jueves, 13 de noviembre de 2014

Lavanderas de la Fuente Alta

Mujeres lavando en la Fuente Alta en los años 50

No siempre vamos a estar hablando en este blog de cuestiones políticas y de reflexiones sesudas. Como se llama Cosas de Antonio, o sea, mis cosas, le daremos ocasión a otras cuestiones y actividades que me interesan y ocupan. En este caso un poema dedicado a las sufridas mujeres de los años 50 de mi pueblo.

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En los años cincuenta no había en mi pueblo (Cuevas de San Marcos) agua en las casas. Las mujeres tenían que ir a lavar a las pilas (lavadero público) o a la Fuente Alta. Yo recuerdo ir con 7 añitos, de la mano de mi madre, a aquella fuente donde ella lavaba en los fríos inviernos. Con este poema inédito, que aparecerá en mi próximo poemario, quiero homenajear a todas aquellas abnegadas mujeres que sufrieron en sus carnes tiempos de privación y necesidad y supieron sacar adelante a sus casas y a su prole.

La Fuente Alta
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Crudo invierno, frío a manta
que las manos de las mozas
sin remediar atenaza
al contacto con el agua
que mana la Fuente Alta.

Agua clarita y helada
para lavar esa ropa
de sudores de labranza
del gañán y aceitunero
del labrador y la casa.

Barreños a la cintura
caderas sobrecargadas
sabañones en las manos
y el helor en la montaña,
va caminando mi niña
como una mula de carga.

Solo le queda el ensueño
de mejorar su mañana
de encontrarse entre mis brazos
ser dueña de su morada
lavando en la Fuente Alta
los pañales de sus hijos
junto al ajuar de su casa.

Autor: Antonio Porras Cabrera
8/11/2014

2 comentarios:

Prudencio Lopez Lopez dijo...

Muy bonito,Antonio. Me han traído recuerdos entrañables de aquellos tiempos. Y también a Miguel Hernández. Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias, Prudencio. Los de nuestra generación tienen la imagen de la Fuente Alta clavada en sus pupilas.
Un abrazo