domingo, 27 de abril de 2014

La agonía y el éxtasis


Miguel Angel Buonarroti
Acabo de terminar la lectura de LA AGONIA Y EL ÉXTASIS, un libro de Irving Stone sobre la vida de Miguel Ángel Buonarroti, uno de los más insignes artistas de la historia. Escultor, pintor y arquitecto que vivió en la Italia de los siglos XV y XVI (1475-1564) a caballo de Florencia, su ciudad natal y la Roma papal, donde los caprichos y veleidades, cuando no las corrupciones y tiranías de los papas iban imponiendo su antojo y soberbia. Malos y convulsos tiempos para la integridad de la iglesia y excelente etapa para el renacer del arte. La voluptuosidad, concupiscencia, codicia y un importante cúmulo de inmoralidades y nepotismo se aglomeraron en los papados de esos tiempos, donde Alejandro VI (el papa Borgia) fue su principal exponente. El papa era un jefe de Estado, un Rey  con ejército e intereses terrenales que batallaba con los otros estados o ciudades-estado del entorno por el dominio de la zona.
 
El David
Pero también se competía por tener el mejor templo, las más bellas pinturas, esculturas y expresiones artísticas del momento. La Toscana italiana era una región floreciente, con sus ciudades-estado, y la opulenta y rica Florencia a su cabeza. Florencia tiene enterrados en la Iglesia de la Santa Cruz el más importante elenco de artistas representantes del Renacimiento y de otras etapas, hijos de la ciudad. De los nacidos en Florencia solo les queda fuera Dante, que yo sepa, pues su sepultura está en Rávena por cuestiones de las guerras civiles entre güelfos y gibelinos. Los mecenas, como Lorenzo el Magnífico (de la familia Medici) dejaron un importante legado que no se puede perder uno si visita la ciudad. Los papas, en una Roma residual del Imperio Romano, dominaron también el arte y lo orientaron, como era habitual en aquellos tiempos, a la expresión religiosa. El papa Julio II, fue uno de los mecenas que encargó a Miguel Angel el diseño y ejecución de su tumba, pero sus obras más significativas, y las que a mí me impresionaron más cuando visité Roma son la pintura de la Capilla Sixtina, cuya construcción fue ordenada por Sixto IV, de ahí su nombre, donde te asombran los frescos de su bóveda, encargados por Julio II, y el Juicio Final  situado en la pared del altar. Yo me quedé con la boca abierta cuando lo vi. Lástima que no dejaran de hacer fotos, pero hay montones en internet.
 
La Piedad

El Moisés


Otra visita interesantísima es la de la basílica de San Pedro, donde ejerció de arquitecto a la muerte de Bramante y, posteriormente de Sangallo, a parte de la monumentalidad de la basílica, se guarda allá otra joya escultórica impresionante, como es su Piedad (hay otra Piedad en el Duomo de Florencia, otra en Milán y otra más en la Galería de la Academia de Florencia llamada Piedad de Palestrina, pero de trazos muy diferentes). El Moisés que adorna la tumba de Julio II, que está en la Piazza de San Pietro in Vincoli, es otra maravilla. Pero lo que no se puede perder uno en la visita a Florencia es el David que está también en la Galería de la Academia. No seguiré mencionando su obra pues acabaré perdiéndome entra tantas maravillas y dejaré de citar alguna que resulte imperdonable. A los interesados, pueden pasar por este enlace y otros para ampliar información.
 
El papa Julio II

Capilla Sixtina
El libro, que es a lo que ha venido esta entrada, es una excelente obra de Irving Stone escrita en 1965, que fue llevada, incluso, al cine, sobre todo en lo referente a la etapa de los frescos de Capilla Sixtina con los personajes de Miguel Ángel y Julio II (Charlton Heston y Rex Harrison respectivamente), donde, de forma novelada, va relatando la vida de Miguel Ángel, de sus avatares y de la historia de Florencia y Roma en aquel convulso período donde confluyeron, junto a la turbulencia política y religiosa, un considerable ramillete de artistas que marcaron la historia del arte y forjaron el renacimiento italiano. Un buen libro del que aconsejo su lectura, al igual que mi amiga Victoria Romero me lo aconsejó a mí. Es ameno y salvando la imposibilidad de quedarse con el nombre de tantos y tantos artistas que aparecen, nos acerca a esa etapa histórica tan atrayente. 

Basílica de San Pedro

3 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Magnífica entrada Antonio...

Antonio dijo...

Gracias Mª Ángeles. Es un placer tenerte por aquí.

Besoss

Modesto Reina. dijo...

Como te anticipé, cuando termine " Inferno " lo leeré. Un abrazo, amigo.