martes, 5 de abril de 2011

«París bien vale una misa» (Paris vaut bien une messe).


A la muerte de Enrique III de Francia, en 1589, se produce una guerra de sucesión entre Enrique de Navarra, legítimo heredero, pero hugonote (Calvinista) confeso y de facto, y la liga católica de Francia, apoyada por Felipe II de España. Dado que Enrique no consiguió tomar Paris, defendido por las tropas de Alejandro Farnesio, y que la única vía para llegar a rey de Francia era convertirse al catolicismo, en un acto de realismo político y accediendo a las condiciones del rey de España, dio ese paso el 25 de julio de 1593, momento en que se le atribuye la célebre frase: «París bien vale una misa» (Paris vaut bien une messe), reinando como Enrique IV.


Digo todo esto como introducción al relato de nuestra visita (de mi esposa y mía) a Paris el pasado mes de marzo. Pues si hay algo de duda en esa afirmación, se despeja nada más conocer la ciudad. Es cierto que Enrique optaba al reino de Francia y nosotros solo visitamos París por primera vez, pero aún así, se entiende perfectamente que tanta belleza te nuble hasta el pensamiento y las ideas, sin que yo entre a valorar las cuestiones de fe y religión.


En nuestro caso solo pretendíamos celebrar nuestro 37 aniversario de boda con la exquisitez de la visita a la capital francesa, que no conocíamos. Acertada decisión, que seguro apoyan todo el que conozca la ciudad.


Nos ubicamos en el Hotel Champ de Mars, en la calle del mismo nombre y muy cerquita de Ecole Militaire, en el distrito 7, al pie casi de la Torre Eiffel y junto a la calle Cler, peatonal, típica, con sus puestos en la calle, cafeterías, pastiserías, queserías, etc… al lado, Los inválidos, con la tumba de Napoleón, pero, tranquilos, que el sujeto anda bien encerrado…


Al final decidimos coger el bus turístico para dos días y pulular por los lugares donde, estratégicamente, tenía las paradas, como fueron:


1.- Torre Eiffel. Impresionante obra, como ya conocéis, a la que merece la pena subir (hay ascensor, claro está) para ver el espectáculo de París desde las alturas (276 metros). Se construyó para la exposición universal de 1889 y poco faltó para que la demolieran… ¡lo que se hubieran perdido los franceses!


2.- Champ de Mars. Jardines que van desde la propia torre a la Ecole Militaire, donde formaban los cadetes de la escuela a caballo. En esta escuela se hizo teniente Napoleón Bonaparte.


3.- Museo de Louvre. Merece la pena dejar una semana para esto solamente, pero alternando con otras visitas para no saturarte. Solo visitamos la parte dedicada a antigüedades egipcias, orientales, etruscas y romanas y la lógica visita a la Gioconda y adláteres. Impresionante continente y contenido.


4.- La isla de la Cité. Con la Santa Capilla y sus impresionantes vidrieras, Notre Dame y todo su esplendor, junto a las calles, puentes y arquitectura de la cuna de París.


5.- Museo d’Orsay. Instaurado en la vieja estación de tren D’Orsay, recuperada para este menester, se muestra espléndido, rebosante de obras de arte en pintura, escultura, arte decorativo, fotografía, etc. Pintores como Pierre Bonnard, Paul Cézanne, Gustave Courbet, Edgar Degas, Maurice Denis, Paul Gauguin, Edouard Manet, Jean-François Millet, Claude Monet, Vincent van Gogh y un amplísimo número de reconocimiento universal. Valga la redundancia de que me impresionara el impresionismo francés. No dejo de reflejar el salón del comedor, con los frescos en el techo y sus vistas, que hacían de la comida un acto más que agradable.


6.- Ópera. Solo pudimos ver la fachada que estaba andamiada por obras de mantenimiento. Falló la visita a las “Galeries Lafayette” por discurrir por la zona una manifestación, por lo que visitamos solamente La Madeleine que es un templo católico de arquitectura neoclásica, que me recordó, con sus columnas, un templo romano. Preciosa vista desde allí de la plaza de la Concordia y la Asamblea Nacional al fondo.


7.- El Arco del Triunfo. En cuyas pareces no vi la ciudad de Cádiz como conquistada por Napoleón, jejeje… Subimos los 284 escalones para ver las perspectivas desde arriba y me percaté de que la edad no perdona. La vista impresionante. Doce avenidas que llevan a todo París. Al fondo La Defense amenazante con sus rascacielos, como mantenidos fuera de la ciudad para no romper su estructura, como si la idea de desarrollo y futuro estuviera suspendida en las afueras para respetar al París clásico cargado de belleza. Los rascacielos intimidantes miran envidiosos, desde el exterior, sin atreverse a perturbar la paz y la belleza que irradia la ciudad. Tal vez, la torre Eiffel, con su altura bravucona, también les intimide a ellos en esa defensa del París del XIX.


8.- El Grand Palais y el Petit Palais, nada más cruzar el monumental puente de Alejandro III, todo ello construido para le expo universal de 1900. En el Petit se encuentra el Museo de la Villa de París, de Bellas Artes. Poco tiempo para mucho ver. El edifico, en sí mismo, ya es una obra de arte que nubla, en algunos casos, las obras expuestas.


9.- Trocadero. Impresionante por su espaciosidad, jardines y vistas de la torre Eiffel iluminada y de la avenida de Champ de Mars entre sus patas. Gente, mucha gente, más gente…


No podemos olvidar los Campos Elíseos; la Plaza de la Concordia, donde fueron guillotinados el rey Luis XVI y su esposa María Antonieta, con su el obelisco egipcio procedente del Templo de Luxor; los jardines de las Tullerias; plaza Vendome con el monumento a Napoleón; los Inválidos, impresionante construcción de Luis XIV para acoger a los heridos y mutilados de sus guerras, donde reposan los restos de Napoleón; y un amplio etc. que solo se descubre con el caminar y patear calles, plazas y jardines.


Montmartre y el barrio de los pintores. Excelentes vistas de París desde la explanada de la basílica del Sagrado Corazón, llena de gente, viendo la exhibición de habilidades en la danza, malabarismo, etc. de los actores espontáneos. El templo precioso, pero con vigilantes para que nadie hiciera fotos. Parece mentira que se llegue a evitar que la cámara retenga lo que el ojo no pudo, sin saber qué beneficio sacan, salvo el que la gente compre una postal en lugar de llevarse la foto. Luego un café en la “Place du Tertre”, o de los pintores, llena de ellos trabajando retratos o caricaturas de los clientes, con su exposición de obras, invitando a llevarse un recuerdo de París. Bonita y bohemia zona para pasear tranquilos viendo los puestos de la calle Abbesses, bajar por Lepic hasta Blanch, junto a Le Moulin Rouge, tomar el metro e irse a descansar.


Un paseo por el Sena. Siendo, o no, un aniversario no se puede perdonar la experiencia del paseo en barco por el Sena. El inconveniente era la lluvia pertinaz, aunque no intensa, que nos acompañó en todo el recorrido. La noche navegando por el río, con toda la monumentalidad iluminada de los edificios que jalonan las orillas, es una imagen imborrable. Al final, a la vuelta, la torre Eiffel nos obsequió con un espectacular y complementario juego de luces que la convertían en un chisporreteo de destellos que recorrían toda su estructura. Se pueden observar cada hora, en sus primeros cinco minutos.


Como cuestión complementaria podemos decir que es una ciudad cara para el turista, con un tren de cercanías, RER, que conecta con la zona radial y con una red de metro bastante completa. Aunque no muy vistosa y presentable, tanto en los trenes como en las estaciones. Cuidado con los carteristas!!! Si puede ver bien sin conocer el idioma, aunque es preferible dominar algo el francés o el inglés.


Creo que hay una forma más barata de visitarla, como es alquilar un apartamento para dos o tres parejas y cocinar y vivir allí unos diez días. En fin, para compartir esta experiencia os dejo unas fotos, seleccionadas de las más de 700 que hice, en un par Slides, por si os apetece verlas.






28 comentarios:

RGAlmazán dijo...

París, ¡oh, París! Reconozco y confieso que es una ciudad de la que tengo mono. Me cuesta pasar tiempo sin visitarla, y precisamente hace ya tres años que no voy y esta entrada ha aumentado mi síndrome da abstinencia.
Tengo que ir sin falta este año.
Y es que, es tan hermosa...

Salud y República

emejota dijo...

Bueno, bueno, ¡qué disfrute de viaje! Luego me asomo a ver las fotos. Un fuerte abrazo.

Myriam dijo...

¡Magnífica forma de celebrar los 37 años de casados! Las fotos preciosas. VI que el hotel que eligieron estaba muy bien ubicado. Además vistaron muchísismos lugares de la ciudad.

Me imagino que han quedado con ganas de más, lo de alquilar un apartamento es una muy buena idea. ES muy facil moverse en metro por Paris y la ventaja es que están también las terminales para los trenes bala que van a otras ciudades de Europa en un chick chak.

NO se si sabes, pero yo soy de familia francesa por el lado materno. Francés se habló en casa. Mi hija estudió toda la Universidad en Paris y yo desde chica he pasado largas temporadas en Francia e incontables viajes.
Fue una delicia disfrutar con tus fotos.

Besos a ambos y ¡Felicitacione por el aniversario!

Cayetano dijo...

En efecto, bien vale una misa esa ciudad. Yo todavía tengo en mente mis paseos desde el Arco de la Estrella, Campos Elíseos, Plaza de la Concordia, Tullerías, El Louvre, el Sena... ¡Qué gozada darse una vuelta por París!
Un saludo.

Ana Márquez dijo...

Un poema que escribí hace muchos años terminaba así:

"...Porque nunca iré a París,
y lo sé,
pero las certezas, antes temidas,
ya no me acobardan".

¿Y qué si no voy a París? Si tengo amigos que ma la cuenten :-)

He disfrutado como una enana viendo tus fotos. En las iglesias no suelen dejar hacerlas por los frescos, que son más sensibles a los flashes que otro tipo de técnicas. Pero pudiste hacer fotos a la Gioconda, ¡un lujazo! :-) Y Montmartre estaba atestadillo, ¿no? Casi no se ven a los pintores ¡Cuantas veces he soñado ser pintora callejera en las aceras de Montmartre! Un sueño que no se cumplirá jamás, pero que sólo desearlo ya me hace feliz.

Suertudo! Estoy tan verde de envidia que parezco una alcachofa. Muacs!

Alma dijo...

Pue al reveés que Ana y aún agradecida por tener amigos que me la cuenten yo quiero ir a París personalmente, de hecho cada vez que alguien me la cuenta me entran más ganas de ir :D

Gracias, Antonio. Un beso

Isabel Martínez Barquero dijo...

Por lo que observo, os cundió mucho, Antonio.
Sí que vale una misa París, y dos, y tres, y muchas más. He estado en tres ocasiones (la segunda casi dedicada en exclusiva al Louvre) y deseo volver. Engancha.
Cómo me alegro de que disfrutaraís. Además, París es ideal para festejar un aniversario. Que los celebreis todos donde os guste y os apetezca,
Un beso y enhorabuena por esos 37 años.

P.D.- Ah, el barrio de negocios La Defensa es impresionante visto en vivo. ¡Menudos edificios! ¡Puro arte moderno! De veras que lo consideré como un legado de estos tiempos a la monumentalidad de la ciudad.

Anna Jorba Ricart dijo...

Antonio, yo no se si una misa, pero que Paris lo vale, de eso no tengo ninguna duda.
Felicidades por el aniversartio tan bien celebrado.

Annick dijo...

Como me gusta comprobar que a los amigos les gusta mi ciudad natal .
Es un sitio ideal para festerar cualquier aniversario .
LLevo 45 años en España , y estoy encantada con los sitios donde he vivido ( Cadiz ,Sevilla , Madrid ,Málaga....),pero no puedo dejar de añorar París. No solo porque naci allí y toda mi familia esta allí , sino que es una ciudad maravillosa , aunque vosotros lo veis con los ojos de turistas y no siempre es tan perfecta y hasta yo me cuesta adaptarme al ritmo cuando voy desde Málaga .
Me alegro de que os haya gustado !

Besos desde Málaga.

ana dijo...

Mi hija estuvo en París en el mes de Septiembre y vino encantada, quiere repetir, incluso hice una entrada sobre esa visita. Me alegro de que te gustara, a lo mejor sí vale esa misa.

besitos

José A. García dijo...

Felicitaciones por tu viaje. Y que bueno que lo hayan pasado tan bien.

Espero algún día poder conocer también la ciudad luz.

Saludos y Suerte

J.

Txema dijo...

Ciudad maravillosa de la que tengo recuerdos muy contradictorios.

Ya veo que habeís aprovechado bien el tiempo y pateado la ciudad de norte a sur y de este a oeste. Un buena celebración.

Habreís comido y bebido de acuerdo con las circunstancias.

saludos

Antonio dijo...

Rafa, yo no sé como estuve tanto tiempo sin conocerla. Tengo que volver pronto para ver más cosas y disfrutar de su encanto.
Saludos


Emejota, un abrazo. Tu que eres viajera por esos mundos de Dios, seguro que sabes apreciar la belleza de París.
Un abrazo

Antonio dijo...

No lo sabía Myriam. Debes conocer bastante bien la ciudad y la propia Francia, tierra de tu madre. Me queda por visitar mucho más de ese país, como los castillos del Loira y otras que iré descubriendo con el tiempo, aunque ya no se amucho el que me queda y tendré que priorizar, como siempre, claro…
Besos y gracias de parte de Loli y mía por la felicitación.


Veo, Cayetano, que hay unanimidad a la hora de valorar París. Me gustaría conocerlo con más tiempo y sin premura, con sus árboles y jardines florecidos. Será un espléndido verdor que cautive.
Saludos

Antonio dijo...

Ana, aunque tengas tu hándicap, sería impresionante visitarlo… Si no, la fantasía, como en muchas otras cosas, suple el deseo y con la cantidad de imágenes que hay, seguro que se acerca uno a esa sensación real de la visita.
Un besote


Alma, no te lo pierdas. Es espectacular. Podríamos hacer una reunión de blogueros allí, jejeje… Buena idea…
Besos

Antonio dijo...

Isabel, me quedé con las ganas de ver La Defense, mi hija, que acaba de ir, me dijo que no me lo perdiera, pero el tiempo manda y el cansancio a los 60 se impone. De todas formas dejé cosas para ir varias veces, sobre todo a El Louvre.
Gracias por la enhorabuena de los 37. Hemos aguantado sin ir a guantadas… jejeje
Besos


Gracias, Anna. Comparto la idea, París sí vale esa misa.

Antonio dijo...

Annick, Vinimos enamorados de tu ciudad. Sobre todo su espaciosidad, grandes avenidas y plazas, el Sena, su monumentalidad y su grandeza. Evidentemente no es lo mismo conocerla como turista que como habitante. Eso mismo me dijo una persona de Viena cuando le comenté la belleza de la ciudad.
Besos también desde Málaga


Ana, también mi hija fue hace poco y me animó a ir, aunque ya hace años que pretendíamos visitarla.
Besos

Antonio dijo...

Gracias, José A. Anímate a visitarla, aunque, a veces, la economía y la distancia son hándicap importantes.
Saludos


Txema, los límites los pusieron la edad y la resistencia, ya no estamos para las palizas que nos dimos y el asunto del yantar y beber anda controlado con la M. de los colesteroles y demás. Salvo eso intentamos degustar su cocina y sus buenos vinos.
Saludos

LUNA LLENA dijo...

Hola Antonio, si volvéis a París visitar el Palacio de Versalles, sus jardines son impresionantemente
bellos( seguro que Luis XVI se sentiría Dios) viendolos se puede entender, que el Pueblo muerto de hambre le cortara la cabeza a ese rey que les había olvidado.
Recuerdo que el dia que visitamos Notre Dame, el 16 de julio de 2002, (fecha de mi aniversario y de mi santo) se estaba celebrando una misa.
Queremos volver y cuando las cosas van regular decimos aquello de "Siempre nos quedará París"
Gracias por las fotos, abrazos.

Eastriver dijo...

Ay, buen amigo... no sé si sabes que pasé el fin de año en París. Recibí el año ahí abajo, en la explanada de Champ de Marts... Con un frío mortal, con una botellita de cava, las uvas (jajaja, nos miraban que ni te cuento) y rodeados de franceses. Ahí abajo estábamos, dos dedos a la izquierda del cuello de tu esposa para entendernos. Un frío... pero muy especial y diferente.

Y el hotel, vecinos fuimos, aunque con tres meses de diferencia, jaja. Nosotros lo cogimos más abajo, al lado de la boca de metro de la Ecole Militaire... veíamos la torre iluminada desde la habitación.

Bueno, podemos formar un club de enamorados de París. y de Roma. Y qué sé yo... bueno, un club de enamorados de la vida y de las cosas hermosas.

Emotiva entrada, Antonio. Un abrazo, amigo.

Antonio dijo...

Amiga Luna Llena, nos quedaron muchas cosas por visitar. No solo museos, también, Versalles, La Denfense, el Barrio Latino, el paseo por el Sena sin lluvia, la eclosión de la primavera más adelante… además de pasear tranquilamente por los Campos Elíseos, las Tullerias, Montparnasse, etc. Siempre nos quedará París, algo más de París que ver…

Creo que deberé volver.

Un abrazo

Antonio dijo...

Ciertamente, Ramón, recuerdo perfectamente tu relato del fin de año en París, por eso me acordé de ti cuando estaba allí. En Champ de Mars debe hacer un frío del carajo en Navidad. Yo me compré una gorra con orejeras para protegerme y era en Marzo, al borde de la primavera, me imagino en Diciembre…

Me apunto a cualquier excursión que se organice para visitar esta y otras ciudades de las que tenemos por estos lares. Europa está cargada de impresionantes testimonios de lo que fue y de lo que es.

Un abrazo afectuoso

JUAN dijo...

Antonio, os felicito por el aniversario y por este maravilloso viaje.
París en inolvidable, hace 40 años que me vine y aún pienso en ella de vez en cuando.
Yo vi la exposición de Toutan Kamon (¿Se dice así?)en el Louvre. Aún no existía ni esa pirámide de vidrio. Yo vivía en el número 50 de la Rue Montmatre,cerca de lo que hoy es el Centro Pompidu, que entonces era el Mercado Central, (Les halles)
Al Palacio de Versalles también fui varias veces. Vi también la tumba de Napoleón, entré varias veces en el Parque de los Principes, una de ellas a ver el Real Madrid contra el Saint Etienne. Los jardines de Luxemburgo y los alrededores de la Sorbonne eran mis lugares preferidos las tardes-noches de los sábados.
Un placer ver tus fotos.Me llenan de recuerdos. Un abrazo

Eastriver dijo...

Podemos compartir nuestras gorras con orejeras, jaja, yo también compré una. Por necesidad, que el frío efectivamente era muy intenso. París bien vale una gorra con orejeras, Antonio... Saludos y un abrazo.

Antonio dijo...

Supongo, Juan, que París estará muy cambiado a como lo conociste tú hace 40 años. Yo es la primera vez que voy y no me disgustaría pasar allí una temporada, como turista, pues supongo que trabajando debe ser más duro.
Iré a conocer más cosas de lo mucho que me falta.
Un abrazo

Antonio dijo...

La verdad, Ramón, es que tengo una pinta horrible con la gorra de orejeras, como verás en la foto del Puente de Alejandro III, pero el frío era intenso ese día y el aspecto me importó un pimiento, jejeje… Eso sí, cuando llegué a casa, e hice cuentas, me percaté que no fui a París de gorra.
Un abrazo

Abuela Ciber dijo...

Felicitaciones por el aniversario.
Gozado en un lugar de belleza, cultura, y paisajes muy especial.

Cariños y buen fin de semana.

MAJECARMU dijo...

Antonio,gracias por tu visita.
Mi felicitación por ese aniversario,que os trajo el gran regalo de París...Imgino que os sentiriais metidos en un sueño,viviendo a tope cada instante y cada paisaje.Las fotos son una maravilla y por supuesto todo el post,donde nos describes generosamente el itinerario.
Me alegro por estas vivencias y te deseo otras muchas llenas de belleza e inspiración.
Mi abrazo grande y feliz fin de semana,amigo
M.Jesús