martes, 28 de agosto de 2012

Hablemos de histrionismo



Dentro de los temas que vengo tratando, desde la perspectiva psicológica, hemos comentado algunos bastante interesantes, pero este del histrionismo, al que ya hace tiempo me quiero referir, tiene una especial relevancia, por el hecho de existir en casi todos en cierto sentido. Pero, primero, entremos un poco en definir lo que es este concepto psicológico, que alude a unas determinadas pautas de conducta, sobre todo social, como veremos.
                                    
El trastorno histriónico de la personalidad es un trastorno de la personalidad del grupo B (desórdenes dramáticos, emocionales, o erráticos). Los individuos que lo padecen siguen un patrón general de excesiva emotividad y búsqueda de atención.

Las personas con trastorno de personalidad histriónica suelen expresar sus emociones de manera exagerada. Suelen ser vanidosas y egocéntricas, y se sienten incómodas cuando no son el centro de atención. A menudo son seductoras en apariencia y comportamiento, ya que les preocupa mucho no serlo. Buscan continuamente a alguien que les tranquilice, que apruebe lo que hacen, y pueden enfadarse cuando alguien no les atiende o halaga. Suelen ser impulsivos y poco tolerantes a la frustración. Su estilo cognitivo es extremista, tienden a ver todo en términos de blanco o negro. Su discurso a menudo carece de detalles y es exagerado.

Parece ser que las causas hay que buscarlas en la combinación de varios factores; puede haber una cierta predisposición genética, así como también, los acontecimientos vividos en la infancia, pueden tener una determinada influencia en el desarrollo de este trastorno. Entre ellos cabría destacar una falta de atención de los padres, el maltrato psicológico de los padres o educadores o bien modelos paternos inadecuados, entre otros.

La mayor tasa de personas que sufren este trastorno son mujeres, lo cual hace pensar que la naturaleza del mismo y algunas características que lo definen son estereotipos de la mujer de la sociedad occidental, según algunos autores. No voy a contradecir esta afirmación tajantemente, pero no podemos olvidar a grandes histriónicos que han influido en la historia. Una gran parte de gobernantes, sobre todo de especial relevancia histórica, han tenido o manifestado conductas con alto componente histriónico. Sin ir más lejos, y desde mi perspectiva personal, desde los grandes reyes, Napoleón y más recientemente el propio Hitler, Musolini y, mire por donde, a mí me da la espina de que, hasta el mismísimo Sarkozy. A todos ellos es común las importantes dosis de teatralidad en sus actos, el regodeo del discurso, su vanidad, egocentrismo, intolerancia a la frustración, etc. Por desgracia la escenificación forma parte de la seducción y ellos usaron esa teatralidad para seducir a sus pueblos, pero se da, en menor escala, en gran parte de los que asumen o buscan liderazgos de grupos. Eso sí, el histriónico de libro, que acude a la consulta es el identificado como sujeto con trastornos de la personalidad que encaja en la patología. Los grandes están exentos de esta catalogación y acaban liderando a grupos que se dejan llevar por esa parafernalia de actos y expresiones que cautivan a su gente.

Mas pocos serán los que puedan evadirse de esta catalogación, si bien es la propia sociedad y sus márgenes de tolerancia en las conductas sociales, la que define el límite admisible en estas manifestaciones. Es lo que los sistémicos llaman plataforma homeostática, o lo que es lo mismo, los límites que definen cuando un sujeto se escapa de la tolerancia social a ese tipo de conductas, siendo entonces considerado elemento patógeno o trastornado mental.

Pero ¿qué persigue un sujeto histriónico, aunque sea de forma inconsciente, con estas conductas? Veamos algunos a modo de ejemplo:

Reafirmación social. En esta sociedad de la apariencia, donde es más importante el parecer que el ser, tendemos, por lo general, a ofrecer una imagen idílica de cómo nos gustaría ser, más que la propia realidad de nuestra personalidad. En este caso, al igual que en otros, se suele dar en personalidad con cierto grado de inmadurez.

Llamada de atención del desvalido. Hay ciertas conductas infantiles que trascienden netamente al adulto cuando la infancia no ha sido especialmente agradable y cargada de afecto parental. Para llamar la atención de la madre o el padre se emplean técnicas teatrales relacionadas, muchas veces, con los temas de salud física (de ahí, en parte, las personalidades hipocondriacas) o bien conductas llamativas que reclaman la atención, sea manifestaciones de alta genialidad o comportamiento extravagantes que nos hagan presentes, o sea, que nos reivindiquen ante los padres o mayores.

Acto de seducción. La seducción también requiere cierta teatralidad para mostrar los valores deseados y, presumiblemente, deseables por las personas a las que queremos seducir. Pero esa teatralidad tienes sus límites y cuando se sobrepasan podemos entrar en esa actuación histriónica. La interacción del histriónico con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.

Inseguridad. La inseguridad puede tener un efecto rebote, es decir manifestarse con tal nivel de seguridad que raye en la prepotencia para evitar el más mínimo atisbo de discusión, mediante una asertividad simulada. Estas conductas compensatorias de la incertidumbre interior, que tiene mucho que ver con el posible rechazo de los demás, pueden colindar también en el histrionismo, cuando no ser identificadas como tal.

Necesidad de engatusar. Me viene a la memoria a los grandes dictadores, tipo Hitler, Musolini, Estalin, etc. a la par que el mundo político, donde hay sujetos que teatralizan para engatusar al electorado. En todo caso, no olvidemos que en ese mundo hay mucho gregario infantiloide que se arropa en el líder y lo defiende a capa y espada, al amparo de su arbitrariedad y condescendencia con los sujetos de su grupo, en base a unas pautas dogmáticas establecidas por su partido, a lo que llaman estrategias de persuasión.

Pero no sería mal ejercicio personal reflexionar para ir creciendo, para darse cuenta de cual es nuestro grado de comportamiento histriónico y poder ir madurando psicológicamente, porque, como decía antes, ¿quién escapa a estas conductas en mayor o menor medida? De todas formas para identificar el propio histrionismo y el de los anexos podemos centrarnos en ver algunas expresiones:
·        Vanidoso
·        Egocéntrico
·        Soberbio
·        Impulsivos
·        Dicotómicos (blanco o negro)
·        Poco tolerantes a la frustración
·        Dramatismo teatral
·        Expresión emocional exagerada
·        Interiormente inseguro
·        Inmaduro psicológicamente
·        Resistente a la argumentación lógica ante el conflicto, pero sugestionable en la conversación normal.

Según criterios más científicos orientados a precisar el trastorno histriónico de la personalidad de forma clínica, podemos referirnos al DSM IV, donde lo caracteriza por un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
·        no se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de la atención.
·        la interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
·        muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
·        utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
·        tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
·        muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
·        es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
·        considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.

En resumen, que podemos tener conductas histriónicas sin tener un trastorno histriónico de la personalidad, con un histrionismo a baja dosis, tolerado por la sociedad…

19 comentarios:

Higorca Gómez dijo...

Magistral lección de psicología maestro.
Me ha encantado leer ese trozo de histrioismo, otro día repasare de nuevo por si acaso me encuentro entre ese "raro y frecuente" caso.
Abrazos enormes Málaga

Mercedes dijo...

Es un placer entrar en tu blog siempre se aprende algo, gracias por tus clases que ademas son gratuitas, un lujo. Abrazos.

Modesto Reina dijo...

Sin comentarios Antonio,me adhiero y comparto el magistral desbroce que has hecho, que como bien apuntas,la mayoría de los seres humanos, por no decir todos, coqueteamos con el susodicho histrionismo.
Salud, buen vivir y mejor hacer, amigo Antonio, un abrazo.

emejota dijo...

Te ha salido una exposición completísima y "redonda", muy clarificadora. Bs. familiar.

Antonio dijo...

Gracias Higorca. Estoy seguro que conoces a más de una persona con un fuerte componente histriónico dada tu vida intensa.
Besoss

Antonio dijo...

Gracias ati, Mercedes, por pasar por esta casa virtual. Yo escribo para compartir conocimientos, ideas y reflexiones y me satisface poder hacerlo contigo.
Abrazos

Antonio dijo...

Modesto a mi repele la gente histriónica, tal vez sea porque no me gusta ver esa parte de mí enfrente y porque ando intentando neutralizarla.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias emejota. Viniendo de ti es un doble alago dado tu bagaje en personal.
Besosss de la familia

Eastriver dijo...

Ha sido tan interesante que lo he llevado al campo propio. ¿Siempre sucede así cuando leemos un ensayo sobre psicología? ¿Siempre tendemos a buscar qué parte de ello nos afecta?

Yo soy un tipo, ya me conoces, tímido, silencioso, callado. Según amigos psicólogos podría hacer un cuadro neurótico pero no histérico (de momento, ni lo uno ni lo otro, aclaro). Quiero decir que, teóricamente, no debería sentirme aludido por nada de lo que has escrito. Y sin embargo no es así. Vale, en un grado mínimo seguramente, pero reconozco una parte de histrionismo en mí (que naturalmente sólo saco ante gente de mucho confianza). Supongo que sí, que se trata de una llamada de atención, pero no para ser el protagonista de nada (al menos no lo siento así). Y entonces, cuando la gente se ríe, me digo que me divierte mucho provocar risa, divertir a la gente que quiero. En fin, denso como la mente humana...

JUAN dijo...

Una interesante exposición, Antonio.Es un espejo en el cual me miro y veo reflejados algunos síntomas. Vale, soy histrionista o histriónico; pero como también observo los sintomas en casi todos los que conozco, no se nota tanto.
Al final creo que todos competimos por ponernos esa medalla.
Un abrazo

Prudencio dijo...

Una interesante y creo completa exposición. Leyéndolo uno se mira a si mismo tratando de ver la medida de histionismo que nos ha tocado. Creo que todos tenemos algo, a la vez que desarrollamos habilidades para que no se note.
Gracias Antonio, es como haber ido a una clase de psicología para conocernos mejor, y a los que nos rodean. Saludos

Antonio dijo...

Ramón, como persona inteligente, práctica y que intención de ir creciendo es normal que lleves esto al campo propio. Es una forma de seguir conociéndose y aprendiendo de la vida. Me pregunto para los tímidos ¿el silencio exacerbado puede ser una conducta histriónica?
Un abrazo

Antonio dijo...

Juan, ciertamente, todos podemos tener cierta dosis de conductas histriónicas, pero para que se dé un trastorno histriónico de la personalidad severo se han de dar los condicionantes del DSMIV al que aludo al final de la entrada. Lo demás está tolerado socialmente en mayor o menor medida porque lo presentamos casi todos, jejeje
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias a ti, Prudencio, compartir conocimientos es la base del desarrollo de las sociedades, lo malo es que en esta sociedad el conocimiento, por lo general, lo venden y, en gran medida, solo está al alcance de quien se lo puede pagar.
Un abrazo

Franziska dijo...

Perdona la intromisión, he pasado a dejar un comentario en el blog de Josep "Vivencies" y me ha llamado la atención tu blog y el último tema.
Acabo de leerlo y claro yo soy una gran desconocida para mi misma y puede que algo de histriónica tenga en mi conducta y espero que no sea en grado sumo aunque, a partir de ahora, le prestaré atención a las evidencias. He de reconocer que a mí me va mucho el drama pero también la risa franca y sincera.

Te felicito por esas cuartetas que has dedicado a tu tierra. Son muy emotivas y están cargadas de un gran amor.

Te felicito por el blog es muy interesante. Franziska

Franziska dijo...

Doy por supuesto que me puedo llevar el enlace de tu blog para que pueda acudir cuando publiques un tema nuevo. A mi desde siempre me eha interesado la psicología. Si tuviéras algún inconveniente, por favor dímelo y lo retiraría enseguida.

franziska34@gmail.com

Saludos cordiales. Franziska

MarianGardi dijo...

Antonio, interesante articulo, he conocido de este caso algún comportamiento directo del genero femenino.

Entre las enfermedades mentales consideradas como desordenes emocionales, creo que las fronteras son muy finas e indefinidas y pasar de una a otra es fácil.

También, creo sinceramente que todas las personas en menor o mayor medida estamos desequilibrados mentalmente.
Un abrazo



Antonio dijo...

Gracias por tu visita, Franziska, y más viniendo del blog de Josep, al que le tengo un especial aprecio.
Si lees mi entrada anterior sobre Nada es lo que parece, verás la idea de Unamuno sobre el propio conocimiento, que no es coincidente con la realidad; por tanto nadie nos conocemos de verdad y en profundidad.
Por supuesto que te puedes llevar el enlace a donde estimes, ya que lo que pretendo es compartir estas reflexiones con quien quiera leerlas.
Un saludo.

Antonio dijo...

Marian, tú, como psicóloga, sabes que esos límites son finos, pero el DSMIV los intenta clarificar con su definición y condicionantes.
Nuestra sociedad nos enseña a practicar el histrionismo desde pequeñitos mediante el uso de las llamadas de atención.
Coincido contigo en que el equilibrio no es una características del ser humano, sino más bien el desequilibrio arrastrado por su aspecto emocional.
Un abrazo