lunes, 4 de marzo de 2013

La inevitable globalización

¿Globalización?

Siempre hemos querido y publicado la igualdad entre los seres humanos. Hemos denunciados las injusticias y expolios de las potencias respecto al tercer mundo y los países subdesarrollados. De pequeños dábamos nuestras limosnas para el Domund con la intención de ayudar a los negritos africanos, de la mano de la Santa Madre Iglesia y sus misiones. Nos repele ver a los niños de ese tercer mundo trabajando, siendo explotados por los usureros o buscando su sustento en la basura, sufriendo enfermedades y hambre. En resumen, es un suplicio, para toda la gente de una real  buena voluntad, ver la injusticia y las diferencias que hay en este mundo; sobre todo para los que pregonamos la igualdad, la solidaridad y la justicia social, entre otros valores humanistas. Por tanto, la tendencia a globalizar el mundo, a hacer de él una unidad equitativa e igualitaria, sería un propósito sano y coherente con estas ideas. La globalización, pues, ha de ser una buena cosa. Eso querría decir que el principal objetivo de la misma deberían ser las personas, el conseguir un equilibrio racional en el uso de recursos del planeta y el consumo de los mismos.

Bien, pues no es ese el enfoque que se le dio a esa globalización humanista que propongo y defiendo, sino el tumbar fronteras para las mercancías y poder vender y comprar de todo en todos los sitios; o lo que es lo mismo, liberalizar el mercado de aranceles e impuestos que condicionaban las exportaciones y las importaciones. Este planteamiento se enmarca en un proyecto del Nuevo Orden Mundial. Ya sabréis lo escrito sobre ese concepto… conspiración, illuminatis (iluminados), masonería, mundo financiero, el Club Bilderberg, los Neoconservadores, etc… Todo ello lleva a una gran confusión sobre esa idea del nuevo orden mundial, pero a la vista de cómo se van desarrollando las cosas, podemos deducir o inferir que es el dios dinero el que la está realizando.

La globalización implicaría que los que tenemos mucho hemos de perder algo y los que no tienen nada han de ganar mucho, hasta conseguir un justo reparto de las riquezas y recursos que nos ofrece el  planeta.  Lo que se establece es un sistema de vasos comunicantes que por la propia presión tiende a equilibrase. De donde hay un mayor nivel de vida, con el consiguiente coste de producción elevado, se producirá un flujo hacia el otro lugar de bajo nivel siempre que la producción se establezca allá a un menor coste. Es el caso evidente de lo que está pasando con China y los países emergentes, donde los salarios son más baratos.

La gran mentira y explotación, lo impresentable, incluso morboso,  del sistema, lo injusto y recriminable moral y éticamente, es la actuación y el objetivo de las multinacionales. Suelen deslocalizar empresas rentables para llevarlas a lugares donde el coste de la mano de obra es ridículo, donde trabajan por una miseria y se explota, incluso, a los niños. Después venden el producto elaborado en los países desarrollados a precios muy superiores al coste, como si se hubieran producido acá.

¿Qué es lo que ha pasado? Siguiendo con el símil de los vasos comunicantes, estos señores han colocado una espita o llave de paso en la tubería que une los dos puestos y han hecho una derivación hacia sus bolsillos, o lo que es lo mismo, han robado al que produce y al que compra, a la vista de la diferencia entre el coste y el precio final. Así el mísero seguirá siendo mísero y pobre y el rico se irá enriqueciendo, mientras el paro en los países desarrollados se incrementa y el trabajo en los países pobres también. Este desequilibrio traumático se da, y se seguirá dando en el futuro, hasta empobrecer a la ciudadanía media y aparecer nuevos ricos, rayando en lo mafioso, en los países pobres, que son los testaferros y valedores del sistema empresarial multinacional. Obsérvese los nuevos ricos chinos con su ostentación y opulencia mientras se siguen explotando a la clase productora y socialmente baja, incluso a la infancia, cosa incomprensible en un Estado que se llama comunista, pero que usa un control férreo sobre la sociedad, propio de estos sistemas, para permitir esta situación.

No, esta no es la globalización humanista que requiere el mundo. En todo caso, debería ser aquella que racionalmente delimitara el uso de recursos, ajustado a las necesidades verdaderas del ser humano y no a la de los mercaderes, para hacer sostenible un progreso paulatino y sólido de la humanidad. Mientras tanto es el mundo financiero el que manda en el orbe, en todo el planeta, tal como se puede ver. Nosotros estamos de rodillas ante él. Nuestro políticos plegados a sus designios e hipotecados en un juego morboso que nos lleva a la pobreza como colectivo social y de Estado. Si no lo evitamos el futuro no es democrático, nuestro voto no servirá para nada y el gobierno mundial dependerá de los dictámenes de las multinacionales y del mundo financiero, o sea, del dinero, mientras el ser humano vale una mierda, con perdón, y solo se le reconocerá si es útil para el sistema productivo y consumista, como ya he dicho en otras ocasiones.  

11 comentarios:

emejota dijo...

Antonio, no te preguntas como es posible que hayamos llegado a este punto con todo lo que hemos luchado para que las cosas fueran como dices. Tan equivocados estábamos? Tan mal lo hicieron nuestras generaciones y las pasadas? Realmente resulta desesperante, ello me obliga a hacer todo tipo de equilibrios razonadores. Bsss familiares.

Antonio dijo...

La verdad, amiga emejota, es que el asunto es peligroso, pues si queremos justicia e igualdad deberemos tener en cuenta que dentro del reparto acabaremos algo perjudicados, aunque deberían ser las grandes fortunas las perjudicadas, pero al loro, que la cosa no es tan fácil...
Besosss

ibso dijo...

La desigualdad se capitaliza en poder para unos pocos, pero este sistema injusto no sobrevive a la especie que lo permite (o lo sufre) y esta condicionado por el planeta (o sus recursos) que la sustenta.
La desigualdad tiene un efecto mucho más pernicioso que el inmediato del moral, sus efectos se extienden, a lo largo del tiempo, haciendo que muchas especies, recursos y, a la postre, la propia especie que lo provoca, se extinga.

Isolda dijo...

Magnifico tratado sobre la NO globalización. Es así, como lo cuentas. Han desaprovechado la gran oportunidad del humnismo.
Graciaa y besos.

Cayetano dijo...

Globalizar la cultura, el pan, la sanidad, el bienestar... no la mierda financiera.
Un saludo.

Prudencio dijo...

Globalizar el dinero no es la solución. El dinero no es humanista.Las ideas sí pueden ser humanistas.Globalizar las ideas, que pensemos lo que realmente nos conviene a todos,paises desarrollados y subdesarrollados,y seguir en la misma línea.
Un abrazo, amigo Antonio.

Modesto Reina dijo...

Antonio, más de lo mismo, pero ahora globalizado con los vasos comunicantes que pones de ejemplo.No quiero profundizar, nos merecemos algo mejor.Trabajo digno,educación y sanidad. Pero es todo lo contrario..., a no desesperar, ¿que habremos hecho para merecer esto?. Salud y energía positiva para tí , los tuyos y todas las personas que piensan bien. Un abrazo amigo.

Antonio dijo...

A veces, Ibso, pienso que se crearán un mundo exclusivo los poderosos y dejaran excluidos a los demás.

Antonio dijo...

La globalización, amiga Isolda, al menos para mí, solo tiene sentido si es desde el sentido humanista.
Un beso

Felisa Sánchez Molina dijo...

Buenas noches. Hace poco leí que sin lugar a dudas vamos camino (entre otras cosas que has mencionado) hacia el momento de que no exista la jubilación. Se trabajará toda la vida hasta que te llegue la hora de morir. ¿Será verdad? (y dando gracias por trabajar). Saludos desde Alhama de Almería.

Anónimo dijo...

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