jueves, 16 de abril de 2009

LA CALÇOTADA















Vivir implica un proceso de selección natural, donde cada uno va tomando aquello que más oportuno le parece, mediante el procesamiento del flujo que aporta el escenario. Asimilamos las cosas del entorno en función de nuestra personalidad y disponibilidad, modulados por nuestras propias actitudes y capacidades de elección y aprehensión de la savia que fluye de otras personas, de otros lugares y culturas. Es una forma simple de enriquecerse, de evolucionar, ser feliz y potenciar lo bueno de cada uno, que une a la gente, los pueblos y los conocimientos, cuando el proceso es constructivo.

El pasado día 7 la calçotada fue la escenificación del hecho. Nos reunimos en mi bodeguilla gente de Cataluña y Andalucía. Habíamos pedido a una empresa de Valls el envío de los calçots. La salsa la elaboramos en casa con el apoyo de mis amigos de L’Hospitalet, Magda y Miguel, que por e-mail y teléfono nos proporcionaron la fórmula magistral. El resultado, con la Thermomix, fue espectacular. Quedó riquísima, que sumado al insuperable trabajo de quien asó al fuego los calçots, nos proporcionó una excelente ofrenda, acompañada de una butifarra estupenda que la tarraconense Maribel aportó. La fusión se produjo cuando introdujimos un salmorejo de Cuevas de San Marcos (entiéndase diferente al salmorejo cordobés, pues este es un picadillo donde se sazonan con sal, vinagre y aceite de oliva virgen, habas tiernas con cebolletas y huevo duro, si bien admite otros condimentos a gusto del consumidor), morcilla de la tierra y relleno (especie de morcilla blanca), tomate y anchoas del Cantábrico, junto con otros variados aportes nutrientes de adhesión a la base del tronco, o sea a la cintura o barriga. Todo ello estuvo bien regado con caldos variados, vino de Castilla León, de La Mancha (de mis amigos Antonio y Rosa de Almansa), Albariño (que me recordó a mi amiga Chelo, gallega de pro), Gadea crianza de Mollina (Málaga), vino Utiel-Requena traído de Ademuz por José Ginés, vino de Navarra… y algún otro que los efluvios consiguientes no me dejan recordar. Antes iniciamos el encuentro con una bienvenida implementada por un catavinos de oloroso seco mezclado con dulce, el llamado “Ligaillo”. La mezcla resultante, de 16 a 17 grados, tiene un especial buqué, que le permite el paso por el gaznate con un arrebato de placer. El sabor suave que le da el dulce al áspero del seco no tiene parangón. Es otro ejemplo de fusión enriquecedora para el paladar.

El resultado final fue un acto de convivencia, de encuentro entre gente y culturas, donde uno acaba por no entender a esa otra gente que solo pone sobre la mesa las diferencias, los desencuentros, las líneas divisorias, los enfrentamientos y los prejuicios, la ofuscación segregadora y/o impositiva falta de consistencia humana… Con fondo musical de Luz de Luna, bulerías de El Cabrero (la puedes oír en youtube.com al final) nos entrelazamos las manos, a modo de sardana, para simbolizar esa unión que se había producido en la mesa entre Cataluña y Andalucía, además de otros pueblos de los amigos ausentes. Siempre me sentí cerca de mis amigos catalanes, gallegos, vasco, madrileños, castellanos, valencianos, etc… Tienen tanto que enseñarme, tanto de lo que aprender, que ahora, desde la distancia y la sobriedad solo me atrevo a decirles: ¡GRACIAS POR SER COMO SOIS! La bidireccionalidad nos enriquece.

2 comentarios:

Sílice dijo...

¡Caray! que a Lola le ha sobrado salsa en el plato y no llego a cogerla...
¡Qué envidia, Antonio, qué envidia! Al leer esto a todo el mundo se le tiene que hacer la boca agua. ¡Qué bien vivís por ahí! sin tanto estres como por aquí.
Y las bulerias del final, estupendas como "postre", son típicas de Jerez.
Como acto de convivencia, la reunión de buenos amigos alrededor de una buena mesa, me parece inmejorable y, por supuesto, tu Bodeguilla es genial para eso.
A ver si algún día la podemos ver, aunque no comamos calçots.

Un abrazo,

Inma

Antonio dijo...

Querida Inma, todos mis amigos tienen acceso a mi bodeguilla cuando ellos quieran y nos pongamos de acuerdo... Tú eres una de esas personas que tienen la accesibilidad garantizada, junto a Federico. Cuando quieras coges el AVE o el avión, os recojo y pasáis unos días con nosotros, visitamos Málaga y alrededores y echamos una velada en la bodeguilla. Es una invitación en serio.

Un abrazo y te reiteraré la invitación.