lunes, 7 de noviembre de 2011

Mi barco

(Imagen tomada de Internet)

Mi barco

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Mi barco, de muerte ya está herio.

No es un gran barco,

más bien un bajel de vela al viento,

que busca acoplarse al ritmo de la vida

para seguir su rumbo,

para seguir viviendo.


En este inmenso mar

tomó conciencia de su nada,

de su levedad desesperada,

de ser arrastrado por corrientes

que escapan a su anhelo,

que llevan a su antojo

a todo un pueblo entero.


Más qué tormenta puede,

qué fuerza y arrebato,

dominar la inmensidad

que tiene este teatro,

estas agua profundas,

este mar oceánico,

hacer bailar mi barco

sobre espumosas olas,

llevado por corrientes

en rumbo desbocado.


Noto que en el subsuelo

se está moviendo algo,

que hay fuerzas en lucha,

que todo este entreacto

está lleno de vida,

que puedo y debo,

tirando por la borda

todo mi desencanto,

unirme a este corriente

de lucha por la paz,

de intento de fraguar otro escenario,

para que esos poderes

que acechan en la esquina,

que quieren dominar todo el espacio,

se acaben sometiendo

a la razón del ser humano.

18 comentarios:

ana dijo...

Precioso poema, pero esa barquito que parece indefenso es más fuerte de lo que aparenta, creo que podrá con los avatares del mar y de la vida.

Un abrazo

MAJECARMU dijo...

Antonio,gracias por tu visita.
Me gusta la humildad de la primera estrofa,la sinceridad y la esperanza del resto...En este teatro y mar inmenso,todo cambia y evoluciona,esperemos que el hombre recapacite y se vuelva más humano.
Mi felicitación y mi abrazo grande.
FELIZ SEMANA,AMIGO.
M.Jesús

Antonio dijo...

En el fondo, amiga Ana, eso me gustaría y eso espero que podamos con esos avatares.
Un abrazo

Antonio dijo...

Gracias M.Jesús. Ojalá el ser humano se de cuenta de su levedad en soledad y su grandeza en conexión. Esa será la clave de una sociedad humanista.
Un abrazo

Cayetano dijo...

Pobre barquilla mía, que decía Lope.
Navega velero mío, que decía Espronceda.
Pesimismo u optimismo.
Dos maneras de afrontar un viaje.
Y debajo, como siempre, el mar agitado amenazando con una buena galerna.
Un saludo.

JUAN dijo...

Todo buen marinero siempre espera aferrarse a algo tras el nufragio inevitable. Ojalá y esas fuerzas que
se mueven en el fondo puedan salir a la luz pronto,antes de hundirnos en la oscurizad del caos.
Tu poema es una delicia. Un abrazo

RGAlmazán dijo...

Me uno a tu travesía en tu barco.

Salud y República

Anónimo dijo...

Despierta nuestro espíritu y germina
tímida pero firme la semilla
y despues de este invierno que termina

llegará la primavera y la trilla,
cordura que verá toda retina
y la Paz, borrará cualquier rencilla.

María dijo...

¡Qué me ha gustado, Antonio!
No sé qué decirte más.

Besos

El Joven llamado Cuervo dijo...

No será gran barco, pero es tu barco, y por eso, ya es el mejor barco del mundo.

Antonio dijo...

Amigo Cayetano, entre el pesimismo y el optimismo solo cabe el realismo... Tal vez sea la parte que nos falta desarrollar para saber cómo acometer el asunto.
Un abrazo

Antonio dijo...

Juan, me da la sensación de que solo cuando se identifiquen y consoliden nuevas formas de entender la vida y la relación humana se podrá evitar el caos a largo plazo…
Un abrazo y gracias

Antonio dijo...

Gracias Rafa, mientras más barcos flotemos y establezcamos rumbos comunes más fácil será la travesía.
Saludos

Antonio dijo...

Anónimo,
Ojalá el invierno pase pronto
y florezca de una vez la primavera,
ojalá que la gente así lo quiera
porque ese es también mi sentimiento .

Antonio dijo...

Gracias María. Un beso

Antonio dijo...

Cierto Joven Cuervo, a cada uno nos toca pilotar el propio barco, lo interesante sería hacer coincidir los rumbos para ir toso a un mismo sitio.

Adriana Alba dijo...

Hermoso Antonio.

Tuve curiosidad de conocer tu espacio, cuando lei tu comentario en el cumpleblog de Isabel.



Saludos cordiales.

Antonio dijo...

Gracias, Adriana, por visitar mi blog y dejar tu comentario, eso me ha permitido ir a visitarte y conocerte. Creo que compartimos bastantes posicionamientos.
Un saludo