miércoles, 8 de agosto de 2012

El dios dinero

Habrá que pedir socorro ante esta agresión.


Es curioso, pero una sola frase de Draghi (“Haré lo que sea necesario para salvar el euro…”) ha bastado para salvarnos o, al menos, reconducir la especulación financiera, y otra sobre que los países deberán solicitar el fondo de ayuda, ha disparado la deuda y dinamita la bolsa. Esa expresión bíblica denota el poder que ejerce el dinero en este jodido mundo. Similar a aquella otra de humildad y sometimiento al poder divino que dice: “Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. ¿Bastará la palabra del señor Draghi para sanar la economía de nuestro país, o el precio de la deuda se mueve al son que tocan sus palabras?

Este minidios del dinero, gestor del BCE (Banco Central Europeo), con capacidad para decidir a quien se le da la pasta y a quien no, acaba siendo uno de los responsables sublimes de la crisis. Pues si esa frase primera la hubiera dicho antes, nuestra deuda no sería tan grande. ¿Cómo no lo  ha hecho sabiendo que andábamos empobreciéndonos y al amparo de los especuladores de las finanzas?

Claro, luego llega la diablesa Merkel, a la que hay que echarle de comer aparte con su proteccionismo alemán, y da al traste con todas las promesas de intervenir el BCE, mostrando quien manda en la casa común europea y le hace puntualizar lo segundo. Lo que no consiguieron por las armas en la II guerra mundial, parece que lo podrían conseguir con esta política de la tercera guerra mundial sin derramamiento de sangre, pero sí derramando la ilusión de los pueblos y sembrando la pobreza

El problema es que estos minidioses andan, como muchos otros, barriendo para casa. Me acabo de enterar que la propia UE ha iniciado un proceso de investigación sobre el Sr. Draghi por no cumplir sus reglas éticas, al se miembro de un foro internacional de líderes financieros (¿o habría que llamarles ladrones de guante blanco por su capacidad especulativa?) del sector público y privado, el llamado Grupo de los Treinta o G30. Por tanto su casa no es la nuestra, su casa es la de los ricos y poderosos, la de aquellos sujetos de las finanzas que nos hacen bailar al son que ellos tocan, con el beneplácito de sus hordas de políticos afines, que entienden el neoliberalismo como la forma de funcionar el mundo. Esa forma especulativa, de juego sucio donde se impone el más hábil, el que más recursos tienen, el que está mejor apoyado por el poder del dinero. No importa el servicio que haga a la humanidad, puede producir armas de destrucción y muerte, innecesarios objetivos que satisfagan el ego del comprador, o elementos que mejoren la calidad de vida y cubran las necesidades básicas de la gente. Lo importante es el dinero que reporta su venta. Es más rentable vender armas para matar, que alimentos para eliminar el hambre.

El señor Draghi, si barriera para nuestra casa o, al menos, para la justicia social, debería plantearse muy seriamente por qué el BCE deja el dinero a tan bajo interés a la banca, incluso insolvente, para que luego cerquen la economía de los países de la U.E. y especulen con su deuda haciendo grandes negocios y arrojando al patrimonio público a los pies de los caballos. En estos momentos, los dirigentes europeos, si pensaran en sus pueblos y no en los grupos de poder financiero, tendrían que asumir el calentar la economía, facilitando más dinero a la ciudadanía a través de mecanismo prestatarios avalados por el Estado, que somos todos, y no dejar la iniciativa en manos de desalmados, sin ética ni moral ciudadana, de perversos manipuladores, que usan la ingeniería financiera para atrapar a los propios Estados y su ciudadanía en un sistema depravado. Lo malo es que los políticos, como vengo diciendo, no saben, no quieren o no pueden atajar esta situación desde la raíz, que arranca en la actuación irresponsable y pretenciosa, cuando no tendenciosa y ladina, que nos llevó “calculadamente” a la crisis para hacer este pulso a los estados, sabedores de ganarlo.

La globalización económica, que no social, es una baza importante para ellos, pues controlado el mercado mundial tienen en su haber el arma para hundir y levantar economías nacionales y poner de rodillas a los estados que no se sometan. La dicotomía que se siembra con el 11 de septiembre y sus consecuencias, de estar conmigo o contra mí en la lucha antiterrorismo, se traslada al mercado y a la política en general, incluyendo la económica, y si estás con ellos te estrujan hasta donde pueden pero no te matan, eso sí, te puede dejar caer al vacío como están haciendo con Grecia, pero si no estás con ellos te montan un aquelarre social donde se sacrifica, en el altar del dinero, al propio Estado y la paz ciudadana, llevando a la confrontación al entramado social mediante revueltas, conflictos y desestabilizad social. Aquí ganan los vampiros, los buitres carroñeros que se aprovechan de la miseria y la debacle de los pueblos. Como en todas las guerras, mientras más grande es la derrota del vencido, más grande es la victoria del vencedor.

Habrá que aludir a aquel principio de la conservación de la energía: “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”… pero diciendo: “El dinero ni se crea ni se destruye solo cambia de dueño, al menos en gran parte”… Lo cierto es que el empobrecimiento de un importante sector social se acompaña de un enriquecimiento de otro sector mucho más localizado en altas capas sociales; o lo que es lo mismo, el pobre cada vez es más pobre y más numeroso y el rico cada vez más rico, dejando tocada a la clase media, cada vez, también, menos numerosa y lanzada en tobogán hacia la pobreza.

Necesitamos protección y amparo de nuestros Estados, pero ellos andan, a través de sus gobernantes, en otra dimensión, pensando en cómo salvar los muebles de su propia casa. Hace falta una catarsis social para volver a encontrar el camino de la salvación, de la cohesión social y de la integración ciudadana en sinergias que posibiliten un nuevo sistema que sea más justo y garantice nuestro desarrollo personal y social. Pero solo se conseguirá si a estos minidioses se les da una patada en el trasero para que se marchen con viento fresco a otra parte, a ser posible, de características similares a la que habitamos los ciudadanos de a pie, pero llevándose sus juegos bursátiles, sus indicadores y sus distintas formas de engañar al personal desde el mal llamado libre mercado e ingeniería financiera de la banca y los grandes Holdings. 

7 comentarios:

Camino a Gaia dijo...

Como sumos pontífices que venden complejidad donde solo hay confusión y engaño, toman las decisiones pero niegan toda responsabilidad sobre ellas. Eso es una dictadura.

Camino a Gaia dijo...

Como sumos pontífices que venden complejidad donde solo hay confusión y engaño, toman las decisiones pero niegan toda responsabilidad sobre ellas. Eso es una dictadura.

JUAN dijo...

Hola, Antonio: coincido contigo en todo cuanto dices.
No quiero abusar de tu espacio y hoy sólo diré que también me dio náuseas la semana pasada cuando leí en un diario que ese tipo que dirige las ayudas del Banco Europeo era consejero del club de los especuladores. Volvemos a la pregunta. ¿Quién es el imbécil que pone un zorro a guardar a las gallinas?
Un abrazo

Antonio dijo...

Camino a Gaia, han visto que funciona la estrategia de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, en cuanto han conseguido el servilismo de los políticos.
Nosotros los elegimos democráticamente, pero nos engañan sirviendo al poder financiero que los convierte en mano de dictador.

Antonio dijo...

Juan, ya advertí yo que votar al PP, incluso al PSOE, era colocar al cuidado del corral al mismo zorro que se come las gallinas.
Un abrazo

Caminante dijo...

"nuevo sistema que sea más justo y garantice nuestro desarrollo personal y social"

Sí, hace falta apremiantemente, un Nuevo Sistema, probado que éste resultó fallido
Saludos: PAQUITA

Antonio dijo...

Paquita, ese nuevo sistema no se podrá conseguir si no se recicla el mundo político y aparece un rearme social que lo provoque mediante cambios en las constituciones poniendo límite a la propiedad privada y acotando la codicia.
Saludos