lunes, 19 de junio de 2017

Todo lo imaginable es potencialmente realizable


Todo lo que pueda imaginar un ser humano es realizable, lo que pasa es que aún no se han desarrollado la tecnología y el conocimiento necesarios para hacerlo” (Antonio Porras).

Me va a costar, seguramente, hacerme entender en la defensa de esta afirmación tan contundente. Posiblemente despierte rechazo en muchos pragmáticos y racionales que no abren su mente al más allá. Me refiero al más allá del conocimiento actual, al campo de las potencialidades del ser humano en la dimensión incalculable de su inteligencia, no al más allá que nos viene mostrando la concepción religiosa que, bajo mi opinión y en muchos casos, solo sabe poner palos en las ruedas y bloquear el acercamiento a la verdad desde el conocimiento, atando las manos con dogmas y credos irracionales irreductibles a la argumentación lógica y solo soportados por la fe, que no deja de ser ciega en su sentido más crédulo.  Por tanto, en este ejercicio, cabalgando sobre la metafísica con su dosis especulativa, solo pretendo compartir pensamientos utópicos de consideración poco científica, pero amparados por concepciones que, aunque poco sólidas desde el punto de vista de su contrastación, se fundamenten en la existencia de la "ciencia infusa", de la intuición y clarividencia de nuestra mente.

Es cierto que el conocimiento y la tecnología son elementos indispensables para conseguir el objetivo propuesto, desde un punto de vista operativo, y que los adelantos científicos y el proceso evolutivo de la sociedad van amarrados a la evolución de ese desarrollo. Pero, siempre, antes de la ejecución de los procesos aparece la etapa de planificación, donde la imaginación y la razón se conjugan para determinar el diseño realizable en función de los recursos disponibles. Por tanto, hablamos de imaginación, de sueño o utopía, sobre el que se trabaja ajustándolo a la realidad en que nos enmarca el limitado conocimiento que tenemos en ese momento preciso. Una visión retrospectiva nos puede hacer pensar sobre el asunto: Si en el mundo de los romanos, por ejemplo, alguien hubiera manifestado que existiría la luz eléctrica, se podría viajar en avión, llegar a la luna, etc. le habrían tachado de loco de atar. Luego llegaron los visionarios como Leonardo da Vinci con su amplísimo diseño de máquinas inimaginables que se han materializado, o la fantasía novelística de Julio Verne fundamentada sobre su capacidad imaginativa, donde concibió armas de destrucción masiva, helicópteros, naves espaciales, grandes transatlánticos, muñecas parlantes, submarinos, motores eléctricos, ascensores, incluso, motores de explosión e internet.

Mi pregunta fundamental sobre este tipo de imaginaria creatividad extemporánea sería si determinadas mentes privilegiadas, mediante los conocimientos del momento, junto a su profunda capacidad observacional y un componente filogenético que le diera a su cerebro determinadas cualidades para conjugar y comprender, desde la metafísica especulativa, los diferentes estímulos que la propia naturaleza nos ofrece, si con todo esto, pienso, ese genio sería capaz de componer un constructo hipotético, dando forma razonable a una situación inimaginable para las mentes normales y empíricamente sostenidas desde su limitada observación racional. 

Mi otra pregunta, sería: 
¿El mundo se desarrolla según lo que va descubriendo u orienta su investigación en función del componente imaginativo del visionario? 

En todo caso: 
¿Hasta qué punto influye la aportación del visionario en la orientación del proceso investigador?

En los últimos años se ha producido un salto cualitativo importantísimo en el desarrollo de la mente humana y en su capacidad de aplicación práctica del conocimiento. El vertiginoso desarrollo abre puertas y más puertas a nuevas invenciones y tecnologías que acaban sobrepasando la capacidad asimiladora de los individuos, quedando muchas cosas fuera del conocimiento popular. La masiva afluencia de cerebros pensantes, de visionarios y teóricos de la metafísica, a través de una mayor socialización del conocimiento, nos ha permitido ir más lejos de lo imaginado y nos llevará aún a otras dimensiones inimaginables para el sujeto de a pie.

Dicho esto, tal vez quepa reflexionar algo sobre el proceso cognitivo del sujeto; ese proceso que le hace sustentar una opinión, una visión interpretativa de la realidad que le envuelve, mediante la computación de los diferentes estímulos percibidos y su capacidad de análisis y tratamiento de los datos que recibe. Pero también cabría hacerlo sobre si los sentidos del ser humano son exclusivamente los clásicos, ya descritos, o si existen otros niveles de contacto con la realidad, desde el subconsciente, que permite ver algo más de lo que constatamos desde el realismo interpretativo racional. 

Entonces nos preguntamos: 
¿Solo percibimos lo que nos ofertan los sentidos, o hay un influjo cósmico energético que nos ofrece conocimientos infusos que influyen en el proceso cognitivo, en función de la singularidad y la capacidad intelectual del perceptor para asimilarlos?

¿Existen otros sentidos de la percepción que nos permiten llegar, sin tener conciencia de ello, a informaciones de forma inconsciente?

Ya sabemos que otros animales no racionales tienen un desarrollo superior de sus sentidos, bien sea la vista, el oído, olfato, etc. De ser así, la cosa cambia y mucho. Esto explicaría el razonamiento y la inventiva del visionario, pues su análisis cognitivo mediante una profunda observación del entorno en conjunción con sensaciones, intuiciones y clarividencias, le permite detectar las potencialidades del ser humano para desarrollar una ciencia, ficción en este momento, pero futurible en cuanto se trabaje y descubra el conocimiento para poder ejecutarla.

Entonces podríamos pensar que la imaginación es la fuente del saber y el desarrollo, a la vez que todo lo imaginable es, hipotéticamente, posible considerando que abre la puerta a la investigación para que esa circunstancia se pueda dar. Newton descubre y formula la ley de la gravedad, y yo me hago la pregunta:

¿Por qué, a través de ese mismo principio y planteando la inversión de esa ley, no es posible pensar que en un momento dado se pueda conseguir la tecnología para realizar esa inversión mediante un proceso controlado, permitiendo el despegue y aterrizaje de aparatos sin ningún tipo de gasto energético?

Esto me lleva a otras preguntas más terribles aún: 
¿El sistema capitalista, que solo pretende beneficio para sus accionistas y obvia los intereses de la sociedad en su conjunto si no le aportan ganancias, está en disposición de avalar un desarrollo que no les lleve a conseguir esos beneficios?

¿Estarán dispuestos a acabar con los recursos del planeta obviando la existencia de otras energías no rentables para ellos, aunque sean sostenibles y ecológicamente aconsejables, con tal de seguir ganando dinero y poder?

¿Existen ya descubrimientos, ocultos por las grandes entidades perjudicadas por su uso, que nos llevarían a una mayor cuota de desarrollo en un mundo en equilibrio?

¿Se han desarrollado tecnologías aplicables a una mejora de vida pero se mantienen en secreto por la paranoia de los países ante las guerras y con la intención de potenciar el poder y la defensa militar? 

Y lo que es peor: 
¿Nos están sustrayendo el derecho al uso de tecnologías donde la fusión entre el hombre y la tierra, entre el ser humano y la naturaleza, podría llevarnos a un mundo mejor, donde la madre tierra garantizara el sustento físico y el ser humano pudiera desarrollar mejor su capacidad intelectiva de forma sostenida? 

Es, pues, evidente el desconocimiento que tenemos los sujetos de a pie sobre el conocimiento real de los grandes pensadores, científicos, eruditos e ilustres autoridades del saber y/o sobre el desarrollo de tecnologías ocultas, lo que nos lleva a fantasear sobre esa realidad escondida que se nos detrae, especulando sobre extraterrestres, armas secretas, viajes astrales y mil cosas más en función de la propia fantasía y orientación de credos y de fe, de disponibilidad y mente abierta y permeable a las influencias de planteamientos medianamente consistentes. Esto pudiera refutar lo ya mencionado, pero, en realidad, lo que hace es confirmar la actitud visionaria de la gente mediante mentes abiertas a lo desconocido que, como decía Albert Einstein, son las que funcionan de verdad (Sic: La mente es como un paracaídas, solo funciona cuando se abre).

Pero volviendo el tema y tras reflexionar sobre estas cuestiones, me permito remarcar algunas ideas o consideraciones que, bajo mi opinión, se desprenden de mis reflexiones a modo de conclusiones:
a) La imaginación del ser humano es una fuente de donde ha de beber la ciencia.
b) El pensamiento racional está sujeto a la consideración del conocimiento del momento.
c) El visionario abre las puertas del mañana y pones las bases del desarrollo, mediante sus planteamientos metafísicos, al amparo, también, de la vieja y denostada concepción de ciencia infusa y la metafísica.
d) La ciencia ficción puede ser la utopía que orienta la investigación hacia el futuro o, al menos, permite valorar sus posibilidades más o menos inmediatas.
e) En el desarrollo de nuestra sociedad estamos implicados todos y es imprescindible socializar el conocimiento para compartir las capacidades intelectuales de cada cual mediante sinergias que confluyan en mayor beneficio social.
f) El poder debe someterse a los intereses de la sociedad para elevar el nivel de desarrollo y socializar sus efectos.
g) El sistema que se apropia del conocimiento debe ser erradicado para permitir que este y el conjunto de la ciencia esté al servicio de la sociedad en su conjunto.
h) La propiedad privada no debe aplicarse al conocimiento que conlleve mejoría en la vida de la gente, sea en su salud, en la tecnología o en todo lo relacionado con la cobertura de sus necesidades básicas.

Por tanto, si eres capaz de imaginar algo es porque ya has considerado y valorado las circunstancias imaginarias que lo pueden hacer posible, dentro de tu proceso de razonamiento mental.

Llegados a este punto y como colofón a estas reflexiones, me permito retrotraerme a mis escritos del pasado, ofrecidos en mi blog, y sugerir la lectura de unas reflexiones publicadas el 31 de enero de 2011, tituladas: “La adulteración del conocimiento” (http://antoniopc.blogspot.com.es/2011/01/la-adulteracion-del-conocimiento.html) tal vez pueda aportar algo más a esta visión que planteo en este micro-ensayo que os ofrezco.



4 comentarios:

Prudencio Lopez Lopez dijo...

Tremendo ejercicio mental el que haces, Antonio. Quizá y ojalá llegue un tiempo en que consideren que ahora estamos en la edad media del conocimiento, del desarrollo mental y social. Significaría que se han conjugado múltiples factores positivos para llegar a un futurible mucho más desarrollado en todos los aspectos sociales, económicos y fisiológicos. Desde luego más humano. Un abrazo, Antonio.

Antonio dijo...

Lo más terrible de todo, amigo mío, es no saber los que el hombre es capaz de imaginar para llevarlo al desarrollo. El futuro es tan incierto que puede ser la hecatombe para muchos y el poder y desarrollo para pocos. Aunque también podría ser una sociedad menos ambiciosa y ordenada para que los seres humanos encontraran la máxima felicidad en equilibrio con la naturaleza.

Un abrazo, amigo Prudencio.

Myriam dijo...

Con estos calores, Querido Antonio, veo que tus neuronas
funcionan a toda marcha y de manera eficaz.

Estoy de acuerdo con tus conclusiones.

La creatividad (con imaginación incluida) hace avanzar a las sociedades.
Es necesario socializar el conocimiento, así como
una meritocracia, que yo considero fundamental.

Soy optimista, lo lograremos.
Más allá de los Medios de Comunicación que
ser esfuerzan en difundir miedo, conflicto, desesperanza,
cosas que sólo favorecen a los poderosos corruptos de hoy que tanto
tú como yo, detestamos.

Un gran abrazo, y que sea doble,

Antonio dijo...

Querida amiga Myriam, yo no soy tan optimista. Creo que se sigue intentando privatizar el conocimiento. Las universidades investigan y trabajan para las empresas y sus intereses cada vez más. La investigación de las empresas, aunque tenga resultados de bienestar social, sigue bajo el dominio y la explotación de esas empresas que lo ofrecen al mejor postor. El hombre investigará en función de los visionarios y genios de la imaginación, pero los contratará la empresa para adueñarse de esos conocimientos.
Siguen siendo malos tiempos para la lírica a no ser que luchemso porque el conocimiento es un bien socializable.
Besos