martes, 21 de agosto de 2012

ERE político

El respeto entre los diputados debería ser una constante,
el insulto y la descalificación es un atentado a la democracia,
pues se descalifica al representante y al representado.


El debate en política, como siempre, está siendo dirigido hacia los intereses de grupos de poder y a estrategias que conducen a planes a largo plazo de esos grupos. Digo esto porque me preocupa el deterioro de la clase política y de las instituciones que rigen, que son cosas bien diferentes.

Conseguir una clase política que fuera capaz de reestructurar el sistema y redefinirlo para hacerlo más democrático, operativo, barato y eficaz, sería un objetivo muy deseable, pero redefinir las estructuras organizativas del Estado para restringir el gasto sin más, dejando en la cuneta la representatividad ciudadana de nivel básico, a la par que las ideologías y principios de acercar las decisiones al pueblo, sería un desastre democrático.

Se cuestiona el nivel de la autonomía como un sistema inviable, cuando eso es totalmente falso. Las autonomías es la base de apoyo donde se sustenta la posibilidad de acercar esas decisiones al ciudadano. La importancia y la implicación de las cosas tienen niveles taxonómicos, es decir varía según afecten a un determinado colectivo. Los intereses de mi pueblo son del pueblo, los de mi provincia del conjunto de pueblos de ella, y así la comunidad autónoma, España, Europa… y el mundo. Es deseable que sea el colectivo afectado el que defina democráticamente cuales deben ser las soluciones al problema que sufre, dejando para otro nivel superior aquellos aspectos que afectan al colectivo mayor… y así hacia arriba, hasta establecer un sistema de gestión democrático a nivel muy superior.

Lo curioso es que no se nos deja participar, con nuestro voto, en la elección de aquellos que toman las grandes decisiones en este jodido mundo, decisiones que nos afectan directamente, aunque las tome el presidente del banco central europeo, el mismo presidente de los EE. UU. o la poco amable señora Merkel, por no decir otra cosa. Sí podemos decidir, en este país y en otros como Alemania, quien gestiona nuestra región. Eso me parece un acto democrático de primer orden y me defino defensor de las autonomías y de acercar la decisión al pueblo a través de ellas. La pregunta está en saber si están cumpliendo, a un razonable coste, su función básica, o habría que redefinirlas para hacerlas operativas y democráticas. Lo que no implica su cuestionamiento constitucional, sino su funcionalidad para cumplir con el mandato de esa constitución.

Por tanto, sí a las autonomías, sí al acercamiento de la ciudadanía al poder de decisión, más sí a la democracia participativa y menos sí a la representativa. Tal vez estemos ante el fenómeno de un representante elegido que hace de su capa un sayo y traiciona el programa desoyendo al votante, cuando lo que habría que hacer es dar más participación al ciudadano para un mayor contenido democrático, para una mayor participación.

Claro, que ahora que están tan de moda los EREs, ¿por qué no plantear un ERE político? es decir, ver si tanta cantidad de representantes es necesaria o si eso lleva al abuso, como se está viendo. Al fin y al cabo todo consiste en que en el congreso haya la justa proporción de representatividad según los votos emitidos… y eso, ahora, es falso, pues se quedan fuera muchos votos por no haber llagado al porcentaje mínimo y otros por aplicación de la poco democrática Ley D'Hondt que desprecia a los restos resultantes de sus operaciones, sin sumarlos a nivel estatal, si no que se lo digan a IU. Es decir, que hay partidos que con más votos tienen menos diputados y otros que sin llegar a la mayoría de votantes tienen mayoría en el congreso.

Pero, ¿eso del ERE cómo lo organizamos? Corren por ahí propuestas de abolición del Senado, de ajuste de los privilegios de los diputados, del cuestionamiento de tantos representantes, etc. Ya tenemos algunas ideas. Además, ¿por qué no bajar al 50%, de momento, el número de representantes en el congreso y en los parlamentos autónomos? Podemos, incluso, llegar al punto de dar a cada partido el porcentaje de votos que sacó en las elecciones y que sea ese porcentaje el que le representé a la hora de votar, como su alícuota parte de representatividad.  Si un partido tiene el 30% de los votos, su peso en el congreso será del 30% y si otro solo tiene un 1%, pues ese será su valor a la hora de votar. Eso sí, contando con un control por parte de una ciudadanía bien formada y exigente, a la par que comprometida, para no dejarse engañar por chalaneos, como ahora.

Y por qué no dejar otro porcentaje del valor total del voto en el congreso a la población directa, mediante el uso de la tecnología. Si hay algún ciudadano que no se sienta representado por ningún partido y decide no votar, podría acogerse al sistema de voto directo dándole el valor que le corresponde en función del censo, aportando su voto, aunque fuera testimonial, a cada proyecto de ley que se presente. Eso dejaría un margen de participación a los descontentos con cómo llevan las cosas los partidos y se respetaría su soberanía personal, aunque su repercusión fuese una nimiedad.

Por tanto, de momento, eliminación del senado, reducción de los representantes políticos a un 50%, desaparición de organismos innecesarios como las diputaciones, desaparición de prebendas especiales de los políticos, representación en función del número de votos obtenidos y voto soberano, mediante la tecnología, para aquello que no quieran depositar su confianza en la representación de los políticos. Seguro que hay muchas cosas más y mucha gente que piensa así, incluso, va más lejos. El debate está servido… pero un debate sosegado, no como los que nos tienen acostumbrados a ver nuestros representantes en el congreso, carente de respeto muchas veces e insultante en otras muchas.

11 comentarios:

María A. Marín dijo...

Como propuesta, no está mal.
Me volveré a leer otra vez la entrada a ver si se me ocurre algo a mí también...pero en principio, está muy bien pensado.

Saludos

Antonio dijo...

Lo malo es que al final no dejarán cambiar la constitución que es lo primero que habría que tocar para hacer una elecciones más justas y permitir el voto informático directo en el congreso.

Un abrazo

RGAlmazán dijo...

Lo primero si queremos una democracia más real, una nueva ley electoral donde todos los votos valgan igual.
Después, mantener entes que no funcionan o que funcionan para uso de los partidos (léase el Senado) no tiene sentido, o funcionan y sirven o se eliminan.
Hay otros entes como las diputaciones cuyas competencias pueden ser asumidas por las CC.AA., por lo tanto, podrían eliminarse.
Lo que no sé si sobran son políticos, y no digo que no, pero lo que sí que estoy seguro que sobran son cargos de confianza, y de eso casi nadie habla.
¿Cómo es posible que la Aguirre diga que quiere dejar en la mitad los diputados (69) cuando en su "reinado" ha pasado de 750 cargos de confianza a 1700? Menos bromas.
Lo que sobran también son prebendas que tienen los diputados, como coches, escoltas, gente a su servicio, teléfonos, primas de transporte, de asistencia a comisiones (¿?) etc. etc.
Y hay más, ya ves que el tema da para un amplio debate, pero ¿quién lo abre? Ni el PP ni el PSOE que son los que se benefician, sobre todo, de lo anterior, tienen interés en abrirlo. Y eso es lo grave.
Un abrazo

Salud y República

Antonio dijo...

Tienes razón, Rafa. Se me olvidó lo de los cargos de confianza que abren la veda a ese nepotismo tan típico de los españoles en el que se anda colocando a los propios.
Bajo mi punto de vista sí sobran diputados, pero si se les vieran actuaciones más precisas y efectivas tal vez fuera distinto. Hay diputados que no presentan ni una iniciativa parlamentaria de motu propio en toda la legislatura y que son los borreguillos que solo aportan el voto...
Como le digo a Maria eso no lo iniciarán los dos partidos mayoritarios porque no les interesa y, además, nos ata la Constitución que queda bloqueada por su voluntad. Habrá que buscar otras alternativas para votar...
Un saludo

Anónimo dijo...

Amigo Antonio,estupenda la entrada,pero utopía pura; sería ideal que lo que propones pasase tranquilamente a la práctica.Ojalá alguna vez no muy lejana se pensase con la cabeza y dejasen pensar. En fin, había que refundir todo y a todos de nuevo, y darles como dice nuestro himno, Alma de Hombres a todos los seres humanos.
Un abrazo.

Mercedes dijo...

Comparto completamente tu ere político añadiendo alguna cosilla mas, Cargos de confianza, listas abiertas etc, aunque claro es lo que tiene no saber donde se tiene la mano derecha, (vamos no saber hacer la o con un canuto)lo cual no veo como una utopía, lo hemos vuelto a dejar pasar en esta ultimas elecciones volviendo a votar. solo tendrían que haber entrado en las urnas las reclamaciones de los ciudadanos.
un abrazo Antonio.
P.D. si sobran políticos.

Antonio dijo...

Gracias, Modesto. La utopía es el objetivo que siempre se divisa al horizonte, aunque nunca se logre alcanzar nos sigue marcando el camino.
Un abrazo

Antonio dijo...

Mercedes, el gran problema de nuestra sociedad es que los políticos son un claro reflejo de la indolencia del pueblo. Nos falta educación política a las bases para poder exigirles a los profesionales responsabilidades.
Necesitamos ya un programa educacional que desde la infancia vaya haciendo hombres y mujeres de verdad, comprometidos y responsables con la gestión pública, respetuosos pero exigentes... asertivos y no pasivos.
Un abrazo

sergio dijo...

Por primera vez desde que te sigo entro en discrepancia con lo que propones (con parte de lo que propones), pues no creo que haya que reducir el número de politicos, sino convertir el Parlamento en eso, en un sitio de debate. Y con mayor número de opiniones quizás se pueda dilucidar con mayor claridad (cuatro ojos ven más que dos, que se dice). Lo que ocurre es que habría que aflojar la disciplina de partido, pues si los diputados no pueden más que asentir sería válido lo que dices: que cada partido tenga una ponderación y punto; pero eso elimina el debate que entiendo como irrenunciable.
Y me sumo a lo apuntado por varias opiniones: menos cargos de confianza.
En fin, como siempre creo que es un privilegio leerte y me felicito por ello.
Un abrazo.

Antonio dijo...

No discrepas tanto, mi amigo Sergio. El contexto aconseja de inmediato reducir el número de diputados, pues para lo que hacen, salvo asentir a su partido, sobran casi todos.
Lo que propones de debate en el congreso es inviable de momento. Eso debería pasar por una formación política de la ciudadanía y una mayor capacidad de discernimiento del ciudadano, pasando por redefinir la estructura organizacional y funcional de los partidos y por la elección directa, total o en parte, de diputados, además de cambios constitucionales de calado que no van a permitir los grandes partidos, sin olvidar que el que ejerza la función de político debe ser un sujeto con alto contenido ético y democrático, que entienda que se debe al ciudadano por delegación y no que es el dueño del cotarro en cuanto se le vota.
Creo, y sigo machaconamente en ello, que el problema es de cultura social, de cultura política de la ciudadanía en general y que hace falta una formación del colectivo social que le lleve a la implicación y a la exigencia de responsabilidades de sus representantes, además de pasar a una mayor participación en la toma de decisiones.
Hay que ser un poco utópicos para no perder el norte de la justicia social y del humanismo.
Un abrazo

pintura dijo...

La masificacion humana en la industria Nacional acompañada de la dejadez y falta de disciplina ha sido la causante del cierre o venta (regalada )de muchas empresas de este Pais.
?Como solucionar ese equilibrio de funcionarado¿ dificil lo tenemos,su idea de armonizar el sistema es una utopia pero....nada es imposible si hay voluntar de mejorar el sistema.