martes, 29 de enero de 2013

Dieta hipoinformativa


Ya es una cuestión de salud mental. Ciertamente las noticias y comentarios que llegan hasta uno actúan sobre el estado de ánimo, de ahí que los expertos en el manejo del pensamiento positivo los entrelacen, de alguna forma, con la profecía autocumplidora, al menos bajo mi criterio, cuando dicen que si piensas en cosas positivas llamas a esas cosas y si el pensamiento es negativo, pesimista y negro, acabas provocando esas mismas circunstancias negativas. Tal vez de lo que se trate, a fin de cuentas, es que tu estado de ánimo se prepara, se enfoca, y acaba provocando aquello que va aceptando como posible aunque no sea deseable. Es decir, lo positivo llama a lo positivo y lo negativa a lo negativo. El libro El Secreto es muy aleccionador en este sentido, pues orienta en la forma de gestionar el pensamiento para que, siendo positivo, te lleve al éxito, a la felicidad y al desarrollo personal.

¿Pero es posible tener pensamientos positivos con la que está cayendo? ¿Estamos en condiciones de revertir, desde nuestro interior, la amalgama negativista que nos rodea? ¿Podemos neutralizar ese conglomerado de noticias perniciosas, lúgubres, dañinas, nocivas, destructivas, etc. que nos ofrecen los medios de comunicación? ¿Qué mente privilegiada es tan fuerte que no queda afectada por tanta repugnancias ante la bazofia que se nos presenta? Muerte, guerras, violencia, corrupción, deslealtad, engaño, traición, prevaricación, desinformación y manipulación… No, no es posible mantenerse inhiesto, indiferente y con el juicio claro para no verse arrastrado a sentencias erróneas y malintencionadas, a apreciaciones sometidas a la manipulación interesada de los poderes fácticos y políticos o de grupo. La lluvia torrencial de malas noticias, de falsedades y cinismo, acaba tirando por los suelos a la mente más optimista, a la más positiva, si no se escabulle del sistema informativo que atrapa y manipula.

Hoy propongo algo que voy a hacer. Me he planteado someterme a una dieta hipoinformativa, es decir, de bajo contenido informativo referido a los medios clásicos como TV, radio y prensa. Buscando un símil, me subiré en un helicóptero y me elevaré sobre el suelo para ver desde arriba las cosas más claras, huiré de las emociones que intenta provocarme y mantendré la razón en mi justo juicio evitando que esas emociones turben mi pensamiento. Si me dejo llevar por lo que me dicen me sentiré vencido e incapaz de buscar una salida social justa, entregándome al derrotismo, a la apatía, que lleva al pesimismo y al pensamiento negativo al que aludía al principio. Voy a redefinir mi “DARMA”, mi propósito en la vida, para conseguir transitar con un objetivo blindado a los pájaros de mal agüero que merodean por  el camino.

Este mundo ha de tener en algún lugar a buen agente, humana y afable, con los que aliarse para derrotar el pesimismo y apartar y desenmascarar a los buitres y carroñeros que no siguen hostigando  para llevarnos a la miseria y el desespero. Creo que hemos de ser críticos, claramente críticos con todo, asertivos y convencidos para buscar una salida a esta situación calamitosa que siembra malestar psíquico y nos lleva a la depresión colectiva, a la apatía individual y social, tan nefasta para buscar una solución ante cualquier problema.

Por tanto, como estoy convencido de que los medios de comunicación obedecen a la voz de su amo, y que sus intereses en general no son coincidentes con los de la ciudadanía, me someteré a esa dieta hipoinformativa para deshacerme de todos los tóxicos que me inoculan manipulando mi existencia racional. Lo complicado está en encontrar la verdad y el propósito viable para apasionarse en ello y la capacidad para mantener la mente fría y el espíritu sereno que se requiere. De momento, el tiempo que le sustraeré a esas informaciones acabará dedicándose a la reflexión, a la digestión de las ideas…

14 comentarios:

emejota dijo...

Bienvenido al club hipo, hipito, hipísimo, no dicen que con la edad conviene ir reduciendo de todo... pues eso, de todo. No creas, que le estoy empezando a encontrar su puntito a eso de sentirme hípocasidetodo, menos en dolores que últimamente están en plan hiper, pero claro eso es porque le doy caña al mono, en cuanto me dedique a la dolce far poco y al mucho nadar y caminar y bicicletear, ya verás que pronto lo arreglo. De todos modos, no acaba de resultar posible alcanzar el hipismo absoluto, ya vés ayer me enfadé en mi última entrada del Otoño. Bsss familiares.

pintura dijo...

En cierta ocasion asisti a una terapia de grupo para dejar de fumar donde entre algunas de las lecciones habia una que habia que dejar la mente en blanco,era una terapia tipo hindu,osea muy rara,pues bien yo consegui dejar la mente en blanco osea,no pensar y me fue muy dicil el conseguirlo.
?como podemos evitar no estar al corriente de los momentos que vivimos¿ah ,la verdad es que me sirvio para dejar el dichoso tabaco despues de haber fumado 50 años.Un saludo Sr Antonio

Cayetano dijo...

Ya somos dos. Yo desde hace tiempo, y para empezar la dieta, no me gasto un euro en periódicos. Cuando tengo "mono" de noticias, me meto en Google o en Kiosko. net. Al final me cabreo igual, pero al menos sin coste para mi bolsillo. Bastante me quitan ya.
Un saludo.

RGAlmazán dijo...

Yo no podría, porque lo pasaría peor pensando que soy ajeno a lo que pasa. Eso sí, intento contrastar informaciones y buscar también las cuestiones cotidianas positivas que no salen en los medios.
Supongo que es cuestión de carácter, si puedes y te va bien, adelante, parece una buena idea.

SAlud y República

Myriam dijo...

Una muy buena medida. Haces muy bien, para eso, para rodearnos de gente buena, humana y afable, hemos fundado este club bloguero, ¿No?

Estoy muy de acuerdo contigo sobre la atracción de la positividad o negatividad, según nos enfoquemos.

Besos

Antonio dijo...

Emejota, esto de la dieta hipoinformativa creo que es un acto de defensa propia.
Besosss

Antonio dijo...

Pintura, dejar la mente en blanco es hacer un reset que siempre va bien cuando anda uno bloqueado, como le pasa al propio ordenador.
Saludos

Antonio dijo...

Cayetano, reconozco que tampoco compro prensa, aunque le eche un vistazo en por internet de cuando en cuando.
Saludos

Antonio dijo...

Rafa, hipoinformación, en este caso conlleva menos dosis informativa, pero de mayor calidad si es posible. Desconectado totalmente de la vida y del entorno no se puede estar, como bien das a entender. Lo malo es saturarte y bloquearte hasta hacerte perder el criterio y la razón ante tanta información de dudosa fidelidad.
Saludos

Antonio dijo...

Myriam, eso del pensamiento positivo creo que debe funcionar, pues el ser humano gestiona el pensamiento desde las propias actitudes y emociones. Si se piensa en positivo, se actúa en positivo y se vive en positivo.
Besosss

Prudencio dijo...

Una idea muy positiva, la dieta hipoinformativa. Ante tanta comunicación negativa y tendenciosa,mirar hacia otro lado.Pero,¿no crea un poco de desasosiego, como el de no hacer los deberes?. Quizá sea más positivo encontrar un equilibrio entre tanta comunicación y la vida. No sé, desde luego no es mala idea intentarlo. Un abrazo.

Antonio dijo...

Prudencio, ya sabes que los extremismos nunca son buenos. El asunto estaría en preservarse de las nefastas influencias y la intoxicación informativa que atolondra el pensamiento. La información ha de ser justa y precisa para poder ser digerida.
Un abrazo

luna llena dijo...

Sin duda nos tienen intoxicados de negatividad esos medios informativos, que persiguen un incierto propósito. En mí, han conseguido que sienta pena y verguenza de vivir en este País.
Intento limpiar mi mente con el contacto del jardín,cuidado mis plantas o leyendo poesía o simplemente contemplando la puesta de sol de esta tarde,en la orilla del Mediterráneo.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Luna Llena, una excelente forma de evadirse de tanta bazofia. La poesía y la luz y claridad del Mediterráneo son dos elementos a considerar.
Un abrazo