miércoles, 25 de agosto de 2010

A mi padre


(Mis padres con 17 años)

Me vais a permitir que rompa el sentido de este blog, aunque se mantiene en el fondo, y haga un homenaje a mi padre. En todo caso, estamos hablando de mis cosas, las Cosas de Antonio, como se llama el blog. Hace 5 años que falleció y creo que se merece que plasme en este espacio el sentimiento por su ausencia. Uno ya anda mayorcito, cargado de experiencias y en un estadio cercano a la madurez psicológico, sigue llevando en su interior el componente humano que nos hace reconocer y expresar sentimientos hacia las personas que fueron cuajando nuestra propia vida.

(Mi padre con 25 años)

Mi padre, Antonio Porras Molero (lo pongo con todas las letras porque me llenan la boca), fue un hombre que vivió una etapa y un contexto social nada apetecible, difícil. Nacido en Cuevas de San Marcos (Málaga), en 1920 en el seno de una familia pobre y trabajadora del campo, que conjugaba su labor, en su pequeña huerta familiar en la Aceña, con la labor prestada a otros a bajo salario, huérfano de madre a los 12 años, como hermano mayor, fue sorprendido por la temprana responsabilidad de implicarse en el sostenimiento de su propia familia.

De escasa escolarización debido a ello, siempre tuvo la inquietud por desarrollar su saber. Autodidacta en parte, llegó a los 18 años con escasa formación. Llevado a luchar, en una guerra fraticida, en contra de sus principios e ideales, el ejército franquista le movilizó con 17 años, contra su voluntad, pare servir a los intereses de aquellos con los que no comulgaba. Él, de ideología socialista, se vio forzado a luchar en el bando opositor, contra sus primos y familia que lo hacían por defender la República. Siempre me comentaba que cuando estaba en el frente nunca tiraba a dar, por si había en el otro lado alguno de sus primos y podía herirlo, aunque en el fondo creo que era porque en la otra trinchera estaban los suyos…

El régimen supo instaurar en esta generación el miedo y la sumisión al sistema. Recuerdo aquellos jodidos señoritos que iban como dioses, pensando que sus trabajadores no eran hombres libres, sino siervo de gleba, sometidos a su antojo. La necesidad de pan para sostener a la familia, y el miedo, eran instrumentos suficientemente potentes para quebrar voluntades, salvo raras excepciones. Desde esa humillación, sus propios hijos sufrimos las consecuencias. Se nos fue enfrentando a nuestra nimiedad hasta hacernos pensar en plan clasista, sintiendo la sumisión de una clase pobre a otra pudiente.

Más él, se enfrentó al reto del aprendizaje de forma ejemplar. Aprendió a leer y escribir casi correctamente (pocas faltas de ortografía tenía para aquellos tiempos), dominó al cálculo matemático necesario para su actividad (aquello de las cuatro reglas y algo más) y le entusiasmó la historia. Era maestro de todo ello para nosotros, como si quisiera transmitir el deseo frustrado del conocimiento. Sabía con precisión fechas históricas de especial relevancia y nos explicaba, como complemento a la formación escolar, aquellas cosas que creía convenientes para nuestro saber. Siempre pensé que había sido una mente perdida, desaprovechada, por la injusticia social, por la falta de igualdad de oportunidades. Si hubiera nacido en otra familia hubiera podido optar a cualquier carrera profesional que le gustara. ¡Cuántas mentes se perdieron a lo largo de la historia por estas circunstancias de clase!

En el fondo, su actitud fue determinante para mi propia vida. Me inoculó el deseo de superación y el ansia del conocimiento, el espíritu crítico y la receptividad, la independencia como librepensador y el sosiego para elaborar las ideas sin apasionamiento, aunque ello no siempre sea posible. Creo que consiguió algo que casi todos buscamos en nuestros descendientes, proyectar el propio espíritu y propósito de vida hasta llevarnos a desarrollar, a través de ellos, nuestras potencialidades frustradas.

Por eso, hoy, yo me siento él. Por eso, hoy, desde mi recuerdo, quiero hacerle este homenaje tras sus cinco largos años de ausencia. Mis éxitos se los brindo y mis fracasos me los quedo como incapacidad por no haber sabido llevar a término sus enseñanzas. En algún caso me comentó que nunca él había soñado tener un hijo con dos carreras, profesor de la universidad, sobre todo en aquel contexto de caciquismo en que vivió bajo el régimen opresivo ejercido en la posguerra. No supo nunca que cada meta que yo conseguía se la dedicaba a él, tal vez por eso haga esta entrada en mi blog, para lanzarlo a los cuatro vientos y que su espíritu tome nota de ello…

Hoy, querido padre, te sigo echando de menos y cada día que vuelvo a casa de viaje, me salta el chip de llamarte para decirte que ya estamos de vuelta, que no te preocupes, que estamos en casa sanos y salvos. Pero, sobre todo, para darte las gracias y decirte que, en la carrera de la vida, cogí tu relevo y anduve la parte de mi recorrido conforme a tus ideas, fraguando en mis hijos ese intento de superación diario que les eleve como personas y ayude a desarrollar sus potencialidades, como tú defendías con tus obras y palabras. Espero que ellos sepan seguir en ese camino hacia la superación… ahora, tus biznietos, también empiezan a jugar en esa línea.

(A los 78 años)

18 comentarios:

MarianGardi dijo...

Me ha gustado leer este recuerdo homenaje a tu padre.
Decirte que te pareces a el y que a los padres y a los hijos es lo que mas se quiere en la vida.
Un abrazo

ana dijo...

A tu padre le tocó vivir en una época difícil como al mío y como a los padres de muchas personas en aquella España negra.

Me alegra saber que eso sirvió para que tú te superaras a tí mismo,recuerdalo siempre con amor.

Anónimo dijo...

Hola,chaval!!soy una pasajera que va de paso y me as emocionado tu papa es la misma historia que la del mio y nacido en el mismo año el mio murio hace 15 años mi enhora buena por ese omenaje a tu padre un saludo desde Cordoba.España..............

Felipe dijo...

Tierno homenaje,querido Antonio, a tu padre.No lo podrías haber dicho mejor.

Abrazos

JUAN dijo...

Como dicen: "De buen hijo es ser agradecido" y en tu sentido homenaje se desprende y se transmite ese amor de hijo y el reconocimiento del esfuerzo de tu padre por darte los valores que hoy disfrutas.
También describes a la perfección las duras condiciones que les tocó vivir a los de su generación.Cuando mencionas a los señoritos, me viene a la mente que aún hoy, si viajas por la antigua Ruta de la Plata entre Plasencia y Hervás, verás en las entradas privadas de las fincas que dan a la carretera el vergonzoso letrero: "Prohibido el paso, excepto a los siervos".
Me ha encantado leerte, amigo. Un abrazo

Anusky66 dijo...

precioso homenaje y sobre todo por el orgullo y agradecimiento que transmites.
Un besazo

Eastriver dijo...

Es que no hay palabras... sólo se me ocurre decir que de tal palo tan astilla, Antonio.

Es cierto, cuántas mentes vivas, creativas, ricas se perdieron por culpa de esa época tan injuta. Pero no, no se perdieron, porque si al final todos hemos de morir lo mejor, lo mejor de lo mejor, es dejar una huella en alguien y que alguien tome nuestro relevo. Las personas con esa mente que dices aprenden siempre y se realizan siempre. Seguramente no como hubiesen deseado pero si no hay atontamiento y necedad, hay crecimiento seguro. Y otra cosa que se me ocurre, que hemos mejorado, Antonio, y eso es algo que debemos reconocer siempre pues en gran medida es gracias a la generación de tu padre y a la tuya. O sea que yo debo reconocéroslo a vosotros.

Uno es padre porque enseña, porque educa, porque transmite. Hombre, la genética es muy importante, claro, pero eso ya es menos decisivo casi porque implica poco esfuerzo. Pero en cambio lo que implica esfuerzo es lo que se grava a fuego, porque es la enseñanza, el ejemplo. Yo estoy seguro que quienes nos precedieron siguen viviendo en nosotros, que nosotros, sin ellos, seríamos otros. Totalmente convencido.

Un gran homenaje a tu padre, Antonio, pero sobre todo un homenaje merecido. Por lo que cuentas, es un homenaje totalmente merecido. ¿Y luego dicen algunos que la memoria no es importante? ¡La madre que los trajo!

Maripaz Brugos dijo...

Antonio, precioso homenaje a tu padre y bien merecido.

Donde quiera que se encuentre, te mirará con orgullo porque has sabido coger el testigo y mantenerlo alto.

Su recuerdo te acompañará siempre, porque su huella, es profunda.

Un abrazo

Lola Mariné dijo...

Precioso homenaje, me ha emocionado.
Ciertamente como cuentas le tocó vivir una epoca dificil, pero no fue en vano, a juzgar por el hijo que conocemos por aqui.
Saludos.

Maryde dijo...

Es la primera vez que entro en tu Blog, y me emocionò leer el sentido homenaje que has hecho a tu padre.
Tambien mi madre falleciò hace 4 años y como viviò en la misma època entiendo lo que con sencillez han conseguido transmitirnos. Tambièn yo le dedico a ella todo lo bueno, y en lo malo me digo que no me supe aplicar. Me encanta como escribes Antonio!

Txema dijo...

Un abrazo

emejota dijo...

Que precioso recordatorio. Por cierto mi padre sufrió la misma circunstancia que el tuyo en la guerra civil y también me contaba cómo disparaban al aire, ah y también era pobre y autodidacta. Ya ves, como está resultando que somos producto de energías semejantes por parte de padre, al menos, y lo bueno es que estoy convencida que somos más de unos cuantos. Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias a todos y todas por vuestros comentarios. Dado que en algunos casos habéis manifestado una situación similar a esta con vuestros padres, os propongo que este homenaje lo hagamos extensible a esa generación, que ya se está yendo, o quedan pocos, que padeció la guerra, sufrió la posguerra, nos parió y se proyectó en nosotros para conseguir aquellos que les fue negado a ellos.

En mi equipo teníamos un paciente psiquiátrico que decía que “los muertos viven en la memoria de los vivos”. Todos los días iba al cementerio a visitar la tumba de su madre. Yo creo que tenía razón. Os propongo que cada uno, si quiere, cuelgue un comentario sobre esa persona antepasada que no querría que muriera en el olvido, que su nombre fuera recordado siempre. Este espacio es vuestro, como siempre, para ello.

Abrazos para todos y todas

AROBOS dijo...

Debió ser sin duda un gran hombre. Un héroe anónimo que merece el recuerdo de su hijo y que su hijo proclame su amor y respeto filial a lo cuatro vientos.

Antonio dijo...

Arabos, como bien dices, esa etapa está cargada de héroes anónimos que pasaron por la vida y quedaron en el olvido..
Eso también es recuperar la memoria histórica.

Camino a Gaia dijo...

Me ha emocionado este homenaje. También me confirma en la idea de que lo que realmente trasciende de nosotros son los actos que dejamos.
Un abrazo.

Peter Pantoja Santiago dijo...

...¡Saludos Antonio!

Excelente entrada que no se porque me ha llevado a recordar uno de los pensamientos que escribi y que un grupo de escritores Argentinos me ofrecieron la oportunidad de publicar en su web hace un tiempo:

"Un camino no es genuino sin antes haber trazado algún obstáculo, pues de ellos se aprende a crecer no por cuan extensos sean los pasos, sino por cuanta Fe los das".


Todo es crecer en esta vida, cada etapa, cada momento, cada paso, tu entrada me ha llevado lejos, muy lejos en el recuerdo, mi padre quien nació en 1934 y sigue siendo un guerrero a pesar de que se está por cumplir el primer año de su diagnostico de cáncer, me hace reflexionar sobre la grandeza de aquellos que están antes en el camino y que nos han labrado mucho.

Así que esta entrada va con mucho sentimiento y asi lo hemos percibido la mayoria de personas que la hemos leido, gracias por compartirla!

Peter

Myriam dijo...

Bellísimo y tierno homenaje a tu padre, incluidos bisnietos por los que como abuelo, ya me has confesado que se te cae la baba...

Besos