lunes, 27 de julio de 2009

La perspectiva mercantilista del amor.


He tocado el tema de la relación de pareja desde dos teorías o enfoques, pero con una visión muy personal a la hora de aplicarlas, pues no fueron creadas para ello, sino para explicar otro tipo de relación diferente.

Ahora, aun sabiendo que existen otros muchos planteamientos, visiones y teorías que pueden explicar la relación amorosa y/o de pareja, y con el respeto que a uno le merecen todas las posiciones que puedan generarse, vengo a presentar una visión muy singular, interesante y controvertida a la vez. Solo pretendo ponerla sobre la mesa para que cada cual saque las conclusiones que estime convenientes y oportunas. Es posible que una visión tan mecanicista, fría y aséptica cueste comprenderla y aceptarla, pero si la vemos con la mente abierta, con la redefinición de conceptos, librándolos de la carga cultural que los agobia, y concebimos las emociones, afectos, desafectos, etc. como un producto en la relación, sea más fácil su entendimiento. Intentaré ser muy escueto, preciso y claro en la exposición para facilitar su comprensión en los términos en que yo la interpreto.

Determinados autores entienden el intercambio social desde la perspectiva del mercantilismo, como expone Sharon S. Brehm: “Para quienes abordan el problema de esta manera, nuestra asociación con los demás es determinada por los mismos principios que regulan el mercado económico: recompensas, costes, soluciones de recambio”. Esta es, pues, la filosofía general que sustenta el planteamiento. Pero ¡Cuidado, no os vayáis aun! Veamos primero que dice y como sustenta su razonamiento, para ello es conveniente conocer lo que refiere respecto a estos términos y como los define:

  1. Las recompensas. Es todo aquello que conseguimos de esa relación, lo que nos aporta. Describe tres tipos de recompensas:
    a) Características intrínsecas del compañero. (Ej. Belleza, inteligencia…)
    b) Comportamiento directamente remunerador del compañero. (Ej. Relaciones sexuales, servicios prestados, atención…)
    c) Acceso que el compañero otorga a los recursos extrínsecos deseados. (Ej. Dinero, prestigio, protección…)

  2. Los costes. Hace alusión a los aspectos desagradables del compañero y la tolerancia que conlleva y a las aportaciones que nos exija esa relación. Algunos autores sostienen que los costes son más importantes que las recompensas en la relación.

  3. Las soluciones de recambio. Alude a la posibilidad de conseguir en otro sujeto, lo que nos proporciona el compañero. Si las personas creen que existe otras relaciones disponibles, más remuneradoras y menos costosas que su relación actual, también existen grandes posibilidades de que abandone esta última. A falta de mejores soluciones, las personas se apegan a su relación presente y tienden a conservarla.
Dos cuestiones de interés:
  1. Ley de explotación personal: “En toda relación sentimental, la persona que siente menos afecto puede explotar a la que siente mayor afecto”.

  2. El principio del menor interés: “La persona que tiene un menor interés en continuar la relación se halla en posición de dictar las condiciones de la asociación”.
El que tiene mayor poder está menos implicado sentimentalmente, tiene mayor número de soluciones de recambio y posee mayor seducción…

No obstante, ante este planteamiento tan mecanicista, cabe preguntarse por el proceso mediante el cual un individuo se apega a otro: ¿Cómo llegamos a confiar en la gente y a conformarnos con la espera de una reciprocidad no específica? ¿Cómo es que la felicidad de otra persona puede brindarnos un gran placer? Esto escapa a la simplicidad aparente del planteamiento mecanicista y nos obliga a buscar los motivos o impulsos que generan estas conductas.

Otros tres conceptos que plantea:
  1. Las inversiones. Están constituidas por todo recurso psicológico o material que hayamos invertido en la relación y que se perdería si esta llegase a su fin. (Ej. El dinero gastado en el compañero, pero también los cuidados que se le han brindado).

  2. La teoría de la disonancia. La disonancia es engendrada por los aspectos indeseables de una cosa cualquiera que hemos elegido hacer de forma voluntaria… posiblemente por no haber dado el fruto deseado. Ese estado desagradable lo intentamos reducir para evitar el conflicto interno, y una forma de reducirlo es convencernos de que la meta por la que hemos sufrido vale la pena. Por tanto, bajo mi opinión, sería elevar a lo aceptable lo inaceptable para contrarrestar el conflicto interno de haber elegido lo inelegible.

  3. La teoría de la equidad. Se ajusta simultáneamente en lo que recibimos y en lo que damos, centrándose asimismo sobre ambos miembros del apareja. La relación entre lo que yo doy y recibo debe ser igual a la resultante de lo que el otro da y recibe.
El concepto de “vale la pena”, aludido en el apartado 2, tiene su parangón, bajo mi modesta opinión, en lo que los economistas llaman “el coste de oportunidad”; es decir, cuánto me aportaría lo que hubiera podido hacer con este dinero, en la oportunidad perdida, a la que he renunciado, si no hubiese hecho esto otro. ¿Es compensada la pena que me produce tener que renunciar a otras cosas, amigos, salidas, amores, libertad, etc. por lo que me aporta esta relación? ¿Vale esa pena?

Ocurre que el valor de una misma cosa no es el mismo para ambas personas. Una mirada, un beso, un detalle insignificante puede tener un gran valor para uno y no para otro. El abuso se produce cuando en la transacción los valores no se ajustan y uno, sabedor de la valoración que puede tener un gesto o acto suyo para el otro, lo cobra a precio desorbitado, incluso exige sumisión y ejerce el despotismo. En estos casos, estaríamos hablando de la ley de la explotación personal y del principio del menor interés. Becker lo plasma maravillosamente en sus rimas:
"Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso...
¡yo no sé qué te diera por un beso!"
Finalmente, esta visión, que se podría entender como agresora de la concepción del amor que sostiene nuestra cultura, es variablemente digerible según la experiencia y evolución de cada sujeto que la analice. Bajo mi punto de vista, no es tan claramente entendible por quien anda enamorado locamente de otra persona, pudiendo sonarle a sacrílego el planteamiento. Con el paso del tiempo y la aportación inexorable que la experiencia va proporcionando, aparecen las delimitaciones y la aceptación más racional de la relación amorosa y sus entresijos. Alguien dijo que “el enamoramiento es una enfermedad que se cura con el matrimonio”. Sin llegar a eso extremos, yo me atrevería a decir que “en el enamoramiento rige el corazón, pero que con el tiempo debe ceder la mayor parte del mando al cerebro”. Bueno, lo dejo aquí y abro el campo de la reflexión.

31 comentarios:

Elisa dijo...

Que complejo, pero que cierto. Es verdad que cuando uno está enamorado, pensar así es imposible, pero creo que es importante interiorizar todas estas ideas para poder vivir el amor y el enamoramiento con la mayor serenidad posible. Así después se puede valorar si ese enamoramiento nos va a conducir a una relación que merezca la pena o no. Lo más importante es poder elegir; elegir si la relación entre recompensas y coste merece la pena. Es decir, valorar si la felicidad que puedo conseguir al lado de una persona es mayor a la que puedo encontrar yo sola.

mariajesusparadela dijo...

Supongo que, efectivamente, la aceptación de que lo que dices es cierto, se adquiere con la edad.
(La aceptación racional).

JUAN dijo...

Aunque pienso que el enamorado está ciego y no atiende a razones, no puedo hacer otra cosa que darte la razón en tu planteamiento, Antonio, muy bien expresado, por cierto. Ojalá que toda persona tenga la frialdad, sensatez o cordura (dicen que el amor es locura) para tener la cabeza tan bien amueblada que sepa tomar la decisión correcta antes de embarcarse en una relación amorosa.Que de la misma manera que se estudian los pros y los contra en cualquier negocio o relación laboral, se haga en este importante y vital tema del amor.
Tus escritos son una delicia de lectura y excelente manual de convivencia para las personas. Gracias por compartirlos, amigo:

Abuela Ciber dijo...

Interesantisimo la forma de exponer el tema, desde la visión cientifica y de razonamiento puro buscando los por que.
Generalmente yo busco los para que...
Pero algo se nos escapa siendo tan razonadores....es algo sutil.... de ahí que la ciencia no lo pueda ver.

Porque no es así la convivencia de uno de mis hijos con su compañera (señora por que son casados), tienen una unión que va más alla de todo planteamiento reflexivo.
No manda más uno que otro, no se plantean lo que da cada uno económicamente, ni lo que ha aportado.
Se complementan A y B .
Tal vez sean la excepción que confirma la regla no???
Pero creo que hay muchas excepciones así.
No puedo entender a alguien que sólo pro la razón esté junto a otro ser. Por supuesto que los hay.

Si bien estoy de acuerdo que una cosa es el enamoramienteo y otra....el amor.

Evidentemente no soy nada cerebral!!!!

Saludos y gracias por compartir tus conocimientos.

Antonio dijo...

Querida Elisa: Tenemos la suerte de enamorarnos para que, al amparo de esa circunstancia, podamos, de forma inteligente, aprovechar esa disposición para crear lazos duraderos basados en el amor y la convivencia que, de alguna forma, vengo objetivando en los últimos escritos.
Un afectuoso saludo y gracias por tu aportación.

Antonio dijo...

Hola Maria Jesus: Gracias por tu aportación. Como digo, el corazón, con el tiempo, deja paso al cerebro, al análisis y aceptación racional de la relación. Vamos madurando, pensando, creciendo, etc. y el enamoramiento se puede transformar en un amor sosegado y de verdad.
Un abrazo

Antonio dijo...

Querido amigo Juan: Como he comentado antes el enamoramiento nos abre la puerta del amor, ese amor sosegado y tranquilo que requiere la convivencia. El enamoramiento nos amor en un sentido amplio, es más bien deseo, impulso, necesidad, atrapamiento, expectación… es la madurez la que le da un sentido realista, práctico y racional a la relación entre dos seres humanos que se coaligan para crecer, vivir y cumplir los objetivos de la existencia. Al menos eso pienso yo.
Un abrazo y gracias por volcar aquí tu pensamiento.

Antonio dijo...

Gracias abuela por tu reflexión. Yo creo que van de la mano las dos cuestiones… el “por qué” y el “para qué”, falta el “cómo” y en segundo lugar “cuándo y dónde”. Yo por mi mismo no soy capaz de enfrentarme a la demanda del mundo para subsistir y desarrollar y garantizar la especie; por eso he de aliarme con los demás… ese es el “por qué”, el “para qué” es la consecución de los objetivos. Si yo pudiera reproducirme en plan hermafrodita y tuviera la capacidad o posibilidades de desarrollarme en una sociedad cuya cultura lo facilitara sin necesidad de este tipo interacción, el enamoramiento y la pareja no existiría en el sentido en que hablamos. El cómo lo estoy intentando desarrollar en estos escritos, el cuándo y dónde merece otra reflexión.
Toda relación tiene el don de la singularidad y difícilmente es trasvasable a otra, pues es el resultado de una convivencia entre dos sujetos, también singulares, que la fraguan y gestionan día a día. Por tanto, estoy seguro de que no existen muchos casos como el de tu hijo, pero sí similares.
Un abrazo y no sabes lo que agradezco el aporte de todos y cada uno de los comentarios que colgáis en mi blog.

Ana Márquez dijo...

Leyendo tu artículo me he estado acordando de una serie de tv que etuve viendo la pasada madrugada, en la serie había una chica, de aspecto bastante anodino (no era fea, pero no era guapa), sin mucho dinero, sin un trabajo estable, que estaba perdidamente enamorada del portero del edificio que era un tunante filósofo sin estudios, vago y muy divertido (me estoy refiriendo a la serie "Aquí no hay quien viva" por si alguien la recuerda, ahora la están poniendo en un horario absurdo, no para mí que soy lechuza de medianoche, pero sí para los demás).

En fin, que la chica no quiere reconocer por nada del mundo que el portero le gusta, no soporta que la vean con él por la calle, no soporta que la relacionen con él, y se ve obligada a una relación furtiva, con un par de revolcones presurosos a la semana y pare usted de contar. Todo esto, junto a tu artículo de hoy, me lleva a la reflexión de que en este mundo "asquerosito" en q vivimos (por buscar una palabra ""asquerosito"" que no afee ni sea indigna de tu espacio), en este mundo asquerosito uno, no sólo es que no sea valorado por su valor intrínseco como persona (já, qué risa), NO solo que se es valorado por el dinero que tiene, por el trabajo q tiene (basta que digas q tienes una licenciatura en matemáticas para q ya todo el mundo te mire con más respeto), por el coche q tiene, por la casa q tiene.... sino además, y lo que en mi opinión es todavía peor, por la pareja q tiene. Claro que a veces, el hecho de q la pareja sea un portero semianalfabeto se puede compensar si el chico es guapo. Aquí la cosa cambia, aquí todo es más comprensible. El hecho de ir por la calle agarrada a la cintura de un bellezón, el hecho de que te envidien por las aceras (al fin y al cabo, en una gran ciudad son muchos más los que no te conocen, los q "no saben" que el chico es portero q los que sí lo saben), eso compensa la frustración y la humillación de q sus amigas q sí conocen la profesión del chico se burlen de ella.

Tendemos a buscar parejas que "estén a nuestra altura". ¿Sí o sí? Quizás la felicidad no estaba ahí, quizás con el otro o la otra que no estaba a nuestra altura, hubiérmaos sido más felices, pero....¿qué pensarían los demás si me vieran con este/a?.

Asquerosito el mundo, Antonio.
Gracias por ayudarnos a reflexionar. Besitos

Ana Márquez dijo...

Acabo de ver que mi comentario tiene múltiples fallas sintácticas y demás.... Osssh, por escribir deprisa, es que tengo que irme, confío en que sepas perdonarme. Un besito.

Antonio dijo...

Hola Ana, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo con esa idea del mundo “asquerosito”. Estamos en un mundo asquerosito, que lo hemos ido haciendo nosotros asquerosito, porque puede que en él haya muchos asquerositos, al fin y al cabo el mundo es un síntoma de nosotros mismos. Yo pienso, amiga Ana, que no nos han enseñado a SER, más bien a ESTAR, aunque los términos estén muy manidos. Estar bien considerado y reconocido por los demás. Para ello nos comparamos con la media y procuramos superarla. La ostentación de bienes, de amigos interesantes, de parejas de valor… nos realza. Conozco a más de una persona que presume de tener amigos catedráticos, directores de no sé qué, opulentos y adinerados… a veces pienso, qué pobre es cuando tiene que recurrir al prestigio de los demás para buscar su reconocimiento, porque eso le aparta de los más débiles, los marginados, los humildes, los sufridores, los feos que suelen guardar su belleza en el interior para compensar la física, etc… o sea, los que te pueden también enriquecer. Bajo mi punto de vista, esa nimiedad de persona forma parte del grupo de asquerositas que siembran la asquerosidad que nos rodea.
En el caso de la serie que propones para la reflexión, creo que en el fondo es una reprimida por desear cosas indeseables desde su perspectiva social. Ese portero al que aludes tiene mucho de trasgresor y de perversión con el consiguiente placer que ello genera, pero eso no está bien viso socialmente y hay que ocultarlo. Aunque en el fondo es un acto de búsqueda de libertad y rebeldía contra el sistema; eso sí, enfocado cobardemente, pe-ca-mi-no-sa-men-te… conflicto interior habemus.
Yo tenía una conocida que se enamoró de un sujeto bebedor. La gente le decía: Cuidado que es un borracho! Ella contestaba: Pero es tan guapo, ya lo cambiaré. El matrimonio duró muy poco tiempo, había calculado mal la transacción comercial. El borracho pudo más que el enamoramiento…
Finalmente planteas otro tema muy interesante. Tenemos que buscar parejas que están a nuestra altura. Yo me pregunto: ¿Quién mide las alturas? ¿La altura es fija o variable con la evolución del tiempo? ¿Cómo me ve de alto a mí y yo a ella? ¿El metro de la altura se refiere al físico, al intelecto, al poder económico, al reconocimiento social? En todo caso ¿qué concluimos con el batiburrillo que sale al conjugar todas esas variables, qué orden tienen de prelación y peso específico para cada cual? No se, yo creo que nos enamoramos y eso nos da la oportunidad de poder reconducir la situación, si somos hábiles, cuando el enamoramiento da paso a la realidad del conocimiento mutuo, entonces cabe el acople de ambos proyectos de vida queriendo al otro con sus limitaciones y sus miserias.
No te preocupes de la sintaxis, para mi es un instrumento o vehículo para poder expresarme, está a nuestro servicio no nosotros al suyo, aunque hay que respetarla, claro.
Muchos besos.

marian dijo...

Enriquecedor punto de vista el que otorga tu artículo. Claramente la llave a esta racionalición de una relación de pareja duradera, la tiene el enamoramiento, pues, sin él, nada de esto lo analizariamos; el enamoramiento es el punto de partida, luego, las personas inteligentes sopesan los pros y los contras, y los hábiles reconducen situaciones, todo ello, con el fin de que esa persona nos merezca la pena ( y nosotros a ella, que ésto no se nombra).
Hasta las personas profundamente enamoradas y enloquecidas por otra, llegan con el calmar de sus sentimientos a un estado de "pararse a pensar" que les hace plantearse hacia donde les lleva la relacion, si pueden obtener lo que desean, en fin todo esto que tú pones en palabras Antonio, y que en la mente de muchos flota sin dar forma a un pensamiento digamos más racional.
La pasión puede ser un huracán, pero es la razón el aire que uno puede respirar sin ahogarse.
Un saludo y gracias

Antonio dijo...

Marian, no puedo estar más de acuerdo contigo. La relación ha de ser dinámica, tan dinámica como le pida la evolución de los integrantes de la pareja. Los cambios, para instaurarse en el tiempo, han de ser racionales y razonados, pactados incluso, hasta hacer confluir los intereses de ambas partes en un proyecto común sin renuncias traumáticas de cualquiera de los dos.
Gracias, como siempre, por tu sabia aportación.

Laura dijo...

Todos nos enamoramos,(y a veces confundimos ese sentimiento), seguimos la inercia de ese enamoramiento, formamos un hogar, tenemos hijos,y supuestamente "somos felices", (al menos eso creemos), hasta que el amor aparece de verdad en nuestras vidas (habrá a quien le ocurra, y habrá a quien no, porque su enamoramiento acabó en amor).

Por desgracia esto ocurre cuando uno tiene cierta edad, capacidad para valorar lo que puede ser la relación y un hogar formado por lo que dije antes, el enamoramiento que por inercia nos llevó a formar una familia.

Saludos.

Dragon de Azucar dijo...

La 'Ley de explotación personal' es ley universal. La vemos en acción en todas las sociedades en todas las época.

Saludos

Antonio dijo...

Gracias, Laura. Como decía, el enamoramiento hay que saber gestionarlo por ambas partes hasta llevarlo al amor.
Un abrazo

Antonio dijo...

Efectivamente, Dragón, esa ley es universal y se puede aplicar a toda situación. Tiene mucho que ver con el poder y la asimetría, la avaricia y el egoísmo… Explotamos los recursos materiales, a los animales, a los trabajadores, a las personas en general y todo aquel que lo permita y no se revele y plante cara para pedir y exigir sus derechos… Esto, en la pareja, también puede ir así.
Un saludo

Circe La Hechicera dijo...

Hola Antonio, que tal? soy novata por estos lugares, y me siento invitada por un anfitrión de lujo, he leido lo que has escrito y me parece un análisis estupendo, además enriquecido por comentarios muy interesantes. Me atrevo a decir quien lea esto, verá sus relaciones desde otra perspectiva, por supuesto, cada quien aportando sus propias vivencias y maneras de asimilar sus propias percepciones, y de alguna forma siempre estamos influenciados por nuestros estados emocionales. El amor llega asaltandónos de manera loca porque, a parte de sabroso, nos produce un estado de bienestar que nos hace poderosos, pero en algún momento nos aterriza cuando notamos que hay que poner un orden en el desorden, no es fácil poner sobre la mesa la valoración de la relación en función a la recompensa y el coste, pero sería un ejercicio de mucho provecho. Excelente contenido, para reflexionar y vivir mejor!!.

marian dijo...

En uno de los comentarios he leido a alguien que dice: "siguiendo la inercia del enamoramiento, formamos un hogar...": Me pregunto a que se refiere la autora con la inercia del enamoramiento, porque no creo que eso de para formar un hogar y una familia, no es lo suficientemente sólido, el enamoramiento no basta para crear ese entramado de complejos afectos y personas que son la familia.

No se a qué se refiere con enemoramiento, pero en mi diccionario lo defino, aun a riesgo de equivocarme, como la esperanza de que el Amor nazca en una pareja.

Un saludo

Sílice dijo...

Que te leo, pero no me da tiempo a comentar. Son temas tan interesantes los que expones y los comentarios también que leyendo se pasa el tiempo volando. Hasta pronto, un abrazo.

Inma

Antonio dijo...

Gracias, Circe. Para mí es un verdadero placer verte por aquí y espero tus visitas y comentarios cuando te apetezca.
Llevo varios posts sobre el tema del amor y la relación de pareja. Es un asunto muy interesante. Si te apetece, vuelve sobre los temas expuestos y encontrarás otras “elucubraciones” basadas en teorías o paradigmas distintos.
Todos, creo yo, hemos vivido, gozado y/o sufrido por el amor y cada uno tiene una experiencia diferente con su visión peculiar. Algunos se atraparon y no supieron resolver la situación y andan buscando ayuda y orientación, otros recondujeron las relaciones, en el día a día, hasta un estado armonioso cercano al amor verdadero y otros fracasaron y volvieron a intentarlo, o no, según el caso. Ese caleidoscopio nos da un abanico de opiniones que hace más interesante el conjunto de los comentarios que mi propia exposición. Eso es lo que pretendía, lógicamente. Por eso estoy muy agradecido a todos los que dejan aquí su comentario, porque sirve para que cada uno amplíe su conocimiento y ejercite su razonamiento.
Un saludo afectuoso

Antonio dijo...

Marian. Yo también he leído ese comentario, lógicamente, y aunque le correspondería a Laura clarificar su exposición, entendí como que el enamoramiento, de por sí, empuja u orienta a la pareja hacia la formación de la familia. Pero no me quedó muy claro a qué se refiere cunado dice: “Hasta que el amor aparece en nuestras vidas”, si es otro enamoramiento que desplaza al anterior, ya fenecido, y que se vive como el verdadero amor o si alude al la evolución del enamoramiento hasta encontrar el amor verdadero en el otro a través del tiempo y la relación dentro de la pareja. En cualquier caso, me da la sensación que se refiere más a la aparición de otro amor, dejando en fracaso la relación anterior. De ser así, estaríamos ante el inicio de otro proceso con los mismos riesgos, pero con la mayor solvencia que te da la experiencia, siempre y cuando hayas sacados conclusiones válidas y generalizables a la nueva relación; es decir, que hayas incrementado tu capacidad de razonamiento y análisis crítico.
Gracias por ampliar el intercambio de opiniones.
Un saludo afectuoso

Antonio dijo...

Querida Inma: Como ves, los comentarios tienen tanta o más consistencia que la propia exposición. Al menos son más ricos, posiblemente, amparados en la propia experiencia o en los casos conocidos de la realidad. Me siento orgulloso y agradecido a todas las personas que los hacen, es como darse la mano y apoyarse para cruzar el río en plan amigos. Espero los tuyos cuando puedas y te apetezca.
Un abrazo y hasta pronto.

vida dijo...

Buenas noches Antonio, que suerte haber encontrado tu blog... La entrada me ha sorprendido, había leido algún artículo sobre los costes del amor y su cuantificación, pero nunca tan detallado...
Nunca he creído ninguna teoría al respecto, ni quiero!
Para mi el amor es único y eterno mientras dura, y no hay leyes, guiones ni pautas a seguir.
Cada persona es única y por ello no hay camino señalado que poder seguir... Uno debe dejarse fluir en el hermoso sentimiento de estar enamorado.

Nos leemos.
Un abrazo!

Antonio dijo...

Gracias, vida, por tu visita y tu comentario. Si lees las entradas anteriores verás que yo sí planteo algunas teorías pera comprender el mecanismo del amor. Yo creo que el amor es un bien que se ha de cuidar y cultivar a lo largo de la relación, puesto que esta es dinámica, cambiante y sometida a influencias incontrolables, y todo planteamiento o teoría que nos ayude a comprender los mecanismos que lo potencian y nutren deben ser bien recibidos. Se ha de tener en cuenta que el enamoramiento es pasajero y que sobre él se fundará una relación perdurable si somos capaces de reconducir la situación hacia el amor, que no es lo mismo que el enamoramiento. Eso se ve con la edad y la experiencia que te dan la vida y las vivencias. A mí, de joven, me costaba comprender cual sería la evolución de mi relación personal y del amor que, entendía, eterno. Pero luego, con el tiempo, me di cuenta que el enamoramiento no es el amor y que en el día a día se fraguan los términos en que se consolida la convivencia y el amor entre la pareja. Eso no quiere decir que desvista al enamoramiento de sus encantos, de sus emociones y afectos incontrolables, de su magia y fantasía, al fin y al cabo esa situación es el pródromo que, en la seducción y la entrega, busca fraguar un proyecto común… pero eso es pasajero, o al menos se va modificando con el tiempo, por lo general.
En el amor no caben exclusivamente teorías, sino que está modulado por la propia experiencia y cada cual tiene la suya. La resultante de una relación es la consecuencia de la interacción entre las partes y es variable e impredecible, puesto que los sujetos estamos sometidos al procesamiento de las emociones y eso es personal e intransferible.
Podríamos hablar de muchas teorías para explicar el mecanismo del amor, pero solo tienen sentido aquellas que nos ayudan a comprenderlo a cada uno y según el caso. Yo me he dejado en el tintero una aproximación al amor desde la teoría del análisis transaccional, que pudiera ser bastante interesante.
Te reitero la bienvenida a este blog y espero contar con tus comentarios que seguro serán interesantes siempre.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querido Antonio:
Tus reflexiones son muy interesantes. Me motivan mucho tus apuntes y análisis.
Sabes, yo creo que existen muchas diferencias entre personas. Hay personas muy mentales y que reprimen sus emociones constantemente y otros que son todo lo contrario, personas con una especie de pereza mental que los hace inhibir su conciencia y estar constantemente viviendo a un nivel muy sensorial.
La mente, el vehículo mental, es fruto de la evolución del ser humano, y es lo que nos diferencia de los animales, nuestra conciencia. Bueno, hay seres que están, por su nivel de evolución de su conciencia, más cerca de los animales, y otros, que están mucho más lejos.
Por tanto, según estemos más evolucionados o menos evolucionados mentalmente, así viviremos el amor.
El amor es un sentimiento, es algo que está relacionado con nuestra parte espiritual, pero es un fenómeno que racionalizamos. Yo creo que el mismo amor, lo vivimos en dos niveles al mismo tiempo.
Por un lado sentimos cosas hacia la otra persona, y luego, a la hora de actuar en consecuencia, echamos a andar nuestros mecanismos racionales, y claro, si pensamos en convertir ese sentimiento en algo más que atracción y sexo, si queremos entrar a tener un noviazgo o una relación de casamiento, pues tendremos que entrar a valorar todos los pro y los contra.
Creo que en eso sí hay algo de negocio. Negociamos, porque es como si compráramos a la otra persona pagando con nosotros mismos.
Yo tenia una amiga que siempre decia: "Esta juventud hay que pagarla", en alusión a una relación que tenia con un señor que le llevaba como 20 años. Ella entendia que como tenía 20 años menos, él tenia que recompensarla con caprichos, tenía que hacerle realidad sus sueños de tipo material, etc.
Al final el amor es un fenómeno tan complejo, porque no lo podemos racionalizar en su totalidad. Hay una parte importante del proceso, que avanza por otros derroteros que no son siempre racionales, y para colmo, está el tema de la sexualidad que es un fenomeno tan complejo a nivel no sólo social, sino también a nivel biológico, en fin, que en esto hay muchísima tela por donde cortar.
Un abrazo:
Tadeo

Antonio dijo...

Gracias, Tadeo, por tu aportación. Como podrás comprobar los comentarios de los amigos y amigas que visitan el blog y opinan al respecto son tanto o más enriquecedores que lo que yo planteo. Creo que hemos conjugado las reflexiones desde distintas perspectivas, pues el amor tiene tantas lecturas como personas con sus experiencias singulares lo comentan. Al fin y al cabo ese es el objetivo que me planteé con esta serie de escritos que continuará, pues la relación de pareja es también una réplica de toda relación social con variables muy específicas.
No obstante siempre me pregunté qué dosis de instinto animal hay en el enamoramiento y el deseo pasional en contraposición al amor reflexivo, sosegado y sopesado que canaliza la armonía de la convivencia… En mi próximos escrito se vislumbrará alguna luz para este debate.
Seguiremos meditando y compartiendo los análisis para enriquecer nuestro conocimiento.
Un abrazo

Helena dijo...

Hola!

Como bien sabes, comulgo contigo.
Yo entiendo esta teoría en el contexto de una relación ya desarrollada y una vez superada la etapa del enamoramiento.
Estoy de acuerdo con esta teoría, mis amigas me han tachado de calculadora en alguna ocasión (hace muchos años que me la diste a leer!), pero tú me conoces y sabes que no es cierto.
Pienso que los sentimientos no se pueden analizar, pero la relación sí que se puede, y a poco que tengas ganas de pensar en tu relación o en la de enfrente (normalmente es más fácil lo segundo) te das cuenta de que se pueden mercantilizar los actos que realizan las personas, pero sobre todo, se puede analizar una relación de largo o medio tiempo en la que cada uno tiene una aportación a lo común, y ambos han a prendido o se conforman con los costes de su relación. Es, según mi punto de vista, en estos casos donde se ve mejor la aplicación práctica de esta teoría.
Difícil tema has elegido, de cualquier modo.
Muchos besos y gracias por el tema.

Antonio dijo...

Mi querida Helena, gracias por tu comentario. Para que el fruto madure ha de pasar por distintas etapas, tras el brote ha de aparecer la flor (¿le llamamos enamoramiento?), estar verde y crecer (¿le llamamos inicio y desarrollo de la convivencia?), pero madurando desde ahí. Se madura mediante el análisis de las vivencias, de las emociones y de las ideas, que es el flujo vital que nos hace crecer mentalmente. El amor maduro, la relación de pareja madura, sigue manteniendo emociones pero no es la arrebatadora pasión la que le mueve sino el sosiego de tener al lado a quien te da seguridad, cariño y afecto, te ayuda a crecer y desarrollarte, a cubrir tus necesidades, y tú a ella. Han de ser compañeros del viaje final dónde la pasión da paso a la razón y el entendimiento y apoyo. Luego, cada pareja es distinta y se mantiene por los nexos que ha ido creando a lo largo de la convivencia, nexos singulares y poco transvasables a los demás, que tienen su base en la personalidad de cada uno de ellos y en el proceso de negociación tácita que se ha mantenido a lo largo de la convivencia, incluso basados en las dependencias y miedos a la soledad.
Tienes razón, es un difícil tema, pero yo pienso que los sentimientos y emocione sí se pueden y deben analizar, otra cosa es que se puedan controlar. Por eso, a veces, a los taitantos años de matrimonio se rompe con otro enamoramiento diferente y se va al traste toda una vida, toda una familia, por no haber controlado los sentimientos o por priorizar estos sobre los intereses de la propia familia, esposa/o, hijos, estatus, etc… Posiblemente se haya vivido en un fracaso y se prefiera intentar el ideal del amor con otra persona antes de pasar al otro barrio, o huir del infierno que significa el conflicto continuo, pero para mí el éxito o el fracaso se da en el proceso de gestión de la relación y, si has fracasado en la gestión de esa relación, es posible que acabes fracasando en la otra, salvo que hayas aprendido muy bien la lección… y eso pasa por saber comprender lo que quiere el otro de ti, lo que está dispuesto a aportar y el valor que tiene todo ello para cada uno.
De todas formas, si has leído los otros escritos, en alguno sostengo que el enamoramiento es la lleve para cultivar, estructurar y consolidar el amor, que es algo mucho más sólido. Desaparece con el tiempo, o se mitiga, y si no se ha creado un nexo de unión más sólido, un sistema de relación satisfactorio para ambas partes, al amparo de esa etapa maravillosa donde todo es de color de rosa, relativamente, se produce el fracaso en mayor o menor medida. Interesante tema de debate que no se ve de la misma forma a los 18 años, a los 30, 50 o 70, lo que quiere decir que la experiencia va condicionando el concepto y la idea que se tiene de él.
Esta es mi opinión, pero están resultando tanto o más interesantes las opiniones que estáis virtiendo en los comentarios. Al leer cada cual sacará sus propias conclusiones y se las saplicará... de eso se trata.
Un beso y otro para el nene

Myr dijo...

Hola Antonio,

Visitando blogs comunes te encontré y di un pantallazo por tu blog, que me gustó y al cual volvoré con calma para leerte y comentarte.

Asi que, con tu permiso, me apunto como sequidora tuya y te invito a mi casa, si lo deseas.

Un abrazo

Antonio dijo...

Hola Myr, encantado de tenerte entre mis amigas y contertulias. Visité tu perfil y creo que puedes ser una excelente fuente de información y conocimiento para el debate. En mi blog podrás encontrar un poco de todo; de todo lo que lleva en su interior un ser humano. No pretendo ser especialista en nada, pero sí beber de todo. A mis 58 años y con la experiencia vivida cabe reflexionar sobre todo ello y plasmarlo para compartirlo, con la mente abierta y disposición a seguir madurando y creciendo, pensando que en cualquier rincón se encuentra la respuesta adecuada a una duda.
Creo que tu blog: De amores y relaciones, es el que estás actualizando y usando ahora. Te visitaré a menudo para conocer mejor tu pensamiento y beber de tu fuente. En este siempre serás bien recibida. Lo que pasa con los blog es que se suele leer siempre lo último que se colgó y puede haber aportaciones anteriores de más calado.
Un abrazo