jueves, 7 de febrero de 2013

Muere el amor herido por la nada



Hoy he hecho un ensayo poético al desamor, a su muerte paulatina nutrida por la nada. ¡Cuántos amores fenecen por esos desencuentros y acoplamiento a la monotonía!  A ver si os gusta:

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Muere el amor herido por la nada.
Gritos desgarrados
de agresivos silencios
en camas postergadas de tálamos nupciales.

Ausencia y soledad conjugan nuevos cantos
que excluyen en su letra el verbo amar.

Mutismos y sordinas,
cautelas reticentes,
hastío, desesperanza y apatía
empiezan  a fraguar la moneda
en el cambio del día a día.

El fuego que se apaga,
azúcar derretida sin esquivo
en el negro café del ofendido,
sal para las llagas
y vinagre en el costado herido.

Olvido del ayer,
rechazo del presente
desprecio hacia el mañana.

Suicidio lentamente de una mente
anclada en desafueros y artimañas
que ya no busca nada.

Desdenes, histriónicas hazañas
de heridas de combate en el ocaso
que crean toboganes al abismo
con amores camino de la parca.

Hiere la palabra y la mirada
los ojos son cuchillos que traspasan
los viejos corazones agobiados
que ya no tienen fuerza ni esperanza.

¿Hay perdón o indulto a tal hazaña
 o solo quedará la muerte del amor
 y  la añoranza?


5 comentarios:

JUAN dijo...

Describes perfectamente la muerte en vida de una pareja infeliz. Me ha gustado mucho, Antonio. Abrazos

Myriam dijo...

Muy buena tu descripción de lo que pasa cuando el amor se va. Excelente recordatorio para que las parejas no lo dejen morir, porque al amor lo matan la rutina y la nada: como a una plantita hay que regarlo a diario.

Besos

luna llena dijo...

Es muy triste, pero me gusta porque cuentas lo que viven, sin vivir, muchas parejas.
La vida en general es un cambio constante y para mantener la llama, yo creo que no hay formulas que los que llevamos 40 años juntos, podamos dar.Podría decir que funciona: la imaginación,la paciencia, el sentido del humor, la fortaleza en los malos momento, la solidaridad absoluta con tu pareja.
Recordar el ayer,
aceptar el presente
esperar el mañana.
Un abrazo.

emejota dijo...

Creo que aquí fallo estrepitosamente. Es una magnífica descripción, si bien, reconozco que de no haber habido malos tratos psicológicos seguiría casada, bueno sigo estándolo, digo que no me habría separado porque cuando me asomé a los matrimonios de mis amig@s no te creas que encontré nada mejor.
Con el tiempo he llegado a ciertas conclusiones, no se si acertadas, porque visto lo visto, mejor no haberlo visto. Jajj.
En principio me parece básica la autosuficiencia de cada cual y acuerdos para los encuentros, de no ser posible no quedaría más remedio que establecer nuevas normas, llegar a acuerdos y sobre todo, no pretender que las cosas sean como fueron en el pasado, entre otras razones porque biológicamente, ello no resulta viable, además se han adherido multitud de indeseables acompañantes que toman forma de vejez, enfermedades, etc. a los que conviene atender debidamente y que son nuevos viajeros de un trén flamante nuevecito y vacío que tomamos las parejas de entonces para llenarlo de lindas criaturas y que florecieran en su entorno. Ayyynnnsss.
Muchos besos familiares.




Antonio dijo...

Queridos/as amigos/as he conocidos algunos casos que no se enteraron que se moría el amor hasta que les invitaron al entierro.
Un abrazo