miércoles, 7 de enero de 2026

Gertrudis Gómez de Avellaneda, una polígrafa rompedora en el siglo XIX


Gertrudis Gómez de Avellaneda

(Texto publicado en SUR. Revista de Literatura)

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Por: Antonio Porras Cabrera

La figura de María Gertrudis de los Dolores Gómez de Avellaneda y Arteaga (1814-1873) es única en el mundo de la literatura. En el contexto de la España del siglo XIX, Gertrudis (Tula, de nombre hipocorístico) es un ejemplo reivindicativo del poder de la creatividad y la libertad femenina. Una voz que clama contra las costumbres anacrónicas de una España misógina y decadente que relega a la mujer al papel de madre y esposa. Fue una de las mejores expresiones del movimiento romántico. Pero se le identifica también como precursora del feminismo, abolicionista y rebelde, crítica con la sociedad imperante.

Su biografía ha sido recogida por numerosos escritores y escritoras, incluso por ella misma en la autobiografía que le envía a Ignacio de Cepeda (Fuentes, 1914), al comenzar con él su intercambio epistolar, allá por 1839, y otra que escribe para publicar en el periódico La Ilustración, el año 1850. Por tanto, me limitaré a dar unas pinceladas sobre ella, con el ánimo de no extenderme demasiado, cosa harto compleja.

Su infancia

Gertrudis nace el año 1814 en la localidad cubana de Puerto Príncipe, hoy Camagüey. Era hija de Don Manuel Gómez de Avellaneda y Gil de Taboada (1764-1823), un capitán de navío español, nacido en Constantina (Sevilla), y de Doña Francisca María del Rosario de Arteaga y Betancourt (1790-1854), respetable dama de abolengo, descendiente de vascos españoles y canarios. El matrimonio tuvo 5 hijos de los que solo Gertrudis y su hermano Manuel sobrevivieron a la niñez.

Su infancia transcurre felizmente hasta que muere su padre en 1823 causándole gran dolor y quebranto dados los lazos afectivos que les unen. Se sentía orgullosa de los altos valores morales de su progenitor y de la alcurnia de su madre, lo que le hace sentirse superior. Tuvo la oportunidad de recibir una educación esmerada y desenvolverse en un ambiente cultural muy por encima del habitual. Creció pensando en el teatro, interpretando con sus amiguitas, leyendo obras dramáticas como si fuera una adicción. La lectura de escritores románticos franceses e ingleses como Byron[1][AG1] , Víctor Hugo, François-René de Chateaubriand,[AG2]  Lamartine,[AG3]  George Sand[AG4]  o Madame de Staël,[AG5]  avivaría su vocación literaria.

Otro gran quebranto le produce el casamiento de su madre, en ese mismo año, con el militar español de ascendencia gallega, destinado en Cuba, D. Gaspar Isidoro de Escalada y López de la Peña, matrimonio que Tula nunca acabará de aceptar. De este matrimonio nacieron tres hijos.

Su familia le preparó matrimonio con un pariente hacendado que, tras un tiempo, ella rechazó, causando un importante conflicto familiar.

La partida de Cuba 

En 1836 decide la familia trasladarse a España. Desembarcan en Burdeos y de allá se trasladan a Galicia. A su salida de Cuba escribe el soneto Al partir cargado de añoranza, tal vez una de sus mejores composiciones poéticas, que se reproduce a continuación:

¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente!

¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo

la noche cubre con su opaco velo,

como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!… La chusma diligente,

para arrancarme del nativo suelo

las velas iza, y pronta a su desvelo

la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adiós, patria feliz, edén querido!

¡Doquier que el hado en su furor me impela,

tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós!… Ya cruje la turgente vela…

el ancla se alza… el buque, estremecido,

las olas corta y silencioso vuela.

Instalados en Galicia, surgen desencuentros con la familia de su padrastro, que la consideran una señorita mal criada, irreverente y poco hacendosa. Le llaman la Doctora y la llegan a acusar de atea por leer a Rousseau y sabihonda con ínfulas de grandeza, cuestión que ella misma transcribe en su autobiografía a Cepeda (Fuentes, 1914).

Se refugia en el amor de Mariano Ricafort, hijo del Capitán General de Galicia, al que se refiere como “noble, sensible, desinteresado, lleno de honor y delicadeza”. Pero la asimetría de sus talentos y las exigencias de este para que abandonara el mundo de las letras le llevan a romper la relación, oportunidad que le da la partida de Ricafort a la Guerra Carlista.

Estancia en Sevilla

Agobiada por la problemática familiar y la dificultad en la convivencia, decide trasladarse con su hermano Manuel a Sevilla, la tierra de su padre, a la que él, en vida, ya tenía la intención de volver.  Era 1839 y empezó a destacar en los círculos literarios de Sevilla, Cádiz e incluso Málaga, apoyada por Alberto Lista y Manuel Cañete utilizando, en algunos casos, el seudónimo de La Peregrina.

Conoce a Ignacio de Cepeda y Alcalde, joven estudiante de leyes con quien vive una atormentada relación amorosa, de la que dan sobrado testimonio la biografía y un intercambio epistolar durante 14 años.

Marcha a Madrid y a la fama

En 1840 se trasladó a Madrid y pronto comenzó a frecuentar los círculos literarios a los que concurrían los poetas románticos más conocidos: José de Espronceda, José Zorrilla, José Quintana, Juan Nicasio Gallego, Fernán Caballero, con los que entabló duradera amistad.

En ese mismo año de 1841 vio la luz su novela Sab, aunque según la propia Gertrudis se escribe en Galicia entre 1836 y 1838, que es considerada por muchos como la primera novela de la literatura castellana en la que se hace presente el tema de la esclavitud, a la que critica abiertamente.

Para José María de Cepeda, tataranieto de Ignacio de Cepeda, con esta obra “… la Avellaneda aportó, además, a la novela española y europea del siglo XIX el ambiente caribeño, bastante desconocido en estas tierras… un tono melancólico y lánguido…”. En todo caso muchos la consideraban poseedora de un romanticismo ecléctico.

Llamó la atención en los círculos madrileños, donde se cultivaba el romanticismo, la belleza y ademanes de Tula, siendo la admiración de todos, sorprendidos por la profundidad e independencia de sus juicios y el dinamismo y actividad que mostraba. Bretón de los Herreros llegó a exclamar: “¡Es mucho hombre esta mujer!”.

Aparece Tassara

En 1844 publica numerosos artículos en periódicos y revistas, y, también, su novela Espatolino, así como estrena su drama Munio Alfonso. En este tiempo aparece Gabriel García Tassara, un poeta sevillano afincado en Madrid, al que se entrega, tal vez dando fluidez al amor contenido por Cepeda, que dejó en Sevilla.

La Avellaneda queda embarazada, él se marcha sin querer saber nada, pues, puede que su soberbio objetivo fuera solo conquistar a la diva. Ella acaba sola, y es vilipendiada como madre soltera, mientras da a luz a su hija María (Brenhilde para ella). Su hija muere a los pocos meses y Tassara no se digna acudir a conocerla. Es cuando escribe a Cepeda: “Envejecida a los treinta años, siento que me cabrá la suerte de sobrevivirme a mí propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insignificante para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras.” Se denota aquí una actitud depresiva con pensamiento suicida.

En 1851, cuando Tula ya es viuda, aparece Tassara y mantienen una relación como si antes no hubiera ocurrido nada entre ellos, intercambiándose libros con total naturalizad, pero la conducta de Tassara marcó esa relación. El orgullo herido de Tula le lleva a prohibir a Cepeda que mencione su nombre a Tassara, cuando este le dice que quiere hablar de ella con su antiguo amante.

Primer matrimonio

Ante las mil adversidades que la causó Tassara, es receptiva a la propuesta matrimonial que recibe de un hombre respetado y político prestigioso, gobernador de Madrid, D. Pedro Sabater. Era 1846 y la Avellaneda decide contraer matrimonio con él buscando la serenidad y el sosiego de su espíritu. Mas la felicidad dura poco, a los tres meses, cuando realizaban un viaje por Francia, fallece en Burdeos de una enfermedad que ya acarreaba.

En su desespero se retira a un centro espiritual y allí escribe el Manual del Cristiano y posteriormente compuso dos elegías que son de lo más destacado de su obra poética, de las que reproduzco dos estrofas de la primera de ellas, donde muestra su estado de ánimo (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2016).

Elegía I

(Después de la muerte de mi marido)

Otra vez llanto, soledad, tinieblas…                    

¡Huyó cual humo la ilusión querida!                  

¡La luz amada que alumbró mi vida                   

un relámpago fue!    

                 

Brilló para probar sombra pasada;                     

brilló para anunciar sombra futura;                    

brilló para morir… y en noche oscura                 

para siempre quedé…   

  

De nuevo a Madrid

Repuesta su fuerza regresa a Madrid, siendo recibida con cariño y entusiasmo por sus amigos de los círculos literarios. Entre 1849 y 1853 estrena siete obras dramáticas: Saúl (1849), Flavio Recaredo (1851), La verdad vence apariencias, Errores del corazón, El donativo del diablo y La hija de las flores (1852); La aventura (1853), reedita sus poesías y en el Seminario Pintoresco Español aparecen dos nuevas leyendas: La velada del helecho y La montaña maldita.

Candidata a la RAE

En 1853, a la muerte de su mentor, Juan Nicasio Gallego, y movida por el éxito de sus producciones, presenta su candidatura a la RAE, pero el sillón Q mayúscula fue ocupado por un hombre, rechazando su candidatura los misóginos académicos de entonces, que se lo otorgaron a Antonio Ferrer del Río.

Y no fue hasta 1979 que una mujer pudiera entrar en la RAE, Carmen Conde. Antes había quedado también rechazada la candidatura de Emilia Pardo Bazán. Y María Molinier, lexicógrafa y autora de su famoso diccionario de uso del español, tampoco lo fue, pues optando a la letra B mayúscula, se la otorgaron a Emilio Alarcos en 1973. En la actualidad son 11 las mujeres de 44 miembros existentes, quedan 2 plazas vacantes.

Tras ser rechazada su candidatura a la RAE, y ya apagada la relación epistolar con Cepeda, inicia un intercambio de cartas con Antonio Romero Ortiz, cargado de enigma al inicio (se otorgó el pseudónimo de Armand Carrol). Tras un vínculo amoroso en la primavera de 1853, esta relación se diluye ante la dificultad de entenderse tal como muestra Rosalía Rexach en el estudio de estas cartas (Biblioteca Virtual Miguel de Cevantes, 2016).

Nuevo matrimonio

En 1856 contrae matrimonio con el coronel y diputado a Cortes, Domingo Verdugo y Massieu. La boda fue apadrinada por los reyes de España. Sigue prolífica en sus obras: Simpatía y antipatía (1855), La hija del rey René (1855), Oráculo de Talía o los duendes de palacio (1855), Los tres amores (1858) y Baltasar (1858) su mejor obra dramática según la crítica.

En el estreno de Los tres amores (otros dicen que Baltasar) su marido es herido tras una disputa con Antonio Riber al que acusa de haber arrojado un gato al escenario, produciéndole un neumotorax con un estilete oculto en un bastón, que condicionará su vida.

Vuelta a Cuba

Para sanar mejor de sus heridas, contando con el nombramiento de su esposo como gobernador en la isla por parte de la reina Isabel II, marchan a Cuba en 1859. Allí la recibieron unos con entusiasmo y otros con recelo.  Mas todos como una triunfadora en la metrópolis, cargada de personalidad y esposa del gobernador. En el Liceo de la Habana es nombrada poetisa nacional y se relaciona con los líricos cubanos más notables, y funda la revista: Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, si bien, otro sector la rechaza en el Areópago Literario, donde no incluyen ninguna de sus composiciones en el libro La Lira Cubana. 

¿Es cubana o española? Las dos cosas, nace en Cuba pero desarrolla su carrera en España, donde triunfa, vive y madura su arte literario, para volver a su Cuba natal por un tiempo.

Segunda viudedad, regreso a España y muerte

Su marido muere en 1863, sin haberse recuperado de las heridas, y se acentúa su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa. En 1864 vuelve a Madrid, tras pasar por Nueva York, Londres, París y Sevilla. Muere en Madrid el 1º de febrero de 1873, a los 58 años, enferma de diabetes y sola, ordenando en su testamente sea enterrada en el panteón familiar de Sevilla, y que sean traídos los restos de su esposo desde Cuba para que reposen con ella.

Su obra

La obra de doña Gertrudis Gómez de Avellaneda ha sido y sigue siendo motivo de estudio e investigación. Son muchísimos los autores que han publicado sobre ella, su vida y su intensa productividad, están más que juzgadas por la crítica literaria y con buena nota, tal como refiera, a principios del siglo XX, el propio Lorenzo Cruz:

…ocupa lugar preeminente entre los más esclarecidos poetas que brillaron en el Parnaso español, y como el primero entre las poetisas que hablaron la lengua de Cervantes. Tal como dejaron consignado en luminosos artículos periodísticos, en cartas laudatorias o en eruditos prólogos, varones tan preciados como don Juan Nicasio Gallego, don Alberto Lista, don Nicomedes Pastor Díaz, don Juan Valera, don Pedro Antonio Alarcón, don Severo Catalina y el Duque de Frías, por no citar más, que sobresalen en la república de las letras, unos como poetas, otros como críticos, otros como novelistas, y todos como maestros consumados del bien decir (Fuentes, 1914).

Ello implica un gran reconocimiento de su obra ya en vida y en las esferas del mundo literario de mediados del XIX.

Refiere Skyler Gómez (Gómez, 2025), que «los escritos de Avellaneda alcanzaron su mayor popularidad en las décadas de 1840 y 1850. Sus historias abordaban temas como el amor, el feminismo y un mundo en evolución. Su estilo literario se vio influenciado por poetas franceses, ingleses, españoles y latinoamericanos, especialmente la poesía hispánica derivada del neoclasicismo tardío y el romanticismo».

Es evidente que llegó a ser una de las más destacadas plumas del romanticismo español, y aún permanece entre las escritoras más distinguidas de nuestra lengua. Dominó la poesía con pasión, donde manifiesta su análisis de los estados emocionales derivados de la experiencia amorosa y existencial, hasta orientarse, finalmente, a la espiritualidad.   Sus dramas llenaron los teatros de la Península. Sus obras se discutieron el primer y segundo premio, a la vez, en los Juegos Florales más selectos de Madrid.

En la biblioteca virtual Miguel de Cervantes, he encontrado 32 autores de estudios sobre nuestra escritora (Biblioteca Miguel de Cervantes, 2025). Es más, en los últimos tiempos ha tomado mayor protagonismo su obra y figura en tanto precursora y luchadora por los derechos y libertades de la mujer.

La asociación cultural y literaria La Avellaneda ha recogido más de cien mil firmas para pedir que Gertrudis Gómez de Avellaneda sea admitida en la Real Academia de la Lengua como miembro a título póstumo, dado que fue rechazada por ser mujer y no por criterios de cualidad.

Su poética 

Cada vez deriva más a temática de contenido místico y religioso, como ya he mencionado, sobre todo después de la muerte de su esposo Pedro Sabater. En este sentido destacan los poemas: Dedicación de la lira de Dios, Soledad del alma y La cruz.

La métrica que usa es muy variada. En la obra poética de Avellaneda se encuentran: Versos de trece sílabas con cesura tras la cuarta. De quince y de dieciséis sílabas (poco frecuentes en la poesía española). Utilizó también el verso alejandrino con el primer hemistiquio octosílabo y el segundo hexasílabo, o bien el primero pentasílabo y el segundo eneasílabo. Destaca el soneto Al partir, marcado por el desgarro existencial, A él, La vuelta a la Patria, Amor y orgullo, A la muerte de Heredia, La pesca en el mar y numerosos poemas más, recogidos en varios volúmenes.

Novela

Sab (1841). Trata temática esclavista y de amores no correspondidos, considerada por algunos como la primera novela antiesclavista de la historia, si bien es el contexto donde se desarrolla ese drama del amor imposible.

Dos mujeres (1842). Una diatriba contra el matrimonio, defendiendo el divorcio ante una unión no deseada, donde la amante y el adulterio juegan un papel importante.

Guatimozín (1853). Situada en el México de la etapa de la conquista, donde muestra gran cantidad de erudición histórica con tintes de epopeya.

En sus restantes obras narrativas sigue presente la crítica a la sociedad convencional; Espatolino, Dolores, La mano de Dios, El artista barquero, etc.

Teatro

Leoncia (1840). Tuvo buena acogida en Sevilla y poseía cierta originalidad. Drama esencialmente romántico en torno a un triángulo amoroso conformado por tres figurantes, don Carlos Maldonado, su novia doña Elena de Castro, y Leoncia, una bella y misteriosa mujer madura, hacia quien Carlos siente una atracción fatal.

Munio Alfonso (1844). Ambientada en la corte de Alfonso VII de León y Berenguela de Barcelona, que nos ofrece el dramatismo del asesinato de Fronilde, que muere a manos de su propio padre, quien desea lavar con su sangre la supuesta deshonra familiar. Es por tanto, un drama histórico que reúne casi todas las cualidades de la tragedia, al mismo tiempo que se aproxima al drama de honor calderoniano.

El príncipe de Viana (1844) donde es “envenenado” Carlos IV de Navarra, príncipe de Viana, hijo y heredero de Juan II de Aragón.

Egilona (1846). Lucha de moros y cristianos, de amor y drama. Esposa de Rodrigo, muerto en la batalla, es raptada por Abdalaziz y ella se entrega al Emir…

Además dos dramas bíblicos (romanticismo religioso):

Saul (1849), representa la rebeldía y la tragedia, donde Saúl mata a su propio hijo Jonathas

Baltasar (1858) considerada su obra cumbre en el ámbito dramático, ambientada en la Babilonia asiria.

Otras obras importantes, son:

Flavio Recaredo, Errores del corazón, La hija de las flores o Todos están locos, La verdad vence apariencias, La aventurera, La hija del rey René, Los duendes de Palacio, Simpatía y antipatía, Catilina, Los tres amores.

Su último poema

Concluyo con su último poema, titulado: El último acento de mi arpa, dedicado a su amiga Leocadia de Zamora, que nos muestra su estado de ánimo al final de su vida. Leocadia de Zamora también era nacida en Cuba, aristócrata y amiga de Gertrudis:

Lo siento ¡oh amiga! mi mente

                Ya pliega sus alas,

                Marchitas sus galas,

                Pasado su abril.

El tiempo en su rápido giro

                Se lleva veloces

                Mis plácidos goces

                De edad juvenil.

No hay ya para mi poesía

                De vagos dolores,

                De ardientes amores,

                De inmenso anhelar.

La luz de mi genio se vela,

                Se apaga mi acento,

                No admiro, no invento,

                No puedo cantar.

Ya mustia la flor de mi vida

                No vierte fragancia:

                Su antigua arrogancia

                Perdió el corazón.

Mas antes que rompa las cuerdas

                De mi arpa sonora,

                Por ti tiene ahora

                Fugaz vibración

A ti, mi Leocadia, dedico

                Su canto postrero,

                Cual leve y sincero

                Tributo de amor.

¡Tal vez, como el cisne, mi genio

                Dará en su agonía

                Más dulce armonía,

             Sonido mejor!

¡Tal vez como el sol, que en ocaso

                Más bello parece,

                La voz que enmudece

                Más grata será!

Yo al viento de otoño la entrego,

                Cual la hoja caída

                Que en su ala mecida

                Volando se va.

Bibliografía

Biblioteca Miguel de Cervantes. (25 de 09 de 2025). Gertrudis Gómez de Avellaneda. Biografías. Obtenido de https://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=Gertrudis+G%C3%B3mez+de+Avellaneda+biografias: https://www.cervantesvirtual.com

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (2016). Antología Poética. En G. G. Avellaneda, Antología Poética . Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Biblioteca Virtual Miguel de Cevantes. (2016). Un nuevo epistolario amoroso de la Avellaneda . En R. Rexach, Un nuevo epistolario amoroso de la Avellaneda (pág. Edición en digital). Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Fuentes, L. C. (1914). La Avellaneda (Biografía y cartas). En L. C. Fuentes, La Avellaneda (Biografía y cartas) (Segunda ed.). Madrid: Imprenta Helénica.

Gómez, S. (2025). https://www.literaryladiesguide.com/author-biography/gertrudis-gomez-de-avellaneda/. Obtenido de https://www.literaryladiesguide.com/author-biography/gertrudis-gomez-de-avellaneda/: https://www.literaryladiesguide.com

 Antonio Porras Cabrera


[1]George Gordon Byrobn, conocido por lord Byron (Londres, 1809-Mesolongi Grecia, 1824); Victor María Hugo (Besanzón, 1802-París, 1885)¸ François-René de Chateaubriand (Sant-Malo Francia, 1768-París, 1848); Lamartine: Alphonse Marie Louis Prat de Lamartine (Mâcon,1790 – París,1869); George Sand, París pseudónimo de la novelista y periodista AmantineAuroreLucile Dupin de Dudevant (Francia 1804-Nohant-Vic, Francia, 1876); Madame  de Staël, pseudónimo de Anne-Louise Germaine Necker, Baronesa de Staël Holstein, (París, 1766-1817).


 [AG1]George Gordon Byron, conocido por lord Byron. (Londres 1809- Mesolongi Grecia, 1824)

 [AG2]François-René de Chateaubriand (Saint-Malo Francia,1768 – Paris,1848).

 [AG3]Victor María Hugo (Besanzón, 1802- París, 1885)

 [AG4]George Sand, París,  pseudónimo de la novelista y periodista Amantine Auirore Lucile Dupin de Dudevant (Francia 18004-Nohant-Vic, Francia, 1976)

 [AG5]Madame de Staël, pseudónimo de Anne-Louise Germaine Necker, Baronesa de Staël Holstein, (París, 1766-1817)

martes, 6 de enero de 2026

El nuevo orden

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La opinión de Málaga el día 06 ENE 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/01/06/nuevo-orden-125400980.html

Puede que no caiga el régimen venezolano, sino que se cambien sus gerifaltes por otros más afines que permitan y faciliten el libre ejercicio industrial y comercial de las empresas americanas

Trump

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Los hechos nos desbordan. La confusión aflora y uno no sabe muy bien por dónde petará todo esto. Intentamos comprender lo incomprensible, de explicarnos esos hechos desde la razón y del derecho, pero nada encaja como debería hacerlo en el mundo que nos hemos dado tras la II Guerra mundial.

Estamos asistiendo a uno de los hechos más graves que se pueden dar en la aplicación del derecho internacional. Aunque no es la primera vez que los EEUU actúan como gendarme autoproclamado y en defensa de sus propios intereses, disfrazados de defensores de la democracia, como ya hizo en Irak, en Irán, Yemen o Afganistán, sin considerar la debacle que causaron aquellas primaveras árabes, que tanta caos provocaron y tanta sangre derramaron, hoy asistimos a otra intervención unilateral con objetivos, aunque oscuros, suficientemente explicitados.

Conjeturando con los datos y acciones que se vienen observando, entiendo que la intención de Trump no es traer la democracia y la libertad a Venezuela, ni apoyar a una oposición, que según parece ganó las elecciones pasadas, sino conseguir la sumisión y control del gobierno venezolano y los recursos naturales, léase explotar el petróleo y otras riquezas de que dispone el país. Por tanto, entiendo que no está en sus cálculos ‘entronizar’ a María Corina Machado, sino a alguien que consiga estabilizar el país, pacificarlo y permitir que las empresas petroleras americanas inviertan con garantía de éxito… tal vez Delcy Rodríguez, amiga del amigo Putin, o alguien de su entorno pueda asumir el papel visto lo visto.

Puede que no caiga el régimen venezolano, sino que se cambien sus gerifaltes por otros más afines que permitan y faciliten el libre ejercicio industrial y comercial de las empresas americanas. Todo es cuestión de negociar… Estamos en un impasse, en plena expectativa para ver por dónde sale el imprevisible Trump. El tiempo nos dirá, a muy corto plazo, por dónde van los tiros, y nunca mejor dicho.

La teatralidad con que presenta sus actos nos ha llevado al espectáculo de la detención y secuestro de Maduro, un personaje de sainete, inmaduro a pesar de llamarse Maduro, que es un mal presidente que se mantiene a través del entramado de intereses que cohesionan al grupo dominante en el poder. Siempre me pareció un sujeto ridículo, que hablaba con pajaritos, bailón como Trump, y carente de la solvencia requerida para gobernar un país como Venezuela, un campo de batalla complejo, de intereses en juego más allá de lo meramente perceptible.

Lo malo es que Trump está desbocado, parece que viven en una burbuja y un relato megalómano, donde no cabe la empatía ni el respeto a las normas internacionales. El nuevo orden que proponen no entiende de derecho internacional o de organismos que lo sustenten… es la ley del más fuerte, de las armas y el poder que se deriva de su uso, para hacer a su América grande, un nuevo imperio que consolide su influencia desde la metrópolis. Se vislumbra la aplicación renovada de la doctrina Monroe, aquel presidente norteamericano del siglo XIX que proclamaba: ‘América para los americanos’, en este caso para los norteamericanos, convirtiendo Latinoamérica en su patio trasero.

Me barrunto y conjeturo, por mi pelo blanco y lo vivido, que esto no ha hecho más que empezar. Trump pretende el control y dominio de toda América, hacerse con Groenlandia, y seguir con sus influencias en el resto de los mares y tierras afines a sus principios, para lo que siembra y cultiva la idea de patriotas sumisos a sus planteamientos, para dinamitar la UE y dejar a Europa en la maleable irrelevancia.

Tal vez ya haya un acuerdo entre las partes interesadas, como pueden ser Rusia y China, para establecer las nuevas zonas de influencia. Son tres potencias cuyo sistema de gobierno se aleja de la democracia y establece una forma piramidal de entender el poder y su ejercicio. Rusia se queda con parte de Ucrania y otras cosillas y China atrapa Taiwán.

Lo terrible puede ser que el nuevo orden se acabe estableciendo desde la debacle, desde la catástrofe mundial que destruya todo para neutralizar el poder emergente de China, hasta que la gente reclame la paz a costa de lo que fuere… en este caso el sometimiento al gran Hermano que nos salvará del caos a cambio de la sumisión. Entonces empezará la reconstrucción de otro mundo donde la tecnología desarrollada en la contienda se imponga y la Inteligencia Artificial se convierta en omnisciente con capacidad para controlarlo todo. La distopía de la novela ‘1984’ se hará realidad, o tal vez nos lleven a otra distopía, la de ‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley, donde seremos felices con el soma y el placentero conformismo.

Ese mundo futurista ya está en la mente de determinados personajes que proyectan el mañana en su propio beneficio empresarial… ojo a los Elon Musk y compañía, que mueven los hilos entre bastidores. Puede que mi generación se escape por la tangente antes de ser atrapada… Dios dirá.

Málaga, 4 de enero de 2026




 

sábado, 3 de enero de 2026

Sortilegios de la Nochevieja

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga, el 03 ENE 2026 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2026/01/03/sortilegios-nochevieja-125325704.html

Creer en la magia de la propia voluntad, comprometida a través de un acto simbólico y de hechizo, en una noche tan señalada y cargada de encanto, tiene cierto embrujo

La plaza Mayor de Salamanca. / JM GARCIA / EFE

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En estas fechas tan mágicas, me gustaría redirigir hoy mi mirada a temas más en consonancia con ellas, una vez encandilado por los placeres de la fiesta. Dentro de la diversidad de hábitos y costumbres de los distintos pueblos y culturas del mundo, encontramos tradiciones y conductas sorprendentes, o novedosas para nosotros, cargadas de simbología y, en muchos casos con una interesante dosis de superstición, en especial en Nochevieja.

Pan, sal y agua

Mis amigos armenios tienen por costumbre, llegadas las 12 de la noche del día 31 de diciembre, salir ella de la casa y entrar con agua, pan y sal, si no recuerdo mal. Inaugurar el año con la entrada de estos alimentos tan vitales y necesarios, pero a la vez tan humildes, quiere decir que no faltarán en casa en el año entrante. Luego se celebra una copiosa comida, donde el vodka riega gargantas y alegra los espíritus de los comensales, siempre familia y amigos, con los que se comparte mesa.

Esta costumbre del pueblo armenio, como algunas otras, la conocí y disfruté con la familia Harutyunyan, de la mano de Albert y Anahit y sus hijos, a los que tenemos especial afecto y cariño. Albert, que por desgracia falleció hace unos años (vaya para él nuestro emocionado recuerdo), era un grandullón, de manos amplias y poderosas, que desarmaban a cualquiera con su fuerte apretón al saludarte. Apenas hablaba español, no como su hijo que tenía un marcado acento andaluz, lo que no era óbice para mostrar su afabilidad y fraternal amistad. Beber con él era un reto. La copa de vodka siempre estaba llena, pues reponía inmediatamente la parte bebida dejándola repleta y a tu disposición, constatando su acogida y bienvenida a su casa. Pasamos con ellos algún que otro fin de año memorable y otros muchos momentos que cultivaron la amistad y el afecto que aún perduran.

Pasear la maleta

Les contaré, también, otra historia de amistad que nos llevó a viajar por medio mundo. No sabría decir, como es lógico, hasta qué punto tuvo que ver el inicio de una costumbre en Nochevieja que facilita el viajar, al menos eso nos decían. La práctica consiste en: una vez dadas las doce de la noche y tomadas las uvas, saque una maleta con algo de ropa en su interior, y paséela por la calle, aunque sea dando una vuelta a la manzana. La magia del paseo le llevará a viajar durante el año entrante. Yo, sinceramente, no creo que tenga nada que ver, pero resulta interesante darle cierto crédito, aunque sea por aquello de la profecía autocumplidora, o sea, dado que estamos bajo la influencia del embrujo del paseo de la maleta, procuramos llevar a efecto la profecía sobre el viaje, lo que consolida nuestra voluntad de viajar mediante el compromiso adquirido con este sortilegio.

He de confesar, sin ruborizarme, que yo lo he hecho en una ocasión y gente allegada a mí lo sigue haciendo con el ánimo de viajar y conocer mundo. En todo caso creer en la magia de la propia voluntad, comprometida a través de un acto simbólico y de hechizo, en una noche tan señalada y cargada de encanto, como es la Nochevieja, tiene cierto embrujo, pues plasma la ilusión y la esperanza en que el año entrante se cumplan tus viajeros deseos.

Viajar por España

Hasta primeros de este siglo dedicamos bastante tiempo a viajar por España, y seguimos haciéndolo, dada la oferta tan maravillosa que tiene nuestro país en sus ciudades y pueblos, en su geografía, con su gastronomía, su cultura popular y, sobre todo, su monumentalidad con restos arqueológicos de un intenso pasado que dejó su testimonio. Nuestra originalidad como Estado diverso, articulado por nacionalidades o reinos que fueron cuajando, con mayor o menor acierto, en lo que hoy es España, nos brinda un tesoro que, por suerte, se protege y conserva.

Hay tres grandes culturas, sin obviar otras, que nos han dejado un impresionante legado, como son la romana, la árabe y la cristiana; esa es nuestra especial singularidad comparada con otros países del entorno. Mérida romana, Granada musulmana, Burgos cristiana y Toledo de las tres culturas (convivían árabe, judía y cristiana), son ejemplos que nos lo demuestran, pero también otras muchas ciudades muestran sus testimonios. Espectacular es Córdoba, donde se dan la mano el Puente romano (datado en el año 27 a C.), la Mezquita y la propia Catedral junto al Alcázar de los reyes. No me olvidaré de nuestra querida Málaga con legados como el Teatro Romano, la Alcazaba y la Catedral, sin obviar los vestigios de sus fundadores fenicios. Podríamos dedicarle a nuestro país infinidad de espacio para hablar de él, pero no es ese el objeto principal de mi texto.

Viajar por el mundo

No sé si fue el sortilegio de la maleta, pero a partir de ese momento iniciamos variados periplos turísticos por diversos países, sin dejar de viajar por el nuestro, que siempre tiene algo diferente que ofrecer, como bien conocerá el lector.

Tal vez el más exótico fue Uzbekistán, con sus mezquitas, mausoleos, madrazas y minaretes (las cuatro M que decía nuestro guía Ruslan, que acabó siendo un amigo), que denotan el esplendor de un pasado en la ruta de la sedad, con el vasto imperio que forjó Tamerlán, el sanguinario guerrero que dominó 8 millones de kilómetros cuadrados de Eurasia en el siglo XIV y principios del XV. Por cierto, es muy interesante la historia de la ‘Embajada a Tamorlán’ por Ruy González de Clavijo, enviado por Enrique III de Castilla en su pretensión de forjar alianzas contra el creciente poder del Imperio Otomano, que se frustró por la muerte de Tamerlán en febrero de 1405.

Nuestro reciente viaje a Japón también lo ubica en ese halo de cultura exótico… pero no seguiré mi relato por ese camino, ya que no pretendo hablar de viajes sino de conjugarlos con esa magia del paseo de la maleta, que nos ha llevado a visitar una treintena de países diferentes.

Frank y Eva

Tras la primera vez de practicar el sortilegio o conjuro, ocurrieron cosas interesantes. Explico el prodigio… el año 2008 creé un PowerPoint con fotos nocturnas de Málaga y sus calles navideñas, con la canción Malagueña salerosa, interpretada por Nana Mouskouri, y lo remití a mis amigos a través del email (incluía mi propia dirección email en el PPT). Al poco tiempo recibo un email de un señor americano que conoce Málaga y me adjunta una foto nocturna que tiene desde el mirador de Gibralfaro.

A partir de aquí establecemos contactos con dos parejas de EEUU (Richard y Conchita y Frank y Eva). Al año siguiente nos invitaba Frank y Eva a su casa de West Chester (Pensilvania). Nos recogieron en Nueva York e iniciamos un interesante periplo por diversos lugares de EEUU con ellos como guías y Richard y Conchita. A partir de ese momento establecimos un acuerdo con Frank y Eva: ellos vendrían un año a España y nosotros al siguiente allá.

Lo hicimos durante 8 años. Visitamos 13 de los estados que conforman USA y sus lugares más emblemáticos, junto a Puerto Rico y República Dominicana. Con ellos también recorrimos gran parte de España, viajamos en tres cruceros por el Mediterráneo y los fiordos y visitamos algunos países europeos.

El sortilegio de la maleta

No sé si fue el sortilegio de la maleta rodante la que nos abrió a la amistad, pero ha sido una de las experiencias más gratificantes de nuestra vida. Siempre recordaré la frase de Frank cuando me dijo: «Siempre hemos sido amigos, aunque no nos conocíamos», lo que generó un vínculo profundo sellado por momentos especiales, como cuando nos quedamos atrapados en la autopista de Filadelfia a Pittsburgh, por la gran nevada de enero de 2016, que nos mantuvo 21 horas parados y rodeados de nieve hasta que fuimos liberados al día siguiente y proseguimos el camino que nos llevó al oeste americano, con Las Vegas, Los Ángeles y el Cañón del Colorado.

Quiero sintetizar este texto en un canto a la amistad, pues tanto en el primer caso, con la familia Harutyunyan, como con el caso de los amigos americanos, la vida nos proporcionó el honor de conocer y compartir, con magníficos amigos, cierto encantamiento asociado a Nochevieja y Navidad. La historia da para un libro…

Feliz año 2026, con o sin sortilegios.



sábado, 27 de diciembre de 2025

Año nuevo… el futuro incierto

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 27 DIC 2025 7:00

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/12/27/ano-nuevo-futuro-incierto-125159820.html


Inocentes seremos, por no decir necios, si no somos capaces de vislumbrar, entre la niebla del ruido mediático y de la posverdad, el terreno que pisamos

El futuro se fragua en el presente, en el hacer cotidiano, donde se va fundamentado o cimentando el edificio del mañana. / l.o.

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Siempre se le dio al fin de año una connotación de corte transversal en el proceso del tiempo, dando lugar al borrón y cuenta nueva; o lo que es lo mismo, balance del pasado y proyecto de futuro. En la segunda quincena de diciembre andamos sometidos a presiones. La propia Navidad, con su componente religioso y su exaltación de la bondad, de la amistad y de las buenas intenciones por encima de todas las maldades acumuladas a lo largo del año, nos incita al análisis, a la meditación sobre nuestra conducta y, lamentablemente, nos muestra lo poco de fiar que somos ante las promesas que la nochevieja anterior nos planteamos.

Debería ser normal, como se suele hacer en las empresas, realizar un balance para meditar sobre todo lo acaecido a lo largo del año y deducir fallos y aciertos, identificando los errores cometidos para mejorar el futuro y alcanzar nuestros objetivos de desarrollo personal. Es sobradamente conocido que de los errores se aprende, siempre y cuando se tenga conciencia de ellos y propósito de enmienda, como se solía decir ante la confesión de los pecados en mis tiempos infantiles; pecado que no deja de tener un cierto parangón con el error, al menos para mí que hace tiempo que dejé de creer en la concepción religiosa del propio pecar, supliéndolo por el de errar.

Un año de errores en demasía

Este año hemos errado mucho. Ha sido un año aciago donde la desdicha y la mala suerte se cebó con el mundo. Está marcado, indudablemente, por la llegada de Trump al poder en enero, a la presidencia de la primera potencia mundial, con todo lo que ello implica. En estos momentos vamos observando que no se sostienen y cultivan valores democráticos como el respeto, la empatía o la soberanía de los pueblos. Al parecer, en este caso, su conducta disruptiva y displicente, a veces descalificadora e insultante, nos está llevando a situaciones donde la solidaridad y el espíritu humanista brillan por su ausencia, dejando el derecho internacional más que cuestionado.

Por otro lado, la alienación nos desarma y nos hace frágiles ante las ideas ajenas, las de los líderes que nos abducen con su discurso vacuo, pero cargado emocionalmente para neutralizar nuestro espíritu crítico, tan necesario a la hora de mantener la libertad de pensamiento y una capacidad de decisión razonable, dejándonos llevar por la demagógica emoción que nos engaña.

El mundo en sí fue complicado siempre, porque el poder no tiene por objetivo el bienestar de la sociedad en su conjunto, de la humanidad global sin distinción alguna, sino el deseo de perpetuarse como gestor de los recursos en beneficio de los que lo ostentan y sus adláteres. Pero cuando, en nuestra sociedad, aflora el individualismo, la egolatría y los sentimientos megalómanos en los administradores responsables del devenir de la sociedad, junto a componentes sociopáticos, es decir, cuando no muestran un discernimiento entre el bien y el mal e ignoran, insensiblemente, los derechos y sentimientos de los demás, el pronóstico es demoledor.

La amenaza de la IA

Estamos en un momento crucial. El futuro lo ganará la IA (Inteligencia Artificial) y, con ello, quien la domine y controle. Parece que lo harán los magnates que andan al asalto del poder universal, con Elon Musk y sus colegas a la cabeza, perseguidos de cerca por los chinos. La lucha soterrada que se da en el mundo político, orquestada por el trumpismo, va por ahí y nosotros estamos en Babia. La IA será la herramienta del poder para controlar todo en ‘Un mundo feliz’ donde el Gran Hermano, desde su hipocresía, nos venderá que nos ama y nos protege de todos los males, siempre que obremos como alienados gregarios del sistema, sumisos súbditos del reino de la plutocracia, mientras él y los suyos disfrutarán de su especial paraíso, donde la robótica ejercerá la mayoría de las labores insertada en una toma de decisiones con la IA como protagonista.

No pretendo ser Nostradamus, ni mucho menos, pero conjugando los diferentes mensajes, que la visión de este crucial momento nos ofrece, y al amparo de un razonamiento abductivo (Charles Sanders Peirce le llama una conjetura), es fácil colegir hacía donde se nos lleva. Lo que hoy se ve como una distopía, puede ser una realidad en el futuro no muy lejano. No es necesario recordar que yo también tengo el pelo blanco, como diría MAR, y tres cuartos de siglo de vida a la espalda.

El futuro se fragua en el presente

El futuro se fragua en el presente, en el hacer cotidiano, donde se va fundamentado o cimentando el edificio del mañana. Los arquitectos que hoy lo proyectan, marcando el camino, saben lo que hacen para conseguir una sociedad en su propio beneficio. Las ideologías van muriendo, incluso los valores cristianos se difuminan en beneficio del codicioso poder, que ya perfila un nuevo mundo, un nuevo orden mundial basado en el darwinismo social que arroja de su esencia la solidaridad humana, la justicia distributiva, y acoge la ley del más fuerte como forma de imponerse en un mundo desigual o asimétrico.

Los especuladores hablan de la meritocracia, en contraposición a la discriminación positiva, cuando ellos juegan al juego de la bolsa, de la especulación y manipulación del mercado, al chalaneo, a las promesas y acuerdos de negocio por encima del factor humano desde su posición de privilegio. Los cambios que se van dando y que se darán producen vértigo. El ritmo trepidante que impone el proceso evolutivo de la ciencia y el conocimiento humano es espectacular y tremendamente peligroso; es un caballo cuasi desbocado del que poderes ocultos dominan la brida que lo conduce y orienta. La cuarta revolución industrial, la de la nanotecnología, la Big Data y la IA, puede llevar a la sociedad a la debacle o a la felicidad, según quién y cómo se gestione. Tal vez acabemos en un feudalismo tecnocrático, donde el poder lo ejercen los amos de la tecnología mediante un contrato especial con sus propios empleados, burlando el control del Estado y creando una situación de dependencia insalvable.

El libre pensar

He ahí la responsabilidad del ciudadano pensante, del espíritu libre y crítico con capacidad de análisis, sin sesgos confirmatorios y gregarismos a partidos o credos que acaben sometiéndolo ideológicamente. El futuro se escribe hoy, pero puede que se escriba con renglones torcidos si no aprendemos a escribir desde la libertad y el compromiso social con un proyecto humanista y solidario. La conjura del futuro poder se va fraguando y va engatusando a la gente con un discurso falaz de bulo y posverdad que, con su artificioso relato, atrapa al necio. Cuando el necio se suma a la conjura, esta asume más valor y dimensión, convirtiéndose en la conjura de los necios, porque sin los necios no se puede tener poder. La persona lúcida, librepensadora, no entrega el poder, lo delega y controla en un marco democrático, se reivindica soberano y nunca súbdito o vasallo.

Se nos presentan dos mundos, uno vertical y otro horizontal. En el primero el poderoso está arriba, con su espíritu demagógico elabora las ideas y ordena y manda desde el vértice superior de la pirámide, el de abajo obedece como cualquier músculo que recibe órdenes del cerebro, desde la sumisión consentida; en el segundo caso, las ideas surgen por doquier, en todos y cada uno de los ciudadanos libres y se articulan desde una voluntad de justicia social, se forjan sinergias que suman voluntades desde la libertad y el compromiso sumatorio, el intercambio de ideas se enfoca a la excelencia y desarrollo de la sociedad en beneficio de todos, con una actitud constructiva. Aquí la educación es determinante.

El 28 de diciembre es el día de los inocentes… inocentes seremos, por no decir necios, si no somos capaces de vislumbrar, entre la niebla del ruido mediático y de la posverdad, el terreno que pisamos y el sendero que nos lleva a esa distopía a la que me he referido. El ser humano tiene un compromiso dual, consigo mismo como individuo y con la sociedad como colectivo; articular y gestionar esa realidad, desde la racionalidad de su librepensamiento, es el reto de la libertad del que depende el futuro de la humanidad en su conjunto y del propio entorno que nos contiene.

¡FELIZ AÑO 2026, que los hados nos sean propicios!

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Navidad de paz… sin guerra

 

Opinión | Tribuna

Por: Antonio Porras Cabrera

Publicado en el diario La Opinión de Málaga, el día 20 DIC 2025 7:01

Enlace: https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/12/20/navidad-paz-guerra-124976341.html

En este mundo terrible, las guerras se hacen y deshacen a capricho e interés de los poderosos

Paz y guerra. / l.o.

Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha aún más por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa y entonces ya será tarde.

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En estas fechas deberían fluir bellas palabras, versos, poemas de amor y solidaridad, canciones navideñas y villancicos que alabaran la figura y venida del Redentor. Deberíamos sentirnos felices de ver lo buenos que somos y las buenas intenciones que tenemos para el próximo año. Pero… el Redentor no nos redimió, fracasó en su empeño, y cada año seguimos demostrándole su error, el de su confianza en el ser humano, donde hasta los creyentes, sean de la religión que sean, se convierten a veces en violentos para defender su credo.

Desde hace más de 2000 años, en las religiones, convivió la bondad de muchos de sus fieles con la maldad de otros, de los tolerantes con los dogmáticos intransigentes, de los mesiánicos soberbios con los humildes y mansos. No sé si esto de la Navidad es cuestión de vivirlo desde un credo. Deberíamos usarla para frenar nuestra alocada carrera y, aprovechando el fin de año hacer, como todas las organizaciones, un balance, una reflexión profunda de cómo desarrollamos el proyecto que nos planteamos el año anterior... ¡MEDITAR! esa palabra ausente de nuestra vida, escasa si acaso, que deberíamos usar todos los días al menos durante unos minutos.

Promesas olvidadas

Pero puede que hayamos suspendido el examen, que es lo más seguro, que las promesas quedaran en el olvido, por lo que una vez más hay que tener conciencia de nuestra iniquidad como especie humana y, desde el pensamiento libre y analítico, volver a retomar la lucha para instaurar la paz y tantos otros buenos deseos, que vamos manifestando por estas fechas y quedan en el olvido nada más pasar el Rubicón del fin de año. Podemos cantar villancicos, alegrarnos por la venida del Mesías de los Cristianos, sumergirnos en ese mar de compras en el que se ha convertido este invento y lanzar a los cuatro vientos nuestros mejores deseos limpiando nuestra conciencia con ello. Borrón y cuenta nueva, a empezar de nuevo, porque ahora, de cara al próximo año, seremos mejores… Falaz argumento de una mente que solo busca el equilibrio de sus conflictos internos para lavar su conciencia.

Pero seguirán las guerras y la muerte a nuestra puerta y le negaremos el pan al que llama a ella huyendo del horror y la violencia. Nuestra paranoia nos confundirá el justo pensamiento y veremos, en el hambriento y necesitado, un integrista terrorista en potencia del que no nos podemos fiar. Le cerraremos la puerta para que no nos quite o use lo que es nuestro y lo dejaremos a la intemperie. Las viejas ideas de un populismo nacionalista totalitario y excluyente, al estilo fascista o nazi, van impregnando a Europa del rechazo al refugiado bajo la miopía del egoísmo.

Las guerras están lejos, se ven en la tele como una de tantas películas que se ruedan en marcos artificiales. Pero estas son reales, el llanto del niño le sale del alma, la sangre le brota, sus miembros destrozados son irreparables, su muerte en los brazos del padre es irremediable. El escenario es real y la guerra, ese maldito jinete del apocalipsis, salta de un pueblo a otro a capricho de unos señores, que ven la película desde sus despachos, que contrabalancean cómo va el negocio, si pierden o ganan. Hoy dan tiros allí y mañana allá, al otro podrá ser aquí. Si eres pacifista lucha por la paz; pero si eres egoísta lucha también por la paz, porque la guerra puede llegar a tu casa en cualquier momento y entonces ya será tarde.

La guerra, instrumento del poder

En este mundo terrible, las guerras se hacen y deshacen a capricho e interés de los poderosos, de políticas geoestratégicas que permitan el dominio de los pueblos y su sumisión a las grandes potencias. Cada vez queda más patente que la vida y el sufrimiento de la gente no importa. Los responsables de esas guerras consideran el padecimiento humano, la muerte y el dolor de los inocentes, como un efecto colateral ante su irrefrenable espíritu de conquista y dominio; como algo que se ha de pagar para conseguir sus objetivos. Pero es algo que pagan otros por ellos. La población civil puede ser sacrificada en el altar del miedo, del horror, que les lleve a sucumbir, a rendirse ante la desgracia y el mal que se les causa, donde el soldado que mata y muere es un mero peón manipulado, a veces ideologizado desde la alienación, para que ejerza de tropa e instrumento en el gran teatro de la guerra beneficiosa para las Corporaciones Internacionales.

Los Estados belicosos y los líderes obscenos y miserables que desprecian la vida ajena usan las armas cuando no son capaces de usar la palabra para el entendimiento. A este beneficio se suman aquellos que desprecian el respeto y tolerancia a los demás y, en su deshumanización, arrasan con todo hasta conseguir sus inconfesables objetivos, que no son el bien y la democracia de los pueblos, sino el dominio del mercado y de los recursos naturales.

Tal vez lo suyo sea la violencia porque solo con la violencia pueden arrebatar el poder y predominio de los otros, sostenido por las armas, para ocuparlo ellos y caiga quien caiga. Es el dominio desde el miedo, desde el temor. Se ha de ser temeroso del señor, del que manda, del que nos protege y nos dirige. Está en las escrituras el concepto del “Temor de Dios” como reconocimiento por sus obras, y a ello pretenden tender los tiranos y dictadores; es la ética del amo y del esclavo de Nietzsche… Así ha sido siempre y así será si no revertimos el proceso y cambiamos esta cultura del odio, de la violencia, del desencuentro, del robo de recursos y la eterna explotación del hombre por el hombre, del rico sobre el pobre, del fuerte sobre el débil, del malo y soberbio sobre el manso…

Me gustaría otro cantar

A mí me gustaría cantar bellos poemas hoy, versos de paz y alegría, de felicidad y esperanza. Qué lindo resultaría cantar al amor, a la justicia, al ser humano humanista y solidario. Cuanto me gustaría escribir versos de empatía y de respeto a la diversidad, a la tolerancia y a la libertad. Incluso versos de corte religioso con los angelitos que van a Belén, el pesebre, la mula y el buey y otras lindezas navideñas, aunque yo sea agnóstico.

Pero mis musas se han ido y esos versos no afloran, porque la sangre y el llanto del mundo, simbolizados en Gaza, Ucrania o Sudán, sellan mi boca. Solo surge un poema de dolor y llanto que, incontenible, va gritando a los cuatro vientos lo que está pasando. Tal vez en Navidad lo más oportuno sea pensar en qué mundo estamos creando, en que todos somos mundo y la única forma de cambiarlo es ir cambiando nosotros. Otro día cantare las alegrías de la Navidad, hoy canto el sufrimiento de la guerra porque las musas de lo bello, de la felicidad, me han abandonado dejándome este cantar:

Las musas se fueron, / puede que se fueran al ver este infierno. / Me dejaron solo sin verbo ni verso / con mente aturdida por tanto tormento. / Huyen de las bombas presas de su miedo / que la negra parca siembra sin remedio.

Los versos no fluyen ni encuentran aliento, / callan ante el llanto del niño indefenso, / se ahogan en sangre, en dolor y espanto / de la pobre gente que atraparon ellos. / Ellos, los que tiran bombas, / los que van matando sin remordimiento.

Y en cada despacho de los mundos libres / juegan a su juego / como siempre ha sido / al viejo negocio de ganar dinero.

Las musas se han ido / y yo lo comprendo, / porque hasta las musas / pueden sentir miedo.

Ojalá vuelvan las musas cargadas de bonhomía para cantar al ser humano desde la bondad y la empatía. ¡FELIZ NAVIDAD!... en paz y armonía, dentro de lo posible.




 

 

Divagando…

  Opinión | Tribuna Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 03 OCT 2026 7:01 Enlace: https://ww...