miércoles, 19 de noviembre de 2014

El G20… España va bien.


Estoy preocupado. Resulta que a Rajoy le han felicitado en la reunión del G20 por su gestión económica, allá en Australia. Parece que estos señores no ven lo que realmente pasa. Bueno, a lo peor sí lo ven y están contentos porque lo que está pasando en España es lo que les interesa a ellos que pase. Le felicitan los representantes de los intereses de la economía mundial, que se fundamenta en la ideología neoliberal. Es decir, quienes mandan en los mercados y las empresas que los dominan y controlan. Si la cosa va bien para ellos será porque quieren una mano de obra más barata para ganar más dinero, cosa que ya se ha conseguido en España; será porque quieren que se abarate el despido, cosa que aquí ya está por los suelos; será porque quieren que siga esa filosofía de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, cosa que se ejercita en nuestro país, si no véase el pago de 3000 millones de euros que se le ha endosado a la empresa de ese señor bajito que rige los designios del Real Madrid; será porque está hundiéndose el Estado del Bienestar y privatizándose los servicios, como vamos viendo en nuestro entorno; será, digo yo, porque, de todo ello, ellos salen ganando y nosotros perdiendo.

Lo bueno del asunto está en que el gobierno, y su partido, lo venden como algo importante, como si eso fuera la panacea, el resurgir de la economía y la salvación de la ciudadanía, que sigue sufriendo la crisis en sus carnes y en sus mesas, sin enterarse siquiera de tan buenas nuevas, sin saber que la cosa va bien… ¡España va bien!, decía su mentor hace años, y nos metió en una burbuja inmobiliaria que cuando explosionó nos mandó a la mierda, con perdón, porque uno sigue siendo educado aunque a veces le den ganas de soltar tacos a diestro y siniestro… digo a diestro y siniestro porque esto afecta a la diestra y a la siniestra, como bien se sabe, por no decir a la totalidad de los partidos políticos que nos embargan. No se asuste, amigo, si digo nos embargan, pues son cómplices de los embargos de esa banca que ahora les felicita en Australia, y el cómplice del delito es también un delincuente. 

Es curioso pero, dado que somos bastante estúpidos, por no decir borderline y cenutrios, nos están colocando como salir de la crisis algo que no tiene nada que ver con ello. Salir de la crisis, para ellos, es conseguir los objetivos que le plantean los intereses del capital y el mundo financiero. Hablan de macroeconomía, que es esa cosa que ni usted ni yo vemos y menos aún, sentimos, pues ese concepto solo se aplica a quienes tienen una economía macro y no mini como la nuestra. Vamos bien, pues, ya se han reducido los sueldos, se han bajado las indemnizaciones por despido, se han regularizado e institucionalizado los contratos basura, se han sometido  a los perversos y corruptos sindicatos, se ha acojonado a los políticos que se atrevan a gritar por el cambio… y si no se ha conseguido con alguno que piensa que aun Podemos, se conseguirá, para eso tienen los medios de comunicación y sus mercenarios, para crear estados de opinión favorables.

Pero lo más importante es lo inteligentes que son, me refiero a “ellos”, a los ausentes omnipresentes. Han conseguido meternos el miedo en las carnes, saben que el mejor aliado para rendir las resistencias es el miedo y el miedo es inseguridad hacia le mañana, a perder lo poco que tienes, es lo que te lleva a decir: “Virgencita que me quede como estoy”. El mileurista, que era hace poco un desgraciado explotado en su trabajo, ha pasado a ser un sujeto envidiable. Pero, ítem más,  dentro de nada, o casi ya, se acabará pagando por un puesto de trabajo, al banco le deberemos abonar una tarifa por guardarnos nuestro dinero y gestionar nuestros pagos de recibos.

Vistas las cosas así, es para felicitar al gobierno. Está consiguiendo los objetivos de deterioro adecuados para, una vez tocado fondo, poder ofrecer en bandeja la cabeza del currante a las empresas; bueno la cabeza, los brazos, las piernas, la inteligencia y todo aquellos de lo que pueda sacar provecho el señor capital, a un precio irrisorio.  ¿Para qué quiere uno un gobierno, un país, un Estado y toda una estructura social con sus leyes y normas, cuando al final siempre gana el de siempre?

Es tal el descaro de esta gente que se permiten elegir de presidente de la Comisión Europea a un sujeto que ha avalado y facilitado uno de los mayores fraudes que se pueden hacer a la hacienda pública de los países de la UE. El señor Jean-Claude Juncker, según los medios de comunicación, pactó en la trastienda que significativas empresas, con un muy alto nivel de facturación, pagaran un impuesto ridículo en su país, Luxenburgo, sisando a los demás países amigos y aliados (vaya por Dios), el gravamen importante de sus tasas impositivas con la hacienda del lugar.

El problema, amigos, ya no es que estemos rodeados de chorizos; el problema es que para hacer los chorizos se necesita carne como ingrediente y esa carne será la nuestra, la de la ciudadanía de a pié que calla, otorga y consiente. No sé si podrá Podemos, seguro que no puede porque los van a lapidar en los medios de comunicación de esta gente tan amable y religiosa. No sé si ellos, los ausentes omnipresentes, serán capaces de redirigir las cosas y moderar su codicia para dejar caer, como hasta ahora, algo más de migajas de su mesa, pero lo que no van a hacer es renunciar a su proyecto de dominio de la economía planetaria. Globalizaron los mercados, pero no los derechos de las personas. Los dineros son suyos, los han ganado en justa lid engañando a la gente, haciendo ingeniería financiera, explotando a los niños del tercer mundo, dejando en la miseria a quien no les sirve… ¿Quién se los va a quitar, ni controlar con tasas impositivas? Ellos tienen sus paraísos fiscales, algo que se ha fraguado con el consentimiento de los políticos y administradores del mundo mundial.  

Saben que las guerras se ganan cercando al enemigo, dejándolo sin pan ni agua, sometidos a la inanición, la enfermedad y la miseria. Saben que la única forma de resolver esos problemas, en un mundo como el nuestro, es mediante el flujo de la economía. Saben que los demás sabemos que si no nos sometemos caeremos en sus garras, y que su desidia y displicencia nos cortará el suministro dejándonos abandonados a la nada. Saben que están ganando, que han copado las estructuras de poder, que las leyes les protegen, que en democracia es posible la manipulación de los estados de opinión pública. No saben, o no recuerdan, que la gente unida es un arma terrible, con sus votos y su fuerza. Que el caos no es deseable, pero llegado un momento es imposible de controlar, cuando la entropía se desata si no hay nada que cohesione el sistema, todo se puede ir al garete.

Al señor Rajoy ha venido iluminado de Australia. Se le ha aparecido la Virgen María con una ligera tonalidad oscura. Ha saludado a Obama y a sus colegas del G20 y, al contacto con sus poderosas manos, le fluyó un raudal de energía incalculable, tanta que le permitirá dar la vuelta a todo, explicar lo inexplicable y convencer con sólidos argumentos a los incautos que quieran oírle, ir a Cataluña y cantar las verdades del barquero (cuidados catalanes que ya sabéis como se las gastan. Como os vayáis de España vais dados, quedaréis en la más absoluta soledad y no contaréis con el apoyo de la corte suprema mundial que es la que manda. Vuestra economía se irá al garete y las empresas que quieran sobrevivir deberán largarse a otro paraíso donde poder seguir colegueando con sus amiguetes, de ahí a la debacle solo hay un paso) ¿Será eso lo que le han dicho a Rajoy allá, que no se preocupe, que dé la cara, que está cubierto por aquellos a los que ha servido tan bien?

No sé. Yo no sé nada, solo especulo, porque el pensar es un derecho y una tendencia de quien no puede resistir que sus neuronas funcionen. Mis sinapsis van por libre y a veces se lanzan en una carrera incontrolable que se mece entre la duda y el deseo… pero yo tengo muy pocas neuronas comparado con las que andan sueltas por ahí. Por tanto no sé cuál será la salida de la crisis, pero esta que nos ofrecen no debe ser la mejor para nosotros, seguro que hay otra más justa, solidaria y al servicio del ser humano…

4 comentarios:

Anna Rossell dijo...

"Estoy preocupado. Resulta que a Rajoy le han felicitado en la reunión del G20 por su gestión económica, allá en Australia. Parece que estos señores no ven lo que realmente pasa. Bueno, a lo peor sí lo ven y están contentos porque lo que está pasando en España es lo que les interesa a ellos que pase. Le felicitan los representantes de los intereses de la economía mundial, que se fundamenta en la ideología neoliberal."

Pues sí, esto es lo que creo yo también, Antonio. Lamentablemente. Y Rajoy se pone más contento que unas castañuelas con la marcha que le dan, y encima sigue. Espero el día (utópico) en que las personas hagamos política para extender el bienestar entre la mayoría de personas, y no para enriquecer a los que manejan y cortan el pastel. Pero la utopía está ahí y avanzar hacia ella es posible. De nosotros/as -de todos/as- depende.

Un abrazo

Prudencio Lopez Lopez dijo...

Sí, ha venido de las antípodas con ideas nuevas...de comunicación. Claro, estamos a un año de las elecciones generales, y va siendo hora de aparecer, aparentar, decir, aparecer en los medios. En vez de desayunarnos con chorizos, lo haremos ahora con el chorizo mayor, el mentiroso, escondido, saldrá a decirnos todos los días que todo va bién. Si hasta ahora el ridículo lo han hecho sus compañeros de gobierno y de partido, va a correr el riesgo de hacerlo él. No tiene más remedio,ve una amenaza en Podemos. No creo que sea casualidad que algunos políticos se estén retirando precisamente ahora. Un abrazo, Antonio.

Antonio dijo...

Ana, la utopía es el horizonte inalcanzable que se persigue y, aunque nunca se logra, nos marca la dirección del camino.
Un abrazo

Antonio dijo...

Prudencio, Paul Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, creo que decía que una mentira repetida muchas veces se convertía en verdad para el pueblo.
En esas estamos. Solo nos salvará tener la cabeza despejado y no dejarnos llevar por acto de propaganda.
Un abrazo