domingo, 4 de agosto de 2013

No salimos de la crisis, sino que nos instauramos en ella.



En otros tiempos se hablaba de brotes verdes, pero es el mismo discurso. Los políticos del gobierno hablan de indicios de salida de la crisis, de datos esperanzadores, de que se anda viendo el final de la crisis, etc. Nada más lejos de la realidad… En todo caso nos están instaurando en la crisis perenne. Me explico:

Salir de la crisis sería volver a donde estábamos, a tener pleno trabajo, salarios dignos, derechos de los trabajadores, contratos fijos, pagas decentes, una Estado del Bienestar que garantizara los derechos constitucionales de salud, educación, vivienda digna, ayuda al discapacitado y al dependiente, etc. Pero eso no va al volver. Olvidémonos de aquellos sueldos, de aquella situación, tal vez alocada, que nos prometía futuro, que nos llevaba a endeudarnos pensando que el boom iba a durar toda la vida, a aquel paraíso que produjo una burbuja y que nos estalló entre las manos. La pincharon la banca, el mundo financiero, el capital que jugó con el mercado del dinero. Yo sospecho que intencionadamente, con los pasos medidos y sabedores de que al final la banca siempre gana, no solo en los casinos, sino en todo el juego donde se mueve el dinero.

Lo cierto, bajo mi punto de vista, es que para el mundo neoliberal y su dinero no existen fronteras, las acaban de desmontar ellos, pero solo las fronteras económicas. Tampoco ideología alternativa que les ponga en peligro. El mundo comunista y su fantasma cerniéndose sobre occidente han sido desbaratados y en su lugar priman los poderes mafiosos amparados en sus antiguos dirigentes y serviles lacayos. Han desmontado el Estado para ir entregando a grupos de poder económico el entramado empresarial que era comunitario. ¿Les suena eso también aquí? Es un programa de privatización donde el patrimonio del Estado se ha entregado al mundo privado no sin muchas zonas oscuras, donde muchos políticos de turno han sido integrados después para seguir disfrutando, incluso más que antes, de los beneficios de esas empresas públicas privatizadas. Es el pago a su servicio…

Antes había una internacional socialista, comunista, etc… que contrabalanceaba al mundo capitalista, un fantasma amenazante que les hacía ceder ante la presión del mundo laboral para evitar revoluciones que atentaran contra la existencia del sistema de mercado libre. Una vez destruida esa amenaza, solo se toleraron residuos puntuales a los que se les descalificó y ridiculizó. La ideología de izquierda, defensora de la masa trabajadora, se ha hecho el haraquiri y acabó sucumbiendo al canto de sirena de un sistema democrático teórico que ha resultado ser una falacia, una quimera, al servicio del gran capital y de los intereses de las multinacionales y el mundo financiero. Los derechos y la solidaridad humana han hecho mutis por el foro y han pasado a segundo orden. Se defiende antes a los intereses de la banca que al ciudadano que no tiene donde vivir si se le desahucia de la casa que compró, amparado en ese canto de sirena que la propia banca alentó.

El único país comunista al que se le habrá de temer es a China, que ya ha dejado de ser comunista para convertirse en una especie de dictadura de las clases dominantes aliadas con el sistema occidental. Ya son, desde un punto de vista productivo, uno más de los nuestros, pero, como alumno aventajado, se ampara en el poder de Estado sobre sus ciudadanos para gestionar su desarrollo en beneficio de los grupos de poder, del partido, creando un selecto club de capitalistas ostentosos de su riqueza. Los bajos sueldos, la localización de empresas occidentales, sus precios supercompetitivos y un sistema de explotación sólido le auguran un futuro arrollador. Otros países en vías de desarrollo le andan a la zaga. Explotación de la infancia, terribles condiciones de trabajo, ausencia de derechos laborales, escenarios infrahumanos del trabajador, sueldos miserables y un largo etc. andan definiendo el futuro del currante. Mientras tanto, esos productos se venden aquí a precios muy ventajosos con un amplio margen de beneficio, ya que su coste es bajo y el precio de venta elevado comparativamente. Es la única forma de entender la evolución económica de algunas empresas, por ejemplo del sector textil, en las que sus dueños han pasado de casi nada a supermillonarios cotizados en los ranking mundiales de hombres más ricos.

Pues volviendo al tema, ese es el modelo que persiguen los inversores para crear empleo. Que el trabajador cobre poco, que sea competitivo con ese mundo de explotación y que los derechos laborales beneficien al empleador como elemento principal del sistema productivo. No, ya no es el ser humano lo importante en el sistema productivo, si alguna vez lo fue, sino el dinero y el beneficio. El Estado, que debería velar por los ciudadanos, se ha plegado al grupo económico y solo le cabe al político, mientras continúe este sistema de elección “democrática”, engañar a la ciudadanía, proponerles un programa de gobierno para conseguir su voto y luego hacer otro justificándose en los argumentos más sibilinos... ¿les suena? ¿Esto nos es un fraude electoral? Se han cambiado las reglas del juego y el político ha dejado de ser un ideólogo responsable y comprometido con el pueblo para ser servidor del jefe que le sostiene con sus dineros, cuando no les compra. El “patriota” tienes sus dineros en Suiza, el ciudadano no tiene nada y lo poco que tiene lo deja en los bancos de los “patriotas” para que sigan especulando.

Por tanto, señores, no vamos a salir de la crisis nunca, en todo caso nos vamos a instaurar en ella definitivamente. Ahora, lo que nos quieren decir cuando hablan de ello, es que ya no nos van a castigar más y que hemos llegado al punto donde querían llevarnos. El trabajo precario se institucionaliza, la sumisión del trabajador se garantiza, los sueldos se congelan o se bajan algo más, las pensiones, que deben ser un derecho legitimado por una cotización que ya se les entregó, van a la baja… La educación y la sanidad, que son empresas golosas que mueven mucho dinero, se las deberá pagar usted de su bolsillo a medio o largo plazo.

El futuro es la crisis si no somos capaces de reivindicar y desarrollar una alternativa humanista a esta situación. Otro mundo es posible, hay alternativas, pero quienes dirigen el cotarro no las aceptan porque van en detrimento de ellos. El humanismo les importa un bledo, incluso en su frío análisis saben que sobran millones de seres humanos para hacer viable ese mundo que pretenden.

Una economía humanista pasa por crear empresas competitivas pero donde los dueños sean el dinero y el trabajo, el capital económico y el capital humano, donde el trabajador esté implicado en la propia empresa como dueño consustancial por su aportación laboral y el Estado vele para que las normas y leyes protejan el sistema de esos especuladores y sinvergüenzas que andan a lo buitre acechando; para que los derechos humanos sean respetados y se considere, en todo momento, el derecho de la ciudadanía a una vida digna, donde sus necesidades básicas sean cubiertas, donde la solidaridad social esté garantizada y el sistema educativo conforme sujetos libres, con capacidad de crítica constructiva que aporte un valor añadido al sistema evolutivo de la propia sociedad . Sin un Estado fuerte y democrático, capaz de ordenar y clarificar las cosas, es tremendamente difícil conseguirlo… El Estado, en todo caso, debería reservarse el derecho a gestionar o controlar toda empresa que sea consustancial a los derechos de la ciudadanía y no dejar en manos del mundo empresarial el poder decisorio en esos campos.

Pero si el futuro es la crisis, habrá que reinventar la lucha, su internacionalización para conseguir, ya que nosotros vamos hacía atrás, que en el resto del mundo el trabajador, el ciudadano de base, sea dignificado y no se le explote. Si tenemos que ajustar los niveles entre el tercer mundo y el nuestro, que sea el nivel nuestro el que sirva de base, al que se deba tender y no a la explotación y la miseria que están sufriendo ellos. Ese es el verdadero problema de la globalización inventada por el mundo del libre mercado de bienes de consumo, pero no de derechos.


8 comentarios:

José Guevara dijo...

Antonio, hace tiempo tocamos este tema. La única solución es suprimir el Dinero, y adoptar un nuevo sistema para la Humanidad.
Hoy es posible porque disponemos de las TIC y el único camino pacífico es optar por su difusión.

Un cordial saludo y mi felicitación por tu análisis. Pepe

Antonio dijo...

Gracias, Pepe. Es evidente que hay que cambiar el sistema y que ha de ser asumido por las generaciones venideras... esperemos que su inteligencia creativa dé una solución a esta situación que se escapa a nuestra generación...
Un abrazo

Isabel Martínez Barquero dijo...

Así es, Antonio, nos tienen donde querían llevarnos, ¡es deplorable! Ojalá se consiga articular un movimiento efectivo que nos haga dar pasos hacia delante y no hacia atrás, tal y como ocurre hoy día.
Mucha pena me da todo esto, mucha.
Abrazos para ti, querido Antonio.

Antonio Capilla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio Capilla dijo...

Coincido plenamente con tu análisis. Lo que me indigna es que partidos de izquierdas como el PCE no se dieran cuenta de que la caída de la URSS y demás países socialistas nos llevaría a la situación mundial actual. Recuerdo a un Carrillo más condescendiente con EEUU que con la URSS: ¿traición o despiste?

Sin querer vanagloriarme de nada, debo decirte que posiblemente fui una de las pocas personas que desde antes de la caída de estos países se dio cuenta de lo que se nos venía encima (a ellos, y en consecuencia a nosotros también). Porque, en definitiva, lo que sucede es que el capitalismo LE HA PERDIDO EL RESPETO A LA CLASE TRABAJADORA.

Desgraciadamente, porque esto llevará mucho tiempo, la izquierda necesita reorganizarse de abajo arriba a escala internacional. Ya no valen líderes carismáticos por muy honrados que sean o lo parezcan ya que, como dicen los anarquistas, el poder corrompe.

La izquierda tiene que organizarse de manera que los dirigentes sean elegidos para desempeñar comisiones concretas y por un período de tiempo limitado. De manera que sus cargos puedan ser revocados siempre que las bases lo decidan democráticamente.

Si las nuevas generaciones lo hacen, y yo creo que ya lo empiezan a hacer, iremos por buen camino. En caso contrario, la bestia capitalista seguirá engordando a costa del sufrimiento de la mayor parte de la humanidad.

Por cierto, desde hace mucho tiempo creo firmemente que el estado chino se parece más al nazismo que al comunismo.

Un abrazo, amigo.

Antonio Capilla

José dijo...

¿No es posible que seamos nosotros mismos los que estamos alimentando la crisis?.Queremos trabajo digno con un sueldo digno pero compramos productos en grandes superficies y tiendas de "marca" amparados en el precio, (género de dudosa procedencia en cuanto a la forma y manera de producción)llenando más las arcas de los que más tienen, dándoles píe para que aún nos puedan exprimir más en detrimento de los comercios de barrio que son los que de una manera u otra contribuyen humildemente a la sostenibilidad de la economía invirtiendo lo poco que puedan ganar en consumo y no engordando las grandes cuentas de los poderosos.

Isolda dijo...

Todo es tal cual lo explicas. Jamás hubiera creído que llegáramos a este extremos de no haberlo vivido. Hace relativamente poco, que me convencí de que tenían decidido todo el proceso en beneficio de los grandes. Y ahí nos han dejado, quién sabe si todavía nos hundirán más. No interesamos, somos gasto y solo quieren haberes.
Qué impotencia tan grande!
Gracias por tu artículo, Antonio y besos mermados.

Anna Rossell dijo...

Gracias por el análisis, Antonio, y a todos los que habéis dejado comentario.
Hay al respecto varios libros; uno de ellos -que aún no he leído- pero del que he leído una reseña y a cuya presentación asistí, promete mucho:

Daniel Gabarró Berbegal/Jaume López Hernández, "Revolución sin enemigos", Boira Editorial.

Os lo podéis bajar gratuitamente aquí: http://www.boiraeditorial.com/ebooks/revolucion_sin_enemigos.pdf