sábado, 12 de noviembre de 2011

Anagnórisis

(Esta imagen, tomada por mí en un monumento en Filadelfia, EE. UU.
hace un par de años, muestra esa idea de nacimiento de un hombre nuevo
surgido de la tierra sembrada por el pasado)

Es curioso, a veces se conjugan circunstancias que te llevan a un sitio en concreto al que no te habías planteado llegar. Dando vueltas por mi archivo discográfico, me pude a escuchar a Sabina, que me es apreciado por su poesía y sus letras junto a los ritmos musicales, aunque su voz esté cascada y deteriorada. El tema era “La del pirata cojo”. Ese especie de canto a la fantasía que todo frustrado sustenta, pero que es definitoria de su posicionamiento.

Eso me recordó por donde había andado yo a lo largo de mis días y decidí cambiar mi perfil en este blog adaptándolo a esa forma de expresión, y así lo hice. Pero luego me encontré esta palabreja, “Anagnórisis”, que me sonaba a membrana cerebrar por lo de aracnoides, salvando las diferencias, cuando en realidad, según explica Wikipedia:La anagnórisis (del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, seres queridos o entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y le obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y lo que le rodea”.

Visto esto, también decidí, además de cambiar mi perfil, hacer un ensayo en plan soneto, del que no me considero un avezado autor, para dedicarlo a mis ancestros, a mis padres y ascendentes. Este es el resultado en honor de esa gente que influyó en el fragüe de mi identidad, desde su apego al campo, a la labranza y a la búsqueda del sustento desde casi la nada, pero cargados de humanismos y solidaridad en la pobreza y la necesidad de aquellos tiempos pretéritos.

Anagnórisis

(Soneto dedicado a mis padres y ascendentes)

Hoy vuelvo hacia atrás esta mirada

buscando si los genes me han marcado

y ubicando mi existencia en este lado

me han lanzado a luchar desde la nada.


No sé si alguna vez tuve mi hada

o un ángel en camino de prestado

más siempre caminé como soldado

luchando ante una vida disputada.


Ancestros de labriego me marcaron

con sangre campesina y corazón

dejándose la vida en lo que amaron.


Por eso este soneto es la razón

para honrar a los que me ayudaron

en la forma de fraguar mi educación.


(Noviembre 11 del 11 del 11)

18 comentarios:

Eastriver dijo...

No sabía el nombre del recurso tan narrativo que comentas, y que tantos frutos también cinematográficos ha dado. Sí sabía que esos ancestros, conocidos desde siempre o recién descubiertos, nos marcan de forma indeleble. Es bueno honrarlos a pesar de todos los pesares que se nos puedan ocurrir: nadie es perfecto, tampoco esos ancestros, pero al final todos somos humanos, podemos equivocarnos y lo hacemos, y lo que más pesa son siempre las cosas buenas que nos dieron. Eso justamente que nos construyó tal como somos.

Además eres hábil en el soneto... Cuando llegó a nuestra literatura en el siglo XVI proveniente de Italia, tanto el soneto como el endecasílabo en general, levantó enormes quejas. ¿Sabes el motivo? Porque a los oídos castellanos era un verso que sonaba como prosa, de acostumbrados como estaban ellos al dodecasílabo, machacón insoportable, y al octosílabo, éste sí encantador, pero muy marcado también. En cambio el soneto permitía estos encabalgamientos abruptos que ellos no entendían. Que ellos, por falta de costumbre, no entendían pero que tú entendiste perfectamente: sí, el soneto es un marco perfecto para poetizarlo todo. Evita caer en los excesos rítmicos y métricos, y aporta este lirismo suave que tanto nos gusta.

Y la foto... ya la habías puesto. Es más, yo la asocio contigo. No me extraña que te fijaras: es muy tú.

mariajesusparadela dijo...

En "el clan del oso cavernario" bien se nos hace saber que todo es herencias de nuestros ancestros, desde el llanto a la risa.
Bueno es, pues, honrarlos.
Lo que sí tengo claro es que, aunque sé que eres un luchador, nunca te vería como un soldado.

escribes conmigo dijo...

bello poema
seguro merecido para tus ancestros,
ellos siempre de alguna manera forjaron lo que somos en el presente.

Un gusto saludarte mario

MAJECARMU dijo...

Antonio,buen soneto donde surge tu reconocimiento y encuentro con la esencia y la raíz de tus antepasados...Tenemos mucho en común,amigo.También mis ascendientes vienen de la agricultura,del amor a la tierra y a la verdad de la naturaleza.
Mi felicitación por esa profundidad,que te alienta y te va marcando el camino.
Mi abrazo inmenso y feliz fin de semana.
M.Jesús
PD:Sin duda alguna,que el agua y el mar los llevamos muy adentro,amigo.

María dijo...

Siempre aprendiendo de ti.
¡Gracias!

emejota dijo...

Antonio corazón, me gusta deleitarme leyendote y no se por qué razón no me he enterado de tus últimas entradas, bueno si, entre los problemas webísticos y Vega voy que paro poco y mis entradas son básicamente programadas menos la última. En cuanto pare mínimamente me pondré a ello a fondo. Ya te diré mi opinión. Bs.

JUAN dijo...

Excelente homenaje a tus antecesores.Eres un manitas, Antonio, le pegas a todos los palos. Yo, como leeré en Córdoba en uno de los poemas que me tocan, no entiendo nada de poesía, y cuanto más lo intento, más confundido salgo.
Por eso escribo verso libre. En estos sonetos que escribes tan bonitos resulta que si cuento las 11 sílabas que dicen los maestros que debe llevar cada uno de los 14 versos, no coinciden. A ver cómo se come eso.Anda, ya te he estropeado el domingo. Un abrazo

Myriam dijo...

Maravilloso homenaje a tus raíces ancestrales, Antonio. No hay mejor camino para el autoconocimiento que volver a ellas.

UN abrazo

Antonio dijo...

Gracias, Ramón, por tu comentario, incluida la información sobre el soneto, que yo desconocía. Entiéndase que soy autodidacta en muchos campos y se me escapa bastante de la historia de la literatura, aunque la estudiara en su día.
Además eres un gran observador, sabes que me identifico también con esa foto, de donde sale un hombre libre desde la propia tierra, desde la naturaleza. Es la tercera vez que la pongo en mi blog.
Un abrazo

Antonio dijo...

Bueno, María Jesús, ya sabes como va eso de la filogénesis y demás. También muestras tus cualidades de observadora y discernimiento, pues yo estoy contigo en que ser soldado no es lo mío, aunque tuviera que ir forzosamente a la mili, dentro y fuera del ejército. Soy más librepensador con un contenido ácrata…

Antonio dijo...

Gracias, Mario, tienes razón. Ellos influyeron con sus genes, pero también con sus conductas. Ambientalismo y genetismo se dieron la mano en su caso.
Un saludo

Antonio dijo...

MJesús, en este país, saliendo de la nada y de los campos, se ha creado una generación que evolucionó desde la lucha y el enfrentamiento a la miseria de la que se huía. El resultado somos nosotros…
Un abrazo

Antonio dijo...

María, es muy amable y gratificante. El aprendizaje es un intercambio que nos hace crecer.
Gracias a ti.

Antonio dijo...

Emejota, es normal, estos bichos nos ocupan espacios inmensos, tiempos importantes y a veces nos traicionan y nos dejan colgados. Ya solo falta que el ordenador pase a ordenarnos, jejeje…
Besos

Antonio dijo...

Gracias, Juan. No sé si se cumplen las rimas académicas, aunque recurrí a la sinalefa, el hiato, la diéresis, la sinéresis, incluso a la terminación, para hacerlos rimar. Son esas licencias académicas que nos ayudan a dar el ritmo al verso, permitiéndonos juntar y separar sílabas gramaticales o dar más o menso valor a las terminaciones según su acentuación, ya sabes aquello de que a las palabras agudas le sumamos una, a las llanas las dejamos y a las esdrújulas le quietamos otra sílaba.
En el fondo acabé dejándome llevar por como suena.
Un abrazo afectuoso

Antonio dijo...

Cierto, Myriam, al menos para conocerse mejor y saber por qué hacemos determinadas cosas. En la terapia sistémica nos ayuda mucho el uso del genograma familiar.
Besos y gracias por tu visita y comentario

MarianGardi dijo...

Es buen descubrir palabrejas a mí me encanta este pasatiempo tan provechoso para los que escribimos.
El soneto muy sentido y delicado.
Un abrazo Antonio

Antonio dijo...

Gracias, Marian. La verdad es que es sentido por todo lo vivido.
Un beso