martes, 4 de marzo de 2014

A Baños de la Encina (Jaén)


Vista del castillo de Baños de la Encina
El domingo, cuando dejaba Baños, tras el II Recital Sierra Morena Poesía, no pude olvidarme de sus monumentos. Visité el Cristo de los Llanos y el imponente castillo. Entonces pensé, qué mejor cosa que dedicarle un poema a la villa que nos había cobijado, durante el fin de semana, con tanto cariño y afecto, además de un pequeño reportaje sobre la villa con las fotos que hice. Este es el poema:
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Suave manto de gélida lluvia
tamizado por la brisa vespertina
cubre con su danza y con su ritmo
la ladera del castillo.

La torre altanera
reta insidiosa al horizonte
y Baños queda a cubierto, 
escondido, 
tras la imponente fortaleza
cargada de recuerdos.

Lugar donde se dieron las pasiones
los deseos de guerreros inconfesos
que quisieron dominar los olivares
desde tiempos de tartesios.

Murallas preñadas 
por la sangre de adalides
derramada en mil batallas,
historia y corazón de un pueblo
que fragua su presente
bebiendo del ayer
forjando su mañana de futuro cierto.

Ya no es un guerrero baluarte 
sino un reclamo fraternal
que ofrece sus entrañas 
como encuentro de poetas.

Un lugar apacible y sosegado
un campo de cultivo 
del amor y del afecto.

La semilla de amistad
plantada en este encuentro
dará fruto mañana
llevando a la poseía a su buen puerto.

Autor: Antonio Porras Cabrera
Baños de la Encina, 2/3/2014

Este es el reportaje fotográfico:

4 comentarios:

María dijo...

¡Cómo te admiro!
Aquí viene el aplauso que no sé otra manera de escribir:
¡Plas, plas, plas!

Saludos Antonio.

Antonio dijo...

Gracias, Maria.
Eres un sol que sabe reforzar la vida y estimularnos.
Un abrazo

Myriam dijo...

¡Precioso poema, Antonio querido, y el castillo se ve inmenso ?Cuánto me queda aún por conocer!

Besos

Antonio dijo...

Tienes tiempo, amiga Myriam. España es un mundo de sorpresas, pues en cada rincón te acaba sorprendiendo su historia y monumentos.
Besoss