jueves, 10 de octubre de 2013

FEMEN. ¿Les suena este nombre?



FEMEN. ¿Les suena este nombre? Es un movimiento feminista nacido en Ucrania hace 5 años, para reivindicar, usando el topless, derechos y libertades de la mujer. Es curioso, cuando la policía registró su sede en Ucrania le encontraron una pistola y una granada, que al parecer le habían colocado ellos mismos con la intención de acusarles de terroristas, cuando ellas van a pecho descubierto. Se va extendiendo por el mundo, hasta el punto de que ayer, en nuestro Congreso, protagonizaron un acto de protesta contra la modificación de la ley del aborto que pretende Gallardón. Su grito de “El Aborto es sagrado”, debe hacer referencia a que es un derecho intocable, no que tenga ninguna relación con la divinidad.

En todo caso, lo que se ha conseguido es volver al debate del asunto. Yo, que ya mostré hace tiempo mi posición respecto al tema en mi blog (pueden verlo en  http://antoniopc.blogspot.com.es/2009/10/manifestemonos.html), vuelvo a dar un repaso al asunto desde otra perspectiva. Para ello permítanme que hable del ser individual y el ser social y su relación con el Estado.

El ser humano es, ante todo, un proyecto individual, con un alto componente que trasciende a lo social por su interacción con el medio. Por tanto tiene esas dos vertientes complementarias y de ello se desprenden dos campos diferentes de actuación. Individualmente es totalmente respetable y se le debe considerar su libertad para decidir sobre aquello que afecta a su intimidad en exclusiva, sin que haya repercusión social, es decir, el Estado no tiene ningún derecho a interferir en cómo vive su vida, en su credo, ideario político, orientación sexual, etc. puesto que debe ser el resultado de su propia experiencia y evolución personal, salvo que ello afecte y condicione al colectivo social. Sí puede, y debe, actuar para evitar injusticias, regular la convivencia, establecer normas de mercado, evitar los abusos, garantizar sus derechos y exigir los deberes que comprometen al ciudadano. En suma, el Estado es el valedor y organizador del sistema de convivencia y sus normas, en tanto afecten a todos y cada uno de los miembros de la sociedad, pero, insisto, no de coartar y condicionar el desarrollo, la autonomía y libertad de cada uno de los sujetos que integran esa sociedad.

Por tanto, me pregunto hasta qué punto le está permitido al Estado interferir en la vida del sujeto y condicionarla. Pero vayamos más al caso, ya que hablamos de la cuestión del aborto. El feto es un proyecto de vida que se nutre de la madre, que es el elemento nutriente y sin el cual no podría llevarse a término. Por tanto, es la voluntad de la madre y la gestión de sus propios recursos lo que determinan, o han de determinar, que se desarrolle o no este proyecto, que solamente es de ella, puesto que es ella quien lo nutre y alimenta, como decía. Es su cuerpo, su sangre, su fisiología la que sustenta el desarrollo del proyecto. Me podrá usted decir que el padre tiene algo que ver, pero eso, en último caso, es cuanto menos falaz, pues el padre, una vez fecundado el óvulo no tiene otra función que esperar a que sea el cuerpo de la mujer el que dé y lleve a la vida al futuro ser. Si se considera con poder sobre el cuerpo de ella la está utilizando como objeto sin más, pues solo ella debe tener dominio sobre su propia función corporal, salvo que empecemos otra vez con la sumisión de la mujer a intereses ajenos como procreadora social, como un mero instrumento reproductor sometido a intereses sociales, religiosos e ideológicos de los grupos de poder. ¿Tiene el Estado poder o ascendencia para obligar a una mujer a crear con su cuerpo y en su cuerpo una vida en contra de su voluntad? Yo pienso que no, al igual que no lo tiene para reconducir la tendencia sexual, ideológica o de credo, puesto que son cuestiones internas que afectan en exclusiva a la intimidad de la persona.

Sí tiene el Estado, y ello es su función primordial, la obligación de legislar para que exista una justicia social, para que, como ya he comentado, no se produzcan abusos de unos sobre otros, para que no se explote el hombre por el hombre, para que no se engañe y manipule, para que cada cual pueda desarrollar su propio proyecto de vida y enriquecer al resto de la sociedad desde su individualidad. El Estado no está para someter al pueblo, sino para ayudarle a desarrollarse en libertad y procurar desplegar la espiral de sus potencialidades. En todo caso para establecer las normas de convivencia para que no se produzcan interferencia y conflictos que condicionen esa libertad y la evolución de la personas y la propia sociedad.

En este caso, la religión ha tenido y sigue reivindicando un papel de control moral y ético de la sociedad. No es la iglesia, con sus magnates al frente, la más adecuada para dar ejemplo de esa prédica. A lo largo de la historia nos han mostrado su mal hacer y su perversión en el manejo de estos asuntos. Ahora parece que con el nuevo papa las cosas vayan a cambiar. Es alentador ver como Francisco no condena la homosexualidad, habla de dejar de lado otros asuntos y dedicarse a luchar contra lo verdaderamente importante, como es la pobreza, el hambre, la injusticia, la guerra, la marginación, la injusticia social, etc. Parece que un nuevo aire, una brisa fresca, puede aparecer desde este posicionamiento. ¿Estaremos ante una revisión del integrismo anacrónico de la iglesia para volver a la tendencia iniciada por Juan XXIII y los defensores de la teología de la liberación? ¿Para dejar de lado la gestión de las conciencias personales y centrarnos en la gestión de la conciencia social?

En resumen, pues si no esto se haría muy largo, ya que hay mucha tela que cortar, yo creo que el Estado debería dejar a la conciencia de cada uno aquello que no afecte a los otros sujetos, no meterse con la orientación sexual de cada cual, ni con el legítimo derecho a gestionar el propio cuerpo y, por ende, la decisión de la maternidad y el aborto de un proyecto de vida cuando no se quiera llevar a término, dejando libertad absoluta para los asuntos de la intimidad personal.  Debería legislar para que no se cometieran las tropelías que se están cometiendo, para que no se incrementaran las diferencias entre pobres y ricos, para que la banca no abusara, para que las empresas sirvieran al hombre y no el hombre a las empresas, para que se garantizaran los derechos a una salud adecuada, a una vivienda, a la educación, a una senectud o vejez tranquila, a un desarrollo personal desde el  librepensamiento sin adoctrinamiento e imposiciones de dogmas y credos, etc…

Pero parece que andamos distrayendo a la ciudadanía, despertando emociones y sentimientos irracionales para obviar lo verdaderamente importante. Hablemos del aborto, de la homosexualidad, del fútbol o de cualquier otra cosa que levante pasiones, para dejar de lado lo que está pasando: el empobrecimiento de los ciudadanos, el dolor y el sufrimiento, la guerra, el paro, los desahucios, la pobreza, el hambre, la muerte de inocentes, las desigualdades, la injusticia social, la marginación de grandes colectivos sociales, la corrupción, el dominio de los grupos de poder, el sometimiento de la voluntad popular a la manipulación de los medios de comunicación, el dominio de las multinacionales sobre el mercado y la economía mundial, los movimientos especulativos en detrimento de los productivos, el enriquecimiento mediante artilugios de ingeniería financiera, etc. Nos están engañando y distrayendo, están desarrollando la codicia humana, la avaricia, la insolidaridad, el egoísmo, los corazones fríos, las mentes perversas que solo piensan en sus intereses.  

Si queréis, sigamos dejando a nuestros legisladores que se centren en el tema de la homosexualidad, del aborto, de los intereses de partidos, etc. haciéndoles el juego al verdadero enemigo de la sociedad y de la esencia del ser humano. Eso es lo que quieren aquellos que nos manipulan en la sombra y que no tenemos identificados pues están entre bastidores y no se dejan ver, hasta que caigamos definitivamente en sus redes, cuando el mundo político no pueda dar respuesta a nuestros deseos, cuando todo esté organizado para que el dinero, y por ende ellos, sean los que decidan, cuando ya solo nos quede el someternos a sus designios salvo que se nos tache de “fueras de la ley”.  

A modo de ejemplo de injusticia: De momento los muertos de Lampedusa tendrán un funeral de Estado y se les dará la nacionalidad italiana, mientras los vivos serán tratados como delincuentes, multados y expulsados… ¡Qué honor ser un muerte! Nuestros ayuntamientos, como el de Madrid, crean normas infumables donde se sanciona a un sujeto por no tener donde dormir, por pedir para subsistir, por ser pobre… y nuestro gobierno se dedica a derogar la ley del aborto, a crear una ley de educación capciosa y regresiva, a privatizar los recursos públicos para cuya gestión fueron elegidos, a defender a la banca y establecer normas y leyes que los ampare y proteja, a garantizarles un rescate europeo… al que se muere de hambre debajo del puente no los rescata nadie… ¿Dios, si existes dónde coño te has metido?


8 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Antonio qué bien escribes y qué claridad de pensamiento muchacho... buen finde

Antonio dijo...

Gracias Mª Ángeles. Un abrazo

julia dijo...

totalmente de acuerdo contigo,amigo antonio. se puede decir mas alto pero no mas claro.

Modesto Reina dijo...

Antonio , amigo , has tocado otra vez el espinoso tema del aborto, y claro has sabido reconducirlo, haciendo una excelente exposición de él y las circunstancias de la mujer, al eterno despiste junto con otros menesteres más vanales. Es lamentable y es realidad, la historia siempre se repite, no cambia el fondo,cambia la forma. Pan y espectáculos rezaba en la antigua Roma, el pueblo comía y se divertía en los circos, y el poder aprovechaba para tejer sus redes de ambición y dominio a su antojo.
Y qué decir de la tragedia de la isla de Lampedusa, la cara de indiferencia de quien debe poner algún remedio, está en el otro extremo del dolor y la impotencia de los que han conseguido sobrevivir. En fín, " vae victis ", ¡ ay de los vencidos !, reza en latín, los vencidos del hambre, de la ignorancia, del sufrimiento, de la impotencia..., y de tantos otros adjetivos, que se encastran, en esta desalmada sociedad,donde el sol sale todos los días por el horizonte, y la máquina del sufimiento parece que alberga con el nuevo día un álito de esperanza, pero la realidad es que el sufrimiento y sus adjetivos adláteres han pasado una noche de insomnio y sus deficiencias y angustias, sólo se vuelven a hacer más claras, irresolubres y evidentes. Que los dioses se apiaden de los más débilies.
Un abrazo, Antonio.

Mercedes Guerrero Romero dijo...

Que miedo les da que pensemos y que decidamos por noestra cuenta, que seamos libres, porque entonces hariamos el desglose perfecto que tu haces en tu articulo y lo de manipular con distintas artimañas anatesicas lo tendria muy muy complicado, ya solo les quedaria la violencia o considerarnos fuera de la ley. Gracias por el aire fresco

Jesús Herrera Peña dijo...

La verdad es que tienen una forma muy estética de hacer protestas.
Esas chicas jóvenes con las tetas al aire, ¿a quién puede desagradar su visión?
Y no son ni "muy muy" ni "tan tan". ¿Se me entiende?
Pues eso.
Saludos,

Hasehaton dijo...

hahahhaa,, your artikel is verry nice..

Peluang Bisnis dijo...

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