viernes, 9 de marzo de 2012

El arte, o Helarte, con la política.

Habrá que pensar que no tiene razón el gordo

Cada vez estoy más convencido de que los políticos son el reflejo de la propia sociedad. Si escarbas encontrarás en ellos todas las virtudes y defectos de la calle, pero multiplicado por el exponente del poder. Chorizos… a montones, pero en los dos sitios; mentirosos a raudales, falsos en demasía, hipócritas manifiestos, embaucadores de marketing, con avaricia y codicia, nepotismo con los suyos y, eso sí, con gran pericia en asuntos demagógicos que buscan confundir a toda la feligresía. Por desgracia los hay menos que honren a la política, y que entiendan que son ellos los que se deben al servicio de la ciudadanía. De estos, que parece que son pocos, encontramos buena gente que se debe a su profesión, que siente este noble arte como forma de ofrecerse y servir a los demás. Yo los conozco hasta honrados, trabajadores, idealistas, con las ideas bastante claras y que viven la cosa pública. Por desgracia, en estos días, nos vamos desayunando con corrupciones y robos, con permisividades y negligencias que permiten a su gente que se llenen los bolsillos a costa de nuestra hacienda.

En un país como el nuestro, donde siempre se dijo: “No me des dinero, ponme donde hay”, donde se entendió el ejercicio del poder desde el totalitarismo y el absolutismo, donde el que ejerce el mismo se cree en posesión de los bienes y el patrimonio común, donde la democracia está poco desarrollada y se enseña mucha religión en las escuelas pero muy pocas conductas ciudadanas de compromiso, convivencia y responsabilidad social, donde el sentido común es un bien escaso… en un país como este, digo, no podemos llegar a ningún sitio razonablemente justo. Estamos viendo como se demoniza al contrincante por sus veleidades gestoras, por sus corruptelas e ilegalidades, mientras defendemos al nuestros a capa y espada. Los nuestros pueden delinquir, pueden malversar, para eso son los nuestros, pero los otros, los del bando contrario no. Esos son unos chorizos y siempre lo han sido. Claro que como chorizos hay en todos lados, aquel que haya estado más tiempo en el poder habrá mostrado su choriceo con más enjundia y asiduidad.
Sin comentarios

Es un  hecho comprobado que la derecha tolera mejor el choriceo de su gente, que la izquierda. Digo probado por los resultados electorales en Valencia, donde la corrupción es de una evidencia aplastante y se le otorga una mayoría al partido corrupto; o por lo acaecido en Mallorca y la connivencia entre D. Urdangarín y D. Mata, presidente a la sazón de la comunidad autónoma; o el alcalde del PP de Alhaurin el Grande, que sacó  a sus adeptos a la calle a manifestarse en su apoyo cuando estaba siendo investigado por la ley (¿No dicen que a la ley no se le ha de interferir?). En todos estos casos el voto hacía los inculpados se reafirmó dándole apoyo para salir de nuevo elegidos. Pero es que los medios de comunicación tienen un peso importantísimo en la creación de opinión. Manipulan información dando énfasis a la que les interesa y obviando la que no les va bien. Esto se entiende, además, por el hecho de que la ideología de la derecha, ha gobernado este país desde siglos atrás y ha ejercido el nepotismo, el absolutismo y la dictadura, estando en su código ético esta permisividad.

Los socialistas, por el contrario, siempre hablaron de honradez en la gestión, de compromiso público, de servicio a la ciudadanía y por ello se les vota. Pero cuando ejercen la corrupción o actúan con arreglo a los cánones establecidos por el clásico ejercicio del poder y aparecen corrupciones, muchos de sus votantes les retiran el voto y no les reafirman como en el caso del PP. Es una cuestión de ética ciudadana. Los votantes de Felipe González le retiraron el voto ante la corrupción de algunos de sus colaboradores, incluso fueron a la cárcel un Ministro, un Secretario de Estado y un Director General. A él se le acusó de tener una fortuna en el extranjero, cosa no demostrada, y se sembraron dudas sobre su honradez, dudas que persisten, ya saben: “Difama que algo queda”. 

El PP sabe de esto y ataca para “echar”, como decía un conocido, al socialismo del poder. Si es bien cierto que a los partidos políticos les falta autocrítica y cierran filas y se enquistan en defender sus corrupciones, incluso, empurando a jueces que les investiguen, podemos observar que los del PP sortean estos obstáculos con mayor astucia que los otros… ¿Será porque tiene más pasta, mejores abogados, más experiencia en el ejercicio del poder, un electorado más tolerante, dan con jueces que interpretan la ley más laxamente o mera suerte?

Dicho esto, ya empezó la fiesta en Andalucía. La campaña electoral para las elecciones del próximo 25 nos acarrea discursos insostenibles, falacias inaguantables, agresiones verbales injustificables, etc. Valga como ejemplo la divergencia del montante de los EREs fraudulentos. El PP, por boca del Sr. Sanz, cifra en más de 1000 millones el fraude, o sea, en todo lo presupuestado para este fin, o lo que es lo mismo, todos los EREs serían fraudulentos, el 100%. Mientras que Mar Moreno, del Psoe, habla de un 3%, que son los que está sub júdice, denunciados por la propia Junta, y que sería un montante de 30 millones. Por tanto, estamos hablando de una diferencia del 97%. Pueden, dos políticos, tener un discurso tan lejano, tan dispar, si no fuera porque andan con la demagogia a cuestas, en plan engañabobos.

¿Antro de especulación?

Esto es helarte con la política, quedarte frío de tanto cinismo, de tanta estulticia y manipuleo, de ver como te tratan como a un pobre imbécil al que se puede engañar y manipular, mientras se andan llenando el bolsillo muchos de ellos. Si alguien dice “quítate tú que me pongo yo” que me explique para qué, y no sea “porque el otro es muy malo me tienes que dar carta blanca para que yo haga lo que quiera, que lo voy a hacer mejor”. 

La democracia anda en peligro y estamos colaborando en su fallecimiento. No podemos elevar al poder a meros gestores, además formados en la escuela de las finanzas especulativas (véase el caso de Italia y Grecia y algún ministro español), que es lo que le interesa al neoliberalismo para gestionar ellos desde la sombra, sino a idealistas, a gente con ideas y programas, con proyectos de futuro razonables y razonados, a políticos de verdad, que tengan principios y valores democráticos y que se sientan implicados en la cosa pública, en el ejercicio del arte de la política.

No interesan estos políticos al poder en la sombra, les interesan los corrompibles, los de bajo nivel, aquellos  a los que puedan tener cogidos por los huevos, o sea, los mediocres. Y, claro, como no tenemos una escuela de políticos donde se enseñen principios y valores de esta clase, acabamos en manos de aficionados que se fraguan en la lucha, en lugar de la razón. Pero es que, tampoco, tenemos formación y conciencia político los ciudadanos. No se nos enseñó nada del arte de la política, por lo que no sabemos, ni podemos, valorar de forma eficaz el comportamiento de los políticos. Es más, mucha gente les deberían estar agradecidos porque les sirven de chivo expiatorio para justificar sus propios desmanes (si el político hace esto por qué no yo). Aquí interesa más el adoctrinamiento religioso, que lleva a la sumisión ideológica, que el político, que lleva a la conciencia social y al ejercicio libre del discernimiento soberano.

El pensador alienado
Por tanto, si es necesario sanear la economía, lo es, tanto o más, sanear la política y la educación, crear una verdadera democracia que tenga paladines en sus políticos y no saprofitos que viven de corromperla. Los primeros interesados deben ser ellos mismos y detrás los ciudadanos, de lo contrario esto acabará donde quieren muchos que acabe, renegando la ciudadanía de la política y dejando en manos de los tecnócratas, afines al sistema neoliberal, el gobierno de los pueblos, donde el Estado llamado del Bienestar tiene los día contados, donde serán las empresas las que determinen la política social, donde la brecha entre pobres y ricos se haga insalvable y la vida solo tenga sentido para la producción.

A la vista de este guerra sucia iniciada por el neoliberalismo con la crisis económica, centrada en la deslegitimación de la política y planificada para desmontar el sistema de bienestar social existente, arrebatando el poder a los Estado y los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo, para dirigir la gobernanza mundial desde la sombra antidemocrática de los iluminados capitalistas y la poderosa clase que se esconde tras la especulación financiera, que controla el motor del desarrollo económico, o sea, el dinero, a la vista de ello, insisto, de lo que se trata es de confrontar dos modelos de desarrollo, como ya he dicho en otras ocasiones, donde el materialismo consumista y expoliador de los recursos de la tierra, hasta extenuarla, se opone a otro modelo más humanista, menos consumista y más centrado en el ser humano. La historia va en contra de este último, el sistema establecido apoya esta loca carrera hacia el abismo, o la total asimetría entre ricos y pobres… Difícil será que se gane la batalla desde el idealismo humanista estando atrapados por estas estructuras de poder, pero la alternativa no se ve muy clara, salvo que aparezca un elemento aglutinante que establezca sinergias enfocadas hacia el cambio. Eso requiere un mundo político distinto, una nueva escuela de agentes políticos que apueste claramente por el Estado ante la empresa, por el ser humano ante lo material y el dinero.

En estas y en todas las elecciones hay que pensar en “macro”, en lo que hay detrás de toda la parafernalia, para ver más allá de lo que se nos dice, para vislumbrar los objetivos encubiertos que pretenden y tener conciencia clara de lo que se está jugando, que no es tanto unas corrupciones desacreditativas del mundo político, como lo que conlleva de desmoralización social y la entrega del poder a los secuaces de los que provocaron la crisis y la controlan desde la sombra con sus especulaciones financieras. Este sistema, pues, hay que romperlo, pero no podemos, estamos atrapados en él y solo será posible si se diera un cataclismo o surgiera una clase política que entendiera esta como el arte de hacer política, de servir a la ciudadanía respetando su soberanía.

Nuestra arma es el voto
En resumen, hay que frenar este sunami de neoliberalismo que nos ahogará y someterá a una dictadura del mercado dominado por la especulación que escapa al control de la política, o más bien que la controla. Cuidado pues con lo que votas, no vayas a cavar la propia tumba de la democracia y dejen de mandar definitivamente tus representantes para ser meras marionetas en las manos de esos mercados, como ya apuntan…



12 comentarios:

Cayetano dijo...

La palabra mágica es "regeneración". Sin ella este sistema está perdido. Lo que no sabemos es cómo con la enorme presión de los mercados, salvo que podamos o nos atrevamos a prescindir de ellos.
Un saludo.

Eastriver dijo...

Escribes muy bien y resultas muy balsámico, creo que ya te lo he dicho en alguna otra ocasión. Pero hay que darle también un cierto margen al descrédito, al desengaño, Antonio. Vale, yo sé que ese camino lleva al desastre, pero que los partidos de izquierda nos engañen o no nos representen bien también lleva al desastre igualmente. En fin, es complicado y uno no sabe qué hacer en ocasiones. Es verdad que en cierto modo estamos atrapados, dices, y me viene a la cabeza como una tela de araña gigantesca. Lo que ocurre es que no existen modelos para el cambio, porque te imaginarás que casi nadie con dos dedos de frente suspira con exportar el comunismo chino y que le atrape... Deberían existir "modelos alternativos creíbles", y entrecomillo las tres palabras del sintagma porque las tres palabras son fundamentales... modelos alternativos los hay pero deben ser creíbles... no creíbles para uno sino creíbles para todos, y apetecibles. Complicado, vaya.

Domingo pondré también una entrada política porque mi desengaño, que es tremendo, me lleva básicamente a exigirle a la izquierda lo que no está haciendo: autocrítica. Queja mucha, huelga mucha, y no digo que no sea importante. Pero, ¿y la autocrítica?

Isolda dijo...

Un artículo estupendo, Antonio. Estoy de acuerdo en todo y también convencida de que hasta que no llegue ese cataclismo, no resurgirá el ser humano, que nunca debió dejar de serlo.
Besos y sigue cuidándote, para escribir mucho aún.

Myriam dijo...

La política no debería ser cuna de corrupción. Hay que sañearlas tanto como a la economía, para que vuelva a ser lo que deber ser: para el bien común.

Besos

Antonio dijo...

Andaba buscando una canción de Carlos Cano que venía como anillo al dedo. Al final la localicé. Se llama Metamorfosis y la he incluido al final del texto. Vale la pena oírla.
De ahí se desprende esa regenaración que dices, Cayetano. Aunque visto lo visto, si esta juventud toma el relevo, que es lo que debe hacer, cambiará las cosas para caer al final en los mismo y dejar paso a la generación siguiente. Esto es un problema cíclico, endémico, aunque, al menos, es la forma de ir cambiando algo. El mayo francés hizo algo, el mundo hippie también...
Un saludo

Antonio dijo...

Ramón, el triunfo del neoliberalismo se da cuando desaparece el peligro del comunismo, cuando ya no hay otra idea de valor que oponerle, entonces se atreven a lanzarse a tumba abierta en busca de sus objetivos. El comunismo o ha desaparecido o está devaluado... ellos lo han sabido hacer hasta conseguir que los propios dirigentes se sumen al libre mercado en excelentes condiciones, como dueños de empresas estatales mal privatizadas, o lo que es lo mismo, adueñándose de ella por la cara o a bajo coste.
El modelo alternativo está por definir y no lo conseguiremos hacer hasta que la parte intelectual del ser humano se desvinculo de los prejuicio históricos y de la dependencia ideológico de los grupos actuales... la derecha, la izquierda, los nacionalismos y todos los ismos que se quiera pretende reconducir los movimientos sociales a su redil y así cambiar para seguir igual.
Un abrazo y gracias.

Antonio dijo...

Gracias, Isolda. Sí, el cataclismo o lo que sea capaz de despertar la parte intelectual del ser humano, como le decía a Ramón, para cambiar el sistema o frenar esta huida suicida hacia adelante.
Besos

Antonio dijo...

Pues sí, Myriam, comparto eso de que hay que sanearla tanto como la economía, porque sin política nunca se podrá funcionar, lo importante es saber controlar a quien la ejerce y formarlos y educarlos en valores democráticos. Por eso hablo de formar en las escuelas a los niños desde pequeños para que sean buenos políticos desde la misma base de la sociedad.
Besos

Modesto Reina dijo...

Antonio, has desbrozado bien la situación actual y la de los políticos en general, pero sabes tan bien como yo que no hay nada que hacer con esta caterva de malandrines, por decirles algo. No hay filosofía de servir al ciudadano, sino a ellos mismos y sus intereses. Pero digo yo, no hay manera de pararles definitivamente los pies.Es que juegan con la vida del ciudadano, sus ilusiones, voluntades y cohartan las libertades a su antojo. ¡Qué pena, me pongo enfermo cada vez que no hacemos algo positivo para mandarlos a hacer puñetas!. Ya te comenté la idea que se puede poner en marcha para intentar que no nos manipulen,
En fin, mientras llegan los buenos tiempos, que llegaran, que nos caiga encima lo menos malo.
Un abrazo, amigo.

luna llena dijo...

Antonio es cierto el Mundo podría cambiar desde la educación, pero eso, hoy día es una pura Utopía.
La mejor educación se da desde el ejemplo día a día:los padres, los maestros, los medios de comunicación, los políticos, toda la sociendad. Y ya ves como esta el Sistema, ellos son una esponja e imitan. Sin duda, lo mejor lo reciben desde la Familia y los buenos maestros, por lo demas, hoy mismo han masacrado en Siria a mujeres y niños... en Afganistán, un soldado norteamericano borracho a matado a 16 civiles y tantas noticias similares que nos meten, no se si para que cada dia nos hagamos mas insensibles a la barbarie.
Solo creo, en las anonimas buenas pesonas, cada una en su estamento hacen que no perdamos la esperanza, en un Mundo mejor.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Amigo Modesto, el problema es que siempre habrá políticos, o alguien que gestione la cosa pública, eso no se puede evitar. El asunto radica en quienes lo pueden hacer con la mejor garantía de respetar la voluntad de la ciudadanía, de buscar el desarrollo personal y la evolución social hacia un crecimiento sostenido y justo, donde el reparto de los bienes creados sea equitativo y la gente no se enriquezca a costa de la explotación y marginación de otros…
Lo nuestro en un problema cultural, de cultura social y organizacional. Venimos de donde venimos y ya sabemos a donde vamos si no cambiamos el rumbo.
Un abrazo

Antonio dijo...

Hola Luna llena. Para mí la educación es el producto de muchas interacciones, de la familia, de la escuela, de los amigos, de la tele, de loas medios de comunicación, de la religión, etc… Es decir, de algo que se escapa a la voluntad de los padres y de difícil control. Lo cierto es que las grandes directrices de las educación andan definidas y afianzadas en el sistema desde hace tiempo, hasta tal punto que cuando a alguien s ele ocurre poner una asignatura de educación cívica, que hay que consensuar, saltan las alarmas en aquellos que fueron adoctrinando toda la vida, como son los colegios religiosos y su credo y clero, por entender que eso es patrimonio de ellos… y así nos va.
Un abrazo