viernes, 17 de agosto de 2012

Las cosas nunca son lo que parecen

¿Es una vieja o una joven?


Decía Unamuno que entre tú y yo contamos seis personas… tú tal como eres, tú tal como te ves y tú tal como yo te veo… y a la inversa, como yo soy, como me ves y como me veo. Pero las cosas parecen ser porque uno las interpreta, o sea, como una visión subjetiva de una realidad inconfirmable por esa propia subjetividad.

La cuestión queda demostrada cuando nos presentan a alguien y hacemos una hipótesis de cómo es el sujeto en cuestión, que se va modificando conforme vamos tratándolo en mayor profundidad. Esto no ocurre solo con personas, sino con parejas o grupos humanos de distintos niveles.

Pero vayamos un poco más lejos. Un sujeto, cuando se nos muestra, considera, por lo general, al auditorio y los intereses que le atan al mismo, de tal forma que hay matices de conducta que solo se aprecian bajo una especial sensibilidad. La conducta ante una chica o chico que nos guste nunca será la misma que la mantenido ante un sujeto anodino de escaso interés personal, o bien cuando quien nos escucha tiene la llave de una decisión que nos pueda beneficiar o perjudicar. Son pocos, pues, yo diría que nadie, los que se escapan de esta conducta interesada. En conclusión: Qué imagen queremos dar…

Pero hay más, también influye el sujeto receptor, aquel que está escuchando y que se formarán la opinión de como es tal o cual. La interpretación interesada, le llamaremos, consiste en sacar y sustraer del mensaje del otro aquello que nos interesa más o que nuestro estado de ánimo condiciona. No es lo mismo la interpretación en un estado pesimista que optimista. Por tanto, ¿qué es lo que yo quiero escuchar de lo que me están diciendo? O bien ¿cómo me gustaría que fuera el sujeto que me habla y al que ando valorando?  Deberíamos pensar que esas diferencias, que son sutilezas, determinan variaciones importantes en la disposición del que observa. El lunar del enamorado acaba convirtiéndose en verruga cuando desaparece esa actitud de delirio amoroso, donde hasta el pedo tiene gracia. Y aquí, también, en conclusión: Qué imagen necesitamos recibir…

Existe otra variable que nos acaba despistando, como es el proceso evolutivo de cada uno, por el cual lo que eras ayer no lo eres hoy. Eso implica un ejercicio sistemático de adaptación y comprensión de los cambios y la capacidad de adecuar el juicio sobre el otro al momento presente, considerando que hasta nuestra propia capacidad de discernimiento y manera de razonar también sufre variación.

O sea, que siguiendo a Unamuno, lo que yo pensaba de ti hace un tiempo no es lo que pienso ahora, y me pregunto: ¿Cuánto has cambiado tú? ¿Cuánto he cambiado yo en mi forma de apreciar? Y a la vez ¿Cuánto he tenido que modificar mi hipótesis primara por error de apreciación inicial?

Conozco matrimonios que parecían ideales y al poco tiempo se fueron al traste. Casos de empresas que parecían solventes y al poco tiempo se fueron a la quiebra, personas que parecían tus amigos y al poco tiempo desaparecen, etc…. En el fondo NADA ES LO QUE PARECE, por lo que la cautela a la hora de emitir juicios debe ser exquisita, para evitar que sean falsarios, cuando no falaces o mentirosos.

Por tanto, si no nos conocemos a nosotros mismos, ya que como nos vemos no coincide con como somos realmente, ¿por qué nos atrevemos a sentenciar como son los demás? A veces son ensalzamos en resolver los problemas que se dan en casa ajena, en un acto inútil de proyección de nuestros verdaderos problemas, cuando en realidad no sabemos, ni somos capaces de, resolver los propios.

Recuerda: “Lo que los demás piensen de ti, no dependen tanto de cómo tú eres, sino de cómo son ellos”.

14 comentarios:

emejota dijo...

Una gran realidad querido amigo, y anda y que no hemos tenido que lidiar cantidad de veces en esas arenas movedizas. Ay, ayyyyyyy, por eso me pasa lo que me pasa y hago lo que hago, porque nada nadita nada es lo que parece, empezando por servidora, Agggghhhhh un monigote en manos de una genética y de una cultura/civilización y de un muy pequeño margen, apenas mínimo de individualidad (es decir libertad). En fin, nada que no tengamos la fortuna de haber aprendido..... de no haber llegado hasta aquí a base de tropezones y demás accidentes, y lo que nos ronde moreno.... espero ..... o no lo podremos contar. Bsss. familiares.

luna llena dijo...

Hola Antonio,me gusta pensar que cada cual tiene su opinion particular de todo cuanto le rodea, la ciencia misma admite que todo es relativo, no me gustan los pensamientos absolutos aunque admito que tambien tienen su lugar.
Si, "Las cosas nunca son lo que parecen" hoy creo que lo que uno mismo piense de si mismo, es lo mas real, solemos pedirle a los demas lo que nosotros no hacemos, quizas si utilizásemos mas la empatía veriamos algo de verdad en nuestro juicio de los que nos rodean.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Ay, amiga MJ, creo que la complejidad de nuestro interior hace la vida más compleja.
Besosss

Antonio dijo...

luna llena, pienso que el propio ser humano es relativo en tanto está en relación con el entorno. Eso ha permitido su evolución y lo seguirá permitiendo si sabemos sumar esas visiones para evolucionar hacia algo superior desde las diferencias, pero empatizando, como bien dices...
Un abrazo

María A. Marín dijo...

En esas estoy yo.
No sé si será que la edad me va dando una ecuanimidad que no tuve de jovenzuela...el caso es que ya me cuesta mucho creer las cosas a la primera. O al primer vistazo.
De hecho, yo, en el dibujo que jalona tu entrada, sólo veo una vieja.
Las cosas son "Según"

Un saludo cordial.

Antonio dijo...

Maria, la maduración conlleva la sensatez y esta es producto de la experiencia. La edad es el camino que transitamos para madurar.
Deberías ver a la joven también. La nariz de la vieja es la barbilla de la joven...
Saludos

María A. Marín dijo...

¡Ahora!
Pero cuando se empieza a perder facultades...¡qué coraje da!

Gracias Antonio

JUAN dijo...

Muy buen tema, Antonio. Maravillosamente explicado.
Nada es lo que parece.
Al final nadie es quien quiere ser.A veces, la mayoría de éstas, porque no tiene los medios.Otras, porque se debe a ciertos compromisos. Otras, porque sabe que debe convivir con otros y debe hacer no lo que quisiera sino lo que gusta y es aceptable, si no quiere buscarse enemigos.
Pienso como luna llena que sólo uno mismo se conoce realmente, sabe cuales son sus virtudes y defectos, sus posibilidades y límites. Observa al entorno e intuye quienes le aprecian y quienes le toleran y esa intuición es la que decide su comportamiento hacia ellos.
Gracias por compartir tus conocimientos. Un abrazo

Antonio dijo...

María, yo lo estoy sintiendo en mí esa pérdida de facultades, sobre todo escribiendo en el ordenador, mezclo las letras, las cambios de sitio y menos más que lo releo y el chivato me pone rojo lo que confundo.
Sí, da mucha rabia, pero también es de maduro saber aceptar las secuelas de la edad.
Un saludo

Antonio dijo...

Juan, lo malo no es que uno no sea lo que quiere ser, sino que no es lo que cree ser.
Un abrazo

MarianGardi dijo...

Todas las apariencias son engañosas tanto las buenas como las malas.
Luego hay personas que te son màs cercanas y otras màs lejanas.
Hay sucesos que vives que te hacen cambiar la opinión sobre ciertas personas.
Cuestión de vibraciones.
Un abrazo

Antonio dijo...

Totalmente de acuerdo, MarianGardi. Ese es el espíritu del escrito, pero muchas veces lo peor es que no sabemos ver más allá de nuestros ojos y pensamos que nos han defraudado, cuando el otro tiene derecho a ser como es y no como nosotros querríamos que fuera.
Un abrazo

Manuel Abascal dijo...

Si tan solo veríamos a las personas como son, pienso que no existiría tanta confusión entre lo que sentimos que somos y lo que pensamos que somos; esta última tiene prioridad por ser la más vulnerable y fácilmente manipulable por nuestras débiles mentes; ya que de ser seres en su mayoría espirituales, pasamos a ser seres cerebrales en casi la totalidad, las cosas nunca serán lo que son, porque esta implícito....parecen!!!, gracias por el espacio Sr.Antonio, me parece muy útil...un saludo.

Antonio dijo...

Manuel, gracias por su comentario. Nosotros vemos lo que hay alrededor con nuestros ojos y eso es una interpretación subjetiva que depende mucho de nuestra propia realidad existencial, de nuestro esquemas personales, de las vivencias y experiencias, de los prejuicios que tengamos establecidos, etc. Tal vez una forma de aproximar nuestra opinión o visión de los otros a la realidad se consiga mediante la empatía, ese acercamiento e identificación con el otro, ponerse en su lugar, que nos permite comprender mejor por qué actúa así y es como es.
Un saludo