lunes, 27 de junio de 2016

Análisis poselectoral en dos fases. (I)


Fase uno, historia de una crisis.

Bien, amigos, visto lo visto y dado el resultado de las elecciones del pasado domingo, ha llegado el momento de reflexionar. Deberíamos empezar por el principio, es decir, qué ha pasado en España en los últimos tiempos para llegar a esto.

En diciembre de 2007 hubo un huracán que, proveniente de los EE. UU., encontró los vientos adecuados en Europa para llevarla a la hecatombe. El mundo financiero, superpoderoso, jugó con la economía de los Estados y ganó; los sometió con sus amenazas de insolvencia y debacle, pues podía crearse un crac que les arrastraría al desastre, al conflicto social y a la quiebra de las economías familiares por la insolvencia de la banca para garantizar los ahorros a los impositores. El político, que juega siempre en su favor y a corto plazo, sucumbió y salvó la cara de la banca con el dinero de los ciudadanos, o sea, con la hacienda pública como garantía. Lo curioso es que para cubrir los huecos, o más bien socavones de la banca, y sus propias necesidades financieras, debió solicitar dinero a la propia banca, que a su vez se lo pedía al banco Europeo. Pero, en un plan de hábiles trileros, jugaron con los Estados cobrando elevados intereses, en función de la prima de riesgo, por prestarles el dinero que, por otro lado, conseguían del Banco Central Europeo a un muy bajo interés. ¡Qué buen negocio! La deuda pública se dispara y los Estados se hipotecan para estas y las generaciones venideras.

¡Touché! Herido  de muerte el Estado, solo queda apretarlo más para que venda todo su patrimonio, para que privatice y las multinacionales y el mundo empresarial se hagan con sus negocios a buen precio y con contratos de servicios garantizados. Todo el mundo tiene su precio económico o de cualquier otro tipo, donde no llega el dinero puede llegar el miedo o el chantaje.

El asunto entraba en una dinámica perversa, pues estando, los Estados, aprisionados por leyes de mercado tenían que jugar la partida en desventaja… eso sí, los que mandaban y gobernaban no se aliaron con los ciudadanos, sino con los causantes de la crisis, ya que también los tenían atrapados con sus puertas giratorias, sus préstamos impagados, sus intereses económico y de clase, etc. lo que implica buscar la solución en la línea de ellos. Solo Islandia rompió el esquema y fue contra la banca. Pero los demás prefirieron salvar a la banca para evitar el caos económico, mas se produce un caos social que lleva a mucha gente al paro, a la pobreza y al desahucio. En conclusión, nuestro sistema económico se funda en la fuerza del capital y en el sometimiento del ciudadano a las políticas que emanan de sus intereses. Entre sus intereses está, cómo no, el devaluar el papel del Estado pasando el poder de la economía al mundo empresarial, pero claro, al de las multinacionales de las finanzas y de la producción, como ya he dicho.

Esta gente, con su filosofía neoliberal, se plantean: ¿A quién se le ocurre permitir que el Estado gestione ni siquiera los servicios básicos de la ciudadanía, la sanidad, la educación, las dependencias, etc.? Ni siquiera las redes de carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, la energía, las aguas, etc… Y cuidadín, que ellos también te pueden servir un ejército si les pagas, con la ventaja de que tienen las manos más libres para hacer lo que quieran sin estar controlados por los votantes, la ética y los derechos humanos.

La cuestión estaba en que, dado que ante cualquier situación de crisis se presenta una excelente oportunidad para cambiar, como decían en la antigua Grecia y sostiene la filosofía china, este era el momento oportuno para crear un espacio mejor para ellos, de cara a un nuevo Orden Mundial, del que tanto se había hablado en las filas neoconservadoras americanas. Las guerras cambiaron el mundo, y siempre se hicieron por la economía, pero en este caso se podría hacer una guerra controlada para conseguir el mismo efecto pero con guerras militares localizadas y con otras sociales y económicas en las esferas donde no interesaba llevar la destrucción material y la muerte.

La crisis era la declaración de guerra, la gestión de la crisis la propia batalla y el mundo globalizado era el campo de batalla, para eso se eliminaron fronteras.  Entrábamos en la III Guerra Mundial, una guerra solapada imperceptible como tal, de larga duración hasta la victoria final, que era diferente por la forma, por el fondo y por los espacios, por lo que se buscarían estrategias económicas para introducir el cambio de cultura social, modificación de valores, dominio y utilización de la tecnología en propio beneficio… Una nueva era de hombres superiores en conocimiento de la ciencia y en capacidad tecnológica, al servicio de los intereses de la minoría dominante, de los dueños del mundo empresarial, que tendrían la potestad de aceptar o rechazar aquello que les interesara o no. Objetivo, pues, el control de la sociedad mediante la psicología de las masas; la creación de estados de opinión; la alienación a través de los medios de comunicación a su servicio; el dominio del proceso educativo dándole otra orientación donde se primen las tecnologías y se minimicen las humanidades, no solo en las escuelas sino en la calle y la tele, pero sobre todo en las universidades, a las que se les ofrecía la posibilidad de trabajar conjuntamente en proyectos de interés científico para el mundo empresarial,  buscando la selección de las grandes inteligencias y su acoplamiento el sistema mediante sueldos adecuados irrechazables, etc.

Menos filósofos y pensadores, menos humanistas y más técnicos para evitar que la gente desarrolle el discernimiento, el pensar y razonar desde valores humanos, pues el progreso deja de ser el desarrollo personal e intelectual para convertirse en “tener más cosas” y más tecnología. Sus axiomas: “Dejemos que la cosas lógicas las resuelvan las máquinas que no fallan y carecen de emociones distorsionadoras”.  “Gestionemos las emociones de la gente para conseguir su integración y el dominio de sus conductas”.  Y su mensaje de aceptación social: “Usted vale por lo que tiene, no por su inteligencia y desarrollo intelectual”. La verdad es que, para ellos, sobra mucha gente en este mundo, toda la que no es productiva o potencial cliente de sus productos. Si usted sirve al nuevo dios integrándose en el sistema, sea bienvenido, pero si no es necesario pase a la marginalidad, podrá ser atendido por la caridad para que nuestras perversas mentes se limpien ayudándole con las migajas que nos sobran. Estará en un campo de deshechos de donde le será difícil salir, pero a donde se arrojarán a aquellos que nos sirvieron y ya no sirven porque se rebelaron.

Y entonces, para empezar, ¿cómo lo hacemos? Pensaron: Montemos una crisis que nos dé la oportunidad de cambiarlo todo a través de los miedos y chantajes a la gente y los Estados. El escenario previo consistió en inflar la economía, como un globo, hasta su explosión final, que nos llevaría a esa crisis para redefinir el mundo y sus estructuras funcionales y relacionales. Mientras el globo se hinchaba todo era alegría, todo contento, se vivía por encima de las posibilidades y el mercado se calentó hasta, finalmente, quemarse. Cuando se quemó vino el llanto y el rechinar de dientes, la búsqueda de culpables políticos, pero no en el mundo de las finanzas, salvo casos aislados, pues muchos políticos eran aliados de los mercados financieros al comulgar con sus ideas y ser el instrumento para cambiar la sociedad y su administración en beneficio de sus amos o correligionarios y, además, estaban amarrados por casos de corrupción, por venderse a sus intereses u ocupando los consejos de administración, por lo que acaban dejando irse de rositas a los otros grandes culpables de la crisis.

La corrupción aflora, es un mal menor que viene para un bien. El padre y maestro Maquiavelo lo predicaba. Piensan: si corrompemos y descubrimos a los políticos corruptos acabaremos generando desconfianza en las instituciones, en la democracia, y la gente desencantada se dejará llevar por otros derroteros más controlables, mientras discuten si son galgos o podencos, nosotros seguiremos nuestra obra sin llamar la atención. Además tendremos amarrados y a nuestro servicio a los que corrompimos.

Centrándonos en las conductas políticas, ahora que con la crisis no hay solvencia, sí que importa identificar a los malandrines que jugaban con los dineros de la hacienda pública para propio beneficio o de su partido. Aparecen los casos de Bárcenas, Gürtel, Púnica, los de Valencia, Mallorca, Noos, los EREs, los cursos de formación y los dineros negros que pagan en B obras de sedes de partidos o sus campañas y actos electorales, como el caso del PP.

Por otro lado, a la vista de las soluciones que aplican, con recortes a los derechos de los trabajadores, pérdidas de empleo, contratos en precario, sueldos irrisorios y situaciones de abandono social, se provoca la miseria y la pobreza en capas sociales que antes se habían embarcado en proyectos de futuro comprando casas y bienes, desde su seguridad laboral, y se empieza a gestar un movimiento social de indignación. Ese precio ya se sabía que había que pagarlo pues no es de recibo que con la crisis se incremente el número de pobres a la par que se engorda el de ricos, la cuestión es cómo se controla. Hay una anomalía clamorosa, pues el Estado tiene su sentido en hacer una justa distribución de la riqueza que se genera, velando por el bienestar de todos los ciudadanos y no lo estaba haciendo con la solvencia que se le requiere. Salvo, claro está, que haya una intencionalidad en abaratar los salarios, agilizar los despidos, retirar derechos, etc. para hacernos competir en el mercado con los países en vías  de desarrollo, donde existe una exploración miserable de los seres humanos, incluso siendo niños, beneficiando al mundo empresarial.

En esta situación de crisis cabe preguntarse qué han hecho los partidos en los que habíamos confiado la gestión de la cosa pública. El bipartidismo es fullero, se da a componendas y alternancias, como ya se ha visto. Pero lo peor es que quieran venderte sus diferenciaciones cuando ejercen una política semejante. Esto se vio ante la crisis y se constató cuando de noche y a escondidas se modifica el artículo 135 de la Constitución sin consulta popular, priorizando el pago de la deuda publica contraído ante la banca a cualquier otra inversión o gasto, lo que significaba el abandono de los intereses sociales de la ciudadanía.

La cuestión era clara. Estábamos atrapados en una serie de acuerdos con la UE, en los que se incluye la política monetaria, que iban a determinar cómo se enfocaba la solución a la crisis. Sabedores de que los señores que ejercen el poder en esa organización son claros servidores del sistema económico  de mercado libre y el sistema capitalista, la salida será, lógicamente, por aplicación de esa filosofía, procurando la menor intervención posible de normas reguladoras de componente social por parte de los Estados miembros. No se olvide que lo que hoy es la UE fue en su día el Mercado Común Europeo, que es como se dio a luz… un mercado común europeo, para las mercancías y no para la gente.

La troika, como referente de los intereses económicos del grupo, gobierna y decide más que ningún Estado. Alemania, como primera potencia económica tutela toda la política económica y a quien saca los pies del tiesto no le podrá ir bien. Cuando surgen los movimientos de indignación y crecen los partidos contestatarios se aplica, en nuestro caso, la ley mordaza, pero en el caso de Grecia se retira el paraguas económico y, con la que está cayendo, se les deja a la intemperie entrando en el tobogán del desastre hasta que claudica, se somete y pasa por el aro. Ejemplo que hacen cundir para desánimo de los partidos defensores de otras políticas económicas que escapan al control del sistema.

El movimiento de los indignados, cargado de razón y no carente del aspecto emocional propio de situaciones dramáticas a las que se les busca salida, va tomando fuerza. Se llenan las calles y plazas, se grita basta, se hace presión sobre los responsables mediante escraches, se cerca el Congreso, se va generalizando hasta ir tomando cuerpo y entran en política. El grito de guerra,  PODEMOS, da nombre a su partido con simbología de esperanza. Buscan sus líderes, su mesías, que les saquen del atolladero y surge un planteamiento que, para evitar etiquetas, se define transversal, con lo que abarca a todos los integrantes del movimiento; a su cabeza Pablo Iglesias, arropado por Monedero y Errejón. Son una amenaza para el sistema, para aquellos que tienen privilegios, pues quieren eliminar a la casta. Tal vez les acabe perdiendo esta forma de análisis tan simplista y a la vez tan agresiva, en la cual meten en el mismo saco a todos los políticos. Gran parte del entramado político, con sus venales mediáticos, se vuelven contra ellos, buscan el más mínimo caso de corrupción, de sospecha, de alianza con otros, para magnificar sus males y neutralizar sus buenas intenciones. Guerra de trapos sucios, de cloacas, de despachos conspiratorios, de mala política. Y gritan en sus medios: ¡Monedero es un corrupto, un defraudador…! ¡Los financia Venezuela e Irán!  ¡Son populistas! Por cierto que eso de ser populista no tengo yo claro a qué se refiere, porque según se vea, el Partido Popular lo sería hasta en su nombre. La gente acaba observando cómo la derecha no ve la viga en su ojo y ve desde lejos la paja en el ojo ajeno.

Pero hete aquí que el PP se bambolea bajo el peso de la corrupción casi institucionalizada en el partido. La manipulación de los datos, desinformación, mentiras y conductas sospechosas de beneficiar a su grupo le acorralan. Sus grandes tótems se tambalean: Rato, Blesa, Camps, Bárcenas y los demás tesoreros, Granados, etc. se duda, incluso, de la integridad del propio presidente y séquito del que se sospecha haber cobrado en negro, en sobres de Bárcenas… aparece Rita Barberá con sus chanchullos, sus contrincantes políticos hablan de nepotismo, de irregularidades, de autoritarismo y no sé cuántas cosas más…  Su secretaria Cospedal suelta perlas verbales de primera magnitud como el pago del despido de Bárcenas en diferido y la última declaración en la Cope: "La misma corrupción que puede haber en un partido político, la hay en la sociedad".

Tal vez esta inconsciente declaración haya sido muy inteligente, pues ha limpiado la conciencia de sus votantes permitiendo el voto sin sentirse culpables de apoyar a un corrupto porque la propia sociedad ya lo es y ellos lo toleran. La pregunta es: ¿Hasta qué punto son corrupto los votantes del PP? Si no han limpiado su patriótica casa de corrupción y no se han sensibilizado ante tantos casos habidos, y posiblemente por haber, pueden ser colaboradores necesarios para que sigan en el poder gente poco de fiar en cuanto a su honradez.

Luego, de cara al análisis de por dónde fueron las políticas de gestión del gobierno en los cuatro años pasados, se constata que seguimos en la crisis, que cada vez hay más pobres, que los sueldos cayeron, que hay  menos parados en las oficinas del INEM pero porque se han ido  a buscar trabajo a otros sitios pues no hay más gente afiliada a la S.S. que en el año 2011 (A lo largo de la legislatura: Noviembre 2011= 17.248.530 y Noviembre 2015 = 17.223.086). La deuda pública subió hasta el billón de euros, vamos una cosa impagable. En fin, no sigo…

El ciudadano de a pie bombardeado desde la tele, por los Al Rojo Vivo, la RTVE y las demás, los Maruhendas e Indas, los Iglesias, Errejones y otros exigiendo un análisis serio de unos datos falsos o manipulados por unos y por otros. Confusión habemus. ¿Estamos preparados para entrar en el debate, para rebatir a los manipuladores? ¿O eso es mucho pedir para este cuerpo serrano nada entrenado en la crítica racional, salvo en los programas de Salsa Rosa, en las confrontaciones entre las Belenes, Quicos y otros muchos que no sé sus nombres ni me importan?

No estamos acostumbrados, no. Se nos educó para obedecer, para ser buenos ciudadanos, sometidos a los designios del poder, que otrora era otorgado por la Gracia de Dios a nuestro Caudillo y reyes. Ya se sabe, el sufrimiento nos abre las puertas de los cielos. La educación, que les daría criterio y el poder del conocimiento para poder discernir, esa arma letal que mueve montañas y voluntades, se ha de controlar, vayamos a pollillas. Es bueno, para ellos, formar gente incapaz de pensar y tomar decisiones, gente temerosa de lo desconocido, que prefiera lo malo conocido a lo bueno por conocer, que grite: “Virgencita que me quede como estoy”, que siendo así delegue en los entendidos, en los señores que están acostumbrados desde tiempo inmemorial a tomar las decisiones que más les interesan a los pueblos; ellos deben buscar su misión en esta tierra, que es eso, la sumisión y paliar caritativamente el dolor que causamos los poderosos. Una cosa es la moral del señor y otra la del esclavo. Para uno, los señores, la desfachatez de la fortaleza y seguridad en las decisiones, para otro, los siervos o sometidos, la debilidad de las emociones…

¡Qué interesante experimento podrán hacer para controlar a la gente! ¿Conseguirán convencer y reconducir el voto hacia esos mismos partidos que les  agreden? ¿Será suficiente con las amenazas y el miedo a perder lo poco que les queda? ¿Responderán a la técnica del “ahora aprieto y soy malo, luego suelto un poco y soy bueno…” y  los volverán a votar? Dirán, desarrollemos el concepto hooligan en el fútbol para aplicarlo en la política, así alienaremos al personal y formará parte del rebaño de adeptos. ¡Son tantas las estrategias a considerar con posibilidades de éxito! ¿Y si afloramos la filosofía de que lo mejor es dejarlos como súbditos de su graciosa majestad y no como soberanos de su destino, porque no saben qué decisión tomar en cada caso? “Hay que proteger al pueblo de sus propios errores, de sus propias decisiones…” nos dirán que estamos en democracia, que elegimos libremente, pero, en el fondo, solo podrás elegir quien te sodomizará.

En estas estamos, aunque no lo percibimos… o puede que yo esté hipersensible y bulla en mi pensamiento este teatro universal, como consecuencia de un proceso de razonamiento basado en lo que veo personalmente y en mi limitada capacidad para observar lo de más allá o más acá. Las percepciones cognitivas nos dan una visión de la realidad en función de cada cual y sus capacidades de análisis. Este es, hoy, el mío. ¿Andaré desesperanzado?

Fin de la primera y larga fase. En la próxima el análisis de las elecciones.



4 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Un aplauso, me lo he leído dos veces.

Anónimo dijo...

¡Qué genial! Espero con ganas la segunda parte.
Desolada por los resultados electorales, me da fuerza pensar que no estoy sola, que hay más como yo, que esperamos cambiar el mundo. ¿Cómo? No lo sé, pero, quizá, el no dejándonos manipular, alienar o hundir, sea el primer paso.

Antonio dijo...

Me alegro Mª Ángeles. Gracias y un abrazo

Antonio dijo...

Al ser anónimo no puedo dirigirme a ti por tu nombre, pero celebro compartir contigo estas ideas y análisis.
El mundo seguirá cambiando siempre, lo que no sabemos es quien y cómo pilota ese rumbo. Ojalá sea un rumbo de justicia de paz y democracia real.