sábado, 4 de julio de 2015

Deuda legítima e ilegítima

  
La primera vez que oí el concepto de deuda legítima e ilegítima me quedé pensativo. Cómo diferenciar una de otra. Entiéndase que estamos hablando de deuda pública, es decir, la que tienen los estados con sus acreedores, o sea, la que tenemos el conjunto de los ciudadanos a través de la hacienda pública, dentro de la filosofía de “Hacienda somos todos”. Ya sabemos que para que funcione un país son necesarios unos presupuestos económicos, una planificación de gastos e ingresos y un balance que determinará si hay superávit o déficit. Cuando hay déficit  se ha de financiar y se suele hacer a través de préstamos pedidos a la banca o a los estamentos financieros pertinentes. Por tanto, cada vez que se solicita un préstamo contraemos una deuda legítima… eso lo sabe hasta el más memo. Pero, entonces, ¿cuáles serían las ilegítimas?

A mí, como profano en la materia, se me ocurren dos tipos. Veamos: ¿es legítimo que un país reciba préstamos de la banca privada a un interés muy superior al que esa misma banca obtiene los dineros del Banco Central, en este caso, Europeo? No parece lógico que el BCE dé unos dineros a bajo interés a la banca privada para que esta haga negocio con los estados cobrando sus préstamos a un interés muy superior al que consigue el dinero del BCE. A este perverso juego se entra mediante el llamado mercado libre ya que los estados tiene que buscar financiación en subastas públicas a las que pujan los bancos y entidades financieras privadas, que a su vez consiguen el dinero de los entes públicos como el ya mencionado BCE, dado que hasta hace bien poco esta entidad no estaba autorizada a comprar deuda pública puesto que el negocio estaba inmerso en el denominado mercado libre y podía chincharle el negocio a la privada con su “competencia desleal”, cosa que ya sí se hace.

Aquí entra en juego la prima de riesgo, que es esa especie de incremento en el interés al que se ha de prestar el dinero para amortizar las posibles pérdidas por morosidad o impago… es, pues, un riesgo calculado mediante las agencias de rating  que definen la solvencia de los estados o administraciones públicas. Mientras que a Alemania, por ejemplo, le prestan dinero a un 1%  a Grecia se lo prestan a un 15,09% dado el riesgo y la insolvencia de la economía griega, lo que llevará un callejón sin salida como en el que anda ese país. Por tanto se está incrementando la deuda en 14,09 puntos  en función de factores especulativos. Esto podría ser una deuda ilegítima, la que se refiere al diferencial de la prima de riesgo (considerando que en este caso la prima de riesgo de Grecia es a día de hoy de 1409 puntos, mientras la de España se sitúa en 145).  Así pues, ya tenemos una primera identificación de este tipo de deuda a la que podemos calificar de ilegítima, ya que ese 14,09% es correspondiente a intereses no lógicos, sino especulativo. En estos últimos tiempos parece que la cosa cambia y el BCE asume una función más racional respecto a la deuda de los países de la UE, comprando deuda pública.

Luego, dado que estamos en una economía de mercado libre, donde la iniciativa privada tiene un papel importante asumiendo beneficios y riesgos en función de su actuación, colegiremos que la gestión de sus balances es una cuestión muy personal y propia de esas entidades. Por tanto ellos ganan y ellos pierden. No podemos privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. Si gana, gana la empresa, y si pierde, pierde también ella. Pero si un estado ha de rescatar a una empresa privada está haciendo un uso fraudulento de los recursos públicos, pues está orientándolos a los beneficios de la actividad empresarial privada, como ha ocurrido con el caso del rescate a la banca. Es decir, que está usando el dinero de la ciudadanía para salvar a unos entes privados que han hecho una mala gestión de sus recursos y actividades empresariales. Por tanto, la deuda contraída para salvar a los intereses particulares no es deuda legítima, sino ilegítima. Ya tenemos dos casos donde aplicar el concepto de deuda ilegítima.  

Posiblemente haya otros supuestos de los que se pueda desprender casos de deuda pública ilegítima, donde los recursos no han sido utilizados en la línea de lo público, sino que se distrajeron de ella para pasar a manos particulares mediantes subvenciones ilegales, desvíos por comisiones, mordidas, corrupción, etc. En todo caso estas hipótesis quedan más en el aire, ya que no podemos cuantificarlas hasta que no se destapan.

Pero vayamos un poco más lejos. Hagamos una comparación evolutiva de deuda pública y privada, considerando la deuda privada en las vertientes de hogares y empresas, excluidas las entidades financieras, cuya deuda, de la que desconozco datos fiables, parece que se acerca al billón de euros. Estos serían los datos en millones de euros (Ver más datos en: http://javiersevillano.es/deuda-privada.htm):

Año
Deuda empresas
Deuda hogares
Deuda pública
2011
1.194.031
867.932
743.531
2012
1.082.851
830.879
890.978
2013
993.308
782.982
966.170
2014
948.943
748.357
1.033.857
Incremento del 2011 al 2014

-20.52%

-13.77%

+39.05%





Si nos paramos a observar, apreciaremos que se ha producido una reducción de la deuda de las empresas en un 20,52% en los últimos cuatro años. También ha caído la deuda de las familias en un 13,77%, pero… he aquí que la deuda pública, la de todos los españoles, la que nos atañe a los ciudadanos y que se ha de pagar con nuestros impuestos, se ha incrementado en nada menos que un 39,05%.

Cabría preguntarse cómo y por qué se ha incrementado, para poder discernir cuánto es deuda legítima y cuánto ilegítima. Cuánto se ha engordado con intereses especulativos de la banca y cuánto es por salvar o rescatar a empresas privadas, incluyendo el mundo financiero, o sea, la banca, que se nos ha llevado 88.140 millones según datos de la Vanguardia de junio del pasado año.

Por tanto, yo me atrevería a aventurar que la quita que se debería hacer por causa de deuda ilegítima podría estar en torno a un 20% aproximadamente, considerando estos dos parámetros a que hago referencia de intereses especulativos y de deuda privada asumida por la pública por cuestiones de rescate bancario y otros. O sea, unos 200.000 millones.

Me parece muy bien que a los griegos se les haga una quita de acuerdo a su situación particular, pero que también le hagan a España la quita de la deuda ilegítima, si mis cálculos y apreciaciones no son incorrectos. De todas formas esta reflexión personal está hecha desde mi capacidad de razonamiento en base a lo que conozco, por lo que no deja de ser una visión subjetiva, aunque se objetive en algunos datos concretos, dada la complejidad del mundo de las finanzas y los entresijos que establecen sus “ingenieros” para  moverse por este complicado y oscuro mundo de la economía.

¿Usted qué opina?


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