jueves, 17 de octubre de 2013

La democracia también debe “beatificar a sus mártires”.


Beatificación e Tarragona
La Iglesia ha beatificado a 522 mártires de la religión que fueron asesinados en la guerra civil. Nada que objetar. Es natural que una religión honre a sus mártires de la forma que tengan institucionalizada. Están en su derecho y nadie debe obstaculizar que ello se lleve a término, faltaría más… pero noto a faltar en la lista a los religiosos asesinados por el bando fascista en el país vasco. Cualquier religión, o secta, debe cumplir con sus preceptos y sus credos, entendiendo que estos están sujetos a la ley.

Ahora bien, qué excelente ocasión para que, dentro de la bondad y la verdad cristiana, pidieran perdón por el papel que ejercieron en la guerra y la postguerra, apoyando al franquismo, tolerando, cuando no amparando con su moralidad, los asesinatos y las injusticias que estos cometieron. Su vinculación con el franquismo es manifiesta, como lo demuestra que el Caudillo fuera paseado bajo palio, mientras el clero saludaba brazo en alto. Al parecer, y eso es un acto prometedor, los propios obispos catalanes han sopesado esa posibilidad que, al amparo de las nuevas orientaciones del papa Francisco, podría ser un hecho de justicia y acercamiento al pueblo. Creo que falta ese reconocimiento, ese pedir perdón y expresar la condena a un régimen que tiene en su haber crímenes de lesa humanidad pendientes de ser juzgados, de lo contrario siempre quedara ese tufillo de persistir la complicidad que todos sabemos se dio y que, al amparo de un papado como el de Pio XII que flirteó con el nazismo y fascismo, es un hecho incuestionable.

Franco bajo palio

Sí, sería bueno que esta iglesia extemporánea aterrizara en el momento presente y defendiera y apoyara la cura de las heridas de la guerra. Los muertos del otro bando han de tener una sepultura honrosa, un reconocimiento a su sufrimiento y la entrega a sus ideales. Las cunetas no son el lugar de descanso de las víctimas de esos crímenes. Los honores, que le han sido otorgados a lo largo de todo el franquismo a los muertos de los vencedores, debe reconocerlos la democracia a los suyos, a los demócratas que dieron la vida en la contienda, si no que mierda de democracia tenemos.

La iglesia, que se mete en política en este país desde tiempo inmemorial, debe tener un acto de justicia con ese reconocimiento. Está bien que beatifique a quien quiera, pero ya que estamos, y hablan de acto de conciliación, que sea a través de pedir perdón, o disculpas, por sus actos en esa etapa negra de la España reciente, aderezado con la petición de que sean exhumados todos los cadáveres que siguen en las fosas para darles “cristiana sepultura” o la que estimen sus familiares.

¿Tendrá este papa las agallas para reconocer esa complicidad de la iglesia con el régimen de Franco? Tal vez de ello dependa que sea respetada o no la iglesia católica por muchos ciudadanos que la siguen viendo como partidista, anacrónica y anclada en el pasado. Para ello los propios creyentes de base podrían expresar con más vehemencia lo que sienten respecto a esta cuestión, pues muchos de ellos quieren romper con ese pasado y condenar esos crímenes de lesa humanidad a los que me refería. Pero, al parecer, la facción retrógrada y arcaica de la iglesia, está ganando posiciones. Francisco lo tiene duro…

Recomiendo la lectura de la entrada de mi blog referida a “La religión en la guerra y la posguerra” en el link:  http://www.antoniopc.blogspot.com.es/2012/02/andalucia-y-x.html y las dos anteriores, para centrar mi pensamiento sobre el asunto de la relación de la iglesia con el poder, si a alguien le interesa.



4 comentarios:

Modesto Reina dijo...

Antonio, tu sabes que la Iglesia ni perdonará su coqueteo con el franquismo ni reconocerá los errores que cometío en el pasado. Nunca lo ha hecho, es lamentable, pero es la realidad. Y a este papa Francisco,esperemos que el único pulmón de que dispone,le de suficiente álito de vida y de coraje que parece ha iniciado, tiene muchos enemigos en la sombra, esperando el momento para acabar con él.Cuando dijo que quería una iglesia de los pobres para los pobres, se les erizó el vello de la prepotencia a más de un purpurado. En fin el tiempo dirá, nosotros desde nuestra impotencia nos pondremos siempre a favor del más débil. ¿ qué otra alternativa tenemos?, si lo analizas bien, es el colmo del cinismo, la prepotencia, desfachatez, desprecio y muchos más adjetivos que podíamos enumerar que el poder en todos sus amplio espectro, ejerce sobre todos nosotros. Que los dioses se apiaden de los más débiles.
Un abrazo,amigo.

Antonio dijo...

El poder, amigo Modesto, es una droga irresistible para el que la ha probado y la iglesia se aupó al poder hace mucho tiempo y no se bajará por las buenas. Del dicho al hecho hay mucho trecho...
Un abrazo

emejota dijo...

Solo añadir que dicha acción me disparó un enfado que ya venía larvando desde hace tiempo. Besos familiares.

Camino a Gaia dijo...

Tampoco hay que pecar de ilusos. El Vaticano se constituyó tal y como hoy es gracias al concordato y apoyo económico de Mussolini. De España no hace falta dar los detalles.
¿Nos vamos a Argentina? ¿A Chile?
La Iglesia moderna solo se encuentra a gusto entre fascismos.
Como dice el Evangelio, "por sus obras los conoceréis".
Un saludo