viernes, 3 de mayo de 2013

¿El escrache es un delito, o más bien una denuncia?



Parece que nos intentan hacer ver el escrache como un delito, sobre todo aquellos que son objeto del mismo. La verdad es que yo lo considero más bien una denuncia. En todo caso, pretende hacer notar una injusticia, exigir a los políticos que cumplan lo prometido y que legislen de acuerdo a la normativa europea en el caso de los desahucios. Pero ellos, en lugar de hacer una autocrítica y escuchar el clamor popular, lo rechazan y practican el victimismo, sin pensar en que las verdaderas víctimas son los desahuciados. Quieren hacernos ver que sufren violencia y se olvidan de la violencia que genera poner de patitas en la calle a quien no tiene donde vivir, para proteger la economía de la banca. La soberbia del político le lleva a estar por encima del bien y del mal, para autodefinirse como el todopoderoso que determina la verdad y la justicia, cuando lo que hace es leyes, y la ley y la justicia no siempre van de la mano. Muchas leyes son injustas.

No se nos escapa a nadie que se está favoreciendo, en todos los sentidos, a la banca;  a esa banca culpable de la crisis financiera que nos llevó a la crisis económica y de aquí a la crisis política y social, a la ruptura y, consecuentemente, al desencuentro entre los políticos y la ciudadanía. Lo que es peor, aún no sabemos dónde nos acabará llevando. Estamos hartos de ver cómo, no solo, no se nos escucha, sino que al amparo de los votos se permiten legitimarse para hacer lo contrario de lo que prometieron en un claro fraude de ley democrática.

A mí, personalmente, el escrache me recuerda al cobrador del frac que, al fin y al cabo, lo único que hace es poner en evidencia pública al sujeto que no paga una deuda. En este caso manifiesta el incumplimiento de lo pactado con los votantes y la evidencia de no cumplir la norma europea sobre los desahucios, como ya he dicho. El escrache sin violencia y amenaza, el que usa la prerrogativa de manifestarse, es un derecho constitucional que emana del ejercicio de la libertad de expresión. En este sentido, si un político con responsabilidad de gobierno o de legislar al respecto, se encuentra en su puerta un grupo de gente con carteles que le señalan algún incumplimiento o algún justo deseo del pueblo, ya que, bajo estas circunstancias y normativas solo puede expresarse en las urnas y en listas cerradas la elección de los políticos, lo que condiciona sobremanera sus posibilidades de sufragio, debería hacer una reflexión, dar las gracias por conocer esa opinión y hacer un examen de conciencia para ver si se está desviando de su programa. Pero, me da la sensación de que son conocedores de su patraña, de su cambio de actitud e incumplimiento de programa o contrato social y lo toman como una agresión, lo que les lleva a defenderse como gato panza arriba, intentando, a veces con insultos y manipulación, descalificar al denunciante y usar el victimismo como arma de defensiva azuzando a su jauría contra ellos.

Lo curioso es que el presidente del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, avaló los escraches antidesahucios como forma libre de expresión. "En tanto no sean violentos, que no lo son, me parecen un ejemplo de libertad de manifestación; si invadieran la intimidad o afectaran a los derechos fundamentales de las personas, serían rechazables", declaró. Clarividente declaración que apoya todo lo que digo. Esta autorizada opinión deja en evidencia a esos políticos que se permiten descalificar esa forma de manifestarse, además de usar artimañas poco ortodoxas para descalificar a quien lo practica, como decía más arriba.

Por tanto: el escrache es la manifestación pública de una denuncia ciudadana sobre algo que no se cumple respecto a la justicia, por parte de aquellos que tienen la obligación legal de cumplirla. Hablo, lógicamente, desde mi humilde opinión que, aunque sea psicólogo social, no soy jurista, pero sí integrante de esa sociedad a la que afecta. Eso sí, como dice D. Gonzalo Moliner: sin invadir la intimidad o afectar a los derechos fundamentales de las personas…

10 comentarios:

emejota dijo...

De manera simplista los veo como un grito de desesperación ante la sensación injusticia. Luego ya entran otras valoraciones, pero a los hijos de los escracheados seguramente les venga bien aprender ciertas lecciones que sus padres seguro no les pueden, o no saben ofrecerles. Bs. familiar.

Antonio dijo...

Emejota, excelente comentario, amiga mía...
Besosss

Camino a Gaia dijo...

Este gobierno y los principios del neoliberalismo parten de una ideología que pretende excluir de responsabilidad por las acciones y decisiones de quienes detentan el poder económico, y en este caso también el poder político.
El escrache simplemente busca señalar a quienes toman las decisiones que llevan a cientos de miles de familias a la calle. Este robar a los pobres para dar lo obtenido a los ricos, lleva inexorablemente al abismo de desigualdades sociales y a la destrucción de todo el tejido productivo del país, por parte del sistema financiero. El colapso del Estado será la consecuencia lógica. El "adelgazamiento" del Estado esconde el saqueo de todo lo que es público por parte de quienes pretenden esconder el fracaso de la gestión privada, acusando a todo y a todos, buscando una impunidad que lleva a criminalizar a quienes se atreven a denunciarlos.

Antonio dijo...

Camino, la deuda del sector privado es inmensa, mayor que la pública, pero han descubierto la forma de recuperarse mediante el hundimiento de lo público y el traspaso de sus bienes a lo privado. El fracaso del sistema neoliberal se ha hecho evidente, pero están haciendo una huida hacia adelante que la pagaremos los más desfavorecidos. El sistema está en crisis y está fagocitándose a sí mismo hasta acabar en la miseria de las clases pobres. El capitalismo tiene la capacidad de acabar con el mundo y lo está consiguiendo.
Saludos

Modesto Reina dijo...

Antonio, de acuerdo contigo en la exposición y desarrollo del "escrache", aunque no me guste esa palabra. Sabes tan bien como yo, que un gobierno que al huir hacia adelante de su mala gestión, en un área ( por desgracia tan sangrante como esta ), jamás diría que se ha equivocado.
Claro que dicen, a "grosso" modo que, ¡ diez millones de votos nos amparan !,pero nunca diran, que el 20% de ese total,son del pesebrismo que les rodea, el 60%, proviene del miedo y la ignorancia, y el otro 40 restante, ( que sería simbólico) del capital en todas sus facetas manipuladoras. Evidentemente, todo esto lo saben ellos , juegan con las cartas marcadas.
En fin, el único recurso que tenemos,(que es bueno), es que el personal cada día se da más cuenta de su juego, y cada vez le queda menos tiempo para descubrir sus fullerias.
Un abrazo,amigo.

Antonio dijo...

Modesto, la política,por desgracia, se nutre de mucho lacayo, de otra parte de mediocres, de gente que no quiere ni pensar, de gente que solo va a defender sus propios intereses y de algunos idealistas que andan relegados de la escena principal. Así nos va...
Un abrazo

Josep dijo...

Ya lo he oido más de una vez que esta palabra no gusta. Quizás sea porque su origen sea argentino y tampoco estaba dedicado a parecerse al "hombre del frac" "la pantera rosa" o algún otro. A mi no me parece mal..a que les molesta? En un blog leí el cabreo de una esposa, su marido es político, que cuando su hijo sacó al perro a pasear se encontró la puerta llena de papeles -no habia nadie , estaba vacio de gente- "pobres hijos mios, que susto" dijo la esposa del político...
Que susto sus hijos, pero que susto los hijos de los pobres que salen a empujones de sus casas y quizás no entren más (le contesté yo)
Un abrazo, Antonio.

Antonio dijo...

Josep, yo, como ves, intento clarificar la diferencia entre delito y denuncia en función de la conducta de los sujetos, tal como dice Gonzalo Moliner. Que se llame escrache u otra cosa me es indiferente, pero el hecho es que estamos ante una circunstancias donde los políticos han hecho de su capa un sayo y hay que recordarles como son las cosas, tras la traición a sus propios programas.
Un abrazo y creo que estamos de acuerdo...

Prudencio dijo...

Los escraches nacen de la desesperación de muchos, el desahucio es la desesperación total,ante una ley injusta de los poderosos. Un abrazo, amigo Antonio.

Antonio dijo...

Prudencio, el dolor del ser humano debería tener unos límites, pero el dinero y la codicia pasan esa barrera sin inmutarse ante ese dolor.
Un abrazo