Opinión | Tribuna
Publicado
en el diario La Opinión de Málaga el día 16 MAY 2026 7:00
El CEO de
Palantir Technologies publica un manifiesto político que aboga por una visión
tecnocrática y militarista del futuro de Occidente
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| Una urna electoral. / L.O. |
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Sábado 16, día de reflexión. En
realidad deberíamos decir día de relajación, de liberarse de la presión
propagandista, casi acoso, de los partidos políticos y sus campañas
electorales. Día, pues, de sosiego y descanso. La reflexión, a estas alturas,
debe estar más que elaborada, porque no es un acto puntual, sino un proceso
existencial; es decir, el ser humano, por el mero hecho de ser pensante, ha de
ejercer esa actividad de forma constante y orientada a todo aquello que afecte
a su evolución vital.
Ya hemos de tener una evaluación
bastante aproximada de la realidad y una valoración de las causas que la
conforman o determinan. En realidad, en este periodo histórico tan convulso, es
complicado sacar conclusiones claras si no miras más allá de aquello que
pretenden mostrarte. Determinados partidos, o ideologías políticas, parecen
prestidigitadores o hábiles magos que, mientras distraen tu atención sobre un
punto, te hacen el truco de magia sin que te percates de la realidad que
ocultan, usando el ruido mediático para desviarte de lo importante.
Creo que para neutralizar, en lo
posible, la mentira y la manipulación de quien te vende un relato falso y
tendencioso, con promesas y análisis sesgados de la realidad social y política
que nos afecta, cabe no caer en la trampa de su impostura. No debemos, si
queremos ser consecuentes con nuestro ideario y sentimiento humanista, dejarnos
arrastrar, por el odio, a la confrontación irracional hija de intereses
espurios. El serio y aséptico análisis de los recientes hechos puede ser un
buen conductor de nuestro razonamiento para valorar la oferta de cada partido
político.
Estado de confusión
Estamos en un momento de gran
confusión. Tenemos inquietudes muy fundamentadas. La plutocracia arremete
contra la democracia. El neoliberalismo pretende colonizar el Estado y, con
ello, la gobernanza. Son muchos y variados los síntomas que apuntan a un futuro
inquietante donde las nuevas tecnologías, dominadas por los oligopolios
sostenidos por los grandes capitales, se impongan. Estrategias para alcanzar
ese objetivo ya andan manifestándose.
En 2025, Alex Karp, CEO de Palantir
Technologies, publicó junto a Nicholas Zamiska el libro The Technological
Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West (La República
Tecnológica: Poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente), no es un
libro sobre tecnología, es un manifiesto político. Cito: «precisamente es la
expresión más articulada hasta la fecha de un proyecto de fusión entre el poder
del Estado y el capital tecnológico», según refiere Martín Schapiro.
De este libro se desprende un
manifiesto, publicado en abril de 2026, donde, a través de sus 22 puntos, se
detalla «una visión tecnocrática y militarista del futuro, provocando intensos
debates sobre el rol de la inteligencia artificial (IA) y la influencia
tecnológica en la política global... el documento expone una postura
neo-reaccionaria que aboga por la fusión del poder estatal y la élite
tecnológica de Silicon Valley», lo que ha generado interesantes controversias.
Uno de los críticos más
significativos es Yanis Varoufakis, economista y exministro de Finanzas de
Grecia, señalando que «representa una visión en la que la tecnología es
utilizada para aumentar el poder de las élites, reducir la transparencia y
aumentar la vigilancia estatal». Desde esta visión traigo a colación lo
manifestado por Noam Chosmky, cuando dice: «La población general no sabe lo que
está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe».
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| Stand de Palantir en la feria de segujridad European Police Congress (EPC) de Berlín / HANNIBAL HANSCHKE (EFE) |
No sabemos lo que deberíamos saber
Creo que en gran medida es así. En
general la población está abducida por cuestiones menores, por ruido y líos,
por controversias histriónicas de personajes tóxicos que dicen defender aquello
que van destruyendo, como es el caso de falsos discursos sobre los conceptos
libertad y democracia, acusando a otros de tal destrucción para salir airosos
del lance, colocando la pelota en tejado ajeno. Nos estamos centrando, por
ejemplo, en un discurso ficticio de injusticia porque una señora dice que el
Estado español le ha dejado al pie de los caballos en México. En realidad ella
ha ido a provocar, con insultos y descalificaciones, una cortina de humo o
estrategia desestabilizadora de las relaciones internacionales con un país
gobernado, democráticamente, por ideología no afín a la suya. Hay, pues,
agentes tóxicos en la vida política que se descubren solo si somos capaces de
ver más allá de donde ellos nos señalan.
El objetivo parece ser conseguir la
desafección de la gente a la democracia y a las ideologías que la sustentan. Ya
se sabe que todo cambio, para ser real y efectivo, se ha de dar en un contexto
afín al mismo, es decir aquel donde el «espíritu de los tiempos» (el Zeitgeist
en la filosofía hegeliana) lo permita e, incluso, lo exija como forma de salir
de un atolladero o crisis. El nuevo orden requiere desconstruir lo existente
para reconstruir, con otra argamasa, ese orden fundado en premisas diferentes
que otorguen el poder al verdadero dueño de los recursos. De ahí que propongan,
desde Palantir Technologies, esa alianza entre el poder tecnológico y el Estado
para imponer el nuevo orden mundial, incluso por la fuerza de las armas.
Para crear ese ambiente, tendencia
o clima, expertos los hay a mansalva y son adquiribles en el mercado de las
ideas y las estrategias para instaurar estados de opinión. El papel de los
medios de comunicación, sobre todo las redes sociales, dominadas por las élites
económicas y los oligarcas, permiten sembrar y cultivar el desconcierto y la
desconfianza en el sistema imperante para envolver a la población en la
necesidad de un nuevo orden que les traiga la tranquilidad subjetivamente
perdida, y digo subjetiva porque la realidad no se corresponde con el mensaje
que transmiten las redes y medios contaminados por estrategias de comunicación
manipuladora.
La Ventana de Overton
Ejemplos de estrategias muy en boga
los tenemos en el uso de la Ventana de Overton, que nos explica cómo se puede
cambiar la opinión pública sobre un determinado tema y, de algún modo,
manipular a las personas: «Lo que antes se consideraba absurdo puede, a la
larga, ser aceptado por el público hasta poder instalar a una sociedad en el
esperpento». Según los expertos: «No harían falta lavados de cerebro o
instaurar una dictadura, tan solo aplicar una serie de técnicas avanzadas, cuya
implementación podría pasar desapercibida para la sociedad».
Podríamos considerar que un ejemplo
práctico del uso de la Ventana de Overton, nos lleva al absurdo de identificar
la socialdemocracia con comunismo, como suelen hacer Ayuso o Milei en sus
esperpénticas e hiperbólicas manifestaciones; o sea, establecer un sistema
dicotómico entre la ideología MAGA, afín a Trump, y de otro lado la llamada
ideología Woke, donde ellos mismos incluyen todo la ideología de izquierda o
progresista, a la que despectivamente llaman Zurda. Esta dicotomía simplista
permite delimitar grupos e identificar enemigos políticos al propio grupo: «o
estás conmigo o contra mí», facilitando la adhesión de sujetos con escaso
pensamiento crítico y conocimiento de la compleja diversidad del ser humano. La
idea única ronda la mente y de ahí a la sumisión al totalitarismo del líder
solo hay un paso, sobre todo porque la dicotomía referida se fundamenta más en
lo emocional que lo racional.
Demasiadas preguntas
Ante estas circunstancias las
preguntas que se nos presentan y plantean de cara a una buena reflexión son
complejas y las respuestas difíciles para quien no tenga el suficiente
conocimiento o capacidad de análisis de la enmarañada situación que nos
envuelve. Hasta la persona más lúcida puede dejarse llevar por cantos de sirena
y por la oferta egoísta e insolidaria de los políticos que defienden la
eliminación de los impuestos, mientras viven y han vivido desde siempre de
ellos.
Entiendo que para ejercer un voto
coherente se ha de considerar el modelo social que uno sostiene, desde los
principios que nos conforman y, cómo no, desde la conciencia de un humanismo
solidario, aunque vaya relativamente en contra de nuestros intereses personales.
En ello estamos, pero, curiosamente, se andan descolgando más aquellos que
dicen defender el espíritu caritativo y justo de una religión que no siempre
remó en beneficio del más necesitado, sino en favor del poderoso, a pesar de
predicar la solidaridad y el amor hacia el prójimo.
Recientemente decía Julia Otero, en
una entrevista, que en conciencia votaba en contra de sus intereses económicos
asumiendo los impuestos que pagaba, mientras gente que cobraba el SMI votando a
favor de quien no se lo sube. Salud y que usted vote bien, nos va mucho en
ello.


2 comentarios:
Nos va la vida en ello… porque, queridos conciudadanos: no olvidemos que los partidos de derechas y ultraderechas (PP y VOX en nuestro caso) intentan promover la privatización de la atención sanitaria, menos eficiente, menos efectiva para defender la salud ( las empresas privadas no buscan mejorar la salud, sino ganar dinero) y ello lo hacen por 2 razones:
1. Es más trabajoso y cansado mejorar la gestión y la gobernanza del Sistema Sanitario Público, que encargarle ese trabajo a una empresa privada mediante un concierto. Por eso se ha invertido más dinero que nunca en atención sanitaria en Andalucía y se ha empeorado mucho la calidad del Sistema Sanitario Andaluz y eso ha provocado retrasos y muertes evitables por cáncer pese a haber invertido mucho más. (Por mucho que nos suban el sueldo, si comemos todos los días en restaurantes en lugar de cocinar en casa, seguramente no nos llegará a fin de mes…)
2. Además de trabajar menos, se obtienen grandes beneficios económicos (la empresa farmacéutica BIDAFARMA, de la que es gerente la mujer de Moreno Bonilla, Manuela Villena, ha triplicado los beneficios desde que Juanma es presidente de la Junta de Andalucía y suprimió por ejemplo la subasta de medicamentos).
Gran articulo,Antonio
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