lunes, 23 de julio de 2012

Amar y/o querer



Ando demasiado ocupado para poder seguir el ritmo de publicaciones que me gustaría. Escribir es un gusanillo que te llama en cuanto te descuidas y, una vez puesto, tu mente baila al ritmo de las ideas y tus dedos danzan al compás de la mente.

Tal vez uno de los problemas que tenga para escribir sea la cantidad de circunstancias que merecen pararse a hablar y reflexionar sobre ellas. Son tantos los frentes que acabas disperso e indeciso. La crisis me tiene a maltraer y debo más de una explicación sobre lo que pienso de esta jugada magistral que nos está colocando el mundo de las finanzas en colaboración con la traición de las ideologías políticas adosadas al pesebre. Pero como hay tantos y tan buenos escritos sobre el asunto, hoy me dedicaré a compartir con vosotros unas ideas que expuse en mi conferencia sobre el tema del amor y la convivencia en pareja, que no es de menos calado, pues afecta sobremanera a la vida cotidiana.

Mi intención fue clarificar algunos conceptos que, bajo mi opinión, se presentan como sinónimos y son bastante diferentes, como enamoramiento, amar y querer. También pretendí, dentro de mi modestia, dar cuatro visiones en las que el amor, a nivel general, es explicado de forma más funcional. Estas visiones estaban fundamentadas en entradas anteriores, ya publicadas en este blog. Después anduve transitando por cómo se ha producido el cambio desde una estructura familiar y de pareja asimétrica y machista a otra más simétrica y enfocada a la igualdad, para concluir con la leyenda sioux sobre el águila y el halcón.

Pero vayamos al tema. Me permitiréis que le dé esta forma a la palabra EN-AMOR-A-MIENTO. Por qué? Porque el enamoramiento no es amor, sino una ilusión que reviste al otro de múltiples y falsas virtudes y atributos, que se irán despejando con el tiempo. Por tanto es una mentira de amor. Pero sí tiene en su haber algo muy importante, como es la oportunidad de establecer una relación adulta y seria, de respeto y afecto, que genere el verdadero amor que persista a lo largo del tiempo y dé cobertura a los conflictos venideros, para garantizar una buena solución, evitando la desilusión y el desengaño. Existe una verdadera disposición al entendimiento, aunque ocasionalmente también se den casos de cierta morbosidad con los celos y la sumisión de uno a otro, en función de la microcultura familiar que se haya vivido.

Y del AMOR qué? Hay una expresión de Sócrates sobre el mismo, cuando le dice al joven Lisis: "el amor es desear que la persona amada sea lo más feliz posible". Qué bonito! No lo toma como un trabajo, no dice que se le haga feliz, sino desear que lo sea y procurarlo, lógicamente. Pero eso tiene una lectura inversa, la otra persona también debe desear y procurar que lo sea el otro. Nadie se sacrifica, pues el otro no lo permitiría, más bien se respetan y procuran que el compañero/a realice su vida de una forma completa para desarrollar su personalidad y potencialidades. Entiende, así mismo, que el nexo es la voluntad y no el derecho de uno sobre otro, es una unión en libertad que respeta, por propia iniciativa, unas normas que emanan del amor verdadero.

Y entonces, qué es QUERER? La palabra querer viene del latín “quaerere”, que significaría tratar de obtener, buscar. Cuando uno trata de obtener algo, en este sentido, está planteando una relación objetal… busca un objeto conveniente para cubrir una necesidad. El diccionario de la RAE, en una primera acepción, habla de “desear o apetecer”; mientras en la segunda lo refiere a “amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo”. Obsérvese que introduce el término a alguien o “algo”; algo es cosa, no persona. En ese sentimiento equipara, pues, persona y cosa.

Yo plantearía esa diferencia entre amar y querer diciendo:
·        AMAR es desear que la otra persona sea feliz.
·        QUERER es tratar de obtener lo que se desea o apetece.

Pero no nos engañemos, en la relación de pareja existen esos dos verbos o, al menos, deberían existir. Por un lado está esa alianza que se hace en el matrimonio o en la formación de la pareja, donde se procura la mutua ayuda, el cubrir necesidades del otro, no solo sexuales, sino sociales y de relación, culturalmente hablando. El otro es un objeto de satisfacción y de complementariedad para cubrir nuestras necesidades, como ya he dicho. En todo caso, aquí hablo de lo material del rol social de la pareja y sus responsabilidades en el desarrollo de la misma, en la crianza de los hijos y en la propia marcha doméstica.

Pero existe otra alianza mutua, que no siempre se da, y que pretende el crecimiento compartido, la ayuda intelectual y el apoyo para que cada cual se desarrolle en esa intelectualidad, en esa forma de crecer su interior y desarrollar sus potencialidades y poder hacer aquello que les haga felices, que les motive y  permita su evolución personal. Aquí está el respeto a la esencia de la otra persona y el intento de hacer coincidir en un mismo proyecto los de ambas, converger en uno solo sin renunciar al propio.

Entonces, si se dan ambos verbos, el amar y el querer, cual debería prevalecer sobre el otro? Yo creo que lo importante es el amor, de esa forma el trabajo que da el querer se hace sin molestias. Pero si no hay amor, y solo se vincula la pareja por el querer, será muy frustrante la relación… “plancho y cocino para él”… “trabajo fuera para ella”… por poner un ejemplo. Cuántos matrimonios hay atrapados en esa relación social de compromiso y deber, que no quiere oír hablar de separación ni de que no se quieren, si se dan todo lo material que necesitan para sobrevivir, como no se van a querer? Pero, se aman? En el fondo, en muchos casos, si rompieran esa relación pasarían a peor vida, según ellos, ya que ahora son efectivamente dependientes.

Erich Fromm, en su libro El arte de amar, comenta algunas cosas interesantes de las que me voy a hacer eco, aunque no diferencia entre amar y querer y parece que ambos conceptos los engloba en amar, diferencia muy bien entre enamoramiento y amor (querer) :

“Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.”

“Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.”

“El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.”

“No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio.”

Dado que lo que se dijo a continuación fue un resumen de diferentes entradas de este blog, con ideas puntuales más o menos desarrolladas, os propongo, para quien tenga interés en el tema, que pase por esas entradas mediante los enlaces que coloco:

La relación amorosa según una interpretación libre de la pirámide de Maslow:

La perspectiva mercantilista del amor:

La teoría de con-juntos en la relación de pareja:

Otra visión del asunto:

Delirio de amor:

Cerrando el tema:

Hablemos de la familia (tres entradas continuadas sobre el tema familiar):

Aula de mayores (un repaso al proceso evolutivo social y familiar, con el ajuste de roles que se han dado en la pareja):

Leyenda sioux:

16 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Antonio, leerte siempre es una gozada...

Antonio dijo...

Gracias, Mª Ángeles, lo mismo te digo con tus escritos.
Un beso

emejota dijo...

Ahora ha llegado la conexión, así que aprovecho.
No podría decir otra cosa sino que has dado en el quid de la cuestión, una vez más. Si es que no puede tener tanta experiencia, que, unida a la inteligencia forzosamente ha de dar un fruto tan estupendo como tu blog y esta entrada es un claro ejemplo. Bs. familiar y ojito con "la caló".

Antonio dijo...

Gracias, amejota, si le quitamos la arbitrariedad del afecto, también,
La "caló" y su P. M. me tiene frito. Salgo poco a la calle, al refugio del aire acondicionado se está mejor. Tú debes tener buena temperatura por esas Asturies..
Besosss

JUAN dijo...

Un placer leerte, como siempre, Antonio.
Ha quedado claro: el enamoramiento, el querer y el amor son cosas diferentes, ¿pero los unos sin los otros pueden derivar en amor?
Estoy leyendo un libro sobre el Rey en el que cuenta la manera en que llegaron a casarse, y después de leerte yo la clasifico en el término "Querer":
La reina de Grecia organizaba un crucero por el Mediterráneo al cual invitaba a los herederos a los tronos de Europa solteros.Los sentaba en mesas distribuidas por la cubierta y repartía números entre ellos y luego sacaba los números que debían unirse para conocerse y entablar relaciones.
Nuestar actual Reina Sofía llegó a a Juan Carlos de rebote, tras haber sido rechazada por el Rey de Noruega, de cuyo heredero estaba locamente enamorada, por no disponer de suficiente dote (el Parlamento griego solamente acordó entregarle 50 millones de pesetas del año 1962)Como ya estaba devaluada aceptó conocer a Juan Carlos, quien no tenía liquidez y aceptó los 25 millones de pesetas de dote.
O sea: querer poseer algo a toda costa: una corona.
Te recomiendo leas ese libro, está en internet en papel, PDF y en formato epub. Te quedarás pasmado. Un abrazo

JUAN dijo...

Se me olvidó el título del libro: UN REY GOLPE A GOLPE
Lleva dentro aclaraciones sobre su participación y la de otros importantes políticos de izquierda y derecha en el 23F

Antonio dijo...

Juan, no conocía al detalle lo que me cuentas, aunque algo sabía de ese encuentro. Eran habituales los encuentros en la alta sociedad y la presentación de las hijas para ponerlas en el escaparate y fueran elegidas por los pretendientes. No era el amor sino el interés de la familia, sobre todo en el caso de la realeza y la nobleza, lo que primaba sobre el amor. El padre decidía con quien era mejor casar a la niña para buscar alianzas o incremento del patrimonio. La dote era determinante. Esa fue la política real desde antes de los Reyes Católicos que acabó con España metida en los fregaos de Europa por su culpa. Tal vez de ahí venga lo de “El roce hace el cariño”… cásate y aprenderás a quererlo… aunque a veces era una situación odiosa como en el caso de Catalina de Aragón y Enrique VIII de Inglaterra.
Miraré a ver si bajo el libro a mi e-book.
Un abrazo y gracias por tu comentario

JUAN dijo...

Yo lo tengo en mi lector, en formato epub. Te lo emvío ahora, pero debes tener el programa Calibre para que se pueda abrir, ya se lo dije a Lola. Un abrazo

Antonio dijo...

Se me olvidaba comentarte, Juan, la etimología de la palabra “gilipollas”. Al parecer un alcalde de Madrid llamado Gil de Imaz, tenía dos hijas poco agraciadas y las llevaba a los encuentros sociales a ver si las colocaba a alguien… todo le huían diciendo ahí viene Gil y sus dos pollitas (término usado para definir a las jóvenes incipientes)… la cosa acabó en: Ahí viene Gil y pollas…
Cómo es la vida…!!!

Antonio dijo...

No te preocupes, Juan, ya lo tengo.
Un saludo

Isabel Martínez Barquero dijo...

Te leo y asiento, porque esto de acuerdo contigo. Amar es la fase madura del amor, donde también puede conjugarse el querer e, incluso, el enamoramiento (no en balde somos seres cambiantes en el tiempo).
Preciosa entrada, querido Antonio.
Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias, Isabel. En estos momentos de tanta desazón parece, incluso, una frivolidad tocar este tema, pero también hay que seguir en estas reflexiones para no dejarse llevar por el sunami de la crisis.
Un beso

Belén Trujillo dijo...

Me encantó esta entrada Antonio. Yo no estoy enamorada entonces, yo amo, me lo has aclarado.
¡Saludos!

Antonio dijo...

Me alegra que te haya servido de algo es ta reflexión, Belén.
Un saludo

Myriam dijo...

Querido Antonio, enlacé esta entrada tuya tan jugosa a la mía de hoy, puesto que ambos tocamos el tema de relación de parejas.

Un abrazo y gracias.

Antonio dijo...

Gracias, Myriam, por tu enlace, eso muestra que hay cierta afinidad en nuestro pensamiento.
Besosss