miércoles, 30 de junio de 2010

Saludos


Hola amigos y amigas. Os comunico que andaré unos días sin ADSL. Por tanto, no podré publicar en mi blog o visitar los vuestros. Espero volver a contactar muy pronto. Si a alguno os apetece dar un paseo por los otros posts que fui colgando anteriormente y queréis hacer algún comentario, dejadlo en esta misma entrada, que yo lo leeré con muchos gusto. Ya sabéis lo importante que es para mí la visión y opinión de los demás.
Saludos y hasta pronto.


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sábado, 26 de junio de 2010

Globalizando… ¿Hacía dónde?


A lo largo de la historia se ha intentado globalizar el mundo desde el poder, conquistar y someter el orbe bajo un solo mando, con la intencionalidad de rentabilidad para el ganador, el globalizador. (Artículo publicado en Grito de lobos. Segue en: http://gritodelobos.blogspot.com/2010/06/globalizando-hacia-donde.html) conócelo y participa en el debate.

lunes, 21 de junio de 2010

Solidaridad, o egoísmo.


Leyendo los comentarios que se han dejado en mi entrada anterior sobre “Dar, intercambiar y compartir”, me ha asaltado una duda. Hay quien habla de solidaridad, de compartir, y se plantea si compartir es egoísmo en su fin. Yo, siempre mantuve que el motor que mueve al ser humano primigeniamente es el egoísmo, el pensar solo en sí mismo, como cargando sobre sí la responsabilidad de la perpetuación de la especie. Su principal objetivo es crecer y multiplicarse, para lo cual ha de preservarse por encima de todo, incluso a los de su propia especie, que son rivales en muchos campos, incluido el reproductor. La confrontación darviniana con el entorno es el campo donde se juega el futuro toda especie. En este sentido, casi todas ellas tienen adquirida una conformación social, por lo general, estructurada y poco flexible, instaurada a lo largo del tiempo como mero resultado del acoplamiento en el proceso evolutivo. El problema es cómo un ser tan indefenso y sin recursos físicos para afrontar a sus depredadores, como el humano, puede salir airoso de ese trance.

La inteligencia es la clave, el saber deducir y sacar conclusiones de sus vivencias, el poder discernir sobre los hechos que le acontecen y aprender a enfrentarse a ellos con recursos instrumentales. Desarrollar herramientas y habilidades en función del enemigo al que se enfrenta y todo un proceso de aprendizaje, y desaprendizaje o control de las reacciones reflejas inadecuadas, como miedos y actos instintivos instaurados ancestralmente, a la par que una mente flexible y reflexiva de inteligencia superior, le permite discernir y establecer estrategias sociales o solidarias de supervivencia.

Dentro de este sistema de alianzas está la socialización, que es el proceso mediante el cual un sujeto introyecta las normas y leyes que rigen un grupo de personas en interacción social. En suma un acuerdo tácito y escrito de convivencia para asociarse solidariamente en la defensa, mejora y sostenimiento del grupo.

Para ello, se crean culturas con una serie de principios y valores que consolidan la alianza en la línea que se establezca, si bien esa línea se suele determinar desde el propio poder. Tú no puedes morir, tienes que conservarte, pero si no haces lo que el poderoso o la ley grupal te diga acabarás fuera del grupo, sin protección e, incluso, muerto por ellos mismos. Puedes matar a tus semejantes para mantenerte en el grupo, puedes poner bombas para destruir al infiel, puedes asesinar por la idea alienante que se ha sembrado en ese grupo… El mundo y la historia están cargados de casos en que se hicieron verdaderas barbaridades, por parte de la gente, basándose en que, si no, les matarían a ellos o defendiendo los valores imperantes en esa sociedad… “Por Dios, por la Patria y el Rey”. La deserción en la guerra estaba castigada con la muerte… O vas a matar o te matamos nosotros por traidor, pero si tú matas al identificado como enemigo serás nuestro héroe y tendrás prestigio social, que es como el reconocimiento de haber hecho algo importante por el propio grupo, que es el gran representante de la especie para ese colectivo. Fijémonos en que hay pueblos que se adjudicaron el derecho a ser el pueblo elegido por Dios, para darle más consistencia y verosimilitud al hecho. Eso merece un tema especial de reflexión.

Pues bien, cuando creamos estructuras solidarias con nuestro grupo de referencia estamos estableciendo una vía de solución de problemas personales a través del propio grupo, o lo que es lo mismo, nuestro egoísmo trasciende lo aparente para pasar a ser una conducta de intercambio que favorezca a las partes. ¿Es solidaridad o es buena vista para el negocio compartido?

El ser humano tiene otro factor añadido, que son los principios y valores que hemos comentado. Si se crea una conciencia de cooperación con los demás, no podremos sostener situaciones de disonancia donde nuestra conducta sea contraria a nuestros principios, por lo que pasamos a ayudar y solidarizarnos con la otra parte, aunque sea en una mínima, pero suficiente, cantidad que acalle nuestro conciencia y sacie el principio cultural o de valores que nos motivó a ello.

Y aquí presento dos formas de afrontar la relación social y con el propio entorno. Una, que podríamos identificar con el egoísmo más burdo, sería la de aprovecharse de los demás, usar a los otros para cubrir nuestra necesidades, dándoles a cambio lo menos posible; incluso usar el refuerzo negativo: “Si no haces esto lo pasarás mal, te castigaré desde mi poder”. El miedo hará el resto. Esta es la tendencia imperante en nuestra cultura y sistema capitalista, donde el ser humano puede no ser un ente respetable, sino un instrumento de producción. Solo ha sido respetado cuando ha exhibido su poder ante el otro, que se ha visto forzado a negociar el intercambio y la colaboración. En este caso sigo utilizando el símil biológico del parásito que vive del trabajo de los demás y el saprofito que vive de la descomposición, la miseria y la muerte de los otros.

Pero el “ser” inteligente lleva su egoísmo más allá. Lo fusiona con el egoísmo ajeno y se alían para sacar provecho los dos. A esto le llamaremos simbiosis. Lo que yo hago te aprovecha a ti y lo que tú haces me aprovecha a mí, por lo que los dos crecemos. No me interesa tu incompetencia, sino tu competencia para crecer yo. Entonces ya no se nominan egoístas, sino solidarios, pero la motivación sigue siendo la misma. Son, pues, las sinergias y alianzas las que nos llevan a ambos hacia un desarrollo común. Tú no eres un objeto de explotación para mí, sino un aliado que comparte su crecimiento personal mediante el intercambio justo y consentido o consensuado.

Tal vez, lo que haya que hacer en estos tiempos sea potenciar esa idea para ser simbiontes y no parásitos. Los simbiontes crecen ambos, el parásito solo vive, pero no adquiere habilidades y se desarrolla, pues es el parasitado el que desarrolla las habilidades para satisfacer esas necesidades. Cuando el parasitado muere, el parásito queda sin recursos y muere también o parasita a otro.

Entonces… ¿hablamos de egoísmo o de solidaridad…? ¿son dos caras de una misma moneda?... ¿es la solidaridad un egoísmo inteligente?... o en todo caso, puede que prevalezca el instinto de conservación y desarrollo de la especie, incluida la espiritualidad o la inteligencia superior.

viernes, 18 de junio de 2010

Dar, intercambiar y compartir….




Aclaraciones conceptuales previas.

Dar, Donar:
Traspasar graciosamente a otro algo o el derecho que sobre ello se tiene.

Intercambiar:
Cambiar entre sí ideas, informes, publicaciones, etc.

Trueque:
Intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero.

Compartir:
Repartir, dividir, distribuir algo en partes. Participar en algo.

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Buscando en mi interior el acumulo de experiencias y el bagaje que me dio la vida, descubro mi primigenia formación de enfermero, que luego completó la de psicólogo y me reafirmo en los planteamientos de “suplencia y ayuda”. Nos enseñaron a suplir las deficiencias que presentaban los pacientes en su autocuidado y en la cobertura de sus necesidades básicas. Pero, a la vez, en la ayuda, se establecía un proceso de aprendizaje para que el sujeto fuera autosuficiente o capaz de resolver por sí mismo la cobertura futura de esas necesidades. Creo que aquí radica mi componente humanista y no sé si es primero el huevo o la gallina. Me hice enfermero y psicólogo por mi humanismo, o me decanté por el humanismo al estudiar y ejercer esas profesiones…

Un sujeto es más libre en tanto es más capaz de cubrir sus propias necesidades, a la par que es más subordinado si esa cobertura depende de otros. El poder lo da el tener aquello que otro quiere y no tiene. Por tanto, podemos influir sobre el otro para que haga lo que nos interesa a cambio de darle lo que tenemos nosotros y él desea.

En este sentido, lo importante no es dar, sino enseñar a conseguir lo que necesita, aunque ya lo tengamos nosotros. Si le damos lo que tenemos sin más, no aprenderá nunca a conseguir por sí mismo lo que precisa, mientras que si en el proceso de dar incluimos el enseñar, le haremos más libre y menos dependiente y nosotros podremos usar nuestras capacidades para seguir centrándonos en el desarrollo personal. Traigo a colación aquella expresión tan acertada de: “Dale un pez y comerá hoy, enséñale a pescar y comerá todos los días”.

Lo perverso vendría si el otro se acopla al recibir, a que le den, considerando que se establece el derecho a disfrutar lo que hagan los demás, al parasitismo. Podríamos llegar a la situación de que el otro tomara lo que nos es suyo sin permiso del dueño. Es decir, ese tiene lo que quiero, pues lo tomo y se acabó. En el fondo, la vida y los conflictos se han desarrollado históricamente desde esa perspectiva, la guerra se justifica en tomar aquello que tiene el otro y nosotros no tenemos. El botín, la riqueza natural, los bienes y el propio trabajo del vencido, son los motivadores más generales de los conflictos bélicos.

Volviendo de los Cerros de Úbeda al tema, el compartir también implica el intercambiar. El intercambio ha sido la base principal del desarrollo humano. Uno por sí mismo es incapaz de conseguir todo lo que necesita, por tanto, nos coaligamos y organizamos para ese intercambio. De esta forma, en teoría, nadie es parásito de nadie y cada uno produce para hacer el trueq ue. No da, cambia. Así se produce el desarrollo personal, en función de las potencialidades que se tengan para desempeñar una actividad determinada.

En el blog “Grito de lobos”, Ciberculturalia plantea un interesante procedimiento, como es el intercambio de tiempo, en su artículo “Tiempos extraños”. Entiendo que la moneda de cambio es la unidad de tiempo. No se da nada, sino que se intercambia. No es que se necesite producir algo material, pues puede que el otro solo quiera la compañía o el diálogo, que le dediques tu tiempo. Aconsejo su lectura y los enlaces que tiene. (
http://gritodelobos.blogspot.com/2010/06/tiempos-extranos.html)

En conclusión, a mí me gusta compartir. Lo suelo hacer con mis amigos muy a menudo. Tu te llevas lo que quieras, el otro lo que le apetezca y yo lo que estime adecuado. Ya nos conocemos y sabemos lo que nos gusta, nadie se aprovecha de nadie y todos valoramos lo que aportamos desde nuestra propia evaluación y en ello va el propio valor de la amistad y la confianza, del afecto y los sentimientos de grupo. Todo sobre la mesa y a comer y beber…. Pero sobre todo, a hablar a intercambiar y compartir ideas, pensamientos y experiencias, a divertirnos y relajarnos, reír y crear ambiente receptor y de buen rollo, de química y simbiosis. Mi bodeguilla es un lugar creado para compartir y me siento satisfecho de haberla hecho y de su función. Mira las fotos…

domingo, 13 de junio de 2010

Ahora en broma


Después de la reflexión pasada sobre el mundo universitario y el rol o función social de la Universidad, me permito distenderme y dejar estas respuestas de alumnos, a preguntas de profesores, donde se demuestra que ya se usa la lógica como arma evasiva en los exámenes. Estas respuestas antiguamente hubieran implicado un regletazo o bofetada del “profe” sin mayor miramiento, jajaja...


Profesor: “¿Qué debo hacer para repartir 11 patatas por 7 personas?”
Alumno: “Puré de patata, señor profesor.”

Profesor: “Joaquín, diga el presente del indicativo del verbo caminar.”
Alumno: “Yo camino, tu caminas, el camina…”
Profesor: “ ¡Más deprisa! “
Alumno: “Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.”

Profesor: “llovía”, ¿que tiempo es? “
Alumno: “Es un tiempo muy malo, señor profesor.”

Profesor: “¿Cuántos corazones tenemos nosotros?”
Alumno: “Dos, señor profesor.”
Profesor: “¿Dos?”
Alumno: “Si, el mío y el suyo.”

Dos alumnos llegan tarde a la escuela y dicen como justificación:
- El 1º dice: “Me he despertado tarde, he soñado que fui a la Polinesia y el viaje ha tardado mucho.”
- Y el 2º dice: “Y yo me he ido a esperarlo al aeropuerto.”

Profesor: “Paco, diga 5 cosas que contengan leche.”
Alumno: “Si, señor profesor. Un queso y 4 vacas”

Profesor preguntando en un examen oral a un alumno de Derecho: “¿Que es un fraude?”
Contesta el alumno: “Un fraude es lo que está haciendo usted.”
El profesor indignado “¿Cómo es eso?”
Dice el alumno: “Según el código penal, comete fraude todo aquél que se aprovecha de la ignorancia del otro para perjudicarlo.”

Profesora: “María, señale en el mapa donde queda América del Norte!”
María: “Aquí está”
Profesora: “Correcto. Ahora los demás respondan “¿Quién descubrió América?”
Los demás: “María”

Profesora: “Juanito, dime con sinceridad, ¿rezas antes de las comidas?”
Juanito: “No, Sra. Profesora, no lo necesito, mi madre es buena cocinera.”

Profesora: “Arturo, tu redacción “Mi perro” es exactamente igual a la de tu hermano. ¿La has copiado?”
Arturo: “No, profesora, el perro es que es el mismo.”

Profesora: “Carlitos, ¿que nombre se da a una persona que continua hablando aunque los demás no estén interesados?”
Carlitos: ” Profesora”.

jueves, 10 de junio de 2010

CRÍTICOS Y CIUDADANOS


Hace ocho años, en una propuesta de negociación que participé, decía lo siguiente:


“La filosofía que sustente la Universidad ha de orientarse a la formación de individuos de forma integral, desarrollando valores de trascendencia social y humana, que permitan la evolución de nuestra sociedad en los diferentes campos que articulan el sistema. En este sentido, cabe señalar las aportaciones y novedades que se desarrollan en las empresas vinculadas a cada titulación académica, pero no es menos importante formar en valores humanos donde se oriente al individuo hacia la consecución de su propio desarrollo personal a través del ejercicio de su actividad profesional y sus relaciones sociales en un sentido amplio. Es decir, la Universidad tiene como una de sus importantes misiones dotar a los estudiantes de conocimientos y habilidades o pericia para el desarrollo de su profesión, pero sobre todo conformar sujetos con actitudes orientadas hacia la innovación, el cambio, la creatividad, la investigación, el desarrollo, etc. basado en un espíritu crítico y constructivo, que permita ir más allá de lo que se plantea desde un punto de vista meramente técnico, formando sujetos de “calidad” como garante de esa calidad de la que se pretende dotar el ejercicio de su actividad profesional.”


Hoy, no solo me reafirmo en esta posición, sino que sostengo que la Universidad ha de retomar su papel humanista y evitar convertirse en una fábrica de técnicos al servicio de la empresa y el sistema. Debe prevalecer la formación integral y la búsqueda del desarrollo intelectual de lo sujetos en la dirección de la simbiosis social. El objetivo social no es crear y tener más medios materiales exclusivamente, sino que estos se orienten a un crecimiento integral del sujeto más en consonancia con su entorno.


Debemos formar a personas que critiquen y se opongan a la predación y el egoísmo imperante en el sistema de mercado libre y que apoyen la sinergia simbiótica, es decir, la confluencia de esfuerzos del colectivo social en un objetivo integrador y solidario. La Universidad como abanderada del desarrollo intelectual debe apostar por el ser humano, en un sentido amplio y universal, antes que por los intereses comerciales de las empresas y el sistema financiero, que nos ha llevado a esta crisis irresponsablemente.


Por tanto, entiendo que la Universidad ha de reivindicar su papel de preceptora, para orientar y desarrollar el intelecto colectivo hacia un objetivo humanista, que anteponga el interés de las personas al de las empresas, que entienda toda actividad creativa volcada y sometida a esa premisa. Que introduzca en la actividad empresarial y su gestión de recursos humanos, esa perspectiva humanista donde el capital más importante sea el propio trabajador y su potencial creativo. Pero, sobre todo, que luche para evitar la proliferación del hombre mediocre, que decía José Ingenieros, y potencie el idealismo y la innovación como elemento de crecimiento personal y social. En frente tendrá a la TV y muchos medios, que buscan la alienación social en base en un mercado libre donde el mediocre, falto de criterio, siga siendo presa fácil de su política consumista.


Hoy me ha llagado un manifiesto de mis antiguos compañeros de la universidad, donde se reivindica el pensamiento crítico. Me permito reproducirlo para crear conciencia de una realidad que se nos está escapando de las manos y que puede desembocar en una situación irreversible, donde el ser humano quede esclavizado del sistema, en lugar de que el sistema sirva y sea garante del desarrollo personal del ser humano.
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CRITICOS Y CIUDADANOS

La Ciencia y la Universidad reivindican el pensamiento crítico

Ante los acontecimientos económicos, políticos y sociales de nuestro país en las últimas semanas, han aflorado voces que ponen en cuestión el papel de los intelectuales en la vida pública española. De hecho, estamos asistiendo a duros ataques y agresivas campañas de desprestigio por el mero hecho de adoptar, públicamente y en el marco de instituciones públicas como la Universidad, posiciones críticas con determinados poderes, en debates sobre nuestro modelo político, económico, institucional o judicial.

La amalgama ideológica liberal-conservadora llevaba ya años intentando relegar el pensamiento crítico al ostracismo, a la inhibición y a la autocensura, abriendo dudas sobre la función social de los intelectuales y tratando de modelar el comportamiento de la ciudadanía en contra de los valores más positivos de una democracia. El debate ideológico parecía haber desaparecido.

La crisis del modelo económico, la decepcionante respuesta política y judicial ante el clamor de las víctimas del franquismo, y el creciente cuestionamiento de la versión oficial de la transición a la democracia, han acentuado aún más la campaña de acoso ante cualquier pensamiento crítico.

Los hombres y las mujeres de la ciencia, parte sustancial del sujeto que denominamos “los intelectuales”, nos hemos instalado en una “neutra” eficiencia profesional olvidando, muchas veces, nuestra ineludible responsabilidad social. La actividad investigadora no puede permanecer encerrada en una torre de marfil, sino que es preciso mirar más allá del propio microscopio y ocuparse de la realidad social en que se asienta el sistema científico.

Nuestra condición intelectual y ética nos exige estar presentes en los debates públicos, en particular en la Universidad y en los centros públicos de investigación, aportando conciencia crítica a los procesos sociales y políticos, venciendo al miedo con la palabra. Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad porque en ellos se dirimen principios y valores fundamentales para la convivencia en nuestro país y el futuro del mundo que queremos .

Hacemos ciencia y la difundimos al servicio del nuevo conocimiento y del desarrollo humano de toda la sociedad. Desde esas premisas, afirmamos nuestra voluntad de actuar también como conciencia crítica ante el discurso dominante y como vigilantes de las tentaciones involucionistas que afectan al desarrollo de la ciencia, pero también a los derechos democráticos, al pluralismo ideológico efectivo y al imperio de la justicia frente a toda corrupción o discriminación del diferente o marginado.

Si quieres adherirte a él firma en este link:


http://www.petitiononline.com/ADEC2010/petition.html

sábado, 5 de junio de 2010

Externalidad defensiva.


Si buscan por ahí, por ese mundo maravillosos en el que nos mete Internet, seguro que encuentran diversas conceptualizaciones de la “externalidad defensiva”, pero para resumir y concretar el concepto de la forma más simple posible, lo reduciré a: “Echar la culpa a otro de lo que salió mal”. Sería, por tanto, una estrategia defensiva frente al fracaso. Por cierto, que esto choca frontalmente con la actuación asertiva a que me referí en otra entrada.

Cada sujeto que usa esta estrategia puede tener una motivación específica, pero podemos entender que sería más aplicable por aquellos que entienden que el “Locus de control es externo”; es decir, que piensan que los hechos que se dan en su propia vida dependen más de agentes externos, circunstancias y actuaciones de otros, que de las propias. Mientras que el “Locus de control interno” iría más enfocado a la contingencia entre actos propios y hechos o resultados. Pero si lo vemos como una justificación personal ante el fracaso, podemos enmarcarlo en una actitud social y cultural que busca poner la pelota en el tejado del otro para escabullirse de la responsabilidad, indistintamente de tecnicismos y conceptos psicológico-cognitivos.

En nuestra sociedad es una estrategia muy habitual. Todos los que hemos trabajado en grupos y observado la dinámica que los rige, concluiremos que hay un alto porcentaje de sujetos que la ejercen como defensa. Pero por qué y para qué se puede dar esta actitud y conducta. Cuando un sujeto es inseguro, temeroso, no integrado e inmaduro, tenderá a usar el afrontamiento de escape-evitación, y esta conducta podría tener connotaciones de este tipo de afrontamiento.

Siempre sostuve que quien usa esta técnica de evasión no es una persona madura, no aprenderá fácilmente de sus errores al no reconocerlos y difícilmente contará con el respeto de los demás. Me he encontrada con mucha gente que solía justificar el mal funcionamiento de un servicio en la incompetencia de los demás, sobre todo de los jefes, pero nunca aceptaba la alícuota parte que le correspondía en esa responsabilidad. Es cierto que en una sociedad donde se ejerce el refuerzo negativo, donde el castigo se superpone al premio y la vejación por el error es usada como refuerzo del acierto, se ha de huir de estas situaciones humillantes de incompetencia, que nos dejan en evidencia y son objeto de burla y escarnio por parte de los demás.

Estamos en un país, bajo mi punto de vista, inmaduro, que tiene un déficit educacional hacia los principios de responsabilidad e implicación. Esta inmadurez es la que nos lleva, en muchos casos, a asignar culpas a otros por todo lo que nos pasa y a vendernos a nosotros como verdaderos genios, a los que no se les hace caso, para resolver cuantos problemas se nos plantean. Somos entrenadores de fútbol, gobernantes, políticos, gestores y moralistas… todo un elenco de valores irreconocidos. Si las cosas no funcionan es porque no nos han hecho caso. La culpa siempre está en la acera de enfrente. A mí que no me toquen.

Yo creo que cuando alguien echa la culpa fuera se menosprecia, pues da a entender que es incompetente para resolver el asunto y el otro es el que debería saber como hacerlo. Por tanto, un sujeto maduro, consciente de su poder e implicación social, capaz de valorar en su justo término su aporte a la solución de la crisis o conflicto, es el garante de que las sinergias se establezcan para enfocar el esfuerzo hacia el objetivo común.

Sinceramente, esa gente que tira pelotas fuera, que acusa a los demás de los errores y los fallos, que siempre pretende salir impoluto de cada situación “enmerdada”, son unos inmaduros nefastos, pues complican el análisis de la problemática y bloquean las soluciones, en tanto se evaden de su parte de responsabilidad. Lo lamentable es que van sembrando el descontento, la protesta y la desilusión, potenciando la evasión y la crítica defensiva sin importarles demasiado meter el hombro para salvar la crisis o la circunstancia que fuere. A río revuelto ganancia de pescadores.

Por tanto, soy un detractor de la estrategia de externalidad defensiva, a la que considero pueril e inmadura, bloqueante del proceso evolutivo ante cualquier situación de crisis. Los quejicas injustificados, la crítica irracional, la falta de autocrítica, me produce rechazo, pero a la vez me hace pensar que queda mucho camino por recorrer para ser un país o sociedad madura y responsable, con capacidad de evolucionar hacia un mundo más justo, racional y maduro. Eso, en estos momentos, se echa mucho de menos y nos sitúa en la incógnita de qué nos deparará el mañana.

martes, 1 de junio de 2010

El inhumano y cruel gobierno israelí.


Esta entrada estaba pensada para hacer una exaltación de la inteligencia y del conocimiento como medio de progreso y desarrollo personal, pero se ha producido un hecho que pone en entredicho esa inteligencia operativa que debe amparar al ser humano, en su forma de actuar, para garantizar la convivencia en paz y armonía, para llevar al crecimiento del colectivo universal. Mi corazón compungido quiere gritar de rabia y no deja que mi cerebro se evada con temas de segundo orden ante esta situación. Quiero razonar exento de emociones y de esa rabia, salir de la visceralidad provocada por la injusticia y el crimen, y poder hacer un análisis maduro y racional. En esta tesitura estoy y quiero concluir argumentos sólidos y asépticos que descubran y analicen este acto y apunte sus consecuencias, bajo mi punto de vista.

Hoy es un día triste. La actuación desmedida, y previsiblemente criminal, del gobierno de Israel arrastró ayer a la muerte a personas inocentes, que pretendían llevar, a un pueblo aislado y cercado por el hambre, alivio y sustento. Podemos interpretar que era una denuncia de la situación, que Israel lee como una provocación. Pero quien provoca, en todo caso, es el propio Israel con su conducta. Ellos han provocado que un grupo significativo de militantes de ONGs y gente de buena voluntad, se la jueguen para llevar ayuda al pueblo de Gaza.

No sé qué misiles llevarían en el barco atacado, qué bombas, aviones o refuerzos militares y material de guerra camuflado entre comida, medicamentos y material de construcción, aportaban a Hamas. Pero debería ser impresionante para justificar esta actuación desmedida de los israelíes. Es evidente que, una vez más, Israel actúa de forma irracional y cruel matando a gente inocente y desarmada. Si este hecho hubiera sido perpetrado por otro estado podría haber sido “casus belli”, catalogado como acto criminal, como terrorismo de estado y como un ataque al derecho internacional. Evidentemente así es y no debe olvidarse que los actos, vengan de donde vengan, tienen el calificativo que se merecen en función de su legalidad y legitimidad.

Es muy cierto que el pueblo judío ha sufrido, a lo largo de la historia, lo indecible. Los romanos los expatriaron, la diáspora fue un drama, arrojados de España y otros países, perseguidos en Europa, marginados en las ciudades, acusados de crímenes y fechorías por el mero hecho de pensar o creer diferente, apartados en guetos, etc… hasta llegar al holocausto. Ante todo ello se mantuvieron como colectivo, a veces, impermeable y excluyente. Pero tal vez por eso, deberían comprender mejor al que sufre; saber entender y gestionar situaciones injustas y ser más propensos a evitar la discriminación, la iniquidad y la infamia, por haber sido víctimas de ello. Cuesta creer cómo puede pasarse de víctima a verdugo tan fácilmente.

Con la creación del estado de Israel parecía que pudiera hacerse justicia histórica, pero ellos, en lugar de resituarse en el siglo XX, se volvieron a las cuentas pendientes del siglo I y reclamaron el poder y la soberanía de sus antiguos territorios, obviando 20 siglos de historia y de raigambre del colectivo que habitaba Palestina. Occidente lavó su conciencia de mártires del holocausto e Israel fraguó su nuevo estado sin respetar o hacer justicia con sus actuales propietarios.

Dado el conflicto, fueron ganando enteros los extremismos en uno y otro bando y se instaló un clima de paranoia y desconfianza, de imposición a ultranza, de aquí manda el que tiene más poder. Pero el que tiene más poder es al que apoye papa occidente y, sobre todo, EE. UU. como máxima potencia mundial. La estrategia es el escarmiento. Mire lo que le puede pasar si no actúa con arreglo a los designios de Israel. Si usted mata uno, yo le mato cien. Los gobiernos israelitas han ido radicalizándose a la par que la resistencia palestina y en lugar de luchar desde el imperio de la ley, lo han hecho desde las mismas armas de terror del enemigo, pero multiplicado por cien, con todo su potencial militar. Eso sí, los acuerdos de las Naciones Unidas se los han pasado por el forro justificados por el ejercicio terrorista del los otros.

Hay un grupo de paranoicos que pretenden el Gran Israel a costa de lo que fuere. Son los integristas sionistas que han conseguido sembrar, al amparo del miedo al terrorismo palestino, un clima desprovisto de ética, moral y conductas humanas, que justifica cualquier actuación violenta sin importar las consecuencias ni las masacres en el bando contrario. Han vuelto a su antiguo testamento que justifica la matanza y el degüello de los habitantes de Jericó sin importar sexo, edad o credo.

Por suerte hay muchos ciudadanos judíos que se oponen a esta política agresiva y desproporcionada del ojo por 100 ojos y el diente por 100 dientes. Leyendo las entradas de mi amiga Myr en su blog se percata uno de que existe un pueblo judío pacífico, de concepción universal, que entiende la convivencia como un ejercicio de diversidad y tolerancia, y que debería pasar a la acción antes de ser señalados como culpables por acción u omisión, en este caso. Desde aquí rindo homenaje a posiciones en esta línea como las del historiador Ilan Pappé, su colega Yakov Rabkin, la periodista Naomi Klein, o la activista Diana Ralph (http://www.publico.es/internacional/189928/rebelion/judia/ataque/israel). El gobierno de Israel debe ser desacreditado por sus propios ciudadanos y cambiado por otro que tenga una actitud más constructiva, más noble, más dialogante y menos violenta. Formar un gobierno moderado que entienda que Israel no es el de hace XX siglos, sino una nueva construcción de un Estado diferente, que debe compartir espacios con otros pueblos cuya historia se fraguó en Palestina.

El sabio pueblo judío ha demostrado a lo largo de la historia su inteligencia. Ha dado grandes científicos, pensadores, banqueros, gestores, artistas, escritores, etc. Ha sido un pueblo inteligente, tal vez por aquello de la necesidad agudiza el ingenio. Pero los inteligentes, cuando orientan esa facultad hacia un objetivo irracional, son tremendamente efectivos, como se puede ver. Si a ello sumamos el apoyo de importantes lobbys del entramado mundial, la cosa se complica aún más. Por tanto, a ese pueblo hebreo solidario, humanista, inteligente y con sentido de la justicia social universal, reclamo su implicación para llevar a los tribunales a estos irracionales y paranoicos gobernantes que se han dado. La ética, la moral, la justicia y los principios del ser humano están por encima de cualquier posicionamiento de colectivos minoritarios que solo hacen enturbiar y conflictuar la convivencia pacífica. ¡Cambien su gobierno ya! ¡Busquen la paz de forma inteligente y olvídense de los viejos estados del pasado! Estamos en un mundo global y diverso donde, solo con la tolerancia y la comprensión, se podrá gestionar constructivamente el proceso interactivo que tanto se ha potenciado con las nuevas tecnologías. De lo contrario estaremos subidos en un tobogán que, cada día, nos lanza con más fuerza al conflicto final, a la hecatombe.

Y uno, después de esta situación de crisis mundial, acaba dejándose llevar por las reticencias y desconfianzas, llegando a pensar que puede haber alguien interesado en mandarlo todo al carajo para inflarse a ganar con la reconstrucción. Irán montando su arsenal nuclear, Israel intentando evitarlo. Provocar conflictos, desencadenar la guerra y varios millones de muertos, ciudades destruidas, países destrozados, etc…. y a empezar de nuevo desde cero… pero con otro estatus mundial, el estatus del ganador, como en la Segunda Guerra Mundial. ¡Miedo me da!