Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 29 NOV 2025 7:00
https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2025/11/29/larga-mano-mece-cuna-124250367.html
La derecha
europea luchó contra el fascismo y nazismo, la nuestra sobrevivió y se
transmutó en una falsa reconversión a la democracia
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Siempre le vi saludar con la mano
en alto, como amenazando con darte un cogotazo si te descarriabas, advirtiendo
a quienes no compartían sus ideas. A la par, sus acólitos también la levantaban
uniéndosele en coro intimidatorio. La mano era su arma, no la palabra. La mano
empuña pistolas, sables y artilugios amenazantes y sus dedos aprietan gatillos.
La mano firma sentencias y órdenes, saluda a los fieles y adeptos que se
congregan en la plaza para aclamarle. La mano da prebendas y anuda, lo deja
todo atado y bien atado. La suya era una mano de hierro, que dirigió media
España contra la otra media en fratricida guerra.
La palabra comunica ideas,
posiciones y argumentos, intenta convencer, no matar. La palabra es el
instrumento de la democracia, mientras que la mano armada, la de hierro, es de
la imposición y la violencia, del dictado y la muerte. También sirve para
abrazar y apretar la de otras personas, abriendo camino al diálogo social y
político.
Cuando la mano temblaba
parkinsonianamente, aún firmó sentencias de muerte. Y cuando la parca le
acechaba a los pies de la cama, retando a los artilugios médicos que le
sostenían, reclamó la otra mano, la de Santa Teresa, la incorrupta, para ver si
esa le podía echar una manita para esquivar a su hado.
El cambio controlado
Él había tenido la protección de la
Santa Madre Iglesia, de sus jerarcas, aunque no de algunos fieles que ya le
criticaban, ni de Mons. Tarancón y sus muchachos, al que gritaron sus huestes:
«Tarancón al paredón». Pero mejor no arriesgarse, pues la sangre derramada era
mucha, los muertos en las fosas demasiados y las torturas, tormentos y agravios
al pueblo que pensaba diferente, eran incontables. Mas él era el Caudillo de
España por la gracia de Dios, al menos eso ponía en sus monedas, y había iniciado
y completado triunfalmente su cruzada. También había ordenado la obra magna
para crear una basílica sublime, horadando las rocas del monte, adornada por
una inmensa cruz. Además sirvió para que purgaran sus pecados, con trabajos
forzados, los enemigos de la iglesia y de la patria, los vencidos republicanos,
que, por cierto, muchos eran católicos, como lo fue el propio presidente de la
República Niceto Alcalá-Zamora, consuegro del sanguinario Queipo de Llano.
Pues esa mano, al parecer, lo dejó
todo atado y bien atado. La ley de amnistía del 77, elaborada en un proceso de
sumisión a sus herederos, amnistió a todos los que ‘omnihostiaron’, es decir a
los que dieron hostias a todo el mundo, al amparo de su régimen. Por tanto,
bloqueó la posibilidad de rendir cuenta de los hechos, de los ‘presuntos’
crímenes que, en su nombre y el de sus ideas, se realizaron.
La metafórica mano no es una mano
sino una idea, una actitud o credo político que fue inoculando el sistema a la
ciudadanía, desde niños, con el inicio del levantamiento militar. En el pasado
vivimos una formación férrea desde los principios del llamado Movimiento
Nacional, un adoctrinamiento político y religioso que trasciende la lógica,
donde se planteaba al individuo que su misión era la sumisión al sistema,
renunciando a la propia libertad, aceptando un caudillaje, que lo era «por la
gracia de Dios», en lugar de por la imposición de las armas. Existía una
asignatura llamada Formación del Espíritu Nacional para adoctrinarnos en la
causa… ¡Ahí es nada! Aunque en muchos casos pinchó en hueso.
Su influencia persiste a través de
sus adeptos o seguidores. Ese complejo conjunto, que conformaba la férrea mano,
tuteló sagazmente la transición, controlando los hilos del poder, a sabiendas
de que el cambio era inevitable si querían una España en desarrollo e integrada
a nivel internacional. Colonizó los lugares desde donde se gestaba todo proceso
de gobierno. Mantuvo la estructura judicial, la orientación del ejército, la
influencia del clero, la banca y los grandes centros de decisión económica… la
mano seguía dominando los medios.
Atado y bien atado… o no
En este sentido lo dejó todo tan
atado que, cuando el juez Garzón intentó iniciar una investigación, a solicitud
de las víctimas, sobre crímenes de lesa humanidad ejercidos por su régimen, lo
acabaron expulsando del sistema judicial. Aún persiste esta situación, a pesar
de que el Comité de Derechos Humanos de la ONU concluyó que la inhabilitación
de Baltasar Garzón por el Tribunal Supremo fue arbitraria y que se vulneraron
sus derechos fundamentales, como el derecho a la presunción de inocencia y a un
juicio con las debidas garantías. Solicitaron una «reparación efectiva», pero
el Poder Judicial ha rechazado anular la expulsión de Garzón.
Ahora, cuando sus restos han sido
exhumados del Valle de los Caídos (él no era un caído) y se abrió la
posibilidad de la resignificación como ‘Cuelgamuros, lugar de memoria
histórica’, vuelve a aparecer su mano para orquestar un gatuperio que deje
claro quién manda y ha de mandar según sus ideas. Sus seguidores claman
venganza por lo que ellos consideran un ultraje, mientras se mantiene el
agravio de los represaliados del franquismo en las ignominiosas cunetas y fosas
comunes, perpetuando las heridas de la guerra.
Pero esa larga mano, oculta y
estructurada entre la gente que comulga con sus ideales, sigue actuando, no ya
contra sus enemigos, sino como correctora entre los suyos. Si no que se lo
digan a Casado que de ser el líder indiscutible del PP, pasó, en horas, al
ostracismo político al haber pretendido actuar contra Ayuso, protegida por la
mano. Eso lo sabe Feijóo y actúa en consecuencia, aunque sea como pollo sin
cabeza dada la inseguridad que maneja por el miedo a cagarla.
La controvertida condena del fiscal
Por otro lado, acabamos de asistir
a un escenario singular. Se ha condenado al fiscal general del Estado por un
delito de revelación de secretos, del que conocemos el fallo pero no la
sentencia, por lo que no podemos valorar el juicio, salvo por los criterios
observados a primera vista. Lo curioso es que el fallo se publique el 50
aniversario de la muerte del dictador, amo y señor de la mano. No sabemos si es
coincidencia o está hecho a posta.
La mano le tiene ganas a Sánchez.
Todos sus dedos van cerrándose en torno al presidente con la intención de
atraparle. No sé si lo logrará, Sánchez es hábil y resiliente. En algún caso
puede haber caso, pero en otros es más que dudoso. Según mi humilde parecer
puede haber caso en tres de ellos, Koldo, Ábalos y Cerdán… ya se verá, de
momento prima la presunción de inocencia. No veo que lo haya en los casos de
Begoña, el hermano de Pedro y el propio fiscal, que deberá recurrir para
mostrar su inocencia tras el adelanto del fallo condenatorio. El cerco se
cierra basado en hechos poco sólidos, mientras hay otros hechos, más que
sólidos, en otros lugares en los que no se repara.
Nuestra derecha es diferente
Nuestra derecha tiene un problema.
Gran parte de sus miembros son hijos del franquismo. La derecha europea luchó contra
el fascismo y nazismo, la nuestra sobrevivió y se transmutó en una falsa
reconversión a la democracia. En nuestra derecha conviven demasiadas
sensibilidades que difícilmente son compatibles. Ahora hay una excelente
oportunidad de diferenciar las cosas: Vox representa el franquismo y la derecha
liberal debería asumir su papel democrático. Pero no es eso lo que se ve. El PP
forma pare de esa mano, aunque mayoritariamente sea Vox, ellos también son
dedos que mueven los hilos.
Hoy, cuando deberíamos haber
superado el pasado desde la verdad de la historia, seguimos atrapados en
discursos irracionales, demagógicos y tendenciosos que buscan fraguar hooligans
más que ciudadanos concienciados y libres. Lo malo no es dónde estamos, sino
hacia dónde vamos. El franquismo se instauró gracias al apoyo de Hitler y
Mussolini, junto a la indolencia de los países democráticos de entonces. Hoy
asoma la patita el pasado, con un Trump y seguidores que pueden retomar el
papel de ambos líderes, para llevar al mundo a otra debacle sobre la que
edificar su nuevo proyecto plutocrático de ideología inconsistente, acabando
con la democracia.
La mano, que no es incorrupta, más
bien al contrario, disfrazada de manos blancas, sigue amenazante sobre la
democracia, meciendo la cuna, defendiendo grandes intereses ocultos, mientras
nosotros seguimos sin saber lo que está ocurriendo, aunque lo
sospechemos…


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