jueves, 19 de julio de 2012

Probablemente yo sea ateo…


Vuelvo a mis reflexiones, a veces, demasiado complicadas.. pero ahí están para quien quiera compartirlas .
Esta imagen, tomada de internet, que ya he usado otras veces,
representa claramente el camino hacia un espacio ignoto, donde
la fe puede cerrar la mente ante las dudas existenciales y bloquear
el pensamiento que busca la verdad de la mano de la razón.
Dando una vuelta por mi interior se me ha ocurrido esta afirmación: "Probablemente yo sea ateo..." O tal vez debería decir "duda", pues no hablo de certeza, sino de una posible realidad solapada y taponada por mi orientación cultural y mi proceso de socialización en una etapa del nacional-catolicismo.

Cuando era pequeño me metieron machaconamente, la existencia de Dios, de la iglesia y su estructura jerárquica como forma de traernos el reino de Dios a los hombres, regido por sus ministros y sacerdotes. La fe religiosa era la forma de estar integrado y sentirse querido o, al menos tolerado, por el sistema político y social dominante.

En todo este contexto nos fueron troquelando la idea del catolicismo y sus dogmas, esa necesidad de no pensar y creer en lo que se nos decía desde la palabra de Dios, que nos transmitía el evangelio. Las otras religiones, de las que se sabía más bien poco, eran falsas y heréticas, algo a lo que había que combatir mediante la evangelización, incluso por las armas, si nos sentíamos agredidos en nuestra fe.

Se veía la actuación de la santa madre iglesia como defensora de la verdad, quedando justificado cuanto mal pudiera haber ocasionado a los herejes, al pensar que lo hacía por la salvación de su alma, o también en defensa propia, al sentirse agredida por agentes externos que buscaban su exterminio. Toda actuación de la iglesia estaba avalado por Dios y eso significaba que tenía carta blanca para hacer y deshacer según su criterio, contando con el beneplácito divino… ¿Qué mayor salvaguardia que ese aval? Nosotros, creados por Dios a su imagen y semejanza, debíamos tender a ser como Él nos demandaba y seguir las instrucciones y directrices de sus ministros que, al fin y al cabo, eran los que partían el bacalao.

Un extraño sentimiento de miedo y de respeto, de estar vigilado y sometido al criterio del Ser Supremo, te embargaba. El infierno y su fuego eterno era una pesadilla que te ataba y bloqueaba tu creatividad, tu reflexión, tus ideas y, sobre todo, tus conductas, pues la duda sobre si eran o no aprobadas o reprobables acababa creándote una inseguridad que siempre pasaba por el consejo del cura confesor y su control omnipotente y omnipresente sobre tu pensamiento y tus actos. Eras prisionero de su criterio y de sus orientaciones. Vaya, un proyecto de niño alienado, bueno y obediente a los principios que imperaban en una sociedad injusta, regida por el dictado de caudillos y sus sumisos servidores, tanto políticos como religiosos. El caudillo había sido designado por la Gracia de Dios (eso lo decían hasta las monedas) y estaba allí para salvarnos de la perversión de un mundo impío representado por los comunistas, con su forma demoníaca, sus cuernos y rabo… algo muy pintorescos, pues se asociaba a la imagen del demonio vencido por la Miguel y arrojado a los infiernos. Aquel mensaje subliminal nos mostraba a nuestro invicto caudillo como un San Miguel que vence al demonio (comunistas) y los arroja al infierno. Bonito mensaje para justificar todas las barbaridades y atrocidades cometidas por le dictador, amigo de Hitler y Musolini, contra las ideologías divergentes y la oposición a su régimen.

Podría seguir reflejando sentimientos, temores, imposiciones, angustias infantiles, inseguridades y un sinfín de cosas que nos fueron forjando como niños y como futuros adultos. Pero esto me parece suficiente para mostrar el desastre de proyecto humano que nos planteaban, que nos ofrecían y que ellos, con su intencionalidad, nos colocaban con calzador hasta llevarnos a circular por ese mundo alienante que es la religión sin respeto al criterio y la voluntad individual de las personas.

¿Cuales fueron las consecuencias? Evidentemente nos tuvimos que ir fraguando en el campo de la libertad que se avecinaba desde la lucha social, bebimos en diferentes fuentes y el resultado fue muy variado, desde ese proceso autodidacta arropado, muchas veces, por la clandestinidad y con claro componente contestatario, fuimos cuajando ideas e ideologías que, por lo general, chocaban con los esquemas infantiles impuestos. Se cuestiona la existencia de Dios, la competencia del clero, el papel de la religión y sus jerarcas, el mundo de la política y la propia capacidad del ser humano para desenrollar la espiral de potencialidades que posee y que no le dejan desplegar. En este cuestionamiento cobra protagonismo el propio movimiento del colectivo religioso y la influencia de la teología de la liberación al amparo del Concilio Vaticano II, de Juan XXIII, al que nuestra jerarquía eclesiástica detestaba en la intimidad, cuando ni públicamente. Es ahí cuando surge el conflicto entre el troquelado de la infancia y la verdad evidente o racional que se nos plantea en nuestro desarrollo. Lo malo es que cualquier cambio se ha de realizar sobre el software ya instalado de niño (ver mi idea sobre el tema del software y el harware en el proceso de formación del sujeto publicado en este blog) donde sostengo que “no podremos sustraernos a los esquemas educacionales que nos fueron instalados a lo largo de nuestra infancia, aunque les dejemos en el subconsciente más profundo. Por tanto tenemos que trabajar modificando los programas ya instalados, pero dentro de las posibilidades que estos nos dejen.”

Quiero decir con ello que cuando la razón y mi discernimiento me llevan a la conclusión de la inexistencia del dios de los creyentes, sigue martilleando en mi subconsciente la idea primigenia que me inocularon, de tal forma que ante una conducta irreverente salta la alarma que me instalaron de niño, aunque inmediatamente la anule de forma consciente. Dentro de esa estructuración cognitiva aflora la idea insustancial de la posibilidad de que exista el dios que me dijeron, en contraposición a la razonable negación que se impone por el proceso de discernimiento al que me referí. De ello se acaba desprendiendo mi agnosticismo, es decir, mi idea de que nada niego ni afirmo sino todo lo contrario y según la información que vaya poseyendo. (Obsérvese que he dejado de poner Dios con mayúscula, pasando a dios sin más, en el momento de mi paso a la incredulidad).

De todas formas hay dos ideas de Nietzche que me posicionan. Una es que dios no creo el hombre a su imagen y semejanza, sino al contrario, que fue el hombre el que creó a dios a su imagen y semejanza… según sus propios intereses de grupo, añado yo. Otra es que dios no existe, lo que existe es la idea de dios. Por tanto dios sería una entelequia creada por el hombre para satisfacer necesidades espirituales, de comprensión de las cosas e instauración de normas sociales mediante los valores propios de todo ser humano, adoptados como exclusivos por los espabilados de turno que ostentaban el poder civil y religioso, cosa que se sigue haciendo en la actualidad en muchas culturas y sistema de gobierno.

Pero al darle a la palabra dios el significado tan diverso, esa polisemia que nos presenta un dios tan distinto, aunque siempre intentando dar respuestas a cuestiones incomprensibles para nuestra situación puntual, si bien luego se demuestre lo equivocados que se estaba y la ciencia haga tambalear el credo y el dogma, como pasó con Galileo, viene a evidenciar la falsedad del dogma y del credo en este dios. Por tanto el TEO romano como sinónimo de dios, acaba siendo ATEO, al mostrarse su inexistencia como ser omnipotente que todo lo crea y dirige según los teólogos. Eneste sentido el asunto pasa a ser una cuestión de fe… y la fe y la razón se suelen dar de narices, por no decir de tortazos. No sé yo hasta que punto la fe se sustenta en ese esquema “sotfwariano” al que aludí y que nos colocaron a base de imposiciones siendo niños, bloqueando los intentos de retomar el cuestionamiento de la existencia de dios y evitando el conflicto existencial que nos provocaría.

Por tanto, si no fuera por los esquemas que me fueron colocando en plan software y su resistencia a ser modificados tajantemente, diría que soy un ATEO nato, dejando ese agnosticismo para las cuestiones a las que no encuentro explicación racional, más relacionadas con los asuntos mundanos y científicos.

De todas formas, como válvula de escape, acabamos diciendo: yo no creo, pero algo habrá… lo que existe es una ley que va conformando el cosmos… no, no, es la energía cósmica inteligente la que mueve ese cosmos… y un amplio etc. en buffet libre. En todo caso, de lo que estoy convencido es que el modelo de dios clásico que nos venden las religiones es una falsedad… o no? Pues no sé si soy, como siempre he dicho, agnóstico o ateo, aunque mientras más pienso más me voy al segundo calificativo… ahora, después de decir esto, noto en mi interior un cierto miedo de ir al infierno, idea que me inocularon de pequeño, pero eso no será posible pues ya han dicho en Roma que el infierno no existe… ese niño que llevo dentro, al que manipularon y troquelaron, ha de empezar a madurar para ver la verdad de las cosas con sus propios ojos y allá cada cual… Definitivamente, hoy por hoy, soy totalmente ateo a la idea que nos inculcaron de dios.



23 comentarios:

ibso dijo...

Si dios existe dudo que le importe un pimiento lo que pensemos de él, aunque si existe Dios deberíamos verlo y sentirlo en TODO.
De todas formas no creo que definirse creyente, agnostico, ateo o nada de lo anterior, sea lo más importante.
Saludos.
ibso

Antonio dijo...

ibso, gracias por tu comentario. Espero que lo que hayas visto en mi entrada sea lo que intento transmitir; una crítica al sistema educativo de una época de España que trasciende a la educación y a la forma de discernir. A mí, que exista o no exista dios me importa un bledo porque no creo en ello, lo importante es que seamos consecuentes con nuestro pensamiento y capaces de desarrollar la potencialidades que tenemos en nuestro interior desde el respeto a lo demás y el reconocimiento al ser humano desde la perspectiva humanista universal.
Saludos

Conchita Browne dijo...

Antonio estoy de acuerdo contigo. Yo tambien me crie en aquellos años donde nos metian el miedo al infierno como si fuera una rosquilla.

Richard Browne dijo...

Antonio, lo siento, pero como ateo tu eres mejor Cristiano que la mayoría de los Cristianos. Yo me enteré hace 34 años que las enseñanzas de la iglesia eran, por la mayor parte, falsas, basadas en mitos y gente que vinieron después de Jesús redactando y cambiando la biblia según sus propias ideas y sus propios motivos.
Creo que estamos en un camino de evolución espiritual que nos cuesta media eternidad y muchas vidas terrestres. Esto viene a base de mucha evidencia que existe fuera de la iglesia. Tambien me parece que tu estas bastante avanzado en este camino. Claro que el Dios que nos enseñaron que está esperando para meternos en el infierno (otro invento del hombre) si faltamos un día a misa, ese dios no existe. Decir que Dios tiene características humanas de celos, venganza, etc., es rebajar a Dios al nivel humano, y lo usamos nosotros, los humanos, para justificar las maldades que cometemos en nombre de Dios.
He traducido esto del inglés. Explica bien mi punto de vista:
Dios es la esencia de la paz interna.
Pero no el Dios del cual nos han enseñado.
No el Dios del enojo y la guerra, ni el Dios de muerte y destrucción, ni tampoco es el Dios de la culpabilidad y retribución.
No el Dios falso del cual nos hicieron creer, sino el Dios de amor sin condiciones, en el cual tenemos nuestro propio ser.
Si hubieran enseñado este Dios al mundo, el mundo sería diferente . ¿Pero, donde están los líderes espirituales valientes que dejarían de enseñar del Dios del miedo para enseñar del Dios del amor sin condiciones?

Antonio dijo...

Celebro, Conchita, compartir contigo esta reflexión, aunque ya suponía que éramos coincidentes en este asunto.
Un abrazo

Antonio dijo...

Richard, creo que dentro de cada ser humano está esa cuestión del bien y del mal. Eso depende de la concepción que se tenga de la moral y de los principios que deben regir la relación humana.
Las religiones se acaban adueñando de ese patrimonio como si fuera propio, sea cristiana, musulmana, budista, judía, o lo que fuere. El asunto está en que hay una comunión entre los seres humanos que anda por encima de esos controles e imposiciones religiosas que suelen ser más propias del poder terrenal que de la cuestión espiritual y que haría al ser humano más universal, sin fronteras ni clases, ya que según los credos cada dios creó al hombre, pero no las fronteras ni los grupos de poder que se sustentan en el credo religioso.
Dios no puede ser empleado como un arma de influencia para dirigir a la gente y controlar su pensamiento, pues eso aboca al enquistamiento mental y evita el progreso del ser humano.
El resultado del progreso de la humanidad en sentido humanista y no mercantilista, debe ser consecuencia del libre flujo de las ideas para ir enriqueciendo la mente da cada cual y el desarrollo social hacia un entendimiento universal. Hasta ahora las religiones han sido una traba a ese proceso con sus dogmatismos y descalificaciones a los divergentes, en términos generales, aunque los fieles de base estén en otra onda muchas veces.
Un saludo

María A. Marín dijo...

A raíz de lo que dices al principio de tu reflexión, la superstición y la superchería que cuando era chica -en Ronda- me incrustaron la educación religiosa más estricta; ahora, de mayor, me es imposible romper una estampa o tirar un rosario que algún despistado me regale.
¿Mis creencias?
Yo no creo en nada, no creo que exista ningún diós y menos uno que está con los viciosos perdonándolos, permitiendo que las desgracias se ceben siempre en los mismos.
No es posible tanta maldad.

Saludos

Antonio dijo...

María, a eso me refiero. Tal vez me ande definiendo agnóstico en lugar de ateo, por lo mismo que tú no eres capaz de romper una estampita. Ese es el software a que yo me refiero.
Respecto al dios ese que se refiere en la biblia, no encaja en que le ordene a los judíos que arrasen y maten a los habitantes, por ejemplo, de Jericó, no es buen dios si se puede decir así. Ese dios era suyo e inventado para justificar sus andanzas.
Un saludo

emejota dijo...

Aunque este comentario no tenga nada que ver con el anterior, es lo que se me ocurre ahora tras leer los de los compañeros blogueros.
Se me ocurre que todo depende de lo que cada quien entienda por divinidad. Has dejado claro el concepto del machacamartillo al que estuvimos expuestos los de nuestra generación, unos más que otros,yo de las que menos, afortunadamente, "a la hora de romper estampitas y demás".
Dependerá del concepto que cada cual tenga de lo OPTIMO, y de la REFERENCIA NECESARIA que cada cual ELIJA para mantener un cierto equilibrio emocional.
Vistas así las cosas, lo que para unos puede ser una deidad para otros no. Lo que queda claro es que no es la proyección de nuestra humanidad como nos enseñaron en nuestra infancia.
Bss. familiares.

Antonio dijo...

Emejota, está ahí el quid de la cuestión. El concepto de deidad es el que debe definir si se cree o no se cree, pues si a mí me dicen que dios es el orden que mueve el mundo y sus leyes físicas, químicas y demás, diré que creo en dios. pero si me lo vende como me lo vendieron de pequeño diré que se lo crea su padre...
Un beso de todas la familia

Myriam dijo...

Cuanto daño causaron las religiones así impuestas y que lejos está la estructura eclesial, léase Vaticano y derivados, de las enseñanzas de Jesús, (y más con respecto a las aberraciones de pedofilia, mafia banquera etc,) lo mismo las ideas sobre sexo y pecado, etc.

En lo personal te diré, no adscribo a religiosidad (dogmas y ritos), si a espiritualidad, que es algo muy profundo, personal y directo con la Fuente de Luz del Universo.

Un abrazo
PD. gracias por tu contribución en mi blog, sigo con ese tema de pareja en pmo. martes.

luna llena dijo...

Antonio, en el fondo tienes la DUDA, existira, o no?
Seguro que Nietzsche, me catalogaría como un ser devil e ignorante, creo en Dios. Para mí es como el Gran Espíritu de los indios americanos, esta y forma parte del Todo, la fe en él es algo íntimo, puedes sentirlo en tu mente, cuando te relajas y meditas,tambien estando en contacto con la Naturaleza, observandola. La vida, frenetica,competitiva,materialista que nos toca vivir, impide sentir que somos, materia y energía que se transforma pero sigue existiendo.
El Poder ha utilizado las religiones para controlar las mentes, sí, yo tambien padeci esa educación, pero podemos cambiar, dudar, buscar nuestro Dios particular sobre los cimientos que nos impusieron.
De nuevo te doy las gracias por tus interesantes reflexiones, que tanto hacen pensar.
Un beso.

Antonio dijo...

Gracias a ti, Myriam. El tema de la conceptualización del enamoramiento, amar y querer lo planteé en mi conferencia del pasado 29 en unas jornadas culturales. Me sigue apasionando la gestión de la convivencia y la comunicación como elemento negentrópico que neutraliza la entropía propia de todo sistema abierto.
A mí, personalmente, creo que me queda mucho por aprender de esas teorías relacionadas con la energía cósmica inteligente e intentaré documentarme sobre esa Fuente de luz del universo a que te refieres.
Un abrazo

Antonio dijo...

Luna llena, puede que si hablamos de en qué crees y a que le llamas dios, podremos acercar las ideas. El problema es que el dios que nos colocaron no se ajusta a lo que debería ser un dios de verdad, incluso siguiendo las propias definiciones de las religiones, tal vez por lo que dices, y comparto, de la religión aliada con el poder para dominar a la gente.
Respecto a la DUDaA no sé si recuerdas una entrada que decía algo así como: La duda es la madre del conocimiento. Cuando el dogma y la fe cierran las puertas a la razón y al pensar libremente, estamos cerrando, también, la puerta al desarrollo y a la búsqueda de la verdad que, por lo que se ve y siendo tantas religiones y gente las que la hacen suya, debe ser muy diferente a lo que se nos dice.
Un saludo y gracias por pasar por esta tu casa virtual

JUAN dijo...

Hola, Antonio: muy interesante tu artículo, mi enhorabuena.
Pienso casi lo mismo que tú, aunque no sabría expresarlo tan bién,en algo se debe notar la diferencia en conocimientos adquiridos y estudios realizados, ¡ja,ja!

Creo que el Hombre trae en sus genes desde sus orígenes una cierta dosis de religiosidad, un respeto, admiración y temor a las maravillas del Universo, al cual contempla sin comprender. Siempre se ha preguntado quién o cómo se creó la materia, los astros, los ciclos, las estaciones, la vida en suma. Y como nadie tenía las respuestas, surgieron los listos que se aprovecharon de la ignorancia de los pueblos para someterlos y vivir de ellos organizándoles su manera de actuar en la vida cotidiana. Entonces surgieron los hechiceros, los lamas, los curas…
Yo no sé si soy ateo agnóstico, pasota o creyente. Como bien dices, en mi niñez me inocularon el virus de la Religión oficial programada, y aunque detesto a los curas y a la Iglesia en todas sus vertientes: católica, protestante, ortodoxa… a veces surgen en mí las dudas sobre el más allá. Con toda lógica me digo que si mi televisor digital no surgió de la nada ni es producto de una explosión incontrolada, sino que necesitó de estudios superiores y mano de obra cualificada, tampoco las maravillas que veo en mi entorno cuando abro los ojos, el orden matemático que siguen los planetas y las estaciones, o la música que escuchan mis oídos pudieron aparecer de la nada por un big ban incontrolado y fortuito. Creo que existe algo, una figura o fuerza inteligente sumamente poderosa que lo controla todo desde el inicio, llámese Dios, por ser el título más alto y con mayor prestigio que el hombre ha inventado, Alá, Ra o cualquier otro nombre atribuido por el hombre.
Lo que sí tengo claro es que nadie sabe qué o quién es. Tengo claro que las organizaciones religiosas son perjudiciales para la convivencia, pues son el origen de las guerras, las divisiones y el dolor que asola al mundo. Tengo claro que los curas, los Papas y religios@s son vividores, embaucadores, pues nadie en la Tierra ha sido elegido para representar a esa Fuerza, que nadie sabe más que otro en cuanto al origen del universo: todo son hipótesis más o menos creíbles; todas ellas necesitan de igual fe para creer en ellas, por que quién me convence a mí que es más creíble que Dios dijera:”Hágase la luz, y se hizo” a que “Hubo una explosión y el núcleo de desintegró y surgieron los planetas, que comenzaron a girar ordenadamente….”
¿Quién o cómo se originó la explosión, de dónde provenían las partículas y los átomos que formaban el núcleo, las estrellas y los planetas, de dónde la materia?
Misterio.
Y así como no me machaco los sesos intentando saber cómo llegan tan nítidas y reales las imágenes a mi televisor, sino que las disfruto, así disfruto (al menos lo intento) de las cosas y maravillas que la vida me ofrece. Un placer conocerte mejor a través de tus escritos. Un abrazo.

Belén Trujillo dijo...

Creo que soy la más joven de los que comentan y puedo decir que a mí no me han obligado a creer ni me han metido miedo (tengo 16 años).
Estoy bautizada y he hecho la comunión pero hace unos años dejé de creer antes de confirmarme. Pero por cosas que han pasado, mi fe es grande ahora. De todas formas, la entrada me ha parecido bastante interesante y algunas de tus reflexiones tienen razón. Y seguro que eres mejor persona que muchísimos cristianos.
Un saludo :)

MarianGardi dijo...

Antonio, a mi no ne convence tu discurso, mejor le llamo mensaje,m aunque no carece de oratoria.
Cuando yo era pequeña me metieron en el programa que los rojos y los protestantes eran auntenticos demonios. Luego yo he raseteado el programa para instalar los programas que yo elijo no los que eligieron por mí.
De pequeños vamos a la guarderia, luego terminamos en la Universidad.
El pasado cuando es mentiroso no debe influirnos.
La religión predica, nosotros descubrimos si hemos nacido con vocación. Porque hay personas que l¡tienen vocación para descubrir y otras no? Eso va con los genes creo yo.
Un abrazo

Antonio dijo...

Juan, en términos generales, en nuestra generación y sobre todo a los que nos afectó especialmente esa educación cainista, se suele dar una análisis muy parecido sobre el tema, más incluso en los varones. Luego está el resultado específico de cada cual, con sus diferencias singulares y demás. Lo normal, vamos...
Gracias por tu extensa aportación.
Un abrazo

Antonio dijo...

Belén, con tu edad empecé yo a abandonar el credo impuesto, a reflexionar sobre la estructura eclesiástica y sus intereses, a dejar de ver por el agujero o canuto que me había hecho mirar y ver la vida y la naturaleza con una visión más amplia y más crítica, hasta entender que si existía dios, y me había dado la inteligencia debería usarla adecuadamente, desarrollando mi propia opinión y visión desde el respeto a la de los demás.
Así empecé y así sigo, cada vez más librepensador y menos creyente en nada que no sea el desarrollo del ser humano como ente de inteligencia superior.
Un beso y gracias por tu comentario

Antonio dijo...

Marian, lamento que entiendas que mi discurso está hecho para convencer a nadie, no es esa mi intención ni mucho menos. Tu experiencia es tuya y la mía es mía. Tus credos, razones y convicciones deben ser singulares como corresponde a tu singularidad.
Como digo en la presentación de mi blog yo miro y cuento lo que veo desde mi ventana, que es mi experiencia vital y cómo la manejo o gestiono, si quiere alguien asomarse a ella que lo haga, pero lo que se ve desde otras ventanas no me corresponde a mí juzgarlo, salvo que me lo quieran imponer.
Esas es mi actitud en este sistema de compartir ideas y reflexiones, como tú ya sabes.
De todas formas yo sí me reafirmo en mi teoría del software. En el reseteo no se elimina el software sino que se inicia de nuevo exprograma con el mismo software. Tal vez pudiera ser más efectivo el psicoanálisis en ese planteamiento de retomar el pasado, ver la composición del software y procurar reprogramar con cierta garantía del éxito… digo, tal vez.
La cuestión genética la coloco yo, en mi teoría, en el hardware donde se conjuga esa calidad y capacidad de la estructura material y funcional. Eso sin la educación y la formación no progresará adecuadamente.
La comparación demasiado tecnológica, es de simpleza para intentar explicarlo, la complejidad de la mente humana va mucho más allá de un sistema informático, como es lógico hoy por hoy.
Un abrazo

Antonio dijo...

Mi amigo Prudencio me manda un correo con el siguiente comentario, que no quiero detraer a los lectores de mi blog:
"Coincido en la no existencia de dios. Sin embargo, soy el primero que quisiera creer en él, porque implicaría un cielo, al que ninguno cree que no va a ir. Creo que la idea de dios nace de la necesidad que tenemos de creer que aunque moriremos seguiremos vivos después. Nos es difícil aceptar, que una vez muerto, todo se acabó, hasta uno mismo.
Si existe una isla donde no halla llegado ningún atisbo de civilización, seguro que tienen un dios, al que agarrarse, darle un cierto sentido a la vida, vivir después de perecer...Sería cualquier cosa, el sol, la luna , y un monigote que lo represente, y por supuesto un representante de ese dios entre ellos, con todo el poder que eso implica.
Entonces, ¿el alma?. Pero, cómo creer en algo que ni notamos, vemos, ....También hemos supuesto la existencia del alma. Y como dice Eduart Punset : el alma está en el cerebro. No he leído el libro, pero supongo se refiere a que es lo único que tenemos: una parte del cuerpo, que más que regirlo, nos dirige, nos hace, al menos en una gran parte.
La iglesia, con sus dogmas de fe, sus sacramentos, su parafernalia, sus ritos. Me atrevo a decir más: sus tonterías, es la que más daño hace, el principal enemigo de creer en dios. Es que a las demás religiones les pasa lo mismo, están tan llenas de estupideces que repugnan a la razón.
Si acaso, dios, es sinónimo de poder . De nada más. ¿Porque hay que suponerle esos adjetivos de, bueno, misericordioso, etc, hasta el infinito?.
Sí alabo la labor de curas y monjas. En su creencia hacen mucho bien. Yo, que me he criado entre ellos les reconozco su mérito. A veces tan ciegos en su religión, que pensaban en la virtud de rezar el rosario todas las tardes en vez de alargar el poco tiempo que teníamos de recreo.
Al final siempre nos dirán, esa frase vacía, porque no tienen otra salida: Los designios de dios son inescrutables.
En fin , amigo Antonio, que leyéndote me has creado la necesidad de poner aquí lo que pienso.
Un abrazo."

Antoñi dijo...

Un gran texto, una gran reflexión...
La religión, las religiones, son como todas las ideologías, fundamentadas por el hombre, para dominar al hombre, siendo el hombre el representante del grupo de los seres humanos, compuesto por hombres y mujeres, que también hay que decirlo...
Querido Antonio, las creencias y adoctrinamientos que nos impusieron de niños, permanecen, nos gusten o no, pues seguimos atados a una serie de prejuicios que nos impiden zafarnos de ellos, por ejemplo, hoy día, se está generalizando los matrimonios civiles, sin embargo cuando hay que enterrar a un ser querido, lo hacemos con entierro religioso, muy pocos harían lo contrario, por no hablar de las comuniones, los bautizos, en fin, somos corderos que siguen a la manada...
Por otro lado, está la evolución personal, no soy creyente de religión alguna, ese factor lo tengo superado, no tanto la conducta social al respecto. Tengo que añadir, que creo en la divinidad, en esa energía superior, que acoge a un todo y que seguramente puede ser ese todo, que el ser humano jamás podrá definir con exactitud, como tampoco podrá saber, que es en realidad, dentro de este cosmos, o de donde viene o a donde va, puesto que no tengo duda, que ese cuerpo que nos da la presencia física en este mundo, es la casa que ocupa, somos energía, que igual que llega, se va. Tampoco sabemos donde está como dirección, este hábitat que nos acoge...
Te dejo una frase que suelo usar con mis niños, para decirles que lo importante es vivir y ser fiel a ti mismo, a tus valores adquiridos de acuerdo a tu sentir;
"Mil vidas, dicen que tenemos, yo que soy una humilde mortal, solo conozco esta, pues nacemos con una mordaza en la boca y una venda en los ojos, así que es en esta, donde intento ser feliz conjugando el verbo amar en todos sus tiempos y modos, siempre haciendo valer el ser que soy"...
Lo demás Antonio, debe quedar en agua de borrajas, lo importante es vivir, siendo fiel a ti mismo a tus valores personales...

Besos

Antonio dijo...

Antoñi, pues me atrevería a decir que firmo casi todo lo que dices, que comulgo con tus ideas y que no sé si llamarle Dios a esa energía, es que la palabra está demasiado adulterada y puede ser usada para reconvertirlo en el dios religioso que nos acaba dominando. Ellos son listos y seguirán apoyándose en el desconocimiento del pueblo para seguir manipulando.
Un beso y gracias por tu comentario