domingo, 24 de julio de 2016

Viaje a Portugal 2016



Una amiga me pidió que le explicara el viaje que hemos hecho hace unos días, pues ella quería hacer uno parecido y le gustaría conocer la ruta. Yo, siguiendo mis hábitos, voy a colgar un pequeño reportaje de cómo ha ido la aventura.

Este año, al cumplir los 65, hemos decidido lanzarnos a la aventura. En principio reinaba la duda sobre a dónde orientar el vuelo. Definitivamente decidimos conocer la parte de Portugal que nos era desconocida, pues si bien al sur habíamos viajado en diversas ocasiones, el norte siempre quedó pare mejor ocasión. Yo, cuando viajamos solos o en compañía, pero con vehículo propio, suelo organizar el viaje calculando las distancias, la oferta turística del lugar y los tiempos aproximados para poder disfrutar, dentro de lo posible, esa oferta turística de las zonas o ciudades que visitamos. Por tanto, manos a la obra. Google Maps, cálculo de distancias, tiempos de desplazamiento, oferta turística de la ciudad, monumentos, museos, restaurantes, hostelería, etc. y a trabajar en la programación del viaje.

En este caso el propósito se estableció para visitar puntos claves sin agobio, relajados y conduciendo sin agotarse. Málaga, Badajoz, Coimbra, Oporto (tres días en Oporto para visitar la periferia, como Braga y Guimaraes además de la ciudad); saltó a Vigo pasando por Viana do Castelo; con parada en Riba de Ancora, pueblo de donde proceden parte de mis ancestros, para salir por Valença do Minho hacia Tui, recalando dos días en Vigo. Aquí se instaura la duda y acaba la planificación pues según las circunstancias tomaríamos una u otra decisión para seguir el viaje. GPS a bordo y bookimg para buscar hoteles garantizando el hospedaje en estas fechas tan movidas.

Procedamos:
Salida de Málaga, comida en ruta (en este caso en el Culebrín próximo a Monesterio) descanso y hospedaje en Badajoz, Gran Hotel Casino de Extremadura, con visita por la ciudad para conocer sus monumentos y su gastronomía. Hacía algunos años que no pasábamos por allí y, como en cada lugar de los visitados, se aprecia un cambio muy significativo con una gran mejora urbana, calles más limpias y adornadas, mejor pavimento y limpieza de fachadas, más cuidado en general de todos los espacios de oferta turística con una mayor diversidad. Nosotros tenemos una costumbre sistemática, que consiste en ir en primer lugar a la oficina de información turística, conseguir un plano de la ciudad y dejarnos aconsejar por la persona que atiende ese servicio, con lo que nos orienta sobre cuáles son los lugares más interesantes, para luego administrarnos el tiempo y priorizar y organizar el recorrido.

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BADAJOZ:
Puente de las Palmas

La Corchuela

Puente de las Palmas

Puerta de las Palmas

Ayuntamiento

Catedral

Plaza San José

Plaza Alta


Bar La Corchuela

Puente nuevo

Vista nocturna desde el río.

Badajoz, que me pareció en otra ocasión una ciudad anodina,  tiene un casco antiguo digno de ser visitado, con una zona amplia en oferta de bares, restaurantes y tapeo. Entramos por la Puerta de las Palmas, tras cruzar el puente del mismo nombre, desde donde disfrutamos una preciosa vista de la ciudad, sus murallas y la alcazaba, con las torres retadoras de las iglesias, catedral y estructuras defensivas civiles. Transitamos por el casco antiguo, la catedral que siempre suele estar en lugares céntricos y de prestigio, Plaza de España, Ayuntamiento, Plaza Alta de originales fachadas, Torre de Espantaperros, etc.

En la calle Meléndez Valdés, 12 podéis encontraros La Corchuela, tal vez el sitio más emblemático de la ciudad en lo referente a tapeo. El dueño, junto con sus hermanos, Andrés Jimenez, al que interesamos explicaciones sobre el lugar, nos comentó un poco la historia del bar que se inicia en el siglo XIX, como tienda de alimentación y expendedores de vino, además de posada, de la mano de su bisabuelo Andrés. Sus paredes conforman una especie de museo con fotos antiguas y crónicas sobre el establecimiento, poesía, utensilios antiguos y un sinfín de detalles curiosos. Aparte de eso, sirven un excelente jamón, como no podía ser menos en esa tierra de dehesas y cerdo ibérico. El nombre parece que viene de la finca del susodicho bisabuelo a la que nombraban por ese mismo apelativo. Corchuela debe venir de corcho, y es muy habitual la explotación del alcornoque para la obtención de ese material en esa zona.

Aunque nos alojamos en el Gran Hotel Casino, creo ahora que hubiera sido mejor opción elegir el Zurbarán que ya conocía, pues está más céntrico y permite aprovechar más el poco tiempo del que se dispone cuando pretendes solo pasar la noche y descansar, además de dar una ojeada a la ciudad. No obstante, a la vuelta al hotel, las vistas nocturnas desde el puente de la Universidad presentaban panorámicas muy interesantes de la ciudad iluminada.

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COIMBRA:
Panorámica desde la universidad

Universidad de Coimbra

Catedral nueva

Vista desde la Universidad

Catedral vieja

Calle Quebra Costas


Vista desde el río

Café Santa Cruz

Trajes típicos

Capilla de San Miguel


Interior de la catedral nueva

Interior de la catedral nueva

Santa Clara-a-velha


Interior Santa Clara-a-Nova

Nuestra primera etapa en Portugal era Coímbra. Coímbra es una ciudad atravesada por el río Mondego, de calles estrechas, patios, escaleras y arcos medievales. La ciudad fue la cuna del nacimiento de seis reyes portugueses y de la primera dinastía, así como de la primera Universidad de Portugal, siendo esta una de las más antiguas de Europa. Está considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Nos alojamos en el TRYP Coímbra, algo alejado del centro, por lo que tuvimos que usar el coche para visitarlo. Empezamos por la  Plaza de la República, cerca de la Universidad a la que queríamos conocer, con la capilla de San Miguel y ¿cómo no? la impresionante Biblioteca Joanina (recibe ese nombre por haber sido erigida por el rey Juan V de Portugal en el siglo XVIII), una obra de arte en todo su esplendor, con interesantes y numerosos volúmenes. Una biblioteca preciosa y llena de joyas, un museo de la historia de los libros y de los estudios. Barroca de diferentes colores, te retrotrae al siglo XVIII. Humberto Eco se inspiró en esta biblioteca para su obra “En el nombre de la Rosa”, según dicen. Está llena de murciélagos para que los incunables que guardan sean protegidos de los insectos y bacterias que puedan dañarlos.

A su lado encontramos la capilla de San Miguel. Esta capilla posee un estilo manuelino, más visible en sus grandes ventanales de la nave central y arco crucero. El revestimiento de azulejos de la capilla es de alrededor de 1613, y el altar también. El órgano barroco que se encuentra en la capilla es de 1737 y tiene cerca de 2000 tubos. ¡¡¡Es espectacular!!! Justo al lado podemos visitar el rectorado con vista a la Sala dos Capelos. Los tunos de la tuna, delante de la facultad de medicina, daban un concierto de los suyos intentando recoger algún dinero y alegrando el ánimo de los transeúntes.

El casco antiguo es pendiente, empedrado en sus calles estrechas, jalonado de lugares de ocio, comercio turístico y bares. La calle Quebra Costas ofrece, incluso, lugares de concierto nocturno de jazz aprovechando los espacios que otorgan pequeños rellanos, usando la pendiente como grada. Por ella podemos salir a través del arco de Almedina a la calle Ferreria Borges bajando a la plaza del Comercio y visitar la iglesia de Santiago.

Pero antes de bajar por esa calle tan especial y atrayente, deberíamos dar una vuelta por ese casco antiguo y visitar la Catedral Vieja, que nosotros no vimos por dentro al estar cerrada, y la Catedral Nueva, una obra majestuosa justo al lado de la universidad. En realidad, para los interesados, diré que era una iglesia de los Jesuitas construida sobre otra anterior, cuya obra se extendió a lo largo del siglo XVII, inaugurándose en 1698. Aunque, con la expulsión de los Jesuitas por el marqués de Pombal en 1759 se asignó como catedral, trasladando en 1772 la sede desde la vieja a esta que está prácticamente al lado.

Una vez en la calle Ferreira Borges podemos darnos una vuelta por la plaza 8 de mayo, que está casi al lado, ver la iglesia de la Santa Cruz, el Ayuntamiento y el café Santa Cruz ubicado en una vieja iglesia desprendida del propio monasterio de Santa Cruz. Su techo embovedado presenta los nervios propios de las arcadas y su fachada de estilo neo-manuelino es especialmente atrayente. Todos los días hay actuaciones de cantantes de fado en el escenario que localizan en lo que fuera en su tiempo la zona del altar. La iglesia de Santa Cruz data de la fundación del convento del mismo nombre allá por el siglo XII, aunque a lo largo de los tiempos fue sometida a innumerables actuaciones hasta la del rey Manuel I en el siglo XVI, que afectó a la fachada y le incluyeron las torres campanario. Su interior no debe obviarse, vale la pena una visita.

Al otro lado del río Mondego, encontramos el monasterio de Santa Clara-a-Velha, construido y ampliado con el apoyo de la reina Santa Isabel, que como muchos sabréis era hija del rey Pedro III de Aragón y casó con el rey de Portugal Dionisio I (estamos hablando del siglo XIII, claro). Este monasterio data de ese mismo siglo y del siguiente. Dado que estaba sometido a inundaciones continuas del río, se construyó otro nuevo más arriba, pero ya en el siglo XVII, Santa Clara-a-Nova. Es aconsejable la visita a ambos lugares, aunque el viejo está muy deteriorado quedan importantes testimonios de su majestuosidad. En el nuevo, si no recuerdo mal se conservan los restos de la santa reina y tiene un espléndido claustro y un retablo impresionante.
Dejamos aquí Coímbra y salimos para

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OPORTO:
Avda. dos Aliados. Cámara Municipal

Iglesia de los Clérigos

Río Duero

Río Duero con el puente de Luis I

Vista de Oporto desde Vila Nova de Gaia

Librería Lello

Librería Lello

Café Majestic

Catedral

Iglesia de San Nicolau

Vista del puente de Luis I desde Vila Nova de Gaia

Torre de los Clérigos

Interior de la catedral

Catedral

Iglesia de los Carmelitas

Iglesia de los Carmelitas

En Oporto habíamos alquilado un apartamento en la Rua da Fábrica, prácticamente en el centro, para pasar allá tres días, con la intención de visitar la ciudad y los alrededores. Nos tocó la china la noche del domingo. Portugal ganó la final de la Eurocopa y Oporto era una fiesta cargada de ruido, alegría, algarabía y mil manifestaciones más de júbilo. Pero bueno, dejemos la anécdota y vayamos al grano. Además de visitar la ciudad pretendíamos ir a Braga y Guimaraes.

Empecemos por el principio:
Oporto es una ciudad cargada de sorpresas. Como casi todas las de Portugal, para mí tienen un déficit de limpieza, algo abandonadas las fachadas en algunos casos. Pero, sin embargo, está poblada de edificaciones espectaculares propias de una urbe que fue y debe seguir siendo muy importante en el país. Señorial, cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque durante las últimas décadas ha sido sometida a una intensa modernización. Dicen que esta ciudad tiene un cierto aire británico desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses. Dice el refrán popular que «Lisboa se divierte, Coímbra canta, Braga reza y Oporto trabaja».

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Son atractivos turístico-culturales la Torre de los Clérigos (uno de sus principales símbolos), la Casa da Música y la Fundación Serralves, dedicada al arte contemporáneo, y que es el museo más visitado de Portugal. Deja boquiabierto la Librería Lello, que en virtud de su valor histórico y artístico, ha sido reconocida como una de las más bellas del mundo por diversas personalidades y entidades; para verla se han de pagar tres euros, pero si compras algún libro te los descuentas del precio; eso sí, si fuera una taza o recuerdo, que también se venden en la  misma librería, no se hace tal descuento, solo en libros. Otro ente y edificio emblemático es el café Majestic, pero cuidado que te colocan 4 euros por una caña, se paga el sitio.

Solemos usar, cuando estamos en ciudades grandes y de amplia oferta monumental, el bus turístico. Ello permite dar un cumplido paseo por la urbe y ver, aunque sea de pasada, sus calles, avenidas y grandes edificaciones. Yo aconsejo usarlo aquí. Ello nos permitió ver la orilla del río Duero, sus puentes (como el Luis I) y la zona de Vila Nova de Gaia con sus bodegas, además de multitud de edificaciones modernas y antiguas de especial relevancia, como el hospital de San Antonio, los Jardines del Palacio de Cristal o la orilla del Atlántico en la desembocadura del río Duero y el cauce final.

Un paseo por la Avenida de los Aliados, con el edificio de la Cámara de Comercio al fondo, bajando hacia la catedral y dar una visual por esa zona desde donde se aprecia el otro lado del río. Vila Nova de Gaia y sus bodegas, el puente Luis I, majestuoso y con la robustez propia de su estructura metálica, el anacrónico tranvía desplazándose por sus obsoletas vías con remembranza del pasado siglo, cercano a un helipuerto de donde despegan los helicópteros para ofrecer una visual área de la ciudad. Un entorno que vale la pena observar, conocer y pasear.

Antes de terminar el relato de nuestra visita a Oporto, me permito remarcar algo más sobre la Torre de los Clérigos, monumento emblemático de la ciudad como ya he dicho. Realizada en granito, su altura supera los 75 metros, los cuales se pueden ascender gracias a la escalera interior de más de 240 peldaños. Nosotros no la subimos, ese esfuerzo, aunque compense con las vistas impresionantes que comentan se observan desde arriba, lo dejamos para mejor ocasión, dada la hora y el cansancio acumulado. Tanto la iglesia como la torre son obra de Nicolau Nasoni, uno de los máximos exponentes del arte barroco en la ciudad portuguesa. Comenzó a construirse en 1754 y se concluyó en 1763 a instancias de la Hermandad de los Clérigos Pobres. Y uno se plantea que no deberían ser muy pobres cuando se permitieron construir esta maravilla, en todo caso su pobreza vendría por dedicar tanta pasta a sufragar esta monumental obra. Curiosamente, el lugar donde se encuentra la Torre de los Clérigos recibe el nombre del "cerro de los ahorcados" por ser éste el sitio donde se enterraba a los ajusticiados.

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BRAGA:
Avenida de la Libertad en Braga

Catedral

Santuario del Bom Jesús do Monte

Santuario del Bom Jesús do Monte

Panorámica de Braga desde el santuario

Santuario del Bom Jesús do Monte

Iglesia de San Marcos

Iglesia dce la Santa Cruz

Interior de iglesia

Interior de iglesia

Fachada en calle Souto

Plaza Universidad

Arco de Porta Nova

Puerta de la catedra

Al segundo día nos desplazamos a Braga.  Con más de 180 000 habitantes, Braga es una de las ciudades económicamente más dinámicas y pobladas de Portugal. Importante centro de comunicaciones, destaca por su comercio y por el turismo que genera su casco histórico. Del mismo modo, la ciudad cuenta con dos universidades (la Universidade Católica Portuguesa y la Universidade do Minho) y con una decena de museos, y es considerada uno de los centros culturales más importantes de todo Portugal.

Es rica en patrimonio artístico e histórico, donde destaca su catedral y el santuario del Bom Jesús do Monte en las afueras. El Santuario es un ejemplo notable de lugar de peregrinaje. Su característica más prominente son sus escaleras monumentales barrocas, que salvan un desnivel de 116 metros. El acceso a la basílica se realiza a través de estas escaleras, pero para las personas con dificultad, o que no les apetezca hacer ese ejercicio, hay un funicular que por dos euros te permite subir y bajar. Las vistas desde ese lugar son espectaculares, con el valle y la ciudad al fondo anclada en un entorno de diversas tonalidades de verdes acunando las edificaciones diseminadas en el horizonte. Comimos allí y, como anécdota, os cuento que estando en ello oímos a una señora decir a quien tuviera al otro lado del teléfono: Yo estoy ahora en Braga… me volví a modo de acto reflejo y la señora estaba vestida con camisa y pantalón. Al parecer, la semántica, el subconsciente y la curiosidad juegan malas pasadas.

Pero volvamos a Braga. Dar una vuelta caminando por sus calles, en especial la calle do Souto, es ir descubriendo sorpresas continuadamente. La catedral, la Universidad do Minho, el arco da Porta Nova, la capilla de Nuestra Señora de la Torre, la Iglesia de Santa Cruz, la del Hospital o San Marcos, convento dos Congregados, teatro Circo de Braga, Palacio de Raio… etc. Tiempo falta para ver tantas cosas. Tienen un tren turístico para dar una vuelta por la ciudad si os apetece. Es una ciudad que no debe perderse nadie que pase por aquellos lares.

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GUIMARAES:
Plaza Toural

Plaza Toural

Iglesia en plaza de Toural

Vista a Calle San Antonio desde Toural

Interior de iglesia

Calle Santa María

Iglesia de San Miguel

Interior palacio Duques de Braganza

Palacio Duques de Braganza

Iglesia de la Misericordia

Largo de Misericordia

Iglesia en plaza Toural

Restaurador

Plaza Toural

La ciudad histórica de Guimarães se encuentra asociada al nacimiento de la identidad nacional portuguesa en el siglo XII. Constituye un ejemplo excepcionalmente bien conservado de la evolución de una localidad medieval hacia una ciudad moderna. La rica tipología edificada muestra el desarrollo de la arquitectura portuguesa entre los siglos XV y XIX, con el uso continuo de técnicas y materiales de construcción tradicionales. Su centro histórico fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2001.

Cabe resaltar la plaza Toural, su casco antiguo, el palacio de los duques de Braganza, el castillo, iglesia de San Pedro, de la Misericordia, convento de Santa Clara, etc. Es muy interesante perderse por sus callejas y plazas con regusto al pasado mientras disfrutas de los placeres de sus terrazas donde sirven un excelente café, como en todo Portugal. En la calle San Antonio hay una pastelería exquisita que nos cobró algo más de tres euros por tres pasteles riquísimos y una botella de agua. Pensé que se había equivocado pero el señor me confirmó el precio. Creo que se llamaba Ribela la confitería.

Dejamos de visitar Amarante, que era otro de los objetivos, por falta de tiempo. Antes de seguir haré una pequeña observación sobre las autopistas. Las hay de peaje en su mayoría, pero en algún caso funcionan con imputación directa a una tarjeta que debes haber proporcionado previamente, como lo hacen en el sur de Portugal, ejemplo la de Faro. Yo no la di porque nunca supe donde había que hacerlo, por lo que deje de pagar unos 5 euros en peaje, si bien en las otras, de pago en control de peaje clásico, puedes abonar el importe igual que en las de aquí, bien en efectivo o con tarjeta.


RUTA HACIA VIGO:

La ruta hacia Vigo pretendía llevarnos por diversos lugares para aprovechar el día, llegando al anochecer a la ciudad gallega. Empezamos por parada y visita a

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VIANA DO CASTELO:

Plaza de la República

Callejeando

Iglesia de la Misericordia

Iglesia de la Misericordia

Vista del Monte y Santuario de Santa Luzia

Capilla de las Malheiras

Interior de la Iglesia Matriz

Plaza de la República

Rua da Bandeira

Panorámica desde Santa Luzia

Interior santuario de Santa Luzia

Santuario de Santa Luzia

Vista de Viana desde Santuario de Santa Luzia

Santuario de Santa Luzia
Viana do Castelo es una ciudad del norte de Portugal a orillas del río Limia. En su casco antiguo descubrimos su pasado a través de sus monumentos, sobre todo iglesias y obra civil. En el entorno de la Plaza de la República aparecen los más importantes, como son: la fuente de la propia plaza, el antiguo ayuntamiento, el edifico de la misericordia y su iglesia con sus interesantes revestimientos de cerámica, la iglesia matriz, el museo de trajes, la casa de los arcos, etc.

Pero el monumento por excelencia de esta ciudad es el Santuario de Santa Luzia, se ubica en la colina del mismo nombre, al norte de Viana do Castelo. Se puede acceder en coche hasta el mismo santuario encontrando aparcamiento gratuito en su explanada. Se considera que está inspirado en la basílica del Sacré Coeur en París. El templo tiene planta en forma de una cruz griega, con elementos de neo-romántica, neo-gótico y bizantino, un gusto ecléctico y renovador que marcó la vuelta del siglo. El modelo fue importado de Francia, donde el aprendizaje del arquitecto Ventura Terra.

En su cúpula hay unas magníficas vistas de 360 grados sobre la región, considerada una de los mejores del mundo. No obstante, no es necesario subir a ella para disfrutar de las excelentes vistas de la ciudad, de la desembocadura del río Limia y de las playas atlánticas. Agua, verde intenso de la flora, luz crepuscular y brisa, cuando no aire más bronco, conforman una oferta de sensaciones difícilmente igualable para adornar un impresionante edifico que parece estar pensado para Juego de Tronos, mientras a los pies se rinde la ciudad como una alfombra blanca. El interior, con un estilo modernista en su pintura, la bóveda y vidrieras, no me pareció acorde con su estructura exterior, pues sorprende por el contraste entre ambos medios.

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RIBA DE ANCORA:
Cementerio deRiba de Ancora

Motivo pornamental

Dirección Riba de Ancora

Diseminado

Iglesia

 delante de la iglesia

En el bar, tienda, mercado y de todo un poco

Hablo de Riba de Ancora, no de Praia de Ancora, por ser el pueblo de origen de algunos de mis antepasado. A primeros del siglo XIX, debía ser sobre el año 1812 aproximadamente, dos portugueses de esta localidad se afincaron en Cuevas de San Marcos y casaron con dos mozas del lugar. Uno de ellos, José Perez Rodriguez, se casó con Antonia Quevedo Melchor, dando origen a la familia apodada los Portugueses. Por tanto, fue el hecho de que mi retatarabuelo fuera oriundo del lugar lo que me llevó a visitarlo. 

Es una freguesia portuguesa del concelho de Caminha, con 8,57 km² de superficie y 778 habitantes (2001) que sorprende por su entorno dibujado en verde, en el valle del río Ancora, con casas diseminadas a lo largo de caminos empedrados y delimitados por muros de piedra que demarcan las fincas. Sorprende la presencia de su iglesia con una magnifica torre que domina el lugar y, curiosamente, un cementerio bien adornado, con tumbas y mausoleos no esperables en un  lugar tan apartado. Un solo bar y tienda de ultramarinos, herramientas y utensilios en general, compone, en un solo establecimiento, la oferta del comercio más significativo.


Finalmente, tras comer en Valença do Minho, cruzamos la frontera hacia Tui, donde pasamos parte de esa tarde visitando la ciudad. Pero ese otro relato del viaje por España lo dejo para mejor ocasión. Aquí concluye nuestro periplo por tierras portuguesas a las que no nos importaría retornar para acabar de ver y disfrutar de esos lugares del norte tan diferentes del sur y del este, del Algarve y Alentejo portugués.


Nos despedimos degustando estos platos.
Nota final: Aparte de las fotos, os dejo marcados algunos hipervínculos para poder acceder a mayor información en aquellos puntos que he considerado de interés. Solo tenéis que cliquear en ellos que están señalados en color naranja.