria y el desespero. Creo que hemos de ser críticos, claramente críticos con todo, asertivos y convencidos para buscar una salida a esta situación calamitosa que siembra malestar psíquico y nos lleva a la depresión colectiva, a la apatía individual y social, tan nefasta para buscar una solución ante cualquier problema.

Por tanto, como estoy convencido de que los medios de comunicación obedecen a la voz de su amo, y que sus intereses en general no son coincidentes con los de la ciudadanía, me someteré a esa dieta hipoinformativa para deshacerme de todos los tóxicos que me inoculan manipulando mi existencia racional. Lo complicado está en encontrar la verdad y el propósito viable para apasionarse en ello y la capacidad para mantener la mente fría y el espíritu sereno que se requiere. De momento, el tiempo que le sustraeré a esas informaciones acabará dedicándose a la reflexión, a la digestión de las ideas…

jueves, 24 de enero de 2013

Los políticos están asesinando la democracia


He abierto esta página sin saber para qué, sin tener idea de qué quiero deciros hoy. Busco en mi interior y empiezo a hilar un pensamiento acusatorio: Los políticos están asesinando la democracia. Si la democracia se basa en la expresión del pueblo soberano y en el compromiso político de llevar a término esa voluntad por parte de los actores de la política, solo basta dar un vistazo para ver que están incumpliendo su compromiso. Nos están engañando miserablemente. No solo no cumplen la voluntad soberana del pueblo, sino que abusan de todo lo habido a su alrededor para enriquecerse y se tornan en serviles seguidores de los intereses de sus verdaderos dueños. No solo aparecen corrupciones a tope, sino que están dispuestos a que eso sea una cortina de humo para hacer el gran expolio de lo público sin que nos rebelemos por ello. Bárcenas, los sobres, urdangarines, etc… nos distraen del otro campo, del importante, sin dejar de entender que este no deja de tener su envergadura.

Ya decía yo, en otra entrada, que nuestros actuales dirigentes son caballos de Troya que el enemigo ha colado en nuestra administración para desmontarla y entregar al mundo empresarial las joyas de la corona, las empresas rentables, o lo que es peor, gestionar en beneficio de la empresa privada, mediante contratos de gestión privada, donde todo será ganancias para el gestor y las pérdidas serán socializadas desde la propia empresa pública, cuando sea deficitaria.

Pero volvamos al título, el compromiso social se ha diluido mediante el disolvente principal, que es el dinero. No se trabaja en política por la ciudadanía, por las ideologías, por los intereses generales del país, sino por los intereses de un colectivo que domina los medios, el tejido empresarial y las finanzas y por el propio grupo político. El verdadero compromiso social debe estar cargado de humanismo, de justicia social y entrega a la cosa pública desde una gestión sana, limpia y transparente de los recursos de un Estado, que es el punto de convergencia de toda la ciudadanía. Pero su falaz discurso se centra en una estrategia puramente empresarial, de manejo de las finanzas y el Estado pierde su función principal como ente organizativo de un sistema democrático y se coloca al estilo de una empresa, gestionable desde esa perspectiva de rentabilidad, de balance y  superávit, aunque para ello haya que someter a la ciudadanía a estos intereses en lugar de a los suyos propiamente dichos.

Mi pregunta es: ¿Los políticos son conscientes de que su actuación está dando al traste con la esencia del propio sistema democrático? Asisten impávidos a la corrupción de sus colegas de grupo y defienden lo indefendible, se desdicen de sus compromisos y promesas, no dimiten ni  a tiros cuando se les coge en una flagrante evidencia de transgresión, hacen la vista gorda ante la injusticia que les beneficia, observan impertérritos su deterioro progresivo y el descontento, cuando no ira, del pueblo llano, sus críticas y acusaciones que aseguran su incompetencia. Parece que todo les dé igual. Posiblemente tengamos en este país la clase política más espabilada o estúpida, según el caso, de toda Europa. Estúpida por su incompetencia demostrada, espabilada por el beneficio que andan sacando de la situación para ellos y los suyos.

Reivindico a verdaderos políticos, gente honrada, capaz, comprometida con la ciudadanía, ideologizada en el servicio a la comunidad, buenos gestores de la res pública, de probada ética, paladines de la democracia real y con la vitalidad suficiente para poner concierto en esta situación. Gente a la que uno pueda elegir sin llevarse el desengaño continuo al que se nos somete. Mientras tanto la rabia y el desengaño nos embargan (jodida palabra) ante la impotencia al ver como se nos torea, se nos burla y engaña intentado hacernos ver lo negro como blanco. Pero cuando uno ve las evidencias y saca sus propias conclusiones, acabas padeciendo el atropello conscientemente, lo cual es más doloroso que la indolencia del que no percibe la cruda realidad.

SÍ, CREO EN LA POLÍTICA, PERO NO EN LOS POLÍTICOS QUE NOS RODEAN HOY DÍA. ¿Pero esto no querrá decir que uno cree en las ideas, pero no en las personas que las han de llevar a término? Seguimos con las dudas en la credibilidad del propio ser humano, de su dicotomía entre maldad y bondad. En el fondo creo que subyace un problema educacional, de cultura y compromiso social, que nos haga caminar en equilibrio hacia la bondad alejándonos de la maldad… En fin, esta es mi reflexión de hoy, que surgió revolviendo mi interior de forma automática.

domingo, 13 de enero de 2013

Al final... Crisis cultural

¡Por un hombre nuevo!

Hace casi dos años publiqué esta entrada en un blog (Grito de lobos) compartido con otros amigos y colegas de diversas partes de España y del mundo. Hoy me la he encontrado en mis archivos y como sigue manteniendo su interés y siendo de actualidad, me permito compartirla con vosotros, con quienes no la leyeron en su tiempo y quienes quieran releerla.
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Todos los seres humanos estamos sometidos a un proceso oscilatorio en nuestro estado de ánimo en mayor o menor medida. Tenemos cierta dosis de ciclotimia. Posiblemente tenga una relación bastante directa con el ejercicio de análisis de nuestros hechos, que unas veces nos lleva a sentirnos bien por el resultado y otras no tanto. Podemos decir que andamos de crisis en crisis como forma de elaborar el pensamiento y la acción. En todo caso la crisis es un signo de evolución y, por ende, de cambio y necesidad de ajuste, lo que conlleva el concepto de oportunidad.

Las crisis personales, que cada cual vaya presentando y resolviendo, forman parte de la individualidad y la personalidad del sujeto. Su ajuste se hará, también, en función de su microcultura familiar y de la cultura de su grupo social.

Pero la cultura de los pueblos se fragua a lo largo de la historia y es un elemento de valor singular que ha de tener un contenido dinámico para adecuarse al espíritu de cada tiempo (Zeitgeist). La componen las formas, actitudes, creencias, convicciones, principios y valores, entre otros elementos, que da como resultado una determinada conducta y forma de interacción social. A modo ejemplar se determinan los mitos, los héroes, leyendas, tabúes, ritos y rituales, etc. que van definiendo cómo se ha de generar el proceso de socialización mediante el cual se integra el sujeto en esa cultura social y qué conducta se espera de él. Ello incluye un sistema de gestión de la comunidad, una normativa y estructura relacional que delimite un modelo de convivencia. En nuestro caso estamos inmersos en una cultura judeo-cristiana donde los valores sustentan una serie de privilegio y sistemática funcional donde prima, en gran medida, la propiedad privada y la individualidad sobre la colectividad, la denodada lucha y la confrontación como forma de escalar, la ley del más fuerte, aunque creamos que está mitigada por no se cuantos otros correctores.

No es mi intención entrar en un análisis pormenorizado de todas y cada una de las variables que concurren hasta generar esta sociedad, a mi juicio injusta, que nos hace soportar crisis periódicas que se gestionan desde los intereses de unos grupos de poder que nos andan administrando, desde tiempo inmemorial, con total arbitrariedad en beneficio propio. Es un grupo de poder que tiene una impresionante capacidad de absorción, pues cae en sus redes todo elemento que vaya, incluso, contra él, como se ha visto a lo largo de la reciente historia. Es evidente que se sustenta en la codicia y la avaricia del propio sujeto. Bajo mi punto de vista, el mal llamado progreso y el avance del sistema tiene como motor esa codicia, que acaba siendo la trampa mortal en la que caemos la inmensa mayoría, cuando llegamos al poder o lo estamos tocando con la punta de los dedos.

Quiero decir con ello que la ética y la moral, de esta cultura social, tiene elementos aberrantes, por lo que necesita de mecanismos de limpieza mental. Es aberrante el nivel de injusticia distributiva, pero tiene la caridad como detergente mental. Un sujeto puede ser un puro ladrón y sinvergüenza desde un punto de vista estrictamente humano, pero como está avalado por unas normas y leyes sociales emanadas de esta cultura, queda exonerado y para equilibrar su disonancia cognitiva recurre a la reparación que le da el sistema… “explota a los demás, pero da limosna en caridad…”. Esto sin contar con la confesión para los creyentes, que es otro instrumento perfecto de lavado automático de conciencias. La religión, pues, vuelve a ser un elemento de primera magnitud para soportar el sistema y la conciencia de quienes lo dirigen y aprovechan.

Pero volvamos al tema concreto de las crisis. Hasta ahora se habló mucho de crisis coyunturales, que son aquellas provocadas por determinadas circunstancias que se resuelven con pequeños ajustes en el sistema; suelen ser periódicas y van asociadas al desajuste de la economía de mercado, entre demanda y oferta.

Luego hay otras más serias, que son las estructurales. Estas ponen más en evidencia al sistema y demandan cambios en la estructura funcional del mismo. Si las anteriores era temporales, circunstanciales y no requerían grandes cambios en el sistema, en este caso la persistencia de la crisis hace que deban tomarse medidas y cambiar la sistemática para salir de ellas y evitar que se repitan; afecta, pues, a las normas y principios. Pero no olvidemos que todo ello se dan el marco cultura de ese pueblo.

No obstante, llegados a este punto, habrá que pensar que esta crisis se escapa de los cauces anteriores, que ya solo no es coyuntural, sino que sobrepasa a la idea estructural, aunque pretendan modificar o reajustar el sistema para seguir en la misma dinámica. La cobardía de nuestros políticos y de nuestra propia sociedad está en no saber o querer ver la realidad, en tener miedo a colapsar el sistema, cuando es evidente que vamos directos a ello. Esta especie de huída hacia delante no hará más que aplazar el colapso y mientras más se tarde más grande será el batacazo. Ya deberían valorar y estudiar la forma de ir reconduciendo el sistema para aminorar el impacto final.

Por tanto, la crisis, ahora, es cultural. Hay que modificar los principios y valores de nuestra cultura para reorientar la filosofía popular a una nueva era donde primen otros nuevos. No podemos seguir en esta dinámica depredadora, exculpatoria y agresiva, donde las culpas siempre son de otros, léase políticos, países, emigrantes, o vaya usted a saber… En todo caso habría, bajo mi modesta opinión, que redefinir esa cultura, no solo cambios de normas y leyes, sino con un proceso educacional, de responsabilidad social, individual y colectiva, que hiciera al individuo más permeable y racional, que abocara en un nuevo contrato social. Eso es complicado, pues hay grupos de influencia y poderes fácticos que siguen apoyando y apostando por el sistema tradicional, que sustenta ese poder propio que no quieren sacrificar.

La cuestión, para mí, está en como fraguar una sociedad madura que no se plegue a los liderazgos paternalistas, que no se deje alienar con falsas orientaciones, que no se atrape en la delegación de su soberanía a sujetos irresponsables, que tome partido y defienda y exija que los gobernantes gobiernen para ellos y no para las clases pudientes, el capital, la banca y los intereses imperialistas de las multinacionales. En suma, introducir esa dosis de librepensamiento que cada cual debe reivindicar desde la responsabilidad de ese nuevo contrato social.

Ahora tenemos, como nunca, la mejor juventud en formación, con mayor conocimiento y capacidad intelectual. La sociedad se gastó buenos cuartos para ello y el sistema responde dejándolos en el paro… Son los “Mejor pre-parados”. Un problema es que la globalización rompió fronteras al mercado, pero no homogeneizó las culturas organizacionales; es más, mientras más divididos andemos y mientras más se potencien los localismos, más energía se distraerá de la lucha verdadera, de la que lleve a esa homogenización global, no solo de valores y principios, que definen las culturas, sino del propio desarrollo humanista y social.

Sigo diciendo, desde hace ya bastante tiempo, que hay dos tendencias en lucha, la que busca una clase dominante, dueña del mundo y sus recursos y usa, si le interesa, a la ciudadanía en general, la aliena, pero si no la necesita la enfrenta y provoca el conflicto sin importarle la vida ajena; esa sociedad falta de ética, amoral y asimétrica se está fraguando en este tiempo desde grupos de poder ocultos, o entre bastidores; son los de siempre, los mismos perros con distinto collar, apoyados invariablemente, también, por los de siempre. Por otro lado está otra tendencia que busca la simetría, la justicia social y el valor humano por encima del valor material; aquellos que cada vez tienen más conciencia del entorno y de la imposibilidad de seguir en esta loca marcha que acabará con todo en poco tiempo. Este último colectivo tiene cada vez más fuerza, como podemos ver con el protagonismo que va adquiriendo en los medios de comunicación libres, como es esta red, donde se van aglutinando y sedimentando ideas de otra concepción de democracia más justa.

Los cambios hay que sembrarlos cultivarlos y abonarlos. Solo se da un cambio definitivo si tiene suficiente apoyo social, si es asumido y empujado por la colectividad. Pero para ello se ha de establecer el llamado Zeitgeist, el espíritu de los tiempos al que me he referido en otra entrada anterior, que muestra un clima intelectual y cultural capaz de reorientar nuestra cultura hacia otra estructura funcional y social más justa, más simétrica.

¿Empezamos… o dejamos que ganen los otros? Habrá que no caer en sus señuelos, reconocer la importancia de cada cosa, en no entrar en debates disociativos, sino en convergentes, en buscar lo que nos une y no lo que nos separa. El partido del siglo se juega entre los simétricos y los asimétricos, entre el humanismo y el clasismo, entre los simbiontes y los saprofitos; no entre el Barça y el Madrid… El resultado final será la supremacía de una cultura u otra.

jueves, 10 de enero de 2013

¿MUERTE A LOS SINDICATOS?


Tal vez estemos tirando excesivas piedras sobre nuestros propios tejados y denostando en exceso a algunas de las partes que deberían defendernos, como es el mundo sindical y el político. Tal vez, también, estemos haciendo el juego a los que han provocado la crisis y demonizando a quienes nos deberían defender, saliendo de rositas los verdaderos culpables. Estamos allanando el camino triunfal del enemigo que acabará imponiendo su sistema neoliberal exento de trabas y piedras en su camino. Un mercado libre donde el ser humano importe una mierda, salvo que sea productivo para los intereses de ese mercado y mientras lo sea.

Yo sigo creyendo en la democracia real y en la representación de los intereses de los trabajadores mediante un sistema sindical. El problema es que en esta situación podemos acabar quemando la paja y el trigo y perder la cosecha, cuando lo que hay que hacer es aventarla y separar trigo y paja para quemar la paja o dársela a los burros y quedarnos con el trigo que es lo que nos dará el pan. Porque, de lo contrario, deberemos volver a comer de las migajas que caigan de la mesa del señor, que es lo que pretenden. Pero continuamente nos hablan de la mala cosecha y de que hay que quemarla, ofreciéndonos cerillas para ello y distrayéndonos de la verdadera causa de esa mala cosecha que es, además del corrupto, el corruptor por sus intereses personales. Al sistema político democrático representativo lo pretenden destruir para que sea el dinero el que determine las orientaciones a seguir en el gobierno de las cosas, cuando lo que hay que hacer es redefinir, exigir y estructurar una catarsis del sistema que nos lleve a un nuevo marco funcional, a una reforma, que nos libre de la connivencia entre determinada política y grupos de poder financiero, como estamos observando, y nos otorgue la posibilidad de controlar a los corruptos e indecentes que se infiltran en esas organizaciones, para mantenerlas limpias dentro de lo posible.

El comentario siguiente de mi amigo Pepe, que me remitió el texto de Iñaki Gabilondo que acompaño para la reflexión, es suficientemente explícito como introducción del artículo llamado: MUERTE A LOS SINDICATOS. Recomiendo su lectura y que cada cual saque sus propias conclusiones, como no podría ser menos.


Dixit Pepe:
Comparto el análisis y pido una reflexión al respecto. Es conveniente saber desde dónde disparan....
Si el sindicalismo necesita una reforma, hágase. Otra cosa es  que la clase trabajadora se desoriente y crea que la Iglesia o la CEOE, la banca o las multinacionales van a defender mejor sus derechos y conquistas sociales... Pepe.

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MUERTE A LOS SINDICATOS Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan nada", "Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.
Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.

O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.

Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.

Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra? ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia? ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones? ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo? ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones? ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía? Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato.

Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos! Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

Iñaki Gabilondo.

Diaz Ferran no está de acuerdo. El mal del país son los sindicatos, dijo.


martes, 8 de enero de 2013

Estemos en una Plutarquía


Estamos, descaradamente, en una plutarquía de la mano de la oligarquía dominante. Digo plutarquía aludiendo a Pluto, el dios griego de la riqueza, dinero, beneficio, al que Zeus cegó para que fuera capaz de distribuir sus obsequios sin prejuicios, según la comedia de Aristófanes, donde este le da un papel principal a Crémilo, un honesto campesino al que erige en defensor de la redistribución de la riqueza. Obsérvese  lo interesante del siguiente fragmento en el que Crémilo habla con Pluto:

- “Tú, Pluto, el más poderoso de todos los dioses... ¿gracias a quién reina Zeus? Gracias  al dinero... Todo depende de la riqueza... Mira a los oradores políticos en las ciudades... Una vez enriquecidos con los dineros públicos, se vuelven injustos  y conspiran contra la democracia”. 
Y el dios Pluto reconocía: “Cuando se han hecho ricos, desaparecen todos los límites a su maldad.”

Se ve que los seres humanos somos incorregibles, hechos de una madera especial que perdura a lo largo de los tiempos y que solo la continua denuncia de la maldad, la corrupción y la injusticia, pueden frenar esa avaricia codiciosa que nos mueve. La comedia de Aristófanes, que según algunos autores se data en el año 388 antes de Cristo, se da en la Atenas democrática, pero decadente por la corrupción de su oligarquía dominante… No sé si os sonará esto en estas circunstancias.

Está demostrado que el dinero es el que reina en este momento y ha revertido y convertido a los servidores de la democracia, a los votados por el pueblo soberano, en sus principales adalides para seguir gobernando el mundo en este nuevo orden que pretenden. Hoy nos toca llorar por la muerte de aquello que creamos y criamos, que alimentamos con nuestras ideas, lucha y esfuerzo, viéndolo desvanecerse de la mano de nuestros políticos electos que prefieren dar el dinero a la banca que anda desahuciando viviendas a los pobres en paro, en lugar de entregarlo a esos mismos pobres para que se lo den a la banca y salden la deuda de sus hipotecas… Al fin y al cabo el dinero también iría a la banca, pero con la deuda saldada del hipotecado. El sujeto dejaría de tener la deuda con la banca y la tendría con el Estado mediante otro tipo de contrato… al menos eso lo lanzo como idea, ya que la mediocridad de nuestro gobernantes es manifiesta, bien por incompetencia o por intencionalidad. No sé que es peor.

El dios Pluto, con su dinero en influencia acabará comprando nuestras empresas públicas. Las de servicios básicos que garanticen los derechos que establece la desvirtuada Constitución, acabando en manos de los intereses privados. Aluden al término de “externalizar la gestión” para decirnos que lo que privatizan es la administración, o sea, que le dejan a un grupo que gestione y gane pasta a cuenta de esa gestión de los recursos públicos que les dan alegremente. Y uno se plantea, si externalizan la gestión es porque son incompetentes, incapaces, de gestionar ellos la cosa pública… ¿entonces para qué se presentaron a gobernar el país? Solo cabe que reconozcan esa incompetencia y se vayan, dejando que otros intenten hacerlo mejor… Pero el mal está fuera y ellos son sus caballos de troya para entrar y derrotar al sistema público.

Si quieren buscar armas de destrucción masiva que las busquen en esas políticas plutárquicas que, a medio y largo plazo, acabarán con el mismísimo planeta y sus habitantes. Las empresas no tienen moral y requieren de leyes que las controlen, si dejamos sin poder a los Estados (los políticos son los actores del Estado y se entregan a ellas, al dinero) para regular la situación y es el mercado el que ordena el sistema, la debacle está servida… Porque como decía Crémilo: “Una vez enriquecidos con los dineros públicos, se vuelven injustos  y conspiran contra la democracia”, como ya estamos viendo con sus actuaciones represoras y manipuladoras…


miércoles, 2 de enero de 2013

Sobre los ojos



Preciosos ojos
Existen amplios estudios, investigaciones y tratados sobre la comunicación no verbal, sobre las expresiones del cuerpo, que se escapan a nuestro consciente y son reguladas por el subconsciente. Por tanto, nuestro cuerpo traiciona nuestras expresiones racionales al hablar, nuestras engañifas, pues anda desvestido, en gran medida, de tapujos y condicionamientos educacionales. La no verbal es la madre de toda comunicación, es ancestral y sigue anclada a nuestros genes desde tiempos pretéritos. Pero no pretendo disertar sobre asunto tan complejo que pudiera resultar un pesado. Sí deseo llamar la atención sobre una de las partes de nuestro organismo que más nos delata, que más información da y nos compromete. Hablo de los ojos. Siempre se dijo que son el espejo del alma… pero yo digo que son el espejo de las emociones, el chivato o detector de ellas.

Hess, citado por Allan Peace,  refiere que los ojos dan señales de comunicación más precisas y reveladoras porque son puntos focales del cuerpo y las pupilas funcionan de forma independiente. Es decir, que por ellos se percibe el mundo en sus mayores y mejores dimensiones. Cuando alguien se entusiasma las pupilas se dilatan hasta cuatro veces más del tamaño normal, como si quisiera absórbelo todo, sin que se escapara ni gota. Pero si está de mal humor se contraen pareciendo unos “ojos de vidrio” de disgusto e incomodidad.  Un aspecto muy interesante es que los ojos son una pieza clave en las conquistas amorosas, de ahí que las mujeres se los maquillen y embellezcan. Cuando a una mujer le gusta un hombre o a un hombre una mujer, dilatará las pupilas, lo que lleva al otro a una interpretación correcta de ese sentimiento de forma automática e inconsciente. Si al mirarte alguien observas sus pupilas dilatas y brillantes puedes pensar, sin mucho temor a equivocarte, que esa persona es receptiva contigo y que está en disposición de establecer contacto relacional. Cuando los enamorados se miran a los ojos no hacen más que buscar la confirmación de su amor a través de la dilatación de las pupilas respectivas. La investigación ha demostrado que, ante la visión de películas de contenido sexual, las pupilas, tanto de hombres como de mujeres, incrementan su tamaño hasta tres veces el normal… no se me escandalicen, que eso es fisiológico. Claro que ello conlleva una pequeña trampa detectora, pues si a un hombre o una mujer se le dilatan las pupilas ante un sujeto de su mismo género, cabe pensar que se siente atraído por esa persona, lo que denota cierta tendencia homosexual o bisexual. No entraré en más disquisiciones en este sentido, pero hay estudios muy interesantes sobre la diferente forma de vivir y reaccionar ante la visualización de videos eróticos, según se sea hombre o mujer, tal como demuestra un estudio de la universidad de Cornell, que tomó como hipótesis que la orientación sexual de una persona se puede detectar por la dilatación que experimentan sus pupilas, y puedo asegurar que más de una se llevaría alguna sorpresa.

Por otro lado, los antiguos comerciantes chinos de piedras preciosas observaban la dilatación de las pupilas de sus clientes antes de fijar el precio según el interés que observaban.  Listos los tipos…  Como curiosidad, diré que Aristóteles Onasis usaba gafas oscuras para sus tratos comerciales con objeto de no delatar su interés en el negocio. El tal Fabra, que fuera presidente de la Diputación de Castellón y miembro del PP con variados aferes de corrupción a sus espaldas, también suele llevarlas.

Por otro lado, hace siglos, ya se ponían las prostitutas gotas de belladona en los ojos para que sus pupilas se dilataran y brillaran, lo que les hacía más deseables. Las cortesanas en Versalles y todas las cortes europeas, al igual que las seductoras damas de probada o intencionada promiscuidad, también recurrían a esta técnica de seducción.  ¿Recuerdan aquella canción titulada Amores de barra que cantaba el dúo Ella Baila Sola? En ella se hablaba de pegote de rímel, “colirio en los ojos”… buscaba el brillo en los ojos y las pupilas dilatadas para seducir al cliente y hacerle pagar copas.

Según Allan Peace “Solo cuando dos personas se miran directamente a los ojos existe una base real de comunicación”.  Comenta que para entablar una buena relación con otra persona, se le debe mirar del 60 al 70 por ciento del tiempo.  Aunque aquí hablamos en nuestra cultura, pues existen culturas que es ofensivo el mantenimiento de la mirada a los ojos tanto tiempo. Y no solo es importante la duración de la mirada sino la zona geográfica a que va dirigida. No es lo mismo la mirada de negocios, que la  mirada social, la mirada íntima y la mirada de reojo. 

En la mirada de negocios aconsejan mantener la vista en un triángulo formado por los ojos y el centro de la frente. Al parecer da serenidad y confianza. La mirada social se centra en otro triángulo, el formado por los ojos y la boca. La mirada íntima tiene más juego, recorre los ojos, pasa por el mentón y se dirige hacia otras partes del cuerpo que copan nuestro interés. Cuando se está cerca, esta mirada, se pasea por el triángulo formado por los ojos y la zona genital. Tanto los hombres como las mujeres usan esta mirada para mostrar su atracción por la otra persona, y si esta está interesada devolverá entonces una mirada similar. La mirada de reojo, según que otros aliños le acompañen puede trasmitir interés u hostilidad. Aún reconociendo que existen otros muchos tipos de miradas que denotan emociones y actitudes, las obviaré para no hacer de esta entrada un tema intratable.

Por tanto, sabiendo en el campo que se está jugando, es conveniente adaptar la mirada a ese campo y no a otro que puede llevarnos a una situación complicada y desagradable. Para eso está el feedback, también mal llamado retroalimentación. Es decir lanza la mirada, observa la reacción y reacóplate al juego… no insistas si no eres respondido salvo que quieras acabar como el rosario de la aurora.

Finalmente, nos pueden gustar los ojos negros, verdes o azules, pero no es solo el color lo que nos atrae sino su mensaje, lo que se descubre por ese ventana que da al alma del sujeto, junto al complemento de la sonrisa, de la amabilidad y del conjunto de otras formas de expresión no verbales que se escapan al consciente y nos laten en el inconsciente. De todas formas, a mí no me turba reconocer que me atraen los ojos azules más que ningunos otros, de entrada claro, luego ese embrujo puede quedar en aguas de borrajas, cuando no esconder una personalidad mórbida o pérfida, cosa que hasta ahora no he encontrado asociada a esas bellezas de ojos celestiales. Pero no nos engañemos, los ojos son una parte, pero lo importante es el ser en su conjunto…

Esta entrada se la dedico a los ojos de mi amiga Marijose, que son los de la foto.

martes, 1 de enero de 2013

Mis deseos para 2013


Ya sé que no se le pueden pedir peras al olmo, que las cosas no cambian solo con los deseos, que la vida es dura en estas circunstancias, que el futuro no es muy halagüeño, que los malos andan conspirando para seguir ganando la partida, que están pudriendo con su maldad y maledicencia el agua de nuestro precioso océano del que cada uno somos una gota.

Mi deseo para 2013 es que cada una de esas gotas que mantienen su pureza cristalina, su espíritu libre y responsable, su convicción y fe en el humanismo (entiéndase como la tercera acepción que le otorga la RAE: “Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos” ) y en los valores humanos que defiende, sea capaz de transmitir a las gotas más próximas el sentido de la vida, para que vayamos purificando nuestro mar y aislando el cáncer social que estamos padeciendo, fraguado en la codicia, la avaricia, la soberbia y cuantos valores negativos van truncando el proceso evolutivo de una sociedad de hombres y mujeres libres para desarrollar la espiral de sus potencialidades… sembremos la semilla para que la bonhomía reine en el mundo. Tú, mi amiga o amigo eres esa gota cristalina en la que confío para depurar la vida y el futuro de nuestra humanidad.

El mundo de nuestro exterior solo cambian con garantía haciendo el cambio en nuestro interior, y eso es trabajo de cada uno proyectado el exterior

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Un abrazo con mis mejores deseos