lunes, 31 de octubre de 2011

Derecho a la información versus libertad de prensa

Algunas consideraciones previas

Derecho a la información:

Lo entiendo como el derecho que todo sujeto tiene a recibir información veraz, contrastada y de calidad para poder formar su propia opinión sobre un tema, sin ser manipulado, y bajo el exclusivo criterio de su capacidad de discernimiento, al amparo de la libertad de expresión y la responsabilidad del emisor.

Libertad de expresión:

Para mí consiste en el derecho que tiene cada uno a expresar su pensamiento, ideas y opiniones de forma asertiva y libre, sin miedo a ser reprimido. Para filósofos como Pach, Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política, además de ser esencial para descubrimiento de la verdad, lo que implica la condición del uso responsable de la libertad de expresión. Y aun así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad.

Libertad de prensa:

Se deriva de la libertad de expresión. “Es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado” (Tomado de Wikipedia). Conlleva, pues, la elaboración y gestión de los medios de comunicación.

Entiendo, por tanto, que quien gestiona la prensa al amparo de la libertad de expresión puede estar desinformando, manipulando o creando estados de opinión que no se ajusten a la verdad, por lo cual estaría conculcando el derecho a la información. Por ello se debe exigir corrección a las desviaciones de la libre expresión cuando no se ajuste a esa verdad y se observe tendencias maliciosas o manipulativas que tergiverse la información en beneficio del emisor. En este sentido, la libertad de prensa ha de estar condicionada por su propia misión, y esta consiste en informar y en ejercer la libre expresión respetando el “derecho a la información” de la ciudadanía, que es la máxima expresión de los intereses de una sociedad democrática.

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Posiblemente me esté metiendo en un berenjenal con esta reflexión pero, como todas, tiene este riesgo. Eso sí, siempre pretendes salir del berenjenal con las ideas más claras, o al menos lo intentas.

El otro día, cuando volvía con mi amigo Pablo de ver la exposición de Alberto Giacometti: Una retrospectiva, en el Museo Picasso de Málaga, nos encontramos con que, en la fundación Cajamar, conferenciaba Rosa María Calaf, periodista avezada y fraguada en mil batallas como reportera de televisión a lo largo y ancho del mundo, por lo que entramos a escuchar sus planteamientos.

Hizo alusión al criterio con el que se eligen las noticias y cómo una guerra puntual pasa a ser olvidada, dejando de ser noticia aunque persista, incluso, con mayor violencia. De todos es sabido que la información crea opinión y que las noticias conforman esa información, por lo que el criterio de selección de estas va en función del interés que se tenga en fraguar una determinada opinión. Decía Joaquín Arozamena, en una charla de un curso sobre comunicación al que acudí hace años, que el que determina la línea de información es el dueño del cotarro, el que paga, vamos… Si un periodista quiere trabajar en ese medio en concreto sabe que tendrá que someterse a las directrices del consejo de redacción… y esas las determina quien paga.

Esto es obvio, pues si analizamos la prensa de nuestro país, sin ir más lejos, veremos donde se encuadran los distintos periódicos y como tratan una misma noticia. A veces parece que nos tienen por tontos y nos colocan informaciones tendenciosas para orientar nuestra opinión en una línea determinada. No es lo mismo leer una misma noticia en La Razón, ABC, El País, El Mundo, Público, etc… lo matices tendenciosos orientan la opinión. Eso no quiere decir que no existan periodistas honrados y de alta cualificación profesional.

Pero, volviendo al tema de Rosa María Calaf, los medios de comunicación, especialmente la televisión, en nuestro sistema económico de corte mercantilista, están pensados para hacer dinero, para ser productivos, pues son una empresa que busca beneficios monetarios, sin dejar de lado que crear opinión es un medio de garantizar adhesiones a intereses políticos y económicos. El primer objetivo sería, pues, conseguir audiencia para ampliar el mercado del marketing y, de camino, difundir pensamientos afines, cuando no a la inversa.

Por otro lado, aparte de la distracción, de lo lúdico y el entretenimiento que aporta la TV, están dos pilares de especial trascendencia, como son la información y la formación. La primera pretendería dotar al sujeto de los máximos conocimientos sobre un tema para que libremente fundamente su opinión en base a su capacidad de discernimiento; en el segundo caso hablaríamos de conformar, de dar forma a la personalidad del sujeto, de fraguar determinado tipo de personas en base a la influencia que el medio tenga sobre ella; en este sentido nos referimos a orientar esa capacidad de discernimiento a la que aludía, por tanto incluye el aspecto educacional, algo que hasta ahora era patrimonio de la escuela y los entes específicos dedicados a esta función, por lo que estaban sometidos a programas educacionales concretos. La TV, al amparo de la libertad de expresión, se ha metido en nuestras casas y, sin ton ni son, sueltan aquello que les apetece, sea una chorrada impresentable, una falacia “salsarosera” o lo que fuere. Su ética no es muy de fiar, por lo que más vale no dejarse llevar por sus olas. “Yo, por mi hija, mato…” (sic) Belén Esteban.

Dado que el interés de la TV está en incrementar su audiencia, busca la forma de atraer espectadores sin importarles demasiado el contenido del programa, sino más bien la capacidad de seducir al público. Pero, como diría el amigo Punset, los seres humanos nos movemos por emociones, y son estas emociones las que nos llevan al campo del interés. Mientras más emocionante sea el programa más llamará la atención del televidente. De eso se trata. Por tanto, la aburrida vida del espectador la confrontamos con la azarosa y morbosa vida de determinados sujetos y sujetas, donde proyectar nuestras propias vivencias, frustraciones y deseos, amén del cotilleo que conlleva la vida social en su aspecto comparativo “inter pares”.

Pero la emoción y la razón son dos formas de enfrentar la vida que se han de conjugar. Al componente infantiloide de la emoción se suma el de la razón, más propia del adulto, del sujeto maduro que sabe gestionar sus emociones para no caer en la trampa que suele tender el impulso irracional de la emoción.

Un sujeto que se deje llevar por la emoción pierde capacidad de razonar. Si formamos sujetos impulsados por ellas conseguiremos respuestas emotivas o emocionales manejables desde la propia información. Lo único que habría que hacer es identificar cuales son los estimulantes de las emociones y usarlos en su momento. Esto se da en el manejo de las masas con relación a ideas o principios introducidos como inalienables, en planteamientos de pertenencia a grupos o tribus, en seguidores de futbol y otros deportes, en las religiones, en la política… Por tanto, el sujeto es más manipulable desde las emociones que desde la razón. De ahí que los medios que pretenden esa manipulación usen más el aspecto emocional, sabedores de que, por lo general, los sujetos tendemos a llevarnos por lo emocional más que por la razón.

No quiero mencionar a ninguno o ninguna de los/as impresentables presentadores o tertulianos que pululan por la TV y que gestionan las emociones paras embrutecernos, pero sí diré que cada día me considero más desafecto a estos medios. El estilo berlusconiano, donde el respeto brilla por su ausencia, donde la masa se distrae de la vida cotidiana y la verdad del entorno, de la problemática real y de las exigencias participativas de toda sociedad, a base de banalidades, entrando en la dinámica autocomplaciente de que los otros son más malos que yo, por lo que me queda margen de maldad hasta ser como ellos, hace de esta sociedad un ente mediocre y digno de ser rescatado, a través de la educación y formación, para no dejarse atrapar en situaciones alienables que lo lleven a la sumisión. Pero, al fin y al cabo, quien tiene la capacidad formativa, el control de los medios de educación, siempre hizo lo mismo, por lo que, en los tiempos que corren, solo se puede salir de esta dinámica desde la redefinición del proceso educativo y el control y responsabilidad de las influencias. Cosa harto difícil, pues se revolverán como gato panza arriba para seguir con sus privilegios, además de dudar de que nuestros políticos sean capaces de hacerlo si no se fuerza la situación… El botón de muestra es como ha quedado la asignatura de EpC.

En fin, os dejo con este proceso divagante, que solo pretende aclararse un poco, pero que se basa en mi exigencia personal para ser informado con lo más próximo a la verdad sin tintes manipulativos… Por eso, mientras no se me demuestre lo contrario, empiezo a pasarme por el forro (con perdón de la expresión) muchos programas, incluidos de opinión, que pretenden embrutecer mi pensamiento… Al parecer el trabajo de la maduración psicológica pasa por ser autodidacta, para llegar al desarrollo personal de la capacidad de razonar, dejando de lado las emociones que son las que abren la puerta a los intrusos manipuladores…


15 comentarios:

Eastriver dijo...

Interesantísima entrada, y muy actual. Además he escuchado a R.M.Calaf el algún programa, alguna entrevista, y me hago una idea muy precisa de lo qué dijo y de cómo lo dijo. Al hilo de lo que comentas pienso que, debe ser por eso, que pienso que sólo se pueden ver las públicas, y aun con reservas (con las reservas ideológicas): pero al menos se pueden ver. ¿Has probado de ver los informativos de Telecinco? El problema ahí ya no es ideológico: es de contenido, convertido mitad revista de color, mitad crónica de sucesos. Así que lo ideológico es salvable, siempre que la manipulación no sea indignante, como en la época de nuestro amigo Josema, cuando los informativos de Urdaci. Yo veo generalmente los informativos de TV3 y de TVE, porque llanamente son los únicos que se pueden ver. Los catalanes se inclinan hacia CIU, claro. Los de TVE son muy miedosos, aunque me parecen bastante potentes. Al menos dan voz a opiniones diversas. Pero ambos, ni que sean parciales y partidistas, ni me ofenden, ni faltan a la verdad, ni arrinconan lo que de verdad me importa, ni dan protagonismo a cierto accidente en China o a unas imágenes espectaculares de una avioneta que se cayó en Kenia.

¿Sabes qué había pensado hacer un día para el blog? Lo que pasa es que no puedo, porque yo sólo no puedo. Pero me gustaría minutar todos los informativos televisivos en una misma jornada y ver cada canal a qué dedica su tiempo, y cuánto tiempo le dedica. Nos iban a sorprender muchas cosas.

Interesante artículo, ANtonio.Da para pensar muchas cosas. Ah, y el Picasso de Málaga, que envidia, chico... cuánto cubismo interesante, genuino...

JUAN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
JUAN dijo...

Hombre,Antonio, todos sabemos que cada canal de radio o televisión, cada periódico o revista defiende unos intereses y tiende a ofrecer la mejor cara de ellos al público para conseguir adeptos.
Basta escuchar unos minutos a Herrera en la Onda para ver cómo este señor se esfuerza en ridiculizar al Gobierno cada mañana. Al otro lado, tenemos al lameculos de Benitez en Canal Sur, haciendo lo contrario, y así sucesivamente. Pero no podemos prescindir de los medios informativos ni de los debates, eso sería esconder la cabeza bajo el ala para huir de los problemas que, queramos o no, nos conciernen.
Lo que tenemos que hacer además de escuchar y comparar las informaciones, es escuchar la voz de nuestra conciencia.
Por ejemplo: A pesar de que la noticia fue presentada en todos los informativos como un acto noble e institucional,un homenaje merecido por su trayectoria política, la imagen que más náusea e impontencia me ha hecho sentir en lo que va de año es la de Bono y el Rey juntos momentos antes de entrar a celebrar el banquete organizado por Bono con motivo de su despedida del Congreso.En cierto momento en que el Rey sonríe y bromea con los periodistas en la puerta del edificio uno de éstos le pregunta al Rey qué piensa de la crisis, y a éste, sorprendido, se le cambia el color de la cara, la sonrisa se le pierde al instante y tartamudea un poco al decir: "Estamos muy preocupados por la crisis y nos solidarizamos con los eafectados".Enseguida Bono sale en su ayuda tomándole por el brazo, empujándolo casi adentro de la sala. Y luego despide con un "Muchas gracias" y una sonrisa hipócrita a los reporteros.

Que mientras cinco millones de españoles estén angustiados por haber perdido sus puestos de trabajo, y que ya hayan desahuciados a casi 300 mil personas, que se recorten gastos en Sanidad y Educación, en salarios y pensiones... , y esta gentuza se dedique a celebrar con dineros públicos (no me creo que Bono pagase la gala de su bolsillo) una despedida me revolvió el estómago. Eso es lo que hago,mirar con ojo crítico cualquier información por muy tierna familiar que la presenten. Un placer leerte, como siempre.Un abrazo.

Txema dijo...

Por eso es esencial mantener los medios públicos de información. No es que sean perfectos pero son menos malos.

Sin mebargo hay casos como Telemadrid que es verdaderamente nauseabundo. Eso ocurre cuando el PP gobierna con mayoría absoluta.

Así que preparémonos para lo que nos espera.

Saludos

mariajesusparadela dijo...

Pues espera a la TV de después del 20 N.

La historia de Leonardo Lamas dijo...

Un blog interesante que nos hace pensar

carmen jiménez dijo...

Todavía no he terminado de leer entera tu reflexión informativa a la vez y sinceramente atractiva para incentivar el intelecto, para activarlo más allá de lo que vemos o escuchamos, porque vemos lo que quieren que veamos y escuchamos lo que quieren que escuchemos. Y hasta ahí he llegado, pero seguiré. Porque yo hace tiempo que desconfío y dejo que mis sentidos se abran y perciban su propia realidad.
Un placer poder leerte.
Un abrazo para ti y tu esposa.

Antonio dijo...

Ramón, a mí también se me ha pasado por la cabeza minutear los tiempos esos, pero ello me obligaría a ver tanta tele que he desistido de hacerlo.
Un abrazo

Antonio dijo...

Juan, el sistema está organizado de tal forma que ellos siguen con sus bacanales aunque haya quien se muera de hambre por las calles.
Un abrazo

Antonio dijo...

Txema, para mí televisión española está en un nivel bueno de información y programación. Me sobra la misa de los domingos en la 2. De los cortijos no hablo, pues cada autonomía anda con el suyo y el de Madrid y Valencia da asco sobre los demás...
Un abrazo

Antonio dijo...

María Jesús el 20N será todavía peor. El neoliberalismo andará suelto intentando controlarlo todo si no le ponemos remedio. Ya ha doblegado al gobierno actual, el otro puede ser de los suyos... y ya se sabe lo que pasa....

Antonio dijo...

Gracias, Leonardo, por tu visita y comentario. Un slaudo

Antonio dijo...

Carmen, es un placer tenerte por esta casa virtual. Gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

Antonio Pérez Hernández dijo...

Antonio, estoy muy de acuerdo con este artículo tuyo pero en España tenemos el papel muy mojado —al menos— en estas leyes de capital importancia:

«Artículo 20: Libertad de expresión e información»
«Artículo 35. 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo...»
«Artículo 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada»
«Artículo 50. Los poderes públicos garantizarán [...] un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.»

Un saludo,

Antonio dijo...

Por eso, Antonio, entiendo que el Estado no debe achicarse ante las grandes empresas, no debe dejar en manos del mercado la gestión económica y el desarrollo, pues no serán los intereses de la ciudadanía los que primarían sino los de las empresas y grupos de poder. La función de los Estados y sus gobiernos en hacer cumplir las leyes, sobre todo la Constitución, facilitando a la gente los derechos que se le otorgan y exigiéndoles las responsabilidades que contraen. Tal vez te interese una entrada que publiqué en Grito de lobos titulada “Un grito y un poema”. La puedes ver en: http://gritodelobos.blogspot.com/2011/06/un-grito-y-un-poema_1213.html
Un saludo y gracias por tu visita y comentario