jueves, 23 de abril de 2009

¿Dios existe?


Hace algún tiempo que no cuelgo una reflexión de cierto nivel de profundidad y complejidad. Desde abril de 2007, en que colgué Dios es laico, que puedes leer más abajo, tengo el compromiso de hablar sobre la idea de Nietzsche que reflejo como inicio de este escrito. Ahora quiero compartir contigo la reflexión sobre el tema que sigue.
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“Dios no existe, lo que existe es la idea de Dios”.
Nietzsche

Nietzsche pone el dedo en la llaga. Dios no existe, pero sí las ideas. Las ideas son reales, aunque sean falaces, y se viven como tales. Si bien una idea surge de la aplicación de un proceso lógico y estructurado de nuestro pensamiento en busca de una verdad, podemos aceptar ideas no contrastadas como verdaderas, bajo el manto de la fe. Quien asume una idea y la hace suya, asume que esta condicione su propia existencia. Pero cuando esa idea se impone por la fuerza, el chantaje o la amenaza, es aceptada como precepto o condición necesaria para subsistir en un entorno hostil si no se asume la misma. En este caso la fidelidad no está garantizada salvo por la presión y amenaza sobre el sujeto sometido.

Por tanto, la imposición de ideas, principios, valores y demás elementos que conforman la cultura de una sociedad y, por ende, mantiene su estructura relacional, es la base del sostenimiento del poder y la autoridad que la gobierna. La asunción de principios tiene mayor fuerza impositiva cuando provienen de un ser superior, cuando la razón está sometida a la existencia de una divinidad que dirige y ordena la convivencia en base a conductas correctas, que tendrán su gratificación o, en su defecto, su castigo. Son verdades incuestionables que emanan de una gran razón a la que nos sometemos, pues entendemos que esa razón suprema se basa en el conocimiento absoluto del creador.

El ser humano por definición es un ser social, ya que por sí mismo no podría haber sobrevivido a sus enemigos. Está dotado de inteligencia, que es esa capacidad inductiva y deductiva que hace que cualquier vivencia propia o vicaria sea fuente de información y desarrollo, de acondicionamiento a su entorno y de integración en los procesos sociales de su grupo de referencia. Sabemos que para ser respetados por los demás debemos respetarlos, que seremos tratados por los otros en la misma medida en que nosotros los tratemos a ellos, que es imprescindible vivir bajo unas normas sociales de convivencia para poder desarrollarnos y crecer en paz y poder dedicar todo nuestro esfuerzo a ello. Por tanto, somos conscientes de que debemos aceptar y cumplir unas mínimas normas o leyes. Entre ellas está la disposición a luchar y defender el grupo social incluso con la muerte, pues la trascendencia de la vida se da en la proyección de los propios hijos y demás miembros del grupo. Sabemos que moriremos algún día, pero si es antes de lo previsto (si se puede prever), nos gustaría que fuera por una causa justa. Esa causa justa la determinará el grupo y la cultura que compartimos. Decía un antiguo paciente psicótico de mi equipo que los muertos viven en la memoria de los vivos. Por tanto, nuestra trascendencia se garantiza en dejar una memoria heroica que sirva como ejemplo en tiempos venideros. Es una excelente forma de seguir viviendo.

Bien, pues ya tenemos la necesidad de una serie de principios, valores, creencias y doctrinas que conformen la argamasa que deberá consolidar la sociedad. Ahora, para hacerlas más creíbles, con mayor asunción por parte de los componentes del grupo social, con menos contestación y mayor aceptación, crearemos al ser supremo que mediante su doctrina vaya determinando cuales son esos principios y valores. Si mantenemos que la espiritualidad puede ser producto de la exaltación de la duda, en busca de una verdad superior que nos redima del sufrimiento y nos explique todas esas dudas que nos acompañan, dando paz y estabilidad a nuestra psique, podemos estar en condiciones de aceptar doctrinas divinas que nos estructuren la convivencia.

Entonces, si los sujetos inteligentes y atrevidos, se alían para ostentar el poder, solo tendrán que, por un lado, dominar el conocimiento y hacerse enviados de esa divinidad; de esta forma garantizan el control de esos principios y el sometimiento del pueblo a los mismos. Para ello solo tienen que controlar el sistema educativo y gestionar la influencia religiosa. La introyección de principios y valores en los sujetos es mucho más efectiva si se asume desde la conformación de un superyo (conciencia) rígido con esos principios, que actúe como guardián de los mismos dentro del propio sujeto, creándole conflicto interno y culpa al infringirlos; o sea, el Pepito Grillo de Pinocho. Curiosamente, en nuestra religión, se han dado hechos de especial relevancia en esta línea, como son el control de las infracciones mediante la confesión y la necesidad de penitencia para el perdón, es como tomar el pulso a la sociedad y ver en que estado de salud se encuentra. Esta penitencia puede ser un camino para reinsertar al sujeto infractor y, a la vez, para conseguir de él que actúe como policía de los demás. Curiosamente, el poder de influencia de esta convicción pudo llevar a muchos al sacrificio, incluso a la mutilación del miembro responsable del pecado, como forma de purificación.

Por otro lado, si el poder religioso tiene la capacidad de controlar y modular las conciencias, el poder político tiene la capacidad de gestionar los bienes materiales y articular las leyes y normas que determinen las conductas adecuadas. El súmmum del descaro y la manipulación se da cuando el dirigente político (rey, emperador, faraón, etc.) declara su divinidad o, en su defecto, es nombrado por la gracia de Dios, adorándole sus súbditos como la reencarnación de un dios que defiende los principios y valores que sustentan el sistema que gobierna este sujeto.

Vayamos un poco más lejos en las apreciaciones. Yo, como emperador, necesito un dios que defienda los principios y valores que a mí y a mis adláteres nos interesan, pero como no existe debo crearlo para que me dote del poder superior que permita el dominio sobre los demás. Para ello debo crear una estructura de tinte religioso que canalice y/o establezca la vía de comunicación necesaria y convincente con ese ser superior. Por tanto, potenciaré a los que piensen, prediquen y orienten en el sentido del interés de esta estructura cultural, elevándolos al nivel de héroes, mitos, santos o modelos a seguir y eliminaré como herejes y enemigos, aliados del diablo, a aquellos que vayan en contra del sistema. O sea, gestionaré las espiritualidad o religiosidad que emana espontáneamente del sujeto o se la inculcaré en la línea adecuada a los intereses del grupo dominante.

Claro que… para que haya una sintonía entre los intereses del grupo dominante y los planteamientos o principios que lo sustentan, dando validez a las decisiones que emanan del emperador, debe existir un dios a su imagen y semejanza. Pero eso no lo puedo plantear, puesto que sería una clara manipulación, por lo que es mucho más sensato decir que ese ser superior o dios, nos creó a su imagen y semejanza, por lo que contamos, hagamos lo que hagamos, con su beneplácito al ser hijos suyos y hacemos más comprensible y aceptables las conductas que presentamos, aunque sean aberrantes y perversas, pues él siempre sabrá perdonarnos.

Concluyendo; cada cultura crea un dios, unos principios y valores sociales que emanan del mismo en función de su historia, vivencias e intereses, para servir de perpetuador del sistema de convivencia. Cuando se ha dado un conflicto importante de intereses entre clases, la religión ha sido un elemento de combate. Véase si no el caso de la Revolución Francesa, de la Bolchevique y de la gran cantidad de guerras de religión que conmocionaron al mundo a lo largo de la historia y que siguen haciéndolo en la actualidad, incluso llevando a grupos extremistas al empleo de la inmolación en atentados terroristas.

Por tanto, citando a Nietzsche: “El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza”. No nos ha creado a su imagen y semejanza, sino que nosotros lo hemos creado a él a nuestra imagen y semejanza. Ahora bien, de existir un Dios verdaderamente, la idea que tenemos de Él ¿se acercaría o no a esa Realidad hipotética? Yo estoy convencido de que no, pues todo indica, en el funcionamiento del mundo, que estamos muy lejos en nuestras apreciaciones de esa posible divinidad. De todas formas este es el mundo que tenemos, con sus principios y valores, con sus limitaciones e injusticias, con sus errores y conflictos. Todo es producto de una evolución en el tiempo donde el azar y la necesidad, que refería Jacques Monod, ha jugado su papel y donde no cabe el razonamiento contrafáctico, pues nunca sabremos qué habría sido de nuestra sociedad si se hubieran dado otros principios y valores, otros hechos determinantes de la evolución sociopolítica. Lo que sí sabemos, o debemos saber, es que el conocimiento, la educación y desarrollo de todos y cada uno de los miembros de la tribu puede llevar a una evolución más justa y humana, a una sociedad más solidaria, pacífica y armónica, en función de la asunción de la libertad responsable…

martes, 21 de abril de 2009

La rosa


Si la rosa se despoja de espinas,
brilla con todo su esplendor y su belleza.
Si mantiene las espinas
confirma su realeza,
mezclando la belleza
con el crudo sufrir del deseado tacto,
y realza la humana ambivalencia
del coste de lo excelso
que representa el dolor de su pinchazo.


Al amparo del debate abierto en el blog de mi amiga Inma (Sílice) sobre las lilas, (puedes visitarlo en:
http://siliceamni.blogspot.com/2009/04/las-lilas.html)
y mi ocurrencia 8: "Lo que los demás piensen de ti, no depende tanto de cómo tú eres, sino de cómo son ellos", vengo a recalcar que el color del cristal con que se mira está mediatizado por todas las vivencias que hemos tenidos a lo largo de nuestra vida y su impacto. El rojo, por ejemplo, para algunos significa pasión amorosa, para otros sangre. Cuan diferente será la percepción de la rosa roja según el caso. Eso sin contar los posicionamientos políticos, donde la rosa roja se asimila con los socialistas y el azul con la falange y el facherío. Por tanto, la simbología juega un papel importante que condiciona la percepción.

Pensamos que hablamos el mismo idioma y que se nos entiende perfectamente cuando usamos la palabra. Craso error. La interpretación no siempre es la que lanzamos sino la que infiere el oyente (los matices son importantes), por eso es conveniente el uso del feed-back, para confirmar que se ha comprendido en su justo término lo que dijimos. Esto entronca con mi ocurrencia 4: “El arte de comunicar está en hablar el idioma del que escucha”.

Hablando de simbología, en este poema simple, sencillo, intento plasmar el ejemplo de la percepción y el disfrute de la belleza dentro de la ambivalencia de la vida, donde casi todo conlleva placer y sufrimiento…
Añado que siendo el próximo 23, festividad de Sant Jordi, el día de los enamorados, especialmente en Cataluña, y que es tradición secular regalar una rosa a la mujer amada, ofrezco esta de la foto a mis queridas amigas en general y a las catalanas en particular, junto a la canción de Mecano "Una rosa es una rosa", que se ajusta bastante a la idea que sostengo en el poema...

jueves, 16 de abril de 2009

LA CALÇOTADA















Vivir implica un proceso de selección natural, donde cada uno va tomando aquello que más oportuno le parece, mediante el procesamiento del flujo que aporta el escenario. Asimilamos las cosas del entorno en función de nuestra personalidad y disponibilidad, modulados por nuestras propias actitudes y capacidades de elección y aprehensión de la savia que fluye de otras personas, de otros lugares y culturas. Es una forma simple de enriquecerse, de evolucionar, ser feliz y potenciar lo bueno de cada uno, que une a la gente, los pueblos y los conocimientos, cuando el proceso es constructivo.

El pasado día 7 la calçotada fue la escenificación del hecho. Nos reunimos en mi bodeguilla gente de Cataluña y Andalucía. Habíamos pedido a una empresa de Valls el envío de los calçots. La salsa la elaboramos en casa con el apoyo de mis amigos de L’Hospitalet, Magda y Miguel, que por e-mail y teléfono nos proporcionaron la fórmula magistral. El resultado, con la Thermomix, fue espectacular. Quedó riquísima, que sumado al insuperable trabajo de quien asó al fuego los calçots, nos proporcionó una excelente ofrenda, acompañada de una butifarra estupenda que la tarraconense Maribel aportó. La fusión se produjo cuando introdujimos un salmorejo de Cuevas de San Marcos (entiéndase diferente al salmorejo cordobés, pues este es un picadillo donde se sazonan con sal, vinagre y aceite de oliva virgen, habas tiernas con cebolletas y huevo duro, si bien admite otros condimentos a gusto del consumidor), morcilla de la tierra y relleno (especie de morcilla blanca), tomate y anchoas del Cantábrico, junto con otros variados aportes nutrientes de adhesión a la base del tronco, o sea a la cintura o barriga. Todo ello estuvo bien regado con caldos variados, vino de Castilla León, de La Mancha (de mis amigos Antonio y Rosa de Almansa), Albariño (que me recordó a mi amiga Chelo, gallega de pro), Gadea crianza de Mollina (Málaga), vino Utiel-Requena traído de Ademuz por José Ginés, vino de Navarra… y algún otro que los efluvios consiguientes no me dejan recordar. Antes iniciamos el encuentro con una bienvenida implementada por un catavinos de oloroso seco mezclado con dulce, el llamado “Ligaillo”. La mezcla resultante, de 16 a 17 grados, tiene un especial buqué, que le permite el paso por el gaznate con un arrebato de placer. El sabor suave que le da el dulce al áspero del seco no tiene parangón. Es otro ejemplo de fusión enriquecedora para el paladar.

El resultado final fue un acto de convivencia, de encuentro entre gente y culturas, donde uno acaba por no entender a esa otra gente que solo pone sobre la mesa las diferencias, los desencuentros, las líneas divisorias, los enfrentamientos y los prejuicios, la ofuscación segregadora y/o impositiva falta de consistencia humana… Con fondo musical de Luz de Luna, bulerías de El Cabrero (la puedes oír en youtube.com al final) nos entrelazamos las manos, a modo de sardana, para simbolizar esa unión que se había producido en la mesa entre Cataluña y Andalucía, además de otros pueblos de los amigos ausentes. Siempre me sentí cerca de mis amigos catalanes, gallegos, vasco, madrileños, castellanos, valencianos, etc… Tienen tanto que enseñarme, tanto de lo que aprender, que ahora, desde la distancia y la sobriedad solo me atrevo a decirles: ¡GRACIAS POR SER COMO SOIS! La bidireccionalidad nos enriquece.

viernes, 3 de abril de 2009

Ocurrencia 9 (Los principios)


"Un principio sostenido en el tiempo puede ser la negación de la evolución".

Todas las culturas y sociedades han establecido y fomentado principios que las solidifiquen, que las sostengan en el tiempo. Los principios dogmáticos típicos de las religiones, son un claro ejemplo de ello. Son los que plantean la mayor resistencia al cambio y la innovación. Por tanto, pretenden conformar en los sujetos unos esquemas de valores inamovibles y de proyección que garanticen el sistema de pensamiento y poder establecido. Cualquier evolución que cuestione esos principios es rechazada y, por ende, vivida como agresiva, a la que hay que desmontar (al pobre Galileo le tocó la china). La cuestión, entonces, está en la dicotomía mente cerrada, mente abierta. Mientras mayor rigidez social se dé respecto a los principios que la sustentan, mayor esfuerzo y contundencia es necesario para modificarlos y mayor resistencia al cambio y la evolución.

Creo que un principio (valores) se mantiene en un principio (tiempo), pero estamos en disposición de cuestionarlo y modificarlo en función de las nuevas aportaciones que se vayan presentando en el proceso evolutivo y de crecimiento personal, sin que ello deba causar ningún tipo de trauma. Por tanto, estos son mis principios (no como decía Groucho) y estoy dispuesto a modificarlos si usted me demuestra que hay otros mejores. Lo contrario es intransigencia, integrismo religioso, o renuncia al crecimiento racional y razonable.