jueves, 30 de junio de 2016

Análisis poselectoral en dos fases. (II)


Fase dos, resultado electoral y el momento.

La verdad es que el resultado de las elecciones del pasado domingo nos trajo una sorpresa. Para mí fue algo incomprensible que me rompió el esquema previsor que tenía. Las empresas demoscópicas han fracasado rotundamente. Tanto en los estudios de campo hechos durante la campaña electoral como en las encuestas a pie de urnas, se han producido variaciones tan significativas que sorprenden. Lo curioso es que en el caso de Ciudadanos y el PSOE se han ajustado bastante al resultado final, pero respecto al PP no se esperaban ni ellos mismos esa subida hasta los 137 diputados. Otro asunto más flagrante es el de Podemos. No tiene lógica que en todos los casos se les dieran resultados similares y al final se desviaran de una forma tan impresionante. Ya hay gente que sostiene que ha habido pucherazo, que han manipulado los datos y han subido los del PP y bajado los de Podemos. Y digo yo: Si cada partido tiene las actas de las mesas electorales, incluido Podemos, pueden contrastar esa información del propio ministerio, lo primero que tienen que hacer es comprobar que los datos que tienen los partidos son iguales a los que da el ministerio y se acabó la especulación  y las dudas.

Sin entrar en esos asuntos, podemos valorar los resultados oficiales. Para quien quiera mayor información dejo este enlace con acceso a la página del Ministerio, donde podrá ver el conjunto de esos datos: http://resultados2016.infoelecciones.es/99CO/DCO99999TO.htm?lang=es

Yo me he permitido hacer una pequeña tabla con los resultados obtenidos por los cuatro grandes partidos a nivel nacional, como son PP, PSOE, Podemos y Cs. Y os la ofrezco aquí, con los datos de las elecciones del 20D y las del 26J. Podéis ver el número de votos obtenido por cada partido en ambas elecciones, las variaciones habidas, el % de esas diferencias, los escaños obtenidos, los que pierden y ganan, el % que representan esas variaciones sobre lo que tenían el 20D y he añadido una variable significativa, como es la relación entre el número de votos y escaños; es decir, el número total de votos dividido por los escaños asignados, con lo que tendremos una visión de cuantos votos le cuesta un escaño a cada partido.

Antes de entrar en el frío análisis de las cifras, creo que no es malo hacer algunas consideraciones sobre la cultura democrática de este pueblo nuestro, aunque en la entrada anterior ya se tocara algo. No tenemos una cultura democrática sólida, pues nuestra historia se encargó de bloquear las etapas y estados democráticos en nuestra administración y gobierno. Por tanto, a la inmensa mayoría, no se nos educó en el verdadero significado de la democracia participativa. Nos cuesta comprender que la visión del otro es complementaria a la nuestra y tan digna de respeto como ella. Parece como si entráramos en una guerra con el vecindario para ver quién gana la batalla y deja en la cuneta al otro, lo que implicaría someterlo a nuestro dictado.

Tenemos el amargo bagaje de la reciente historia, donde se cultivó la moral de Amo y del Esclavo, del señor que mandó como clase dominante (a modo de estadios feudales) y la del esclavo o siervo, que renuncia a implicarse en las decisiones y deja en manos del señor la toma de las mismas mediante un acto de fe, lo que implica que se le permite todo y aceptamos sus explicaciones sin paliativos ante cualquier hecho injustificable. Las reminiscencias del pasado inmediato influido por tantos años de dictadura siguen presente. Se nos dijo que dejáramos la política para los políticos, que los dirigentes ya sabían gobernar pensando en nuestros intereses, pues ellos tenían mayor información y capacidad que nosotros para tomar decisiones acertadas. Se nos anatemizaron las otras ideologías, nos cargaron de prejuicios y se nos hizo patriotas a su forma: “España son sus territorios no su gente”. ¿Con esta filosofía como se puede encajar la soberanía popular? ¿Pueden los hijos del franquismo entender que un país soberano es aquel que es dueño de su destino, que elije y determina quien lo gobierna y qué políticas se aplican para ello?

A pesar de haber evolucionado en muchísimos casos, sigue esa idea y actitud troquelada en muchas mentes, como es natural, no todos pueden evolucionar en la misma dirección y de la misma manera, en todo caso, será en función de su capacidad crítica y de su disposición a ello. Por desgracia hay demasiado pensamiento enquistado en el pasado que no evolucionó hacia la concepción de una verdadera democracia. Tal vez sea esa una de las circunstancias que justifica la adhesión inquebrantable a un determinado partido del que nos hacemos gregarios. Adhesiones, actitudes, conductas y sentimientos de pertenencia son la argamasa que nos instala en la falta de criterio propio para obrar en libertad crítica llegando a votar a corruptos, chorizos e indecentes políticos por el mero hecho de ser de nuestro partido. Lo malo es que, al no tener conciencia política y social, hacemos que los demás sufran las consecuencias. Es imprescindible, pues, una legislación que corrija y evite estos sesgos mediante leyes claras y contundentes frente a aquellos que atentan contra la propia ciudadanía mediante corrupción, malversación o mal gobierno.

Pero vayamos con los datos:


Como podemos observar el PP ha ganado  669.220 votos más, o sea, un 9.25% de incremento. Eso se traduce en 14 diputados, que son un 11.38%, o sea, dos puntos más en la aplicación de la distribución de escaños. Cada escaño le has costado o equivale a 57.709 votos.

Tal vez lo más escandaloso sea lo de Podemos. Pierde 1.089.760 votos respecto al 20D sumando todos los grupos que lo integran, o sea un -17.75% y se queda igual en número de escaños por efecto de la ley D’Hondt. Pero ese -17.75% de pérdida de votos es muy significativo. A Podemos le cuesta un diputado 71.123 votos.Pero el asunto también se cebó en Ciudadanos. Perdió 390.759 votos, un -11.12%, lo que se tradujo en -8 diputados que representan un -20% de lo que tenía. Cada diputado le costó 97.618 votos. Más que a ningún otro. Habrá que ver la justicia de la Ley D’Hondt cuando se aplica.

Hagamos un ejercicio. Ponderemos el valor de los escaños en votos para estos cuatro partidos. Han obtenido entre los cuatro 21.504.397 votos y 325 escaños. Si dividimos el número de votos por el de escaños obtendremos: 66.167 votos por escaño que sería le valor medio en votos del escaño. Vamos un poco más lejos; veamos cuantos escaños obtendría cada partido con los votos que ha cosechado:
PP: 7.906.185/66.167=119; PSOE: 5.424.709/66.167=82; Podemos: 5.049.734/66.167=76; Ciudadanos: 3.123.769/66.167=47.

O sea que si aplicamos una distribución equitativa de los votos, habría perdido con relación al resultado legal: el PP -18 escaños (137-119), el PSOE -3 (85-82) y Podemos habría ganado 5 (71-76) y Ciudadanos ganaría también 15 (32-47). ¿Qué quiere decir esto? Que la ley D’Hondt se ha de cambiar para que sea una distribución más justa. Hay otra variable que no la considero, como es el valor en votos de cada escaño según la provincia y su población.

Por otro lado se ha dado una abstención mayor que el 20D, bajando la participación para estos partidos en 4.15%. Hipoteticemos: Si aplicamos esta corrección a todos ellos, entendiendo que la abstención fuese homogénea entre los votantes de todos los partidos, nos encontraríamos que las deviaciones se corrigen: El PP habría subido un 13.40% (9.25+4.15); el PSOE también habría subido ligeramente en un 1.98% (-2.17+4.15); Podemos habría perdido un -13.60% (-17.75+4.15) y Ciudadanos un porcentaje inferior de votos en un -6.97% (-11.12+4.15). Pero el asunto de la abstención, por lo que se ve, no es homogéneo.

Por tanto si, hipotéticamente, homogeneizamos la abstención, permítaseme esa frivolidad, encontramos que:

  1. Ese espléndido resultado del PP, con ese 13.40% corregido, demuestra que sus votantes no se han abstenido, incluso se han movilizado los abstencionistas anteriores, a la par que se dieron trasvases importantes de votos desde Ciudadanos mediante el mensaje del voto útil. La clave para mí ha estado en conseguir el PP movilizar a sus descontentos que no le votaron el 20D, considerando que ya le habían castigado, mantener los votantes anteriores e incrementar con los de Ciudadanos.
  2. El PSOE se dejó votos por el camino, pero en menor cantidad que el índice de abstención, por lo que, a pesar de todo, no fue una situación catastrófica, solo se le descolgó un 2.17% en lugar del 4.15% de la abstención general.
  3. El mayor desastres se produce en Podemos, que pierde, en un sentido teórico, un 13.60% de sus votantes tras corregir las desviación de la abstención, aunque en realidad es un 17.75%. Eso es digno de estudio, pues parece que la alianza con IU y la mala gestión de la campaña y sus mensajes no cuajó. Como diría Errejón: 2+2 no suman 4 en este caso. Eso sí, por arte de birli birloque de la ley D`Hondt no pierden ningún diputado, manteniendo los 71 que sacaron el 20D.
  4. Ciudadanos, que bajó parte de sus votantes de forma alarmante, ha sido presa del voto útil, pues perdió un 11.12% (6.97% de sus votos, aplicando también la ponderación aritmética de la abstención general). El caso de este otro partido emergente nos hace pensar que la mayoría le vio como la marca blanca del PP para frenar la marcha de votos del descontento, dando la posibilidad de refugiarse en él para volver a su identidad primigenia en cuanto pasara la tormenta.

En Conclusión:

El flujo masivo de votos al PP en estas circunstancias, con los escándalos de corrupción, el caso del ministro Fernández Díaz y sus maniqueas conversaciones con De Alfonso y el cúmulo de casos apuntados en su haber en los últimos tiempos, no han afectado a sus votantes, es más, les han dado alas. Ya se vio cómo fueron ganando, en situaciones anteriores, las elecciones municipales los alcaldes sospechosos de corrupción sin importar a sus votantes esos hechos. Tal vez aquí se pueda aplicar ese concepto que refería antes de la moral del Amo y del Esclavo, más o menos como lo enunció Nietzsche. Esa fidelidad de la derecha tiene su raigambre, bajo mi punto de vista, en el credo absolutista y su aceptación, donde se conjuga el trono y el altar evocando el carlismo del siglo XIX y en la aceptación de una estructura organizacional de corte más vertical. Hay peguntas que las dejo el aire: ¿Hasta qué punto representa a la vieja y trasnochada España? ¿Hasta qué punto influyó la ideología del viejo régimen? ¿Hasta qué punto se manifestó de forma clara y precisa el neoliberalismo entre sus filas? Debe ser producto de esa amalgama que se da en nuestra derecha, donde conviven anacrónicos sujetos, con verdaderos demócratas al estilo derecha europea, junto a herederos ideológicos del viejo régimen y una representación mayoritaria de creyentes católicos, aunque los otros puedan votar a otros partidos. La entrada en escena de algunos obispos anatemizando a Podemos y alertando sobre la hecatombe que se produciría con ellos y sus adláteres, puede haber tenido su efecto en el rebaño del Señor.  La hábil dicotomización de Rajoy entre PP y Podemos, dejó en la cuneta de las opciones a los partidos más centrados. La lucha ya no se presenta entre PP y PSOE como hasta ahora, sabedores de que ambos partidos son relativamente parecidos, sino con otro mucho más agresivo con el sistema y, por ello, se movilizan los electores del PP, pues el miedo al cambio radical entra en los ánimos del electorado de derechas.

Por otro lado, existe una filosofía que lo justifica todo, siempre y cuando ese mal se ejerza para conseguir un bien. Maquiavelo, ya referido, decía que el fin justifica los medios. Hay que evitar un mal peor y ahí cabe el perdón de los nuestros, de los que velan por nosotros y nuestros intereses, volvamos, pues, la cara para no ver, saber y oler las heces e inmundicias que provocan, y centrarse en las de los demás para justificar que todos son iguales. La propia Cospedal en una emisora tan de la Iglesia como la Cope, dejó claro que ellos son un reflejo de la realidad social, pues esta sociedad es tan corrupta como los políticos. Es decir, que de forma solapada ella acepta que quien vota a un corrupto lo hace porque forma parte de ese colectivo de corruptos que pueblan nuestra sociedad. Ya está, se acabó el cargo de conciencia, todos a votar que esto no tiene arreglo y habría que cambiar  la moral y ética de la sociedad para que repercuta en los políticos, cosa harto difícil ahora mismo. ¿Qué hubieran dicho si el caso se diera en otro partido? Ya se vio con la corrupción del PSOE en los últimos años de Felipe González, que no fue moco de pavo tampoco con los Roldanes y demás actores de aquella detestable película, cuando los electores le mandaron a regenerarse a la oposición durante dos legislaturas. Eso es lo lógico, que ahora se hubiera mandado al PP a regenerarse en la oposición, pero…

El caso del PSOE no deja de ser bastante patético. Partiendo de una ideología de izquierdas, socialista, se pasa a la socialdemocracia, que es un buen cambio en su momento, pero empieza a traicionar principios y valores fundacionales que le hacen tambalear. El maestro de la dialéctica, Felipe González, de verbo fácil, consigue modernizar a un partido anacrónico ubicado en el exilio y da un formato europeísta al mismo. Obtiene el beneplácito de la socialdemocracia europea y empieza a dejar en el margen izquierdo a un importante colectivo de su ideología. No se puede negar en ningún caso que la obra de González y el POSE de los años 80 fue un gran paso adelante para nuestro país, modernizándolo y cambiando sus estructuras de comunicación, entrada en la UE, sanidad, educación, etc. Sus iniciales objetivos de justicia social y buen gobierno se van desmontando con sus casos de corrupción y el trabajo en las cloacas del Estado. Acaba casi en la  derecha, haciendo políticas de derechas y defendiendo los grandes intereses de los amos del sistema que parece le premiaron con el uso de las puertas giratorias mediante un sillón en un muy buen consejo de administración, al igual que a los demás servidores que se destacaron por el buen servicio dado al mundo empresarial. La mala gestión inicial de la crisis también le pasa una buena factura ubicándolos en la oposición en la selecciones de 2011. No sé si el término casta, que acabará acuñando la gente de Podemos, se empieza a fraguar en esos privilegios que se van auto-otorgando en el ejercicio de su responsabilidad regidora y legisladora, tanto los unos como los otros. El PSOE, pues, también pierde su credibilidad, en gran medida, debido a sus corrupciones, que sirven a modo de comparación para justificar las de los otros, sobre todo por los EREs de Andalucía, y su deriva ideológica, su nepotismo institucional, etc. En estas circunstancias, allá por 2011, el PP y el PSOE se tiran los trastos a la cabeza  de tal forma que los dos salen malheridos, pero dado que la izquierda siempre fue más crítica y peleona con sus correligionarios, sale con más pupa el PSOE que la derecha, menos crítica con los suyos y más tolerante con sus desvaríos, pues no rompen filas y siguen en formación perfecta ante la confrontación para defender al PP. El PP pierde menos voto que el PSOE ante los mismos hechos deshonrosos. ¿Es una cuestión de cultura política diferencial en cada partido?

Pero situémonos para ver por dónde y por qué surgen los nuevos partidos. Este barullo y “chanchulleo”, al que me refería, que es relativamente tolerado en época de bonanza, salta por los aires cuando viene la crisis. Mientras uno tiene pan en la mesa y sacia su hambre no mira a la mesa de los demás para comer. Pero si no hay pan en mi mesa, miro a la otra a ver si allí hay pan, porque tengo hambre y quiero comer. Mas cuando veo que no hay en mi mesa ni migaja del mismo y en la de otros existe abundancia de manjares y exquisiteces la ira me indigna, la injusticia aflora y aparece el desencanto, la rebelión, el rechazo hacia aquellos que me engañaron y, mientras se enriquecían juntos a sus amigos, yo iba perdiendo mis cosas, mi casa, mi trabajo, mi paz interior, mi gente… y la angustia, preocupación y desesperanza se apodera de mí. Estudié y no tengo salida, me empeñé y no puedo pagar, el seguro del paro se acaba y no encuentro trabajo, mis hijos me piden, mi gente quieren seguir con su nivel de vida y yo me siento inútil e indefenso ante este caos que yo no he inventado… ¿lucho o me tiro por la ventana, pues mañana me desahucian? Dramas, injusticias, dejación de funciones y responsabilidades por parte de  la administración, ricos más ricos, pobre más pobres… ¿Qué hago? Me iré al comedor de Santo Domingo a ver si la caridad palia esta injusticia y el hambre…

De golpe una luz se enciende y un sinfín de gente va llenando plazas, gritan indignados. Son votantes de la derecha, de la izquierda, del centro… son ciudadanos afectados por la crisis, defraudados por sus políticos, que claman al cielo y al infierno una solución a sus males, que rechazan las prebendas de aquellos a los que empiezan a llamar clase. Busca un líder una organización, alguien que les guíe y articule para esa lucha o reivindicación que les salve, que les redima de este desaguisado. ¿Dónde está el mesías, aunque sea un clavo ardiendo? Gritan que quieren cambiar las  cosas, hacen asambleas, y para reafirmarse en su capacidad y darse ánimo entonan un “PODEMOS cambiar esto”.

Esa consigna dará nombre a su partido, a su grupo de pertenencia, que intentará recoger las demandas y fortalecerse con el desencanto colectivo. No hay una homogeneidad ideológica, pues el descontento se da en diversos sectores de la sociedad y las ideologías. Les une masivamente su rechazo a la gestión de la crisis, a la injusticia que se observa, a los partidos que gobiernan. Entonces, Podemos, pregona su transversalidad y le acusan de populismo incitándole a que se presente a las elecciones que es como funciona esto. Lo hace y sorprende. Entra en el parlamento Europeo. ¡Cuidado, cuidado! Que estos pueden ser peligrosos, pueden, incluso, ser antisistema. Hay que hacerles la guerra, buscar trapos sucios, descalificarlos, mostrar su peligro. Empieza la guerra sucia, la siembra de dudas que es como funciona esto, la conspiración en no sé qué despachos, difama que algo queda… La táctica consiste en machacarlos, al igual que ellos hacen: "Los subvenciona Venezuela, mirad el ejemplo... si no, mirad lo que ha ocurrido en Grecia que está en la ruina, bajaron las pensiones, se incrementó el paro, subió la deuda..." La guerra está servida y se buscan ejemplos que demuestran la inviabilidad de sus políticas. Al fondo la omnipresente y todopoderosa UE con el dedo amenazante de la Merkel... Miedo... miedo... miedo, terror a lo que pase.

Hay mucha gente descontenta con el gobierno, desilusionada con los dos grandes partidos, que empiezan a rechazar el bipartidismo. Pero si Podemos se presenta como transversal podrá llevarse votos de la derecha y eso no lo puede consentir el mundo de las finanzas. Entonces se apoya a un grupo relativamente nuevo para que recoja el descontento de esa derecha evitando que ese voto vaya a la izquierda solapada, que es Podemos, y se riegan las raíces de Ciudadanos, un partido sospechosamente cercano al PP al que se le hace soltar el lastre de UPyD. Eso lo reconoce hasta el presidente del BBVA que apoya este proyecto.  Ciudadanos es el Podemos de derechas, salvando diferencias, pero con el mismo objetivo, recoger el voto descontento de ese lado, como ya he mencionado.

La gente, hastiada del bipartidismo, ve con buenos ojos la entrada de aire fresco en la política y espera que se acabe el despotismo de las mayorías absolutas. Muchos se vuelcan en apoyar a los nuevos, bien para cambiar a los viejos o para darles una lección. Son la voz de la conciencia social que deberá despertar del letargo y hacer considerar la política de los antiguos a los que se le llama la clase por parte de Podemos. Se entiende            que una mayor representatividad de la diversidad ideológica será un garante de control para que la apisonadora no nos imponga trágalas. Rivera e Iglesias escenifican el encuentro de esas dos ofertas nuevas, Ciudadanos y Podemos, dando la sensación de estar bastante de acuerdo en muchas de las cosas que se plantean… Estamos en el programa de Jordi Evole, juntos en un taxis, sentados en un bar, lejos aún del desencuentro poselectoral del 20D.

El 20D da unos resultados que ponen contra las cuerdas al gobierno marcado por la corrupción, pero en lugar de llegar a un acuerdo de mínimos para cambiar las cosas, aparecen exigencias y desacuerdos infranqueables, pues se priorizaron aspectos de segundo orden y no se consiguió formar gobierno por la incompatibilidad entre Podemos y Ciudadanos, que tampoco tienen mucho interés en acercar posturas, aunque fuera de mínimos, de la mano del PSOE.  Factores como el reconocimiento o no del derecho a decidir y otros acaban bloqueando el proceso. Sánchez es negado por la derecha y por la izquierda antes de que cante el gallo. Elecciones a la vista tenemos, pues.

El ladino Mariano se sienta a esperar en su puerta conocedor, supongo, de la historia de la izquierda y su facilidad para perder oportunidades y enfrascarse en luchas intestinas a navajazo limpio entre bastidores. Podemos empieza a vislumbrar la posibilidad de dar el “sorpasso” por la izquierda al PSOE y eso le envalentona. Hace sus números y se plantea la alianza con IU, aquella misma IU a la que ninguneó en las elecciones anteriores, con la intención de sumar votos. Suponen que el votante de ambas formaciones será fiel, pero se levantan voces más o menos en la intimidad que niegan la mayor. Por otra parte, Iglesias da un golpe en la mesa, destituye a Sergio Pascual, uno de los miembros más significativos de Madrid, por sorpresa y de la noche a la mañana, sin contar con los demás, creándose una crisis, que siembra otras en la periferia. Errejón queda tocado aunque no lo admita. Las cosas no van bien, aunque parezca lo contrario. En la elaboración de las listas saltan algunas chispas, como en Almería que se coloca con calzador al ExJEMAD José Julio Rodríguez, pues IU no lo ve con buenos ojos, y se le descuelgan más de 10.000 votos, que es el 20% de lo que habían obtenido antes, quedando fuera del congreso otra vez, el cabeza de lista, por muy poco.

Ocurrieron muchas cosas antes y en la campaña. La prepotencia y arrogancia de Iglesias; el vender la piel del oso antes de cazarlo ofendía al PSOE; el no haber apoyado el gobierno del Sánchez ni con la abstención en la minilegislatura anterior para echar a Rajoy y ahora, que pensaba iba a sacar más votos que él, le tendía la mano, pero el PSOE no olvidaba lo de las manos llenas de cal viva en las cortes y su no a la investidura de Sánchez; la confluencia con IU bajo el paraguas de Anguita, joya referente de un pasado ya guardado en el baúl de los recuerdos, descompuso a la coalición comunista con los Llamazares renegando del acuerdo. Existía la sospecha más o menos fundada de que el objetivo prioritario de Iglesias era desbancar al PSOE en estas segundas elecciones de la mano de IU, antiguo sueño de los comunistas de los años 90. El desencantó, bajo mi modesto punto de vista, afloró, en gran medida, por la indefinición de Podemos. Primero dijeron que eran transversales, luego los catalogaron de populistas, pasaron a identificarse con el comunismo para llegar a proclamarse socialdemócratas. Tal vez eso era echar demasiadas redes incompatibles a la vez. La red de la transversalidad permitió que escaparan los de Ciudadanos, la comunista hizo huir a los socialdemócratas, la socialdemócrata ahuyentó a  los comunistas… Resultado: pérdida de más de un millón de votos y adiós al sorpasso y puerta abierta a Rajoy, que fue el ganador ante tantas abstención y, a la vez, acúmulo sumatorio de sus votos.

El PSOE, grogui en el cuadrilátero, quedó vivo y pensativo. Hizo examen de conciencia y anda buscando retirarse a los cuarteles de invierno para retomar fuerzas, si no se rajan antes entre ellos las entrañas. Susana… ¡ay mi Susana!, juega y pierde, pero pierde menos y se envalentona como artífice del fracaso del sorpasso. El reino del sur se debilita y  cada vez es más complicado revertir la batalla de Las Navas de Tolosa y subir Despeñaperros. Eso se verá más adelante. El problema es qué debe hacer este PSOE magullado por intrigas, machacado por los costados a manos de Rajoy y de Iglesias, tambaleante y medio grogui: aguantará, es fuerte porque se ha fornido en mil batallas y porque le interesa al sistema mantenerlo vivo como pieza fundamental para su seguridad y equilibrio. Su dilema es: Si cede ante Rajoy se lo comen por la izquierda y perderá su identidad como alternativa, si lo veta y vamos a otras elecciones lo rechazarán muchos ciudadanos hartos de votar… “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. Tal vez, resulte inteligente dejar y predicar que Rajoy tiene afines en la derecha española para fraguar su gobierno, que suma sin ellos y que lo que ha de hacer es negociar con los otros. Si no pudiera, ofrézcase un gobierno de coalición con acuerdos mínimos presidido por un sujeto no afiliado a ninguno de los tres partidos de la coalición, como el que yo sugiero, Angel Gabilondo, con reconocida capacidad de diálogo y consenso, pero eso es poco viable también. En fin, no le arriendo las ganancias a este PSOE lacerado y dolorido sin fuerzas para ser alternativa, aunque sí para vender cara su abstención y que gobierne el otro… lo que ya se veía venir y se ha comentado en tanto mentideros de la villa y corte.

En todo caso, dadas las circunstancias y el rechazo social que produce la figura del Rajoy (la valoración más baja según el CIS), al que difícilmente admitirían como presidente en ningún país democrático, bajo mi humilde opinión, la pieza a batir en estos pactos es él, en la línea que defiende Ciudadanos, aunque la voz de su amo ya le esté clamando que desista de tanta intransigencia respecto a Mariano y sus muchachos. Apoyar un presidente que ha mentido en el Congreso, que ha mandado mensajes de aliento a un delincuente, que no se ha enterado de nada de lo que ocurría a su alrededor con la corrupción, que ha estancado el problema de Cataluña permitiendo que el agua se vaya pudriendo hasta acabar irrespirable y que genera descontento en la mayoría de la ciudadanía por su misma forma de ejercer la política, es un riesgo que no quieren correr ni Ciudadanos ni PSOE, pero… al tiempo.

En fin, amigos el futuro es incierto y esta entrada está resultando muy extensa. Quedan tantas cosas por decir, por pensar y comentar que se necesitarían otros cuantos folios para ello. Lo dejamos aquí y que cada cual saque sus conclusiones, como es natural, yo, como siempre, solo expongo lo que pienso, que es mi derecho y, si me apuran, mi obligación como ciudadano de a pie. Suerte, vista y a esperar lo que se avecina.







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