sábado, 23 de febrero de 2013

Los pilares de la tierra se desmoronan



Absorto anda  uno. El mundo no cambia, pero conforme avanza el conocimiento y la libertad, la libre comunicación y la capacidad de discernimiento de los pueblos, se van descubriendo y contrastando situaciones insostenibles, alarmantes, escandalosas, que hasta ahora habían persistido a lo largo de la historia, pero que no estamos dispuestos  a seguir tolerando. No nos engañemos. La corrupción era una práctica habitual, alegal si se quiere, y en muchos casos las comisiones por obras o actividades ligadas a los servicios públicos eran consentidas y protegidas por la práctica gubernamental. Quiero decir que no estamos descubriendo nada nuevo, sino que estamos constatando algo que no estamos predispuestos a seguir consintiendo cuando se nos dice que hacienda somos todos. Si quieren que tengamos conciencia de Estado, deberán entender que el Estado somos todos y que el servidor público es un bien público y no un gestor arbitrario de las instituciones. Estamos en un país donde existe una sentencia refranesca que lo dice todo: “No me des dinero, ponme donde haya”. Ello sin entrar en otro de los deportes favoritos a nivel nacional, como es el nepotismo (RAE: Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos), que esa es otra. Si eres de mi partido te abro la puerta y si no te la cierro. O sea, esto no es nuevo, pero ya no es tolerable… No se soporta el cinismo con que algunos políticos, que están en partidos pringados hasta el cuello, vayan de salvapatrias, de solución para los problemas que ellos mismos han provocado directa o indirectamente, como puede ser el de la burbuja inmobiliaria creada a finales de los 90. Su discurso da nauseas por mucha argumentación que ostenten en plan eslogan.

El asunto es que el sistema está obsoleto, corrompido, inviable, putrefacto para un nuevo orden democrático. Pero se quiere salvar la parte matriz que lo corrompe: el dinero. El problema no está solo en los corrompidos, sino en los corrompedores, en los que tienen el dominio del dinero. Le metemos mano a los primeros mientras los segundos se van de rositas. Hay que atajar los dos bandos para que un nuevo orden moral empiece a germinar. El corruptor es el instrumento y el corrupto el objetivo. El uno sin el otro no puede existir, pero sí puede crear al otro si existe el uno.

Esta sociedad, este sistema, se ha fraguado y sostenido en varios pilares fundamentales. Los llamaremos los pilares de la tierra, del mundo donde vivimos. Esos pilares se consolidaron al amparo de la injusticia, de la desigualdad, del clasismo y de la ignorancia. Se adueñaron del saber y del poder y ejercieron el mando y ordeno como mejor les plugo. Dueños del conocimiento, controlando la ciencia y la educación, todo era factible. Establecieron clases, sumisas y dominantes, que estructuraron en una sociedad donde la política quedaba a cargo de unos y el trabajo a cargo de otros, donde el de arriba mandaba y hacia lo que le parecía mejor para sus intereses y el de abajo, convencido de su incapacidad para tomar mayores decisiones, y al amparo del analfabetismo, asumía su destino, que era obedecer al que sabe y manda, pensando que obraría velando por el bienestar de quien le servía. Todo ello se conjugaba en una estructura de poder formada en varios pilares, en distintas fuentes que tenían intereses similares y alianzas.

Pero la ciencia avanza, el conocimiento salta las fronteras y escapa al control de los antiguos adoctrinadores y surge un espíritu crítico en el pueblo, que deja de ser analfabeto para desarrollar su capacidad de discernimiento, de razonar en justicia y de reivindicar principios y acciones que se enfoquen al bien común, a la evolución de las personas como seres humanos y no como máquinas al servicio del señor, del capital, del dinero y la producción de bienes materiales y la especulación del mercado. Todo esto hace aparecer una masa crítica que busca otro sistema alternativo, que cuestiona la esencia de esos pilares morbosos que sostienen una sociedad injusta, alienante y deshumanizada. Se abren los ojos y ya no se tolera y asume el abuso, la arbitrariedad, la injusticia social, la iniquidad y el atropello. Se cuestionan esos pilares y se destapa su verdadera esencia, su perversidad, su inmoralidad, su corrupción e indignidad.
Y permítaseme enumerarlos:
1.     Los reyes. Hoy conviven con el descrédito forjado en la familia real, con la sospecha y la presunción, con el cuestionamiento de su funcionalidad. A pesar de gozar de inmunidad (qué curioso, eso de la inmunidad y su tinte totalitario) los asuntos sucios de la casa real, el urdangarinazo, les deja en muy precaria situación a nivel popular.
2.     El Gobierno. Mentiroso e incumplidor de sus promesas, falaz en sus apreciaciones, con sospecha de corrupción por doquier y sus cínicas explicaciones, le lleva a tener un presidente con una puntuación de aceptabilidad ridícula, menor que la propia oposición en todas sus manifestaciones.
3.     Los políticos. Sálvese quien pueda. Forjados en partidos totalitarios, de nula o poca democracia interna, donde el líder y su camarilla decide y quien se mueve no sale en la foto. Extrañas cuentas internas, sobres, corrupción, financiación ilegal o alegal, etc… Prebendas, placeres, dominio, estatus, corazas y privilegios…por no decir más.
4.     La justicia. Politizada en sus órganos de poder, sometida a viejas prácticas con leyes anticuadas y acciones sospechosas apartando a jueces que le meten mano a asuntos intocables. Lenta, pesada y excesivamente burocratizada, con pocos recursos en esta era tecnológica… de medida fiabilidad en su operatividad.
5.     Las finanzas. Ese mundo especulativo, codicioso y avariento donde el dinero está por encima de cualquier otra cosa. Que se saben poseedores del poder de comprar cualquier voluntad, del chantaje económico, de la capacidad de frenar o hacer andar la economía de un país… Acorralan a los gobiernos y a la ciudadanía con sus préstamos y sus hipotecas e hincan de rodillas al más pintado.
6.     La empresa. Que siendo un medio de desarrollo, de producción de bienes para servir al ciudadano, un lugar de encuentro de esfuerzo común de gente e inversores, acaba siendo un lugar de explotación, desalmado y deshumanizado donde el dinero está por encima de cualquier otro interés.
7.     La religión. De la religión no hablo mucho, solo os remito a esta dirección: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/21/actualidad/1361475495_345880.html Podréis ver como sigue latente y en forma el sistema tradicional de funcionamiento del Vaticano, con sus corrupciones y sus perversiones, con el dinero, el sexo y la lujuria dominante, con sus alianzas por mantener el poder y sus tejemanejes, sus conspiraciones, etc. Léanse algunos libros que circulan por ahí y que dejan malparado al papado y su estructura en su historia más extensa, como La Puta de Babilonia o Biografía no Autorizada del Vaticano y otros. Pero párense un momento a ver, por otro lado, su papel en el adoctrinamiento y en la sumisión, en el sufrimiento y el deber, en el sometimiento y la gloria que conlleva, en la fe en el dogma y el acatamiento total y absoluto a los padres de la iglesia, a la doctrina incuestionable e infalible del papa y sus manifestaciones dogmáticas. En todo caso, las religiones a nivel general son la amalgama que fragua una sociedad y si esta es injusta la religión que la moldea lo es también. Los católicos son cristianos y antes que la religión y sus manifestaciones terrenales, está el mensaje de Cristo, y ese no se practica, sino que se ha manipulado y tergiversado hasta enfocarlo al interés de la estructura dominante. Arduo trabajo les quedan a los verdaderamente creyentes en la doctrina cristina hasta purgar a su iglesia, si es purgable y si es su iglesia de verdad y no la engañifa.
8.     El ejército. El ejército es de su amo. Trabajó para quien lo mandó y en su esencia está la obediencia al mando sin rechistar. ¿Quién lo domina, quien lo manda? Esa es la cuestión, que tiene un poder inmenso de persuasión a base de fuerza y que puede ser lanzado y usado a conveniencia. El 23F de 1981, hoy hace 32 años, fue un día memorable. Estuvimos a punto de sucumbir ante energúmenos que entendían que la patria era el territorio y los valores antidemocráticos que ellos defendían. Que la gente no es patria sino servidores de ella y que el ciudadano no es soberano sino súbdito. Puede que el ejército no sea el de antes, no lo dudo, pero las tornas en él cambian con mucha facilidad, como pasó el 18 de julio de 1936.

Bien, y dicho todo esto, queridos amigos lectores, ¿no os parece que estos pilares de la tierra se están desmoronando y que sería bueno que al menos algunos se desmoronaran, para poder reconstruir el edificio de la convivencia ciudadana? ¿Que este sistema es insostenible si no se le da al ciudadano el papel que requiere en los nuevos tiempos? ¿Que hay que regenerarlo todo, limpiarlo y extirpar lo inservible? ¿Qué tenemos que fraguar a los ciudadanos del mañana desde otra perspectiva más humana, racional y libre para que ellos puedan asumir el papel de responsables y dinamizadores de la sociedad?

Podría seguir planteando cuestiones, pero creo que cada cual ya tiene en su mente un sin fin de ellas. La mayoría estamos de acuerdo en que este sistema está muerto y debe cambiar sus pilares antes de que nos arrastre a la debacle final, al caos y a la destrucción de los recursos naturales, a la propia desaparición de la especie. En todo caso, lo que pretendo es acercarme a una realidad y compartir con vosotros esta reflexión para ver si mis hijos y nietos pueden tener una vida digna, al igual que los vuestros. Pido excusas, porque hoy también se me fue el dedo en la extensión, pero todo lo dicho era necesario manifestarlo para dar sentido a las ideas que os muestro y analizar los hechos.


jueves, 21 de febrero de 2013

Estamos huérfanos


Estamos huérfanos
Hoy me he enterado del estado de la nación. Yo no sabía que la nación estaba en estado... Ahora entiendo tanta parida, por no decir cagadas. Lo lamentable es que han querido convertir en circo, donde luchan gladiadores dialécticos, el hemiciclo, donde reside la soberanía popular según dicen, y distraernos de la verdadera realidad que nos atenaza. No se trata de quien gana o pierde, eso ya se sabe, el que pierde es el pueblo llano y quien gana son los que andan por el poder incluyendo sus adláteres, los colegas de sus grupos y sus testaferros, los Bárcenas, Urdangarines y compinches de EREs y serás. Hoy los medios de comunicación han hecho, salvo honradas excepciones, un juego perverso resaltando las menudancias y obviando lo profundo, jugando a la liga que enfrenta a los políticos y dejando en la cuneta los verdaderos problemas.

En resumen, hemos vivido un acto de patetismo político, donde lo que se jugaba era quien ganaba el combate dialéctico, quien salía reforzado. Pero, ¿reforzado para qué? El pescado está todo vendido, estamos donde estamos y nos gobierna quien nos gobierna. Europa se ha convertido en una trampa tramada por la globalización impulsada por el mundo del comercio y nosotros, infelices y cándidos, estamos atrapados en ella, sin que considere el valor del ser humano, sino como elemento de explotación y beneficio.

El taimado Rajoy no es de fiar después de reconocer que no cumple lo que promete, pero la oposición no le va a la zaga con Rubalcaba a la cabeza... Todo suena a teatralidad de una obra que podríamos titular: Crónica de una desgracia anunciada. La de la gente de a pie mientras se reparten los bienes del Estado privatizando nuestro común patrimonio y vendiendo sus influencias. 

El futuro no es nuestro tal como se están forjando las cosas. El futuro es del dinero y de quien lo tenga, de la pasta gansa que cada vez es más escasa entre la clase media y baja y más abundante entre los que especulan y bailan el vals de la codicia y las finanzas. Cuánta razón tenía Thomas Jefferson cuando hablaba del poder de la banca, o cuando decía: Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”. Aquí se piensa que cuando se les elige es para que se adueñen de lo público, que se les da carta blanca para que usen lo público a su antojo…

Lo malo es que cada vez se produce un mayor divorcio entre la clase política y la ciudadanía, entre quienes tienen que defender los intereses de la colectividad y los afectados por la crisis. No, no vamos por buen camino. Nos han hacho unas vías para que circulen el tren sin desvío y sin retorno, solo frenará si descarrila y eso será una catástrofe, a no ser que cambiemos de conductores de una vez por todas y se reconduzca el itinerario.  


Mientras tanto, estamos huérfanos... ¿Lo habéis notado?
Malos tiempos para lírica....




lunes, 18 de febrero de 2013

30 Aniversario de la ANESM (Asociación Nacional de Enfermería en Salud Mental)



Pacientes en el pabellón 21 del Hospital Civil (años 70)
Hoy me permito hacer una reflexión homenaje a un colectivo de enfermería de singular importancia en el proceso de la reforma sanitaria. Me refiero a los profesionales de Salud Mental y su reforma psiquiátrica iniciada en los años 70 en Andalucía y en otros muchos lugares de España. Este año se cumple el 30 aniversario de la fundación de la ANESM, asociación que aglutina a muchos de los profesionales de esta asistencia. Con esta entrada quiero manifestar mi reconocimiento personal a su labor y mi identificación con ella, no solo por ser socio, sino por haber participado en todo el proceso que describo y del que ella fue timón, guía y verdadera promotora y lo sigue siendo en la actualidad. Es una muy interesante historia que vale la pena conocer.

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Los años setenta fueron cruciales para la evolución y el cambio en España  y su integración en Europa, integración que se fue consolidando posteriormente. Existía un régimen político agonizante intentado perpetuar una ideología disonante con el contexto europeo, mientras la sociedad había tomado conciencia de la necesidad de dicho cambio. En estas circunstancias, para tener una idea de la situación sanitaria y la realidad política del momento, hemos de hacer un ejercicio de imaginación por parte de los que no la vivieron y/o de recuerdo por parte de los que tuvimos la oportunidad de ser protagonistas.

Partimos de un posicionamiento político-administrativo surgido de una guerra civil, donde el ideario se basaba en los planteamientos obsoletos de los vencedores de la contienda, cargado de paranoias y prejuicios que no permitían asimilar el proceso evolutivo que estaba viviendo la sociedad española. La concepción social, política y religiosa de la España franquista entendía la asistencia sanitaria desde la inercia histórica, siendo las organizaciones religiosas un pilar importante de la misma. La injusticia social, que ha pululado a lo largo y lo ancho de nuestro devenir, se veía mitigada por las actuaciones de colectivos y organizaciones religiosos que asumían, en parte, el protagonismo de la asistencia sanitaria con un gran componente caritativo, al amparo de sus convicciones, y en una clara connivencia con la administración. Esta situación permitió que las propias organizaciones religiosas, implicadas en la asistencia,  tomaran parte activa en el desarrollo de la reforma en mayor o menor medida. No obstante, la creación del Instituto Nacional de Previsión (INP) había iniciado un proceso de reforma asistencial significativo, pero solo cubría la psiquiátrica ambulatoria, asumida por los neuropsiquiatras de cupo.

Desde el punto de vista de la asistencia sanitaria pública podemos diferenciar tres organismos de actuación distintos: el ministerio de sanidad, la seguridad social y las corporaciones locales. Estas últimas se ocupaban de la beneficencia, un proceso asistencial cimentado en la caridad y el apoyo a las personas sin recursos económicos. El ministerio asumía, sobre todo, la prevención y tratamiento de enfermedades infectocontagiosas mediante hospitales específicos asistidos por personal funcionario. La seguridad social, sostenida por el INP, cubría la medicina somática de los afiliados a la misma a través del Seguro Obligatorio Español (SOE). En resumen, la asistencia sanitaria no era un derecho, ni siquiera estaba organizada para garantizar una cobertura en un sentido amplio, por lo que las distintas administraciones debían asumir diferentes aspectos de la misma sin coordinación entre ellas.

Mientras tanto, ¿en qué situación se encontraba la asistencia psiquiátrica? Desde mi punto de vista, al no tratarse de manifestaciones somáticas, donde la sintomatología no se observaba como consecuencia de un problema orgánico reversible mediante la aplicación de un tratamiento médico, sino, más bien, como conductas inapropiadas y vergonzantes, amparadas por el concepto marginal del mito de la locura y la peligrosidad social sin visos de cura, se relega y segrega del resto de la asistencia. Se tapa y oculta el estigma social a través  de los manicomios, usándose estos, en algunos casos, como lugar de reclusión para indeseables sociales y, ocasionalmente, para opositores políticos. Estos ciudadanos marginados y dejados de la mano de Dios, no tienen derechos, están a disposición del psiquiatra y de su santa voluntad, puesto que la del paciente está anulada, incluso desde el punto de vista legal. Mientras tanto, la responsabilidad de la asistencia psiquiátrica recae en las diputaciones (recuérdese que eran las encargadas de la beneficencia), que cuentan con hospitales psiquiátricos para el ingreso y tratamiento de los pacientes. Los tratamientos son sumamente agresivos con el objetivo de reducir al paciente, aplacarlo y neutralizar la crisis de excitación. La aparición de la clorpromazina y su uso como antipsicótico fue desechando y relegando viejas prácticas relacionadas con las inyecciones intramusculares de esencia de trementina para producir abscesos de fijación con cuadro febril intenso, choques cardiozólicos, inducción de comas insulínicos y el propio electroshock. Mientras la Seguridad Social, como ya hemos mencionado, cubre la asistencia ambulatoria de sus afiliados.

En estas circunstancias surgen diversos movimientos reivindicativos, que pretenden crear conciencia sobre la normalización y el entendimiento de la enfermedad mental como otra manifestación más del deterioro de salud del sujeto. Tal vez el más impactante y beligerante sea la antipsiquiatría, desde el que la especialidad médica se veía como un agente de control social y un arma contra la libertad individual. Desde este componente sociopolítico se va sembrando una opinión crítica que sustenta un movimiento reformador del sistema asistencial, donde se implican la gran mayoría de los profesionales jóvenes del sistema. Es, pues, una demanda de justicia que tiene acogida en el mundo político de oposición al régimen dictatorial franquista.

Por tanto, el conflicto está servido y la citada demanda encuentra eco dentro de las reivindicaciones sociopolíticas del momento. La lucha por el cambio ha arrastrado a gran parte de la ciudadanía y la reforma empieza a encajar y tener cuerpo en esa dinámica, llevando a los profesionales concienciados a implicarse de forma desinteresada y altruista en la pugna y defensa de esta. En este sentido, Europa llama. Hemos de modernizar el país, cambiar las instituciones, beber de la fuente y la experiencia exterior, subir al caballo del progreso  y acercarnos a las estructuras políticas y sociales del mundo que nos rodea y nos espera con los brazos abiertos, bajo ciertas condiciones democráticas, en la CEE. 

Pero si hay dos pilares de especial importancia en el progreso y bienestar de los pueblos, estos son la educación y la salud. El cambio político y social no será posible si no se reforman, prioritariamente, estos dos campos; cualquier grupo político que pretenda el progreso ha de asumir estos objetivos. Por tanto, se ha de desvestir a la psiquiatría de la vestimenta de cenicienta de la asistencia sanitaria y tirar los muros del manicomio que ocultan la vergüenza. Para ello, los profesionales “van a muerte”. Se implican, dedican todo su tiempo, se reúnen, manifiestan y exigen los cambios para vehiculizar la reforma.

¡A la calle, que ya es hora! Esta voluntariedad se plasma en su compromiso activo, que les lleva a salir a la calle, a asociarse y manifestarse públicamente exhibiendo pancartas reivindicativas junto a los pacientes, codo con codo, proponiendo iniciativas, exigiendo a la administración una mayor implicación. Profesionalmente se toman iniciativas que llevan a visitar familiares, establecer programas de integración familiar, recorrer pueblos visitando las “fuerzas vivas”, alcaldes, concejales, médicos, enfermeros, asociaciones, incluso el cura, para crear el compromiso colectivo que les permita acercar la asistencia a los pacientes. Se crean consultas en los pueblos y se sectoriza el territorio, organizando equipos multidisciplinares con psiquiatras, enfermeras, auxiliares y trabajadores sociales, lo que permite ese acercamiento para trabajar con la familia y el entorno, para conseguir que los pacientes ingresados puedan reintegrarse a su núcleo familiar y establecer una nueva política asistencial que lleve, la problemática de la salud mental, a una situación de igualdad con el resto de patologías.

El hándicap de la institucionalización es una de las claves para demoler, en sentido real y figurado, el manicomio. Son muchos los pacientes que llevan años en la institución, que se han habituado a la vida de ingresado, que presentan serios problemas de adaptación a un medio externo y extraño, incluyendo el propio medio familiar que, en muchos casos, ha estado ausente durante años. Esto requiere planes específicos de actuación, sistemas de reinserción social, el desarrollo de programas de autocuidados, manejo del dinero, habilidades sociales y de relación que les permita desenvolverse con garantía en un medio, a veces, demasiado hostil. Se crean hábitat externos (pisos y casas) para facilitar la convivencia y la independencia bajo la tutela de auxiliares. De esta forma se inicia un proceso de aprendizaje que les lleve, con cierta garantía, a la referida reinserción social. Otra cuestión a considerar es la resistencia o impermeabilidad del colectivo social ante la reforma y la asimilación del enfermo, desvistiéndolo de la connotación de locura y sus prejuicios.

Por otro lado, la segregación de género se empieza a resolver mediante la creación de lugares de encuentro, a los que se les puede identificar como club social. En ellos encontramos los primeros, y ocasionalmente conflictivos, contactos entre ambos sexos. Se ve hasta qué punto el enamoramiento vuelve a su vida, la ilusión frustrada y, posiblemente, soñada les da alas de felicidad y llega a emocionarnos a todos. Su reafirmación y autoestima empiezan a tener sentido. En ocasiones ese amor pasional se desborda y crea problemas que se han de reconducir hacia un buen término, desembocando, en algunos casos, en la creación de parejas.

La estrategia que garantice la viabilidad de la reinserción familiar y/o social pasa por un seguimiento “in situ”, con carácter permanente, hasta la consecución del objetivo. Para ello se establecen las llamadas “rutas terapéuticas” consistentes en la identificación de los pacientes y lugares incluibles en una ruta de consultas a domicilio o visitas a instituciones, que sean operativos en una jornada de trabajo. El equipo se reúne de forma habitual cada día y establece la ruta, determinando los responsables de la misma. Estos responsables identifican e instauran contratos tácitos de colaboración con los agentes formales del entorno familiar para implementar y hacer el seguimiento de los programas que se determinan en cada caso y van realizando evaluaciones periódicas de la evolución del proceso, haciendo partícipe al resto del equipo mediante la información del mismo.

Por otro lado, la reforma se encuentra con la necesidad de establecer diferentes programas de trabajo en función del tipo de pacientes y los objetivos de rehabilitación que se persigan, pudiendo identificarse tres grandes grupos:
1.   Pacientes susceptibles de reinserción en el seno familiar.
2.   Pacientes con posibilidades de desarrollar su vida de forma independiente o tutelada.
3.   Pacientes residuales e institucionalizados que requieren cuidados y permanencia en residencias asistidas o unidades de larga estancia.
Todo esto enmarcado en una política que lleve la asistencia directa a la población para yugular las crisis precozmente, dentro de una estrategia que incluya: promoción, prevención, curación y rehabilitación.

Aquí dejo mi memorización y reflexión personal sobre esta interesante historia, evocando etapas de juventud y fuerza, de altruismo y dedicación a unos ideales asistenciales que impregnaban a los profesionales del momento. Creo que nunca se reconocerá la labor encomiable, el compromiso y la dedicación de estos profesionales en el impresionante proyecto de ruptura con un pasado vergonzoso en la asistencia psiquiátrica.

viernes, 15 de febrero de 2013

La España de esperpento y pandereta


Hacer un soneto siempre me resulta dificultoso, eso de los cuartetos y tercetos, la rima, la métrica endecasílaba y el ritmo, te atrapa y te complica el oficio en demasía. Mas hoy me he atrevido a hacer esta crítica en forma de soneto haciendo semblanza de Quevedo (Dios perdone mi osadía), pero creo que el mundo político lo merece, incluido el estrambote.

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La España de esperpento y pandereta
aflora con los dimes y diretes
del partido popular y sus paquetes
dejando en evidencia tanta jeta.

Estupor es lo que siente este poeta
intrigado por ver como se mete
con tantos grandes sobres sin membrete
el dinero debajo la loseta.

De Bárcenas y chorizos está lleno
el entorno que fraguan los políticos
cargando democracia de veneno
que nos va dejando paralíticos.
De esta barbarie ha de ser bueno
mostrar sus manejos laberínticos.

Estrambote:
Ya no valen ni flores ni florianos
ni cinismo y mentiras cospedales
pues ya están blindados nuestros anos.

jueves, 14 de febrero de 2013

Te quiero no es amor




Hoy, San Valentín, cuando la gente canta al amor, también es bueno hablar de qué es amor. Este poema habla de lo que es verdaderamente amor, diferenciándolo del querer.

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Te quiero no es amor
“quiero” para mí es posesivo.
Te quiero si tú eres como digo
es sumisión, un compromiso
y un castigo.

Amor, si es querer,
es querer como  tú eres
respetando siempre
tu voluntad y tu destino
apoyando tu desarrollo personal
y ayudando en el camino.

Amor es la alianza
es compromiso y sostén
en un común proyecto
sumando el resultado de ambos sinos.

Te quiero y necesito
sin rima con amor
no tiene ni sentido.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Dharma



A veces encuentra uno palabras, conceptos, que dan sentido a lo que uno piensa, que reafirman ideas que andaban pululando por la mente y que sirven como elemento de profundización en esa reflexión. Hoy os presento una, tal vez algo compleja, queriendo resaltar la libertad y responsabilidad del ser humano en su compromiso evolutivo con la propia sociedad. 

Hace tiempo que vengo pensando que cada uno, dentro de las diferencias y los diversos atributos que le adornan, tiene la obligación de orientar su vida hacia un fin que llene su existencia, que le plazca y le motive, que le desarrolle y realice como ser integral, singular y único que enriquece al conjunto de la sociedad con su propia evolución.

Según algunos pensadores, no científicos diría yo, en todos y cada uno de nosotros se da un microcosmos, una síntesis de la existencia energética que hace moverse el mundo, una conjunción de leyes funcionales que desarrollan la vida y su evolución. Según las religiones, también todos y cada uno formamos parte de ese dios al que veneran, bien como vástagos suyos, bien como una proyección que, en algunos casos, purgan y se pulimentan en el desarrollo de la propia vida para elevarse hasta la perfección, que será cuando se fusionará con la divinidad absoluta.

Para un agnóstico, como yo, esto no deja de ser hipótesis no contrastables, por lo que aceptarlas forma parte de una posición de fe más que de razón. No obstante, siguiendo una lógica de sentido común, es aceptable que podamos considerar a los seres humanos como entes similares, no mimetizados, pero sí con una inmensa semejanza que abarca valores, objetivos y motivaciones desde los puros instintos que le hacen funcionar.

Dicho esto, entraría en juego el concepto "DHARMA", que proviene de la filosofía y la concepción hindú de la vida. En el hinduismo, el "dharma" es la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo lo mismo que en todo el universo… y hace referencia, según mi deducción, a la ley o principios que nos mueven a cada uno en la relación con el entorno. Por tanto implica la conjunción de esos principios que nos orientan a un fin personal.

Llevándolo un poco a la práctica vital cotidiana sería el estado de armonía que se da mediante el cumplimiento de nuestra gran misión en esta vida, que cada cual la define en función de sus motivaciones, si bien puede haber deterministas que la vean fijada de antemano, antes de la propia existencia del sujeto equiparándola al “SINO”. Yo no la sitúo así y prefiero decir que cada cual nace con unas características que le avalan para desempeñar una función social, humana y personal que le conforma su propia misión vital. El "dharma", pues, sería esa misión en relación a su entorno humano y ecológico que le llevaría a la autorrealización.

Existe una misión universal para los seres humanos y todo ser viviente que es la reproducción y perpetuación de la especie, pero en el caso humano, dotado de inteligencia superior, caben otros cometidos complementarios e individualizados que diferencia la misión de cada cual para perpetuar y evolucionar la especie hacia un orden superior.

Luego viene el sistema educativo y condiciona todo el proceso de formación del sujeto que, de alguna forma, modifica y reorienta al ser humano hacia metas condicionadas por la cultura y el orden establecido, pudiendo apartarlo de su misión y del desarrollo integral de sus potencialidades, lo que le llevaría a desperdiciar, en gran medida, esas capacidades mediante elementos represivos de su espontaneidad, frustrando así su mayor aportación al sistema evolutivo social y su propia autorrealización.

Si el proceso educativo se dirige, desde una visión holística, hacia la libertad responsable y sinérgica, es decir tendencia sumatoria del esfuerzo de todos y cada uno de los seres humanos, acabaremos facilitando el mayor desarrollo de la especie y entendiendo la vida como una complementariedad entre todos los seres vivos. Esto llevaría al entendimiento, a la comprensión de que el amor es buscar el desarrollo máximo del otro facilitándole dicho desarrollo, a la par que vamos acrecentando el propio y compartiendo las aportaciones de los demás como un enriquecimiento común no competitivo ni excluyente.

Por tanto, la armonía que da el cumplimiento del "dharma" lleva a la paz interior y cuando existe esa paz interior se garantiza la exterior por la ausencia de violencia. Si desprendemos este mundo de las agresiones impuestas, de los modelados a conveniencia, de las orientaciones hacia intereses espurios, etc. podremos empezar a pensar en que cada uno pueda desarrollar sus potencialidades libremente y aportar ese desarrollo al conjunto de la sociedad y al suyo propio. Eso llevaría a la elevación del ser humano como ser intelectual y/o espiritual dentro de un conjunto armónico de convivencia con su entorno.

Por tanto, cabe preguntarse qué podemos aportar en esta vida al conjunto de la humanidad y desarrollar la actividad para conseguirlo. Ese es el "dharma" o equilibrio armónico de energía con el entorno y sus leyes universales. Esa es la autorrealización y la elevación del sujeto a mayores niveles evolutivos. El gran cambio que se ha de producir en la nueva era, que alude a la espiritualidad, debe ir, bajo mi punto de vista, por esa vía. Un cambio profundo a nivel individual hacia su propio "dharma" que repercuta en el conjunto de la sociedad desde la perspectiva holística de un sistema interactivo.


lunes, 11 de febrero de 2013

“Detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen.”




Y ahora que está tan en boga los asuntos de corrupción y del pelotazo económico, de los chanchullos, manipuleos, tejemanejes, componendas, engañifas, artimañas, fraudes, estafas y abusos en general que llenan los bolsillos de unos cuantos privilegiados desde el poder, cabe una reflexión profunda sobre la moralidad humana.

Quiero hacer mención a Honoré de Balzac, que fue un escritor singular del siglo XIX francés. Digo singular no solo por su interesante historia cargada de éxitos y contratiempos, sino por su propia evolución profesional. Cuando murió, su amigo Víctor Hugo pronunció las siguientes palabras: "A partir de ahora los ojos de los hombres se volverán a mirar los rostros, no de aquellos que han gobernado, sino de aquellos que han pensado".

Para mí uno de sus grandes pensamientos o sentencias fue: “Detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen.” Cuando uno ve lo que está pasando no le cabe la menor duda. Desde un punto de vista moral y de justicia social, es un crimen el enriquecerse a costa de otros, el explotarlos, engañarlos y manipularlos para hacerse con sus bienes y arrebatarles sus derechos y sus casas con artimañas. Es un crimen el aprovecharse del llamado mercado libre para amañar precios. Es un crimen producir unos zapatos en China por 5 euros y venderlos aquí por 100. Es un crimen llenarse los bolsillos desde la especulación y no desde la producción. Yo, en los últimos tiempos, cuando veo una gran fortuna siempre acabo preguntándome: ¿A quién engañó este vendiendo a 100 lo que le costó 5? ¿Cómo especuló para multiplicar, no ya los panes y los peces que son alimento a repartir, sino los millones? ¿Habrá algo más soez que el señor Bárcenas, por poner un ejemplo, diga que su fortuna proviene de negociar y jugar en la bosa? ¿Habrá algo más indigno que un político quiera hacernos creer que porque no declaró a la hacienda pública unos ingresos en negro no los recibió? ¿Es que el dinero negro se declara? En todo caso, la leve confianza que queda en la justicia debería aclarar esas cuestiones…

Pero, volviendo al tema, creo que nadie tiene derecho a poseer en esta vida más de lo que fue capaz de crear, con algunas correcciones razonables. Esa es la mayor garantía de que, de partida, todos somos iguales, nacemos en cueros y evolucionamos según nuestras capacidades. En contrapartida, los Estados deben garantizarnos la cobertura de nuestros derechos constitucionales y humanos. Educación, sanidad, vivienda, etc. Pero, aclaremos, crear se refiere a bienes materiales e intelectuales y recursos que faciliten la vida a los seres humanos y al sostenimiento del planeta.

No, las diferencias tan terribles entre el pobre y el rico solo pueden venir de un ejercicio rayando en lo criminal, o lo delictivo, bajo un código ético y moral. Pero el modelo amoral, cuando no inmoral, está haciendo prevalecer los valores codiciosos sobre los humanos, los justos. Eso justifica las tropelías y abusos que padecemos y la dinámica de conflicto y confrontación, de guerra, botín, saqueo y despojo que se ejerce desde el poder y la fuerza no solo de las armas sino de los instrumentos que las leyes consienten.

A modo de conclusión, la reflexión de Balzac, no deja de hacernos pensar en que el excesivo enriquecimiento es injusto por definición. Por eso traigo a colación la frase lapidaria de Victor Hugo ante la tumba de Balzac y que repito: "A partir de ahora los ojos de los hombres se volverán a mirar los rostros, no de aquellos que han gobernado, sino de aquellos que han pensado".

Dejemos a un lado el mundo de los políticos corruptos y empecemos a mirar a aquellos que nos traen pensamientos e ideas para cambiar el sistema hacia otro mejor y más justo, para reemplazar a estos políticos por otra gente que sea capaz de gobernar desde la moralidad, la justicia social y los derechos humanos. Para los que sean capaces de meter mano a los banqueros, empresarios y al capital que solo piensa en el enriquecimiento y no en los intereses de la ciudadanía. Para los que antepongan los intereses generales a los particulares, las personas al dinero, el desarrollo humano e intelectual o espiritual a lo material. Ellos deben ser nuestros nuevos héroes, los que merezcan nuestra consideración y apoyo. Pero, esperemos que no nos los crucifiquen, como hicieron con Cristo los prebostes del poder establecido, tanto en lo civil como en lo religioso, de la Judea romana…


sábado, 9 de febrero de 2013

Mi barco velero



Mirando al mar me vino a la memoria los tiempos en que tenía un pequeño velero y  aquellas vivencias. Me acordé de mi sobrina Anabel y Nico, amante de la mar y de la vela, e inminentes padres, y decidí dedicarles este poema que le llega a la vez que su hijo Pablo Nicolás.

Mi barco velero

La suave brisa
inflándole el velamen
empuja suavemente a mi velero
en todo su esplendor.

Tensa el obenque
y la ajustada botavara,
jugando con amuras,
ciñe con arte milagroso
hinchando la mayor.

La inquebrantable caña
resiste la disputa intransigente
entre la orza y el timón
ciñendo con viento de estribor
en suave derrota y leve inclinación.

El foque tensando va su cuerpo
en juego con la brisa que le riza
para ayudar a la mayor
y tremolando brinca
a capricho y antojo del timón.

El mar, levemente rizado,
abre su cuerpo a la incursión
y el agua se aparta en borbotones
al empuje de la quilla y su presión.

Al fondo un horizonte de utopía
fija la proa y la ilusión,
a popa abierta Málaga
saluda desde lejos con su adiós.

Cuaderno de bitácora
con rumbo hacia otro mundo
cargado de sosiego y de dulzor
evade de la nada de la vida
creando un insólito escenario
preñado de belleza y de abstracción.

(Antonio Porras Cabrera
Málaga, 9 de febrero de 2013) 

jueves, 7 de febrero de 2013

Muere el amor herido por la nada



Hoy he hecho un ensayo poético al desamor, a su muerte paulatina nutrida por la nada. ¡Cuántos amores fenecen por esos desencuentros y acoplamiento a la monotonía!  A ver si os gusta:

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Muere el amor herido por la nada.
Gritos desgarrados
de agresivos silencios
en camas postergadas de tálamos nupciales.

Ausencia y soledad conjugan nuevos cantos
que excluyen en su letra el verbo amar.

Mutismos y sordinas,
cautelas reticentes,
hastío, desesperanza y apatía
empiezan  a fraguar la moneda
en el cambio del día a día.

El fuego que se apaga,
azúcar derretida sin esquivo
en el negro café del ofendido,
sal para las llagas
y vinagre en el costado herido.

Olvido del ayer,
rechazo del presente
desprecio hacia el mañana.

Suicidio lentamente de una mente
anclada en desafueros y artimañas
que ya no busca nada.

Desdenes, histriónicas hazañas
de heridas de combate en el ocaso
que crean toboganes al abismo
con amores camino de la parca.

Hiere la palabra y la mirada
los ojos son cuchillos que traspasan
los viejos corazones agobiados
que ya no tienen fuerza ni esperanza.

¿Hay perdón o indulto a tal hazaña
 o solo quedará la muerte del amor
 y  la añoranza?


lunes, 4 de febrero de 2013

Carta al político íntegro.




Estimado señor político honrado y, previsiblemente, amigo:

Permítame que me dirija a usted desde este medio, pues no sé muy bien donde vive, donde está y como hacerle llagar este carta. Aunque estoy convencido de que usted existe, a pesar de todo lo que se dice, del alejamiento del pueblo de la clase política, de su mala fama y el sin fin de vilezas que han cometido, y siguen cometiendo, sus colegas. Creo sinceramente que usted ha de encontrarse en algún lugar de este país. Seguro que su vocación es de servicio a la ciudadanía, su motivación la justicia social y su deseo ejercer por delegación la soberanía popular. Quiero pensar que es usted un adalid de la democracia que tanto nos costó traer a los de nuestra generación, aunque con las limitaciones de aquel parto forzado, en un pacto de conveniencia, que permitió salir de rositas a los adeptos al viejo régimen y facultó a sus hijos ideológicos para ocupar la derecha política del país, bajo el lema “pelillos a la mar” y todo queda igual, incluso los muertos en sus cunetas.

Claro que como no sé dónde está, me voy a permitir pedirle algunas cosillas de poca monta con la esperanza e ilusión, espero que no ilusa, de conseguir que me lea. Yo sé que es difícil, para los que se han acomodado en la poltrona, hacer saltar su conciencia acomodaticia para defender la democracia y la decencia del político, pues han pervertido el oficio hasta desprenderlo de la dignidad sublime de tan bella profesión, que le debería convertir en paladín de la justicia social y en el defensor a ultranza de los derechos de la ciudadanía en un sistema democrático moderno.

Pues bien, me gustaría, si no le es mucha molestia, que diera usted la cara, que se convirtiera en defensor de la honorabilidad de su clase política, que denunciara y recriminara los atropellos que se dan por parte de sus colegas, la corrupción, la insidia, la falsedad y la engañifa que nos presentan sus camaradas, que luchara para apartar de la actividad política a las manzanas podridas que acabarán pudriendo todo el cesto. Nosotros estamos desarmados y nuestro voto, que es el arma y el poder que le damos a usted para que nos represente, no vale nada si no es bien usado en defensa de quien lo emite, del pueblo soberano.  A usted se le eligió para legislar y, a través de ello, conseguir que la justicia imperara. También se le otorgó poder para gestionar la cosa pública. Dedíquese a ello, a reclamar que se cumplan esas leyes, que sean efectivas y no burladas por los espabilados de las altas esferas y sufridas, inexorablemente, sin paliativo alguno, por las clases trabajadoras. Haga una ley justa, en beneficios de la comunidad en general y no de unos cuantos. Emplee el sentido común, la lógica más simple para ver con claridad el eje principal de las cosas.

El Estado está para servir al ciudadano desde la implicación de este, y todos sus miembros, en su desarrollo y actuación. Usted, como gestor del mismo es el responsable de que la ciudadanía se encuentre a gusto en ese marco. No me venga luego diciendo que algunos se quieren ir y renunciar a la españolidad, cuando ustedes van sembrando el desafecto. Esta especie de disociación entre la ciudadanía y sus representantes solo puede llevar al caos, al descontento y a la muerte paulatina del sistema democrático, al no alimentarlo desde la confianza entre el representante y el representado, así como a la desmembración de un Estado donde reina el descontento. Créame, la mayoría de la ciudadanía está convencida de que su clase política está repleta de mediocridades apoltronadas y de espabilados que practican el nepotismo y el abuso de poder en beneficio propio, carentes de ideales y de compromiso social.

Por tanto, me atrevo a solicitarle estas diez cosillas, que:
1.     Dé la cara e identifíquese como político honrado. Porque usted existe… ¿verdad? Queremos verlo y conocerlo.
2.     Denuncie y luche contra los corruptos, especialmente sin son de su propio partido.
3.     Alíese con el pueblo pisoteado y maltratado.
4.     Condene los abusos del dinero, la banca y la especulación financiera.
5.     Evidencie la tramoya, maquinación, tejemaneje y componenda que estamos observando.
6.     Luche por limpiar la imagen del ejercicio político y de la democracia real.
7.     Dé ejemplo de honradez, de sentido común, con su intachable proceder y su mente abierta.
8.     Sea digno de nuestra confianza para poder creer en algo que sustente el sistema democrático y sentirnos representados.
9.     No nos engañe con la retórica cínica que nos trata como a niños y díganos la verdad para que podamos entender sus actos y corresponsabilizarnos.
10.                       Deje la mediocridad y abrace el idealismo humanista que le haga un verdadero líder que aglutine los intereses de la ciudadanía. Sea el adalid de la justicia y la democracia real.

Ya sabe, o ellos o nosotros. Pueden ser los dos, ¿por qué no? Pero siempre el Estado al servicio de la ciudadanía, el ser humano antes que el dinero. No sé si seré incauto cuando espero de usted tantas cosas que entiendo son su verdadera función... Mi fe en la política merece ser rescatada, porque la política es necesaria e inevitable, pero solo la buena política crea adeptos, ciudadanos ejemplares y solidarios, convencidos de que los problemas se resuelven entre todos, codo con codo, cuando hay justicia y compromiso social. Señor político honrado, si existe, SALGA DE SU ESCONDRIJO…


Sobres


Con la que está cayendo, y siguiendo con la poesía, me permito estas cuartetas para decir lo que siento.

El grito de Munch
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Sobres

Sobre la mesa hay un sobre
tras de la mesa está él
para recoger el sobre
por salir en el cartel.

Y si el dinero ese es negro
será porque se ha mentido
para seguir financiando
al falaz de ese partido.

Que placer es recoger
sin que nadie se percate
el dinero y envolver
a los tontos de remate.

Mientras tú coges el sobre
la gente se ve en el paro
el pobre se ve más pobre
sumido en el desamparo.

Cómo quieres que te crea
si me andas engañando
que la cosa está  muy fea
y tú vas manipulando.


Si no cumples tus promesas
y vas de sobres sobrado
pon las urnas en las mesas
y lárgate al otro lado.

Para robar y engañar
ya hemos tenido bastante
déjanos de engatusar
que sin ti salgo adelante.

Y este pueblo cabreado
esta hasta los cojones
sintiéndose pisoteado
por tanto y tantos mamones.


sábado, 2 de febrero de 2013

Tu mano



Hoy vuelvo a la poesía, tal vez ande huyendo de  la bazofia que nos rodea en este jodido mundo político y social de engaños y manipulaciones. Solo el valor de la amistad y la lealtad que conlleva puede paliar la desazón que nos causan. El poema se llama 


Tu mano


Me tiendes tu mano amiga
para salir del deshielo
que atrapó  mis sentimientos
y me llevo al desconsuelo.

Me ofreces esa sonrisa
entre tus labios serenos
que adivina tus encantos
y va anidando en mi pecho.

Sonrisa de sementera
que da vida y valentía
a los corazones muertos
anclados en la apatía.

¡Ay, la soledad del alma
de esquivos resentimientos
que va danzando en la vida
rodeada de tormentos!

Un sonsonete de risas
es clamor de turbaciones
que te arranca de esa nada
y te lleva a un mundo nuevo.

Un cariño denodado
una amistad en silencio
una dosis de ternura
un suspiro y un te quiero.

Hoy, esa mano amiga
que conduce a tu sonrisa
me levantó hasta el aliento.

Málaga, 1 de febrero de 2013