sábado, 21 de noviembre de 2015

Ya son 40 años




MIENTRAS UNOS DESCANSAN EN SUS TUMBAS FARAÓNICAS REVESTIDOS DE BOATO, HONOR Y HONRA, OTROS SIGUEN SUFRIENDO EL OLVIDO EN LAS CUNETAS...

TRAS 40 AÑOS DE LA MUERTE DEL DICTADOR, SUS VÍCTIMAS SIGUEN PIDIENDO JUSTICIA, MIENTRAS LOS HIJOS DE FRANCO LE SIGUEN OFRECIENDO OLVIDO Y SU DESPRECIO.

HOY QUIERO TRAER AL PRESENTE SU RECUERDO PARA QUE NO MUERAN NUNCA EN NUESTRA MEMORIA.


El olvido es la deshonra, es la muerte histórica de los asesinados y arrojados a las cunetas. Es volverlos a matar ahora, cada día, pues deberían renacer para dar fe de los hechos y de la memoria, de sus vivencias y verdades, para contrarrestar a las verdades y cuentos que nos presentaron sus asesinos, en este contexto político afín al que ellos defendieron y por el que murieron, como es el sistema democrático. Y digo renacer para volver a enterrarlos en sus tumbas desde la honestidad y el reconocimiento, para que gocen del honor y consideración de los ciudadanos que se identifican con los principios y valores de la democracia.

El olvido es dejar las cosas como están, como las dejó el gran dictador, como las pactaron sus herederos ideológicos, con la historia falseada, para ceder sin perder, para seguir ganando, para mantenerse en sus trece sin condenar el totalitarismo franquista, despreciando a los vencidos, a los que lucharon por la Democracia que se intentó plasmar en la República.

El olvido es la connivencia y la complicidad con los crímenes de un pasado que claman justicia para que se sepa qué y cómo pasó todo. El que olvida y no exige la verdad, el que acepta como mártires a religiosos y a los del bando ganador, mientras se olvida de los otros y los desprecia, es cómplice del crimen de lesa humanidad. Al crimen se puede, incluso, perdonar, pero no olvidar, es más, para hacer justicia histórica y aprender del pasado se han de clarificar todos los hechos y explicarles a estas generaciones, que no tomaron parte en ellos, lo que realmente pasó. Ellos no deberán sentir vergüenza por las atrocidades que cometieron sus abuelos, pero deben saberlo para evitar que se produzca de nuevo.

El cinismo de algunos se ve cuando se les llena la boca con la defensa de las víctimas del terrorismo de ETA y del integrismo islamista y se olvidan de otro mucho mayor, de más trascendencia y muerte, que sigue condicionando la convivencia entre los españoles y lastrando su futuro, como fue el terrorismo de la guerra y, sobre todo, la posguerra, época de dolor, de marginación, humillación, desprecio y sometimiento de los que no comulgaban con el franquismo; castración de pensamiento e ideas, manipulación, adoctrinamiento ideológico y religioso excluyente, miedo a la represión si te salías del cascarón que te habían diseñado y colocado, sumisión sumisa… “su misión” era la defensa a ultranza del régimen y su ideología, todo ello aderezado con los mandamientos propagados desde “su misa” dominguera y de fiestas de guardar, desde el control del pensamiento en confesión, desde la creación, de la mano del clero, de una conciencia represora de cualquier intento de pensar libremente, aquel clero que paseaba al dictador bajo palio y bendecía sus actos mientras tamizaba las ideas de los feligreses.

Los españoles de cualquier ideología o credo merecemos un reencuentro desde la lealtad histórica, desde la clara intencionalidad del acercamiento, desde el rechazo a un pasado vergonzoso y cruel, para poder darnos la mano y arrojar, definitivamente, los fantasmas del ayer que van lastrando el presente y condicionan el futuro.

Parafraseando a Arias navarro: ¡ESPAÑOLES, FRANCO NO HA MUERTO!, no estará muerto hasta que no se le entierre finalmente en la tumba de la historia que merece por sus actos. Franco debe morir definitivamente y dar paso a otra era que trate por igual a todos los muertos y dejen en la memoria justa aquella etapa. Se honró a los vencedores desde la misma guerra, a la par que se denostó y deshonró a los vencidos, y ahora se les sigue castigando con el olvido. No se pueden quejar los familiares de los muertos del régimen franquista y deberían empezar por comprender las exigencias sociales y familiares para clarificar la historia y dar el adecuado trato a los españoles cuyos cuerpos permanecen en fosas comunes.

Pues bien, como el olvido es la muerte, yo quiero hoy acordarme de los asesinados que yacen en la cuneta para que sigan vivos en nuestra memoria, pues los otros ya han sido honrados y elevados a los altares desde el mismo momento que el régimen ganó la guerra.

Por tanto: ¡HONOR A LOS DEFENSORES DE LA REPÚBLICA Y LA DEMOCRACIA QUE YACEN EN LAS CUNETAS!


Señores gobernantes: ¿Cuándo toca honrarles y hacerles justicia? Aquí no caben tibiezas. No nos vale que la derecha, que se asoma en nuevas caras buscando el voto, nos diga que el pasado se ha de olvidar, que lo importante el presente sin mirar atrás; sin comprender que el pasado siempre estará presente mientras siga clamando justicia y pida a gritos que se le trate desde la verdad histórica para que no sea olvidado en su justa dimensión, evitando que se transmita al mañana la falacia de un grupo que venció por las armas y calló con sus balas la verdad. Si ustedes, y me refiero a su grupo señor Rivera, olvidan el pasado y su injusticia, como forma de librarse del estigma de su sospechosa adhesión al franquismo, serán cómplices de ese pasado y de sus actos. 

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Hoy me viene a la memoria esta canción de Lluis Llach que compuso como homenaje a las víctimas de la matanza de Vitoria del 3 de marzo de 1976. Yo quiero hacerla extensible a todos aquellos que murieron asesinados vilmente durante la contienda civil y a manos del franquismo en la represión de la posguerra y que siguen olvidados en las fosas comunes que deshonran a la nación española y sus gobiernos.

martes, 17 de noviembre de 2015

El espíritu libre


Tal vez, hoy más que nunca, tome consistencia esta frase mía, a raíz de lo visto en Paris. Aunque yo no sea creyente en los dioses que se nos presentan desde los credos monoteístas o politeístas que han determinado nuestra evolución y estructura social, con todos sus conflictos guerras y confrontaciones, he de decir que en el supuesto de que existiera ese Dios y fuera cierto que creó al hombre, que ya es suponer, es evidente que lo hizo dotándolo del librepensar, de la capacidad de discernir para establecer los criterios sobre el bien y el mal, sobre su forma de actuar y las consecuencias de sus actos. (Puede que venga a cuento otra reflexión que ya publiqué en este blog en el año 2007 con motivo de la reforma del Estatuto Andaluz, titulada: "Deje que me salve yo". Ver aquí)

Entiendo que, en todo caso, ese Dios te da libertad para que te desarrolles en el mundo, para que aprendas a relacionarte con la gente desde el respeto a  la diversidad y a resolver y afrontar las circunstancias singulares por las que has de transitar; puesto que nos creó a todos, a nadie ha de crear por encima de nadie. En ese sentido, se habla de un juicio a tu muerte donde se valorará lo que has hecho bien y mal, lo que has aportado o destruido respecto a los demás. Lo que has contribuido al crecimiento de la sabiduría y progreso social y espiritual, a la elevación del ser humano hacia la perfección.

Luego, las religiones en general, establecieron normas estrictas, dogmas incuestionables y definieron esa perfección en base a principios básicos inherentes al propio ser humano, haciendo suyos esos mismos principios generales que los humanos, por su propia evolución social, han ido perfilando. También establecieron algunas formas de trampearla con mil justificaciones, hasta permitir y convivir, cuando no potenciándolas, desde las propias estructuras jerárquicas, que dice “haz lo que digo pero no lo que hago”. Por otra parte, llegaron a aliarse con el poder terrenal hasta tal punto que se confundió con él, incluso se endiosó al emperador, al faraón, o se promulgó que era rey por la “Gracia de Dios”, recientemente, en España, incluso “Caudillo por la Gracia de Dios”. Bendecir la guerra, responsabilizar a Dios de los deseos belicosos de los hombres, buscar su alianza y consentimiento, seguir la voluntad divina en la batalla contra el enemigo, que encarnaba siempre, y encarna, la representación del mal, es una constante en cada religión. No hay más que leer el Pentateuco para ver cómo se establece esa alianza del pueblo de Israel con Dios, cómo se refuerza al poder real y el de los sacerdotes, y cómo se estructura esa sociedad (Aconsejo leer el libro: La Biblia desenterrada, de Finkelstein y Silberman). Por tanto, a nivel general, las religiones hicieron de bastón o muleta para sostener lo insostenible, incluso, en estas fechas, reinos integristas que desprecian los propios derechos humanos y establecen leyes doctrinarias y arcaicas que frenan la evolución hacia la que ese Dios orientó, a mi modesto entender y suponiendo su existencia, el proceso de desarrollo humano.  


El tema da muchos de sí y yo lo dejo aquí. Pero si Dios  creó al hombre libre para que creciera en libertad, el hombre, en su poder y dominio, creó las religiones para someterlo al poder de los grupos dominantes. Tal vez sea más acertado seguir los planteamientos de Nietzsche cuando invierte el dicho y plantea: “El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza”. De esa forma, el propio ser humano que ejerce el poder, establece la religión como alianza para someter la libertad  del hombre. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Arriba España y abajo África, geográficamente.


Cuando estudiaba psicología era muy habitual encontrar en los servicios de la facultad algunos grafitis cargados de gracia y ocurrencias. Recuerdo que uno de ellos se fue escribiendo por partes. Un día encontré escrito: ¡ARRIBA ESPAÑA! Al otro día alguien, con cierto gracejo, anotó debajo: Y ABAJO AFRICA. Al poco tiempo vi la contestación de otro que entraba en liza diciendo: GEOGRÁFICAMENTE. Para concluir, pues ya no sé si alguien más continuó con el cachondeo, apostilló el último: OBVIAMENTE. Quedó, pues, la cosa así:
·        ¡ARRIBA ESPAÑA!
·        Y ABAJO ÁFRICA
·        GEOGRÁFICAMENTE
·        OBVIAMENTE

Hoy se me vino a la memoria aquella pantomima de la facultad donde se tomaban determinadas consignas como algo anacrónico, y vinculadas con el régimen de Franco, ya caduco, pero con humor y guasa, en un soterrado conflicto entre el pasado y el futuro. Los tiempos estaban cambiando y las formas también. Cuando se pretendía hacer una España nueva, diferente, donde cupieran todos, aludir a una facción que dilató cuarenta años la dictadura era, cuanto menos, un atentado al sentido común, sentido que nos llevaba a pretender el encuentro y establecer un sistema de convivencia donde se incluyera a todos.

Por eso me sorprende que, en estos tiempos, la señora secretaria general del PP-A, Dª Dolores López Gabarro haya dicho (cito):"Nosotros no somos 17 partidos, eso son otros. Nosotros somos un partido en 17 comunidades con un único mensaje, y lo decía antes aquella señora: ¡Arriba España!".

Está en su legítimo derecho a hacerlo, en el caso de que así lo sienta, pero no es honroso que luego se eche atrás. Entiendo que cada cual es muy libre de sostener y mantener honradamente sus ideas, desde el respeto a las de los demás, claro. En todo caso, es rechazable, sistemáticamente, el intento de imponer las propias por la fuerza, la coacción o la intimidación, vengan de donde vengan.  Por tanto, alabo la expresión de la señora López como forma de definir su verdadera ideología respecto a la identidad de esa España que ella pretende y defiende, aunque me pese y observe la imposibilidad de poder dar solución política, desde esa perspectiva, a la problemática de la respetable diversidad de los pueblos de España y el tufo o reminiscencia que pudieran desprenderse de tal “grito de guerra”.   

Pero, para una mejor comprensión de lo que digo, permítaseme un pequeño apunte. El lapsus, o expresión desafortunada, como han venido en llamarle ella misma y sus adláteres, siempre tiene una relación directa con lo que el subconsciente encierra. Freud diría que el sujeto que comete el lapsus linguae sufre un conflicto interno, ya que manifiesta algo de lo que no está seguro ni convencido. De aquí se deduce que (presuntamente) no expresaría lo que sentía, que era otra cosa distinta al discurso, sino lo que estaba interesado en decir. La explicación que Freud da a esta situación es la del afloramiento de lo reprimido, que se produce como norma general a causa de momentos de estrés o angustia. El lapsus vendría a corregir eso que anda manifestando y que no corresponde a su verdadero sentir. Es decir, ibas a decir algo de lo que no estás convencido, pero en el trajín y acaloramiento del discurso hay un hecho que dispara tu subconsciente y hace aflorar lo que de verdad querrías expresar. Alguien lo grita: ¡Arriba España!, el contexto represor del mensaje subliminal ha desaparecido, o se ha relajado, y entonces, ante la relajación de la autocensura impuesta por el superyó, sueltas la verdad de tu pensamiento de forma directa o simbólica, como es el caso, en un contexto de cierta intimidad del grupo con el que te identificas y que comulga con ese planteamiento.

A partir de aquí, a mí, las dudas que siempre mantuve respecto a este partido se decantan. Estas cosas le dejan a uno preocupado, pues, aún sabedores, desde tiempo ha, que el PP es un partido, en gran medida, hijo de la ideología del franquismo, en lo referente a la concepción de la España territorial, absolutista, tradicionalista, católica y entendiendo a los ciudadanos como súbditos de esta concepción, estos lapsus vienen a confirmar que la ideología del viejo régimen no ha muerto y que sigue viva en el subconsciente de muchos de los llamados demócratas de conveniencia o reciclados en forma pero no en fondo. Eso es natural, pues durante 40 años se nutrió y cultivó en las escuelas, medios de comunicación, iglesias y en el contexto de la sociedad, por tanto es imposible que no haya germinado, que no haya gente que comulgue que las ideas franquistas y eso lo hemos de aceptar como algo natural, como una realidad incuestionable, aunque en ningún caso como algo democrático, en tanto esa ideología no conlleva el respeto a las ideas de los demás. Sabemos, pues, que no se puede servir a Dios y al Diablo, por lo que no se puede ser franquistas y demócrata a la vez. Cuando alguien defiende, de la forma que fuere, al viejo régimen estaremos ante un fascista solapado convertido por conveniencia a la democracia. No hablo de todos los miembros de ese partido, claro está, sino de aquellos que se esconden tras el mismo como demócratas y en el fondo mantienen su idilio con el dictador y su añorado régimen, en mayor o menor grado, si bien sospecho que son muy numerosos.

Uno de los aspectos que identificó al singular fascismo que promovió el alzamiento fue, sin duda, la concepción de España desde los valores tradicionales, con un poder centralista, que ya en el siglo XIX nos arrastró por civiles guerras entre absolutistas y liberales, fuerzas centrípetas y centrífugas de una España convulsionada por la incompetencia de reyes, políticos y militares. Una especie de Altar y Trono (en este caso caudillo) como forma de vertebrar el país, un nacional-catolicismo, pero matizado por las nuevas ideologías emergentes en los años 30 en la Europa Italo-alemana. El fascismo entendió España como una entidad de pensamiento único soportado en un credo religioso tradicional, descalificando cualquier otra ideología, en lugar de observar en ellas otras visiones singulares que, en libertad, desarrolla el ser humano pensante. El ciudadano era súbdito, no soberano. Por tanto el que no pensaba como ellos no era un español de bien y se podía considerar como un ignominioso traidor a la patria, a esa patria que ellos cultivaban y que, por tanto, no merecía vivir si no se sometía. La pregunta del millón es: ¿Cuánto de eso persiste en el subsuelo del partido heredero, fundado por D. Manuel Fraga?

Me pegunto: ¿Cuando alguien refiere que no son 17 partidos, sino uno que dice lo mismo en todos lados, da a demostrar que no respeta la singularidad de los pueblos, que elude las diferencias, la diversidad, y que lo suyo es adoctrinar para que esas diferencias desaparezcan y todos se sometan a la idea única? Es posible que así lo entiendan en el PP y, por tanto, se hayan judicializado las diferencias políticas, renunciando a la negociación y al consenso, donde siempre se ha de ceder algo para recibir otro algo a cambio. Todos sabemos, o deberíamos saber, que los pueblos tienen su singularidad, su idiosincrasia personal, sus matices e identidades culturales, económicas, sociales, etc. y que todo buen gobernante que se considere demócrata tenderá a intentar establecer una convivencia entre ellos desde el respeto a esas diferencias y la singularidad cultural de cada pueblo. Pero cuando, tras la confirmación de esa definición sobre el propio partido, se remacha con un ¡Arriba España! se le da el marchamo de la ideología que gritaba esa consigna con el brazo levantado en marcial saludo, como vencedores de una contienda que se pretende olvidar y no se logra.

Digo no se logra, porque el propio Partido Popular confirma las sospechas de su anclaje ideológico cuando sigue dejando en la cuneta a los fusilados y represaliados del franquismo, cuando niega el derecho de los vencidos por las armas a ser honrados como demócratas y gente de bien, cuando se le llena la boca para pedir justicia para las víctimas de ETA, cosa que aplaudo, y deja en el olvido a los del franquismo, cosa que desapruebo. Esa doble moral, viene a mostrar lo que realmente piensan y sostienen en lo más profundo de sus convicciones. No se dan cuenta que solo se cerrará esa herida de forma definitiva “zanjando” las zanjas donde están los muertos, para permitir que el purulento rencor por esos crímenes se diluya en la balsa de la justicia, entregando esos huesos a la familia y al justo descanso con su lápida y su nombre que les haga vivir en la memoria de los vivos. La ofensa se agrava cuando se subvenciona a una fundación defensora de la memoria de Franco y se retira toda ayuda y facilidad para retomar y perfilar la verdadera historia del pasado reciente y de sus víctimas, o cuando asistimos a la beatificación de religiosos con ese arrebato místico, mientras se ponen piedras en el camino que pretende exhumar los muertos de las cunetas. El otro lapsus, el de Pablo Casado en su discurso de hace algunos años en el congreso del PP madrileño, ninguneando a las víctimas del franquismo y despreciando el sentimiento de sus familiares, muestra la infamia de un pensamiento que, al amparo de la vieja guerra, sigue marginando a los contendientes del bando republicano y democrático. Hay más ejemplos, pero con estos bastan para centrar la cuestión. Por eso produce cierto escalofrío escuchar ese ¡Arriba España! en lugar de otra consigna menos simbólica y adosada al viejo régimen, compartible por todos, como por ejemplo: ¡Viva España! si bien no soy muy amigo de vivas, mueras, arribas y abajos.

Tal vez, el gran problema de nuestro país sigue siendo la educación de la ciudadanía, que continúa sin capacidad de discernir adecuadamente, sumisa a la influencia nefasta de los medios de comunicación, sin saber separar el grano de la paja, dando crédito a quien ya lo perdió de forma aplastante y creyendo en cuentos de la lechera, en promesas y lealtades a su grupo aunque este sea corrupto, con gente en sus filas de demostrado latrocinio y desvergüenza... y sálvese quien pueda. En todo caso la cuestión está en qué tipo de sujeto queremos fraguar. No es lo mismo un mediocre borrego que siga los deseos y órdenes del pastor, que un sujeto crítico, creativo y colaborador responsable y exigente, que eleve la sociedad a mayores cotas de desarrollo en el marco del humanismo holístico. Pero el asunto de la educación es muy complejo, tanto que merece otra reflexión aparte y dedicada en exclusividad al caso.



viernes, 30 de octubre de 2015

Poema de dolor y de tragedia




Una vez más se fraguó la tragedia en el mar Mediterráneo. Los marginados, los sintecho, los que huyen de la nada buscando una mejor vida, encontraron la muerte en el empeño, y yo quiero llorar con ellos en mis versos.

Poema de dolor y de tragedia

El negro y tenebroso viento
empuja mi espalda con furor
embajador de la miseria,
la hambruna y el dolor.

La trampa del desierto iluminado
por miles de estrellas titilantes
jugó con mi destino
guiando mi huida de la nada
envuelto en arenales
de mágicos cristales
que fraguó mi fantasía
de un mundo mejor.

Corrí entre las montañas
y atravesando ríos
busqué desesperado la otra orilla
que vi tras las cuchillas lacerantes
de almas frías y falaces,
cimientos de muros y fronteras
que fragua la injusticia
a lomos del corcel de la avaricia
valor insigne en un mundo de codicia
que su esencia humana ya perdió.

En un último esfuerzo
tras ser atropellado
engañado y explotado
por mafias desalmadas
me lanzo a la aventura de la mar.

Bajel de imaginaria fortaleza
me reta a travesías de mares escarpados
de olas espumadas de amenazas
de oscuros peligros abismales
de miedos e ilusiones,
huyendo de la miseria y la ignominia
hacia la miel de la abundancia.

Y todos en la barca
para conjurar la fuerza de la parca,
unidos por las manos,
formamos la cadena de la vida
y el ariete que fuerce la frontera
que rompa ese muro insalvable
que el hombre miserable construyó.

Luego,
el mar se va tragando a los amigos
sus manos se escapan de las tuyas
como gélidos peces escamados
que volvieran a su océano profundo
y ves como el abismo los engulle
matando su esperanza e ilusión.

Caronte se los lleva en otra barca
camino mitológico del hades,
a la vez que las guadañas
forjadas en la Europa miserable
van segando las almas indefensas
yugulando con violencia la esperanza
de un mundo mejor.

El mundo de esta vida deplorable
abre su puerta deleznable
hacia el profundo abismo de la nada,
mientras un ave luminosa
guiada por dioses del dinero
revolotea alrededor
entonando estridentes canciones
con  notas disonantes del rotor.

Ahora estaré salvo
los otros se han hundido,
al mar los devoró.
Y a mí,
mañana injustamente,
obviando mi dolor
me volverán indiferentes
a donde vive mi color.








jueves, 22 de octubre de 2015

Me gusta navegar con las velas al viento


El otro día os narré, en mi muro de facebook, cómo se había hecho la foto que coloqué en mi perfil y mi primera experiencia de navegación. A partir de aquí, en plan de añoranza, reviví y reflexione sobre mis vivencias marineras posteriores, llegando a considerarlas como una especie de experiencia espiritual, donde el sentido de lo enigmático y la vida se enlazan para crear un momento de exaltación que hace levitar el espíritu sobre las aguas.

El mar es insondable. Navegar es no pisar tierra, dejarte llevar por el bamboleo del agua en conjunción con el viento. Es como un reto a desenvolverte en un medio desconocido y extraño al medioambiente del hombre. Una huída de la realidad, de los pies en la tierra, para ubicarte en la fantasía de un horizonte que se pierde en su linealidad, marcando el enigma del más allá, de la superficialidad de la nada, pero de la diversidad de las profundidades. Esa monotonía, ese paisaje perenne, te da alas para el pensamiento, para la reflexión en paz y sin interferencias de los accidentes orográficos que pueblan la tierra. Libertad y respeto a las aguas, a su poder envolvente, a lo desconocido e imprevisible, a la transparencia que aglutina miles de forma de vida diferentes.

Pero, algo llama desde esa inmensidad al ser humano. Es su cuna, su génesis biológica, su anagnórisis ancestral, que pretende una regresión a los principios del ser, de la vida, para comprender sus secretos. Hasta la propia Biblia, es su intento de explicar la creación, habla de: “El espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas”. En todo caso, la ciencia viene a dar más luz a ello y nos explica cómo la vida se fraguaba entre las aguas, de donde salimos todas las especies desde la concepción darwiniana. Nosotros somos agua, agua en un 73 % aproximadamente. Sin el agua no hay vida y hasta las bacterias más resistentes acaban formando esporas para sobrevivir a su ausencia.

Es aquí donde mi imaginación volaba, donde encontraba un campo de meditación ausente del mundanal ruido conjugado con esa brisa y mar; un mundo de estímulos sensoriales especiales. Línea del horizonte en lontananza, suave brisa acariciando la piel, música de la quilla al separar las aguas y envolverse en su canto, mano izquierda en la caña y en la derecha la pipa, a popa Málaga con su perfil que se pierden en el horizonte del ayer…

Con ese escenario tan inmenso, envuelto entre agua y aire, entre el planeta y el firmamento, entre el fluido de la vida y el cosmos, sientes que eres nada en esa inmensidad, que esa infinitud que te acompaña es incomprensible y enigmática para el hombre que siempre quiso etiquetarlo todo y, cuando no lo pudo, creó los credos para anclarse en una explicación de lo inexplicable.

Sea como fuere, mi sensación era de apertura hacia otro mundo inmenso, de fuga del terrenal y acercamiento a ese firmamento que se unía al mar en el horizonte. Detrás queda todo, delante el reto de lo inescrutable… , estimulante singladura. Entonces cobran su sentido estos versos:

Mi barco velero

La suave brisa
inflándole el velamen
empuja suavemente a mi velero
en todo su esplendor.

Tensa el obenque
y la ajustada botavara,
jugando con amuras,
ciñe con arte milagroso
hinchando la mayor.

La inquebrantable caña
resiste la disputa intransigente
entre la orza y el timón
ciñendo con viento de estribor
en suave derrota y leve inclinación.

El foque tensando va su cuerpo
en juego con la brisa que le riza
para ayudar a la mayor
y tremolando brinca
a capricho y antojo del timón.

El mar, levemente rizado,
abre su cuerpo a la incursión
y el agua se aparta en borbotones
al empuje de la quilla y su presión.

Al fondo un horizonte de utopía
fija la proa y la ilusión,
a popa abierta Málaga
saluda desde lejos con su adiós.

Cuaderno de bitácora
con rumbo hacia otro mundo
cargado de sosiego y de dulzor
evade de la nada de la vida
creando un insólito escenario
preñado de belleza y de abstracción.

Autor: Antonio Porras Cabrera
De mi libro: Eclosión


viernes, 16 de octubre de 2015

La niña de Rajoy… (reflexión humorística).


¡Caray!, ayer me llevé una tremenda impresión. Con esta televisión no gana uno para sustos. Vi un video donde “la niña de Rajoy”, la que nos presentó en las elecciones de hace unos años (por cierto bastante crecidita), entraba en un hospital muy malita, casi a punto de fallecer. Al parecer eso ocurrió hace casi cuatro años. El problema es que, después de tanto tiempo ingresada, parece que ahora es cuando empieza a ponerse algo mejor, cuando se estabilizan sus constantes, aunque sus órganos vitales, que son los que mantienen la vida, los que realmente trabajan por el sostén del sistema, como el hígado o fábrica que realiza la transformación energética, la labor excretora de los riñones, el aporte de oxígeno de los pulmones, la elaboración de alimentos del aparato digestivo, las manos, pies, músculos y huesos, el corazón que bombea y reparte ecuánimemente la sangre que lleva los alimentos a todos los órganos y tejidos del cuerpo, todos ellos, andan aún afectados severamente, funcionando a bajo nivel de efectividad y, en algunos casos, como las partes marginales del cuerpo, en la más absoluta pobreza funcional, tanto que corren el riesgo de necrosis tisular, o sea, de morir por falta de alimento.

No tengo muy claro si la enfermedad que padecía era una infección o un accidente de tráfico. Según algunas malas lenguas, la atropelló un coche de alta gama que conducía la banca y el capital. Ello puede ser verdad, pues es habitual en nuestro país que los grandes representantes del poder extranjero, en connivencia con estos de aquí, vengar de turismo con cierta frecuencia y abusen, al amparo de su pasta, de su dinero, obteniendo privilegios a los que no tiene acceso el ciudadano de a pie.

Algunos cuentan que el problema de que la niña no haya superado aún su patología es que el hospital donde la ingresaron dio preferencia a la cura de las lesiones que la banca y el capital sufrieron en el accidente, que, por supuesto y dado que el vehículo era de alta gama, no fueron letales aunque sí de importancia, a pesar de ser los causantes del percance. Si bien les sometieron a un interrogatorio, como es de rigor, para que no se diga que tienen trato preferente, solo fue durante un Rato, no llegaron a pedir responsabilidades de sus actos a tan significativos personajes. Eso sí, el pago de la factura de la sanación de los agresores (banca y capital) se lo van a pasar a los vecinos de la niña, que no a su padre, que bastante sufrimiento tuvo al enterarse del percance cuando estaba cenando en el Bar Cenas invitado por el dueño.

A esto hay que sumar el proceso de deterioro que sufrió la asistencia sanitaria, pues en esa etapa, el cuadro médico y administrativo del centro hospitalario recortó presupuestos, por lo que hubo de bajar la contratación de personal cualificado, aparecieron falta de recurso materiales, farmacológicos, dietéticos o nutricionales, y aparataje para afrontar el reto de la cura de la niña, por lo que la calidad de la asistencia sufrió un considerable deterioro, lo que justificaría la ineficacia del tratamiento y el que a estas alturas el caso no esté resuelto y la niña siga ingresada sin muchas esperanzas de volver a la situación previa al ingreso.

El caso es que, después de tanto tiempo, la niña sigue casi igual, salvo el cerebro, que con el tratamiento ha mejorado muchísimo, dado que es donde se encuentran los órganos de poder, mientras el resto del cuerpo quedaba tremendamente afectado al no llegar el flujo de sangre necesario para su correcta sanación. Ahora, la niña tiene un cuerpo debilucho, con continuos dolores y molestias, con sus órganos al borde del fracaso y con la motilidad limitada, aunque a nivel cerebral se encuentra lúcida, orientada hacia dónde debe estar y, aunque ha perdido algo de memoria, es solo selectiva, o sea, se acuerda de lo que debe acordarse y olvidó lo que debe olvidar referido a su entorno inmediato: los malos Ratos, los abusos y las juergas en el Bar Cenas con amigos de dudosa catadura y los malos hechos de su pasado inconfesable. Con el tratamiento parece como si le hubieran destruido a martillazos de fármacos y más fármacos el disco duro de su memoria, o al menos las partes más comprometidas para su felicidad y equilibrio mental… o sea, un lavado de mente para evitar la disonancia cognitiva. Eso está bien, pues la conciencia es mala consejera para obtener la felicidad completa.

No obstante, dado que se avecina un partido interesante y quiere el padre que la niña vea como gana el equipo de su papá y que ella le apoye con sus gritos de “¡PAPÁ, PAPÁ!”, le ha animado a salir a la calle, a pedir el alta voluntaria, para acudir al evento, donde la selección española de fútbol se enfrentará al rival, dejando a España, si ganan, en un buen estado de ánimo, dándole el prestigio internacional que conlleva tal hazaña. Para ello, los amigos de papá, que forman el cuadro médico que le atiende, le han hecho una rehabilitación de emergencia y, como anécdota curiosa, pero significativa para acudir al partido, le han pintado en la cara una bandera española…

El resto de la familia anda muy preocupada, pues no ven claro que la niña esté en condiciones de tomar el alta y acudir a ese acto, por lo que temen la recaída que la llevaría a una situación peor de la inicial. El asunto está en que andan pensando en una segunda opinión médica y en la posibilidad de cambiar el equipo asistencial. Se han presentado varios grupos de expertos médicos y hospitales de reconocido prestigio, pero la duda está en cuál es el más adecuado para sanar a la niña y que tratamiento sería el idóneo para que esa sanación fuera integral y no afectara solo a parte del organismo.


¡¡¡Ahora toca discurrir a quién elegimos para que cure a la niña!!!

La cosa no ha cambiado mucho, salvo que tenemos casi 400.000 parados menos, pero con más de medio millón de parados de larga duración más que antes, el fondo reserva de la Seguridad Social se ha rebajado en 25.000 millones de euros y la deuda pública ha crecido en 300.000 millones de euros, o lo que es lo mismo ha pasado de un 69,2% del PIB a un 99,5%. El resto está más o menos igual, con la salud muy deteriorada.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Rompesuelas y Cachobobo. El toro y el imbécil de la Vega


Un año más hemos soportado las patéticas y sanguinarias escenas del Toro de la Vega. Esa especie de “tradición” asesina donde el ser humano, en su instinto más bajo, encuentra placer.  Placer en el derramamiento de sangre animal, que podría ser humana… ¿por qué no? si es de aquellos que se oponen a sus deseos. He visto caras de jóvenes y no tan jóvenes, que mostraban odio destructivo hacia aquellos que se opone a su sentir. Sujetos capaces de alancear a las personas que no piensan como ellos. Sujetos que se creen con derecho a matar al animal sin discusión alguna, como si fueran dueños de las vidas ajenas… Miedo me da. Esos energúmenos, tal como se vio en la agresión a un reportero de TV, son capaces de herir, incluso asesinar desde el anonimato, a quienes no comparten su pensar, a quienes hacen una llamada a la civilización y la conciencia, ausente en este caso.

El violento, el sujeto pedante que se cree con capacidad de cometer cualquier atropello por una mera cuestión de hábitos o costumbres, es un descerebrado que no acaba de comprender el progreso de la mente, la evolución del ser humana hacia una civilización integradora con el propio entorno. Ese patán, culturalmente analfabeto y gaznápiro, representa a la rémora que esta sociedad, este país, tiene para evolucionar, a quienes siguen atados a tradiciones abominables e indignas que degradan al ser humano. Anacronismo ancestral, primitivismo atávico indolente que me recuerda a Mitra, ese dios pagano y su relación con el toro y su “divino” sacrificio.

Pero, en el fondo, estamos hablando de unos sujetos inmaduros, infantiloides que pretenden reafirmarse desde el poder que otorga el dominio de la vida y de la muerte… Sentirse capaz de matar, de arrancar la vida a otro ser, es elevarse a la diestra de un dios que lo creo y decirle: “Mira que poderoso soy, pues tú lo has creado pero yo lo he destruido”, es el reto del mal, de la muerte, al estado del bien, de la vida.

Si alguien necesita batir records, superar peligros, retar miedos y mostrar su valentía para ser mayor, para realizarse, para salir de su nimiedad, tiene otros muchos caminos para hacerlo sin causar daño a ningún ser vivo; puede hacer “puenting”, competir en deportes, crecer en sabiduría, desarrollar su capacidad intelectual o su masa muscular, incluso puede jugar con el toro a modo de estos recortes que pongo en el video… pero si, para ello, necesita derramar la sangre de otro ser vivo lo único que demuestra es su vileza, su inmadurez y su violencia siempre producto de la frustración. Y la frustración mal gestionada solo lleva al trastorno mental y este, en este caso, a la pérdida de identidad humana y a la aparición del instinto asesino a caballo del odio. Hoy vi cara de odio en algunos asaeteadores del toro. Era una cara de odio hacia aquellas personas que se oponían a su crimen, vi una capacidad potencial para clavar la lanza en el costado de los antitaurinos.

Hoy, una vez más, ha sido sacrificado en el altar de la barbarie el pobre Rompesuelas, de la mano de un sujeto miserable que le ha dado muerte, hablo de un tal “Cachobobo” que no sé si hará honor a su apodo… Perdón, creo que es Cachobo, pero es igual pues ha de ser bobo de solemnidad quien pretende su grandeza haciendo barbaridades de esta dimensión.

Ya sé que estamos en un mundo cruel, y no dejamos de reconocer tanta miseria, tanta iniquidad. Guerras, injusticias, refugiados, muerte, hambre, desigualdad, tratos inhumanos, vilezas y violencia forman parte del día a día. Convivimos con ellas con una elevada dosis de indiferencia y puede resultar chocante, para algunos, que nos centremos en esto cuando hay tantas otras cuestiones que merecen nuestra atención, pero eso no eximen de tocar este asunto que es un síntoma más de esa indolencia social, de ese desajuste en la conducta del ser humano que acaba en su manifestación más terrible, como es el desprecio a la vida ajena a caballo de la ausencia de valores y principios humanos que nos hagan evolucionar hacia un mundo mejor.

Señor “Cachobo” y los que actúan como usted, para mí son unos miserables cobardes que se arman de una lanza para matar innecesariamente. Aprenda de aquellos que se arman de su habilidad para competir sin sangre, veo este video de saltos burlando al toro sin tener que matarlo. Pero tal vez sus neuronas no hayan hecho aun las conexiones adecuadas para entender estas cosas y su mente carezca de los valores que requiere una nueva sociedad de concepción panuniversal.

Quien mata a un ser vivo por placer es un sádico asesino en potencia, solo le paran las normas sociales, pero no su conciencia.

A mí me gustan los toros, pero en un espectáculo divertido, sin sangre, como este donde es cuestión de habilidad.


Diálogo sobre la mesa

  Opinión Por: Antonio Porras Cabrera Publicado en el diario La Opinión de Málaga el día 05 SEPT 2026 7:00 Enlace: https://www.laopini...